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viernes, 24 de enero de 2014

Celestino y la Celestina



Por Jorge Altamira | 27/05/2012   

La disparada del dólar paralelo es el último de los síntomas de un ‘modelo’ que se ha ido de madre. La ciudadanía debe poner en la cuenta de este desmadre los episodios cada vez más frecuentes y sistémicos de la crisis política. La explicación convencional atribuye lo que ocurre a déficits en la gestión de gobierno y, por sobre todo, a las andanzas del saltibanqui Guillermo Moreno. Las torpezas que se cometen son, por cierto, evidentes; los funcionarios oficiales las reconocen ‘sotto voce’. Es imposible no ver que el gestor de La Salada en Angola y los capitostes de la AFIP están aplicando, con sus intervenciones policíacas, el método de Procusto, que consiste en seccionar las extremidades del cadáver en lugar de recurrir a un ataúd de dimensiones mayores. Mientras andan buscando perejiles, en el Mercado de Valores se transan cantidades enormes de dinero a un tipo de cambio similar al de las ‘cuevas’.

Factor internacional.  


El derrape del ‘modelo’ no es solamente un producto de la incompetencia ‘nacional y popular’ y de los intereses que procura poner lejos del alcance de los Tribunales.
Es, antes que nada, el resultado de fenómenos objetivos: por un lado, el estallido final de las contradicciones del proceso económico que intentó superar la bancarrota de 2001/2; por el otro, una expresión del derrumbe capitalista internacional, que se desarrolla a la escala de todo el planeta. Estamos ante la debacle de una organización social. De lo contrario, que alguien explique por qué en Brasil los ‘defol’ del crédito al consumo crecen en forma exponencial, hay una salida creciente de capitales, la economía ha entrado en el cuarto mes de recesión y la industria automotriz ha perdido 10 mil millones de reales (20 mil millones de pesos) en cinco meses, como consecuencia del ‘calote’ (impago) que se registra en el financiamiento de la compra de automóviles.
Para no quedar en un único ejemplo, añadamos que China atraviesa por una severa desaceleración de su PBI y que el descenso de sus importaciones afecta ya, muy fuerte, a los países exportadores del mineral de hierro y carbón. Alguien debe haber notado que el precio de la soja en Chicago cayó un 10% en un par de días. En el segundo mercado internacional de Argentina, el euro se despeña sin pausa por las razones que todo el mundo conoce, pero además amenaza poner fin a esta tentativa de unificación del mercado de los países de Europa.

Tendencia a la cesación de pagos. 

El derrumbe del peso es la manifestación de la tendencia a la cesación de pagos de Argentina, que en su trayectoria se ha ido cargando los dineros de la Anses y del Pami y las reservas del Banco Central por medio de ‘reformas’ sucesivas, pero que después de esto obliga a racionar las divisas de importación y financieras para enfrentar el pago de US$ 15 mil millones en deuda externa y US$ 12 mil millones en la importación de combustibles.

O sea que el ‘modelo’ no pudo resolver lo elemental: la hipoteca del endeudamiento nacional. A esto hay que agregar una crisis fiscal imparable, que no solamente se manifiesta en las cuentas de la Nación sino por sobre todo en la de las provincias.

Es el resultado de esa deuda externa y de la escandalosa factura de subsidios, casi $ 100 mil millones para 2012, que los amigos K desviaron para acrecentar sus negocios. La salida a esta crisis que mascullan oficialistas, y por sobre todo los opositores, es la devaluación del peso y el ‘sinceramiento’ de tarifas –o sea lo que en la Argentina conocemos como ‘rodrigazo’– por el ministro de Isabel Perón, Celestino Rodrigo.

No alcanzarán las artimañas de una Celestina para evitar este desenlace.
Los amigos de Procusto (e incluso buena parte de sus críticos) creen que tienen el paquete bien atado debido a lo que consideran abultadas reservas de divisas.
Bastaría, sin embargo, que se vieran obligados a entregar el 10% de ellas, para que la estantería se venga abajo. Cuando la corrida bancaria, no solamente en dólares, se ponga en evidencia, el oficialismo va a descubrir lo que es quedarse sin freno al ingreso de una estación.
El movimiento obrero debe discutir un programa para que la crisis la paguen sus responsables, no los trabajadores.


*Ex candidato presidencial del PO.

Fuente: http://www.perfil.com/ediciones/columnistas/-20125-680-0071.html

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