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lunes, 24 de marzo de 2014

La ruta del dinero: del bolsillo de los docentes al Club de París

docentes 2
Por Brian Majlin (@bniljam)

-¿Por qué el gobierno no quiere pagarle a los docentes?

Desde hace cuatro años enseño periodismo en una escuela a chicos de 10 años y hemos vivido juntos -los chicos y los maestros- una decena de huelgas, más o menos “salvajes” en el decir de los funcionarios. Cuando Pedro me hizo esa pregunta en mitad de una clase -y promediando un paro docente en Provincia de Buenos Aires durante 2012- me quedé pensando un rato antes de responderle.

Supuse que estaba obligado a responder con la verdad con la que yo entendiera al menos-, pero sin ser demasiado extremo, y ensayé una de esas respuestas equilibradas que se aprenden con años de oír a funcionarios equilibristas y poco creíbles: “No es que no quiera, sino que evalúan como hacerlo”.

Pero los chicos.
Pedro no se fue conforme y volvió a la carga la otra semana:

-¿Es cierto que los maestros no nos quieren dar clases?

No hacía falta que preguntara de dónde provenía semejante tontería, pero estábamos en clase de periodismo y, sin saberlo, Pedro abría la puerta al gran eje que luego se impondría en la clase: ¿Todo lo que sale en los medios es verídico?
Los chicos son más pillos que un docente equilibrista y sin dudarlo hicieron notar que no, que no todo lo que se lee se cree, que no todo lo que se oye se deba reproducir y que no todo lo que alguien dice sea una verdad.

Desde entonces las clases son un martirio para mí, que ya no puedo hacer que crean casi nada de lo que les digo sin explicar, pero un triunfo para ellos, que leen ávidos en cinco o seis diarios a la vez para después establecer sus propias conclusiones y que han aprendido a leer detrás de ciertos discursos.
*****

La anécdota con Pedro nos lega una tarea para estas horas: indagar un poco para saber qué se esconde detrás de la deslegitimación de las huelgas docentes a las que se asiste a diario en la prensa, entre funcionarios y periodistas bien pagos o entrenados en el servil arte del sentido común.

Juguemos a ser Pedro por un rato.
 -¿Por qué el gobierno de la Provincia no quiere otorgar un aumento que garantice un salario digno a los miles de docentes de Buenos Aires?


La pregunta, que incluso le hicieran al propio Scioli durante una conferencia en la que se montó sobre los argumentos de la serie de moda –House of Cards, el ladrillo, Batakis, Pedrito y el lobo- para deslegitimar la huelga a base de agresiones contra funcionarios, fue respondida por el gobernador: “No es que no queremos, es que no podemos, porque tenemos que garantizar la estabilidad del país, como pidió la Presidenta”. Toda una confesión.

Más allá iría el senador provincial kirchnerista, sciolista, pejotista, Alberto de Fazio, quien habló unos minutos después en algún programa de tele y dejó en claro el plan trazado: “Tenemos que bajar la inflación y para eso tenemos que poner una paritaria más baja”.
Bastaron trece días de paro y varias muestras de fuerza entre las que se destaca la marcha de más de 50 mil docentes a La Plata- para que los aspirantes a dirigir el país confesaran qué se esconde detrás de la mentada imposibilidad de aumentar a docentes y llevarlos a un salario digno: no hablaron esta vez de falta de recursos -como un par de semanas atrás-, sino de sus propias voluntades políticas. Para bancar el modelo hay que ajustarse los cintos.

El velo del discurso oficial

El gobierno nacional acaba de confirmar que pagará por la expropiación de YPF a Repsol un total de US$ 10 mil millones –en incómodas cuotas y a través de bonos- y otro tanto al Club de París, al que deberá acomodarle al menos 2000 millones efectivos al inicio. Además, deberá resarcir a los Fondos Buitre y congraciarse con los organismos internacionales a fin de recibir algo de dinero que sostenga el ahogo del modelo: el déficit fiscal es multimillonario –por encima de los 120.000 millones de pesos-, alentado por los inmensos pagos de deuda y la caída abrupta del superávit comercial –reducción del 92% interanual en febrero.

Ni siquiera el incremento de recaudación tributaria–tan celebrado durante todos estos años- pudo contener la fuga y ya se hace público el libreto: suba de tarifas, quita de subsidios –el déficit energético e importación en el rubro son otro factor clave de la fuga-, suba de tasas y, claro, paritarias en baja. Scioli en persona viajó a Estados Unidos a garantizar que sería él quien se encargue de llevar a cabo esa transición, siempre que los mercados aporten el capital que sustente una moderada estabilidad hacia 2015.

El requisito de los mercados es claro: si quieren financiamiento deberán acomodar las cuentas, ceñirse al plan de ajuste y garantizar la renta financiera y empresaria. Los docentes, los trabajadores de todos los rubros que vendrán después, son la variable de ajuste del modelo.

Los funcionarios continuarán apelando al sentido común que castigue a los docentes por salvajes y les permita obtener el apoyo de la sociedad. Muchos apoyarán.

Pero Pedro va a seguir haciendo preguntas.

http://revistaelotro.wordpress.com/2014/03/22/la-ruta-del-dinero-del-bolsillo-de-los-docentes-al-club-de-paris/

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