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domingo, 16 de noviembre de 2014

Copamos el Luna Park

Edición Impresa #1340 | Por Gabriel Solano

Un gran paso al frente del movimiento obrero y la izquierda
 
Los más de 10.000 luchadores que se hicieron presentes en el Luna Park son un dato sobresaliente para el movimiento obrero y la izquierda, y el proceso político en su conjunto. Un estadio que, hasta ahora, estaba reservado para los grandes partidos tradicionales, fue ocupado en su totalidad por activistas de las principales concentraciones obreras y del movimiento popular en general. Una parte sustancial de la jornada consistió en un debate de seis horas de duración y de elevado nivel, en varias comisiones. Es una expresión del alcance del ascenso de la izquierda que se expresó en 2011-2013. Contrasta con el escepticismo del conjunto de la izquierda acerca de la posibilidad de una movilización política de la mayor parte de los activistas clasistas. El ascenso de la izquierda en nuestro país se distingue de otros procesos políticos encabezados por tendencias democratizantes fragmentarias, las que tienen una fuerte tendencia al compromiso con el capital internacional.
 
El Luna Park repleto de luchadores también expresa que el agotamiento de la experiencia "nacional y popular" adquiere un carácter superador. Mientras delegados petroleros de Santa Cruz y trabajadores ex ypefianos debatían en nuestro Congreso, los diarios daban a conocer que la ley petrolera votada en Diputados por el kirchnerismo había sido dictada, hasta en sus mínimos detalles, por el monopolio yanqui Chevron. Mientras el oficialismo (y la burocracia sindical) se ‘fusiona’ con los monopolios petroleros, la izquierda lo hace con los obreros petroleros. El Luna Park ilustró una confrontación de orden estratégico.
 
El acuerdo con Chevron, los preparativos para un acuerdo con los buitres en enero y la cristiana sepultura a la ley de medios, para entregar el negocio audiovisual y de las comunicaciones a las telefónicas, constituyen el contenido político del acuerdo del kirchnerismo y los ‘barones del conurbano’ con la candidatura de Scioli. La izquierda K va camino a comerse un nuevo sapo, para colmo con los ojos bien abiertos. La confrontación consecuente con este nacionalismo burgués, durante toda la experiencia K, se ha plasmado en el copamiento del Luna por parte de los luchadores.
 
Otro adiós al “progresismo”
 
El Luna Park de la izquierda revolucionaria contrasta con la disolución del llamado “progresismo” detrás de candidaturas patronales y de derecha. En lo que concierne al Unen, su final ya está decretado: termina loteado entre Massa y Macri. Estos desplazamientos agudizarán aún más la crisis de la UCR. El centroizquierda de estos contubernios carga con la responsabilidad del intento de armar un frente con agentes directos del gran capital, a los que disimuló con frases de transparencia, honestidad y república. Este progresismo terminará reducido a posiciones testimoniales, justo cuando la izquierda revolucionaria muestra las vías de un fuerte desarrollo.
 
Los compañeros presentes en el Congreso debatieron un balance de las luchas libradas por el movimiento obrero y la necesidad de preparar, mediante la agitación, la organización y la propaganda, un nuevo ciclo de luchas para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores. Lo cual es una cuestión de poder. La orientación del gobierno, de armar una nueva bicicleta financiera y conjurar la suba del dólar con una política recesiva, impactará fuertemente en los salarios y conducirá a mayores despidos y suspensiones. Pero las huelgas de los docentes, de los trabajadores bancarios, la advertencia de paro de los petroleros muestran una etapa de luchas que aún no ha tomado su verdadero vuelo. Para ello, el Congreso votó un plan de acción, que incluye el impulso al paro del 20 de noviembre y el impulso a luchas claves del movimiento obrero, no solamente en el gran Buenos Aires sino en la mayoría de las provincias. El Congreso votó una política para expulsar a la burocracia sindical de los Pignanelli, Caló y Moyano, y recuperar los sindicatos como instrumentos de combate y formación de la clase obrera.
 
El frente único
 
Las caracterizaciones que guiaron las deliberaciones y las resoluciones del Congreso partieron del hecho de que asistíamos a un régimen en crisis, que explota la atomización de la clase obrera a través de sus laderos de izquierda, pero por sobre todo de la burocracia sindical. La vía para superar esta situación es la fusión de la izquierda con el movimiento obrero, tarea a la que debe abocarse el conjunto del Frente de Izquierda. De ahí la severidad de la crítica del Congreso al faccionalismo y la reivindicación enérgica del método del frente único. Desde la Liga de los Comunistas de Marx hasta la IV Internacional, la política de frente único ha constituido la llave maestra del periodo de transición.
 
Los miles y miles de compañeros que concurrieron al Luna Park se fueron con la convicción de que asistíamos a una situación excepcional para la izquierda revolucionaria y para el movimiento obrero combativo. Para perseverar por este camino, el Congreso resolvió reconvocarse a principios del año que viene, convocado por el conjunto de la izquierda ligada a la lucha de clases de los trabajadores.
 
Hemos dado un gran paso político.
 

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