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sábado, 5 de julio de 2014

El caso Boudou y los servicios de inteligencia


El caso Boudou huele a servicios de inteligencia por todos los costados.
El primer denunciante, por quien se abrió la causa, fue Jorge Orlando Pacífico, carapintada (“estuve a la derecha de Aldo Rico”, declaró alguna vez). Ex sargento y buzo táctico del Ejército, ex entrenador de comandos y de fuerzas especiales de la Policía Federal y de Gendarmería, veterano de Malvinas, Pacífico está vinculado con diversas cuevas de espionaje. Estuvo detenido en la causa AMIA, sospechado de integrar una banda que robaba armas en los cuarteles militares.

Ahora bien ¿de dónde dice este hombre que obtuvo la información para presentar su denuncia en 2012? De una conversación que supuestamente escuchó en el bar Tribunales Plaza, en Talcahuano y Libertad. En la mesa de atrás, según dijo, “un tipo reclamaba su comisión y amenazaba con ir a los medios para contar todo” (La Nación, 4/3/2012). Por supuesto, nadie le creyó.

La causa está contaminada de espías en partes y contrapartes. Marcelo Ruiz, abogado del yerno de los Ciccone, Guillermo Reinwick, es un ex agente de la Side. Los abogados de Boudou, el todoterreno Darío Richarte (es vicerrector de la UBA y miembro del comité de disciplina de la AFA) y Diego Pirota, también fueron espías. Boudou acusó a Ruiz de urdir un complot con sus ex compinches de 25 de Mayo y Rivadavia para favorecer a la familia Ciccone. Posiblemente tenga razón, como cuando denuncia las conspiraciones internas de los “machos en off”. A veces, los paranoicos también tienen quien los persiga.

Ahora, fuentes de Tribunales dejaron trascender (véase La Nación, 1°/7) que el gobierno organizó una red paralela de espionaje para seguir a jueces y fiscales. Esa red estaría integrada por personal de inteligencia de la Policía Federal y de Gendarmería. Detrás de ella, los supuestos espiados ven la mano de César Milani, especialista en espiar gente ya que no puede hacerla desaparecer como en otros tiempos.

Nada de esto puede extrañar. Ciccone es una empresa estratégica: fabrica papel moneda y confecciona pasaportes. Por lo tanto, “no debería sorprender que la Side y la PFA tengan sus ramificaciones” dentro de ella (ídem). Las maniobras de Boudou (es decir de los K) por quedarse con Ciccone tocaron las entrañas del poder en su punto más sensible: el aparato de espionaje.

Además, ese aparato está partido al medio. Jaime Stiusso, espía favorito de Néstor Kirchner, ahora trabaja abiertamente en contra del gobierno con su ladero Francisco Larcher. Fernando Poncino, el servicio amigo de Hebe de Bonafini, hasta hace poco “leal” a los K, se reúne con Sergio Massa. Héctor Icazuriaga, el “señor 5”, está dibujado.

Como decía el escritor y poeta anarquista, el peruano Manuel González Prada, “donde se aplica el dedo brota la pus”.

Fuente: http://revistaelotro.wordpress.com/2014/07/04/el-caso-boudou-y-los-servicios-de-inteligencia/

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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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