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domingo, 11 de mayo de 2014

Odessa: la última advertencia


Después de la Segunda Guerra Mundial, todos los 8 de mayo, la humanidad celebra la derrota del fascismo. Pero después del Viernes Negro del 2 de mayo: la masacre de Odessa, la humanidad ha quedado perpleja, al ver las tropas de asalto nazis, otra vez quemar vivos a civiles indefensos, que arrestaban y mataban a todos los que trataban de escapar, mientras cantaban el himno nacional, ante sus cadáveres.
 
¡Transformemos el terrible ataque, en una acción decisiva!
 
Cualquier silencio es complicidad, incluso peor, es un crimen. Tenemos que decir alto y claro la verdad sobre el pogrom en Odessa, para derrotar a la Gran Mentira, extendida por los autores materiales e intelectuales del crimen: los nazis del Pravity Sektor y Svoboda, socios en el “gobierno ” ilegítimo Kiev de oligarcas pro-occidentales, y sobre todo por los centros imperialistas de Estados Unidos y la Unión Europea, con la asistencia de los “principales ” medios masivos de comunicación.
 
Sin lugar a dudas, cuando una sociedad, en una transición fallida como Ucrania implosiona y su economía se derrumba, la situación es compleja y llena de contradicciones, que no pueden simplificarse con el blanco sobre negro. Sin embargo, sólo los culpables podrían tratar de presentar el negro como blanco: a las víctimas como delincuentes, y como ” fascistas pro-rusos o agentes rusos”, a los ciudadanos de Odessa asesinados, de la manera más atroz, por los nazis del Pravity Sektor.
 
Esto es exactamente lo que la prensa occidental y la propaganda de televisión trata de hacer: presentar a los quemados vivos como “separatistas y nacionalistas pro-rusos” y los soldados de asalto del Pravity Sektor del 2 de mayo, como “activistas en favor de Ucrania ” (ver por ejemplo el artículo en Internacional Herald Tribune del 5 de mayo de 2014). Ahora, los mismos “activistas ciudadanos”, según el Ministro del Interior en Kiev, reemplazarán a la policía local para imponer la “ley y orden”, en otros lugares, para aterrorizar a la población de Odessa y subyugar a la dictadura de los maestros de Kiev. Ya, los médicos que trataron de ayudar a las víctimas del pogrom fueron tratados por los “activistas en favor de Ucrania” como “judíos sucios”. Ellos manifiestan, una vez más, el famoso anti-semitismo de los Banderovites en el poder, lo cual es particularmente cruel en una ciudad como Odessa, que solía ser un centro tradicional de la cultura judía, honrado por la pluma inmortal de un Isaac Babel. La masacre en Odessa ha revivido con razón recuerdos siniestros del pogrom de Judíos de 1942, en Lviv, perpretado por las bandas Stepan Bandera.
 
El pogrom de Odessa está indisolublemente ligado al asedio de Sloviansk, las ejecuciones en Kramatorsk y otras ciudades, la escalada de la agresión militar por parte de las fuerzas de Kiev con helicópteros, tanques, tropas especiales, bajo la dirección de los “especialistas ” de Estados Unidos en el terror de la guerra contra la clase obrera y de la rebelión popular en oriente y el sur de Ucrania.
 
Incluso la prensa occidental, que intenta representar la rebelión como la acción de… “pequeños grupos de separatistas pro rusos y de los soldados rusos encubiertos “, no puede dejar de admitir que esta acción cuenta con el apoyo de la población local. El carácter clasista y obrero de la rebelión, se muestra claramente en la huelga iniciada el 23 de abril por los mineros de Donbass contra el propietario de la mina: el oligarca Akhmetov, el hombre más rico de Ucrania, ex partidario de Yanukovitch, y figura clave para su destitución. Estos mismos mineros han convocado a los mineros de la Unión Europea a que se solidaricen, en el espíritu del internacionalismo proletario. Esta región es el corazón industrial del país y el objetivo de la ofensiva del capital extranjero, que sigue el programa del canibalismo social, vinculada a los préstamos del FMI.
 
Los trabajadores del este y sur de Ucrania no sólo defienden su lengua, como protección nacional y cultural del odio étnico y los planes genocidas de los Banderovites, en Kiev. La cuestión social está en el centro, a pesar de toda la confusión introducida por derechistas nacionalistas rusos.
Es bien sabido que no sólo los oligarcas ucranianos, sino también a los oligarcas rusos tienen intereses invertidos en el este de Ucrania, se oponen a la rebelión y demandan su represión.
 
La verdad es que la población en el este de Ucrania sufre más bien, de la falta de acción de la Rusia de Putin, que de su acción. Las milicias populares en Donetsk les reclamaron en vano, por más armas, porque sólo cuentan con el antiguo armamento de la década de 1980, tomadas por los insurgentes locales, de las fuerzas armadas y la policía de Ucrania. El Kremlin subordina todo a su diplomacia secreta y la negociación entre bastidores con los Estados Unidos y Alemania. El acuerdo de Ginebra del 17 de abril fue únicamente un intento, en lo político, para lograr en primer lugar, el desarme de la rebelión en Donetsk, como habíamos subrayado en nuestro “Llamamiento del 18 de abril”. Fue una peligrosa farsa que fracasó miserablemente para convertirse en la tragedia actual.
 
Repetimos: ni el Kremlin ni los oligarcas, la clase obrera internacional es el aliado de clase real de los trabajadores de Ucrania.
 
El pogrom de Odessa es la última advertencia, no sólo por la tragedia que cae sobre todo el pueblo de Ucrania, tanto en el Este y en la parte occidental del país, sino también, por la tragedia más vasta y terrible que involucra a toda la región, Europa y el mundo. Recuerda al Kristallnacht, la “Noche de los Cristales” que precedió, en la Alemania nazi, al genocidio de los judíos de Europa.
 
El “nuevo orden ” que los ” ciudadanos activistas” del Pravity Sektor tienen que imponer según el ministro ucraniano de Asuntos Internos, implica no solamente a Odessa o el este de Ucrania, sino a toda Ucrania, para poder poner en práctica las medidas draconianas del FMI y la UE. Por otra parte, se trata del objetivo para la recolonización por los Estados Unidos, la Otan y los imperialistas de la UE, de todo el antiguo espacio soviético.
 
Si permitimos que tengan éxito en sus planes entonces no sólo Ucrania o Rusia o Europa del Este y los Balcanes, sino el conjunto de Europa, el Medio Oriente y el mundo entero van a sufrir una catástrofe. Tenemos que pararlos inmediatamente.
Comencemos transformando el aniversario de la derrota del fascismo de este año, el 8 de mayo, en un Día Internacional de Movilización por la Solidaridad y la Denuncia de la masacre perpetrada por los nazis en Odessa. Organicemos piquetes en las embajadas y consulados de Ucrania de todo el mundo, con volantes y convocatorias a reuniones y movilizaciones, etc.
 
Vamos a poner en el centro de la actividad política de todas las organizaciones de izquierda y populares y los movimientos sociales, en todos los foros internacionales y nacionales, las repercusiones de la tragedia ucraniana, en conexión con la situación específica, en cada país.
 
Vamos a romper el silencio cómplice, el letargo y la inactividad de la Izquierda burocratizada, sobre todo de Europa occidental, que mantiene en relación a Ucrania y la posición hasta de apoyo abierto a las acciones de “su propio” imperialismo. Si permitimos que los Banderovites en Kiev desarrollen su política criminal en Odessa entonces vamos a permitir que mañana el mismo delito lo cometa el “Amanecer Dorado ” en Grecia, Jobbik en Hungría o incluso, el Frente Nacional de Marine de Le Pen, en Francia.
 
Vamos a desenmascarar sistemáticamente todas las mentiras de los medios de comunicación, propaganda y operaciones psicológicas del imperialismo. La verdad es concreta y revolucionaria.
 
Las falsas elecciones del 25 de mayo en Ucrania impuestas dictatorialmente por el régimen pro Estados Unidos / UE contra la rebelión popular tienen que ser denunciadas como una farsa y boicoteadas.
 
Denunciemos también el nacionalismo ucraniano y el gran odio étnico del nacionalismo ruso, la desintegración, la esclavitud nacional y el desastre social en función de los intereses de la oligarquía y el capital mundial, para el FMI, la UE, los Estados Unidos y la Otan.
 
La integridad y la independencia de Ucrania se pueden asegurar sólo si todos los oligarcas son expropiados, sin compensación alguna, bajo control obrero, y se reorganiza toda la economía y la sociedad sobre bases socialistas, verdaderas y anti burocráticas.
 
El falso Verkhovna Rada (Consejo Supremo – Parlamento unicameral de Ucrania) tiene que ser disuelto inmediatamente. Los consejos obreros tienen que formarse en todas partes y elegir delegados para un nuevo, verdadero Consejo Supremo que organice un debate nacional para una nueva Constitución en una Europa unida, independiente, y una Ucrania socialista, gobernada por los Consejos de sus trabajadores y el pueblo y no por pandilleros pagados por Washington, Berlín y Bruselas.
 
¡Muerte al fascismo! ¡La libertad y la paz para el pueblo!
¡Todo el poder a los consejos obreros!
 
6 de mayo de 2014
 

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