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martes, 20 de agosto de 2013

Titulares, suplentes y arbitrajes



Por Ulises Bosia.

Tras conocerse los resultados electorales adversos para el kirchnerismo, la presidenta salió a enfrentar la situación y dejó definiciones fuertes. Entre ellas, que quiere sentarse "en la mesa con los verdaderos dueños de la pelota".

"Quiero a los titulares para discutir, no a los suplentes que me ponen en las listas. Quiero discutir con la UIA (Unión Industrial Argentina), con los bancos, los sindicatos... Este es un partido para representantes de intereses”, afirmó Cristina.

El discurso de la presidenta tuvo repercusiones, a tal punto que representantes empresariales se vieron interpelados y respondieron afirmativamente a la “convocatoria”. En consecuencia, este episodio nos deja la posibilidad de entender mejor las relaciones entre el poder económico y el poder político en esta etapa.

Seguramente se trata de una manera de relativizar la fuerza de sus oponentes, y también es cierto que puede ser entendido de manera agresiva por cualquier votante de la oposición, que no se habría dado cuenta de estar votando títeres de las corporaciones.

Por otro lado, estas declaraciones también pueden entenderse en el contexto del llamado “relato” kirchnerista. En ese caso se trataría de inscribir el discurso en la retórica donde se enfrenta “el pueblo contra las corporaciones”, desde luego el primero representado por el gobierno nacional.

Quizás al lector le parezca tirado de los pelos, sin embargo viene a la mente una vieja definición del Manifiesto Comunista. “El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”, escribían Marx y Engels hace 165 años. Es decir que para los revolucionarios alemanes, también los políticos eran suplentes de un partido en el que lo que verdaderamente estaba en juego eran los intereses empresariales. Curiosa coincidencia, ¿no?
En una primera mirada, puede decirse que es positivo que el discurso de Cristina haya puesto en evidencia algo cierto, mal que le pese a la oposición derechista. La clase dominante existe y domina, y tiene una influencia incomparable en las políticas públicas, a pesar de que no fue electa por nadie para hacerlo. Y por otro lado, las palabras de Cristina también golpean a todo un estilo del periodismo que gira alrededor de las minucias de la vida política de manera superficial, donde rara vez se muestra la estrecha relación entre el poder económico y el poder político, o sólo se lo hace para hablar de la “corrupción”.

Pero por otro lado el esquema de titulares y suplentes remite a pensar en el lugar que ocupa el propio kirchnerismo. ¿Sería titular o suplente? ¿Por qué? En este sentido el discurso de la presidenta muestra una verdad a medias. Más bien deja entender que en el “partido de representantes de intereses” el gobierno nacional no representaría los de ningún sector corporativo sino en general los del conjunto del pueblo.

Siguiendo con la metáfora futbolística, en consecuencia se trataría de un árbitro ajeno a los intereses de las distintas clases sociales. Esta idea, clásica a lo largo de la historia del peronismo, es una de las claves del discurso kirchnerista, y remite a la concepción de que en la sociedad existen intereses diferentes y que por lo tanto el conflicto social es inevitable. De lo que se trata sería de conducirlo de manera tal de garantizar ningún abuso, es decir un capitalismo serio, una comunidad organizada. En esto el kirchnerismo se diferencia claramente de quienes predican la necesidad del “diálogo” y que los principales problemas del desarrollo de la Argentina se resuelven con más gestión y menos corrupción. Como una de sus tantas respuestas ante la demandas sociales del 2001, el kirchnerismo transformó el significado y le dio un lugar prioritario a la actividad política, a diferencia de la prédica hegemónica durante los años noventa cuando era entendida ante todo como una administración.

Ahora bien, un primer problema es que este discurso no se condice para nada con una década en la que la rentabilidad empresaria en ramas clave de la producción estuvo por encima aún de la de la década del noventa. Si bien existió una mejoría importante para una parte importante de nuestro pueblo, al mismo tiempo también los principales capitales se multiplicaron, se concentraron y extranjerizaron aún más. Es decir que el modo de acumulación que adoptó el capitalismo argentino, administrado por el kirchnerismo, tiene un claro contenido de clase. Y en consecuencia el gobierno no puede tomar distancia de esos intereses como si no tuviera nada que ver con ellos.

Y un segundo problema es que si todo el arte de la política nacional y popular es la administración de los conflictos de las clases sociales, entonces el pueblo argentino queda condenado a sufrir la desigualdad estructural de nuestra sociedad y el dominio de un puñado de ricos aliados al capital transnacional. Sin embargo, los conflictos se pueden INTENTAR resolver definitivamente  de manera favorable al pueblo, avanzando sustancialmente sobre las estructuras de la dominación, sobre las grandes rentas del comercio exterior, sobre las grandes multinacionales, sobre las grandes fortunas de los empresarios nacionales. Pero para ello nuestro país debiera parecerse más a Venezuela que a Brasil, y mucho menos a Chile o Colombia. Y su gobierno dejar el traje negro del árbitro para ponerse la camiseta del equipo del pueblo.

Para el supuesto diálogo llamaron a la UIA que esta hace rato apostando por Massa , al (ex? banqiuero K ) Hector Brito  y a los gordos noventistas de mierda que estan con la CGT avalada por Tomada luego de forzar la división con la otra CGT ignorando que hoy existen 5 cenbtrales sindicales por lo cual no hay nada positivo que esperar de esas charlas que lo que buscan es solo mostrar cierta vo9luntad supuestamente negociadora para ver si eso ayuda a sumar algun poroto para octube donde la cosa viene negra o negra amarillo y roja para el gobierno

Fuente: Marcha

4 comentarios:

Erkekjetter Silenoz dijo...

Estimado hay que poner negro sobre blanco:
1) Se busca una industrialización con desarrollo posterior
2) Estamos en un sistema capitalista
3) Bajo esta circustancia dicha industrialización la garpamos todos
4) A la vez debés propiciar la acumulación
5) ¿Cuál es el sector social que menos habrá de pagar?

Acá se está intentando una política en la que casi todos ganen o, mejor dicho, que los giles de siempre no sean los empomados como en todas las experiencias históricas de industrialización. Veremos si resulta

Por supuesto que todas las industrializaciones se hicieron con gobiernos entre dictatoriales y casi (excepto Inglaterra al menos con sus burguesías)

Ahora bien, a pesar de la diKtadura, es mucho más facil decir vamos con todo contra los oligopolios que hacerlo.

Como las experiencias totalitarias son inviables en nuestro país entonces no queda otra que rosquear, en consecuencia necesitás el respaldo de mayorías (como el 54) y demás actores (sindicatos, PyMES, etc) y pelotas pa' bancarse las corridas cambiarias y presiones de los rentistas. Por esto, entre otras cuestiones, se necesitan gobiernos fuertes, hay toda una estructura productiva que modificar ¿vos te pensás que lo hacés siempre "consensuando"?

Fuera de esto que queda ¿la revolución?

La magnitud del problema es muy grande para reducirlo a especulaciones e intenciones estimado

Javier dijo...

En el sistema capitalista es imposible que todos ganen , siempre llegara la crisis de superproduxccion donde se terminan distributyendo los costos de la crisis que el propio sistema consumista y destructor del planeta generan.
En relacion al pais sigo esperando uan ley de ionversiones extranjeras , salir del CIADI , en estos añois la ecopnomia se concentro y extranjerizo mas que en el menemismo y seguimos sin banco de desarrollo y el tipo de cambio alto es un recuerdo de los buenos tiempos en la decada pasada , cuendo luefgoi del pazo habia una aparente recuperacion bastante extendida todo hasta el 2007 cuando se empieza a desmadrar y volver al normal estado del stop & go y las crisis ciclicas por la restriccion externa

Erkekjetter Silenoz dijo...

Estimado, en un sistema capitalista siempre algunos ganan más que otros, los estados de bienestar lo que hicieron fue reducir las brechas estableciendo un piso bastante alto. Inclusive en los orientales que son más remisos a las mejoras sociales.

Yo estoy de acuerdo que hace rato habría que cambiar ciertas leyes como citás, la verdad que no se por que no se hicieron pero lo que creo es que si no lo hacen los K en lo que queda ¿quíen lo va a hacer?

El bendito tema de la restricción es algo que debía haberse previsto, allá y antes del 2007, si nuestro sistema productivo y de elites sigue tal cual -o peor- como era hace 60 años atrás.

Pero a lo que voy y relativo al posteo es que aunque Zamora o Altamira o cualquier repúblico sean presidente si o si tiene que ir al pie a negociar con los ñatos. Y para imponer condiciones tenés que tener espaldas y pelotas, con republicanismo, consenso y blableta no te alcanza. Ciertos pibes no te dan bola

Saludos

Udi dijo...

"Se consigue más con una palabra bonita y una 45 que sólo con una palabra bonita", digamos...

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