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martes, 15 de abril de 2014

Unir a la izquierda revolucionaria y el movimiento obrero


La formación de un partido de trabajadores resultará de la fusión del movimiento obrero y la izquierda revolucionaria. El Frente de Izquierda es una etapa avanzada de ese proceso. La necesidad de organizar un congreso clasista y socialista del movimiento obrero. El desafío es sustituir al peronismo como referencia política de la clase obrera en nuestro país.

Los trabajos preparatorios del XXII Congreso del Partido Obrero llegaron a su fin. Después de casi tres meses de debates en charlas y reuniones, llegó el momento de la elección de los delegados. Estos se eligieron en una proporción de uno por cada 10 militantes. Además de órgano soberano, el Congreso es la forma más desarrollada de la escuela de cuadros. La diferencia con los partidos patronales salta a la vista, pues sus congresos se limitan a una rosca para la designación de autoridades que termina impugnada en la Justicia.

Una cuestión estratégica

El artículo de Prensa Obrera que comenta la charla de Jorge Altamira en la zona norte del Gran Buenos Aires hizo de disparador de un debate imponente. Allí Altamira caracteriza que la experiencia política desde el Cordobazo a la fecha indica que la formación de un partido de trabajadores será el resultado de la fusión entre el movimiento obrero y la izquierda revolucionaria. El sábado 5, Altamira desarrolló este planteo con mayor extensión y adelantó propuestas que hará en el Congreso. Para nuestro compañero, el Frente de Izquierda representa una etapa avanzada de un proceso cuyas raíces están definitivamente arraigadas en la historia, mientras es visto en la izquierda como una combinación electoral, que debe servir a los intereses que cada partido o grupo se ha asignado como prioritario. La divergencia metodológica entre estas dos opiniones es, para Altamira, abismal, y explica el freno interno que se busca imponer al desarrollo del Frente.

A diferencia de la estrategia de fusionar el movimiento obrero y la izquierda revolucionaria, la hipótesis de la formación de un partido de trabajadores a partir de los sindicatos no ha sido validada por la experiencia última del movimiento obrero de Argentina. Es, probablemente, la ilusión que han alimentado muchos de los que se jugaron, y de otros que aún se juegan, a “cavar trincheras con la burocracia” -últimamente con el moyanismo. Desde el Cordobazo y Sitrac-Sitram, el Villazo y las coordinadoras obreras del ‘75, pasando por las grandes victorias contra la burocracia hasta 1989 y desde 2000/1, en especial a partir del Subte (seis horas), el desarrollo del movimiento obrero ha sido impulsado por la izquierda. La burocracia sindical y el peronismo acompañaron este proceso con una creciente disgregación. El fracaso del kirchnerismo, que pretendió revigorizar la tendencia nacional y popular, es un golpe de gracia, por la negativa, a la posibilidad de frustrar la unión del movimiento obrero y la izquierda revolucionaria.

Para aportar a la tesis de que la formación de un partido obrero a partir de los sindicatos es una vía de excepción -y no la regla- varios compañeros aludieron a ejemplos internacionales, desde el propio Partido Bolchevique, por supuesto. Pero agregaron algo más: que si los bolcheviques construyeron el gran partido revolucionario de la historia fue justamente porque derrotaron a los que proponían una construcción política sobre la base de desarrollar el espontaneísmo de las masas y su lucha económica. El caso ‘excepcional’ más emblemático ha sido el Partido Laborista inglés, al cual Lenin era partidario de admitir en la Internacional Socialista con fuertes reservas.

Política y práctica

En el debate se señaló que la concepción del partido determina el carácter de la política militante. El PO, por ejemplo, se distingue de otros grupos políticos por un trabajo de agitación y propaganda sobre la clase obrera y sobre todas las clases sociales. El material de esta agitación son todos los atropellos del capital y su Estado contra las masas. Esta ha sido la vía del crecimiento del Frente de Izquierda; para no desnaturalizar esta actividad revolucionaria en el anarquismo, de un lado, o el propaganismo, del otro, es necesario que tenga un carácter organizado y apunte en forma metódica al reclutamiento de nuevos militantes y a influir en organizaciones de masas y estructurar a la vanguardia que se encuentra en ellas. En oposición a esto, el llamado “trabajo estructural”, que consiste en acumular posiciones en los aparatos sindicales, con independencia de que sean la expresión de una lucha política clasista, lleva a la temprana burocratización de la actividad y de los cuadros socialistas. La cuestión clave del momento histórico actual es caracterizar al Frente de Izquierda como parte de un movimiento histórico protagonizado por el proletariado más conciente para fusionar a la izquierda con el movimiento obrero desde los finales de los años 60 del siglo pasado. Lo que el foquismo no comprendió, ni luego la izquierda democratizante o, ahora, el llamado “sindicalismo de bases”, es la única tendencia viva y política de la clase obrera ante el derrumbe irreversible del peronismo y de la burocracia de los sindicatos. Fuera de esta conclusión, el derrumbe del kirchnerismo es un concepto vacío.

Por un partido obrero

Este debate, que ha recorrido la historia del movimiento socialista, tiene para el PO un valor central en la fase política que atravesamos. Por eso, la consigna central del XXII Congreso será “por la unidad del movimiento obrero con la izquierda” y su objetivo práctico será reunir a la izquierda y el movimiento obrero combativo en un Congreso clasista y socialista. La única posición ‘subversiva’ es sustituir al peronismo como referencia política de la clase obrera de nuestro país. La necesidad de esta sustitución está presente, por un lado, en la descomposición del aparato del Partido Justicialista y de la burocracia sindical y, del otro, en el desarrollo del Frente de Izquierda y del Partido Obrero. Unir las dos puntas del piolín de este proceso político-histórico debe ser la tarea de todo obrero conciente.
La “unidad del movimiento obrero con la izquierda” expresa la delimitación sistemática con el nacionalismo burgués. El planteamiento del Congreso del PO tiene un valor fuertemente latinoamericano, pues saca las conclusiones de la descomposición acelerada de la experiencia chavista y del PT de Brasil. El Congreso del PO deberá discutir muy seriamente el ascenso de la izquierda en Argentina, y los métodos y el contenido de la lucha política que saque a la izquierda revolucionaria de la prehistoria a la cual la llevaron las derrotas y retrocesos del proletariado mundial.

Definitivamente, al menos por ahora.
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