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sábado, 30 de junio de 2012

La tasa de ganancia y la política

Por Eduardo Anguita

Tiende a pensarse en la mayoría de los análisis políticos que el capital tuvo mayor retorno durante el período neoliberal que en la etapa de estímulo a la redistribución de los ingresos propio del modelo que Néstor Kirchner empezó a hilvanar desde mayo de 2003. Sin embargo, la tasa de ganancia de estos últimos siete años fue más elevada que la obtenida por el capital a lo largo de los noventa.

Para entender el proceso de redistribución de los ingresos en la Argentina, una cita imprescindible es ponderar cuáles fueron los niveles de ganancia durante las últimas dos décadas. Reparar en los noventa es necesario porque se vivió una etapa neoliberal que permitió el fortalecimiento de la llamada valorización financiera del capital. Bajo la presión de la deuda externa, se produjo una brutal transferencia de recursos de vastos sectores de la sociedad hacia una pequeña minoría. Se produjo entonces una transferencia regresiva de lo producido en el país. En particular, hubo una apropiación del sector público por parte de un grupo selecto de empresas y bancos transnacionales. Es decir, en la llamada “renegociación de la deuda externa” de la dupla Carlos Menem – Domingo Cavallo, se privatizaron una serie de áreas públicas estratégicas. Pero el plan neoliberal avanzó de modo integral, por eso la absorción de las empresas de origen nacional por parte de multinacionales, en muchísimos casos sin resistencia por parte de los dueños, que preferían un buen precio que apostar a sus compañías. La ideología de la globalización conllevó a que una buena parte de la sociedad viera a países como la Argentina apenas como satélites y, en consecuencia, prosperó una visión de lo nacional en la que no valía la pena apostar por lo propio ni luchar por cambiarlo. La profunda crisis de diciembre de 2001 dejó al desnudo la cantidad de mentiras que circularon en la vida social para justificar el drenaje de riquezas hacia sectores minoritarios del capital. Aunque los números de la economía aislados suelen ser engañosos, a veces conviene despejar algunas variables para tratar de dimensionar el escenario de aquella etapa con la que se abrió a partir de 2003 y que significó el inicio de un período en el cual el Estado recuperó iniciativa y asumió una renegociación de los compromisos financieros externos de modo tal que el gobierno no quedara atado a las recetas neoliberales.

Los números.

Tiende a pensarse en la mayoría de los análisis políticos que el capital tuvo mayor retorno durante el período neoliberal que en la etapa de estímulo a la redistribución de los ingresos propio del modelo que Néstor Kirchner empezó a hilvanar desde mayo de 2003. Sin embargo, la tasa de ganancia de estos últimos siete años fue más elevada que la obtenida por el capital a lo largo de los noventa. No sólo eso: el llamado costo laboral –la incidencia salarial en la inversión– fue más alto en los noventa que en estos años. Un reciente trabajo del economista Pablo Manzanelli, publicado en la revista virtual Apuntes para el cambio, indica que la rentabilidad del capital fijo fue de un 37,2% en el período 2003-2010, mientras que en los noventa fue del 24,8%. Es decir, que la tasa de ganancia empresaria mejoró en el orden del 50% en estos años. Esto obliga a repensar algunos conceptos que hacen a la justicia social para no construir conceptos que carezcan de base estadística. Porque si bien creció globalmente la masa salarial de modo significativo en estos años, creció más que proporcionalmente el nivel de rentabilidad de la inversión empresarial.Al respecto, conviene poner blanco sobre negro en los datos elaborados por Manzanelli en base a aportes del Indec y de su propia investigación. Hubo, de acuerdo al autor, tres factores que inciden en ello. El primero es la abrupta caída del costo laboral tras la maxidevaluación de 2002. Esto llevó el salario a niveles tan bajos que su recuperación –progresiva y no en forma de shock– fuera vivida por los trabajadores como una mejora significativa. Eso, a criterio de quien escribe estas líneas, se dio por el clima de afirmación de los valores populares impulsados por Néstor Kirchner y su gobierno. El segundo elemento consignado por Manzanelli es que la productividad del trabajo, globalmente, creció en estos años más que proporcionalmente que los niveles salariales. En algunos casos por la innovación tecnológica y en la mayoría por un crecimiento del consumo que facilitó de modo significativo al capital. En algunos segmentos, la barrera impuesta por un dólar caro –comparativamente con el período del uno a uno– ayudó a la reaparición de muchos talleres y pymes que se volcaron a lo que podría llamarse la sustitución de importaciones. Hay que señalarlo, esto sucedió sin un diseño pormenorizado como sí lo vivieron por ejemplo las pymes brasileñas que a lo largo de décadas pudieron contar con planes integrales de estímulos fiscales, arancelarios y financieros. La recuperación y/o aparición de algunas industrias en la Argentina de la posconvertibilidad se dio con un sector bancario débil, golpeado, sin capacidad ni vocación (al menos en el sector privado) de volcar recursos a financiar a largo plazo y a tasas atractivas a los industriales. En ese escenario, atractivo para los inversores, volvió a producirse un aumento del coeficiente de inversión externa. Por caso, las empresas brasileñas desplazaron a España del primer lugar de los capitales externos en el país. Hay que subrayar que esas compañías brasileñas tienen muchas veces el apoyo financiero del Banades y que cuentan con sus propios laboratorios de investigación y desarrollo, así como escalas de producción y circulación de productos que trascienden los límites de la Argentina. Un tercer elemento es que la reactivación de la demanda impulsada por Kirchner era acompañada por aumentos de la producción a tasas chinas por el alto nivel de ociosidad de la capacidad instalada. Pero como en todo proceso, en la mayoría de las ramas, se llegó a la plena utilización de la capacidad instalada.
Correlativamente, también empezó a ser un cuello de botella la generación y distribución de energía y combustibles para la industria y el consumo doméstico que creció en base a subsidios estatales. El ejemplo más duro al respecto fue cuando, a principios de este 2012, la presidenta puso en el tapete –entre los factores para estatizar la mayoría del paquete accionario de YPF– el altísimo costo que significa importar gas y petróleo.

¿Hay empresarios con el modelo?

Es interesante detenerse en los motivos que llevaron a buena parte del empresariado a no oponerse al modelo impulsado por el kirchnerismo. Es cierto que aquellos sectores centrados en los negocios agrofinancieros fueron los promotores de la lucha contra la Resolución 125 en 2008. Sin embargo, cuando se creó el Ministerio de Agricultura, su titular, Julián Domínguez, tuvo la posibilidad de dialogar con distintos sectores del sector agropecuario y acomodar reclamos que pudieron ser atendidos de modo particular. ( Digamos quye tranzaron con los agrogarcas , por eso descativaron la ONCA , no recrerarion ni la junta nacional de granos ni de carnes y mucho menos nacionalizar el comercio exterior , tranza directa con el ministerio , y mucha plata para acallar protestas a la primera presion porn supuestas sequias masivos subsiodios a la producción de Grobocopatel ) A esa distensión no puede dejar de señalarse un telón de fondo general muy favorable para el complejo oleaginoso, muy beneficiado por la altísima rentabilidad de la exportación de soja y girasol. Las retenciones a esas exportaciones y una recaudación fiscal importante permitieron al gobierno tener aire para poner en marcha, sobre todo en estos últimos dos años, una serie de programas sociales innovadores como la Asignación Universal por Hijo y Conectar Igualdad, así como un aumento significativo de las partidas de Educación. Respecto del cuidado a los sectores asalariados, podría decirse que la vigencia de las convenciones colectivas de trabajo es una prueba incontrastable de que no hay limitaciones de ninguna índole a la lucha de los sectores asalariados por mejorar su participación en la distribución de la renta. ( Solo dicen que no te homologan los acuerdos por encima del tope fijado )

Ahora bien, una mirada que se detenga en los niveles reales de la ganancia empresaria así como en la relación entre costo laboral y productividad, debe inferir que el empresariado tuvo, en estos años, una ventaja en la traslación de renta desde los asalariados hacia el capital. Contrariamente a lo que el signo político indica, aun en un gobierno popular con un proyecto nacional, el empresariado no hizo sacrificios a favor de la Nación ni aprovechó su alta rentabilidad para multiplicar la inversión. Es más, lo que creció de modo significativo en los sectores de altos ingresos fue el consumo suntuario, la inversión en ladrillos pero en la creación de barrios carísimos (al estilo de Puerto Madero) como refugio del “atesoramiento de moneda” y el aprovechamiento de algunas líneas de crédito como las del Fondo del Bicentenario. Pero, de hecho, el lanzamiento del ambicioso y muy justo plan de viviendas Pro.Cre.Ar por parte de la presidenta no cuenta –al menos todavía– con un compromiso de inversión por parte de los empresarios de la construcción ni de los bancos privados. Es decir, para los riesgos, los sectores dueños del capital, dejan al Estado solo y este, a su vez, no tiene suficientes herramientas para comprometerlos de modo efectivo.
Debe reconocerse que tanto las luchas sectoriales como la lucha global por la redistribución de ingresos no se dan nunca al margen de las pasiones y los intereses políticos. Para conocer en profundidad cuáles son las desigualdades sociales se requiere información confiable y diagnósticos precisos. Si, como indica el estudio de Manzanelli, durante estos siete años, el sector del capital tuvo una altísima tasa de ganancia, debería pensarse que son recursos que podrían haber ido de modo directo a los bolsillos de los trabajadores o haberse convertido en fuentes de financiamiento de planes de largo plazo en la Argentina. Un financiamiento que puede ser una combinación de reforma tributaria y de compromiso formal y real (vía la emisión de bonos para fondos de inversión social) por parte de los propios empresarios de tomar parte de las llamadas inversiones de largo plazo. Es decir, que paguen más impuestos, que transparenten más sus negocios y que el Estado pueda poner en marcha mecanismos donde las falencias sociales graves –como el trabajo en negro, la falta de viviendas y el déficit de transporte por citar tres temas delicados–puedan ser atacadas con un empresariado involucrado en los problemas del país. De nada sirve hablar de una burguesía nacional si en la mayoría de los casos se trata de ejecutivos de larga trayectoria en negocios donde el riesgo es del Estado y ellos sólo ponen el llamado gerenciamiento. No es cierto que sólo sean muchos de los partidos políticos o la mayoría de los sindicatos los que están en crisis en la Argentina. Hay una carencia tremenda del empresariado que también muestra una crisis dirigencial y una limitación estructural de ese sector. Si es posible un capitalismo de cara más humana, sería bueno que los empresarios busquen maneras efectivas de involucrarse en las soluciones.

Disciplinamiento por H. Verbitzky(27/11/2011)

Fuente : Miradas al Sur

La presión tributaria sobre los trabajadores

La presión tributaria sobre los trabajadores

Por Jorge Duarte*.

La presión tributaria sobre los trabajadores: disputa circunstancial entre Moyano y el gobierno nacional.

Detrás de la contienda entre el sector sindical encabezado por Moyano y el gobierno nacional se traslucen varios conflictos. Por un lado, encontramos la interna sindical que arremete y se llevará por delante la estructura de la Confederación General del Trabajo (CGT). Por otro, nos aventuramos, una vez más, a la interna pejotista que busca cerrar sus candidatos para 2013 y 2015 dentro de un marco de alianzas complejo. Pero además, tenemos que poner en evidencia que se está en la etapa de ajustes al "modelo" -que parece necesitar arreglos para no estallar- y alguien tiene que pagar la diferencia.

Los fríos números de la economía nos indican que estamos frente a momentos en los que se hace imprescindible realizar ajustes al modelo de acumulación kirchnerista (también conocida como "sintonía fina"). El estancamiento mostrado por la producción industrial en los meses de abril y mayo y las proyecciones de crecimiento muy por debajo del sostenido en años anteriores dan muestra de ello. El contexto de crisis internacional y la merma de la demanda de Brasil aportan a un escenario complejo que obliga a tomar decisiones y destruir el fino equilibrio entre diversos sectores que había conseguido anteriormente la administración kirchnerista.

Dentro del Boletín de Estadísticas del Mercado Laboral podemos encontrar expresiones que dan cuenta de cómo el freno en la economía repercute en el mercado laboral. Durante el primer trimestre del 2012, "la tasa de desocupación creció, pasando del 6,7 al 7,1 por ciento". En términos concretos, esto expresa "la destrucción de 328.518 empleos en los últimos tres trimestres". Si le sumamos las suspensiones que se anunciaron en la industria automotriz en lo que va del año (con Renault y Fiat a la cabeza), las suspensiones en la industria metalúrgica y el parate que vive el mercado inmobiliario por las restricciones en la compra de dólares, el futuro se perfila complejo.

Este presente nos pone frente a una situación nunca antes transitada por el kirchnerismo. Ahora bien, podemos buscar algunas pistas de lo que viene en lo ocurrido durante el 2009 en el país. En un contexto de fuerte crisis internacional que golpeaba las puertas, ese año el gobierno nacional, todavía con aire político y en proceso de recuperación de la disputa que sostuvo con los sectores agroindustriales, no actualizó los topes a partir del cual los trabajadores pierden el beneficio de recibir los montos correspondientes por las asignaciones familiares. Ese año tampoco se actualizó el tope a partir del cual se comienza a pagar el impuesto a las ganancias por parte de los asalariados. De este modo, se trasladó parte del costo de la crisis como presión tributaria sobre los trabajadores ocupados formalmente.

No obstante todo ello, no fue Moyano el mayor defensor de los derechos de los trabajadores ese año. Recordemos que acompañó y defendió hasta hace unos meses al gobierno al que hoy critica, entre otras cosas, por no haber terminado con la pobreza. El actual enfrentamiento, en un nuevo contexto de traslado de la presión tributaria hacia los trabajadores, por sobre sectores de la economía concentrados, renta financiera y otros, lo pone a la cabeza de una batalla que circunstancialmente lo encuentra como hombre fuerte. Los ajustes al modelo de acumulación hay que hacerlos con o sin Moyano. La decisión del Gobierno Nacional, por el momento, ha sido la de prescindir del líder camionero como herramienta y hombre que acompañe la toma de decisiones. (una decisión errónea para mi de Cristina )

El discurso de Moyano lo deja en un lugar expectante. Parece que más allá de las decisiones que se tomen, él quiere estar dentro de quienes las toman. "Los trabajadores estamos dispuestos a poner el hombro", dijo, por si hacía falta aclarar y dar mayor evidencia de que podía desistir de algunas de las banderas de lucha que hoy sostiene. El gobierno nacional, más precisamente Cristina Fernández de Kirchner, hoy piensa que puede erosionar el poder del líder camionero y dejarlo fuera de las decisiones sobre el fututo del proyecto. En su reemplazo elige a interlocutores sindicalistas con limitado poder de movilización y escasa proyección política. ( Cavallieri , Lescano , Daer , West Ocampo , todos dirigentes traidores y cómplices del menemismo en la entrega del país a los grupos económicos concentrados )

Mientras tanto los trabajadores esperan la suba del mínimo no imponible de ganancias y los topes de asignaciones familiares. La última actualización lleva ya 15 meses y las paritarias de 2012 se empiezan a cobrar haciendo que cada vez más trabajadores deban tributar y pierdan asignaciones familiares. Se estima que la decisión de subir los topes se tomará en el mediano plazo, sin embargo esa demora provoca, por arrastre, aumento de la presión tributaria.

La puja distributiva, con las proyecciones de crecimiento de entre el 2,5 al 4 por ciento las más optimistas, deja menos por disputar. El gobierno nacional parece optar por defender los intereses empresariales que “la levantaron en pala” y la renta financiera. Moyano no parecía estar muy en desacuerdo con esto hasta que dejó de ser tenido en cuenta como interlocutor. Lo que todavía resta por saldarse es si ambos pierden con la disputa o se fortalecen y se multiplican como alternativas de cara al 2013.

* Licenciado en Comunicación Social / Periodista especializado en temas gremiales / Conductor de En Casa Hablamos FM Radio Sur 88.3 http://escritosdeclase.blogspot.com.ar/ @ludistas

viernes, 29 de junio de 2012

“Ingreso de Venezuela a Mercosur es una derrota al imperialismo”

Es un día histórico y hay que celebrar este día de hoy 29 de junio, día para la historia de la integración y de la ética. Es un ejemplo de política y ética para los enclaves autoritarios que aún quedan en América Latina, que son herederos de las dictaduras de las extremas derechas”, expresó este viernes el presidente venezolano Hugo Chávez en celebración del ingreso de Venezuela como miembro pleno al Mercado Común del Sur (Mercosur).

El Jefe de Estado venezolano dijo que este día es para conmemorarlo y celebrarlo.

Destacó que esa decisión es una derrota para el imperialismo norteamericano y las burguesías lacayas de la región, entre ellas la de Venezuela que, junto con la de Paraguay, hizo lo imposible para evitar la inclusión de Venezuela en el referido bloque regional.

La entrada de Venezuela como miembro pleno al Mercosur tendrá un impacto en lo social, económico y geopolítoco, así como en el fortalecimiento de la integración latinoamericana y de la propia instancia regional.

Subrayó que la aprobación también se traduce en un ganar para todos los países que conforman la instancia regional.

“Es un ganar para todos. La ganancia es la integración y el fortalecimiento del Mercosur que había entrado en un proceso de debilitamiento peligro”, manifestó el Jefe de Estado.

Este viernes, los países que integran el Mercosur aprobaron el ingreso de Venezuela como miembro pleno del organismo regional.

Asimismo, acordaron convocar a una reunión especial a los fines de la admisión oficial de Venezuela al Mercosur, para el día 31 del julio próximo en Río de Janeiro, Brasil.

Igualmente, decidieron convocar a todos los países de América del Sur para que en el complejo escenario internacional actual se unan para lograr que el proceso de crecimiento en inclusión social, protagonizado en la última década en la región, se profundice y actúe como factor de estabilidad económica y social en un ambiente de plena vigencia de la democracia en el continente.


AVN

Llama la atención a pesar de la excelente noticia del ingreso por fin como miembro pleno del mercosur gracias a la suspensión de Paraguay luego del golpe institucional en tiempo record para sacar a Lugo de la presidencia como el M;ercosur ha sido mucho mas preponderante en este tema frente a la Unasur , luego d euna fallida convocatoria por parte d eOllanta Humala en Lima que luego fue suspendida para subsumir la cumbre dentro de la cumbre del mercosur , no entiendo bien como participan los presidentes de Surinam o de Guyana que no forman parte del Mercosur como tampoco otros países de Unasur .

Ahora vemos que Unasur tambien suspende a Paraguay de su seno hasta que no se restablezca la institucionalidad

http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/06/29/unasur-tambien-suspende-a-paraguay-hasta-nuevas-elecciones/

Por otro lado en esta cumbre del Mercosur también se produjo la sorpresiva renuncia de Samuel Pinheiro Guimaraes :

El funcionario que renunció durante la Cumbre habla de "asimetrías" en el bloque

Tras su renuncia al cargo ayer durante el desarrollo de la Cumbre, el brasileño Samuel Pinheiro Guimaraes dijo que la integración económica de la región debe realizarse mediante la "expansión" del Mercosur y no a través de Unasur.

AFP

El alto representante del Mercosur, el brasileño Samuel Pinheiro Guimaraes, renunció a su cargo por motivos "políticos" y tras presentar un informe en que advierte sobre el futuro del bloque en un marco de crisis internacional.

"El ejercicio de este cargo solamente es posible con el firme apoyo político de los gobiernos de los Estados parte", indicó Pinheiro Guimaraes en una carta de renuncia recibida en Montevideo, donde está la sede del bloque.

"Las razones de mi decisión son así, de naturaleza política", añadió.

El diplomático brasileño había asumido el cargo -creado en diciembre de 2010- en enero de 2011, con la función de articulación política, formulación de propuestas y representación de las posiciones comunes del Mercosur, creado en 1991 e integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

En su último informe presentado al Consejo de Ministros reunido el jueves en Mendoza, Pinheiro Guimaraes advirtió sobre la persistencia de las asimetrías del bloque y la necesidad de incrementar la coordinación política.

Sostuvo que la integración económica sudamericana debe realizarse mediante la "expansión gradual" del Mercosur y no a través de la flamante Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

"La Unasur, a pesar de su importancia política, no puede ser la piedra fundamental para la construcción del bloque económico de América del Sur", dijo el diplomático. Y explicó que el bloque debe formarse a partir de la "expansión gradual" del Mercosur, con el ingreso de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Surinam y Guyana.

Pinheiro Guimaraes consideró que el escenario de crisis internacional implica desafíos pero también oportunidades.

Pero para eso es necesario que los gobiernos del bloque "aumenten de forma significativa su coordinación política y su cooperación económica y social".

En ese sentido consideró necesario que los encuentros presidenciales sean "por lo menos cada tres meses" y "con un formato reservado", a diferencia de las actuales cumbres con discursos que suelen ser televisados en vivo.

El diplomático también advirtió que en un mundo multipolar en crisis "el fortalecimiento del Mercosur (...) no le interesa a ningún otro Estado o bloque aunque éstos declaren su apoyo o su admiración por el Mercosur".

"En consecuencia, hay un esfuerzo permanente de procurar, junto con la opinión pública, ignorar o minimizar los esfuerzos de integración, divulgar las tensiones y divergencias que surgen, para poder defender mejor una política de inserción aislada de cada país del Mercosur en el sistema económico internacional o en otros bloques", sostuvo.

Además, dijo que "las políticas europeas, americanas y chinas contribuyen fuertemente a un proceso de desindustrialización de las economías" del bloque, lo que pone en riesgo el desarrollo de las economías nacionales y genera profundas consecuencias sociales.

Según Guimaraes, la transformación del Mercosur de simple unión aduanera -como fue concebida- a un esquema de desarrollo regional equilibrado y armonioso de los cuatro estados implica "la eliminación de las asimetrías y la gradual construcción de una legislación común".

Esto exigiría el "reconocimiento enérgico de las asimetrías", con fondos comunes y recursos adecuados para la realización de proyectos; condiciones que permitan políticas de desarrollo industrial de cada Estado; acuerdos en sectores industriales relevantes, como en el sector automotor; y avanzar en la implementación del estatuto de ciudadanía, entre otros aspectos.

"Si no hay un compromiso firme de los presidentes el Mercosur podrá sobrevivir siempre claudicante y no se transformará en un bloque de países capaz de defender y promover, con éxito, sus intereses en este nuevo mundo que surgirá de las transformaciones y crisis que vivimos", concluyó.

Otro grande que se va :(

jueves, 28 de junio de 2012

ARGENTINA HOY Y AQUÍ: PRIMERO LA PATRIA… – VERSIÓN 2012

Por Enrique Mario Martinez en Notas de E.M. Martínez

PRIMERO LA PATRIA… – VERSIÓN 2012

El discurso por cadena nacional de CFK del martes , 26 de junio, describió el escenario político y económico actual con una extensión y un compromiso por parte de la Presidenta, que se convierte en un elemento de referencia inevitable para reflexionar y entender a donde vamos.

PRIMERO: Desde donde hablo y para qué

Creo en los resultados de la política, más mucho más que en los discursos. Creo, en consecuencia, que en Latinoamérica hay que seguir la evolución de las condiciones materiales de los más humildes y su calidad de vida asociada, para entender si una política es correcta, es justa y además si es sustentable, si podemos estar convencidos que permanecerá en el futuro. Esa es la medida dura e irremplazable.
En cualquier caso, sin embargo, los seres humanos nos entendemos por la palabra y los gestos, lo que hace inevitable el intento.

Escribo esto ante todo por una razón egoísta: tratar de aclararme el horizonte. Lo difundo porque creo que habemos muchos miles hoy en la misma confusión y además, porque creo tener alguna probabilidad de ser leído sin esa clasificación mecánica que lo coloca a uno como amigo o enemigo, que huye de los conceptos, para instalarse en las opciones de odio o amor, de fidelidad o traición, tan usuales y tan boludas al mismo tiempo.

SEGUNDO: Cuál es mi caracterización del proyecto de gobierno

Para ser simple y directo: No dudo en absoluto de los fines, pero si dudo de varios medios.
Creo que la Presidenta es leal a un compromiso de toda la vida para aportar a una sociedad con menos pobres, con una vida más digna para los postergados por generaciones. Su trayectoria y su discurso presente, en ese sentido, la colocan en un estadio muy superior a cualquier oposición y a muchos de sus colaboradores o compañeros de espacio político.
Creo, sin embargo, que se ha construido mentalmente un camino para llegar a esa meta, que tiene flancos débiles, tanto en los instrumentos utilizados como en la forma de vincularse con otros actores políticos, especialmente del propio ámbito partidario.

LOS INSTRUMENTOS

Ante todo, se habla de crecimiento con inclusión, como camino de progreso. Pero se asigna la responsabilidad del crecimiento a los inversores que puedan llegar, de cualquier lugar del planeta, a producir para el mercado interno o para un mercado global. La Presidenta ha dicho en reiteradas oportunidades que para el modelo, toda industria que produzca en el país es argentina, aunque sus dueños no lo sean.Un crecimiento económico basado mayoritariamente en compañías multinacionales nos lleva a hablar, en el mejor de los casos, de crecimiento con compensación de los perdedores.

Por tres razones vinculadas:
Toda compañía busca maximizar sus utilidades, incluyendo en ello tener los menores costos posibles, pero las multinacionales lo hacen analizando un esquema global de proveedores y de disponibilidad de trabajadores, no solo los locales. De tal manera, los eslabones de la cadena de valor que se instalan en un país como la Argentina, son solo aquellos en que el costo laboral es favorable. Esa norma fija un techo a los salarios reales. Si crecen por encima de otras opciones internacionales, a la corta o a la larga, esos trabajos desaparecen.
Complementariamente, quedan fuera del país, casi por definición, las tareas de investigación y desarrollo de las corporaciones, que son hechas en los países donde residen sus centros de decisión.
Finalmente, es claro que si las empresas son exitosas, ganarán dinero y ese dinero lo girarán a sus accionistas, perdiendo así capacidad de inversión y de consumo en el país, además de causar tensiones que a esta altura son muy grandes sobre la balanza de pagos internacionales.

La combinación de los tres factores dibuja un escenario distante del óptimo, con productividad mediocre, salarios reales con techo y problemas de inversión y de balanza de pagos.

El gobierno ha buscado compensar a los periféricos o excluidos de este sistema. Lo hizo con medidas fuertes, como la asignación universal por hijo; la recuperación de los fondos de las AFJP; la generalización de las jubilaciones y su movilidad por ley; la actualización del SMVM; la recuperación de las paritarias privadas, no en el sector público, donde es una parodia; los subsidios al transporte y los servicios. Además de eso, se ha puesto al hombro la obligación de toda la inversión en infraestructura vial, de comunicaciones, de energía, educativa y de vivienda social.
Todo en dimensiones y con alcances que ningún gobierno anterior ni se comprometió ni intentó.
El punto es que en tal esquema los fondos públicos en algún momento pasan a no alcanzar. Porque su fuente son impuestos aplicados a una economía cuya capacidad de generación de riqueza se centra más y más en la utilización de sus recursos naturales, con límites evidentes, mientras aquello que la actividad humana le pone encima tiene un horizonte restringido, por lo que se acaba de comentar.
Este no es un problema argentino, sino de todo el mundo periférico, donde las trasnacionales hegemonizan el sistema productivo. El punto es que el gobierno parece negar la existencia del conflicto, al menos con la importancia que aquí se ha señalado. Si no fuera así, hubiera instalado hace mucho tiempo la discusión sobre como se construyen actores nacionales, en sociedad con el Estado, con capacidad tecnológica de creciente autonomía, que bajen el nivel de dependencia de nuestro país.

Tan ausente está esta caracterización del escritorio de la Presidenta que se firmó un acuerdo con China, festejado en el discurso, en que se logró financiación, pero para lo que es prácticamente una compra llave en mano de la rehabilitación del ferrocarril Belgrano cargas, importando vagones, locomotoras y hasta rieles y durmientes, sin una planificación previa que defina cómo hacer buena parte de esos bienes en el país. Estas son las industrias que pueden elevar la jerarquía media del trabajo argentino y se renuncia a ellas, como ha sucedido con la importación de plantas chinas para generación térmica de energía eléctrica o para extrudado de soja, renunciando a la evaluación previa de capacidades nacionales disponibles.
Esa confusión primaria, a mi criterio, produce un encadenamiento de errores económicos, que hacen más y más difícil encontrar la senda adecuada.
. Se quiere desarrollar la industria electrónica de punta y nos conformamos con plantas de ensamblado en Tierra del Fuego, bloqueando toda innovación local.
. Se cree necesario aumentar las exportaciones y para eso se pretende hacer acuerdos con Brasil para derivar a Argentina compras que hace en otras partes del mundo. Si eso sucediera, se pondrán esos productos a disposición – una vez más – de filiales locales de multinacionales.
. Se controlan importaciones empresa por empresa, llegando hasta las más pequeñas, pero no se analiza la posibilidad de fabricar en el país por más de 20 Mil Millones de dólares anuales, que se importan en buena medida porque las filiales de multinacionales así lo han decidido, repartiendo su producción en el mundo.
. Se establece un control de inflación negociando con las empresas más grandes, sin imponerles una norma concreta, lo cual ha hecho que la concentración y la dependencia aumenten. Sin embargo, el Secretario del área es considerado poco menos que un prócer moderno del modelo.
Se podría seguir, pero creo que los elementos más gruesos han sido señalados, y en todos los casos provienen de una desvalorización del efecto negativo de la dominancia multinacional y su efecto sobre los recursos que puede administrar en Estado de bienestar.

LA FORMA DE VINCULACIÓN

La democracia argentina ha dejado de ser hace tiempo lo que podríamos llamar una democracia de masas. Los actos como los de cierre de campaña de Raúl Alfonsín o Italo Luder en 1983, por no ir tan atrás como hasta la vuelta de Perón en 1973, se diría que culminaron con el acto radical peronista en que Alfonsín declaró la guerra a la inflación en 1985; con la interna Cafiero – Menem en 1988 o ya más reducido, con la interna abierta Bordón – Álvarez de 1995. Progresivamente, la ausencia de participación efectiva, ya no en las decisiones, siquiera en las opiniones; junto con el efecto “televisión” como medio de comunicación a toda hora en todo lugar, redujo la dimensión de los encuentros colectivos.
Viendo el discurso de CFK y comparando entre puntas de la memoria histórica personal, el tono y el planteo fueron similares al de Juan Perón con los montoneros el 1 de mayo en 1974 cuando los echó de la Plaza, solo que ahora usando la cadena nacional y en ese modo de comunicación impersonal a que conduce la tecnología moderna. Si se me permite una gragea personal, aquel día yo estaba del lado derecho de la Plaza, junto a los “leales” y solo atiné a sentirme profundamente triste. Con el tiempo entendí que los montoneros tenían una mala caracterización del momento político, pero más grave que eso, el viejo líder había quedado encerrado en sus reflexiones personales y también había perdido la capacidad de entender y conducir al conjunto.
El riesgo de quedar entrampado en el pequeño círculo, que en definitiva tiene una sola idea – la del centro – porque los demás creen que su obligación es actuar de eco como condición para pertenecer, es hoy mucho mayor que hace 40 años. Es mayor porque Néstor y Cristina llegaron al gobierno en términos políticamente débiles – 22% de los votos – y se abroquelaron rápidamente en su ámbito de confianza histórica. La repercusión periodística de los actos de gobierno fue el termómetro y el manejo bilateral con sus ministros, el modo de ejecutar. Nunca hubo una reunión de gabinete en nueve años; nunca hubo un documento estratégico sobre la política global; todo estuvo y está en la cabeza y la intimidad del vértice y lo que no está, es el vértice quien debe construirlo ante cada coyuntura.

La ratificación de confianza popular, con el 54% de los votos, llegó cuando Néstor había muerto y cuando la cantidad de tarea ejecutada era suficiente como para invitar a pensar que en términos generales se llegó, asumiendo como pendiente la “sintonía fina”. Si la metodología política permitió esa evolución – o al menos no la obstaculizó – ¿para qué cambiar?, se preguntará Cristina y su ámbito cercano.
El punto es que tiene su lógica estricta y bien defendible trabajar en espacios reducidos, de gran confianza, cuando se busca consolidar el poder y cuando además, se han de ejecutar un puñado de decisiones en las que se deposita mucha expectativa. Pero nos guste o no, eso construye una historia de la propia gestión. Después de nueve años hay resultados por doquier, muchos muy buenos, otros buenos y otros no tanto. La etapa del ajuste fino, aún pensando equivocadamente que ya se llegó, no puede ser nunca una etapa defensiva o justificativa de lo que se hizo, sino que requiere de la conducción una propensión analítica, que tenga en cuenta al interlocutor; que permita descubrir si éste tiene razón o ayudarlo a descubrir su error.
Las críticas no se pueden debilitar tirando sobre la mesa lo hecho. Hay que diseccionarlas con ecuanimidad, partiendo de la base que es inexorable que el interlocutor sabe que el gobierno ha hecho muchas cosas positivas; sabe del respaldo popular con que se cuenta.
Justamente, un gobierno con tal alto respaldo puede darse el lujo de ser muy analítico con la crítica, porque si de allí surgiera una corrección, eso no haría más que aumentar la credibilidad en la buena fe y el compromiso de la conducción.

Lo anterior exige una forma de participación, ya no popular, sino con los colaboradores más inmediatos, que no parece estar en la tradición del gobierno. Invito a quien haya llegado hasta acá a que busque en el pasado político de los últimos 30 años un equivalente a la descalificación que Julio de Vido hizo de Daniel Scioli por televisión la semana pasada o la reprimenda por cadena nacional de Cristina al mismo Scioli del día martes . Si se apela a esos mecanismos es que ni se habla en privado. No debe extrañar entonces que si Hugo Moyano hace un acto público con críticas al gobierno, como sucedió hace algunos meses, sea considerado automáticamente un opositor irredimible.
En esta lógica de interlocución al interior del espacio propio está la explicación de buena parte de los problemas políticos de diversa envergadura que arrastramos, que además se trasladan a la gestión. Entre otras cosas se trasladan, porque si alguno de los colaboradores cercanos de la Presidenta llegará a coincidir con el diagnóstico económico expuesto más arriba – estoy casi seguro que los hay – se guardarán mucho de expresarlo en un escenario donde la disidencia se confunde con ingratitud.

CONCLUSIÓN


La llave de este cofre la tiene Cristina. Si se quiere ampliar la imagen, algunos colaboradores jóvenes que cuentan con su confianza tienen algunas ganzúas que también podrían abrir el cofre. A mi criterio es imperioso abrirlo.
Para cambiar la metodología de conducción, que no se mastique hoy a Hugo Moyano, pasado a Daniel Scioli y luego a cuanto disidente o pseudo disidente aparezca. En paralelo con la necesaria apertura al diálogo, se requiere poner el modelo sobre la mesa. Tal vez no sus fines, pero seguro varios de sus medios.

O lo resolvemos entre todos o no lo resuelve nadie.

Emm/27.6.12

http://www.propuestasviables.com.ar/index.php/2012/06/27/argentina-hoy-y-aqui-primero-la-patria-version-2012/

Un episodio en la Plaza


Por Mario WainfeldEnlaceEl paro con movilización fue un episodio de dos disputas de proyección larga: la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) y la representación del peronismo. La huelga y la movilización, empero, ocurrieron ayer y se miden, con el consiguiente debate interpretativo. Las variables son las de siempre, matizadas por la coyuntura: la magnitud de la medida de fuerza, la masividad de la concurrencia, su composición, las presencias y ausencias.

El paro, entiende este cronista, tuvo un impacto bajo, limitado por los gremios que participaron por no haber afectado en sustancia el transporte de pasajeros, la educación y, en trazo grueso, la cotidianidad de la Capital y el conurbano. La interpelación del secretario general de la CGT, Hugo Moyano, fue desoída y hasta desafiada por muchos gremios relevantes. Vale consignar algo no hizo Moyano, una omisión deliberada que podría haber modificado la escena. Fue prescindir de bloqueos de ingresos a la ciudad o de avenidas importantes. A una semana del brutal piquete a todas las refinerías del país, esa decisión forma parte del cuadro. Los móviles de Moyano quedarán a criterio de quien los analice, en cualquier caso completan el cuadro de situación.

De cara a la interna cegetista, los dirigentes antimoyanistas (en número apreciable) emitieron una solicitada muy drástica remachando, por si hiciera falta, la ruptura.

Ya en la Plaza, la mirada puede ser dual. Por un lado, el estilo de Moyano (querer congregar traccionando, centralizar en su figura, interpelar a un conglomerado muy heterogéneo) ciñó la asistencia a camioneros, laburantes de gremios afines o nuevos e incómodos aliados, Uatre, por caso. Y a fuerzas de izquierda, de marcada matriz opositora.

El palco colocado detrás de la Pirámide de Mayo, a espaldas de la Casa Rosada, simbolizaba la postura del único orador. También confesaba, de modo implícito, que las ambiciones de masividad no eran desmesuradas. Los militantes y trabajadores camioneros respondieron con todo, otros gremios aportaron una parte, la izquierda dijo presente, pero tal vez no puso toda su carne en el asador.

La corta Plaza estaba abigarrada, las avenidas adyacentes no tanto, con preminencia de la Diagonal Sur.

Moyano ha tenido auditorios más vastos, canchas de fútbol llenas. Pero una concurrencia de entre 20.000 y 30.000 personas (“cerca de 25.000” para TN, 25.000 para C5N, 30.000 para Perfil) es una medida importante, máxime si expresa dominantemente a la fuerza propia.

Los sectores en pugna pueden extremar sus traducciones y darse por conformes: el camionero tuvo su acto de masas, con base obrera, tal vez el primero de ese calibre durante los gobiernos kirchneristas. El oficialismo puede concluir que no hubo una muchedumbre difícil de superar en una cancha o en la propia Plaza, si viene a cuento.

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Dureza y tono: en el tono, “Hugo” procuró evitar “sacarse”, pensando acaso en un público distinto del de la Plaza. Evitó el grito, pero no se privó de un repertorio de diatribas y críticas contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sus funcionarios, los dirigentes sindicales hoy día más afines al Gobierno. Se reseñan en otras notas, elijamos una muestra. Uno de los más tópicos fue la alusión a la “soberbia”, a las decisiones tomadas por una sola persona. Algunos párrafos levantarán fronda, empezando por el alusivo a haber atravesado la dictadura “debajo de la cama”, “exiliados en la Patagonia”, enriqueciéndose con la 1050. Más en general, estar desamparando a los trabajadores y al movimiento obrero, que Moyano tiende a homologar, un aspecto que da para abordajes más largos que los que habilita esta crónica.

Los cuestionamientos concretos trascendieron, aunque incluyéndolos, al mínimo no imponible y el tope para las asignaciones familiares, supuestamente los motivos de la movida. Como en muchos pasajes, el orador respondió en espejo a planteos de Cristina Kirchner. Por ejemplo, cuando mostró el recibo de sueldo del camionero Humberto Chazarreta, con descuentos de ganancias por más de mil pesos. Moyano olvidó consignar el sueldo del compañero, insumo para un debate que habrá que profundizar.

Los señalamientos al Gobierno recorrieron un abanico que fue de la agenda de Camioneros hasta una nacional, con afán ecuménico. Moyano es más preciso en su terreno (las obras sociales, el APE, por ejemplo) que cuando despotrica contra los planes de vivienda o la situación de los jubilados.

Puestos a buscar una relativa síntesis, el discurso fue mucho más duro contra la Presidenta, con derrapes personales hirientes, que “antimodelo”. El Negro negó las denuncias sobre su voluntad destituyente cerrando con un pronóstico: “Cristina no se va hasta que termine su mandato, yo ganaré en la CGT”.

El ex presidente Néstor Kirchner no fue mentado, pero la Juventud Sindical, encabezada por el diputado Facundo Moyano, llevó pancartas con su imagen y la de Juan Domingo Perón. Un documento de la CGT de anteayer, redactado por Juan Carlos Schmid y el propio Facundo, eligió el camino de rescatar el rumbo del kirchnerismo supuestamente extraviado por CFK. El Negro no expresó eso en el palco, quién sabe no piensa parecido a sus allegados, pero se concentró en Cristina. Y hubo rescates parciales de medidas del Gobierno, perlitas en el tumulto de los reproches.

La base camionera no es muy dada a entonar consignas, de ordinario. Más bien se concentra en enfatizar pertenencia (“Camioneros”) o vivar a “Hugoó/Hugoó/Hugoó”). No hizo excepción ayer y aunque no es posible afirmar que no haya sonado alguna, no proliferaron consignas agresivas hacia la Presidenta. Las melodías, como es de estilo, son futboleras.

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El peronómetro: es exótico dudar de que tanto la Presidenta como Moyano son peronistas y, en cuanto tales, cuando litigan se cuestionan esa condición. El líder cegetista es, por regla, uno de los dirigentes justicialistas más afectos a citar a Perón y a Evita cuando habla, aun en paliques coloquiales. Esta vez se explayó en evocaciones, la top fue “querer equipararse a Perón o a Evita es una locura”.

En 45 minutos, Perón, Evita y hasta Hugo del Carril recorrieron el discurso. La comparación entre esa edad dorada y el presente cuestionado, el eje básico. En ese carril se remachó la centralidad de los “trabajadores” y el movimiento obrero en los fundadores del Movimiento versus el supuesto desamparo actual.

El final del discurso fue leer la insuperable “quien quiera oír que oiga” del General. El perfil favorito de Perón fue el del león herbívoro del ’73, aquel del conspicuo abrazo con el radical Ricardo Balbín. O el del apotegma “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”. Dejando para otro momento esa estilización sesgada del “último Perón” (ciertamente más complejo y contradictorio), si ése es el nuevo lugar a que aspira Moyano tendrá que cambiar mucho. Lo suyo, en general, no es abrazar “Balbines” que se le oponen, ni confraternizar con el otro, límites expuestos en la propia convocatoria de ayer. El diálogo, la convivencia, son desiderátum colectivos, la praxis suele enderezar por otros senderos.

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Más dardos: CFK monopolizó el discurso, las patronales fueron aludidas cuantitativamente poco, solo de rondón. Moyano censuró a funcionarios en general y al Ministerio de Trabajo con ahínco particular. En relación con sus contrincantes en la CGT, hubo momentos contradictorios o, quizás, complementarios. Dijo que muchos se solidarizaron con la medida de fuerza, pero no asistieron porque habían sido apretados por el gobierno, aunque sus trabajadores sí estaban. Las pancartas identitarias parecieron desmentir el aserto. Pero, por otro lado, “Hugo” se despachó contra sus antagonistas, a quienes parangonó con los delegados que responden a las empresas a quienes, ironizó, los trabajadores motejan “gerengados” porque son más gerentes que delegados. ( los gordos traidores son peor que todo lo que pueda decirse de ellos , y que Mendicurren saliera desde la UIA a apoyarlos realmente da terrior de lo que expresan )

Nombró a Antonio Caló, secretario general de la UOM, en términos descalificantes. Pero le concedió una involuntaria aliviada: cometió un furcio y dijo “Lescano” en vez de “Caló”, se rectificó veloz y agregó “Lescano, Dios nos libre”. Sonó como que Lescano es peor.

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Es la política: todo paro es político, los generales o extendidos mucho más. Descalificar lo de ayer por esa redundancia es indebido. Más atinado es preguntarse si la coyuntura nacional y mundial justifica el camino irreversible que tomó Moyano. Para este cronista, el enfrentamiento es desproporcionado a las diferencias y la creciente soledad del jefe camionero refleja su representatividad política.

La marcha fue pacífica y hasta alegre. La base mayoritaria, trabajadores. ¿Cuántos habrán votado a Cristina Kirchner el año pasado? La organización fue adecuada, se vieron muchas delegaciones de provincias. Fue un día peronista pues, porque el cielo acompañó y porque peronistas son los dos sectores que confrontan. Eso es parte del entuerto en el que, hoy y aquí, se va a la fragmentación de la CGT y el kirchnerismo tiene una primacía muy rotunda.

Aunque, de nuevo, nada terminó ayer. Más allá de los juicios de valor, fue un capítulo democrático de una pulseada que continuará.


28/06/12 Página|12

miércoles, 27 de junio de 2012

Moyano: “No somos destituyentes" - Cristina se va a quedar hasta 2015

En plaza de mayo dijo que le molesta que le impongan cosas “como si fuera una dictadura” y se apartó de las denuncias sobre golpismo. Confirmó que buscará su reelección el 12 de julio y le apuntó duro a Tomada. “La esencia del peronismo son los trabajadores”, repitió varias veces.

La Politica Online
Moyano: “No somos destituyentes; Cristina se va a quedar hasta 2015

Hugo Moyano en plaza de mayo.

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Desde un palco en la plaza de mayo, Hugo Moyano rechazó las denuncias de golpista y si bien enfocó sus críticas hacia Cristina Kirchner, vaticinó que no tendrá problemas para seguir hasta 2015 como tampoco él encontrará complicaciones en ser reelegido en la CGT el 12 de julio. "Cristina no se va a ir hasta que no cumpla mandato y yo, como voy a renovar, voy a seguir", presagió.

Se derfendió así de las acusaciones de golpista que recibió por la manfiestación. "(Nuestras propuestas) no son destituyentes sino que fortalecen la democracia".

En un escenario levantado en el centro de la plaza, a metros de la pirámide, el jefe de la CGT remarcó de entrada que no le gusta que le impongan cosas “como si fuera una dictadura” y disparó contra la presidenta para defenderse de las acusaciones sobre su participación en la última dictadura.

"Ahora vienen a decir que hay una foto de Moyano hace 35 años, que yo ni recuerdo. Me gusta verme en esas fotos, con más pelo, con menos kilos. Yo les digo esto, señores: no tengo vocación de vigilante, no tengo vocación de buchón. Pero me cuando muchos nos quedamos en el país del golpe, hubo dos tipo de exiliados: los que se fueron al exterior y los que se exiliaron en el sur. ¿Qué nos vienen a atacar?", acusó a los Kirchner.

No fue la única acusación directa contra la presidenta: "La presidente no puede seguir con esa soberbia abrumdadora que queier resolver los problemas por todos es una ignorancia tremenda".

En la hora que duró su discurso puntualizó su reclamo por el impuesto a las ganancias y las asignaciones familiares. Para los primero leyó, con cierta dificultad, el recibo salarial de un caminero de Lanús.

“Como es posible que un hijo de un trabajador que gana 5200 pesos no le paguen asignaciones familiares. Un gobierno que ha dado muestra de su sensibilidad como este, no puede seguir discriminando a los hijos de los trabajadores”, se lamentó.

Moyano apuntó a una política central del gobierno como son los préstamos de la Anses, al reconocer la jubilación otorgada a quienes no aportaron pero pedir un aumento para el resto. “Hay dinero suficiente”, sostuvo.

Consideró escaso el reciente plan de viviendas y propuso nacionalizar el Banco Hipotecario. Ejemplos así le sirvieron para ironizar sobre el crecimiento que suele adjudicarse el kirchnerismo. “Pareciera que hubieran logrado el milagro alemán. O que estamos en el mejor momento suizo”, bromeó.

“El problema económico no es tan grave. Tenemos que ser sinceros con nuestra sociedad: la tendencia favorable que nos dio la economía global nos dio la posibilidad de salir de la crisis”, evalúo, en referencia a la última década.

Moyano fue escuchado por la mayoría de referentes de camioneros. Sólo se agregaron presencias de los municipales, trabajadores rurales, judiciales, panaderos, petroleros, pilotos, químicos, textiles, Utedyc y docentes de Udocba y la Federación de Educadores Bonaerenses, entre otros. Se agregaron las agrupaciones de izquierda como el MST y organizaciones sociales como Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa.

“Muchos dirigentes no vinieron a la plaza porque han sido apretados. Los dirigentes no vinieron pero han venido la mayoría de los trabajadores, están. No se puede entender que en un gobierno supuestamente democrático se actúe de la forma como se actúa". Aprovechó para pedir paritarias para municipales, el gremio que mayor cantidad de congresales aporta.

“No estamos atacando a nadie. Estamos reclamando lo que le corresponde legítimamente a los trabajadores”, continuó. “Sé que muchos dirigentes blasfemaban porque no le daban tal o cual cosa y hoy son súbitos del gobierno”, se diferenció.

El camionero reclamó los fondos atrasados por las obras sociales, “que sólo en camioneros llegan a 70 millones”, precisó. "Espero que con el dinero de la salud de los trabajadores no estén subsidiando a los bingos ni a los casinos".

Le apuntó a Tomada sin miramientos. “El ministerio de Trabajo ha concedido fraudes en elecciones gremiales y tienen 3000 empleados con contratos hace tres años. ¿Qué autoridad tiene?”, se preguntó.

Intentó apoderarse del peronismo con varias citas de Perón. “La única verdad es la realidad”, “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, fueron algunas de las evocaciones.

“La esencia del peronismo son los trabajadores. El movimiento obrero jamás será destruido”, aclaró Moyano.






Hoy vimos los primeros preparativos para la interna del PJ para el 2015, quien tiene el peronómetro mas grande ? Pero el ninguneo a la CGT por parte del gobierno es una verdadera cagada realmente , le guste mas o menos Moyano esta faltándole el respeto a la unica central de trabajadores a la que este estado reconoce ya que nunca le dió la personeria a la CTA

Honestidad brutal

Honestidad brutal

Por Ulises Bosia.

En el día de ayer, y por cadena nacional, Cristina fundamentó la necesidad de desarmar los conflictos sociales y confrontó a Moyano, intentando dividir a los trabajadores. Sus palabras abrieron más discusiones de las que cerraron.

Dura nota. pero yo tambien creo que el esfuerzo lo tienen que hacer los empresarios y debe encararase una amplia reforma impositiva para gravar sobre todo los negociados financieros

Los conflictos sociales son esenciales para una sociedad que esta viva , una sociedad sin conflictos sociales es una sociedad enferma, en crisis o en decadencia como los yankees y los europeos , en gral la baja conflictividad social es sinónimo de derrota de los trabajadores y triunfo del capital sobre el trabajo sobre todo desde la caída de la URSS y el consecuente ataque furibundo en todo el mundo a los estados de bienestar y al derecha social del trabajo , latinomérica luego de sufrir la nefasta década de los 90 y de tener la mayor regresividad en la distribucion del ingreso parecia rechazar este ataque pero hoy para mi se enfrenta a los límites del propio sistema económico el cual es injusto en su propia naturaleza.


En un largo discurso Cristina Fernández combinó ayer anuncios como el de programas de crédito para jubilados, inversiones de capitales chinos o el primer sorteo del programa de viviendas Pro.Cre.Ar., con la intención de presentar batalla frente a la embestida del Secretario General de la CGT. Recordemos que Hugo Moyano convocó a un paro de distintos gremios y a una movilización de la CGT en el día de hoy a la Plaza de Mayo, por primera vez en nueve años de gobiernos kirchneristas, exigiendo un aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y la ampliación de la cobertura de las asignaciones familiares, entre otras demandas.

“Yo quiero dirigirme a todos los argentinos para decirles que hay 9 millones de argentinos registrados, tenemos un 32 por ciento que está sin registro, trabajo en negro, más un 7 por ciento de desocupación”, afirmó Cristina con la intención de fundamentar que el reclamo de la CGT es en verdad el reclamo de una elite que no quiere “contribuir con algo de lo que ganan”. Además agregó que “solamente de esos 9 millones 159 mil, el 19 por ciento, paga impuesto a las ganancias o a los altos ingresos; el 81 por ciento de los trabajadores no llega a los mínimos no imponibles”. Finalmente, explicó que del ingreso total que recibe la clase trabajadora empleada en blanco “el 19 por ciento de los trabajadores se queda con el 41 por ciento, y el 81 por ciento de los trabajadores se queda con el 59 por ciento” de ese ingreso total. Lo que se debe según la presidenta a que “muchas veces los salarios se obtienen por la capacidad de presión, esto es cuánto puedo amenazar y perjudicar a la sociedad para obtener un determinado salario.”

Cada una de estas afirmaciones daría para escribir una nota aparte. Desglosémoslas. En primer lugar el tema del trabajo en negro. No es usual, ni debería ser naturalizado, que una presidenta que gobierna un país hace nueve años con tasas de crecimiento altísimas explique que prácticamente uno de cada tres trabajadores se encuentra en negro. Si bien sindicatos y empresarios son también responsables, ¿de quién es la responsabilidad principal de esta situación si no es del Estado nacional? ¿Es imaginable que el Estado no pueda controlar a millones de personas en situación irregular? La cosa empeora si tenemos en cuenta que estos datos oficiales no tienen en cuenta la enorme cantidad de contratos flexibilizados y de situaciones irregulares que conforman la realidad del trabajo precarizado para millones de compatriotas. Junto con las grandes multinacionales, también el Estado se destaca como un gran precarizador del empleo. Tal como denuncia la misma Junta Interna de ATE Trabajo, un 70% de los trabajadores del Ministerio se encuentra precarizado. Es decir que no es posible que la presidenta se ubique por fuera de este problema, como si se tratara de un tema ajeno.

En segundo lugar, en cuanto a la cantidad de asalariados que son alcanzados por el impuesto a las ganancias. La presidenta argumentó que el 81% de los trabajadores en blanco no pagan impuesto a las ganancias. Teniendo en cuenta que los mínimos no imponibles de la categoría más baja son de 5800 pesos para solteros y de 8000 para casados con dos hijos, lo que la presidenta informa es que el 81% de la clase trabajadora está por debajo de estos ingresos. ¿Se trata de algo para enorgullecerse? Cristina explicó que en nuestro país se disfruta “el mejor salario de América Latina”. Si de comparaciones se trata sería mejor compararnos con nosotros mismos, volviendo hacia el pasado.

Un reciente trabajo de Pablo Manzanelli titulado “La tasa de ganancia durante la posconvertibilidad. Un balance preliminar” publicado en la revista digital “Apuntes para el cambio” afirma que “el sobreestimado costo laboral del cuatrienio 2007-2010, pese a experimentar un considerable ritmo de crecimiento en la posconvertibilidad (aumento del 86,5% entre 2002 y 2010), era aún, en 2010, un 7,7% inferior al de 1993 y en la posconvertibilidad (2003-2010) casi 28,4% inferior al promedio de la década de 1990.” Es decir que la comparación no deja muy bien parado al presente, con más razón teniendo en cuenta que el año donde los trabajadores recibimos una mayor porción del ingreso en la historia nacional fue 1974, llegando a niveles de los que estamos aún muy lejos. ¿Y qué pasa con las ganancias empresarias al respecto? El mismo trabajo citado concluye que “la tasa de ganancia sobre el stock de capital alcanzó niveles extraordinariamente elevados durante la posconvertibilidad, que se han mantenido durante el período 2002-2010 en guarismos significativamente más elevados al mejor registro de la convertibilidad. Tal es así, que el índice de rentabilidad del capital fijo fue de 37,2% en el período 2003-2010, un 50,0% mayor que durante el decenio de 1990 (24,8%)”. Empresarios que ganan más que en los años noventa y trabajadores que de conjunto no superamos el nivel de aquellos años nefastos. No es posible analizar la situación del ingreso de la clase trabajadora sin tener en cuenta las ganancias empresarias. ¿A quién le corresponde entonces “contribuir” con el país?

En tercer lugar, Cristina adjudicó el logro de mejores sueldos a que “muchas veces los salarios se obtienen por la capacidad de presión, esto es cuánto puedo amenazar y perjudicar a la sociedad para obtener un determinado salario.” Un eufemismo tomado prestado del vocabulario liberal para mencionar la actividad sindical. Podría decirse que se trata de una verdad de perogrullo. Los trabajadores nucleados en organizaciones sindicales fuertes consiguen mejores condiciones de trabajo. ¿Qué deberían hacer? ¿Dejar que el gobierno de turno negocie por ellos? ¿Es mejor el lobby silencioso y ordenado de los grandes “sindicatos” de empresarios como la Unión Industrial Argentina, que la lucha y la movilización de los trabajadores? Cristina explicó además con total honestidad su hostilidad hacia el conflicto social y el camino para desarmarlo. Refiriéndose a los jueces, declaró que “como los conocen y saben quiénes son, que procedan, pero no cuando están todos en masa, donde todo terminal mal, sino cuando tienen que hacerlo.” Es decir, en lugar de reprimir con la fuerza, se trata de judicializar la protesta social. Un programa que hace años viene llevando adelante el gobierno, lo que dio lugar a más de 5000 procesados por luchar, como denuncian organismos de derechos humanos. Se trata de alternativas que excluyen una solución de fondo, sólo pensable a través de la transformación estructural del país, atacando las verdaderas causas.

Junto a la mención a los gendarmes muertos en un accidente esa misma mañana, la presidenta hizo referencia a los asesinatos de Kosteki y Santillán, lo que despertó reclamos de los familiares y organizaciones que, en la misma fecha en que se cumplían diez años de los asesinatos, reclaman justicia. Alberto Santillán, padre de una de las víctimas, definió a las palabras de la presidenta como "la misma solidaridad de mierda que permite que tenga a Aníbal Fernández en el gobierno". Fernández es sindicado como uno de los responsables políticos por los asesinatos. El Frente Popular Darío Santillán sumó palabras de repudio a lo dicho por la presidenta en la Cadena Nacional a través de un comunicado, apuntando al "doble discurso", recordando el cobijo que el partido de gobierno ofreció a Carlos Soria, otro de los artífices de la represión, y la falta de colaboración del ex presidente Néstor Kirchner durante el juicio a los policías en 2005. Dirigiéndose a la presidenta, concluyeron: "No esperamos de su gobierno palabras de solidaridad. En algún momento habíamos esperado un compromiso de ustedes con la justicia, que junto a Nestor Kirchner defraudaron".

Evidentemente, las razones del conflicto social cambiaron mucho desde aquella jornada en que asesinaron a Darío Santillán y a Maximiliano Kosteki en el Puente Pueyrredón, diez años atrás. Pero no desaparecieron, como involuntariamente pusieron de manifiesto los mismos argumentos de Cristina. Independientemente de las ambiciones personales de dirigentes sindicales y de la utilización de sectores de la derecha y de las corporaciones económicas, la clase trabajadora argentina sabe bien que de la lucha depende su destino. Honestidad brutal la de la presidenta, que por el propio lugar desde el que habla, se confunde con el cinismo.

Fuente: Marcha

martes, 26 de junio de 2012

Estado, capitalismo y democracia en América Latina


La región se convirtió, con la degeneración de la sociedad burguesa, en banco de pruebas y prototipo de cruentos experimentos de reestructuración capitalista

por Atilio Boron

Marx decía que para analizar rigurosamenteel capitalismo era preciso estudiarlo allí donde se presentaba en su más prístina expresión. Si a mediados del siglo XIX este lugar era la Inglaterra victoriana, hacia finales del siglo XX, y habida cuenta del proceso de creciente barbarización del capitalismo, este lugar es precisamente la América Latina. Ante la imposibilidad estructural de resolver sus propias contradicciones y la frustración resultante del primer ciclo de las revoluciones socialistas abierto en octubre de 1917 en Rusia, el capitalismo comenzó a deslizarse por una pendiente civilizatoria sin retorno en la cual los horrores del ayer asumen ribetes monstruosos al día siguiente. La carnicería de la Primera Guerra Mundial se transformó en una anécdota marginal cuando la vanguardia del capitalismo internacional y del llamado “mundo libre” decidió arrojar dos bombas atómicas sobre sendas ciudades japonesas indefensas. Las batallas del Marne y de Stalingrado empalidecen ante las atrocidades de todo tipo cometidas en Vietnam, de la misma manera que los viejos déspotas de la derecha se transforman en inofensivos cascarrabias cuando se los compara con Hitler, Mussolini, Franco y toda la galería de tiranos que las “fuerzas del mercado” impusieron a sangre y fuego en América Latina en la segunda mitad del siglo XX.

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Premeditación, alevosía y mentiras

A diez años del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, la revisión del escenario político, mediático y judicial ofrece más de una lección.

Quedó demostrado que la construcción de una realidad falaz no es imbatible.

Por Mario Wainfeld

Algunos de los crímenes políticos cometidos desde 1983 ocurrieron en las sombras: María Soledad Morales, Omar Carrasco, José Luis Cabezas, por mencionar apenas algunos de los que detonaron consecuencias institucionales. Otros se produjeron en un entorno de visibilidad: por ejemplo Carlos Fuentealba y Mariano Ferreyra. Maximiliano Kosteki y Darío Santillán eran, como estos dos últimos, militantes populares que fueron masacrados mientras se manifestaban.

La Masacre de Avellaneda, de la que se cumplen diez años, agrega una circunstancia bastante inusual: fue anunciada durante días previos por gestos y señales del gobierno del ex presidente Eduardo Duhalde, perceptibles para quien quisiera notarlos.

Apenas habían pasado seis meses desde la renuncia del ex presidente Fernando de la Rúa, acompañada de un baño de sangre. La inestabilidad política era el sino de la etapa. La feroz crisis económica había alumbrado la efímera cuan llamativa solidaridad entre “piquetes y cacerolas”. Esto es, entre una clase media empobrecida, despojada de sus ahorros, y sectores populares diezmados, con cifras siderales de desocupación y salarios de hambre.

La economía empezaba cansinamente a reactivarse. El Plan Jefes y Jefas de Hogar ya había cerrado su inscripción y empezaba a pagarse. En los primeros niveles del gobierno se olfateaba (acaso con parte de razón) que se abrían las aguas entre los dos segmentos, que la continua movilización de los movimientos de desocupados y el plan social hastiaban a “la clase media”. Esa hipótesis rondaba la Casa Rosada, los hechos fueron más rotundos.

Se preparaba una movilización de movimientos de desocupados y fuerzas de izquierda que partiría de la provincia de Buenos Aires y se proponía llegar a la Plaza de Mayo. El duhaldismo hizo cuestión de Estado en que no atravesaran el Puente Avellaneda y urdió un discurso tremendista, que auguraba una revuelta revolucionaria. El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, queriendo remedar sin éxito ni piné a Carlos Corach, hablaba a diario ante los medios. En esa semana trágica emitió una amenaza profética: asoció la protesta con el “caos”, un tópico caro a las dictaduras y premonitorio cuando brota de quien gobierna.

Yo agrego que por suerte Carlos Soria otro HDRMP ya no camina entre los vivos y menos gobernar una provincia argentina siendo responsable político de los asesinatos del gobierno de Duhalde .

Puertas adentro, el oficialismo (no sin discusiones internas) había llegado a delirar que los manifestantes alentaban pretensiones revolucionarias inminentes. El secretario de Inteligencia Carlos Soria había grabado un acto realizado en un estadio del sur bonaerense, el Gatica. La verba de izquierda siempre es inflamada, sobreabunda pensar cuánto lo sería en ese contexto. Dirigentes peronistas con rodaje político y conocimiento del conurbano debían saber que tomar los discursos al pie de la letra y presuponer una revolución en armas era falaz y paranoico. Inferir qué los llevó a tamaña inconsecuencia es siempre especulativo. Lo hicieron, seguramente, porque querían hacerlo. Lo cierto es que hasta entonces Duhalde parecía haber internalizado las lecciones que dejaron las eyecciones del radical De la Rúa y del efímero presidente peronista Adolfo Rodríguez Saá. Ponerse de punta contra la protesta era suicida. “En la crisis todos tienen razón”, concluía Duhalde y por meses contuvo su idiosincrasia derechosa y brutal. Pero en ese trance, el duhaldismo gobernante dejó vía libre a la Policía Bonaerense ( Vía libre para el asesinato) , que venía masticando bronca y padecía (relativamente) síndrome de abstinencia.

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La manifestación fue masiva, jamás se comprobó que hubiera militantes armados. La policía, embebida del “no pasarán”, desató una represión feroz, que se expandió bien lejos de la supuesta ciudadela custodiada: el puente. Según comentó luego entre sus compañeros el entonces intendente de Avellaneda Baldomero “Cacho” Alvarez, llegó hasta Gerli, o sea a una distancia de kilómetros. La edición de Página/12 del día 27 mostró cómo la “mejor policía del mundo” derrumbaba la puerta de un local partidario, a varias cuadras del puente. La estación Avellaneda, en la que fueron baleados Kosteki y Santillán, también dista lo suyo del supuesto epicentro.

La crónica de la periodista Laura Vales publicada ese día como nota central expresaba: “(...) la policía lanzó el primer gas lacrimógeno y un momento después la gente corría en desbandada. A partir de allí, la represión es un crescendo que se parecía a una cacería”. “Cacería” fue la primera definición de Laura y los fotógrafos de este medio, cuando llegaron a la redacción. Se consignó en el título de la nota (ver imagen). Toda la edición condenaba las responsabilidades políticas del gobierno y desnudaba la brutalidad policial, a contrapelo de la complicidad predominante.

Duhalde se valdría del vocablo “cacería”, pocos días después, cuando asumió que hubo dos homicidios, cometidos por la Bonaerense. Pronto anunció que abreviaría su mandato, con llamado a elecciones.

Pero siendo el responsable político de los asesinatos Duhalde solo hizo un gesto menor de adelantar las elecciones sin asumir su culpa en los asesinatos a sangre fria realizados por su gobierno provisional .

Pero por largas 24 horas hubo mentiras y encubrimiento.

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No bien se supo que había dos víctimas fatales, el gobierno difundió un relato absurdo, acogido con benevolencia por muchos medios (no todos, vale consignar): el mismo 26 los audiovisuales, el 27 el diario Clarín. Las transmisiones en vivo repetían como un mantra tartajeante la teoría que divulgaban por doquier funcionarios exaltados: los manifestantes eran los causantes de toda la violencia, llegando al extremo de haberse baleado entre ellos. Las imágenes en vivo, convenientemente editadas, aportaban lo suyo. Militantes enfurecidos, rostros tapados (que en jerga mediática es presunción de culpabilidad), un bondi y algunos autos incendiados. Asociar la violencia contra las cosas con la agresión a seres humanos es mala praxis de determinados cronistas, que acaso hable de su escala de valores ideológica. Llegar al extremo de inventar una barbarie “entre ellos” fue un corolario dislocado que tuvo buena prensa.

El consabido titular del diario Clarín del día después (“La crisis causó dos nuevas muertes”) comulgaba con la Vulgata oficial en intenciones. El ministro del Interior Jorge Matzkin redobló la apuesta el 26 y también en la tarde del 27: anunciaba que la insurgencia no había cesado, que el gobierno contaba con material que probaba las intenciones sediciosas, que lo difundiría entre los gobernadores para que tomaran las medidas del caso. No fue, para nada, el único funcionario que habló... tal vez fue el más bocón. Pero el discurso fue único, en los gobiernos nacional y bonaerense.

En el correr del día aparecieron las fotos que refutaban el mito. Surgió otro, que todavía pervive: se aduce que sólo Clarín publicó el día subsiguiente (28 de junio) imágenes del doble crimen. Fueron las obtenidas por el fotógrafo Pepe Mateos.

No fue así. Otras fotografías de similar rango probatorio, obtenidas con riesgo y coraje personal enorme, llegaron a otros destinos: Página/12 y La Nación. El fotógrafo free lance Sergio Kowalewsky las acercó a este diario: eran una seguidilla irrefutable que mostraba al comisario Alfredo Fanchiotti disparando, a Kosteki exánime en el piso, a Darío abrazándolo. Fueron tapa el 28 de junio (ver imagen).

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Los dos crímenes son lo primero, más vale. La vida es el valor supremo. La manipulación gubernamental y mediática es, en un rango más bajo, un dato esencial. Es sugestivo releer ese aspecto infausto hoy día, cuando el debate sobre la información está en la agenda cotidiana. Simplificándolo al extremo digamos que hay un sector que culpa a los medios dominantes de distorsionar la información versus uno que imputa al Gobierno de lo mismo. En junio de 2002, medios y gobierno hicieron el intento de consuno y fracasaron. La moraleja, que vale para los apocalípticos de antaño y de ahora, es que la construcción de una realidad falaz no es imbatible. En ese caso, la combatieron militantes populares, fotógrafos y cronistas ejercitando su labor con profesionalidad y espíritu democrático. Todos envueltos en la balacera, detalle nada menor.

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Hubo juicio a los autores materiales, condenas en general severas. A una década, no están firmes merced a la lentitud de los Tribunales, potenciada por la desidia de la Cámara de Casación provincial, que se tomó años para resolver una cuestión de puro derecho, sin necesidad de producir prueba. Fanchiotti, el hombre que comandó el operativo y mató (como hacían los capos de la dictadura militar), se ganó el beneficio garantista de una cárcel abierta, en Baradero. La franquicia sería admisible si fuera la regla y no una exótica excepción (un privilegio injustificable, pues) a un asesino calificado, tutelado por la anuencia de los jueces.

Falta que sean juzgados los responsables políticos de los asesinatos y Duhalde debería responder por sus delitos , Matzkin , Sola , Anibal fernandez ?

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Darío y Maxi eran dos luchadores, de 21 y 25 años: fueron al frente en esa marcha. Darío era un líder en potencia, con convicciones claras y afán de construcción social. Dos películas evocan la jornada y merecen verse o reverse: la ya clásica La crisis causó dos nuevas muertes y la más reciente Darío Santillán, la dignidad rebelde, dirigida por Miguel Mirra. Un libro, publicado hace poco, de Ariel Hendler, Mariano Pacheco y Juan Rey evoca a Darío Santillán, el militante que puso el cuerpo.



Con demasiado delay, la Cámara de Diputados tratará mañana de dar media sanción a una ley que nombrará Darío Santillán y Maximiliano Kosteki a la estación Avellaneda. No es mucho, es algo, tanto que sus compañeros impulsan la medida aunque habrían preferido ponerle Darío y Maxi.

La pérdida, claro, es irreparable. Y una reforma cabal de las fuerzas de seguridad, una trágica deuda de los sucesivos gobiernos democráticos.

Al cronista, que tiene edad para ser padre de los militantes masacrados, ya le parecían indeciblemente pibes, madurados por su experiencia política y vital, hace una década. Para qué hablar ahora, cuando son tradicional memoria y ejemplo para las militancias populares.

Fuente : Página 12

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