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martes, 23 de julio de 2013

Argentina sin partidos políticos


Por Pablo Gandolfo. 

El cierre de listas para diputados y senadores y el inicio de la campaña electoral, aportan datos que sirven como punto de partida para realizar un diagnóstico de la situación política y sacar algunas conclusiones para el debate. Esta nota es la primera parte de una serie dedicada a este tema.

Exitos y fracasos de la recomposición intentada

1. Descomposición de los partidos

El primer dato que ratifica este cierre, es que en Argentina no existe nada parecido a partidos políticos. Lo que ocupa su lugar, son estructuras jurídicas que se las llama “partido”, pero que están vaciadas del contenido que un partido debe tener para ser tal. Se trata de personerías electorales, que sirven para satisfacer el objetivo formal de inscribir una lista y presentarse a elecciones, pero que son cáscaras vacías, que no representan clases sociales, fracciones, ni alianzas de clases. Representan castas, sin más objetivo que reproducirse como tales, sin vinculación orgánica en cuanto a estructuras, con sectores de la sociedad (si hay excepcionalmente individuos, que representan orgánicamente a tal o cual sector social, por obra de otra pertenencia, no del partido en el que se presenta). Las alianzas electorales existentes, son formaciones pasajeras e inestables, que las clases dominantes usan para gobernar, pero que no garantizan un andamiaje sólido para el ejercicio del poder político.

2. Recomposición fracasada

Una de las principales tareas asumidas por el gobierno de Néstor Kirchner era recomponer el orden y la credibilidad institucional, y muy particularmente los instrumentos con los cuales la burguesía ejerce el poder político en períodos democráticos, esto es los partidos. Ante esa tarea se abrían dos escenarios: remodelar los existentes, o crear nuevos. La hipótesis inicial de Kirchner fue reconfigurar la escena política sobre nuevas bases: dos coaliciones, una caracterizada como de centro izquierda y otra de centro derecha. ( eso seria volver a la mierda del bipartidismo donde solo hay dos voces posibles y los partidos son flanes como el PJ y la UCR ) La transversalidad, la concertación plural y otros experimentos de menor relevancia fueron la forma que adquirió esa línea de acción. En todos los casos, esas tácticas no cumplieron sus objetivos. Eso llevó a Kirchner a recostarse nuevamente sobre el Partido Justicialista (PJ).

Así, la realidad impuso la primera de la dos hipótesis: remodelar los existentes. Con un problema, tampoco esto pudo ser llevado a cabo en la medida exigida. PJ y Unión Cívica Radical (UCR), son en la actualidad, dos partidos vaciados (lo cual no quiere decir que no sean aparatos eficientes para ganar elecciones ante la ausencia de oponentes de otra naturaleza), ultra fragmentados, atravesados por intereses contrapuestos y cacicazgos regionales, y sin programas hegemónicos en su interior.

3. Debilitamiento estructural del kirchnerismo

En el kirchnerismo se verifica, al igual que en años anteriores, un debilitamiento estructural, respecto a la alianza que le dio origen durante el gobierno de Duhalde. Ese gobierno y el inicio de Kirchner, contaban con apoyos que ya no: la Iglesia, la casi totalidad de la CGT (actualmente con tendencia a reunirse en la oposición), la CTA (hoy partida en dos), la Unión Industrial Argentina (uno de sus referentes y ex presidente es candidato en la lista de Massa), el apoyo exterior de la Unión Europea, parte de las organizaciones que representan al campo, las dos empresas mas importantes del país (Repsol, nacionalizada; Techint, opositora), el principal grupo de medios (Clarín) y franjas mayoritarias del PJ. La fuga de una cantidad importantes de intendentes a la lista de Massa es un nuevo debilitamiento del kirchnerismo.

En el haber, se cuenta la construcción de organizaciones propias, un hecho que pierde significancia en relación a sus perdidas.

4. ¿Que se juega el kirchnerismo en las elecciones?

La fuerza que obró en sentido inverso, de tal forma que el debilitamiento estructural no asomara a la superficie, y que evitó que las fugas se convirtieran en estampida y crisis, fue la aprobación social a la gestión y su expresión como caudal electoral recuperado, en 2011. Eso es lo más importante que se jugará el kirchnerismo: no un determinado número de bancas, sino la continuidad de su poder para mantener ordenada una coalición donde los jugadores más importantes no reconocen lealtades más que a sus propios intereses.

Uno de esos intereses que se disfrazó de lealtad y mantuvo cerca a muchos, es la capacidad que garantizó el kirchnerismo para que esos aliados obtuvieran éxitos electorales. Si eso deja de ocurrir, el goteo comenzará a acelerarse. Si el resultado fuera una catástrofe (cierta prensa parece excesivamente convencida), el goteo acelerado pudiera ser estampida. La estampida de una fuerza en el gobierno, es una crisis política.

Ante esa posibilidad, sectores del poder, dan cause a un ensayo para lograr un recambio al poskirchnerismo esquivando un debilitamiento institucional excesivo. Esa es la razón de la existencia de la variante encabezada por Sergio Massa, que abordaremos en detalle en una próxima entrega.

Fuente: Marcha

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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