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martes, 16 de julio de 2013

El desafío electoral y la construcción de un nuevo proyecto histórico

Número 5, Revista,

El país ha entrado en la recta final hacia las PASO. En este contexto distintas construcciones de la izquierda independiente decidieron probarse en la arena electoral en Jujuy, Rosario, La Plata, Luján y la Ciudad de Buenos Aires.

Por Martín Ogando.

Aquel impactante 54% que el kirchnerismo alcanzó en el 2011 lógicamente no se repetirá, y los motivos son varios. Por un lado, hay cuestiones vinculadas a la propia lógica de la contienda electoral: la descomunal ausencia de un liderazgo opositor nacional quedará oculta detrás de una elección de medio término, en la que las batallas se librarán distrito por distrito. La corporación mediática hará el resto del trabajo, sumando los votos de expresiones bien diversas para dictaminar que el oficialismo ha sido derrotado por un etéreo conglomerado llamado oposición.

En segundo lugar, las características del entramado del PJ conducido por Cristina Kirchner harán su parte. No es un secreto que la presidenta es dueña de un fuerte capital electoral, más allá de los declives recientes. Tampoco escapa a nadie que el llamado “kirchnerismo puro” es, con contadas excepciones, un conglomerado de funcionarios y militantes sin votos y con escaso poder territorial. El cuadro se completa con una estela de intendentes y gobernadores peronistas con aporte electoral en sus distritos pero escasas garantías de lealtad. Algunos, los menos, ya saltaron la tranquera; la mayoría espera de manera cauta el desarrollo de los acontecimientos cavilando entre la dependencia financiera con respecto a la Nación y un 2015 de dudosas perspectivas para el kirchnerismo.

Finalmente, el dato fundamental es cómo se expresa en las elecciones el clima de fin de ciclo que se ha instalado en parte de nuestra sociedad. Que este clima existe es un hecho, que vaya a convertirse en realidad tangible es otra cosa.

La situación parece menos crítica que la del año 2009, cuando el kirchnerismo perdió las elecciones, pero a la vez de más difícil solución para el oficialismo: los problemas económicos no remiten a una coyuntura sino a limitaciones estructurales que no han sido superadas; y la iniciativa política, que el kirchnerismo supo recuperar de manera admirable luego de aquella derrota, hoy aparece limitada frente a la imposibilidad de reelección de Cristina.
 

El escenario y la emergencia de Massa

En concreto, el panorama electoral puede dejar al Frente Para la Victoria como la primera fuerza a nivel nacional, pero con derrotas significativas en los principales distritos: Capital Federal, Córdoba, Santa Fe e incluso la Provincia de Buenos Aires. En Capital el Gobierno puede incluso resignar el senador por la minoría ante la coalición de Pino y Carrió. Sin embargo, el dato novedoso de cara a las PASO ha sido la definición de Sergio Massa y una serie de intendentes bonaerenses de jugar en estas elecciones. Esto aportó una figura de buena imagen y caudal electoral con posibilidades de derrotar el kirchnerismo nada menos que en la provincia de Buenos Aires. A diferencia de los anteriores este es un distrito que el oficialismo pretende disputar y retener como una de las claves de su superviviencia política. Para este objetivo ha logrado la lealtad del gobernador Scioli, hasta ayer nomás bastardeado por el kirchnerismo, hoy aplaudido a rabiar en cada acto de campaña.

El intendente de Tigre, que supo ser Jefe de Gabinete, se presenta como un político conciliador, ni kirchnerista ni opositor, predispuesto más a la gestión que a los grandes discursos, palabras pausadas, tono edulcorado. El candidato del Frente Renovador dialoga con la sensación justificada de que los políticos están lejos de la gente, lejos de los problemas reales de nuestro pueblo. Y allí reside la peligrosidad de este tipo de experimentos: en que interactúan con situaciones reales y estados de ánimo muy generalizados, no sólo entre los sectores medios, sino en amplias capas de los trabajadores. ( Pero es verdad que la politica esta lejos de la mayoria a la que no le preocupa ni la ley de medios ni clarin , ni la reforma de la justicia,  no habla con los sectores y califica a todo el que no le responde bajando la cabeza de antikirchnerista ) Por supuesto que esto supone dejar en las sombras gran parte de la realidad. El municipio de Tigre es uno de los que presenta los más grandes contrastes entre lujo y pobreza extrema. Un 40% de los terrenos son ocupados por barrios privados donde vive menos del 10% de la población mientras cuarenta villas o asentamientos pueblan el municipio con más de 15 mil familias.

Un camino popular

Ya lo hemos dicho: en estas elecciones (y de cara al 2015) las principales alternativas se ubican a la derecha del kirchnerismo, tanto en lo político como en lo económico. Por esa razón en este escenario está claro que los que apostamos a un proyecto popular y emancipatorio tenemos una dura pelea. A pesar de la importante acumulación lograda en estos años por centenares de organizaciones populares, sindicales, estudiantiles, ambientales, etc., las alternativas electorales de poder por fuera de las construcciones tradicionales aún son germinales. Lo importantes es que varias experiencias militantes hemos empezado a recorrer este camino.

En Jujuy el frente “Por un Pueblo Unido”, encabezado por Luciana Santillán y Gabriela Arroyo como candidatas a diputadas nacionales, es expresión de organizaciones populares de larga data en la provincia y cuenta con el apoyo de campesinos, pequeños productores, habitantes de los barrios más humildes, jóvenes estudiantes y referentes del movimiento obrero como el Perro Santillán. En Rosario el “Frente Ciudad Futura” emerge como una nueva experiencia, parida desde el Movimiento Giros y el Movimiento 26 de Junio – FPDS, en el cual militaban los jóvenes asesinados por el narcotráfico y las mafias: Patom, Jere y Mono. Juan Monteverde y Pedro Salinas encabezan su lista de concejales.

En La Plata los compañeros del Frente Popular Darío Santillán – CN, la organización de izquierda más importante de la región, han creado una herramienta electoral: Patria Grande. Su lanzamiento nacional fue el pasado 9 de julio con más de dos mil personas. En la capital provincial han constituido el frente “Ciudad Nueva” con Unión del Pueblo, y los candidatos a concejales serán Leandro Amoretti y Alejandro Presa. Compañeros y compañeras que han comenzado a construir un incipiente grupo de MAREA Popular en La Plata acompañarán codo a codo esta experiencia.

En Luján, Provincia de Buenos Aires, MAREA Popular logró presentar una alternativa comunal. Allí Santiago Deschutter y Andrés Duhour encabezan la lista de concejales de la que participan también destacados militantes ambientales, docentes, dirigentes vecinales y profesionales de la localidad.

En la Ciudad de Buenos Aires, vamos a realizar una fuerte apuesta con nuestra participación en Camino Popular, junto a otras agrupaciones de la izquierda independiente como Camino de los Libres. Llevamos adelante este frente con Buenos Aires para Todos – UP, compañeros que se negaron a bajar sus banderas y sumarse al vergonzoso oportunismo electoral de Pino Solanas y Libres del Sur, que corrieron a abrazarse con Carrió, Prat Gay y la UCR. Camino Popular expresa la alternativa de una militancia popular consecuente, que se propone defender las conquistas de esta década pero no conformarse. Camino Popular va por democracia participativa y protagónica, distribución igualitaria de la riqueza, nacionalización de los recursos del suelo y subsuelo, defensa del medio ambiente, trabajo y vivienda digna para nuestro pueblo. Vamos por un cambio social profundo. Nuestras listas las integran laburantes, compañeros y compañeras con un enorme compromiso con nuestro pueblo, militantes sociales que no viven de la política y rechazan las prácticas de los partidos tradicionales. Nuestras listas son encabezadas por Claudio Lozano para senador e Itai Hagman para diputado nacional, y son integradas por militantes por la vivienda, cartoneros y recicladores urbanos, activistas sindicales, referentes de los derechos humanos, luchadores por los derechos de la mujer, jóvenes estudiantes, intelectuales y artistas.

Más allá de las diversas experiencias y diferencias político-organizativas, todas estas apuestas tienen algo en común: expresan una novedad política incipiente pero de una importancia incalculable. Todas son expresiones de una militancia popular, con sólidas construcciones de base, que ha tomado la decisión de disputar también en el ámbito electoral. Todas parten de la convicción de que esta pelea es imprescindible pero a la vez insuficiente: la apuesta estratégica está en la participación y la militancia social, en la construcción de poder popular, que debe unirse de manera sólida a la disputa institucional. Todas se han plantado de manera intransigente contra cualquier coalición reaccionaria con la derecha política bajo la excusa de enfrentar al gobierno. Pero también, todas, han evitado el conformismo y la subordinación que predica la dirigencia oficialista, sabiendo que el país por el que peleamos demanda una ruptura con baluartes fundamentales de este modelo.
Por último, pero no menos importante, nuestras experiencias, humildes, todavía pequeñas, se piensan como un aporte a la construcción de un izquierda nueva, emancipada de viejos dogmatismos, alejada del sectarismo y el oportunismo electoral que ha marcado la mayor parte de las experiencias de izquierda tradicional en nuestro país. Nuestra apuesta asume la participación electoral como un episodio táctico en el surgimiento de un nuevo proyecto histórico de las clases populares.
Este panorama nos deja planteadas al menos tres grandes tareas en los meses por venir:

En primer lugar, es necesario avanzar en la construcción de esta izquierda nueva en todo el país y reforzar nuestro enraizamiento en las luchas sociales. Para construir la Argentina que queremos tenemos que profundizar nuestra inserción militante en los barrios, en las organizaciones de trabajadores, en el movimiento estudiantil y en la juventud en general. Construir poder popular es fortalecer esas organizaciones, liderar los procesos de lucha y extender nacionalmente estas experiencias acercándonos a las realidades diversas que enfrenta nuestro pueblo.
En segundo lugar, se nos presenta el desafío de articular las experiencias de esta izquierda independiente que se expresa en cientos de organizaciones a veces inconexas, aisladas y no exentas de sectarismos y dificultades para el trabajo mancomunado. Esta pluralidad de organizaciones tiene que consolidar sus miradas compartidas y ampliar los marcos de unidad hacia otros agrupamientos del campo popular que provienen de otras experiencias políticas.

Finalmente, se impone en la coyuntura la necesidad de apoyar con todos los recursos posibles estas pequeñas pero importantes incursiones electorales. Más allá de las diferencias y las realidades regionales es fundamental que todas las expresiones de la izquierda independiente ayudemos a desarrollar estas nuevas intervenciones electorales. Seguramente tendrán sus deficiencias y habrá mucho por corregir, pero son nuestras, las hacemos desde abajo y mediante el debate colectivo y democrático. Esto las separa radicalmente de otras iniciativas y plantea la posibilidad de que todas y todos aprendamos de los aciertos y los errores.

Estos tres desafíos no se agotan en octubre. Plantean, a nuestro modo de ver, la línea de desarrollo para una izquierda nueva, democrática, popular, socialista y con vocación de poder en los próximos años.
Una experiencia política está quedando atrás, con un saldo abierto y contradictorio, la década que viene nos plantea enormes desafíos a la generación del 2001. El cambio social por el que luchamos, la Argentina con la que soñamos, estará más cerca si nuestra generación demuestra estar a la altura de los nuevos tiempos. 
Finalmente,

Fuente: Marea Popular

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