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miércoles, 21 de agosto de 2013

¿Fin de un ciclo?


Por F. C.* 

Tras las PASO, la oposición patronal y los grandes medios de comunicación insisten en instalar la idea de un fin del ciclo kirchnerista, y el comienzo de una “transición”. ¿De qué hablan exactamente?

Hemos insistido en que el kirchnerismo es una construcción política que busca concitar el acuerdo de las clases populares a partir de considerar, parcial y deformadamente, sus demandas.

Por esto creemos que se trata de la primera construcción con intenciones hegemónicas reales en muchas décadas. Esto no significa que sea un proyecto de las clases populares: al contrario, la ausencia de cambios estructurales indica que se trata de un programa de las clases dominantes, matizado por una inteligencia política muchas veces reemplazada por la fuerza. Considerar demandas ajenas es una forma de garantizar que el poder político siga en las mismas manos, aunque cambien sus representantes.

El gran problema de un intento de este tipo es que terciar entre intereses económicos contradictorios tiene límites. Esos límites son necesarios, aunque son muy amplios, y en ese rango de acción hay mucho por hacer: el kirchnerismo ha aprovechado este espacio. Pero suponer que no existen es un error teórico y político. Sobre todo, cuando en un contexto de crisis internacional éstos comienzan a expresarse.

El kirchnerismo ha evitado una crisis abierta recurriendo a diversas medidas que no terminan de resolver el problema (CEDINES, cepo cambiario, etc.). Entonces es cuando las clases dominantes comienzan a replantearse la estrategia. Estas clases tienen más de una organización partidaria, y recurren a ellas según la ocasión. La cuestión para ellas es: ¿seguir arbitrando la tensión u optar por la salida conservadora?

¿Más populismo?

La forma específica de construir hegemonía del kirchnerismo es a través de oponer al pueblo que representaría- ( Al pueblo  al que jamás se le consulta nada para tomar una decisión desde las alturas ) con los sectores dominantes. Esta formación política se conoce como populismo y ha sido exitosa hasta este momento. Su sostenimiento requiere la intervención política permanente, un rasgo muy reconocido del kirchnerismo.
Las clases dominantes locales tienen una debilidad histórica para valorizar su capital que las hace depender especialmente del aparato estatal tanto ofreciéndole oportunidades de negocio como obteniendo fuentes de financiamiento, pero también cumpliendo tareas políticas. La ventaja del populismo en este sentido es que condiciona y contiene a las demandas de las clases populares, las mantiene dentro de la institucionalidad “tolerable”. Por esto es que sectores de la gran burguesía han apoyado al kirchnerismo desde su inicio.

Sin embargo, esta intervención política permanente no les resulta apropiada. No porque vaya contra sus intereses, sino porque los somete a presiones que las obligan a ceder algo cada vez. Al mismo tiempo, les resulta imprevisible: en cualquier momento pueden ser desfavorecidos, y eso es un riesgo muy alto. Frente al crecimiento de las organizaciones populares, expresada por ejemplo en el crecimiento de la izquierda en las PASO, la gran burguesía necesita repensar sus alternativas. Las salidas insuficientes y la posibilidad latente de una nueva cesación de pagos hacen del oficialismo una opción débil.

La alternativa conservadora

La idea de que Massa, la UCR, Unión por Córdoba y el PRO logren congeniar es tentadora para las clases dominantes. Esa confluencia no depende de éstas, sino de los propios partidos políticos. Todos ellos están a disposición de las demandas de los empresarios del país y los foráneos. Sus puntos de contacto, además de la aversión al gobierno, son las demandas por la inseguridad, contra la corrupción y la inflación, por la separación de los poderes públicos. Se trata de las demandas que la propia oposición y los medios se esforzaron sistemáticamente por poner sobre la palestra para que la ciudadanía las adoptara como propias.

No coincido en incluir a Massa en ese grupo como dice el autor , para mi lo de Massa es una interna por la jefatura del peronismo por lo cual no necesita aliarse con otros sectores cuando sabe que su interna se juega entre el y Scioli o sea dos salidas ideologicas afines por derecha en la interna del peronismo y esto se va a ver bien cuando se conforme el bloque del FR en el congreso y obligue a Cristina a negociar por cada ley de acuerdo a cuantos pases haya a su propia bancada , por ejemplo ya se sabe que ahi va a estar Facundo Moyano , y tambien su padre luego de las elecciones de octubre  donde quedo mal parado aliado con De Narvaez . Lo que pusieron para mi en juego las PASO es dirimir quien conduce al peronismo a partir de la salida de Cristina en 2015

Sobre el liberalismo conservador del PRO hay poco que agregar.

El espacio de UNEN no tiene punto en común de programa más allá de esto. Festejando sus discrepancias en público, se han encargado de hacer una apoteosis del método para ocultar su falta de bases concretas. Aunque la elección de candidatos al interior de las listas sea una medida positiva, no es suficiente para hablar de la democracia de los métodos de construcción política. Lamentable, existió también el derroche de capital político de centroizquierda de Proyecto Sur y Libres del Sur para reeditar la experiencia de la ALIANZA junto a personeros de la JP Morgan (Prat Gay) o ilustres impulsores de las privatizaciones (Terragno).

Por su lado, massismo es la expresión del aparato de intendentes del PJ sobre el que se apoyó el kirchnerismo, especialmente después del conflicto con el agro en 2008. Éste fue el fin de la transversalidad y el intento por recuperar el control del PJ, tarea que Néstor Kirchner realizaba a duras penas, y que su fallecimiento hizo imposible. Es decir, el kirchnerismo, en lugar de derruir al poder del aparato punteril peronista, lo hizo un pilar propio, fortaleciéndolo más allá del propio control. La prueba está en que ese mismo cuerpo de intendentes que en los noventa fue menemista ( yo diria mas bien duhaldistas porque Menem nunca logro penetrarle el aparato salvo por los Batastas y los Perris pero tuvo que tranzar con Duhalde y la verdad es que Duhalde le pago bien a Menem eliminandolo en 2003 con la obra matrestra de los neolemas que le salio perfecta ) y luego kirchnerista, ahora parece reformarse como massista. Sobre el programa de este espacio, hemos ya hablado en otro artículo publicado en este portal

Otro continuo reciclado es el gobernador Scioli, ( un menemista convencido como pocos que siguio militando por Menem durante estos años ) que coqueteó con Massa hasta el último minuto. Incluso más, hoy aparece como única figura presidenciable en 2015 ante las dificultades de una reforma constitucional. No hay que hacer a un lado la capacidad de crear súbitamente candidatos. Massa, igual que Insaurralde, eran prácticamente dos ignotos apenas unos meses antes de las PASO, y fueron sin embargo protagonistas de las mismas.

Frente al desgaste de la intervención populista del kichnerismo, las clases dominantes comienzan a ensayar salidas conservadoras expresadas en diferentes frentes y partidos. Su proyecto está aún en elaboración, y deberá enfrentarse al crecimiento de las organizaciones populares de izquierda.

Mi hipotesis sin ser experto en las internas del PJ que siempre se resuelven por afuera ( la unica interna de la historia sigue siendo la de Menem y Cafiero en 1988 )  es que el peronismo tuvo como jefes a Menem y luego a Nestor , luego se quedo sin jefe y le cedio a Cristina poder como viuda de Nestor un tiempo como conductora del peronismo porque Cristina tenia muchos votos , ellla concentro mucho el poder de decisión e incluso el armado de listas pero esa etapa me parece se le acabo definitivamente ya que ahora el PJ busca definir a que nuevo jefe le va a responder que siempre es quien gana las elecciones como decia claramente Viviani y tiene los votos propios para lo cual Massa viene armando ya su lucha interna por los proximos dos años pensando en 2015 , igualmente hay que ver si en dicha sucesion se logra mantener la paz y no se empiezan a tirar muertos entre Scioli y Massa . Un tridente ya que Cristina ahora no va a podermanejar la mesa como antes y va a tener que negociar en el congreso segun como queden armadas las bancadas pejotistas según jefes mediadores

* Francisco Cantamutto.

Fuente : Marcha

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