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miércoles, 22 de mayo de 2013

Argentina: Marea Popular es una alternativa política de los de abajo



Yásser Gómez Carbajal */ Mariátegui
Desde Buenos Aires
24/04/13

Mariátegui. La revista de las ideas conversó en Buenos Aires con Martín Ogando, militante de Marea Popular, sociólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En la entrevista el referente de Marea… nos cuenta sobre la construcción y los objetivos de esta nueva organización política y social argentina.

Asimismo, hace un análisis sobre el reimpulso del movimiento popular a partir del 2001, del kirchnerismo como administrador del descontento popular, del manejo de la política económica, laboral y financiera. Y de los avances logrados como la Ley de Medios.

- ¿Cuál es la propuesta de Marea Popular, una agrupación que está en sus inicios, de qué sectores sociales provienen y cuáles son sus objetivos políticos?

- Marea Popular es una organización de reciente nacimiento, el 8 de diciembre del 2012 hicimos nuestra presentación pública y es de reciente nacimiento.

Porque es la confluencia del resultado del proceso de unidad de distintas organizaciones de lo que denominamos acá la izquierda independiente, que es una izquierda que tiene como punto de partida importante una militancia social, política, cultural, estudiantil.

Del Argentinazo al fortalecimiento de la organización popular

No diría que surge pero que tiene una potenciación muy fuerte a partir de lo que ocurrió en Argentina durante las jornadas de rebelión popular del año 2001, la caída del gobierno de Fernando De La Rúa y todo un proceso posterior del fortalecimiento de la organización popular en distintos terrenos.

En el movimiento de las empresas recuperadas, en el movimiento de las asambleas populares en la ciudad de Buenos Aires y en otras ciudades importantes que fue un proceso que se estiró durante bastante tiempo. Y en un reanimamiento en general de la militancia social.

De ese proceso ha ido surgiendo desde el año 2004, 2005, 2006 organizaciones de izquierda de nuevo tipo, es decir no directamente vinculadas a las matrices históricas más tradicionales de la izquierda partidaria sea maoísta, troskista o del Partido Comunista.

Marea Popular es la confluencia de algunas de esas experiencias, en particular nuestra vertiente, la militancia de la cual vengo yo, que tiene un origen en el movimiento estudiantil universitario, hay una experiencia que nosotros desarrollamos a partir del año 2006 que fue la corriente Julio Antonio Mella, La Mella, justamente en referencia al líder del movimiento estudiantil y del Partido Comunista Cubano, Julio Antonio Mella.

Y esa es una de las vertientes que después a partir de su confluencia con otros actores va a construir hoy Marea Popular, entonces hoy Marea Popular es mucho más que una organización estudiantil tiene inserción en territorios a partir de distintas experiencias vinculadas a la salud, a la educación, a los emprendimientos productivos, tiene una presencia en el movimiento sindical, todavía limitada y muy inicial, por supuesto la militancia estudiantil y educativa en general, también en todo lo que tiene que ver con la comunicación popular y alternativa.


Alternativa política de los de abajo


Eso es Marea Popular en cuanto a procedencia y en cuanto a política, es una fuerza que busca la construcción, la proyección de estas experiencias sociales, de construcción de base, en los territorios hacia la formulación de algún tipo de alternativa popular, de alternativa política de los de abajo.

La idea es, tenemos construcciones de base que son fuertes, que son sólidas, que han resistido momentos malos y que han crecido en los momentos buenos pero no hemos tenido hasta ahora la capacidad de transformar eso en alternativas de políticas para el país, para millones de personas.

Estigmas de la izquierda

Y en ese plano la política se sigue dirimiendo digamos entre opciones vinculadas fundamentalmente a las estructuras políticas tradicionales con su matices y variantes.

Incluso esto supone una mirada muy crítica a las propias experiencias político-electorales de la misma izquierda, la izquierda partidaria tradicional que en general nos parece bastante, a parte de dogmática y poseedora de una serie de verdades reveladas, también bastante escasa de vocación de transformación real y de poder.

Muchas veces se la ve muy confortable perviviendo en pequeños espacios donde lo que prima es el placer por la propia diferenciación de otra organización y el quedar con la conciencia tranquila de haber sido el que sostiene el discurso retóricamente más de izquierda, más limpio, más puro.

Frente a eso las organizaciones de izquierda sentadas en un territorio con construcciones sólidas pero también con ambición de poder, con una práctica de construcción de poder popular pero también con una perspectiva de generalizar esa disputa al conjunto de la sociedad, ese es un poco el proyecto de Marea Popular.

- Justamente tu hablabas del proceso que ha vivido Argentina a partir del 2001 ¿Cuál es el balance de ustedes desde el 2001 hasta hoy, sobre todo en la construcción, de las luchas, su fortalecimiento… ?

- Cada 20 de diciembre, sobre todo pasó mucho el año 2011 cuando se cumplieron 10 años del 20 de diciembre del 2001, aparece este debate de lo que dejó aquellas jornadas, de cómo estamos hoy en general, cómo está Argentina, qué cosas cambiaron, que cosas no.

Y por supuesto ahí hay actores centrales del mapa político que son el gobierno, la oposición de los partidos tradicionales que debaten, disputan este balance.

Indudablemente el 2001 supuso un corte fundamental en la sociedad argentina que a veces intenta ser borrado o cuya importancia es desvalorizada por los valores políticos tradicionales tanto por el gobierno como por la oposición.

La oposición porque busca señalar que en realidad poco y nada ha cambiado desde la década del noventa hasta hoy y eso es una forma de alguna manera de intentar atacar al gobierno nacional, dicen bueno estamos igual que hace 10 u 11 años.

Y desde el gobierno, porque en realidad se pretende colocar la fecha de asunción de Néstor Kirchner en su primer mandato, es decir el 2003 como el momento de relanzamiento de un siglo de crecimiento, de aumento del consumo, un ciclo de bienestar para el conjunto del pueblo argentino.

Entonces, ahora la situación no tiene nada que ver con la del 2001 y ese es un proceso que se inicio el 2003 con la asunción de Kirchner. En ninguno de los dos relatos el 2001 juega un rol importante.

En el de la oposición está prácticamente borrado y en el gobierno es el momento de crisis social que el kirchnerismo vino a reparar con todas las cosas positivas que ha generado.

2001: Un tajo en la historia

Entonces, creo que el 2001 efectivamente fue un tajo en la historia argentina fuerte, en primer lugar porque el propio kirchnerismo en estos 10 años de gobierno kirchenrista son inexplicables sin el 2001. De alguna manera el kirchnerismo ha sido el que ha usufructuado la conmoción social, el proceso de organización el descalabro del discurso neoliberal.

El odio que empezó a generar en gran parte de la población argentina la matriz discursiva que tenía que ver con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con la libertad de empresa por encima de los derechos de las personas, de los trabajadores, todo el discurso de las privatizaciones.

Ese descrédito fue aprovechado por el kirchnerismo en un proceso que es inexplicable sin el 2001, por supuesto que fue aprovechado no de la manera que uno desde las organizaciones populares hubiera querido, es decir el kirchenrismo es producto del 2001.

Rupturas necesarias del kirchnerismo para la gobernabilidad

Toma el 2001 y a partir de ahí produce todo un proceso de recomposición del propio ciclo de negocios del capital, de la gobernabilidad, el aumento de la rentabilidad empresarial en nuevas condiciones planteadas por el 2001 que suponen una serie de rupturas necesarias para poder seguir gobernando, para darle una estabilidad a los de arriba digamos.

Y eso supone por supuesto en muchos casos algunas conquistas o algunos derechos adquiridos por parte de los trabajadores, sobre todo de los sectores sociales más postergados.

Hablábamos hace un rato de la conquista de la Ley de Medios, más allá de las críticas que se les puedan hacer por cuestiones puntuales, hablamos de la asignación universal por hijo, hablamos de la reestatización de los fondos jubilatorios de las AFJP que siguen siendo privados en muchos países de América Latina y el mundo.

Hablamos de la reestatización de Aerolíneas Argentinas y ahora recientemente el 51% de la empresa hidrocarburífera YPF. Esos son evidentemente elementos que no se pueden desconocer, medidas progresivas, que han tendido a restituir derechos de los trabajadores o de sectores populares marginados. A reinstalar la participación del Estado como ente regulador dentro de la economía.

Y esas medidas nosotros entendemos son posibles y vuelven a aparecer dentro del repertorio posible de un gobierno, justamente a partir del proceso del 2001, en ese sentido la marca del 2001 sigue presente.

El problema es que eso ha sido re encausado dentro de un proceso donde el actor popular y los sectores que disputaban la calle en el 2001, hoy no están en la calle, poco tuvieron que ver los saqueos que ocurrieron el 20 de diciembre del 2012 con los saqueos de la víspera del 20 de diciembre del 2001.

En magnitud, en direccionalidad, en contexto, en eso sí, la Argentina hoy está relativamente lejos o ha cambiado bastante del 2001 para acá, así como el kirchnerismo se ha apoyado en la conflictividad y en las reivindicaciones que las organizaciones populares han puesto sobre la mesa también ha logrado dividirlas.

Muchas organizaciones populares se ha roto, se han dividido, se han visto enfrentadas por como posicionarse frente al gobierno, sin ir más lejos está como ejemplo las principales centrales sindicales de Argentina, hoy tenemos al menos cinco centrales sindicales.

Cuando estamos supuestamente frente a un modelo de sindicato único y de central única, es decir tenemos a dos CTA y a tres CGT y el principal eje de diferenciación de ruptura es el posicionamiento frente al gobierno.

- ¿Se sigue manteniendo la matriz económica del modelo neoliberal?

Neodesarrollismo

- En términos estrictamente económicos esto es un objeto de debate desde hace mucho tiempo se ha tendido a instalar un concepto que me parece que ayuda un poco a explicar la matriz económica del mismo, es el de neodesarrollismo que usan Claudio Katz y otros economistas, tiene utilidad en la medida que entendamos que neodesarrollismo es distinto de desarrollismo, de la misma manera que neoliberalismo no era de liberalismo.

Entonces, en la medida que entendamos que neodesarrollismo implica un patrón de crecimiento que desarrolla una economía donde no se rompe la fuerte dependencia que hay de los productos exportables con escaso o nulo valor agregado o industrialización propia como ocurre con la soja y sus variantes, del poroto pasando por los aceites, que siguen siendo la principal fuente de divisas.

La reprimarización de la economía argentina es algo que no ha sido quebrado decisivamente, esta en debate si en los últimos diez años en la Argentina si ha habido un proceso de desarrollo industrial.

Ha habido si un crecimiento, el producto bruto industrial ha crecido sistemáticamente acompañado del aumento del consumo y la proporción del PBI e incluso a la proporción de exportables de los productos industriales de Argentina con respecto a los productos primarios también han crecido levemente.

Lo que pasa es que los productos industriales como categoría de las cuentas nacionales es muy discutibles porque dentro de los productos industriales entran todos los productos del complejo agrícola exportador.

Es decir, los aceites son productos industrializados, entonces la soja vendida como poroto es parte de los bienes primarios exportados. Ahora si esa soja convertida en un aceite que implica un casi nulo valor agregado ya pasa a formar parte del producto bruto industrial y de las exportaciones industriales y que es difícil llevar.

Con todo creo que hay cosas de la matriz de los noventa que se han modificado radicalmente la impronta que el peso decisivo de las finanzas tenían en la economía argentina, la capacidad de reponer al Estado como un actor del juego político, pero también del juego económico, como redireccionador de inversiones, como operador directo de determinados servicios, como ente de regulación que busca de alguna manera compensar los efectos sociales del ciclo económico.

Administración del ciclo económico divergente al Neoliberalismo pero…

Es decir, el kirchenrismo ha propiciado una administración del ciclo económico que yo creo que es divergente en muchos aspectos de la propiciada por el Neoliberalismo clásico digamos durante los noventa.

En un intento de, en la medida de que los empresarios ganen también tratar de producir un aumento de la capacidad de consumo de los sectores medios, de las clases populares.

Por ejemplo el restablecimiento de las paritarias anuales que han supuesto aumentos salariales todos los años se acuerdan aumentos salariales para cada rama, esa negociación libre entre obreros y patronal no existía, se restableció después del 2001 en la Argentina .

No diría que ha habido un proceso de redistribución del ingreso, porque básicamente no lo ha habido, es decir no es que la masa total, que hoy los trabajadores ganan más y los empresarios ganan menos, en realidad todo lo contrario la brecha entre los que más ganan y menos ganan en nuestro país se ha ampliado.

Pero lo que es cierto es que el proceso de crecimiento de todos estos años ha habido una proporción siempre minoritaria que ha ido a atender necesidades vitales de los sectores populares.

Entonces, la desigualdad es mayor pero indiscutiblemente a partir de ciertas políticas compensatorias, los más necesitados, los sectores populares de más bajos recursos viven mejor, están mejor que hace 5 o 10 años.

Ahí ha habido algunas modificaciones en el patrón distributivo, en el bloque hegemónico donde las finanzas han resignado lugar frente a algunos sectores industriales medianos y grandes pero si hay cuestiones que no han sido modificadas de los noventa.

Una es la extranjerización de la economía argentina, no ha retrocedido sino que se ha profundizado, es decir el peso de las principales empresas transnacionales concentradas en las diversas ramas de la economía argentina, eso no se ha modificado.

Así como no se ha modificado gran parte de las normativas, del entramado legal que viene del Neoliberalismo que en algunos casos tienen que ver con normativas locales y otros tienen que ver con estar atados a los tratados internacionales.

Pensemos en esta situación ridícula de lo de la fragata en Ghana y nada tiene que ver, Argentina afronta con el kirchnerismo todo un proceso de desendeudamiento donde uno puede discernir, si es verdaderamente pagar una deuda ilegitima, fraudulenta supone un acto de soberanía, eso es discutible, yo tiendo a pensar que no pero el gobierno ha pensado el desendeudamiento como un acto de soberanía.

Más allá de que uno no este de acuerdo con esto, lo que si es irrefutable es que si vos pagás y te sacas de encima cierta deuda tienes un margen de maniobra mayor, no sé si es soberanía pero al menos te da una autonomía.

Qué pasa, Argentina vuelve a emitir deuda, lo cual no necesariamente es negativo en si mismo, y lo hace bajo el gobierno kirchnerista nuevamente aceptando la territorialidad legal de los tribunales de Nueva York una vez más.

Digo porque esta Griesa y compañía es a partir de deuda emitida por el propio gobierno, entonces digamos no es una herencia recibida exclusivamente.

Es decir, vuelve a asumir de vuelta las comisiones de una institucionalidad global a esta altura, no sólo a Argentina que ata, que pone por encima de la soberanía de los países a los intereses de los grandes grupos económicos, de los fondos buitres.

En esos aspectos, en la dependencia de exportación de productos primarios, el llamado extractivismo de la economía argentina y en la extranjerización, y una tercera cuestión muy importante, la precarización del trabajo.

La Argentina ha reducido indudablemente el desempleo, estos años se ha creado muchos puestos de trabajo, esa es una buena noticia, la mala es que esos puestos de trabajo se han creado nuevamente con la misma matriz precarizada, inestable, sin derechos para los trabajadores que en algún punto vienen de los noventa.

Hay transformaciones estructurales que el Neoliberalismo ha dejado y en las cuales no se vuelve
atrás así nomás, es decir, si hay la voluntad de un gobierno o no, no es un problema de voluntad, las transformaciones que hay en le relación capital – trabajo, en la precarización extrema de las fuerzas del trabajo no se puede subsanar con un par de políticas compensatorias o con un par de políticas de buena voluntad por parte de ningún gobierno.

Porque ameritan transformaciones tan radicales en el sentido inverso que las que la provocaron y ese es uno de los problemas vitales. El 40% de la fuerza de trabajo en la Argentina está en condiciones de precarización laboral.


Mejores condiciones para luchar

Por supuesto que eso es menos que el 60% que había en el 2001, si a eso se le suma un veinte y tanto por ciento que había de desocupación como había en ese momento. Evidentemente las circunstancias son más favorables para la lucha de los trabajadores hoy.

Estamos en mejores condiciones, sólo que eso es una síntesis, desde el lado de los movimientos populares cuál es el balance de estos años post 2001, estamos en mejores condiciones para luchar porque no es lo mismo luchar con un 25% de desempleo que con un 6, 7 u 8% de desempleo.

No es lo mismo para los sindicatos movilizarse y reclamar cuando hay posibilidad de paritarias que cuando eso estaba totalmente cerrado y no había posibilidad de diálogo, tenemos mejores condiciones para luchar cuando en los barrios la única preocupación no es el hambre, la comida.

En el 2001 estábamos en una situación de hambre extrema, en los barrios no había posibilidad de plantearse objetivos que trascendieran, que fueran un poco más allá, para garantizar con un comedor, con un merendero la asistencia alimentaria directa de los compañeros de los barrios.

Hoy en los barrios pueden exigir otras cosas, se pueden formular otros proyectos, esas son condiciones que se han conquistado desde el 2001 hasta acá, que este gobierno ha vehiculizado en muchos casos pero que la mayoría tiene que ver con las propias exigencias, las propias construcciones, los propios recorridos previos de las organizaciones populares y la correlación de fuerzas que quedó después del 2001.

En ese sentido, creo que sería lícito marcar continuidades fuertes pero también algunas rupturas, no diría esto es Neoliberalismo, no diría tampoco que es post neoliberal.

- ¿Cuál es el balance de ustedes con respecto a la Ley de Medios? ¿Qué perspectivas tienen?

- Ley de Medios es uno de los aspectos que como te decía antes que por lo menos desde nuestra construcción de Marea Popular, la hemos valorado como un paso adelante durante estos años, hemos apoyado en su momento su aprobación y consideramos que es una herramienta que supone efectivamente un avance en relación a la legislación que existía, que aparte era una legislación aprobada durante la pasada dictadura militar.

Grupo El Clarín vs Gobierno Nacional

De esto hace ya 3 años de la aprobación de la ley y esa aplicación de la ley ha sido trabada por la oposición y las presentaciones jurídicas que el principal grupo económico, que a su vez es uno de los principales factores de oposición política del gobierno actual, que es el grupo El Clarìn.

Allí transcurren, pasan a parte el debate de la Ley de Medios, donde nosotros indiscutiblemente como organizaciones populares entendemos que el grupo El Clarín debe adecuarse a la ley como los demás grupos y somos conscientes de que una derrota, un debilitamiento del grupo El Clarín sería una buena noticia para el movimiento popular.

Independientemente de que hoy el kirchnerismo y el grupo El Clarín estén peleados, nosotros conocemos la historia de El Clarín, sabemos que es un grupo que ha apoyado todas las dictaduras militares, que ha desestabilizado gobiernos democráticos.

Un grupo que cuando Maximiliano Kosteki y Darío Santillán fueron asesinados en el puente Pueyrredón (Junio 2002) por el gobierno de Duhalde, su tapa fue: “La crisis causó dos nuevas muertes” no la represión policial sino la crisis, que sembró la hipótesis del enfrentamiento entre piqueteros en esa ocasión, es decir es lo peor de la política y del empresariado argentino.

Entonces, al margen del por qué el kirchnerismo se pelea con El Clarín y por qué El Clarín se pelea con el kirchnerismo, que en términos generales tiene poco que ver con los intereses nuestros, los intereses populares.

Para nosotros la derrota y el debilitamiento del grupo El Clarín es fundamental, en ese sentido es que exigimos y que peleamos por la habilitación de la Ley de Medios, que el grupo El Clarín está especulando inevitablemente.

Porque estas maniobras judiciales tienen que ver con una especulación vinculada al cambio del momento político, a tratar de ganar tiempo para que un momento político un poco menos adverso para el grupo, tal vés con algún cambio de gobierno, con un cambio en la correlación de fuerzas más general les permita safar y evitar la aplicación de la Ley de Medios.

33% para medios no comerciales

También hay otra parte del balance de la ley que es, que hay toda una parte de la Ley de Medios en la que no se ha avanzado tampoco sustancialmente y ahí ya no por responsabilidad del grupo El Clarín sino por responsabilidad del propio gobierno.

Por ejemplo, el famoso 33%, un tercio del espacio radiofónico destinado a los medios alternativos, comunitarios y populares, osea los medios no comerciales, bueno la implementación de esto en la promoción de que los medios puedan efectivamente reunir los requisitos y de que se produzca una democratización efectiva del espacio radiofónico, del espacio televisivo, en esto tampoco ha habido avances sustanciales.

Los medios alternativos, comunitarios y populares se han encontrado no con colaboración, con ayuda para acceder a este espacio radiofónico sino que se ha encontrado fundamentalmente con trabas porque los requisitos que se plantean son una locura.

Por ejemplo, para poder acceder a una licencia se plantea tener 100 mil pesos como seguro, porque se pide una cantidad de requisitos que suponen en la práctica evitar que los medios comunitarios y populares accedan a ese 33%.

Entonces, nosotros decimos; la ley se tiene que cumplir, estamos por la plena aplicación de la Ley de Medios, Clarín es evidentemente uno de los grandes debates de esta Ley de Medios pero también decimos que no hay democratización real de los medios en Argentina sin los medios comunitarios, alternativos y populares dentro de la ley, contemplados en la ley y contemplados en la aplicación real y práctica de la ley.

Entonces, la Ley de Medios, hoy todavía a tres años de su aplicación, una norma que para nosotros es progresiva y suponga un avance, tiene estas dos cuentas pendientes: el grupo El Clarín, que es terminar de saldar cuentas con uno de los factores políticos más regresivos de la historia de la Argentina pero tiene también la cuenta pendiente de producir, de promover la verdadera incorporación de otras voces, de las voces de abajo, populares y alternativas que está contemplado formalmente en la ley pero que tampoco se ha avanzado en términos prácticos en estos tres años

* Yásser Gómez Carbajal. Periodista. Editor de Mariátegui. La revista de las ideas. (Perú)

http://mariategui.blogspot.com.ar/2013/04/argentina-marea-popular-es-una.html

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