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martes, 25 de noviembre de 2014

El 25 marchamos en todo el país

Edición Impresa #1341 | Por Vanina Biasi

Enfrentemos la violencia social e institucional contra la mujer
 
Bajo el kirchnerismo, el Estado no alteró su agenda de compromiso con el capital, que es antagónica a las principales demandas del movimiento de mujeres. Para ello, actuó de forma muy pérfida: cooptó a una parte del movimiento, en base al impulso de leyes supuestamente progresistas y explotando la figura presidencial -como si su género fuera sinónimo de defensa de las mujeres.
 
Diez años después, los hechos muestran los resultados de una política que usó al programa de las mujeres como cortina de humo de un derechismo de fondo.
 
El parlamento con mayoría kirchnerista aprobó la ley de Trata en el año 2008. En el fondo de aquella ley estaba la defensa de la prostitución como trabajo y, sobre todo, la cobertura de su explotación por parte de terceros. Bajo este argumento, la ley original planteaba que las mayores de edad debían probar que no habían sido tratadas con consentimiento propio, una aberración que sólo podían pergeñar personeros empeñados en encubrir la explotación sexual. Este artículo sólo fue modificado cuando estalló el escándalo de las absoluciones del caso Marita Verón. El flagelo de la explotación sexual y laboral y la trata tiene dimensiones terribles. El gobierno encubrió a los tratantes, muchos de ellos políticos, grandes capitalistas, banqueros, jueces, policías y funcionarios del Estado. 
 
En igual sentido, actuó el gobierno con la ley de Violencia de Género, aprobada en 2008 y recién reglamentada en 2010. No se destinó presupuesto para reducir los índices de violencia y se acentuó la inocuidad del Consejo Nacional de las Mujeres, sólo ocupado en la difusión de la figura presidencial. Cuando implementaron alguna campaña, impulsaron una política de transferencia de responsabilidades del Estado a la víctima: "sacale tarjeta roja", "apretá el botón". Cálculos extraoficiales señalan que una mujer es asesinada por día. En la mayoría de los casos, la mujer buscó una asistencia estatal que no encontró. En Salta, Urtubey se niega desde hace diez años a resarcir a la única sobreviviente del caso Alderete. Pero no se privaron de colocarle a una ley de Violencia provincial el nombre de la víctima. En cambio, en la misma Salta, el Partido Obrero plantea que sean las propias mujeres las que voten a los jueces y fiscales que deban atender casos de violencia de género, en los juzgados específicos que se han creado.
 
El Estado justifica todo el tiempo la violencia contra las mujeres. El caso Girat, en Mar del Plata, ha puesto de relieve el enorme encubrimiento, no sólo judicial hacia su padre violador, sin al interior de las Fuerzas Armadas. Un nuevo caso tiene por protagonista a un policía de la Bonaerense, encubierto por la fuerza y por la Justicia que acaba de absolverlo. La violencia también es una herramienta preciada por el poder para mantener a raya a las mayorías populares, y por eso se defiende a los abusadores y a los golpeadores.
 
 
El clero
 
Ningún gobierno que se pretenda "progre" puede exhibir semejante nivel de crecimiento de la presencia clerical en los diferentes poderes del Estado. En el plano educativo, el clero frena la educación sexual científica y tiene el monopolio de la educación religiosa dentro de la educación pública de algunas provincias. En nuestro país, el Vaticano bloquea el derecho al aborto legal y tiene una presencia nunca vista en todo el aparato de salud. Su principal conductor, el ministro Manzur, es un representante de los grandes negocios farmacéuticos y del lobby vaticano contra el aborto legal. En su derrumbe político, el kirchnerismo ha reforzado a fondo sus vínculos con el clero, esperando como contraprestación un salvavidas político desde el Vaticano.
 
La década kirchnerista ha dejado planteada una enorme agenda de intervención y una gran conclusión política: el movimiento de mujeres debe mantenerse independiente de los gobiernos y los partidos patronales, y avanzar poniendo por delante su propia agenda de lucha. ¡A marchar masivamente el 25!
 
Basta de violencia contra las mujeres. Abajo el ajuste, los despidos y las suspensiones. Aborto legal, seguro y gratuito. Desmantelamiento de las redes de trata. Separación de la Iglesia del Estado.

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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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