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lunes, 27 de mayo de 2013

El futuro, según CFK



Por Ulises Bosia.

En una Plaza de Mayo colmada, dejando de lado la discusión sobre el número que en todo caso fue enorme, Cristina Fernández dio un discurso donde no puso el eje en la década pasada –o ganada- sino en las perspectivas hacia el futuro.

Sus palabras literales fueron que “esta plaza no es una plaza de ayer ni de hoy, es una plaza de futuro”. No es lo más común teniendo en cuenta el estilo de la presidenta, ni tampoco pensando en una fuerza política como el kirchnerismo, que permanentemente recurre al balance de gestión para reafirmar sus logros y que muy rara vez retoma errores, contradicciones o desafíos. Por esa razón vale la pena un análisis de algunos de los elementos que planteó.

Lo primero a tener en cuenta es justamente preguntarse por qué en el décimo aniversario de la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia de la Nación, Cristina decidió hacer hincapié en hablar del futuro y no realizar un cuidado recorrido por los puntos fuertes de estos años, como sí hizo por ejemplo al inaugurar las sesiones legislativas en marzo de este año. ( Donde de hecho no dijo nada del futuro y muy poco del presente sobre todo despues de un año difícil como 2012) 

Sus propias palabras hicieron mención a la coyuntura del “fin de ciclo” y a la interpretación que ella hace de esa frase. “Muchas veces leo en letra de molde que hablan del kirchnerismo y del fin del ciclo y yo me pregunto y le pregunto a todos los argentinos: el cambio de un gobierno por otro, ¿es fin de ciclo o en realidad a lo que se están refiriendo es a que cuando yo me vaya se va a acabar todo lo que hemos conquistado en esta década ganada? Me parece que se refieren a eso”, afirmó categórica.  

Pasa que en Argentina cada nuevo presidente refunda la Argentina , eso ya lo hicieron Alfonsin , Menem y Kirchner , refuindaron el pais al asumir como presidentes , por ejemplo en relación a la economía el país empezó a crecer a mediados del 2002 luego de la estabilizacion que logra Lavagna tras la salida de la convertibilidad ( Remes Lenicov ) y para el kirchnerismo parecería que hasta el 25 de mayo del 2003 como el país no existía la economía no estaba creciendo ya con Duhalde   

Evidentemente, el interrogante que plantea la presidenta sobrevuela la escena política nacional y es imprescindible pensarlo cuando se pone el ojo en el año 2015. ¿Qué carácter tendrá el próximo gobierno que vendrá? ¿Efectivamente anulará las conquistas y pasos adelante dados en estos años? ¿Será en cambio una continuidad con cambios del proyecto político actual, como afirma el slogan sciolista? ¿Será un proyecto político superador que vaya mucho más allá de lo que la década kirchnerista se permitió ir en el plano de la igualdad social y de la afectación de los grandes intereses de nuestro país?

Frente a aquellos que dan por sentada una insaciable ambición de poder absoluto en el kirchnerismo estas preguntas generan una incomodidad. Sólo por el hecho de plantearlas, la presidenta asume la posibilidad cierta de que sea de distinto signo político el gobierno que la releve dentro de dos años. Desde luego no la asume como la posibilidad más probable, y mucho menos en el marco de una convocatoria de semejante magnitud, sin embargo la mera existencia de esa probabilidad reconduce al pensamiento a los cauces de la continuidad democrática y cuestiona los discursos que extrapolan ideas de dictadura y de fascismo, en la peor tradición de gorilismo y republicanismo criollo que conoce nuestro país.

Sin embargo, ya lejos de las cavilaciones de los opositores republicanos de centro izquierda y centro derecha, la respuesta que encaró la presidenta a estas preguntas es sintomática y novedosa en el léxico kirchnerista. “Es necesario empoderar al pueblo, a la sociedad de estas reformas y de estas conquistas para que ya nunca nadie más pueda arrebatárselas, y sé de qué estoy hablando.” Es decir, ante el peligro real de un retroceso en las conquistas ganadas en esta década, la salida no sería la continuidad permanente del liderazgo de la presidenta sino el empoderamiento popular. Por eso Cristina afirmó que no es ni quiere ser eterna y que “tenemos los argentinos el deber de no depender de una persona; tenemos el deber, pero sobre todo la necesidad, de empoderarnos nosotros mismos de esas conquistas y de esos derechos y de organizarnos para defenderlas.”

No esperamos aquí discutir el balance contradictorio de la década en cuanto al fortalecimiento de las organizaciones populares (nos remitimos a esta nota del colectivo editorial de Marcha sobre ese tema). Tampoco hay espacio para desarrollar la ausencia de políticas públicas que permitan sustentar un proceso de participación política como el que la presidenta plantea, quizás retomando algún discurso bolivariano. Las internas partidarias abiertas, producto de la reforma política, y la votación de los miembros del Consejo de la Magistratura, ambos ejemplos tomados de sus palabras, no pueden computarse seriamente como herramientas de empoderamiento popular. Ni tampoco la convocatoria a fiscalizar los aumentos de precios, tal como está planteada.

Pero en todo el panorama político nacional, incluso en medio de sus contradicciones políticas y de sus dificultades económicas, es indudable que el kirchnerismo sigue siendo el sector más dinámico. En algunos casos no es para nada claro qué piensan ciertas fuerzas políticas sobre las conquistas ganadas en estos años, y en otros casos explícitamente consideran que deberían volverse atrás. En conclusión, de las grandes fuerzas políticas, sólo el kirchnerismo se anima a plantear este debate.

Por el contrario la gran mayoría de la política nacional continúa atrapada en el antikirchnerismo, lo que impide pensar seriamente por ese lado en cualquier alternativa de gobierno que no sea reaccionaria. En ese punto probablemente pensara la presidenta al decir que “no les pido que estén de acuerdo con lo que pienso, no les pido que estén de acuerdo con nuestras políticas, sólo les pido que tengan memoria, que sean inteligentes y que piensen en la patria, porque todos somos la patria, los 40 millones de argentinos.”

Yo creo que Cristina quiere que la suceda alguien como Scioli para que el pague el costo politico de sincerar los valores de las tarifas y recuperar el superavi de las cuentas publicas . Ademas al perder Argentina el autobastecimiento energético , va a vivir una restricción externa permanente ya que necesita entre 10 a 15 mil millones de U$S para pagar el petroleo y gas que el país importa y cualquier gobierno que la suceda deberá volver a los mercados voluntarios de crédito porque sino se agotarían en unos años las reservas . Tambien para reflejar oficialmente y convalidar la devaluacion del peso que en la practica hoy se verifica ebn el paralelo , ella misma dijo que lo haga el próximo gobierno , no nosotros , ella s equiere ir limpia de pagar los costos políticos de haber sostenido políticas mas alla de los tiempos en que eran logicas  como el congelamiento tarifario que decreto Duhalde en 2002 

Fuente:Marcha

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