The people united will never be defeated - ¡Proletarios del mundo, uníos!

viernes, 30 de septiembre de 2011

"Más de 9.000 compañeros apoyamos la reelección de Cristina", aseguró Yasky

Plenario de la CTA
El Secretario General de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Hugo Yasky, aseguró hoy que "más de 9.000 compañeros" que participaron del plenario de delegados de esa central, manifestaron su "total respaldo a la reelección de Cristina" Fernández de Kirchner.

Yasky ratificó el respaldo de esa central a la fórmula que integran la Presidenta y el ministro de Economía, Amado Boudou, en el marco del plenario nacional de la CTA,
que se realizó en el micro estadio de Argentinos Juniors.
"La CTA está acá, unida, apoyando a este gobierno porque lo que está pasando ahora pasó pocas veces en la historia", remarcó el dirigente gremial.

Advirtió que "a partir de 2011 los multimedios y los grandes grupos económicos van a empezar a poner palos en la rueda a este proyecto", por lo que pidió "a todos los que acompañamos este modelo trabajar más unidos que nunca".

También dijo que "hay que fortalecer la unidad estratégica de los pueblos de América Latina", y llamó a "valorar el presente recordando cómo estábamos en la década del ´90".

Por su parte, Luis D`Elia, titular de Federación Tierra y Vivienda (FTV), instó a "la profundización del modelo nacional, popular y democrático, que implica un nuevo concepto de seguridad social y de salario indirecto, para todos los trabajadores argentinos".

"Reivindicamos profundamente el cambio de paradigma que representó a partir de 2003 el Estado interviniendo en todos los aspectos de la vida política, económica y social de nuestro país; y apostamos a que ese Estado sea cada vez más democrático y más participativo posibilitando que los trabajadores y el pueblo sean además de objeto, sujeto de las políticas públicas", agregó.

Pedimos paritaria social para que todos los trabajadores del Programa Argentina Trabaja ganen el salario mínimo, vital y móvil de $ 2.300, conseguido por la CTA y la CGT en el Consejo del Salario; para que tengan obra social y se reconozca el código de descuento sindical a los movimientos sociales", continuó D´Elia.

Por último dijo que "a pesar de que no tiene efectos retroactivos, apoyamos sin ambigüedades la Ley de Tierras propuesta por la señora Presidenta. En tanto, Pedro Wasiejko, secretario adjunto de la CTA y titular de la Federación de Trabajadores de la Industria y Afines (Fetia) que agrupa a los trabajadores del sector privado, de la industria y los servicios que están dentro de la central destacó en su discurso "la decisión de fortalecer la CTA, de continuar recuperando el protagonismo de los sectores populares, y la recuperación del sueño de la clase trabajadora".

En ese sentido, dijo que "es evidente que desde la gestión de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner se empezaron a realizar en la práctica muchas de las banderas y objetivos de la CTA".

Como cierre del acto se proyectó un video grabado por la Presidenta en el que saludó a los asistentes al plenario.




Fuente: Telam

Unión Ferroviaria : Nosotros solo paramos cuando detienen a asesinos como Pedraza

En el Sarmiento
La Unión Ferroviaria aclaró que no dispuso ninguna medida de fuerza

El secretario de Relaciones Institucionales de la Unión Ferroviaria, Mario Rodríguez, aclaró este viernes que esa organización gremial no dispuso ninguna medida de fuerza en relación a la detención del delegado de la seccional Haedo línea Sarmiento, Rubén Sobrero.

"La Unión Ferroviaria no ha dispuesto ninguna medida ni ningún paro que afecte al servicio que abarca a todas las líneas", dijo Rodríguez en declaraciones al canal C5N, en las que aclaró que son los delegados de la línea Sarmiento "los que están decidiendo cuáles son los pasos a seguir" ante la detención de Sobrero.

Rodríguez aclaró que "el resto de laa líneas ferroviarias están funcionando y van a funcionar en forma normal porque la organización madre no ha dispuesto ninguna medida de fuerza".

En ese marco, recordó que "los delegados del Sarmiento son opositores a la conducción nacional" de la Unión Ferroviaria (UF).
Rodríguez dijo asimismo que la UF "está a disposición de la justicia" y que no conocen los detalles que llevaron a la detención de Sobrero.
"No nos olvidemos que en los últimos 4 o 5 años nos han quemado trenes en diferentes líneas ferroviarias, lo que a los trabajadores nos duele muchísimo porque es patrimonio nacional", sostuvo.

Espero que el juez tenga pruebas realmente para detener a los delegados gremiales , pero a la conducciónoficial de la Union Ferroviaria no le voy a perdonar nunca el asesinato de Mariano del cual son responsables y el paro que hicieron ante la detención del asesino Pedraza

Fuente :Telam

Gesto de Cristina a Sabbatela

La Presidenta le dio un lugar destacado al candidato a gobernador bonaerense Martín Sabbatella durante la inauguración del Museo del Libro, y hasta se tomó unos minutos para charlar en un apartado.
El protagonismo que la Presidenta le dio al candidato a gobernador bonaerense por Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella, sorprendió a más de uno en la comitiva presidencial. Es que ayer durante la inauguración del Museo del Libro ubicado detrás de la Biblioteca Nacional, Cristina no ahorró gestos en favor del ex intendente de Morón.

Recorrió las instalaciones junto a Sabbatella y hasta se sentó para un breve diálogo ante los fotógrafos, un gesto d efuerte impacto político que dificilmente se le escape a la Presidenta.

En su discurso, la Presidenta se refirió además a la crisis internacional.
“Estamos al frente, conduciendo la nave y tratando que el mar embravecido que nos tiran de afuera no le cause daños a esta nave que nos costó tanto construir en estos ocho años y que había naufragado en el año 2001″, afirmó, revelando la nueva línea de la Casa Rosada de reconocer la gravedad de la situación.

El mismo 14 de agosto luegio del espectacular triunfo en las PASO con mas del 50% de los votos Cristina hablo de la crisis , nunca se desconocio el tema , por el contrario el gobierno argentino impulso reuniones en Buenos Aires de los ministros de la Unasur para evaluar cuales eran las alternativas para nuestra region frente a la crisis que viven los paises
imperialistas y masacradores de Europa y EE UU y como hacemos para cada dia depender menos de esos países a los que también vemos cada día como mas lejanos a nuestro sentir y a nuestra cultura . Por suerte nuestra región se aleja cada vez mas de los europes y los yankees y debemos buscar acentuar la relación sur sur bajo otros conceptos y aborreciendo el libre comercio y la división internacional del trabajo



Luego de su discurso, Cristina recorrió el lugar acompañada por el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González y Sabbatella, a quien Cristina le dio un lugar privilegiado, incluso por encima de los ministros.

Fuente : La Política Online

“Este proceso necesita ser sostenido y profundizado”

LA CTA DARA HOY SU APOYO A LA CANDIDATURA DE CRISTINA KIRCHNER

El titular de la central sindical, Hugo Yasky, explicó a Página/12 las razones del respaldo a la reelección de la Presidenta y respondió a las críticas que por eso recibió de parte de Pablo Micheli. También habló de las coincidencias con la CGT.

Por Laura Vales

Esta tarde la Central de los Trabajadores de la Argentina que conduce Hugo Yasky aprobará, en un encuentro nacional en el club Argentinos Juniors, su apoyo a la fórmula Cristina Kirchner-Amado Boudou. “El proceso iniciado en el 2003 necesita ser sostenido y profundizado”, define el dirigente de los docentes sobre la decisión. En diálogo con Página/12, habló además del avance en un acuerdo con la CGT que conduce Hugo Moyano.

–El sector de la CTA que encabeza Pablo Micheli criticó que le den apoyo a la candidatura de Cristina Kirchner. Lo que planteó Micheli es que la central nació autónoma de los partidos y que eso debe mantenerse porque hace a su identidad.

Yo creo que la autonomía no es sinónimo de neutralidad. Cuando el sector de la CTA en el que estaba Micheli marchó atrás de la Sociedad Rural, ahí se perdió la autonomía de clase, porque marchar atrás de lo más reaccionario de la burguesía agraria de la Argentina es hacer añicos la autonomía. Pero apoyar una candidatura como la de (Hugo) Chávez en Venezuela, la de Dilma (Rousseff) en Brasil, la de (José) Mujica en el Uruguay, y esto es lo que han hecho las centrales de esos países, es en cambio una práctica de autonomía de clase. Es autonomía de clase porque va contra los factores de poder, los grandes medios de comunicación, los grupos económicos, los sectores retrógrados de la Iglesia, que no quieren a ninguno de estos candidatos.

–Además del acto, ¿en qué va consistir el apoyo?

En un trabajo de debate y difusión en las organizaciones sindicales y sociales y en la construcción de iniciativas en los territorios. Sería una militancia más en la dimensión de lo social y lo sindical, no en lo partidario. Pero sí con un compromiso, como lo ha hecho la CUT en Brasil con respecto a la candidatura de Lula o de Dilma. Lo que hay que respaldar es la opción política que representa el compromiso de los trabajadores con este momento político en la Argentina.

–¿Quiénes van a estar en Argentinos Juniors?

Unos nueve mil militantes, representantes de los sindicatos y los movimientos sociales que nos integran y de la juventud. El encuentro va a estar presidido por el secretariado nacional, Pedro Waisejko (neumáticos), Marcelo Frondizi (ATE), Edgardo Llanos (Aeronáuticos), entre otros. Y por los movimientos sociales, Luis D’Elía (FTV), Edgardo Depetri (Frente Transversal), el Chapu Urrelli (MTL) y Hernán Letcher (Segundo Centenario)

–D’Elía volvió a la CTA que usted lidera. ¿Puede volver también Milagro Sala?

No está en discusión ahora. A futuro veremos.

–¿Por qué el modo elegido de anunciar el respaldo a la fórmula Kirchner-Boudou es un plenario?

Es parte de un proceso de debate que se dio en la CTA en todo el país, antes de llegar al encuentro nacional de hoy hubo encuentros regionales. El debate es sobre la necesidad de definir conceptualmente y traducir en acciones qué es para la clase trabajadora avanzar en las transformaciones en curso desde el 2003, construir un piso de derechos sociales más amplio y avanzar en la distribución de la riqueza. En ese contexto, para garantizar esos avances queremos someterlos a la consideración del conjunto de los trabajadores que representa la CTA, es decir de las organizaciones sindicales y sociales, una definición que para nosotros es clave en esta coyuntura.

–La CTA que usted conduce y la CGT ya muestran abiertamente la intención de trabajar en conjunto. ¿En qué temas tienen acuerdo para hacerlo?

–Hasta ahora esos acuerdos estuvieron circunscriptos a episodios coyunturales, como fue el conflicto contra el grupo Vila-Manzano en Rosario, el apoyo a la reestatización del sistema jubilatorio o la marcha contra la criminalización de la protesta de los trabajadores del sector público de Córdoba. Hemos tenido también más recientemente una coordinación en el Consejo del Salario, y creemos que es posible avanzar en una unidad que nos permita construir un programa en común para los trabajadores, que se traduzca también en la acción legislativa a través de los diputados, que como es el caso de Edgardo Depetri, por la CTA, y Héctor Recalde, de la CGT, asumen de manera orgánica el mandato de las centrales.

–¿Con qué proyectos de ley?

Participación en las ganancias, transformar en delito penal la explotación del trabajo infantil, la necesidad de definir un modelo de construcción de viviendas para resolver el tema del déficit habitacional en todo el país, la participación de los trabajadores en la consolidación de mecanismos que permitan resolver el problema del trabajo en negro, el avance en definiciones que tienen que ver con la limitación en la extranjerización de la tierra y los desalojos de los campesinos, temas para construir una plataforma que permita avances que consoliden un modelo social con un piso de derechos más alto y que nos permita acercarnos a una democracia que tenga como principal objetivo consolidar el protagonismo popular para erradicar la desigualdad.

–¿Podrían ir la CTA y la CGT hacia una unificación?

–Tenemos que marchar a una relación de madurez política entre dos centrales que sean capaces de poner en un plano secundario sus diferencias, para darle prioridad a los temas que representan necesidades vitales de la clase trabajadora. Esto, en un marco de respeto recíproco, que no implica licuar las distintas miradas que tenemos sobre temas específicos, y conscientes de que entramos en una etapa en la que sectores del poder económico y de la derecha van a empezar a intentar poner más palos en la rueda.

Muchos se comenzaron a acercar al gobierno luego de las paso para impedir desde adentro los cambios y por eso son claros los acercamientos de Mendicurren , Biolcatti , Sola o Buzzi y vemos claramente cuales son sus objetivos igual que los objetivos de Alberto Fernandez y ambos Scioli Daniel y Pepe

Bajo la consigna “Por más distribución de la riqueza, unidad latinoamericana y protagonismo popular”, se espera la participación de unos 8000 militantes de la CTA. Vendrán de todo el país para estar presentes en el acto donde se plantearán los principales ejes para avanzar hacia una agenda social.

Transmisión online

En un esfuerzo por democratizar el acceso a la información a través de nuestros medios propios, Radio Central llevará a cabo una transmisión online del acto. La emisión, que arrancará a las 14 horas del viernes, podrá escucharse en www.radiocentral.org.ar

Fuente : Página 12

jueves, 29 de septiembre de 2011

"Estamos reconstituyendo el tejido social para que todos los argentinos sean incluidos"

En la Biblioteca Nacional con motivo de la inauguración del museo del libro y de la lengua
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner sostuvo que "estamos reconstituyendo el tejido social, con memoria y justicia, para que todos los argentinos puedan crecer y ser incluidos en una sociedad que fue excluyente".

Al hablar hoy en la Biblioteca Nacional donde quedó inaugurado el Museo del Libro y la Lengua la Presidenta dijo que "una biblioteca debe promover nuevas ideas, debates y discusiones y no sólo juntar libros" y señaló que este evento fue pensado hace ya cuatro años.
"Se recuperó la historia de la lengua y de la palabra en estos tiempos de Internet. Se trata de una obra cultural en el sentido de la expresión arquitectónica. Se trabajó mucho en la reconstrucción del patrimonio cultural de los argentinos y se invirtieron más de dos mil millones de pesos", afirmó Cristina.

En este marco, señaló que la Argentina sufrió agresiones culturales y también recordó su discurso ante la Asamblea General de la ONU donde sostuvo que Malvinas es "una etapa colonial vergonzante en el siglo XXI", a la vez que indicó que en "un momento nos pasó de todo, como si hubiésemos sufrido las siete plagas de Egipto", pero reivindicó la "fuerza de la sociedad" para superarlas.

La Presidenta señaló que "es preciso hacer un aprendizaje en este mundo cada vez más complejo, que exigirá ser uno mismo y defender un proyecto integrado al mundo".
"Nadie hará por la Argentina lo que la Argentina no sea capaz de hacer. Y se ha hecho mucho, porque se está reconstruyendo el tejido social de una sociedad que, durante mucho tiempo, fue muy excluyente", puntualizó la Presidenta, quien añadió que resta edificar "más igualdad y justicia porque eso es el modelo cuando hablamos de profundización".

Cristina recordó a Néstor Kirchner cuando dijo "Néstor vive en todas partes" e indicó que tenía "una particular visión del progreso" y puntualizó que "su sana terquedad se motivaba en sus convicciones". La Presidenta subrayó que "se construyeron ya más de 1.100 escuelas en todo el país y, el plan de infraestructura se convirtió en el más importante de toda la historia".

"Se realizaron cambios estructurales e históricos en materia de educación y pago de la deuda externa", afirmó la Presidenta, quien subrayó también que "la energía significa trabajo, valor agregado y mejoramiento de la posición nacional sobre exportaciones". "Es preciso redoblar los esfuerzos porque el país fue abandonado durante décadas", agregó y reivindicó el rol que cumplen la ciencia y la tecnología.

"Se inaugurará pronto el Polo Científico Tecnológico Giol en las bodegas homónimas en muy poco tiempo, en un lugar donde solo había lechuzas y ratas. Hemos recuperado el orgullo de ser argentinos y de tener Patria", aseguró la Jefa de Estado, quien puntualizó que durante mucho tiempo "se habían clausurado las esperanzas". Más adelante, sostuvo que "al renacer la utopía, de manera invariable participan los jóvenes, por lo que nadie debe sorprenderse por su activa participación en política".

Cristina indicó que el gobierno está orgulloso por "la defensa irrestricta de los derechos humanos a partir de la verdad, la memoria y la justicia" y señaló que toda la obra de gobierno realizada contempló que "el sistema de decisiones fuese argentino".

Al respecto, puntualizó que "las utopías al final se van cumpliendo y, ellas, van generando otras".
Recordó que "en esta Biblioteca Nacional vivieron Perón y Evita durante la primera presidencia. Aquí falleció en 1952 Eva Duarte. En dos meses será recordada aquí mismo, lo que es justo.

Del mismo modo, no fue casual la restauración del Ministerio de Desarrollo Social y la instalación de sus dos retratos, mirando hacia el sur y el norte", reseñó Cristina, quien aseguró que "ningún gobierno puede ser tomado con beneficio de inventario".

Al hablar del modelo y la profundización, dijo "que nadie se asuste" porque la idea "es llegar a todos los que tenemos que llegar".

Por otra parte, al mencionar las imágenes de Evita en la sede del Ministerio de Desarrollo Social, señaló que una de ellas mira hacia el sur "y otra hacia el norte" como indicando las cosas que faltan por hacer."De las que todavía faltan me quiero hacer cargo", dijo y remarcó: "Estamos al frente conduciendo la nave y tratando de que el mar embravecido no le haga daño".

La Presidenta estuvo acompañada por el candidato a gobernador de Buenos Aires y diputado de Nuevo Encuentro Marín Sabbatella , el ministro de Planificación, Julio De Vido; el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González; y el ministro de Educación, Alberto Sileoni, el diputado Ariel Basteiro ( Nuevo Encuentro) entre otras autoridades.

Avanza el Sciolismo con propuesta menemista de regionalizacion ¿Sigue con municipalizacion de la educación ?

Alberto Pérez desafió a Mariotto: "La regionalización está firme"

Desde que Gabriel Mariotto cuestionó el Plan de Regionalización, el gobernador Daniel Scioli decidió avanzar con más decisión que nunca en la aplicación de ese proyecto. En una clara delimitación de poder, envió a medio gabinete a Europa para intercambiar experiencias con países que ya aplican ese modelo. El Jefe de ministros, Alberto Pérez, reiteró que "la decisión está firme".

La Politica Online | 29.09.2011 11:33:00

El cuestionamiento público que hizo Gabriel Mariotto al Plan de Regionalización para la provincia de Buenos Aires se convirtió en el primer test de delimitacion de poder para Daniel Scioli. Desde ese día, y en lo que constituye un mensaje político directo, el gobernador bonaerense decidió avanzar rápidamente con la inciativa.

Por eso, al encargado de manejar este proyecto, el titular del Grupo BAPRO, Santiago Montoya, se le sumó medio gabinete. Una muestra de unidad y de autoridad. "Las decisiones las tomo yo", parece haberle contestado con elegancia Scioli a Mariotto. Se trata del primer cruce, y por ahora silencioso.

El Jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, viajó a Italia junto a Montoya, el ministro de Producción, Martín Ferré, y el diputado provincial Iván Budassi, para presentarle formalmente al presidente de la Región de Lombardía -una de las más ricas de ese país-, Roberto Formigoni, los puntos centrales de la Regionalización que impulsan en la provincia más grande de Argentina.

Allí, Pérez le aseguró al presidente de Lombardía que Scioli tiene "la firme decisión de impulsar la regionalización para resolver los desafíos que nos presenta un crecimiento sostenido desde hace ocho años a nivel nacional de la mano de Néstor Kirchner, Cristina Fernández".

Manifestó, también, que el proyecto "tendrá fuerte incidencia en el área educativa, impulsando carreras secundarias y terciarias de acuerdo al perfil de las regiones y de la mano de obra requeridas por las empresas en cada una de las regiones".

Los funcionarios de Scioli manifestaron que las obras de infraestructura previstas con la regionalización estarán diseñadas en base al movimiento vehicular, ferroviario y aéreo, teniendo en cuenta las necesidades de la población y las acciones necesarias para potenciar cada matriz productiva.

Por su parte, Formigoni destacó que "el gobierno de mi amigo Daniel Scioli viene trabajando desde hace años en el primer eslabón de la regionalización, que es el trabajo en conjunto entre los municipios, las provincias y la nación".

“Con Atucha II saldamos una deuda histórica”



Acompañada por el ministro de Planificación, Julio De Vido, la mandataria anticipó que en el mismo predio se levantarán Atucha III y el reactor experimental Carem. “La maquinaria argentina cuenta con el mejor combustible, el pueblo y su fuerza”, afirmó.

La presidenta Cristina Fernández inauguró ayer en forma oficial la central nuclear de Atucha II, cuya planificación se remonta a fines de los años setenta y que, tras una paralización de más de 12 años, se encuentra en obra desde 2006. Se espera que produzca energía a partir del segundo semestre del año que viene. Además, la presidenta anunció que en el mismo predio se levantarán la central nuclear Atucha III y el reactor experimental Carem, de diseño nacional.

La presidenta arribó al complejo nuclear de Atucha, ubicado en la localidad de Lima, partido de Zárate, a las 17. Tras una recorrida de las instalaciones, guiada por José Luis Antúnez, vicepresidente de Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA, la empresa que opera las centrales nucleares del país), ingresó a la zona donde estaba levantado el escenario al aire libre –aprovechando la tarde soleada y cálida– y en la que esperaban invitados, trabajadores y profesionales.
En el inicio del acto, Cristina pulsó dos botones con los que empezaron dos procesos que forman parte de la puesta en marcha de la central. “Cuando presioné los dos pulsores, que dieron comienzo al rotor de la turbina y al ingreso del agua de enfriamiento, vencimos no sólo las postergaciones en algo en lo que fuimos pioneros, sino que, además, estamos saldando una deuda”, expresó la presidenta. Estos fueron los dos ejes de su discurso, el de la recuperación de la capacidad industrial del país y el del pago de una deuda nacional por parte de “la generación del Bicentenario”, como la calificó la presidenta.
Aunque aún falta un año para que Atucha II entregue electricidad, está muy cerca de ese objetivo en términos históricos.


Planificada durante la década de 1970 –casi al mismo tiempo que entraba en operaciones Atucha I, en 1974–, la piedra fundamental se colocó en 1982, y aunque la obra se mantuvo en marcha durante el resto de esa década, el ritmo fue decayendo hasta el mínimo.
En los ’90, Carlos Menem primero impulsó la construcción de la central, al punto de integrar 3500 obreros y técnicos en ella, pero en 1994 decidió paralizarla y poner en venta el parque nuclear nacional. ( una locura de quellas que por suerte nmo se concreto , era directamente ceder la soberania completa solo faltaba izar la bandera de los imperialistas yankes y Menem un verdedero hijo de remilputa , uno de los peores seres que engendro esta nacion en toda su historia , la verdad yo no podia creer como alguien podia querer privatizar el parque nuclear )

Desde 2006, cuando el ex presidente Néstor Kirchner lanzó el plan nuclear argentino, el Estado lleva invertidos en Atucha II $ 10.200 millones (unos U$S 2400 millones), financiados en buena medida por la ANSES, a los que se suman a los U$S 2000 millones que ya se habían gastado en los 24 años anteriores .
En el acto, Cristina Fernández asoció la puesta en marcha de Atucha II con el fin de las obras de Yacyretá y la reactivación de los astilleros navales, todas industrias que estaban paralizadas y abandonadas. “Les agradezco a ustedes –dijo mirando a las decenas de trabajadores de la UOCRA que habían copado las tribunas–, que han sido custodios de la soberanía nacional, los obreros de Atucha al igual que los obreros de los astilleros. Esto era un galpón lleno de búhos y ratas. Cuando él (por el ex presidente Kirchner) decidió poner en marcha la recuperacion del plan nuclear argentino en 2006, estaba poniendo en marcha la voluntad del país de volver al crecimiento y al desarrollo.”

Cristina señaló: “Somos la generación del Bicentenario, la que está cubriendo todas las deudas históricas que se han creado por décadas de abandono o injerencia externa para que Argentina no tenga desarrollo nuclear.”
Una vez en operaciones, Atucha II entregará 700 megavatios al sistema interconectado nacional, prácticamente el doble que su vecina Atucha I.

Tras el acto, el ministro de Planificación, Julio De Vido, detalló que el objetivo es llevar ese porcentaje al 25% hacia el año 2030, para lo cual ya hay tres grandes planes en marcha. El primero, la extensión de la vida útil de la central de Embalse, en Córdoba. El segundo, la construcción de una cuarta central nuclear, que la presidenta aclaró que será también en Atucha, y que constará de dos generadores (hasta ahora cada central nuclear tiene un único generador), proyecto en el cual se han anotado seis oferentes internacionales cuya precalificación se espera para fin de este año o principios del próximo. El tercero es la construcción del reactor Carem, un diseño ciento por ciento nacional, de planta nuclear de baja potencia y cuya primera unidad será emplazada en Formosa, con fecha aún no determinada.
De Vido observó que “el objetivo de esta política de Estado es romper con la dependencia del gas y, al mismo tiempo, poner a la Argentina en la vanguardia de América Latina en materia nuclear, como fue en 1974”.
Tanto la presidenta como el ministro de Planificación rescataron la recuperación de cientos de técnicos y profesionales que habían quedado sin oportunidad laboral tras la paralización de todo el andamiaje nuclear, salvo la operación de Atucha I y Embalse, a lo que se le suma la formación de centenares de nuevos técnicos. Actualmente hay unos 5200 obreros y técnicos en las tareas de poner en marcha Atucha II, y cuando esté funcionando serán en total unos 1500 entre las dos Atucha.

Ante los trabajadores y funcionarios que hicieron posible la finalización del proyecto, Cristina recordó que la planta fue un “símbolo de postergación” del menemismo, cuando se detuvo la construcción y sus instalaciones de llenaron de “búhos y ratas”.
La presidenta señaló también que “me siento parte de esa generación que está pagando deudas históricas. Estamos poniendo en marcha una maquinaria, que es la República Argentina, una maquinaria en materia industrial, científica, de desarrollo”.
Por último, recalcó: “Los argentinos tenemos que ponernos de pie para seguir asegurando que nadie pueda detener la maquinaria, que siga su marcha por más crecimiento, más democracia, más justicia, más libertad y patria para todos.”





Fuente : Tiempo Argentino

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cavallo y la punta del ovillo

Dictadura cívico-militar



Cavallo fue el presidente del
Banco Central durante el gobierno del general Leopoldo Fortunato Galtieri. Fue el responsable de la estatización de la deuda privada. Sí, así como suena.

Domingo Felipe Cavallo es un personaje oscuro de nuestra historia. Pero es una de las claves para comprenderla. Su nombre se repite en las altas esferas de la economía durante la dictadura genocida y la democracia condicionada. Y Cavallo es un mentor fundamental, precisamente, de ese condicionamiento.

Días atrás, la justicia argentina, a través del juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, giró un expediente a la Procuración General del Tesoro para que evalúe si las acciones de Cavallo configuran un delito, a instancias de la valiente investigación del fiscal Federico Delgado. En otras palabras: la justicia argentina está poniendo la lupa en las responsabilidades de Cavallo en la última dictadura militar. ¿Es importante esta causa o es una investigación más de un gobierno que quiere vivir en el pasado? Quien no comprenda la transcendencia de esta causa, o ignora la historia o tiene algún nivel de complicidad con el entramado de intereses que pusieron de rodillas a la Argentina. Con el juzgamiento de Cavallo los argentinos terminamos de ponerle fin al pacto de impunidad.

La determinación de la responsabilidad de los genocidas culpables de crímenes de lesa humanidad se inició en los tiempos de Alfonsín, con el Juicio a las Juntas, en los albores de esta democracia, pero se paró en el mismo período presidencial luego de los alzamientos carapintadas, cuando la casa se puso “en orden” con el Punto Final y la Obediencia Debida. Con la derogación de estas normas y los indultos menemistas, el proceso político abierto por Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003 empezó a escribir el epitafio de la impunidad. Los responsables de delitos de lesa humanidad comenzaron a pagar sus condenas. Con ello, nuestro país se inscribía entre los pocos que podían saldar su propia historia, ubicando a los responsables de uno de los más nefastos ciclos de nuestra historia. Pero esas responsabilidades no pueden completarse si sólo se condena a aquellos que fueron los ejecutores de una política genocida. Dicho en otros términos: los militares no actuaron solos. Todas las dictaduras fueron un entramado militar y civil, poniendo estos últimos gran parte de los intereses fundamentales que dieron impulso a cada golpe. La última dictadura no fue una excepción.
Por eso, si los Cavallos y los Martínez de Hoz son puestos en el banquillo, además de a los autores intelectuales de la dictadura, también se juzgará a aquellos que implementaron sus fines últimos. La dictadura desarrolló el genocidio para implementar el nuevo sistema de dependencia basado en la sujeción de la economía nacional en base a la deuda externa, la definitiva transnacionalización de nuestra economía, la destrucción del aparato industrial y la hegemonía del capital financiero. Este sistema tenía que ser implementado sobre la sangre y el exilio de miles de argentinos, que en su condición de hombres y mujeres comprometidos estaban dispuestos a darle pelea a ese modelo de entrega de la Patria y sumisión de su Pueblo. Esta es la causa real del genocidio.

Cavallo fue el presidente del Banco Central durante el gobierno del general Leopoldo Fortunato Galtieri. Fue el responsable de la estatización de la deuda privada. Sí, así como suena.
De la deuda contraída por las empresas privadas, en su mayoría multinacionales (y en gran parte, con sus propias casas matrices), se hizo cargo el Estado. Se trata de aproximadamente 17 mil millones de dólares. Un vueltito. Todos los argentinos tuvimos que pagar de un día para otro esa deuda que contrajo un grupo de empresas. Con esto se completaba el ciclo de endeudamiento durante esa dictadura.
El autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” elevó la deuda externa de casi 8000 millones de dólares a 43 mil. Es decir, de un porcentaje menor a una incidencia considerable respecto del PBI. Ya teníamos puestas las cadenas que habrían de actuar como condicionantes de nuestras decisiones económicas hasta entrado el siglo XXI. El FMI se convertiría en el verdadero Ministerio de Economía y los acuerdos marco con este, en la fuente de imposición del modelo neoliberal de exclusión aplicado –salvo en breves períodos– desde la dictadura hasta el fin de la Convertibilidad.
Determinar la responsabilidad de Cavallo en la dictadura es también entender por qué este personaje volvió al gobierno de la mano de Menem y de De la Rúa. Es decir, saldar finalmente las cuentas de los años setenta y principios de los ochenta nos va a llevar, como la punta del hilo de una madeja, a empezar a desenredar la historia y las responsabilidades de los noventa. En efecto, Cavallo fue autor del Plan de Convertibilidad que, de la mano de un gobierno que se decía justicialista, completó muchas cosas que los militares golpistas no se habían animado a llevar a cabo. El ejemplo fundamental es el desguace del Estado. Además, la política de privatizaciones no se hizo reduciendo, sino aumentando, la deuda externa. Ello se debe a que ese modelo económico se sostenía sobre la entrada de divisas desde el exterior, basado en la hegemonía del capital financiero. Y por esto Cavallo también volvería a cumplir la máxima función de la economía durante la gestión radical, llegando de la mano del “progresismo”, para de nuevo endeudar fuertemente al país y prolongar la agonía del modelo.
Estamos ante un paso histórico. Los responsables civiles y económicos de la dictadura están en el banquillo. Es la posibilidad de hacer un revisionismo crítico de nuestra historia reciente, la que sumió al 60% de los argentinos bajo la línea de pobreza, a la mitad de ellos bajo la de indigencia, y que elevó la cifra de desocupación por encima del 25%, según cifras de 2002.
Cavallo es la punta del ovillo. Si nos animamos a tirar de ella, vamos a construir uno de los pilares sobre los cuales edificar la patria que soñamos, más justa, más libre y más soberana.

Fuente: Tiempo Argentino

Susana Gimenez y el fachismo descerebrado

A propósito de las, como siempre oprobiosas, palabras de la supuesta "diva facha" de los argentinos derechos y humanos y de lo que leía ayer en El Aguante Populista a propósito de este tema es que vuelvo a postear un cuentito excelente de José Pablo Feinman sobre este tema que fue escrito ante la oprobiosa frase pidiendo muertes de esta persona detestable que esta todo el día operando a favor de lo peor de la Argentina , de las peores lacras de nuesrra derecha facha y criolla es decir Macri , De Narvaez o Miguel Del Sel y tambien Scioli que evidentemente por algo le da cabida a esta verdadera HDP mientras sostiene el autogobierno de la bonaerense , mientras los mismos que secuestraron a Jorge Julio Lopez son los que investigarobn el hecho , los mismos que hicieron desaparecer a Luciano Arruga hoy siguen recluetando jovenes de bajos recursos para delinquir o siguen asesinando a los chicos pobres del GBA siendo la policia Bonaerense una verdadera amenaza a la seguridad en la PBA y una deuda de la democracia que cada vez que intento la reforma democratizando la institucion y abriendo a la participación como intento Carlos Arsklanian y como hoy hace el ministerio de seguridad de la Nacion de Nilda Garre , llegaron los vientos fachos con Ruckauf o Scioli para resguardar sus negocios y salir a matar jóvenes como en José Leon Suarez -.


El cuento de Feinman es largo pero realmente recomiento su lectura para ver como a Susana la cortan los negros malos en pedacitos y se la comen

martes 10 de noviembre de 2009

O ellos o nosotros, la gente esta cansada de laburar y que unos parasitos le roben lo que tanto les costo conseguir

Es habitual hoy escuchar y leer estas cosas :
"negros hay que matarlos a todos"
Como evitamos que gran parte de la sociedad ante cada hecho delictivo que puedan reflejar los medios tenga estas reacciones fachistas que hasta ponen en ridículo a Micky Vainilla?
Nos deberíamos sorprender de esto , cuando la actitud de la mayor parte de la población acomodada fue de complicidad frente al genocidio cometido en este país durante la última dictadura militar ?
Como es posible que hayan, después de esta tragedia terrible, tantos argentinos que crean que hay que matar a otros argentinos para conseguir la paz de los cementerios?
A propósito de esto : "
Donde está Luciano Arruga chupado por la policia de la provincia de Buenos Aires en Lomas del Mirador ?"
Ah pero como nos vamos a preocupar por este chico si era un negrito , o sea un indeseable para lagente linda de este país porque por el color de piel sabemos quien es bueno o malo obvio . Stornelli volvé a los edictos policiales así por portación de rostro criminalizan y torturan en las comisarias a todos los morochitos y la gente de Radio 10 te nombra héroe nacional.

Tenía ganas de publicar este cuento de Jose Pablo Feinmann que fue posteado en varios blosg alla por julio de este año. Es un poco largo , pero bien vale la pena leerlo


La última invasión de Buenos Aires. Cuento apocalíptico, por José Pablo Feinmann

Publicado en Página 12, suplemento 75 de Peronismo, filosofía de una obstinación argentina)

Corre el mes de mayo de 2014. La crisis del capitalismo ha herido, no de muerte, pero malamente al culto país del sur, Argentina. La miseria está en todas partes menos en la orgullosa ciudad de Buenos Aires, siempre de espaldas al resto del país, por historia y convicción. La brecha entre pobres y ricos se ha ensanchado. Hay, sobre todo en la populosa banlieue de la ciudad de aires parisinos, millones de pobres de toda pobreza. La delincuencia –luego de llegar a niveles alarmantes– ha sido combatida. Pero aún falta. El Congreso ha dictado finalmente la Ley Giménez. Rige la pena de muerte en el país. La imputabilidad llega hasta los 13 años. La policía ha duplicado sus efectivos y ha modernizado sus armas de represión. Hay toque de queda a las 22. Todo edificio de clase media, clase media alta y clases adineradas, tiene dos porteros y cuatro agentes de seguridad armados hasta los dientes. En la provincia de Buenos Aires se han alzado muros en todo lugar en que se consideró necesario. La ciudad de Buenos Aires está cercada por uno alto y hecho con un nuevo material, de reciente aparición en Francia (porque los inmigrantes sin trabajo, casi todos musulmanes indeseados, desdeñados, ya han incendiado dos veces París), que resiste más que el cemento. Los countries tienen alambres electrizados e incontables guardianes con Itakas ultramodernas. Sin embargo, los delitos continúan. Se sabe que hay hambre más allá del mundo de la seguridad.

Un empresario petrolero (nuevo gran negocio que se ha emprendido en el país con capitales chinos, venezolanos y estadounidenses) detiene su coche junto a la banquina, baja y se pone a orinar. Aparece un negrito y entra velozmente en el coche. El tipo dejó la llave puesta. Todo fácil para el pibe. Arranca y sale velozmente. Inútil. El tipo cierra su bragueta, sereno. Saca una Browning que le enviaron esa mañana de una fábrica que trabaja para el Pentágono. Apunta cuidadosamente y dispara. El coche se detiene y se oye la bocina. Igual que en una película de Polanski, Chinatown. El tipo, que es licenciado en Dirección de Empresas Transnacionales y en Informática de Inversiones Globalizadas, que es jerárquico hasta casi la cumbre en su multinacional, se acerca a pasos lentos hasta el auto, abre la puerta y el pibe cae. Presumiblemente tendría que tener un balazo en la nuca. No, acaso el petrolero aún no se ha acostumbrado a esa nueva Browning. El pibe está herido en el hombro. Feamente, pero vive. “Si te movés, te reviento”, le dice el petrolero. Saca su celular y llama a la policía. Pero el pibe, con asombrosa velocidad, le clava una sevillana en el estómago. El tipo no lo puede creer. Cae sobre el asfalto. El pibe da un salto, le quita la Browning y lo quema de nueve balazos. Se lleva el coche.

Lo agarran a los dos días. Gran indignación nacional. Los medios, fuera de sí, exigen la aplicación de la Ley Giménez. Opiniones de todos los sectores del cuerpo de la nación. El escritor León Aguininsky dice: “¡Pobre patria mía, esto no se tolera más!” Chechi Gelberg: “¿Qué hicimos los argentinos para merecer esto? Como dice Ceci Giménez: ‘El que mata debe morir’. Y se acabó. ¿Que tiene 13 años? ¿Que es un niño? Un niño sano se entretiene viendo tele. A Tinelli o a mí. O una serie. 24 o Dexter. Pero no anda asesinando figuras prominentes de la sociedad. Gente se equivocó, es cierto. Y lo reconocí. Pero hoy no. Hoy no podemos equivocarnos. O nosotros o ellos”. La venerada señora del país, su gran dama, Martha Lestrand, opinó: “Ay, qué feo. ¿Quién es ese chico? Yo estoy contra la pena de muerte. Pero a favor de la justicia. Y la justicia es ajusticiarlo”. Pero la más enfurecida es la vanguardista de la pena máxima. La que consiguió que el Congreso dictara la ley que lleva su nombre. La que inscribió en los frontispicios de la eternidad la frase: “El que mata debe morir”. Que algunos –como el rabino Bernstein– ya proponen poner en los mandamientos en lugar del arcaico No matarás, débil, inservible, flojo como Jesús, que así terminó de bondadoso que era. Ceci Giménez, la diva, cuyo peso ha subido como su odio, está (en fin, está llegando a los 120 kilos), sin embargo, feliz. Al fin se aplicará su ley. Se ha optado, en el país, por la guillotina. Si los militares, para terminar con la subversión, esa forma infame de la delincuencia, ese azote que deterioró nuestra democracia, acudieron a la doctrina francesa de contrainsurgencia, ¿cómo no acudir al gran invento del señor Guillotinne?

El rabino Bernstein dijo que el Dios de Israel ordenó a Abraham matar a su hijo. Que mató a toda la humanidad con el diluvio universal. Que hizo sufrir horriblemente a su pueblo en Auschwitz y ninguna muerte lo conmovió. De haber sido así, alguna habría impedido. ¿Quería acaso que en esos campos su pueblo aprendiera a matar? Sus designios son inescrutables para nosotros, pero ningún dios le ha hecho asco a la muerte. Ni Alá ni su profeta Mahoma. El periodismo sigue enardecido. Pide ya la condena para el pibe ladrón de autos. O del auto del petrolero multinacional e inversor informático globalizado. Llega el día. El pibe se llama Aníbal Torres. ¡De pronto, Crónica y Perfil se destapan con una noticia espectacular, definitiva! ¡Aníbal Torres es boliviano! ¡Pertenece a esa raza maldita y oscura que viene a nuestro país a robarles el trabajo a los nuestros, que igual no lo tienen porque no hay! ¡Muerte, muerte al boliviano! ¡Que nunca más un boliviano mate a un argentino de bien! Horacio Verbitstern, en Página 12, revela que el empresario petrolero no era argentino, sino texano, socio de Bush. Que visitaban juntos el campo de concentración de Texauschwitz, en los límites de Texas, donde tienen alojados, en condiciones miserables y sometidos a horrendas torturas, a 3000 supuestos terroristas islámicos. Desde el asesinato de Barack Obama, que pocos lamentaron, estos campos han florecido en Estados Unidos y en todo el mundo. Pero, ¡se está ganando la Guerra contra el Terror! (Oliver Stone ha prometido su film sobre el asesinato de Obama. Dice que, en este caso, no hay ninguna “bala mágica”. Pues lo reventaron de treinta y cinco balazos mientras comía un hot dog en Queen’s junto a unos negros de mierda, o african americans pero de mierda también.)

De modo que la revelación del llamado “perro” Verbitstern sólo logra enfurecer más a la opinión pública, que, dicen algunos, poco tiene de “pública” sino todo de “privada”, pues es el exacto resultado de tres empresas que concentran en sí todos los medios de comunicación y –por medio de un bombardeo incesante de “informaciones” que responden a sus intereses y a los de la parte sana de la sociedad, la que vive protegida de la barbarie excluida tras los muros o eliminada por las fuerzas de la ley– construyen a su antojo la “opinión” de sus oyentes, especialmente la del gremio de taxistas habituados, desde hace largo tiempo ya, a decir sus opiniones políticas, sociales y económicas –que creen “suyas” pero son palabra por palabra las de los medios que escuchan– a sus pasajeros que, de acuerdo o no con ellas, las escuchan pacientemente, pues el Ministerio de Seguridad ha informado que todo tachero argentino dice la verdad, que su palabra es ley y contradecirlo un delito. Al optar parte de la ciudadanía por viajar en transportes públicos –atemorizada de hacerlo en taxi y soltar alguna opinión imprudente como: “Los bolivianos son latinoamericanos como nosotros” o, la peor de todas, “Al delito se lo combate con trabajo y educación”–, el Ministerio de Seguridad ha infiltrado esos transportes con “sérpicos” de todo tipo, desde lisiados hasta falsos epilépticos, que se ponen a dialogar con los pasajeros tal como los taxistas, razón por la cual el peligro sigue siendo el mismo, o peor.

En los colegios primarios se han eliminado todos los métodos modernos o posmodernos de enseñanza. Los niños aprenden a leer con las lógicas y elementales palabras sagradas: ma-má, pa-pá y fa-mi-lia. Pero de inmediato continúan con: se-gu-ri-dad, de-si-gual-dad, negros- de-mier-da, pe-na-de-muer-te, Blum-berg-que-ri-do, Rico- es-mi-a-mi-go, Ceci-es-más-lin-da-que-ma-má, Ceci-es-buena, Ceci-es-fla-ca, Ceci-te-quiero, Ceci-me-ama. Sectores de la vieja oligarquía se han quejado por lo que consideran una intromisión de “Ceci” en los libros de enseñanza sólo comparable a la que gozó la difunta demagoga Eva Perón, cuya influencia fuera nefasta para la enseñanza argentina. Sus reclamos fueron desoídos.

Luego de un breve juicio (que algunos consideran la perfecta antítesis del nefasto Juicio a las Juntas que impulsara un hoy olvidado político radical socialdemócrata, o sea, comunista) el joven boliviano Aníbal Torres, de 13 años y piel persistentemente oscura, es condenado a morir en la guillotina. Sólo tres días más tarde se cumple la sentencia. El verdugo –que usa la venerable capucha negra de esos bravos que supieron, a su modo, imponer también el orden en una Argentina convulsionada– alza la cabeza sangrante del joven Torres y la exhibe a quienes presenciaron la ejecución llevada a cabo en una nueva cárcel construida dos años atrás, que cuenta con un enorme patio trasero al que, a partir de la ejecución del infame delincuente de apellido Torres, se le da el nombre de “Paraíso de la Ley, la Justicia y el Orden”. Un periodista –de nombre Mario Werfeld, de ese diario marxista y sionista más arriba mencionado a raíz de la infamia del llamado “perro” Verbitstern contra el difunto empresario víctima del bolivianito descabezado– sugiere para el “Paraíso” el nombre de “El Matadero”. Esa noche, rabiosos, coléricos cacerolazos estallan frente a su casa, situada, claro, cerca de esa zona detestada de Villa Crespo, pues los argentinos de la seguridad, por coherencia estratégica, apoyan al Gobierno de Israel –cada vez más en manos de su ala derecha, que ya no es derecha sino, más bien, única– en la lucha que, en nombre de Occidente, libra contra los apestosos terroristas palestinos, pero odian a los judíos como siempre. Mario Werfeld se asoma a su ventana y habla a la multitud, que lo escucha: “Sólo quise hacer un homenaje a Esteban Echeverría – explica–, él supo narrar en ese cuento inmortal, ‘El matadero’, la inseguridad en los tiempos de Rosas, los de la primera tiranía. Después, como todos sabemos, hubo otra”. “¿Y después?”, pregunta la irritada ciudadanía (pues las clases del orden y la seguridad no son “multitud” ni menos esa basura de “las masas”, son “exaltados ciudadanos de la República y sus instituciones”). “¿Después?”, repite, confuso, Werfeld. Y comete el error de su vida. Es sincero. Dice la verdad. “Después ustedes. La tercera tiranía. La de la puta oligarquía.” Aún se desconoce su paradero.

Entonces, sólo dos días más tarde de la decapitación de Aníbal Torres, se desencadena el Apocalipsis. En tanto los medios festejan alborozados la primera y exitosa aplicación de la Ley Giménez. En tanto Mario Gordona, reflexivamente, dice: “El joven Torres conocía ya la amenaza. Al conocerla y, sin embargo, matar, debemos inferir que algo en él, algo muy profundo, lo llevó a elegir el suicidio. Nuestra sociedad no ha matado a Aníbal Torres. El se ha suicidado”. En tanto, la sociedad opulenta de Buenos Aires se siente protegida, cuidada hasta los límites más extremos del cuidado. En tanto, todo es calma, coches cero kilómetro, torres de casi 100 pisos, inauguración de los restaurantes súper VIP de 10 tenedores, la quiebra del periódico marxista-sionista y el exilio del perro Verbitstern (preocupado por las señoras con cacerolas que le gritaban: “Verbitstern, a vos te va a pasar/ lo que le pasó/ a Werfeld”, que no rimaba pero igual metía miedo) y de otros sucios integrantes del staff de ese panfleto, judíos todos a los que el Gobierno de Israel negó el derecho de asilo aunque ninguno lo solicitó. En tanto la ciudad se llena de enormes afiches con la figura de Ceci Giménez y la sugestiva frase tanguera: Matar es un placer. En tanto el prolífico escritor León Aguininsky publica un nuevo “panfleto” con el positivo, optimista título de: ¡Hermosa patria nuestra! llegan noticias alarmantes a la ciudad. Dos millones de hombres y mujeres de tez oscura avanzan sobre ella sin que se conozca su propósito, la causa de esa decisión anárquica, levantisca. Que se empieza a sospechar no bien las radios y los noticieros televisivos informan que, al llegar al lujoso y ultraprotegido country sólo para nosotros y para nadie más, sobre todo si es negro, desarman a la custodia –que apenas si logra matar a 30 o 35 de ellos–, se comen vivos a los perros, avanzan sobre los chalets y dan caza a todos los residentes, violan a las mujeres (en especial a las más blancas, a las más rubias y a las más deseables), arrojan a los jefes de hogar contra los alambres electrizados y ríen al ver los movimientos desarticulados de sus cuerpos al freírse y los alaridos que profieren (sobre todo si lo hacen en inglés), otros varones son destripados por turbas de mujeres rabiosas, que no sólo cortan sus penes sino que los injurian al reírse de sus dimensiones, al exclamar: “El de mi negro le saca medio metro a esta porquería”, se encienden fogatas, se queman vivos a los niños y luego se los comen por considerar que esa carne debe ser más tierna que la de sus padres y la de sus “putas madres”, así dicen. Los cronistas de la ciudad opulenta consideran “preocupante” lo sucedido en el country tomado por la turba. “Si siguen avanzando –dice el ensayista, de viejo, muy viejo pasado marxista y sartreano, Julio Juan Sebrela–, estaremos ante una nueva anarquía del año ’20 o, peor aún, ante un nuevo 17 de octubre, jornada que dio origen, según sabemos, a ese movimiento fascista, populista, estatista, dictatorial llamado peronismo, que, por suerte, aún perdura porque, tal vez, los hombres rudos y bien alimentados de los sindicatos de nuestra ciudad puedan salir con sus cadenas a enfrentar a esta turba sin conciencia de clase.” Nada detiene a la muchedumbre oscura y encolerizada.

De pronto, todos ven por la televisión que el hombre alto y fornido, de torso desnudo, que marcha al frente, enarbola una pica y sobre ella... está la cabeza de Aníbal Torres. ¿Cómo la han conseguido? Nadie tiene una respuesta. Pero ahí está: es la bandera de la rebelión. Siguen avanzando. Devastan todo a su paso. Alguien lo dice desde algún medio: “Son los hunos de Atila. Por donde pasan el pasto no crece más”. El periodista Chechi Gelberg se comunica con el eminente historiador Tulio Alterio Donghin, quien se encuentra en Cambridge dictando un seminario titulado: La larga, interminable, insoportable, inexplicable agonía de la argentina peronista. “¿Qué nos puede decir de esto, profesor?”, pregunta Chechi. “Lo que dijo Vicente Fidel López cuando los caudillos federales se acercaban a Buenos Aires: ‘Se esperaba por unos momentos un saqueo a manos de cinco mil bárbaros desnudos, hambrientos y excitados por las pasiones bestiales que en esos casos empujaban los instintos destructores de la fiera humana que como “multitud inorgánica” es la más insaciable de las fieras conocidas’.” “Entonces –balbucea Chechi–, ¿estamos en presencia de una nueva ‘anarquía del año ’20’?” “¿Tiene alguna duda?”, dice, riendo gozoso, el gran historiador. “¿Cree que será peor que aquélla?” “Sin duda, los gauchos federales estaban bien alimentados. Estos son hambrientos. Se los van a comer a todos. A usted también, Chechi.” “¿Qué podemos hacer, profesor?” “Vea, jodansé. Yo, apenas sucedió eso de ‘la noche de los bastones largos’, ¿recuerda?, me rajé de este país. Se veía venir esto.” Destrozan todos los muros. Se apoderan de las armas de los custodios, luego de degollarlos o colgarlos de los faroles de alumbrado. Saquean las armerías. Arsenales incluso. Ahora son un ejército poderoso. Y son millones. Millones de hambrientos, marginados, desclasados, delincuentes, chicos que no murieron con el paco (arma con que la ciudad opulenta soñó eliminarlos: “Como Giuliani en Nueva York”, decían los optimistas), prostitutas, madres de doce hijos, boxeadores de clubes miserables, desocupados eternos, frustrados, humillados que se descargaban golpeando a sus mujeres, a sus hijos, pica- neados de todas las comisarías de la gran provincia. Todos marchan sobre Buenos Aires.

El ministro de Defensa se comunica con el jefe del Ejército, general Bustos. “General, aquí el ministro de Defensa.” “Lo escucho, señor ministro.” “Avanza una turba subversiva sobre nuestra ciudad. Prepare a sus hombres y salga a reprimirla. Tiren a matar. Sin contemplaciones, general. No quiero prisioneros, entiende.” El general Bustos responde: “Disculpe, señor ministro, pero el Ejército Argentino ya hizo eso una vez. No lo va a hacer de nuevo. Sé que ustedes, durante los últimos tres años, han reconocido esa guerra sucia. Pero nosotros no. Creemos que en ella se enlodó el honor del Ejército. Entiéndame bien: un ejército no está para fusilar hambrientos. Está para la defensa nacional del territorio. Para luchar contra otro ejército que intente atacarnos. Esos hambrientos no los creamos nosotros. Son obra de ustedes y ustedes se enriquecieron con el hambre de esos miserables. Hágase cargo, señor ministro. Mientras yo sea comandante en jefe del Ejército no voy a ensuciar a mis soldados para defender los intereses de los poderosos. Buenas tardes”. Cuelga el teléfono y el ministro de Defensa monta en cólera: “¡Todo esto se debe a la prédica subversiva de esa monstruosa marxista y, para colmo, mujer! ¡Esa montonera de Nilda Guerré! ¡Nos quedamos sin Ejército! ¡Los avivó a esos pelotudos! ¡Siempre nos hicieron la tarea sucia! ¡Esa puta, comunista, montonera polleruda los volvió inservibles! ¡Democráticos! ¿A qué enfermo se le ocurrió poner a una mina al frente del Ejército, por Satanás!”. Su secretario le informa: “Además, señor ministro, el comandante en jefe del Ejército se llama Bustos, como ese cabecilla que, en la Posta de Arequito, se le sublevó a Belgrano para unirse a los federales. Si esa sangre corre por sus venas, ¿qué otra cosa podía esperar de él la gente decente?”. “¿Y quién mierda lo puso?” “La ministra montonera, señor ministro.” “¡Guerré! ¡Esa zurda de Nilda Guerré! ¿Cómo pudimos darle el gobierno a esa pandilla de subversivos?” “Porque ganaron las elecciones, señor.” “¡Se acabó! ¡Nunca más habrá elecciones en este país!” “Si esa negrada sigue avanzando, me temo que no, señor. A propósito de la negrada, renuncio señor ministro.” “¿Cómo me va a abandonar en este momento?” “No hay mejor momento que éste para abandonarlo.” “¿Y qué piensa hacer?” “Lo que todo porteño de honor ha hecho siempre que los bárbaros se apropiaron de Buenos Aires: exiliarme en el Uruguay. Como Alberdi, Echeverría, Florencio Varela y José María Gutiérrez bajo Rosas. Como Borges, Adolfito Bioy y la espléndida Victoria Ocampo bajo Perón. Como los aviones de la Marina que bombardearon la Plaza en el ’55. Al último que llegó los amigos del Uruguay lo recibieron con vítores y aplausos. ¿Recuerda, señor? ‘Cristo Vence’ ¡Qué tiempos aquellos!” “Oiga, tenga cuidado. Recuerde que en el Uruguay también se exiliaron un montonazo de zurdos y los hicimos mierda con la ‘Operación Cóndor’.” “Señor ministro, ¿usted cree que estos negros de mierda van a montar una ‘Operación Cóndor’? Esas cosas las hace la gente bien, con estudios, con militares formados en la Escuela de las Américas o en la Doctrina Francesa de Contrainsurgencia. Ni los desdichados militares que ahora tenemos podrían hacerlas. Pobres infelices adoctrinados por la montonera Guerré. Adiós, señor.”

Saluda con una breve, veloz inclinación de cabeza; abre la puerta y sale. Busca su coche y parte en busca de su familia. Llega a su casa, estaciona y abre la puerta. Uno de sus niños –su más adorado, el predilecto– se bambolea colgado de una lámpara del techo. A su mujer, dos enormes negros se turnan para violarla en tanto ella le hace fellatio a un tercero, que apoya un revólver sobre su cabeza. Uno, que tiene una Itaka, se fuma toda esa marihuana purísima que le envían sus contactos en Colombia. Otro se le acerca y lleva una cabeza agarrada de los pelos: “¿Se acuerda de la Nélida, doctor Fernández Asquini?”. Porque el secretario se llama Claudio Domingo Fernández Asquini. “La Nélida” era la cocinera. El que tiene la cabeza es su jardinero, el buenazo de Romualdo. “¡Usted, Romualdo!”, exclama Fernández Asquini, “¡No lo puedo creer! ¡Traidor!” “Traidor a usted. Pero no a los negros como yo. Los traje aquí, doctor. Les dije que había marihuana de la buena, vinos carísimos, y su esposa, siempre bella, siempre sexy, llevo años excitándome con ella. Las pajas que le he dedicado, doctor. Fíjese, hoy se me dio. Ya me la violé dos veces. La tercera no. Porque me lo pidió ella.” Tira lejos la cabeza de la cocinera. “¿Dónde está mi otro hijo?”, exclama, rojo de furia, Fernández Asquini. “Fue lo primero que nos comimos.” Se arroja sobre Romualdo y busca su garganta. “¡Negro roñoso! ¡Negro de mierda! ¡Intruso, violador, ilegal desvergonzado!” Romualdo le da una precisa trompada en plena cara y el señor secretario del ministro de Defensa cae sobre un sillón. Ahora tiene la cara bañada de sangre. Romualdo y otros temibles bárbaros se le acercan. Entonces sucede algo milagroso. Fernández Asquini se pone en pie y de su boca, proviniendo del fondo de los tiempos, evocando otras injurias, otros atropellos contra las clases pudientes, salen palabras de Esteban Echeverría, de su cuento inmortal “El matadero”, esa terrible historia del unitario que los sanguinarios federales ultrajaran durante la cuaresma de ese año que Echeverría no precisa pero que ha de ser 1835 o 1836, porque Fernández Asquini grita: “¡Infames sayones! ¿Qué intentan hacer de mí?” “Infames, ¿qué?”, dice un negrazo totalmente en pedo y más alegre que nunca en su vida; una vida, para decir lo justo, de mierda con el añadido de saber que, de esa mierda, jamás saldría. “¡Deberíais andar en cuatro patas como los lobos!”, sigue chillando el ex secretario. “¡Desnúdenlo!”, ordena Romualdo. “Primero degollarme que desnudarme, infame canalla.” Romualdo se encoge de hombros. Jardinero al fin, agarra su azada –que ha traído con él– y de un solo, eficaz, absolutamente profesional movimiento de su musculoso brazo derecho separa limpiamente la cabeza de Fernández Asquini del tronco del secretario del ministro de Defensa, que vienen a ser la misma persona. “¡A la mujer no la toca nadie, carajo!”, ordena en seguida Romualdo. “Es para mí. Me la llevo yo a la toldería.” Nadie podría creerlo, pero en el delicado rostro de la mujer de Fernández Asquini se dibuja una sonrisa sensual, profana, prostibularia y gozosa.

A bordo de un helicóptero Huey, Ceci Giménez desciende en la terraza de su Penthouse, en Libertador y Salguero. Es una mujer que no duda. Todo en ella es celeridad, vértigo. Hay que huir. El país está ardiendo y no habrá televisión por varios meses. No habrá rating. No habrá a quién vencer. A quién humillar. Los habituales descerebrados, esos divinos, amorosos seres que todos los días la miran bobamente, no estarán. No se puede vivir en un país inestable, en peligro. Amenazado por esos negros de mierda, brutos, drogones, alcohólicos, asesinos, sumidos en todo tipo de depravaciones sexuales. Tiene que retirar dinero –mucho dinero, dólares desde luego– de una caja fuerte que tiene en un rincón inhallable del living. Apresura sus pasos. Durante los últimos dos o tres años le cuesta caminar con la agilidad de antes. Le pesan esas piernas voluminosas, con esos tobillos tipo maceta, que han sido una fatalidad insuperable en su vida de éxitos, que se habrían elevado al doble o más de no haber mediado esa desgracia, esas piernas de mierda que hicieron exclamar a la doctora Aslan el triste día en que la vio: “Ceci querida, ¿qué quieres que haga yo con eso? Soy sólo una estafadora de seres desdichados y patéticos con sus cuerpos en abismal decadencia. No soy Dios, hijita”. Pero no importa. Nada la detuvo. “Y ahora me rajo de este país de mierda. Me llevo todos los dólares y me voy a tomar sol en Miami y a beber daikiris con esos pendejos rubios y dorados que se te aparecen hasta en el baño.” Entra en el living y queda paralizada por el horror. No hay un solo mueble. El despojamiento es absoluto. Pero, en el medio, imponente, está la guillotina. Aparecen diez, veinte negros. “¿Te gusta, Ceci? Nos la afanamos de la Penitenciaria. Es la misma con que le cortaron la cabeza a Aníbal Torres, ese pendejito de 13 años, ¿lo ubicás, no?” Otro, uno muy alto, desdentado, con una cicatriz que le cruza la cara, dice: “¿Sabés que nosotros estamos a favor de la Ley Giménez? El que mata tiene que morir”. Se ríen como locos. Algunos saltan de alegría o de furia, difícil saberlo. Aparecen los cuatro chihuahuas de Ceci. Uno de los negros se apodera del más pequeñito y lo quiebra en dos partes. El chihuahua emite un quejido agudo, final. “¿Cuánto quieren, negros de mierda?”, arremete Ceci, “No perdamos tiempo. ¿Diez mil, veinte mil dólares? ¿Más? Tengo más. ¿Cien mil, doscientos mil? ¡Hablen, carajo!” “Queremos aplicarte la Ley Giménez.” “¿Qué Ley Giménez ni qué mierda? Yo no maté a nadie.” “¿Estás segura, Ceci?” “Segura, alacranes. Abran paso. Tengo que irme.” El negrazo alto, desdentado, con la cicatriz, dice: “Nosotros también tenemos otras cosas que hacer. Así que hagamos esto breve. A ver, compañeros, ¿de la muerte de quién se acusa a Ceci Giménez?”. “¡De la muerte de Aníbal Torres! Sin Ley Giménez el pibe no moría. Esa ley lo mató”, exclaman todos. La señalan con sus índices despiadados: “¡Vos lo mataste, perra!” “¡Yo no maté a esa laucha asesina!” “Compañeros, si Ceci Giménez mató al niño Aníbal Torres, ¿qué pena le corresponde?” “¡Morir!” “¿Por qué?” “¡Porque el que mata debe morir!” “¡No, no, no! ¡Por favor, no!”, suplica la diva. Le meten la cabeza en la guillotina y dejan caer la cuchilla. La cabeza rubia se desliza sobre el parquet de roble de Eslavonia y rueda como una pelota. Los chihuahuas juegan alegremente con ella. Los justicieros se llevan la guillotina con la cuchilla ensangrentada –piensan usarla con algunos otros famosos personajes– y se van.

Los negros llevan horas apropiándose de la ciudad. Se comen todo lo que encuentran. Agarran los niñitos de esos cochecitos tan lindos de color celeste o rosa y –ante los alaridos de las madres– se los devoran vivos. Luego ametrallan a las buenas señoras. “¿De qué mierda van a servir nuestras cacerolas?”, se preguntan, con impecable lógica, algunas. “¡Llamen al campo!”, gritan otras. Inútiles propuestas. “Todo esto tenía que suceder”, piensa un escritor del diario marxista sionista, uno que se quedó en el país. Toma un café con Osvaldo Bayer. El viejo Bayer ve llegar a los negros enfurecidos por la avenida Santa Fe. Toma, con su amigo, algo más joven que él, una cerveza en una mesa con sombrilla de Santa Fe y Callao. “¿No son hermosos?”, comenta. Se les une Norberto Galasso. Pide un café. “Es un tango lo mío –comenta Norberto–, ‘El último café’.” “¿Nos podremos unir a ellos?”, pregunta el escritor que lee algo de Heidegger, un poco al pedo a decir verdad. “No –dice Osvaldo–, mirá cómo estamos vestidos. Luchamos por ellos pero no somos como ellos. Nos van a matar como a cualquiera. ¿No vas a hacer el papelón de ir a hablarles, no?” “Prefiero morir a hacer el ridículo”, dice el escritor. Galasso los mira con embeleso: “Miren, qué contento estaría el compañero Scalabrini: el subsuelo de la patria sublevado”. De pronto ven aparecer al casi ingeniero Blumberg. Tiene cara de loco. Se acerca a la muchedumbre. Alza los brazos. A su lado, el rabino Bernstein. “Paz, hermanos”, empiezan a decir. “Dialoguemos. Sólo queríamos seguridad. No hacerles daño”, dice Blumberg. “Dios es de todos. Nos ama a todos. Si somos fieles a él haremos una patria que nos cobije a ustedes y a nosotros –dice el rabino–, una patria para vivir en libertad. ¡Libertad, libertad, libertad para todos!”, remata desdiciéndose de afirmaciones anteriores. Pero los invasores no son tontos. “Callate, hipócrita –le dice uno–, vos proponías ‘seguridad’ en lugar de ‘libertad’.”. La muchedumbre feroz, hambrienta, sedienta de todo, oscura, sanguinaria, les pasa por encima, los aplastan, las tripas, los sesos, los intestinos de los dos pacificadores quedan para los perros, que –dicho sea de paso–, viven una jornada de gloria. Ahora se acercan a los tres compañeros que esperan sentados a esa mesa y mirándolos con admiración. “Muchachos –les dice Osvaldo Bayer–, estamos con ustedes. Sigan, que no quede nada en pie. Tampoco nosotros.” Alguien se dispone a hundirle un puñal en el pecho. “¡Un momento! –se oye–. ¡Ese es don Osvaldo Bayer, carajo! Este viejo es de los nuestros.” “No, muchachos, yo soy un burgués como cualquier otro. Mátenme.” El que lo reconoció se adelanta: “Usted dio varias charlas en nuestras villas miserables, don Osvaldo. Se ocupó de nuestros compadres los indios. No lo vamos a ofender”. Muchos lo quieren achurar y dejarse de joder y seguir adelante. Pero el salvador de Osvaldo tiene pasta de jefe. “¡Basta, hijos de puta! ¡A Osvaldo no lo toca nadie!” “¿Cómo te llamás, pibe?”, pregunta Osvaldo. “Matasiete.” “Igual que uno de los gauchos de ‘El matadero’”, dice el escritor. Y Matasiete, de golpe, lo mira a Norberto y dice: “¿Y usté no es Norberto Galasso?”. “Sí, pibe.”. “Se viene con nosotros, don Norberto. ¿Y este boludo?” señala al escritor. “No me gusta. Tiene cara de judío.” “No –dice Osvaldo–, yo lo quiero mucho. En los noventa creía que se nos perdía porque le filmaron una novela en Hollywood. La Columbia Pictures. Pero mirá: no. Siguió en la misma.” “Probar la tentación y no ceder a ella es más difícil que no ceder por no probarla nunca”, dice el escritor que sigue leyendo a Heidegger. “¿Qué mierda quiso decir?”, pregunta Matasiete. “Vos dejalo. Cuando escribe lo entienden todos”, dice Galasso. “Bueno, muchachos, algunos intelectuales vamos a necesitar” –dice Matasiete–. “¡Se vienen con nosotros! Pero, don Osvaldo. Háganos un favor, quiere. ¡Lleve usted nuestra bandera!” Y le dan a Osvaldo la pica con la cabeza de Aníbal Torres. “¡Qué honor, muchachos!”, dice Osvaldo, “Gracias.” “Vamos –dice Matasiete–, ¡a comernos todo lo que queda!” Al rato, se le acerca al escritor: “¿En serio estuviste en Hollywood, cara de ruso?”. “Sí.” “Y las minas, ¿qué tal?” “Nada del otro mundo. Cartón pintado. Aquí, entre las tuyas, tenés cada morocha que les da veinte vueltas.” Y allá van. Con don Osvaldo Bayer al frente en la jornada más gloriosa de su vida.

El ministro de Defensa –ahora solo en su despacho– tiene una idea genial. Se comunica con el presidente de los Estados Unidos, William Peterson, un republicano sanguinario que se impuso con fraude y es el principal sospechoso del asesinato de Barack Obama. “Señor presidente –dice el ministro de Defensa–, hemos detectado que entre la multitud que invade Buenos Aires hay miles de terroristas islámicos. Algunos, incluso, han creído ver al mismísimo Bin Laden.” “Ya mismo actuamos”, dice Peterson. “No en vano el mundo se ha globalizado y la lucha contra el terrorismo también. Cuelgo con usted y doy órdenes para que treinta aviones con misiles nucleares vuelen a Buenos Aires.” “Pero, señor presidente –dice el ministro de Defensa–, así no va a quedar nada en pie. Ni siquiera yo.” “¿Y a mí qué mierda me importa? ¿Desde cuándo el gobierno de los Estados Unidos de América se preocupa por los daños colaterales?” En menos de tres días nada queda en Buenos Aires. Ni un edificio ni un ser humano. Es, por fin, la ciudad más segura del mundo.

PD : El título del post lo saque de acá
En los comentarios al que puso la imagen del fachismo le respondieron que era obvio que alguien iba a salir defender a los delincuentes
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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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