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martes, 26 de noviembre de 2013

Una vez más es la economía (capitalista ) , idiota

LOS CAMBIOS EN EL GOBIERNO 
 ( girando a la derecha ) 

Leer encuestas, interpretar elecciones. Esa es la práctica política tradicional, en la Argentina, en el mundo tal como es, salvo en China. A "leer" se dedican los expertos; el objeto valorizado es "la imagen"; imagen positiva, imagen negativa, votos propios, votos que no se intersectan, votos que pueden confluir, dicen los expertos, en medio del silencio abismado de la plaza pública. ¿El resultado? Otra cifra, un piquín más estable, organiza el nuevo mapa político. En ese punto estamos.
 
Vale la pena entender una caja de herramientas tan limitada; caja donde ciudadanía termina reduciéndose a preferencias electorales, y donde estrategia ya no es el camino para alcanzar metas políticas, sino declaraciones para la radio, comunicados de prensa para medios gráficos, spots para televisión y sesiones de fotografía que gracias al photoshop arrojaran la ansiada imagen "perfecta". De ahí la desmesurada importancia de los medios: "comunican", como todos los puentes separan en tanto que "unen", y suelen tener algo para decir sobre los contenidos que transportan. De ahí que el partido político quede reducido a oficina de marketing con producto final: un candidato más o menos competitivo. De ahí, la ausencia de debate en campaña, la insignificancia de las propuestas, el creciente desinterés de la sociedad por la política, en suma.
Así se libró la campaña del 2013, y si me apuran, salvo la elección del 83 –tanto Raúl Alfonsín, como Italo Argentino Luder remitían al mundo anterior al 24 de marzo del 76– todas las demás se hicieron bajo este despolitizado patrón.
 
Avancemos sin atropellar. Leer encuestas supone contar porotos potenciales. Leer resultados electorales, verificar si los potenciales se hicieron realidad, y sobre todo confeccionar la lista de los que deciden. En cada partido, en cada nivel del poder. Para enfrentar la batalla de las encuestas, Cristina Fernández optó por un intendente del Conurbano Bonaerense. Para actuar según el resultado electoral, la presidenta conformó un nuevo Gabinete. En ambos casos, los resultados mandan. Cristina lo sabe, nadie lo ignora, con estos nombres propios enfrentará el 2015. Ella eligió librar la batalla electoral en el terreno de la "gestión". Y ella optó por los nuevos viejos acompañantes; con ellos encara la segunda y última mitad de su periodo presidencial.
No cabe duda que lo más parecido a un intendente es otro intendente. Cuando caractericé las elecciones pasadas sostuve que se trataba de una batalla entre intendentes. No tenía modo de saber que los intendentes de la provincia de Buenos Aires, aunque indicios no faltaban, liquidarían fraternalmente sus diferencias en Miami. El registro fotográfico evita la discusión, y sobre todo nos informa sobre la densidad de sus desacuerdos políticos. Claro que tampoco esa es exactamente una novedad, salvo para los menos avisados.
 
Las huestes del gobierno tienen dos procedencias, al igual que sus funcionarios. Una parte proviene del cuarto peronismo, en sus diversas manifestaciones; la otra de la cosecha que aportó el modo que enfrentaron la crisis del 2001. Jorge Capitanich y Axel Kicillof sintetizan biográficamente esas procedencias. Ambos fueron dirigentes estudiantiles, en su extrema juventud; de la JP chaqueña Capitanich, de la izquierda independiente Kicillof; la actividad profesional los vinculó y las diferencias de visión no los espantaron. Mientras Axel organizaba TNT (conviene recordar que derrotó a la Franja Morada radical en su bastión histórico, la facultad de Ciencias Económicas de la UBA), el Coki dirigía una consultora, tras haber sido funcionario de Carlos Saúl Menem. Y las coquetas oficinas de Carlos Pellegrini, con vista panorámica, sirvieron en más de una oportunidad para las "escandalosas" reuniones de TNT, sin que la sangre llegara al río.
 
Hay más, cuando votaras a quien votaras los mismos hacían lo mismo, Kicillof formó parte de los que organizaron 501, una agrupación que impulsó una original forma de incidir electoralmente: la obligación legal de votar supone que la distancia entre la urna y el ciudadano no exceda los 500 kilómetros, entonces se trataba de recorrer 501 kilómetros, presentarse en la comisaría y dejar constancia del impedimento. En lugar de no votar, o votar en blanco, movilizarse para no votar más de lo mismo. El experimento llamó la atención, causó preocupación en el mundillo de los profesionales de la política, pero no prosperó. Eran los finales de la década del ´90.
Capitanich, por esos años, acompañó a Eduardo Duhalde en su enfrentamiento con Menem. Era la época de la re-reelección, para el oficialismo se trataba de lograr que la Suprema Corte, la de la mayoría automática, "interpretara" adecuadamente la Constitución. Para lograr tal fin Menem propuso realizar un referéndum no vinculante sobre la posibilidad de un tercer mandato. Para asegurar el resultado eligió la provincia de La Rioja. La respuesta de Duhalde fue brutal, convocar a su vez a otro referéndum, esta vez en la provincia de Buenos Aires. La furia de Menem alcanzó ribetes inenarrables, pero se tuvo que desmontar. No podía ganar la provincia de Buenos Aires contra Duhalde y los intendentes del PJ. Echando espuma se ocupó de facilitar la victoria de la Alianza, y Fernando De la Rúa terminó siendo, a su curioso modo, el heredero natural del riojano. Entonces llegó el 2001 y un Capitanich de 36 años accedió a la jefatura de Gabinete del gobierno que enfrentó la crisis más dura de la historia argentina, cuando el mercado puso fin a la convertibilidad y Duhalde oxigenó el sistema político con tres candidatos justicialistas; de esa gatera salió Néstor Kirchner, y lo demás todavía es pintura fresca.
Un curioso debate se ha instalado en las redes sociales y en los medios: el marxismo de Kicillof. No faltan los que lo acusan como si se tratara de un delito, ni los que intentan deslindarse para preservar una suerte de monopolio de la renta intelectual. Entre los empresarios, Marx no tiene buena prensa, de modo que el sentido del brulote es obvio, por tanto se trata de que sea keynesiano de izquierda; en cambio, para los otros, el objetivo es más modesto: dejar en claro que dejó de serlo al sumarse a un gobierno burgués.
 
Algo es obvio, ningún gobierno cambia de carácter por las lecturas sistemáticas de ninguno de sus funcionarios. Aun así el asunto pinta complejo. Sobre todo porque los ministros de Economía desde José Alfredo Martínez de Hoz hasta Amado Boudou no se distinguieron exactamente por su formación teórica. En todo caso, leyeron lo que no tuvieron más remedio que leer, habida cuenta que Martínez de Hoz era abogado, y nadie ignora quiénes eran sus defendidos. Y Boudou, entre leer a Keynes y andar en moto nunca tuvo la menor duda.
Eso sí, concluir que las lecturas del ministro y la política de su ministerio sean una misma cosa suena excesivo. Claro que con las reservas del Banco Central cayendo durante tres años consecutivos, la heterodoxia es casi un camino impuesto por las circunstancias. Sobre todo cuando la crisis global del capitalismo hace que el sistema financiero internacional funcione como una aspiradora monetaria. Y como a pesar de la crisis el dólar sigue siendo la reserva de valor internacional, proteger las reservas nunca dejó de ser consigna obligada de la política económica. Una pregunta se impone: ¿proteger las reservas va de la mano de controlar la paridad cambiaria? Los que apuestan a la devaluación conocen exactamente esa dificultad, y como el ejecutivo necesita gobernar ambas variables, esa termina siendo la tarea del Banco Central, del ministro de Economía y del jefe de Gabinete.
Una característica del gobierno k: los ministros han sido meros instrumentos del Poder Ejecutivo. A la hora de criticar la gestión casi todos subrayan este aspecto. Este cambio tiene una razón potente: la situación no pinta sencilla; por eso Cristina puso buena parte de sus reservas políticas a las patas del remozado equipo. El resultado estará a la vista a mediados del año que viene. Y el nivel de las reservas del Central será el dato que medirá el éxito o el fracaso de la obligada lectura presidencial.


y ahora llegamos con la reprivatizacion de YPF como corresponde no ?

Fuente :Tiempo Argentino

6 comentarios:

Agustinteresa dijo...

Gente del blog:
Sería interesante saber de dónde salió la frase "y ahora llegamos con la reprivatizacion de YPF como corresponde no ?" (¿¿¿reprivatización???, ¿cómo corresponde a quién? ¿cuándo sucedió esto?...)

Y es que en la nota de Tiempo no aparece esa frase, y abajo se lee bien claro "Fuente: Tiempo Argentino"... ¿una truchada más de su parte? ¿o se les encendió la media neurona que parecen tener e intentaron esbozar algún comentario respecto al artículo? Si es esto último, entonces, enhorabuena!!!
De todos modos la frase es increíblemente estúpida y muestra una ignorancia supina, díficil de atribuir al periodista de Tiempo. En fin.

Sobre la nota:
Me pareció interesante, divertida; no pude evitar una sonrisa mientras la leía. La parte que dice:
"(...) ni los que intentan deslindarse para preservar una suerte de monopolio de la renta intelectual. Entre los empresarios, Marx no tiene buena prensa, de modo que el sentido del brulote es obvio, por tanto se trata de que sea keynesiano de izquierda; en cambio, para los otros, el objetivo es más modesto: dejar en claro que dejó de serlo al sumarse a un gobierno burgués." (las negritas son mías)
¿¿¡Qué palo para la "izquierda"!!! (si es que puede seguir llamándose así)... intelectuales de pensamiento masturbatorio (no sirve para un carajo).

También: la nota -publicada en un "medio ultra-oficialista", según diría el PO-, demuestra las mentiras despersigadas por el PO mismo y su prensa, que les encanta publicar en perfil, clarín y la nación...¡¡¡cuanta hipocresía!!! ay ay ay!
En mi opinión, P/12, Tiempo y otros acusados de oficialistas, son justamente lo más independiente que hoy se puede encontrar; siendo página 12 el mejor ejemplo.

saludos.

Agustinteresa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Agustinteresa dijo...

Aunque en definitiva-hay que reconocer- que todos vivimos inmersos en la misma hipocresía. saludos.

PD: no sé porque no apareció esta parte...

Maloperobueno dijo...

Acabo de desayunarme con la propuesta de "indemnizacion" de YPF a Repsol.
Para eso pusieron a Kicillof?

Javier dijo...

U$S 5000 millones para comparle a Repsol su tenencia accionaria de la YPF SA ( empresa privada )

Maloperobueno dijo...

Pero Kicillof decía en 2012 no pagarle un peso a Repsol y que el 100% de la empresa no valia ni locos 10 mil millones :-)

Esto es menemismo en estado puro

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