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lunes, 31 de octubre de 2011

Dólar: cuáles son las maniobras que quiere desbaratar el gobierno

Por Mariano Beristain

Pese a que Cristina Fernández obtuvo el 54% de los votos, la ortodoxia busca forzar una modificación en la política económica. Ante el desafío, el gobierno respondió enérgicamente, con una serie de medidas que ratifican el rumbo.

"El público minorista demanda pocos dólares, mientras que los grandes actores económicos son los que generan la verdadera fluctuación en el tipo de cambio.” La frase pertenece a Daniel Marx, uno de los niños mimados del establishment local, quien revela, sin quererlo, que detrás de toda la angustia que envolvió al mercado del dólar en las últimas semanas existe mucho más que un grupo de jubilados y de “chicos bien” comprando divisas.

De acuerdo con un informe del Banco Central, el 35% de las compras de dólares que se hicieron en los últimos diez meses pertenecen a personas físicas o jurídicas que adquirieron más de U$S 250 mil por año pero también admiten que a partir de julio, mes en el que empezó a acelerarse la compra de dólares, la incidencia de los grandes compradores en el total pudo haber sido bastante mayor.

Con reservas por U$S 47 mil millones, un tipo de cambio competitivo en relación a sus principales socios comerciales como Brasil y una economía creciendo a un ritmo superior al 8% anual, los expertos serios coinciden en que las bases macroeconómicas de la Argentina son lo suficientemente sólidas como para despejar cualquier duda del mercado cambiario.

¿Por qué entonces estos sobresaltos de la “city” porteña con el dólar? Los economistas de la ortodoxia siempre los asocian a momentos de “incertidumbre” que a su juicio se explican porque la conducción política del país no sigue el credo neoliberal ni se apega a la doctrina de los mercados. “El dólar se va quedando contra la inflación que va subiendo. La Argentina no está con una situación extrema complicada, pero nos vamos creando nuestros propios desequilibrios”, opina Marx, un técnico brillante que en el año 2001 fue uno de los encargados de diseñar y negociar el blindaje financiero que endeudó por U$S 40 mil millones al país pero no logró impedir que el presidente Fernando de la Rúa se escapara en un helicóptero y que se hiciera realidad la crisis económica más importante de la historia.

“Hay que generar confianza. Acá hay una demanda de dólares por la incertidumbre que existe”, gritó con su habitual fanfarria de ademanes Carlos Melconian, el economista más gurka y pintoresco del Menemato.
Pese a la mencionada solidez de la economía argentina, a partir de julio empezó a percibirse un mayor incremento en la fuga de divisas al extranjero a través de dos sistemas característicos del mercado: el “contado con liqui” y las operaciones con dólar futuro. Estos mecanismos no los usa doña Rosa para guardar los dólares en el colchón sino las grandes empresas y operadores financieros para girar su dinero al extranjero burlando los controles locales.
El “negro” o “contado con liqui” es la modalidad más usual entre las grandes empresas que fugan dinero del país. Consiste en la compra de un título nominado en dólares, que también cotiza en los Estados Unidos. Los casos típicos son las acciones de empresas argentinas que se negocian en Wall Street o los bonos soberanos de la Argentina. Las empresas compran el título con pesos y lo revenden en los Estados Unidos en dólares y depositan ese dinero en el extranjero.
La otra de las bicicletas cambiarias tradicionales que aprovechan las empresas estriba en comprar dólares en el mercado de futuros en la Argentina particularmente en el Rosario Futures Exchange (Rofex)– a un precio subsidiado por el Banco Central y lo venden a un precio más alto en Nueva York. Estos mecanismos se usaron siempre pero desde que los partidos políticos lanzaron su campaña para promocionarse en las elecciones primarias, el fenómeno empezó a arreciar y el Banco Central pasó de ganar reservas por U$S 619 millones en junio, a un punto de equilibrio de U$S 11 millones en julio, para pasar a vender U$S 1176 millones en agosto, U$S 1499 millones en septiembre y fuentes de la entidad estiman que finalizarán octubre vendiendo U$S 1500 millones. Eso sin perder de vista que algunos organismos públicos como el Banco Nación también intervienen en el mercado para darle una mano al Central y apaciguar el apetito por los dólares.

En un principio, la principal excusa para explicar este fenómeno de compra de dólares fue la incertidumbre que generaban las elecciones respecto del rumbo que iba a seguir la economía argentina. Sin embargo, después de las primarias quedó en claro que Cristina iba a ganar con amplitud, no obstante lo cual la embestida por forzar la devaluación del peso continuó.
Una vez que Cristina ganó la semana pasada con un aplastante 54% de los votos y el Banco Central ratificó la política cambiaria, el discurso de la incertidumbre política se cayó por peso propio y empezaron a tomar cuerpo otras explicaciones menos sanctas. El establishment no le dio a Cristina ni una hora de gracia. ( cuando se murio Nestor ya le habian escrito a Cristina el pliego de condiciones en el diario la Nazion ) El mismo día de la elección nacional, Mariano Grondona, el escriba que defendió con su pluma a la última y más feroz de las dictaduras militares que tuvo el país y que hoy ampara los intereses de los sectores más concentrados de la economía, disparó en su columna dominical del diario La Nación: “El voto formal es fundamental en las democracias, pero en estos tiempos de incertidumbre son muchos aquellos que, ya sea indignándose o retirando sus dólares, nos advierten que ganar una elección no lo es todo, ni siquiera en una democracia, cuando hay una circulación periférica de las voluntades al margen de los canales previamente diseñados.” A confesión de parte relevó de pruebas, doctor Grondona. Así como Hugo Biolcati (el titular de la Sociedad Rural Argentina) dijo en su momento que el gobierno había ganado las primarias porque la gente lo votaba para garantizarse su electrodoméstico en cuotas, Grondona revela el pensamiento y accionar de lo más profundo del establishment neoliberal y su desprecio por el poder popular y las mayorías. Sin embargo, también evidencia su interés en jaquear al país: limitando al poder político, que encarna Cristina Fernández, tratando de forzarla a cambiar de rumbo económico o apuntando a esmerilar su figura para que otros gobiernen por ella. “Grondona es la manifestación intelectual de lo que podrían estar haciendo algunos de los operadores económicos. Si a eso le sumamos una política mediática exacerbando la compra de dólares, no hay que descartar que haya operadores que traten de incidir en el mercado de cambios para presionar al gobierno a que tome medidas en el sentido contrario de las que toma hoy”, explica Guillermo Wierzba, titular del CEFID- AR.

Sin embargo, a diferencia de otras épocas, como ocurrió en la presidencia de Raúl Alfonsín, el gobierno no dudó y tomó tres decisiones claves para revertir la situación. En primer lugar obligó a las petroleras y mineras a liquidar sus divisas en la Argentina, lo que en los hechos significarán un ingreso extra de más de U$S 3000 millones por año a las arcas del Banco Central. Además, estableció nuevas condiciones para que aquellos que compren empresas o adquirieran inmuebles por una cifra superior a los U$S 250 mil anuales tengan la obligación de registrarlas en el mercado cambios y aumentó los requisitos para aquellos que operen en el exterior con más de U$S 250 mil. Por último, el viernes, el ministro de Economía, Amado Boudou, se hizo cargo del conjunto de las medidas y redobló la apuesta contra los coleros (aquellos particulares que compran por encargo de terceros) y dispuso que todos aquellos interesados en comprar dólares deberán constatar sus ingresos ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). De esta manera, el Ejecutivo ratificó la política cambiaria y tomó decisiones concretas para frenar las maniobras de los mayoristas con el dólar.
“Me parece que es una buena política del gobierno. Además existe una solidez importante”, indicó Wierzba, quien considera que el gobierno debe seguir tomando decisiones que apunten a profundizar el modelo económico productivo.
Enrique Déntice, economista de la Universidad de San Martín, cree que frente a este tipo de ataques es importante avanzar en la consolidación de un sistema financiero que “esté al servicio del país y la producción”, mediante dos decisiones claves: la reforma de la ley de entidades financiera (1977) y la abolición de la Carta Orgánica del Banco Central (1992), dos normativas que nacieron en el apogeo del neoliberalismo, con Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Cavallo, respectivamente.

Fuente:Tiempo Argentino

Sabbatella: “El liderazgo de Cristina es la garantía del proyecto”

Entrevista / Martín Sabbatella

El líder de Nuevo Encuentro habla de “Cristinazo” y refuerza su apoyo a la Presidenta

Sabbatella reiteró su alineamiento con el Gobierno nacional “en lo que se hizo y en lo que falta”

Cuando apenas tenía 29 años, fue electo como intendente de Morón, uno de los diez municipios más poblados de la provincia de Buenos Aires. Y su gestión fue exitosa, tanto que fue reelecto en dos ocasiones y el domingo ganó las elecciones Lucas Ghi, el candidato de su fuerza. Martín Sabbatella actualmente es diputado nacional electo en el año 2009 con el sello de Nuevo Encuentro, un frente electoral que lo tiene como líder principal.

En las legislativas de hace dos años había conseguido el 5,5 por ciento de los votos, que lo llevaron al Congreso. Y el domingo 23/10 , como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, cosechó el 6,5 acompañando la candidatura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner pero enfrentando a Daniel Scioli, que con la boleta del Frente para la Victoria superó el 55%.

Ahora son tiempos de reflexión para Martín Sabbatella, que tiene por delante dos años de trabajo en la Cámara baja, mientras ya empieza a pensar en el futuro de su espacio. De todo eso habló con Diagonales, en un diálogo donde perfila cuál será el lugar que ocupará en la vida política en los próximos dos años.

-¿Qué análisis hace de las últimas elecciones?

-Estamos profundamente contentos. Tenemos la misma alegría que la inmensa mayoría del pueblo, que se expresó cuidando y protegiendo este rumbo. Una profunda alegría por el Cristinazo, porque el pueblo le dijo que sí a este rumbo y por el aporte de Nuevo Encuentro a este proyecto. Hemos aportado medio millón de votos para sostenerlo, aumentando nuestra representación territorial y mostrando que somos una fuerza que sigue creciendo. Pero seguimos apoyando lo que se hizo y lo que falta, porque hay muchas tareas pendientes y queremos colaborar en ellas.

-¿Qué es lo que está pendiente?

-Cristina lo expresó en la campaña y al otro día de las elecciones primarias, cuando habló por ejemplo de evitar la extranjerización de la tierra. La Presidenta apunta a políticas que sigan profundizando este modelo, que siguen incluyendo cada vez a más sectores sociales. Hay que terminar de construir una matriz productiva más justa, con crecimiento y equidad. Y en ese camino hay dos puntos importantes. Una es la Ley de Tierras impulsada por Cristina, que hace a la soberanía política, alimentaria y productiva. Y la otra es el decreto que acaba de firmar hace unos días, para que las petroleras y las mineras tengan que liquidar el 100 por ciento de las divisas en la Argentina. Eso demuestra que Cristina va a liderar este camino y que sigue liderando. Creemos que entre las cosas que están pendientes, tiene que nacer la fuerza kirchnerista necesaria para profundizar este camino, con una construcción política y territorial, que tenga al kirchnerismo como identidad y pueda ser la fuerza que cobije a todos los sectores que creemos en este camino. Nuevo Encuentro es una de esas fuerzas.

-¿Y cuál sería el rol de Nuevo Encuentro en este proceso?

-Nuestra fuerza política crece al calor de los debates y el proceso político de nuestro país. Somos una fuerza que expresa diferentes historias, con hombres y mujeres que vienen desde espacios diferentes. Es una fuerza que se nutre de esas historias, y es una fuerza que tiene como capital su experiencia de gobierno en el municipio de Morón.

-Justamente en Morón hicieron una gran elección.

-Sí, allí se ganó la intendencia por casi 30 puntos de diferencia y además la mayoría respaldó nuestra propuesta en la categoría de gobernador. Además, por primera vez vamos a tener un bloque de diputados de Nuevo Encuentro en la Legislatura provincial, con Adrián Grana y Marcelo Saín.

-¿Qué balance hacen de su elección en La Plata, con Guillermo Guerín como candidato?

-Yo creo que Guillermo fue el mejor candidato y que hubiese sido el mejor intendente que podía tener La Plata. Conozco su historia, sus preocupaciones y su capacidad de trabajo, por eso lo puedo afirmar. Pero también somos respetuosos de las decisiones del electorado, que en este caso han apoyado al intendente Bruera, más allá de nuestras diferencias. Creo que el buen momento que vive Argentina muchas veces derrama sobre los oficialismos locales y provinciales, aunque no expresen lo mismo que el Gobierno nacional. Eso ha pasado en muchos distritos, incluso en los que no son tributarios de las políticas nacionales.

-¿Existe temor de que la estructura del justicialismo les impida un crecimiento?

-Respecto de ese tema hay dos cuestiones. Una es la identidad política, que se expresa en todos lados, y también en Nuevo Encuentro. El peronismo es popular y Nuevo Encuentro también tiene un entretejido popular. Otra cosa es la estructura, y nosotros en la provincia tenemos una estructura que está creciendo de a poco. Pero más allá de eso creemos que en la Argentina se va a iniciar un debate sobre rumbos, sobre procesos. Y dentro del Frente para la Victoria hay muchos sectores donde tenemos muchas coincidencias. Es natural encontrarnos, y tener consensos. Desde esta fuerza proponemos el diálogo y apostamos por él.

-¿Es posible que eso ocurra sin la figura de la Presidenta?

-Bueno, gran parte de la garantía de todo esto es el apoyo popular que el proceso tiene y el liderazgo indudable de Cristina. Por eso estamos tan contentos por el apoyo que la gente le dio en las urnas a este proyecto. Porque hay sectores conservadores que están esperando el momento para volver hacia atrás, para volver a un modelo excluyente que tenemos que dejar en el pasado. Ante eso, el liderazgo de Cristina es la mejor garantía.

Fuente: Diagonales

El mandato de no ceder

Por Eduardo Aliverti

En verdad, no se siente que haya demasiado para agregar. Haber acertado a vivir en el país real, descartando el mediático que hacía dudar a muchos, no confiere el derecho de caer en obviedades. Uno también dudó. Confesemos que, si se retrocede hasta 2008/2009, no había seguridades respecto del salto hacia delante. Casi que lo contrario, inclusive.

Para cumplir con lo que no por obvio deja de ser concluyente, Cristina aplastó al resto aunque, según las conclusiones de ciertos colegas, parece que no es dato central. Binner redondeó una elección muy buena, si se lo toma desde la condición de casi ignoto con que arrancó hace unos meses y aunque sea apresurado darle el papel de líder opositor natural que se le otorga junto a Macri. Como lo dijimos en la nota de este diario el lunes que pasó, el santafesino es hacedor de una gestión con buena fama y usufructuario del gorilaje de clase media que no encontró mejor refugio. Y al intendente porteño le queda por demostrar que, así le ponga todo el cuerpo a construir la alternativa explícita de la derecha, sabrá encarnar la opción ofreciendo algo mejor que lo que el kirchnerismo expresa por izquierda en los marcos del sistema. Adiós al hijo de Alfonsín, y adelante radicales con esas internas perpetuas que clonan a la inutilidad en forma igualmente imperecedera. Chau para el ex sheriff de Lomas de Zamora, junto con su esposa. El Alberto queda como dato folklórico. Interesante ratificación en cifras de la izquierda radicalizada, aunque no le haya alcanzado para meter representación parlamentaria (apunte de Ezequiel Adamovsky, historiador e investigador del Conicet, en Página/12 del último viernes: “A pesar de las protestas de la izquierda trotskista, la reforma política ‘proscriptiva’ parece haberla beneficiado porque la forzó a dejar de lado rencillas internas que (...) parecían insalvables. (Claro que) Sus mejores logros no estuvieron (...) en los distritos de mayor pobreza o presencia trabajadora”). Y Carrió, suponemos, está guardada en un rancho-spa para preparar la resistencia al régimen. Perdió “la corpo” mediática, además o antes que todos ellos. Ya se dijo, ya se sabía. Ya está, por más ganas de seguir regodeándose en que, alguna vez, el tiro salió para el lado de la justicia. Joaquín Morales Solá, en La Nación del 29 de junio de 2009 y entre múltiples otros, decía: “El kirchnerismo ha concluido anoche como ciclo político. El tiempo que le resta es el de un paisaje resbaladizo (...) El peronismo tiene desde ayer el candidato que buscaba para relevar el liderazgo de Kirchner: es Carlos Reutemann”. De pronósticos como ésos hay decenas, y es muy divertido memorarlos en las piezas audiovisuales y archivos gráficos que circulan a troche y moche por los programas y redes oficialistas. Ya está. Ya perdieron. Ya son un ridículo. Ya no significan más que la escritura de la impotencia.

Es mejor correr a la derecha por derecha, pero para delante. Divertirse un ratito con armas igual de sencillas que las ejercidas por ellos ayer y hoy, pero prospectivas. Con munición tan elemental como la empleada por los liberales para haber avisado, hace dos años, que el ciclo de los K estaba fenecido. Porque, de tan patéticos que fueron y son sus argumentos, merecen verse reflejados en la moneda propia. Por ejemplo, cuando el conflicto con los campestres era que la patria sublevada, desde la propiedad de la tierra, había ganado en las calles y las rutas su derecho a rebelarse, a exigir el fin de la yegua, a promover el Cobos inmediato. ¿Mentira, entonces, que el pueblo no delibera ni gobierna a través de sus representantes? Si tenían que pudrir todo a través del piqueterismo garca, estaba bien. Como estuvo bien que, a minutos de muerto Kirchner, editorialistas y operadores se dieran el lujo de reproducirle a la yegua el pliego de condiciones que La Nación le elevó al Presidente recién asumido. Romper con Cuba, reconciliarse con los organismos financieros internacionales, archivar los juicios al genocidio. Periodismo independiente. Y no pierden el tiempo. La Presidenta debe optar entre “el consenso o la lucha”, es uno de los reforzados caballitos de batalla con que machacan desde el domingo los medios de la derecha. Increíble, o insólita pero lógicamente pertinaz. Un gobierno que termina de ser refrendado con números inéditos, después de ocho años, y se permiten señalarle el rumbo con sentido contrario al implementado. ¿El “consenso” qué sería? ¿Defecarse en que el 54 por ciento de los votos respaldó una gestión capaz de haberles marcado la cancha a los gerentes económicos del Poder? ¿Sería sentarse a negociar para que no sigan fugando dólares? ¿Sería devaluar para “tranquilizar a los mercados”? ¿Sería prestarles oreja a los gurúes del establishment que pronosticaron un tipo de cambio 10 a 1, cuando la Argentina incendiada tras su inestimable colaboración con la apología de los ’90? ¿Sería arrodillarse en el altar de Melconian, de Broda, de De Pablo, de FIEL? ¿Sería que el pueblo equivocado se vaya a la huerta de Carrió, munido de inciensos, para encabezar la resistencia? ¿Sería ignorar la voluntad popular, entonces? ¿Violar el mandato de las urnas? ¿“La gente” vota una cosa pero debe hacerse otra? ¿El respeto a las instituciones es ante todo el interés de las corporaciones? ¿Esa es la concepción democrática de los “republicanos” que andan por las sesudas columnas políticas de la prensa libre?

El discurso de Cristina el domingo a la noche, tomando como único lo que dijo en el salón del hotel y en la Plaza, y haciendo abstracción de lo que se piense sobre su franqueza, tuvo una enorme generosidad. Paró agresiones, convocó a ser humildes en la victoria, llamó a que la convenzan de errores que está dispuesta a corregir o a superaciones que tiene ganas de asimilar (pero que alguna vez en la vida, por favor, le señalen políticas de Estado serias, tiradas desde la buena leche). Dejemos de lado el tramo de la alocución presidencial destinado a la tropa entusiasta: vamos por construir organización y poder en los frentes sociales, en las agrupaciones juveniles, en el entramado del abajo. Apartémoslo no porque carezca de significación. Al revés. Tal vez estemos frente a (el intento de) una etapa refundacional del kirchnerismo, destinada a convertirlo en algo estructuralmente más fuerte que el liderazgo personalista de un esquema favorecedor de las grandes mayorías. Solamente se trata de señalar que Cristina abrió la mano, concilió desde su avalancha de sufragios, se puso mucho más como jefa de Estado que en candidata reelecta por goleada. Y le respondieron con que se vienen la presidencia imperial, el poder omnímodo, La Cámpora, el avasallamiento del Congreso. Le dijeron que lo que debe hacer con el 54 por ciento de los votos es rifarlos. Nobleza obliga, los cruzados de esa perorata son colegas de los medios opositores. En líneas generales, con excepción manifiesta de la comandante Lilita, los dirigentes derrotados se llamaron a mezcla de felicitaciones y silencio. Los otros no esperaron ni un segundo. Siguen avanzando, ahora con el clima de la fuga de capitales, porque resultó que las imbecilidades de argüir ataques al periodismo y arrestos autoritarios caen en saco roto. Al margen de deficiencias técnicas y discursivas que el Gobierno debería asumir, en orden a que la inflación es la que es y el dólar continúa como el valor de confianza supremo, lo más importante pasa por cómo atacan en política.

Todo esto se produce justo al año de la muerte de un tipo que se merece una seguridad colectiva absoluta, aun para quienes persistan en odiarlo: decía en privado lo mismo que hacía en público. Un político sin doble discurso. Será por eso que el pueblo lo quiere tanto. Y que la derecha no sabe muy bien cómo seguir, salvo para joder la restitución de confianza popular, frente a un mito reciente que convoca multitudes hacia izquierda.

Fuente: Página 12

Razones y emociones

A un año de la muerte de Nestor y tras el espectacular triunfo de Cristina

El mundo que nos espera a los argentinos
Por Eduardo Anguita

Fue una de las semanas que quedarán para la historia. Desde el domingo a la tarde en que se iban conociendo los cómputos de las elecciones y se confirmaba no sólo el liderazgo de Cristina sino la correcta apreciación de cómo dialogar con sectores sociales más remisos a acompañar al kirchnerismo y lograr su voto. Porque, no sólo en los grandes distritos urbanos el Frente para la Victoria hizo una excelente elección sino también en distritos pequeños, rurales o de dependencia de la producción agropecuaria. Hablaron las urnas y confirmaron que la sociedad argentina aceptó las razones expuestas por el relato de la Presidenta y no el de los medios opositores. Las urnas mostraron algo de lo que poco se habla en la cultura política argentina: la ciudadanía acompañó un discurso emocional, vívido, que combina –tal como es la vida misma– dolores que brotan en el momento menos pensado y alegrías que surgen desde el fondo del alma.

Los dolores de esta semana tuvieron dos hitos muy marcados. Uno fue el momento, tremendo, de la lectura del fallo en la causa Esma en los tribunales de Comodoro Py. Con las condenas, severas, a 16 genocidas que fueron acompañadas por dos absoluciones que, vale la pena remarcar, no eximió de la prisión preventiva que pesa sobre esos represores por otras acusaciones en la megacausa Esma . Estas condenas, especialmente sobre Jorge Acosta y Alfredo Astiz, tuvieron para todo el país el mismo efecto que las condenas para los genocidas Luciano Menéndez en Córdoba o Antonio Bussi en Tucumán. Cada uno de estos juicios tiene un valor reparador sobre las víctimas y se convierte en un ejemplo del modelo institucional de país del cual es sujeto el pueblo argentino. Una sola mención más, sobre el inmenso Rodolfo Walsh, cuyo caso se ventiló en Comodoro Py. Walsh fue emboscado por la patota de la Esma el 25 de marzo de 1977, dejando ese documento póstumo llamado “Carta abierta a la Junta Militar”, en el que da cuenta detallada de los crímenes que se estaban cometiendo. Esa carta había sido tipeada de modo artesanal –por correo y con copias a carbónico hechas por el mismo Walsh y por su compañera Lilia Ferreyra– y enviada por correo a diplomáticos y periodistas de múltiples redacciones. Entre quienes hoy se llenan la boca hablando de Walsh hay muchos que recibieron esa carta y jamás dijeron una palabra sobre qué hicieron con ella. No es para aborrecerlos ni para pedirles que se arrepientan de no haber sido héroes. Simplemente es para que cuenten la verdad. Hace algunos años, el mundo literario y especialmente el pueblo alemán se conmocionaron ante la publicación de una autobiografía de Günter Grass en la que confesaba que su inclusión en las filas del ejército alemán fue voluntaria y no como auxiliar de artillería, tal como se conocía públicamente, sino en las temibles SS. La sociedad argentina necesita que los buenos ejemplos cundan. En la sentencia del miércoles se habló en los corrillos de la muerte del prefecto Héctor Febres, ocurrida el 9 de diciembre de 2007, la noche anterior a la toma de posesión de Cristina. Entonces se lo presentó como un suicidio. Luego cobró fuerza la versión del "mensaje". Y no faltaron "mensajes" estos años de parte de los genocidas o de quienes pretendieron meter miedo con que la Argentina, como dijo Eduardo Alberto Duhalde en febrero de 2010 cuando, impulsado por Héctor Magnetto, sentenció por Radio Mitre: "2011 tiene que parir un gobierno para los que quieren a Videla y los que no". Ahí quedó sepultada la ambición de Duhalde, que batió el récord de reducción de adhesiones, de algo más del 12% el 14 de agosto a algo menos del 6% el 23 de octubre. Con el fracaso de Duhalde se certificó el fin de cualquier intento de extorsión a los juicios a los genocidas.

Volviendo a Walsh, es imprescindible recuperar todos los aportes de ese gran escritor-periodista-militante. El primer aporte al periodismo de Walsh fue Operación Masacre, la mejor obra de investigación de hechos reales relatados en clave de ficción. En el epílogo, Walsh cuenta la suerte que corrió la denuncia presentada por él mismo acompañando al sobreviviente Carlos Livraga (“el fusilado que habla”) y que llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación previo dictamen del procurador Sebastián Soler. Los cinco ministros del alto tribunal y el procurador se apresuraron en hacer desaparecer el crimen de Estado con el pueril argumento de que la Policía Bonaerense estaba subordinada a las Fuerzas Armadas. Walsh señaló aquella impunidad y 20 años después los genocidas le aplicaban la misma medicina. Estos juicios por los crímenes cometidos en la última dictadura tienen fallos ejemplares emanados de un Poder Judicial independiente en términos de la Constitución y comprometidos en que nunca más haya impunidad en la Argentina.

El futuro.

Las primeras medidas que tomó la Presidenta después del 23 de octubre tienen un valor concreto, pero también indicativo de su propia voluntad. El decreto 1722, que impone a las empresas petroleras y a las mineras liquidar en la Argentina el 100% de los dólares provenientes de sus exportaciones no sólo modifica la normativa anterior (que permitía a las petroleras dejar fuera del país el 70% de las divisas y a las mineras el 100%) sino que resulta una muestra más en la línea de acotar las ventajas obtenidas por corporaciones y sectores económicos en otros tiempos de la Argentina. El diputado Miguel Bonasso, que acaba de publicar un libro –El mal– sobre el tema de la minería abierta salió de inmediato a decir que durante ocho años las mineras gozaron de estas ventajas. Es tan cierto como que no vivimos un proceso repentino que se base en medidas de gobierno ausentes de consenso. Esta semana, el latiguillo preferido de La Nación y Clarín fue que hay fuga de divisas y que el Banco Central pierde reservas. Primero que es, al menos, una exageración completa. Pero vivimos un mundo de unas turbulencias financieras impresionantes y la Argentina, pese a haber crecido de modo impresionante en ocho años, también es cierto que, entre las 500 empresas más grandes, creció la extranjerización y que, más allá de las chicanas de los medios opositores, es preocupante que esas empresas aumenten la remisión de ganancias en cambio de reinvertir en el país.
Algunos se olvidan del país en el que viven. Recién en los últimos meses comenzó un diálogo respetuoso por parte de las dirigencias empresariales, tanto industriales como agropecuarias, hacia el gobierno. Recién en estos días los directivos del grupo de Paolo Rocca, el Grupo Techint, comenzaron a mostrar una actitud lógica hacia los directores públicos por las acciones de la Anses en empresas de Techint. Pero, por ejemplo, todavía la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, no tuvo los votos para confirmarla al frente de la entidad. Eso porque desde la rebelión de Martín Redrado la oposición se había descubierto, de la noche a la mañana, redradista. Ahora, pese a tanto cartel y tanta nota de medios del corazón, el ex Chicago boy se quedó fuera del juego y no llegará al Congreso.
La Argentina no es un país fácil. Fue destruido, literalmente, en sus perfiles industriales y financieros de cara a un proyecto nacional. La recuperación de aquel país se está haciendo como un proceso colectivo, racional y emocional. Con aportes de la dirigencia, con el liderazgo de Cristina pero, necesariamente, con un diálogo con una sociedad que todavía descree de la política, sobre todo de lo público. Si, además, se piensa en los sectores que manejan poder económico, el escenario es más delicado. En estos temas se avanza de a poco, pero se avanza. Caso inversiones: en 2010, la tasa de inversión fue del 22,6% del PBI y la proyección para este año es del 23%. Respecto de países industriales no es mucho, para la Argentina es récord. En 2003, la tasa de inversión fue apenas del orden del 14,6%.
Como vivimos en un mundo en crisis severa, el trato a los capitales externos no es algo sencillo. Basta ver los bancos españoles que registran pérdidas en su país (que tiene una desocupación mayor del 20% y está en recesión) y ganancias en sus filiales en Latinoamérica. En la lógica empresaria, sus accionistas y directivos quieren llevarse las ganancias a España. En la lógica de la política pública, están sobre el horizonte cercano la posibilidad del debate legislativo de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y de la Ley de Entidades Financieras. Pero no todo se hace por decreto: un informe de la Cepal indica que, respecto del primer semestre del año pasado, las inversiones externas directas crecieron un 54%. Es indicativo de cómo muchas empresas de los países llamados centrales buscan nuevos destinos de modo acelerado. Los casos testigos son China e India, que cuentan con la presencia cada vez mayor de empresas europeas y norteamericanas. Y cada cual con distintas normativas. China es muy exigente con el capital externo. Otro de los casos destacados es Brasil, por eso el informe de Cepal aclara que ese 54% está repartido de modo muy diverso: mientras Brasil registró un crecimiento del 157%, la Argentina no tuvo grandes modificaciones. Como todo dato, tomado de forma aislada no sirve de nada. Lo que debe tenerse presente es que el camino de Argentina no requiere en este momento de la atracción particular de inversiones externas. Las escalas de la economía y las ventajas comparativas requieren más de la movilización de recursos hacia la industria y, sobre todo, hacia los sectores con perfil tecnológico.
Por último, jueves y viernes próximo, con la presencia de Cristina en la Cumbre del G-20 y con la reunión que sostendrá con Barack Obama, queda claro que la Argentina y su gobierno están en el mundo y de modo protagónico. Eso sí, lo que no está claro es en qué mundo y en qué dirección va el mundo.

Más
Hoy le escribia esto por mail a mi viejo que videntemente no sabe valorar el proceso historico que vivimnos a traves de este proyecto política encarnado por el kirchnerismo que como dijo Laclau es un posperonismo ya que inaugura realmente una nueva etapa historica en la Argentina

No cualquiera sale en el diario del domingo

El pulso de la semana: El mundo que nos espera a los argentinos | Miradas al Sur

http://sur.elargentino.com/notas/el-pulso-de-la-semana-el-mundo-que-nos-espera-los-argentinos

La foto es del día de la sentencia de la primera de las megacausas a los genocidas de la esma . Todavía recuerdo cuando Astiz era reclamado por Francia por las monjas francesas , por el padre de Dagmar Hagelin , por el juez Garzón . Mientras acá regían las leyes de obediencia debida y punto final y reinaba la impunidad mientras la agrupación Hijos iniciaba los escraches para mostrar que tu vecino podía ser un asesino Genocida.

Esta semana fue condenado Astiz , el tigre Acosta , Cavallo ( el de los vuelos de la muerte ) 12 reclusiones perpetuas , hasta Patricia walsh decía el miércoles que era un día histórico.

Algunos creen que todo es una impostura , otros sentimos orgullo por los cambios que vimos desde 2003 y porque después de 35 años se puede terminar con la impunidad.

Fuente : Miradas al Sur

domingo, 30 de octubre de 2011

El alcaide mayor Ricardo Casal y la dialéctica de la tolerancia cero


El proyecto de Casal está basado en dos pilares: la demagogia punitiva y el autogobierno policial. Él está seguro de que sobrevivirá en el segundo mandato de Scioli. Entonces deberá convivir con la política de seguridad de la ministra Nilda Garré.

Mientras el Poder Ejecutivo Nacional profundiza su política de seguridad democrática, el ministro preferido de Daniel Scioli continúa con su cruzada criminalizadora. La historia del guardiacárcel más exitoso del país.

Al caer la noche del domingo, la enorme carpa levantada a metros de la Gobernación platense estaba colmada de funcionarios, dirigentes, periodistas, invitados especiales y militantes rasos. En la tarima, con una euforia contenida, Daniel Scioli agradecía a las casi cuatro millones de personas que lo habían votado. Tras la ovación, un allegado suyo deslizó a Miradas al Sur: “Sólo resta conformar el nuevo gabinete”. Y agregó: “Los nombres se sabrán llegando la fecha de reasunción”. A pocos metros, el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, lucía exultante. Pese a los rumores, aquel hombre de peinado laborioso y mirada fría no parecía tener dudas sobre su continuidad.

Hay un episodio que pinta al personaje por entero. Dicen que durante la tarde del 31 de agosto, cuando el cuerpo de Candela Sol Rodríguez aún yacía en un descampado aledaño a la colectora del Acceso Oeste, Scioli apenas reparó en ese camarógrafo que se movía en la escena del crimen como un pez en el agua. También dicen que había sido traído por cuenta del Ministerio de Justicia y Seguridad. De ser así, se ignora por qué Casal decidió registrary luego difundir en todas las señales televisivas de noticias– una escena tan infausta. Al fin y al cabo, la niña que por diez días había sido afanosamente buscada por 1.600 policías, 143 patrulleros, dos helicópteros y 16 perros fue finalmente hallada por una cartonera, y sin vida. Un epílogo que el ministro no había calculado. Ahora, rodeada por un cordón de uniformados, la madre de la víctima gritaba: “¡Por Dios, me mataron a mi hija!”. Y Casal, con un rictus incómodo, la observaba de soslayo. No era un secreto su enorme expectativa por el caso. Hasta ese momento había soñado con la foto del gobernador y él con Candela sana y salva. No pudo ser.
Lo cierto es que la lucha contra el delito siempre fue para Scioli una razón de Estado. Su primer ministro del área, el fiscal Carlos Stornelli, intentó cumplir su trabajo con creces. De hecho, para optimizar el vidrioso vínculo de la corporación policial y el poder político, no vaciló en desarticular todos los cambios efectuados hasta el 10 de diciembre de 2007 por su antecesor, León Arslanián, mediante una contrarreforma basada en la restitución de los atributos que la Bonaerense había tenido en sus peores épocas. Se trataba de una estrategía que él mismo bautizó como “política de confianza hacia la policía”. Sin embargo, sólo le bastó ordenar un relevo en la jefatura de Dirección del Delito Automotor –una de las cajas más apetecibles para el comisariato– para malograr su romance con esa fuerza. Entonces denunciaría un complot policial contra su gestión. Y poco después, daría un paso al costado. Ello propició la fusión entre Justicia y Seguridad, además de acelerar la terrible ascención de Casal, quien fue puesto al frente de semejante superestructura ministerial. Ya se sabe que su estilo de trabajo, que oscila entre la demagogia punitiva y el autogobierno policial, está en las antípodas de la política de seguridad democrática aplicada por el Gobierno Nacional. Por esa razón, muchos lo situaban en la lista de funcionarios bonaerenses a punto de ser removidos. Sin embargo, tanto algunos guiños del gobernador como su propia actitud de suficiencia durante la noche del 23 de octubre en el bunker sciolista terminaron por enfriar tal posibilidad. Un verdadero milagro para esta rara avis del gabinete bonaerense que, por otro lado, ostenta un récord digno de mencionar: ser oficial del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

Historia de un candado.

No hay dudas de que Casal es alguien que empezó de abajo, desde el llano mismo. En plena dictadura militar sintió el llamado de las armas; tanto es así que, durante el otoño de 1976 se alistó como guardia en el SPB. Su carrera de carcelero sería meteórica; un año después fue ascendido a cabo y desde 1980 sería adjuntor. En 1981, la resolución III Nº 787/81 lo convirtió en subalcaide del escalafón técnico y profesional, es decir, personal superior con rango de oficial. Recién pidió su baja como penitenciario en 1992, con el grado del alcaide mayor, con el propósito de ejercer su otra profesión, la abogacía. Hay quienes sostienen que Casal ofició, primero, como simple candado –tal como en la jerga tumbera se les llama a los guardias de pabellón– y, luego, como personal de Inteligencia del SPB, con funciones en la Unidad 9 de La Plata durante la dictadura, cuando dicho penal era un ominoso depósito de presos políticos. Sin embargo, no hay denuncias, testimonios o pruebas documentales que lo vinculen con el ejercicio del terrorismo de Estado. Casal, por su parte, sostiene que nunca cumplió tareas de guardiacárcel y que pasó aquellos años en dependencias administrativas, a cargo de la liquidación de sueldos, mientras realizaba sus estudios de abogacía. Ya en los años ’90, debidamente reinsertado en la vida civil, cumpliría tareas como funcionario de segunda línea en varios ministerios de la provincia, bajo los gobiernos de Antonio Cafiero, Eduardo Duhalde, Carlos Ruckauf y Felipe Solá. Tal vez su formación y capacidad para disciplinar grupos humanos díscolos haya hecho que los ojos de Scioli se fijaran en él. Los comisarios de la Bonaerense, a su vez, lo consideran un par.
En términos numéricos, los resultados de la eficacia de Casal como funcionario están a la vista. En el transcurso de su paso por el Ministerio de Justicia y Seguridad, la provincia de Buenos Aires ha vuelto a tener más de 30.000 personas privadas de su libertad, lo cual constituye la tasa de prisionización más alta del país y sólo es superada en Sudamérica por Chile, sin que por ello se aprecie un incremento de la seguridad, salvo una leve merma de los hurtos menores. En cambio, crecen los actos de brutalidad cometidos por la policía provincial y por su servicio penitenciario. En resumidas cuentas, el descontrol policial, la satanización de los menores y el lazo de los uniformados con casi todas las actividades del crimen organizado son los pilares de su gestión.
Un caso testigo de ello fue el episodio ocurrido el 3 de febrero de este año en José León Suárez, partido de San Martín, cuando dos adolescentes fueron asesinados por efectivos de la Bonaerense, cuando éstos –según la versión oficial– acudieron alertados por una denuncia sobre un “grupo de delincuentes que había descarrilado con fines de robo una formación del Ferrocarril Mitre”. Ambas muertes aún permanecen impunes.
En el aspecto legal, no fue menor la contribución del alcaide en su cruzada por endurecer los efectos del Código Penal. Al respecto, cabe destacar la aprobación de una ley diseñada justamente por él para restringir el régimen de excarcelaciones sólo a presos mayores de 70 años, mujeres embarazadas y enfermos terminales. Aquellas medidas, junto a la intención de bajar la edad de imputabilidad de los menores y la cruzada para instalar el Código Contravencional, que afina el poder punitivo de la Bonaerense, fueron sus emprendimientos más preciados.
En paralelo a esta cruzada criminalizadora, durante la era Casal se registraría una tendencia aterradora: el reclutamiento policial de menores como mano esclava con fines delictivos. La desaparición de Luciano Arruga, ocurrida en enero de 2009 –aún bajo la gestión de Stornelli–, puso este asunto al descubierto, ya que la víctima, de apenas 16 años, se había negado a trabajar para los policías de la subseccional de Lomas del Mirador. El hecho es que, estando el área de Seguridad ya a cargo de Casal, el uso de pibes chorros por parte de los uniformados tomaría visos cada vez más orgánicos y extendidos.
Cabe destacar también la buena predisposición del Casal al diálogo y al disenso, tal como lo demostraría en junio del año pasado al ser entrevistado, justamente sobre el caso de Arruga, en el programa La página del medio, de Radio Provincia. Ese diálogo con las periodistas Margarita Torres y Silvina Garrido fue ríspido y Casal levantó la voz para negar que su política fuera de mano dura y que hubiera crecido la tasa de prisionización. Y también negó la participación de la Bonaerense en la desaparición del pibe. Al terminar emisión, las autoridades de la radio consideraron que interrogar al ministro sobre estos temas constituía una falta de respeto. “Es el patrón de ustedes”, les gritó a las periodistas el director de programación, Oscar Castañeda Alippi. Torres y Garrido fueron finalmente despedidas.
El 26 de abril de este año, mediante la Resolución 1.543, que lleva su firma, Casal dispuso que la vieja Escuela de Investigaciones de la Policía bonaerense –situada sobre el camino Centenario, en Berazategui– pasara a llamarse “Escuela de Policía Juan Vucetich, sede Comisario General Jorge Vicente Schoo”. El problema es que el tal Schoo –tal como informó Miradas al Sur en su edición del 18 de septiembre de 2011– supo estar ligado a la Concentración Nacional Universitaria (CNU), un grupo de ultraderecha ligado a la aplicación del terrorismo de Estado durante la dictadura.
A fines de marzo, al llegar al cuarto piso del Hotel NH City, en uno de cuyos salones estaba por comenzar la reunión del Consejo de Seguridad Interior (CSI) presidida por la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, su par bonaerense se fundió en un caluroso abrazo con el jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco. Éste había acudido en representación del ministro porteño, Guillermo Montenegro. Ambos funcionarios luego prestarían una fría atención a la ponencia de la ministra Garré.
Lo cierto es que la convivencia entre ella y el responsable de la seguridad en el vasto territorio provincial es, más que nada, protocolar. No es un secreto el profundo abismo que los separa a ambos. Ni que, en el plano nacional, la aplicación de una nueva política al respecto no sólo consistirá en imprimir profundas transformaciones en las fuerzas federales de seguridad –como Gendarmería, Prefectura, Policía Aeroportuaria y la Federal–, sino que también deberá lidiar contra los vicios y degeneraciones endémicas que desde la noche de los tiempos sacuden a otras agencias policiales.
Casal eso bien lo sabe.

Fuente :Miradas al Sur

La batalla por la autonomía política

Medios



El riesgo no es que el Estado controle a los medios, sino que lo necesario es que la política se libere de la colonización cultural ejercida históricamente por las grandes cadenas de medios.

El 12 de octubre tuvo lugar un debate sobre la situación de los medios en Venezuela y Ecuador, entre Tomás Abraham, Jorge Lanata, María Pía López y Florencia Saintout. El disparador fue un documental que no tuvo nada de académico. Un simple mensaje opositor a los presidentes Chávez y Correa. Antes de ir de lleno al debate, algunos ejes que enmarcan el lugar desde donde miro la temática.


LA INTERPRETACIÓN DE LA CRISIS.

En números muy globales, casi 7000 millones de personas habitamos el mundo, de las cuales 4500 millones viven bajo la línea de pobreza, y 1200 millones –que el día que nacieron eran iguales a mis hijos– hoy padecen hambre. Sin embargo, la puesta en palabra de la crisis comenzó el martes 15 de septiembre de 2008 con la caída de Lehman Brothers. Es decir, para la interpretación oficial de las grandes cadenas de la comunicación internacional, el mundo no está en crisis porque haya un ser humano con hambre, sino a partir de la caída de un grupo inversor. La primera pregunta es, entonces: ¿tienen algo que ver con esta interpretación colonizada de la realidad las grandes cadenas internacionales de comunicación? ¿Se trata de una interpretación “independiente” o interesada?
El origen de la crisis radica en una burbuja hipotecaria cuyo estallido dejó sin su casa a miles de personas. El motivo: el límite de inconsistencia de un sistema que independizó la acumulación de capital financiero respecto de la producción y el trabajo, a partir de la ausencia de regulación estatal. Producida su caída, imploran ser salvados por esos mismos estados de cuya regulación renegaron. ¿De quién son esos fondos estatales? De los mismos ciudadanos que acaban de quedarse sin casas. La pregunta se vuelve a imponer: ¿las grandes sociedades de comunicación supuestamente “independientes”, proponen una lectura de este tipo, tan sencilla y elemental sobre quiénes son los salvados y los arruinados por la crisis, y la responsabilidad de cada uno frente a la misma?
Es falso suponer que la meta liberadora de los pueblos pobres de África o América Latina debe ser consumir como en Vancouver. El subdesarrollo no es el camino al desarrollo, sino precisamente el precio que pagamos 4/5 partes de la humanidad por el desarrollo del que goza el quinto restante. Para equiparar nuestro consumo con el de las ciudades más avanzadas, harían falta los recursos naturales de cinco planetas Tierra, lo cual, al menos por ahora, resulta imposible. Una vez más, la pregunta: ¿pueden considerarse “independientes” las empresas de prensa de las que forman parte los grandes grupos de nuestro país y nuestro continente, respecto de esta interpretación? ¿O son ellas instrumento de ese capitalismo desenfrenado que no busca cambiar el paradigma económico-financiero, sino precisamente su recuperación?

EL PAPEL DEL ESTADO.

El sujeto por excelencia del derecho a la información es el pueblo. Y los medios son vehículos llamados a garantizarlo. Asimismo, el espacio por el que se trasmiten las señales es público. El dueño de ese espacio es cada ciudadano. Como cada uno no puede utilizar de modo individual la cuota de espacio público que le corresponde, es necesario que una institución, en representación del pueblo, lo regule. Esa institución es el Estado. El eje conceptual del que quiero partir es que un Estado administrado por quienes gozan de legitimidad popular, lejos de ejercer un papel opresor, libera. Sin que esto signifique la más mínima opresión a las minorías. La conclusión de esta idea es que el riesgo no es que el Estado controle a los medios, sino que lo necesario es que la política se libere de la colonización cultural ejercida históricamente por las grandes cadenas de medios. Desde este lugar conceptual quiero comentar algunos pasajes del debate.

LA MILITANCIA DEL PERIODISMO “INDEPENDIENTE”.

Seis interrogantes sobre el remanido tema del periodismo militante.

1. En un tramo del documental, ante la pregunta de un periodista extranjero, Hugo Chávez alude a la vieja Europa que históricamente nos trató de “sudacas”. No hay que ir demasiado lejos, sólo a un importante libro de Alcira Argumedo –Voces y Silencios de América Latina– para saber que contemporáneamente a la campaña libertadora de Simón Bolívar, un filósofo europeo mucho más estudiado en las currículas tradicionales como George Hegel, o el mismo Emmanuel Kant, expresaban que América Latina jamás se desarrollaría, por cuanto sus habitantes éramos ontológicamente inferiores a los europeos. Lo cito para situarnos en un contexto mucho más amplio que el mero acoso a la prensa extranjera como lo presenta el documental.

2. ¿No ejerce periodismo militante Mariano Grondona al reivindicar la matanza de indígenas por parte de Julio A. Roca, y traspolarla a la actualidad como contraste de Néstor Kirchner?

3. ¿Hizo mal Rodolfo Walsh en denunciar lo que denunció en su Carta Abierta sobre los jefes militares de 1977?

4. La pantalla partida durante el conflicto por la Resolución 125, entre la presidenta de la República –con toda su legitimidad– y un dirigente rural local que a cada afirmación de la presidenta le decía que no con su cabeza, es decir, equiparar dos legitimidades tan dispares, ¿no se trata de un acto de claro sentido militante, en nombre de un falso periodismo “independiente”?

5. ¿Es periodismo independiente o militante inducir a que los argentinos envidiemos los “buenos modales” que tuvo la última elección presidencial de Chile, y contrastar el saludo fraterno entre Frei y Piñera, con la supuesta crispación o conflictividad de la política argentina? ¿No habría que relacionar ese buen trato de los medios hacia el proceso chileno, con la certeza de que ninguno de los dos candidatos tocaría sus intereses profundos, como por ejemplo el cambio de la matriz elitista del sistema educativo?

6. ¿Es periodismo independiente o militante aquel que titula “Escándalo en EE UU porque se decomisó parte de la carga de uno de sus aviones”, en lugar de decir que la Argentina es un país soberano que exige se cumpla la ley? ¿Es periodismo independiente o militante el que titula “Preocupación en Brasil por la extensión de algunas licencias no automáticas a algunos productos”, en lugar de decir que luego de varias décadas nuestro país ha decidido tener política industrial, y para ello debe administrar su comercio exterior? ¿Es periodismo independiente o militante enunciar siempre desde el lugar de la contraparte de los intereses argentinos? ¿Tiene algo que ver esta estrategia para inducir la interpretación de los hechos, ejercida históricamente por las cadenas hegemónicas de la comunicación en nuestro país, con la docilidad con que una parte importante de nuestra sociedad vino aceptando las sucesivas políticas de ajuste?


ALGUNOS PASAJES DEL DEBATE.

Quiero aludir ahora a algunas intervenciones de Tomás Abraham.

1. “La desmesura está en el poder”, identificando poder con gobierno. Yo, en cambio, creo que los estados, en el proceso latinoamericano presente, plenos de legitimidad popular, están desempeñando un papel mucho más activo que en otros momentos de la historia, en descorrer el velo de los verdaderos poderes fácticos permanentes, económicos, financieros y mediáticos, que con toda sutileza modelaron la opinión de una parte muy importante de nuestras sociedades, y crearon así el ambiente propicio para que estas justificaran mansamente las sucesivas políticas de ajuste. Una vez más, el riesgo no es que la política controle, sino que el desafío, es, precisamente, que se autonomice de los poderes fácticos permanentes.

2. “Los medios públicos son pagados por todos los ciudadanos.” Quisiera debatir públicamente con él, y en ese debate le demostraría que los medios privados también son sostenidos por todos los ciudadanos. Y que así como la mentada “publicidad oficial” puede ejercer alguna influencia, en mucho mayor medida la ejerce la publicidad privada.

3. “Vivimos bajo el fascismo” (sic). Debería saber Abraham que cuando se vive bajo un régimen fascista, no se puede pronunciar esa palabra. El solo hecho de que la diga con absoluta libertad contiene la negación de lo que afirma. Lo dijo luego de acusar a nuestro gobierno de construir la idea de trincheras, pero no se privó de expresar, de inmediato, para justificar su extremismo: “yo llevo los argumentos hasta el límite”.
Por último, y lo digo con pena, un comentario sobre dos afirmaciones de un Jorge Lanata tan diferente del que yo conocí. La primera, cuando dijo, aludiendo a su pasado: “nacimos peleando”. Es cierto, debiera recordarlo. La segunda, cuando dijo –con un simplismo demagógico absoluto– que es “inmoral” tener fútbol para todos si antes no tenemos comida para todos. Lanata sabe mucho mejor que yo, que la posibilidad de tener fútbol depende de menos decisiones políticas, y menos complejas, que lo que demanda en un país como el nuestro, recuperar el manejo de variables macroeconómicas, reconstruir el Estado, promover inversiones, o modificar la cultura empresaria. Inmoral fue –entre otras cosas– que nos acostumbráramos a ver dos señales de cable enfocando la tribuna en lugar del partido. Y, el solo comprobar la alegría de tantos compatriotas humildes que hoy tienen la posibilidad de compartir los partidos con sus hijos en lugar de abarrotarse en las vidrieras de las casas de electrodomésticos, me exime de explicar por qué no es inmoral el Fútbol para Todos.


Lo que me molesta ami es que se le pretenda dar un trato diferente al hijo de puta de Jorge Lanata , cuando claramente el es el Neustad del Siglo XXI y cuando se hizo el progre tanto como Carrio siempre fue un progresosmo de pacotilla , Lanata no tiene salvacion es claramente la figura hoy que defiende al establishment con mas enfasis , y mas aún luego de la debacle carriotista .

Fuente :Tiempo Argentino

sábado, 29 de octubre de 2011

El desafio nos sigue convocando!

Por Facundo Avila

Hace muchísimos años la Argentina no vivía un proceso transformador como el que hoy en día nos toca transitar. Ya quedaron atrás y bien sepultadas las políticas que atentaban contra el campo popular, las políticas no inclusivas, que a muchos nos atravesaron, esas políticas de los 90, solo generaron: el vaciamientos de las empresas del estado, la desocupación, la analfabetizacion y la desigualdad sin escrúpulos. Esas políticas que mostraban a un estado ausente y sin vocación de gobierno, que mostraban a un estado testimonial que atentaba cada día mas contra la igualdad, contra la equidad, contra la democracia y contra la inclusión social, cultural y política.La elección del 2003 no fue una elección como muchas otras, fue una elección muy particular y sin mucho consenso popular, tanto así que ninguna de las fórmulas presidenciales saco más del 45% de los votos, por ende debieron ir a segunda vuelta (ballotage)

La segunda vuelta debía celebrarse el 18 de mayo, pero al vislumbrar una derrota ante Kirchner, Menem con el 24.45% retiró su candidatura con el fin de quitarle legitimidad a su mandato, con lo cual Kirchner resultó electo presidente. Hasta acá nada parecía cambiar ya que antes de las elecciones el partido justicialista había tomado la decisión inédita de suspender la elección interna y permitir a todos los precandidatos el uso de los símbolos partidarios comunes para presentarse a la elección general. De esta manera, Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá se presentaron a las elecciones bajo el manto del peronismo.

No cabía otro análisis que estaban con muchas diferencias entre sus mismos referentes, y que los proyecto que tenían de país eran muy diferentes, solo hoy podemos comprobar este análisis que hacíamos años atrás. Y lo podemos comprobar con hechos, con convicción y con certezas absolutas que se venía una transformación social, cultural y política de una magnitud que hoy recién estamos pudiendo vislumbrar. Y que por el otro lado era más de lo mismo, asi bien lo demostró la conformación de una oposición conformada por mucho de los candidatos del 2003.

Cuando asumió la Presidencia de la Nación Néstor Kirchner, con apenas el 22.24% de los votos parecía otra vez mas, que la historia se repetiría, que la historia seguiría siendo escrita por unos pocos.Pero lo increíble ya estaba sucediendo, el presidente electo jugaba con el bastón presidencial, rompía el protocolo, y abrazaba a la gente, la besaba, ese chichón en la frente era la esperanza de un presidente de la gente y por la gente, el país parecía arrasado, la crisis del 2001 golpeaba la puerta de los bancos, golpeaba a los comerciantes, a los estudiantes, comer ya no era moneda corriente, y nada estaba donde bedia estar, lo único que recibió el 25 de mayo de 2003 fue una deuda que ascendía a 178.000 millones de dólares y uno de los índices de paro, pobreza y marginación social más altos de la historia argentina. Sin embargo, desde el primer momento encaró con decisión la compleja situación del país e impuso un ritmo tan vertiginoso a las medidas iniciales que tomó que los medios de comunicación hablaron del "efecto" o del "estilo K". El nuevo presidente, ante los graves problemas sociales, políticos y económicos, se fijó como prioridades la vigencia de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y la revisión de las políticas económicas neoliberales, que habían contribuido a la ruina del país y el empobrecimiento de millones de argentinos.

En el plano interno su estrategia de gobierno se basó en el proyecto "transversal", consistente en alianzas extrapartidarias con dirigentes políticos a fin de combatir el caudillismo y los reinos de taifas del viejo peronismo, y en la afirmación de las instituciones del Estado y de la autoridad civil. En este sentido, apenas investido, hizo valer sus prerrogativas presidenciales y destituyó a decenas de generales, almirantes y brigadieres involucrados con la guerra sucia y los reemplazó por oficiales "comprometidos con el futuro". Y más luego vinieron todas las políticas públicas que le dieron rumbo y fortalecimiento a este proyecto Nacional y popular.

Hoy después de años de gestión, de años de lucha, de políticas inclusivas, de políticas de igualación de derechos. Los y las que tenemos un rol fundamental en la profundización de un estado presente, somos los jóvenes, un estado con vocación de gobierno, con esa fuerza de un pueblo que cree y crea, un pueblo que dice Cristina acá estamos conta con nosotros para lo que falta, así mismo nos decía Néstor que la juventud debe ser transgresora y que nunca, pero nunca, hay que dejar las convicciones de lado. Que debe opinar y ser parte de esta transformación revolucionaria. Y claramente no se equivocó, este proceso y esta profundización necesita del humilde esfuerzo de todos y todas, necesita manos, mentes, hombros, necesita amor y mucha fuerza para poder seguir enfrentando a los poderosos y terminar con la oligarquía, terminar con un país para unos pocos, y construir la Patria para todos y todas, la que soñó Bolívar, la que soñó Evita, la que soñó el Che, la que soñaron nuestro 30.000 motivos y la que soñamos todos y todas.



Por eso hermanos, hoy el desafío esta en las calles, en los barrios, el desafío está en la inclusión social, cultural y política, en poner todas nuestras herramientas en función de la política como arma indiscutida de transformación social. No quisiera olvidarme nada, no quisiera dejar de expresar el amor por este proyecto Nacional y Popular ese amor que transformamos en Victoria este domingo 23 de octubre, por eso y por toda la responsabilidad de tenemos por delante, debemos ser fuertes, debemos poner el cuerpo y el corazón a la causa de los oprimidos, a la causa del pueblo, a la causa de una sociedad libre, justa, democrática y equitativa!.

Hasta la victoria Siempre !!!

Asimetría

Por Alfredo Zaiat

En el tercer trimestre de 2007 comenzó la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos. Desde entonces se han registrado acontecimientos de máximo estrés financiero, como la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, en septiembre de 2008, o el actual, con la Zona Euro caminando por la cornisa en intentos desesperados para organizar el default ordenado de la deuda soberana griega. Ya van entonces cuatro años de una crisis de proporciones, con epicentro en Estados Unidos y Europa. Exagerar ahora las alertas por eventuales impactos negativos en la economía doméstica es desconocer la duración de ese ciclo de turbulencias internacionales y las iniciativas que se han implementado en esos años para amortiguar con éxito sus costos ineludibles. El dato destacable en este período es la creciente asimetría en la evolución de las denominadas economías emergentes, entre ellas la argentina, con el recorrido de las potencias. Precisarla no implica minimizar el escenario de incertidumbre ni las consecuencias del estancamiento de esas economías, que equivalen a casi la mitad del PIB mundial. Significa poner en cierta perspectiva lo que está sucediendo en el reordenamiento de la economía global, con el rasgo distintivo del debilitamiento del dólar como moneda universal, aunque aquí todavía no se ha tomado nota de semejante cambio. Este ciclo adquirió dinamismo desde el inicio del nuevo siglo, que por su permanencia puede considerarse una tendencia de largo plazo. En su primera década, las economías avanzadas crecieron a una tasa del 1,7 por ciento promedio anual, las emergentes lo hicieron al 6,3 por ciento, siendo estas últimas las determinantes para que el producto mundial contabilizara una expansión del 3,7 por ciento. Este resultado, por magnitud y continuidad, refleja transformaciones estructurales en el funcionamiento de la economía internacional. Entenderlo es el primer paso para abordar las dudas que existen sobre el grado de fortaleza de la economía local en un contexto dominado por la incertidumbre.

La experiencia de 2009 es una referencia cercana para evaluar el impacto de la crisis como también las respuestas para enfrentarla. Además de las enseñanzas defensivas que se incorporaron en esa fase recesiva (fortalecimiento del mercado interno, protección del empleo), el actual panorama se presenta en un contexto local diferente. En ese año turbulento, a la caída record del comercio internacional se le sumaron dos factores domésticos relevantes: la fuerte sequía, que afectó el rinde de las cosechas y el stock ganadero, con el conflicto por la resolución 125 de arrastre, y la crisis política por el voto no positivo en el Senado del vicepresidente y el resultado adverso para el oficialismo de las elecciones de medio término en junio de 2009. Ahora no hay sequía y, en sentido inverso, se espera un nivel de producción agropecuaria record; el comercio internacional no muestra señales preocupantes, y, en especial, existe fortaleza política del Gobierno luego de la apertura de las urnas el domingo pasado.

Este escenario diferente obliga a otro análisis para detectar cuáles pueden ser los factores desestabilizadores por la prolongada crisis internacional. El frente que se presenta más vulnerable se encuentra por el lado de la balanza de pagos, siendo el giro de utilidades de empresas extranjeras y la fuga de capitales las variables más sensibles. Si bien el saldo positivo del intercambio comercial se ha reducido un poco, aún se mantiene elevado por favorables precios internacionales de las exportaciones de commodities y un destacado dinamismo de los despachos al exterior de productos industriales. El menor resultado de la balanza comercial responde a razones estructurales, como la insuficiencia en la producción local de bienes intermedios, que obliga a su importación, y la creciente compra de energía (petróleo y gas), ambas situaciones explicadas por el fuerte ritmo de crecimiento del Producto.

Un poco más complejo es el cuadro de la cuenta corriente. En el primer semestre del año exhibió un superávit de 797 millones de dólares. El resultado refleja una reducción del 75 por ciento frente al mismo período del año pasado. La desmejora del frente externo no es de magnitud suficiente para actuar como freno al crecimiento, puesto que el déficit de cuenta corriente se ubica como uno de los más bajos de Latinoamérica, estimado por consultoras privadas en 0,6 por ciento del PBI para este año. Este comportamiento implica que el saldo comercial positivo ya no alcanza para pagar la suma de los intereses de la deuda externa y transferencia de utilidades de multinacionales, por lo que la diferencia se termina saldando con uso de reservas del Banco Central. Pero ese colchón hoy se enfrenta a la exigencia de financiar ese desequilibrio, el pago de la deuda y la salida de capitales. Precisamente, el giro de utilidades y la fuga al dólar son los factores que mueven un poco la estantería en una economía que ha sabido capitalizar la experiencia de 2009, que tiene un mercado interno dinámico y un contexto amigable del comercio internacional, y que trabaja en ampliar los mecanismos de cooperación financiera y productiva en la Unasur.

La profunda extranjerización de la economía se ha convertido en una de las vías de transmisión de la crisis de Estados Unidos y Europa. Las estrategias defensivas de las casas matrices de las multinacionales de esos países se trasladan en gran medida a sus filiales. Una de ellas es la exigencia de un mayor giro de fondos para equilibrar en parte sus quebrantos en el país de origen. Daniel Pingarrón, estratega de la sociedad IG Markets de España, lo explicó, en declaraciones a una agencia de noticias internacional, del siguiente modo: “Telefónica, Santander, BBVA, Repsol han contabilizado entre un 70 y un 75 por ciento de sus ingresos fuera de España. Si tenemos en cuenta que estas cinco empresas suponen más del 50 por ciento de la ponderación del Ibex-35 (principal índice de la Bolsa de Madrid) y que de ese 50 por ciento más de tres cuartos proceden de fuera de España, tenemos una idea de que el Ibex debe mucho de sus puntos a las actividades de las empresas fuera de España y en concreto en Sudamérica”. En los primeros seis meses del año, Latinoamérica aportó el 46 por ciento de los ingresos de Telefónica, que ascendieron a 30.886 millones de euros, de la misma manera que ocurrió con el primer banco español, Santander, que obtuvo un beneficio neto de 3501 millones de euros en el primer semestre, un 44 por ciento del cual procedió de sus actividades en América latina. Lo mismo sucedió con el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA).

Argentina tiene uno de los regímenes más liberales en el tratamiento del capital extranjero. La administración de divisas es clave para la gestión de la economía y el comportamiento de las multinaciones en esa cuestión tiene mucha influencia. La eliminación del privilegio de petroleras y mineras en el manejo de los dólares de exportación, como así también la exigencia a las aseguradoras para la repatriación de inversiones financieras apuntan a mejorar la intervención oficial en un mercado bajo tensión. Desde el 2004, las multinacionales han ido incrementando en forma constante la remisión de utilidades hasta representar en la actualidad el 2 por ciento del PIB (casi 7200 millones de dólares el año pasado), cuando en la década del noventa se ubicaba en el uno por ciento. Ese giro de recursos refleja que esas compañías contabilizan elevadas rentas por su operatoria en el país. El monitoreo de las estrategias de las multinacionales y de su política de remisión de utilidades, además de instrumentar normas de mayor control sobre esos giros, resulta un eslabón clave para seguir avanzando en el diseño de una necesaria y efectiva administración de divisas.

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