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domingo, 21 de julio de 2013

El testimonio original de Olivera.

Por Daniel Cehhhini

El ex detenido riojano que acusó al general Milani en una declaración de agosto de 1984.

Comenzó a escribir (el secretario de Juzgado Armatti) mientras conversa con el Teniente (Milani) preguntándole por su ascendencia, por este motivo es que sé su apellido, que luego traté de retenerlo.” De esta manera, en la página 5 de su testimonio ante la Comisión Provincial de Derechos Humanos de la provincia de La Rioja, el ex detenido Ramón Alfredo Olivera reveló cómo pudo identificar a César Milani como el oficial del Ejército que lo trasladóluego de ser torturado durante días en el Instituto de Rehabilitación (la cárcel de la capital provincial) hasta el Juzgado Federal a cargo del magistrado Roberto Catalán, amenazándolo durante todo el trayecto e incluso en el transcurso de la declaración judicial. Olivera brindó este testimonioal que tuvo acceso Miradas al Sur– el 21 de agosto de 1984. Es decir, hace 28 años y 10 meses, cuando César Milani era un oficial más del Ejército.

El viernes pasado, Olivera se presentó ante el Juzgado Federal de La Rioja a ratificar su denuncia. Ahora sabe que en 1977, cuando lo custodió hasta ese mismo Juzgado, Milani era subteniente y no teniente, como siempre lo escuchó llamar.
Ramón Alfredo Olivera fue detenido el 14 de marzo de 1977 cuando se encontraba en su trabajo de la Dirección de Obras de Ingeniería de la Municipalidad de La Rioja. Fue torturado e interrogado durante varios días, en condición de detenido-desaparecido, en la cárcel de la capital provincial, hasta que sus secuestradores decidieron “blanquearlo” y ponerlo a disposición del Poder ejecutivo Nacional, al tiempo que se le iniciaba una causa en el Juzgado Federal de La Rioja, a cargo entonces de Roberto Catalán.

En su testimonio de 1984, Olivera relata que, luego de ser torturado e interrogado durante varios días en la cárcel riojana, lo obligan a firmar una confesión que no le permiten leer y que luego le anuncian que: “Al día siguiente por la tarde iría a declarar ante el juez federal, me trasladan en un auto de la Policía Provincial, que a mi lado va el Teniente Milani, al que reconozco por ser el que realizó el allanamiento y llevara detenido a mi padre”. El padre de Olivera había sido detenido varios días antes, torturado, y más tarde liberado con una hemiplejía de la que no se pudo recuperar. De acuerdo con este testimonio (que se cita textualmente) Milani no sólo fue el oficial que trasladó a Ramón Olivera al Juzgado Federal sino también el jefe del grupo del Ejército que detuvo a su padre.

Lo que sigue es cita textual (conservando la sintaxis) de la página 5 de la declaración de Ramón Olivera ante la Comisión de Derechos Humanos Provincial, el 21 de agosto de 1984:

“Soy alojado momentáneamente en los calabozos del Juzgado Federal y luego sería conducido a la sala a declarar; en los pasillos me sale al encuentro el Juez Federal Roberto Catalán, pero luego de saludarme me indica la sala donde voy a declarar, entro a la sala y conmigo lo hace el Teniente Milani, el que no se retiraría en ningún momento de la sala. Nos recibe el Secretario del Juzgado Armatti y me invita a sentarme y a mi lado lo hace el Teniente, el que inmediatamente entramos me empieza a increparme acusándome de pertenecer al ERP (...) El tramite de la declaración es el siguiente: el secretario Armatti va leyendo lo que dice que yo declaré anteriormente, todo lo que hago es mostrarle, levantandome la botamanga del pantalón, las hueyas (sic) del intenso castigo que había recibido y le digo que escriba que fui torturado, contestándome que no lo va a hacer porque cuando vuelva a la cárcel sería peor (...) el Teniente Milani permanece a mi lado y en los momentos que Armatti escribe el podía acusarme de alguna cosa recuerda algo así como ‘a vos te cortamos la carrera justo…’, se refería supongo a la carrera de guerrillero, pero no recuerdo otras acusaciones, pero sí recuerdo el gran odio con que hablaba”.

Olivera relata también ante la Comisión: “La declaración termina cuando entra el Juez Catalán para decirme que desde ese momento iba a quedar comunicado y que iba a ponerme en contacto con mis familiares (...) Milani todavía me estaba hostilizándome (sic) con sus acusaciones, se retiraría luego”.
Con la base de la confesión extraída bajo tortura, Ramón Olivera fue condenado a cuatro años y medio de prisión. Fue liberado en 1981 y en 1984 declaró ante la Comisión Provincial de Derechos Humanos. Por entonces no podía imaginar que César Milani sería nombrado alguna vez jefe del Ejército.

Antes de eso, si tan preocupado está Milani por el daño que pueda sufrir la presidente, podría servirle de fusible en vez de usarla como paraguas. Si diera un paso al costado favorecería el alegado propósito de defender su trayectoria y su buen nombre, lo que no le resultará difícil ante los indolentes sistemas judiciales de La Rioja y Tucumán, pero sin afligir en el empeño al gobierno que hizo de la defensa de los derechos humanos su bandera.

Milani podria renunciar como dice Verbitzky y deberìa hacerlo para que el ejercito no vuelva a ser la mierda que fue siempre en este pais y que sigue siendo pero por suerte con la politica limitando su accionar y excluyendolo de toda participacion en politica interna tal como establece la ley de defensa de la democracia. El problema es que quien propuso a este tipo como jefe del ejercito con esos antecedentes es Cristina alguien que nunca reconoce suis errores 

Fuente : Miradas al Sur

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