The people united will never be defeated - ¡Proletarios del mundo, uníos!

sábado, 31 de mayo de 2014

Sobre el concepto de transición en el "Partido Obrero"

Reseña del libro "Los desafíos de una transición histórica"



El Partido Obrero ha publicado y puesto a la venta en forma publica, un folleto titulado “Los desafíos de una transición histórica”, donde se recogen las intervenciones realizadas por su dirigente, Jorge Altamira, ante los delegados del partido en el XXII Congreso de ésta organización realizado en la semana santa de este año.

No deja de resultar curioso, sobre todo en nuestro país donde la vida interna de los partidos políticos es un misterio guardado bajo siete llaves a la mirada del gran público, que un partido, que se define por su carácter socialista y revolucionario, dé a publicidad abiertamente todos aquellos elementos que estuvieron presentes en las discusiones de una instancia organizativa tan fundamental para la vida interna de un partido político como es su Congreso nacional.

De hecho, es poco común o desconocido que se realicen congresos en la mayoría de fuerzas políticas que pululan en el país, donde se acuerden democráticamente los lineamientos de la intervención de esas fuerzas en una situación nacional e internacional, marcadas por las crisis.

Menos común aún, es que los aspectos esenciales de sus análisis, su estrategia, sus construcciones frentistas y métodos sean entregados a la sociedad para ser sometidos a discusión.

En general, es el misterio, la maniobra y el escamoteo lo que define la vida interna de las organizaciones políticas de la burguesía y de la pequeña burguesía.

La realización de debates congresales al interior de los partidos es una práctica abandonada o nunca realizada por estas organizaciones, las que prefieren actuar en la realidad nacional, desde un empirismo vacío y donde todo su programa de acción se inscribe de acuerdo a la intervención de los lobbys corporativos empresariales que los financian; la opinión de la prensa burguesa y los prejuicios sociales de una pequeña burguesía reaccionaria inclinada a la política. Un licuado electoral fantástico, destinado al único fin de cosechar votos.

Mientras, los “especialistas en candidatearse” se pavonean en los medios de prensa, obedientes de los mandatos del capital nacional y extranjero, como corresponde a una clase política subordinada. La publicación de este folleto del PO responde a necesidades inseparables del proceso de transición que anuncia: por un lado, porque intenta generalizar a los más amplios sectores el debate sobre una estrategia obrera de salida a la crisis; por el otro, porque se transforma en un intento saludable de popularizar el lenguaje de la izquierda revolucionaria (en contraposición al confuso y lavado “relato socialista” de una pequeña burguesía democratizante, horizontalista, “independiente”, filo foquista o conciliadora) al comunicar en forma abierta de cara a los trabajadores lo que resulta de sus análisis, diagnósticos y perspectivas discutidos en su Congreso. El PO intenta entrar en dialogo con las más amplia masa de activistas, y esto en medio de una crisis que mantiene atenta la escucha de los trabajadores, dando forma, de este modo, a un objetivo estratégico que es definido como imprescindible, “la fusión del movimiento obrero con la izquierda”.

Los problemas de la transición

Toda transición supone un pasaje de un estado a otro y como consecuencia un cambio de situación o el pasaje “de una crisis a otra crisis”.

Altamira afirma que es en el análisis de las transiciones donde se ven aparecer los elementos que expresan todos los desequilibrios por la que atraviesa la situación política, y estimula a los delegados y a los militantes del Partido Obrero para que estudien la transición política, considerada desde el punto de vista metodológico como opuesta a la “reafirmación de la constancia” sostenida por otros partidos de la izquierda y la centro izquierda. Este polémico concepto de “reafirmación de la constancia” debe ser entendido como el sentimiento intelectual que, ganado por la inercia de los hechos y la repetición de las etapas, sostiene el carácter permanente de lo dado (inmutabilidad de la situación) y no como sinónimo de fortaleza de principios o firmeza en las convicciones.

La negación o la ignorancia de la transición política, realizada por los partidos tradicionales y pequeños burgueses, es la expresión de su incapacidad para caracterizar a sus propias organizaciones y partidos como organismos vivos e insertos en la lucha de clases. Las ideologías conservadoras y conciliadoras con el régimen burgués coloca a estas organizaciones en una posición de desmentida de cualquier proceso de mutación social, sobre todo, cuando el movimiento obrero tiene una fuerte intervención.

Pero en esta negación de la transición, de algún modo esperable por parte de las fuerzas tradicionales y centristas de la burguesía y la pequeña burguesía, Altamira incluye, “hasta cierto punto a la (propia) izquierda de carácter sectario” cuya actuación es el resultado de una necesidad política que los absuelve de orientar y dirigir al movimiento obrero en un cuadro de mutaciones sociales y reacomodamiento de fuerzas históricas, en el empeño por permanecer como opositores y no “saltar el cerco” de transformarse en una alternativa política. El encuentro de Atlanta podría ser un ejemplo de eso. Donde sectores de izquierda (organizados en el FIT) que consiguen consagrar representación parlamentaria con más de un millón 300 mil votos vuelven al redil ideológico que los atenaza detrás de referentes políticos hostiles al manifiesto político acordado por el Frente de izquierda.

Es en el análisis profundo de la transición en donde se aspira a descubrir la dinámica real de una situación inmersa en una crisis que supera la coyuntura, y no en las maniobras de ida y vuelta adhiriendo a sectores que se han demostrado hostiles al programa de la izquierda revolucionaria, conciliadores con la burocracia sindical y estatistas en el reclamo a la burguesía.

Aplicar con rigor el método marxista a la investigación de las transiciones en sus diferentes aspectos (subjetivos y objetivos) tiene la función de potenciar todos los fundamentos estratégicos de la acción de un partido obrero que, en definitiva, interviene cotidianamente para que el proceso que emerge se desenvuelva en un sentido revolucionario.

En una transición conviven simultáneamente elementos contradictorios que se corresponden a una y otra etapa y que contienen conexiones objetivas que superan el impresionismo resultante de un determinado relato, sea este liberal o nacional y popular. Por eso, se puede concluir en que “la bancarrota de 2001/2002 se ha transformado en la bancarrota de 2008” y se ha proyectado en la crisis de deuda que en la actualidad conduce a un rodrigado y a la entrega del patrimonio nacional por parte de un gobierno que pintado de “nacional y popular”, termina atado a los organismos internacionales de crédito como cualquier vulgar personaje neoliberal.

Altamira, con su análisis de la transición, reemplaza el estudio de la situación político económica, feteándola en etapas, por una mirada atenta e integral a todo el proceso de crisis.

La transición es un conjunto de elementos opuestos y contradictorios dentro de una dinámica más general, que subordina y subroga la temporalidad de “la etapa” a un estudio superior y más universal de los elementos constitutivos de la crisis. La transición es en algún sentido la negación de las “etapas”, aunque muchas veces se confundan o se discutan como una misma cosa.

Las etapas tienen una característica ordinal donde se sujetan una a las otras; “la etapa” influenciada como planteamiento por estalinismo esboza desde su concepción unos de los problemas esenciales de esta fuerza reaccionaria: la deficiencia del pensamiento dialéctico.

Los cultores de las etapas las demarcan siempre por algunas abstracciones que expresan el alcance de los nuevos “signos que surcan el cambio de la etapa”, por lo que entienden como un inadmisible el análisis de las contradicciones que se desenvuelven en el proceso político. La “etapa”, tiene para ellos el valor fetichista de lo “concreto” y este, a su vez, es resultado del dilema simple entre el blanco o el negro. Es por eso que no le resulta difícil al dirigente del PO poder demostrar como un absurdo del imaginario de una izquierda históricamente obediente y domesticada al nacionalismo burgués, la evaluación que en 2005 el kirchnerismo, con su política de quita de deuda, dio un golpe de timón que “marcó un cambio de etapa” hacia la izquierda.

En el folleto del PO se demuestra contundentemente que el famoso giro K en el tema de la deuda (de 2005) fue parte de la misma transición que conduce a la bancarrota capitalista de la actualidad. La “etapa” de Néstor está marcada por la búsqueda de una salida burguesa a la emergencia del “argentinazo” y toda su mística antiimperialista se resuelve detrás del pago del cupón PBI.

El primer punto de la transición, siguiendo a Altamira, lo encontramos entonces en una nueva bancarrota, encabezada esta vez por el kirchnerismo, que afecta a jubilados, destruye la moneda y destina las reservas a los pagos a los organismos internacionales. Los K, menemistas devenidos en montoneros nacionales y populares, hoy deambulan por el mundo entregando el petróleo a Chevrón, negociando con el FMI, el Club de París y entregando la soberanía de la negociación de la deuda con los fondos buitres a la Corte suprema de EEUU.

El famoso producto K, heredero de la lucha de masas callejeras en contra de las políticas neo liberales, recurre en el marco de su decadencia y fracaso como movimiento liberador a impulsar leyes antimanifestaciones, aplicar leyes antiterroristas y al intento de represión de toda lucha popular: Berni, Milani, etc.

Altamira, en su discurso publicado, explica los alcances de esta bancarrota en un lenguaje didáctico, cargado de ejemplos que permite sacar conclusiones a cualquier trabajador sin llegar a ser un especialista en economía, alcanza con prestar un poco de atención para entender las características de la transición actual, su relación con el pasado reciente abierto en 2001 y sus perspectivas.

El rol de la izquierda

Altamira insiste en que los trabajadores deben “saltar el cerco” desde el movimiento “peronismo nacional y popular” a la izquierda. De este salto, que ya tuvo su expresión en las últimas elecciones, fundamentalmente es la capital de la provincia de Salta, y en las posiciones que el clasismo viene ganando en sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados, se derivan consecuencias fenomenales que empiezan a escribir una nueva historia. El debilitamiento de la burocracia sindical, es una; la tendencia a la disolución de las fuerzas del centroizquierda, es la otra y, finalmente, englobando todo esto, el copamiento del peronismo por un grupo empresario de la vieja Ucede, es lo que marca su degradación completa como representante de las aspiraciones de las masas y, si se quiere, el triunfo político e ideológico de los viejos postulados de la “libertadora” en el movimiento nacional y popular.

Es en la intersección de todos estos elementos donde la izquierda revolucionaria debe hablar “desde la claridad”, analizando, despojado de sus matices impresionistas, del fenómeno de la transición.

“Los desafíos de una transición histórica” es un recomendable ensayo para estudiar y debatir los retos presentes y futuros que enfrenta la construcción de una herramienta emancipadora del movimiento obrero.
 
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=185381

Extraordinaria elección de la lista 3 de la Coordinadora Sindical Clasista-Partido Obrero




La presentación de la lista 3 en 50 seccionales y 17 provincias arrojó un resultado que no tiene antecedentes en el desarrollo de la izquierda en el movimiento obrero. Miles de trabajadores de la central apoyaron la lista clasista 3 y las listas de frente único de izquierda que enfrentaron a Micheli en la elección de la central.
 
La lista 2 de Mendoza, integrada por la dirección de ATE en ruptura con el michelismo secundada por el PO, se impuso en la provincia, y la lista 3 le ganó a la 1, en la votación de orden nacional, con el 85% de los votos en esa provincia. La lista 2 a su vez derrotó a la 1 en tres de las cuatro seccionales provinciales.
 
En Neuquén la lista 2 de le ganó a la 1 en cuatro seccionales y ganó la provincial en la seccional más desarrollada y con más historia de la central. Esa elección intenta ser burlada por la acción de patotas de Quintriqueo (Sec. Gral. de ATE) y del gobernador Sapag que han atacado el sindicato docente Aten con palos y piedras. La vieja dirección de ATE ligada a la celeste de Yasky en Aten, preparan la escisión definitiva de la central en la provincia, replicando la operada a escala nacional.
 
En Santa Cruz ganó la provincial 2, también independiente del michelismo y la lista 6, encabezada por una compañera de la Coordinadora Sindical Clasista-PO, ganó en la estratégica Río Turbio y también en la localidad de Gregores.
 
Las listas 20, opositoras, de frentes de izquierda que integramos como Coordinadora Sindical Clasista-PO, ganaron Bahía Blanca, Lomas de Zamora y Almirante Brown donde serán adjuntos en las dos ultimas, compañeros de la Coordinadora.
 
La lista 3 obtuvo además minorías en las directivas de El Dorado, Rosario, Escobar, Vicente López, Matanza, Orán e Irigoyen en Salta, lo que acreditará más de 35 cargos en las directivas de la CTA, ganados como oposición a la lista 1 de Pablo Micheli. Además, tres integrantes de las listas opositoras provinciales deben ingresar a la dirección nacional de la CTA según el estatuto: los casos de Santa Cruz, Neuquén y Mendoza.
 
En La Ciudad de Buenos Aires, la lista 3 ganó en doce centros claves de los trabajadores de la ciudad, entre ellos, en los sindicatos de la AGD-UBA y de Ademys. La abultada votación de la Lista 1 está sostenida por movimientos sociales de carácter territorial en un 60 por ciento.
 
La dirección de Micheli pagó caro su oportunismo con Moyano y Barrionuevo, y más en general su integración al frente UNEN, que aceleró la tendencia a la disolución de la CTA.
 
La lucha librada por poner en pie una central clasista con 1200 candidatos y la acreditación de 3726 fiscales, dejó plantada en la central a la Coordinadora Sindical Clasista-PO como una gran corriente nacional.
 
Desconocemos totalmente los guarismos emitidos por la lista 1, puesto que son sólo un dibujo que no refleja la realidad de la elección. Los resultados finales no se conocen en sus números definitivos y pueden ser aún mejores para la lista de la 3, puesto que se ha impugnado Tucumán, Hurlinghanm, Florencio Varela y La Rioja donde se deberán efectuar nuevas elecciones.
 
A partir de estos resultados, reforzamos la invitación a todos los trabajadores y activistas de la CTA y de todo el movimiento obrero a realizar un Congreso de la Izquierda y del Movimiento Obrero que aborde las tareas de los trabajadores para que la clase obrera intervenga en la actual crisis con su propia política.
 
Nuestro reconocimiento a todos los trabajadores de la central por este apoyo a la lucha por una nueva dirección del movimiento obrero.
 
María Elena Molina / Candidata a Secretaria General / 0341-155320012
Néstor Correa / Candidato Secretario Adjunto / 1550524260
Patricia Jure / Candidata a Sec Segunda Adjunta / 0299-154011389

viernes, 30 de mayo de 2014

EL SMATA DEFIENDE A LAS PATRONALES


La Directiva del Smata ha sacado una costosísima solicitada en la que en lugar de defender a los trabajadores contra la enorme ola de despidos y suspensiones, contra las patronales que los producen, ataca a los trabajadores que luchan por sus puestos de trabajo.
 
El Smata está encubriendo la acción de patotas que han agredido a los despedidos de VW en la puerta del establecimiento, incluso 8 (ocho) delegados que levantaron su voz en contra de los falsos retiros voluntarios y despidos, fueron agredidos a golpes de puño en el interior de la planta con territorio liberado patronal para evitar que su posición fuera discutida por el conjunto de la fábrica. Evita también denunciar la acción de la gendarmería rodeando e intimidando a las fábricas en conflicto como Gestamp o Cables Lear.
 
La Directiva del Smata cuestiona la actividad de los diputados y legisladores de la izquierda por apoyar y participar de las luchas obreras, presentando incluso proyectos en defensa de los despedidos, cuando fueron elegidos, precisamente, para esa tarea. Por iniciativa del Partido Obrero habrá el próximo martes una sesión especial en la Cámara de Diputados que discutirá el tema despidos y suspensiones en función de un proyecto de ley para frenarlos de inmediato, repartir las horas de trabajo disponibles sin afectar los salarios, abriendo los libros de las empresas que intentan despedir o suspender.
 
En contraste, los legisladores llamados de "origen sindical" que forman parte del PJ, oficial o disidente, incumplen la tarea de defender a los sindicatos y trabajadores en lucha por los salarios, contra el impuesto al salario y contra los despidos y suspensiones, problemas cruciales del momento para todo el movimiento obrero.
 
El Partido Obrero denuncia la política antiobrera de la burocracia sindical que actúa como brazo de una patronal que embolsó cuantiosas ganancias y hoy descarga su crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Reclama un plenario de delegados del Smata con mandato de asambleas de cada fábrica para resolver un plan de medida de apoyo a todos los trabajadores en conflicto y reafirma que los representantes del pueblo están para defender los intereses de los trabajadores.
 
Confieso que leía la solicitada y sentí asco realmente al ver lo que sacaron esos verdaderos HDP al servicio de la patronal de mierda 
 

EL ACUERDO USURARIO CON EL CLUB DE PARÍS


Foto: EL ACUERDO USURARIO CON EL CLUB DE PARÍS
Por Jorge Altamira

Cristina Kirchner y Axel Kicillof acaba de suscribir un acuerdo con el llamado Club de París, que se inscribe en la línea de los arreglos usurarios que establecieron con Repsol, a pesar del gigantesco vaciamiento energético producido por este pulpo petrolero con la complicidad del gobierno kirchnerista.

El gobierno nacional está empeñado en transitar el último tramo de su gobierno con un feroz ajuste contra los trabajadores y concesiones sin precedentes al capital internacional. 

El acuerdo anunciado el jueves 29, convierte los u$s 6 millones de dólares, aproximadamente, pretendiamente adeudados al Club de París en una negociación anterior, en 2008, en una nueva deuda de u$s 9.700 millones, lo cual representa un aumento del 60%, a una tasa del 7% anual. El carácter usurario de la operación lo deja en evidencia la tasa del uno a dos por ciento anual que rigió en los mercados internacionales en este período. En lugar de obtener una quita, como corresponde a un país que ha pasado de un 'defol' a otro, K y K reconocen, al revés, un una prima abusiva sobre las tasas corrientes de mercado.

En plena crisis mundial, los 'nacionales y populares' vuelven a aportar al rescate de la banca internacional. 

Una gran parte de la deuda de Argentina con el Club de París corresponde a créditos de entidades públicas a compañías locales, que en otra buena parte fueron estatizadas durante la gestión de Cavallo en el Banco Central, hacia finales de la dictadura militar. K-K, como sus antecesores Alfonsín, Menem y De la Rúa admiten un endeudamiento nacional sin proceder a una investigación de su legalidad y legitimidad.

El convenio anuncia un “pago mínimo de u$s 1150 millones”, lo que supone que este pago en efectivo podría ser aún mayor. Esta cláusula ambigua significa que Argentina deberá compensar con pagos mayores a ese 'mínimo' cualquier crédito que llegara a obtener de las entidades públicas de los estados del Club, para evitar un aumento de la deuda global. La refinanciación se hace al corto plazo de cinco años, lo que impone una gravosa hipoteca a la salida de la crisis actual. 

Este nuevo incremento de la deuda pública con el exterior significa otra declaración de 'defol' de la deuda pública dolarizada que la Administración Nacional ha impuesto al Banco Central, la Anses y otros organismos autónomos o descentralizados, en su llamada política de 'desendeudamiento' con los acreedores internacionales. La 'generosidad' con los organismos internacionales que financiaron a la dictadura militar contrasta con la confiscación de los jubilados y del ahorro nacional.

El acuerdo incrementa los vencimientos de deuda, en 2015, que podría superar los u$s 8 mil millones debido a los Boden 15 y otros pagos, lo que obligaría a otra refinanciación. 

El aplauso entusiasta que las fuerzas tradicionales, sin importar el fragmento que representen, han brindado a este acuerdo, es una demostración de que, al igual que el gobierno, representan los intereses del capital financiero, sin importa lo usurarios que esos intereses sean. 

Las entidades empresarias saludan el arreglo porque les ofrece una margen mayor para incursionar en la 'bicicleta financiera' que han habilitado Kicillof y Fábrega, que consiste en tomar deuda en el exterior para re-prestarla en el mercado interno con un diferencial de interés que puede superar los veinte puntos – o sea un 200 por ciento.

El reendeudamiento internacional al que ahora apuesta el kirchnerismo acentuará los desequilibrios económicos, porque forzará a una nueva devaluación fuerte del peso para cumplir con el servicio de esa deuda. El FMI no solamente impuso su política sin la necesidad de hacerse presente: a partir de la inspección de las cuentas del Indec, desde junio próximo, podrá verificar la consistencia de las cuentas nacionales y de los balances financieros. 

Como representante político del Frente de Izquierda señalo que anularemos todos estos convenios usurarios y someteremos a sus ejecutores a la Justicia. Por Jorge Altamira

Cristina Kirchner y Axel Kicillof acaba de suscribir un acuerdo con el llamado Club de París, que se inscribe en la línea de los arreglos usurarios que establecieron con Repsol, a pesar del gigantesco vaciamiento energético producido por este pulpo petrolero con la complicidad del gobierno kirchnerista.

El gobierno nacional está empeñado en transitar el último tramo de su gobierno con un feroz ajuste contra los trabajadores y concesiones sin precedentes al capital internacional.

El acuerdo anunciado el jueves 29, convierte los u$s 6000 millones de dólares, aproximadamente, pretendiamente adeudados al Club de París en una negociación anterior, en 2008, en una nueva deuda de u$s 9.700 millones, lo cual representa un aumento del 60%, a una tasa del 7% anual. El carácter usurario de la operación lo deja en evidencia la tasa del uno a dos por ciento anual que rigió en los mercados internacionales en este período. En lugar de obtener una quita, como corresponde a un país que ha pasado de un 'defol' a otro, K y K reconocen, al revés, un una prima abusiva sobre las tasas corrientes de mercado.

En plena crisis mundial, los 'nacionales y populares' vuelven a aportar al rescate de la banca internacional.

Una gran parte de la deuda de Argentina con el Club de París corresponde a créditos de entidades públicas a compañías locales, que en otra buena parte fueron estatizadas durante la gestión de Cavallo en el Banco Central, hacia finales de la dictadura militar. K-K, como sus antecesores Alfonsín, Menem y De la Rúa admiten un endeudamiento nacional sin proceder a una investigación de su legalidad y legitimidad.

El convenio anuncia un “pago mínimo de u$s 1150 millones”, lo que supone que este pago en efectivo podría ser aún mayor. Esta cláusula ambigua significa que Argentina deberá compensar con pagos mayores a ese 'mínimo' cualquier crédito que llegara a obtener de las entidades públicas de los estados del Club, para evitar un aumento de la deuda global. La refinanciación se hace al corto plazo de cinco años, lo que impone una gravosa hipoteca a la salida de la crisis actual.

Este nuevo incremento de la deuda pública con el exterior significa otra declaración de 'defol' de la deuda pública dolarizada que la Administración Nacional ha impuesto al Banco Central, la Anses y otros organismos autónomos o descentralizados, en su llamada política de 'desendeudamiento' con los acreedores internacionales. La 'generosidad' con los organismos internacionales que financiaron a la dictadura militar contrasta con la confiscación de los jubilados y del ahorro nacional.

El acuerdo incrementa los vencimientos de deuda, en 2015, que podría superar los u$s 8 mil millones debido a los Boden 15 y otros pagos, lo que obligaría a otra refinanciación.

El aplauso entusiasta que las fuerzas tradicionales, sin importar el fragmento que representen, han brindado a este acuerdo, es una demostración de que, al igual que el gobierno, representan los intereses del capital financiero, sin importa lo usurarios que esos intereses sean.

Las entidades empresarias saludan el arreglo porque les ofrece una margen mayor para incursionar en la 'bicicleta financiera' que han habilitado Kicillof y Fábrega, que consiste en tomar deuda en el exterior para re-prestarla en el mercado interno con un diferencial de interés que puede superar los veinte puntos – o sea un 200 por ciento.

El reendeudamiento internacional al que ahora apuesta el kirchnerismo acentuará los desequilibrios económicos, porque forzará a una nueva devaluación fuerte del peso para cumplir con el servicio de esa deuda. El FMI no solamente impuso su política sin la necesidad de hacerse presente: a partir de la inspección de las cuentas del Indec, desde junio próximo, podrá verificar la consistencia de las cuentas nacionales y de los balances financieros.

Como representante político del Frente de Izquierda señalo que anularemos todos estos convenios usurarios y someteremos a sus ejecutores a la Justicia.

jueves, 29 de mayo de 2014

Derrumbe económico y Rodrigazo K

Derrumbe econ�mico y Rodrigazo K
La decisión oficial de reducir las tasas de interés, para contrarrestar la caída industrial ha tenido como consecuencia la disparada del dólar paralelo. La paz cambiaria ha llegado a su fin.
El anunciado ingreso de dólares de la soja, con la cual el gobierno esperaba engrosar las reservas internacionales, ha culminado en otra frustración. Las reservas apenas han aumentado 1.200 millones de dólares, menos de la mitad que lo que el Central perdió solo en enero. Los dólares que ingresaron por la cosecha salieron para hacer frente a las importaciones energéticas y el pago de la deuda externa. A eso se unen las propias cerealeras, que se han volcado en los últimos días al dólar blue.

El gobierno ha ido quemando sus últimos cartuchos. No hay margen para seguir aumentando la tasa de interés que, en los niveles actuales del 30 por ciento, se ha vuelto una carga insostenible para la economía. La nueva disparada del dólar forzó al Central a frenar los permisos de importación, como en la mejor época de Moreno. Pero este expediente improvisado y de apuro echa leña al fuego del parate económico y desnuda el empantanamiento de la política oficial.

La quiebra del Central


En los próximos dos meses, vencen letras (Lebac) por 80.000 millones de pesos y a eso se agrega la compra de dólares de la cosecha. Mientras tanto, los subsidios, lejos de bajar, han subido, como consecuencia de la devaluación que ha disparado la carestía y la factura energética, en particular. Esto implica un nuevo salto en la emisión monetaria, lo que obligaría al Central a una nueva emisión de títulos. Un bola de nieve, a lo que se agrega a la deuda que el Tesoro nacional acumula con el Banco Central, que asciende al 150 por ciento de sus reservas. Una deuda incobrable, que coloca al Central en un virtual quiebra.
Reendeudamiento

En este cuadro, el kirchnerismo se abraza, aún más, al recurso de un auxilio del capital financiero internacional.
Las concesiones generosas a Chevron o la indemnización ruinosa a Repsol, sin embargo, no han aportado a esa salida. Las negociaciones con el Club de París pueden terminar también en un nuevo fiasco. El tándem KK estaría estudiando un aumento en el desembolso de dinero en efectivo, pero, aún eso, no lo salvaría de la injerencia del FMI. Lo que está en discusión en torno al monitoreo de dicho organismo es la necesidad de un ajustazo en regla y definitivo. Desde el FMI para abajo exigen una devaluación mayor del peso, la extensión de los tarifazos a todos los servicios y el levantamiento del cepo cambiario. Este programa es lo que reclaman los economistas y candidatos de la oposición y, de un modo general, la clase capitalista.




Los que habían pronosticado que la devaluación de enero colocaba las cosas en un “nuevo equilibrio” piden ahora una nueva devaluación, que compense la escalada inflacionaria de estos meses y, también, los aumentos salariales arrancados en las paritarias”. Nadie está convencido de que la devaluación de enero sea la última: la mayoría de las consultoras prevé que el dólar oficial se ubicaría entre 9,10 y 9,80 en diciembre (La Nación 25/5).Este escenario general es el que explica que el endeudamiento que consigue el país al cual, ahora, se han sumado las provincias, se paga a una tasa de 12 por ciento en dólares o más. Los “nacionales y populares” han hecho la proeza de que Argentina pague tasas confiscatorias, superiores a las vigentes en cualquier otro lugar del planeta. Estas operaciones usurarias caracterizan, sin embargo, a la víspera de toda cesación de pagos.



En resumen, un nuevo ataque está en puerta, mientras las contradicciones y desequilibrios del ajustazo estallan por todos lados. Es necesario que los trabajadores abordemos la etapa que en la que entramos con una clara comprensión de este cuadro de situación, de modo de llevar a la victoria la lucha contra el Rodrigazo en curso.

Pablo Heller

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La gran campaña de la Lista 3 CSC-PO en la CTA

La gran campa�a de la Lista 3 CSC-PO en la CTA MARTIN TRESLOBOS Foto: Martín Treslobos

 

Reunimos 3.700 fiscales

Los últimos días de la campaña electoral encuentran a la Lista 3 de la Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero en plena movilización. Reflejo de ello son los casi 3.700 fiscales presentados en todo el país.


La impugnación a las elecciones, por parte de burocracia de Huyo Yasky, con el aval del Ministerio de Trabajo, apunta, más allá de la disputa por la sigla, a frenar el avance de la izquierda. La dirección de la CTA no ha desarrollado ninguna campaña de movilización contra el intento de proscripción.

La impugnación podría impedir el ingreso de las urnas a las escuelas y dependencias públicas. Una situación que merece más que el simple recurso de decir que la CTA “no reconoce la injerencia del Ministerio de Trabajo”. La Lista 3 CSC-PO lanzó una campaña contra este atropello de Tomada-Yasky.


Izquierda Socialista y el PTS decidieron refugiarse en la abstención frente a las elecciones de la CTA, una lucha que pone a prueba el ascenso de la izquierda en el movimiento sindical. Es una manifestación liquidacionista de la política autoproclamatoria. En donde estas corrientes tienen representación sindical, como el Hospital Castro Rendón (Neuquén) o Ioma-La Plata, la recorrida de la Lista 3 recogió gran simpatía y el rechazo al abstencionismo, que es visto como un boicot contra la izquierda y no contra la burocracia.


En Neuquén, nuestra campaña fortaleció a la Lista 2 que integramos junto a agrupaciones y dirigentes combativos, aunque centristas; es la misma composición de la lista que recuperó el sindicato docente (Aten). La burocracia de Quintriqueo, una quinta columna del yaskismo en la CTA Micheli, será puesta contra la pared por la fiscalización de más de 600 compañeros sobre unos 200 lugares de votación. Existe la posibilidad de recuperar la CTA local.


En Mendoza, Raquel Blas, secretaria general de ATE, ha llamado a votar nacionalmente a la Lista 3.


En Santa Cruz, la Lista 6 provincial registra un claro progreso. En Río Turbio, Caleta Olivia y la zona centro, las listas 6 seccionales, de la CSC-PO, están dando una dura batalla contra las listas de la vieja burocracia Verde.


En la provincia de Buenos Aires, las listas de frente único del activismo pueden ganar en Bahía Blanca, Almirante Brown y Lomas. En La Matanza se han conseguido centenares de fiscales docentes y trabajadores de la salud del Hospital 32, que reforzarán a la comisión interna combativa del hospital.


Los dirigentes docentes de ATE-Educación, del Suteba combativo, de los médicos de la Cicop de Tribuna de Salud han obtenido la adhesión de 250 de compañeros como fiscales.


Los 550 votos a la lista antiburocrática Gris-Negra en el Astillero Río Santiago para junta interna, son una base para la Lista 3.

Estas expresiones y otras más marcan un progreso de la izquierda en el seno de la CTA.

Daniel Sierra

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Por una conducción clasista y de la izquierda en la CTA


miércoles, 28 de mayo de 2014

El Mundial viene caliente

el mundial viene caliente editorial


Es inocultable que la devaluación del peso no ha resuelto los problemas de ‘caja’ del gobierno y ha provocado una crisis industrial. En Córdoba, las suspensiones en la industria automotriz sumaron esta semana 1.900 trabajadores, mientras 150 metalúrgicas se acogen a los ‘recursos preventivos de crisis’, la venia para suspender o despedir. En Rosario, General Motors interrumpió su producción un día por semana, mientras que los recursos preventivos ya involucran a 3.000 trabajadores en toda la provincia. Mendoza sumó 6.000 desocupados en los últimos meses. El ‘ajuste’ K, que fuera celebrado por todo el arco patronal, se ha convertido en un desajuste en gran escala.
 
Entre una devaluación y otra

Es en este marco que la llamada ‘pax cambiaria’ ha llegado a su fin y que se vuelve a disparar el dólar en los mercados de capitales. La sangría no podrá frenarse esta vez con un aumento de la tasa de interés en pesos, porque el nivel alcanzado -arriba de un 30% anual- es una carga insoportable para la economía. Por otro lado, las concesiones a los monopolios extranjeros, como ha sido el caso de Chevron o el resarcimiento ruinoso a Repsol, no han aportado nada a la posibilidad de obtener financiamiento internacional. Una nueva devaluación volverá a aumentar el peso de la deuda pública dolarizada y disparará aun más los precios. Esto ocurre cuando el endeudamiento de los trabajadores alcanza a tres sueldos promedio, el nivel más alto de los últimos quince años -y similar, justamente, al que se registró en las puertas de la quiebra anterior (1998).

El kirchnerismo, en este cuadro, juega sus últimas fichas al reendeudamiento con el capital financiero internacional, pero no hay señales de que tenga éxito en el intento. Desde el FMI para abajo exigen una devaluación mayor del peso, la extensión de los tarifazos a todos los servicios y el levantamiento del llamado ‘cepo cambiario’. Un fallo desfavorable de la Corte norteamericana sobre el litigio con los fondos buitres obligará al gobierno a una negociación en condiciones negativas.

El gobierno transita por los carriles de un ‘rodrigazo’, precisamente cuando las grandes huelgas docentes y el paro del 10 demostraron que el movimiento obrero no lo va a aceptar sin grandes luchas. Ante la presión de los despidos, la UOM de Córdoba acaba de votar una huelga activa en la jornada aniversario del Cordobazo.
En ese cuadro, la embestida judicial sobre Boudou demuestra que el gobierno carece de la capacidad para arbitrar la crisis; se mantenga inmóvil o vuelva a devaluar sus posibilidades se achican. Ya lo advirtió Bergoglio: “cuiden a Cristina”. El Episcopado ha vuelto a intervenir con un llamado a la ‘reconciliación nacional’ y a pactar ‘políticas de Estado’ -o sea a armar una ‘unidad nacional’ que evite una repetición de 2001 en condiciones de mayor movilización y mayor politización de las masas. Esto explica las convocatorias a Moyano y Barrionuevo, y la unión entre macristas y kirchneristas en un engendro de “juventudes políticas”.
 
Clase obrera

Una gran deliberación recorre a todas las clases sociales, en primer lugar a la clase obrera. Es necesario que enlacemos las grandes reivindicaciones de la hora -prohibición de suspensiones y despidos, abolición del impuesto al salario, ajuste móvil de salarios con la inflación, 82% móvil, y el reclamo de un inmediato para de 36 horas por estos reclamos- junto a los planteos políticos estratégicos, para unir al movimiento de la clase obrera con la izquierda. Con decenas de charlas, asambleas y debates, el Partido Obrero ha puesto en marcha la campaña por un Congreso de la izquierda y el movimiento obrero, para poner en la agenda de los trabajadores la cuestión del poder.
 

martes, 27 de mayo de 2014

UNIVERSIDAD DE LAS MADRES: Por qué la estatización


El gobierno acaba de lograr, luego de varios fracasos, la aprobación en plenario de comisiones del Senado del proyecto de estatización de la Universidad de las Madres.
Llama la atención tanto empeño siendo que la universidad ocupa una pequeña porción del presupuesto de la Fundación de las Madres y la causa por malversación de fondos públicos en sus planes de vivienda fue dejada en fojas cero por la Cámara Federal, que además anuló los procesamientos dictados contra los hermanos Schoklender.

La Fundación había vuelto a ser noticia a raíz del informe en el que la Auditoría General de la Nación develó el circuito delictivo armado en torno de la Misión Sueños Compartidos, con suministros millonarios de fondos públicos -que entre 2005 y 2011 sumaron casi medio millón de dólares, que debían servir para construir 4.757 viviendas, de las que sólo se adjudicaron 822- derivados en parte a coimas a funcionarios públicos “que tenían la responsabilidad de aprobar y gestionar las obras” (Infobae, 12/2). En ese informe se detectó que la Fundación Madres había librado cheques a Propyme, la mutual de crédito cuyo allanamiento fue suspendido por la llamada de Carlos Liuzzi -el otro yo del secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini- al juez Oyarbide.

Propyme es una cueva que ofrece sus servicios a funcionarios que quieren percibir los sobornos que han pactado. Es habitual que las contratistas del Estado sufran demoras concientemente armadas para cobrar sus certificados. Una vez que lo logran, reciben cheques post-datados con la indicación de la financiera a la que deben ir para que los canjeen por efectivo, con una tasa de descuento que es la coima del funcionario.

La Fundación Madres aparece involucrada en otras cuevas. “Las parvas de efectivo que generaba Lázaro Báez se pesaban en SGI, la cueva que el contador Daniel Pérez Gadín le arrebató a Federico Elascar y que fue rebautizada, con desparpajo, La Rosadita. Los recursos que circulaban alrededor de Sueños Compartidos, el programa social de viviendas que administraban Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender, se canalizaron a través de una sociedad similar: Cooperativa Monetización, del prestamista Fernando Caparrós” (Pagni, La Nación, 20/3). Caparrós era socio del dueño de una de las financieras que se encargaba de cambiarle los cheques a la mafia de los medicamentes y de la que fue parte el asesinado Forza, aportante de peso a la campaña del Frente para la Victoria.

Las cuevas son canales en el blanqueo del narcotráfico.

El proyecto de estatización apunta a tapar los negociados con fondos públicos cuando el estallido de causas amenaza a la propia cabeza del Ejecutivo. Un punto final de la estatización que llevó a la degeneración de la Asociación de las Madres, convirtiéndola en una ONG destinada a realizar negocios patrocinados por el Estado -como otras tantas organizaciones populares, aniquiladas como movimientos de lucha.
 
 
 

Elecciones de la CTA: Respuesta a la izquierda abstencionista


El poder de la burocracia sindical, es un problema que debe examinarse partiendo de la base de que en los sindicatos se reproducen los mismos mecanismos de opresión que tienen vigencia en la estructura social.

La burocracia sindical como estructura de dominación, concibe a la organización de los sindicatos como un sistema totalitario, que absorba al trabajador en su totalidad, tanto en las cuestiones principales como en las menores, dentro de una única estrategia de domesticación y cosificación del movimiento obrero para el fomento de la conciliación de clases.

El comportamiento de provocación policial en la esfera de los sindicatos, represivo tanto en lo físico como ideológico transciende el lugar de trabajo, porqué actúa como una política que intenta asimilar al trabajador a una ideología hegemónica, donde la burocracia tiene como premisa la de constituirse como el único administrador y el mandante eterno en la organización sindical, por lo cual intenta convencer a los trabajadores, en todos los ámbitos, de poseer derechos de propiedad y de herencia sobre los sindicatos.

La criminalidad, el soborno y el fraude, son acciones asociadas al mantenimiento de este espacio de poder y surgen naturalmente cuando el negocio sindical aparece amenazado por agrupaciones o personas que plantean una oposición consecuente a la continuidad de los mandantes sindicales. En este sentido, el burócrata sindical, como representante de un sector dominante y antidemocrático en decadencia, circula por esa delgada línea que va: del sistemático intento de coptación de los trabajadores que aparecen más combativos y antiburocráticos, al apriete de tuercas con sus patotas serviles, o al macartismo y la delación abierta y directa a las patronales para que los despidan de los lugares de trabajo y hasta el crimen aberrante en caso de considerarlo necesario.

Estrechar el análisis de la representación burocrática al frente de los sindicatos al tema de la identidad peronista de los trabajadores de base, (Sobrero) es un dibujo imaginario que recorre la cabeza de algunos dirigentes opositores (sean de izquierda, centro o progresistas) que no terminan de asimilar el colosal derrotero que viene realizando la clase obrera para expulsar de sus organizaciones históricas a la lacra que representan estas direcciones ajenas a sus aspiraciones. De esta manera expresan, además, una fuerte colonización en sus caracterizaciones, producto del relato de las clases dirigentes y sus medios que insisten machaconamente en la hegemonía peronista entre los explotados; del mismo modo, si se quiere, en como la curia insiste en la hegemonía católica sobre la mayoría de los argentinos mientras las iglesias están vacías.

No es casual que el objetivo del Encuentro de Atlanta no haya sido “hacer un bloque político sino que se trata de un plenario sindical para discutir cómo coordinar fuerzas diversas para apoyar las luchas y enfrentar a la burocracia sindical”. Como si la burocracia sindical no fuera una categoría social (una casta con una ideología empresarial enquistada en las organizaciones obreras) y por lo tanto política; que responde a partidos y organizaciones que abrevan de las tetas del poder del Estado. Desconocer o pretender desconocer, que la naturaleza POLÍTICA del vínculo entre estos burócratas y el estado no deja lugar a otra interpretación que considerarlos como una pata que da sostén al orden de explotación social, significa un vaciamiento ideológico de la conciencia de los trabajadores.

Por el contrario 1 millón 300 mil trabajadores que votaron por el FIT, entienden a la burocracia como un hecho político y se dispusieron electoralmente a formar un bloque que le de batalla en todos los ámbitos.

El encuentro de Atlanta, sin embargo, parece constatar que la naturaleza de la lucha sindical es exclusivamente de carácter económico salarial, ya que se niegan a constituirse como un programa político, y esto mientras su principal referente (Sobrero) sostiene que en la medida que los dirigentes se pongan a la cabeza del reclamo salarial o en contra de alguna ley (sobre Moyano y la Banelco) merecen el respeto y el apoyo que sus bases les niegan.

La lucha que la clase obrera y el resto de las clases trabajadoras sostienen por mejorar sus condiciones de vida, y no ser el pato de la boda de las políticas ajustadoras que benefician a banqueros y empresarios, se revuelve en dos alternativas posibles: el reformismo centroizquierdista o progresista, que pujan por una mejor distribución de la plusvalía “con justicia social” (perro Santillàn) dentro de los marcos de la explotación del capital y la conciliación de las clases, considerando que la construcción de los frentes políticos que representen a los trabajadores forman parte de una etapa posterior o separada de la lucha económica. O, el clasismo, que considera agotado el relato de la justicia social y que confronta concientemente por una salida obrera a la crisis. El clasismo, se plantea entonces el problema más general de considerar cuales son los antagonismos en juego y como las bases toman conciencia del porqué se hace necesario y extremadamente urgente recuperar la herramienta sindical para la lucha política.

El problema político del clasismo es el problema del “qué hacer”, a partir de analizar la situación obrera en términos de acción política.

¿Qué hacer con una dirección sindical comprometida hasta el hueso con las patronales y los gobiernos capitalistas que la representan? La respuesta del clasismo se resuelve en la lucha por recuperar sus organizaciones sindicales de las bandas burocráticas mediante todas y cada una de las herramientas de las que se dispone.

Convencer el voto obrero a una alternativa clasista en una central sindical no es fácil, por un hecho casi elemental, la burocracia y el reformismo han cultivado en la mente obrera el carácter exclusivamente reivindicativo de las organizaciones sindicales. Esta cultura conciliadora ha colocado límites al “qué hacer” de las bases.

La crisis y el despertar obrero, que mediante la lucha se resiste a la desaparición de sus conquistas históricas, reducen las políticas de la burocracia sindical a puro humo, pero no siempre todo lo que se refleja de voluntad de las bases o en luchas de los lugares de trabajo, encuentra una alternativa organizativa y electoral que permita desalojar a la burocracia de la cabeza de los sindicatos. El clasismo cumple una función central y decisiva en este punto, al hacer un aprovechamiento enorme de la difusión de sus ideas de independencia obrera y del socialismo frente al desbarranco capitalista. Las elecciones sindicales, tienen entonces una importancia fundamental para el desenvolvimiento del programa de las ideas clasistas entre las bases trabajadoras.

La negociación o la renuncia a una política de enfrentamiento franco y directo contra la burocracia sindical, abandonando de este modo los objetivos históricos de la clase obrera, es un trabajo consciente de los sectores reformistas para evitar que cualquier alternativa emancipadora del movimiento obrero asuma un rol dirigente.
Daniel Cadabón



lunes, 26 de mayo de 2014

BRASIL EN ESTADO DE DELIBERACIÓN



Para el día 12 de junio, día de apertura de la Copa, está prevista una movilización monstruo en San Pablo, sede de la inauguración. En Brasil hay más expectativa por el tamaño de las movilizaciones que por el desempeño de la selección. No se trata solo de una continuidad de las movilizaciones de junio pasado. Brasil está viviendo la ola de huelgas más grande desde finales de la década del 70 e inicio de los 80. Los movimientos populares, en especial el movimiento por la casa (MTST, los “sin techo”), tienen un desarrollo cualitativamente superior al de un año atrás. El MTST realizó, el 8 de mayo, manifestaciones con bloqueo de avenidas y rutas, con decenas de miles de participantes, en ocho estados, simultáneamente. 
 
Las huelgas largas tienen su centro en el sector público, sometido a un “arrocho” (congelamiento salarial) sin precedentes, en un cuadro de inflación (muy superior a los números oficiales). Los más diversos sectores de empleados estatales federales se encuentran en huelga, con sistemáticas manifestaciones callejeras; lo mismo que profesores estaduales y municipales en varios estados. Los noticieros tienen que dividir la pantalla de la TV en tres partes para registrar todo lo que anda pasando. La policía reprime con todo, pero las movilizaciones crecen. Las tres universidades estaales paulistas (USP, Unesp, Unicamp), las más importantes del país, acaban de decretar (21 de mayo) una huelga conjunta de los tres sectores (profesores, no docentes y estudiantes) por tiempo indeterminado. Hay piquetes por todas partes.
 
En el plano económico se acumulan los stocks de bienes durables.. El crédito al consumo, gran arma de la “estabilidad social” de los últimos diez años, ha llegado a su límite. El mercado externo, gran motor del “crecimiento” brasileño en la última década, también se achica. El presidente de China, cliente n° 1, vino a Brasil a pedir rebaja de precios en los productos primarios - 80% de las exportaciones brasileñas - y a anunciar aumentos de las tasas de importación a los productos manufacturados.
 
El Estado necesita producr un  superávit primario de R$ 99 mil millones (US$ 45 mil millones, aproximadamente) para pagar los intereses de la deuda pública. Para eso aplica leña al salario, la salud, la educación y a todo el servicio público, ya decrépito. La Copa, sin embargo, cuesta, hasta donde se sabe, más de R$ 28 mil millones. Ya murieron nueve obreros en la obras sobrefacturadas y realizadas a todo vapor. Hsta los comentaristas sensacionalistas de TV (una especialidad brasileña), siempre reaccionarios y chupamedias de la policía, están puteando a la cana que reprime las manifestaciones.
 
Las huelgas impresionantes de choferes y cobradores de ómnibus en Rio y San Pablo, provocaron el mayor embotellamiento de la historia en la capital paulista, con casi 400 kilómetros de calles y avenidas paradas, u 800 según las estimaciones de los helicópteros). Las patronales ya habían acordado un reajuste de 10% (inflación + 3%), que la burocracia sindical (pelegos) hizo aprobar en seudo-asambleas. La base de Rio, sin embargo, exigió un 40% y paró por completo, una acción en la que la central alternativa, Conlutas, jugó un papel importante. Dos días después, esto se repitió en San Pablo, aunque aquí sin Conlutas, la huelga se extendió a la periferia (Osasco, ABCD, etc.), con asambleas de base, piquetes volantes y leña a los carneros.
 
15 mil petroleros de Cubatão, en la bajada santista, también cruzaron los brazos. En varios gremios, la patronal anticipó reajustes bastante encima de la inflación oficial. Las protestas contra el Mundial unifican políticamente todos los movimientos. La discusión es cómo darle una expresión política independiente a todo esto. La izquierda está dividida (PSOL, PSTU y otro par de siglas fantasma) y con fuertes luchas faccionales (el PSOL bochó al candidato que la base había votado para el gobierno de San Pablo). El país está en estado de deliberación. Los que vengan al Mundial  se van a encontrar con más atracciones que las que les promete el paquete turístico que compraron.
 
Osvaldo Coggiola
 

Hay que abolir el impuesto al salario

sutna san fernando impuesto al salario



Dos perspectivas enfrentadas

La carga impositiva a los trabajadores aumenta, aunque la capacidad de compra del salario cayó fuertemente. La abolición de ese impuesto debe incluir jubilaciones, monotributos y cualquier ingreso personal del trabajador.

Junto al congelamiento del mínimo no imponible, el gobierno kirchnerista mantiene las escalas del impuesto. Las alícuotas del impuesto a las ganancias van desde el 9 hasta el 35 por ciento y se van aplicando progresivamente por tramo de ingresos. El congelamiento de estas escalas de ingresos data de 2007. De manera tal que una franja más amplia de trabajadores es afectada, pues sube en la escala y paga tasas más elevadas como resultado de ello, un asalariado termina pagando la misma tasa del 35 por ciento que los Bulgheroni o los Roggio. Es lo que ocurre con los trabajadores cuyos ingresos superan los 15 mil pesos. Los grandes capitalistas, sin embargo, tienen sus patrimonios bajo el paraguas de sociedades anónimas y, como consecuencia de ello, sorteando el pago de impuesto a las ganancias como personas.

Los trabajadores pagan un impuesto al salario mayor, a pesar de que, en términos de poder adquisitivo, el salario ha retrocedido con respecto a una década atrás. Hoy, con un salario bruto de 20.0000 pesos se abona la tasa máxima, mientras que hace diez años para llegar a esa tasa había que contar con ingresos de 60.000 pesos. El gobierno podría cambiar el mínimo no imponible, pero, con el correr de los meses, lo perdido no se recupera.
Tampoco el proyecto de Sergio Massa hace referencia a las escalas. En cambio, el Frente Renovador plantea eximir el pago del impuesto para pequeñas y medianas empresas. El proyecto del Unen propone un mínimo no imponible para un persona soltera de 12.700 netos -lo que representa el equivalente de los 15.000 brutos que rigen en la actualidad-, el cual ha quedado totalmente desactualizado, teniendo en cuenta la carestía y los nuevos aumentos operados en las paritarias.

En contraste con estos proyectos, el proyecto del Frente de Izquierda, que impulsamos, plantea la abolición del impuesto al salario, la jubilación y cualquier otra forma de ingreso personal de un trabajador, incluidos monotributistas. Consecuentemente con esta línea, señalamos que la exclusión debería extenderse a los ingresos equivalentes al costo de tres canastas familiares. En torno al impuesto a las ganancias, lo que está en debate es quién va a pagar la crisis y cargar sobre sus hombros el ajuste: el capital o los que viven de su trabajo.

Pablo Heller

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Carta de un preso por la injusticia



Hola, soy Justo Martín Oñate, mi apodo “cuellito”. Soy miembro de Comisión Directiva del Sindicato Petrolero y Gas Privado de la Provincia de Santa Cruz, y estoy detenido, privado de mi libertad en Pico Truncado, en la Unidad de detención de máxima seguridad; también en Caleta Olivia, en la alcaidía, se encuentran en similar condición Néstor Vivares, miembro de Comisión Directiva, y Jorge “chiru” Armoa, delegado de la empresa Baccsa.

Aclaro, para que se entienda mejor, (que estoy) detenido por luchar, defender lo que nos corresponde, por las leyes convencionales y la L.C.T.20744 etc. Y sin justificación validera nos han privado de la libertad cuando habíamos realizado todos los pasos legales correspondientes. Aún no entiendo y no puedo creer que en el año 2014, en una etapa que se profesa y se habla tanto de democracia sindical, hoy tenemos tres dirigentes detenidos, tres familias sufriendo, compañeros, ciudadanos pasando tanta angustia en una provincia que se jacta de libertad y que también se dice tener el sindicato más grande y más fuerte, de primer grado, como el Sindicato Petrolero de Santa Cruz.
De igual manera creo todavía en la Justicia aunque tengo impotencia, dolor, sufrimiento porque no deberíamos estar ni un día detenidos por las mentiras que un gerente de Neuquén, que abusando de su poder se dirige al juzgado acusando con malicia a trabajadores y dirigentes para acallar los reclamos y así reírse de una institución y hacer este gran mal a nuestra persona. La verdad que tengo mucho para hablar pero más que todo pido la automática libertad de Néstor Vivares, Jorge Armoa y mi libertad, Justo Martín Oñate.

Dios es testigo de esta injusticia que estamos viviendo, por eso les pido de corazón como obrero, trabajador, luchador y ciudadano de Las Heras, provincia de Santa Cruz, que este 21 de mayo en la ciudad de Caleta Olivia se haga una marcha, manifestación, acto o como quieran llamarlo, repudiando esta situación y pidiendo nuestra inmediata libertad.

Les solicito o convoco a todos los sindicatos e instituciones, compañeros, sectores políticos, compañeros delegados, agrupaciones petroleras y a todos los medios de comunicaciones escritos y orales que se solidaricen y difundan y que dicho sea de paso les agradezco de corazón…

“Gracias a una Santa Cruz libre, Las Heras, Pico Truncado, Caleta Olivia, Río Gallegos… presos de la injusticia sindical”.
 
Fuente: http://apelabogados.blogspot.com.ar/2014/05/carta-de-un-preso-por-la-injusticia.html

domingo, 25 de mayo de 2014

Lo que está en juego en las elecciones de la CTA Micheli

A 45 años del Cordobazo

Daniel Cadabon


Las elecciones de la CTA Micheli, del próximo 29 de mayo (la fecha no parece haber sido elegida al azar), proponen reformular la discusión del cuadro histórico que ocupa el clasismo en un escenario de crisis marcado por la decadencia del peronismo, en su versión nacionalista y popular, y un crecimiento de la izquierda revolucionaria que ha logrado representación parlamentaria sobre la base de 1 millón 300 mil votos.
La crisis del kirchnerismo pone en cuestión no sólo la supuesta existencia de “un estado de bienestar” en el marco del capitalismo nacional y popular, sino el rol que ocupan las direcciones sindicales de los trabajadores del Estado y sus estrategias conciliadoras, dado que el “progresismo” dirigente y burocrático de la CTA (de ambas CTA) sostiene en términos estratégicos, y de manera inclaudicable, al Estado-patrón como el origen y el horizonte de las políticas de “bienestar con justicia social”.

El carácter de clase que prefigura la existencia de ese Estado para los capitostes de la CTA no tiene mayor importancia, porque todo el razonamiento de su progresismo centroizquierdista se vertebra sobre la creencia conservadora de una verdad histórica indiscutible “el capitalismo es necesario e inexorable” y este es su límite infranqueable.

Una observación atenta de sus acciones y programas, desnuda una CTA cuyo principal reclamo consiste en el reforzamiento del Estado. Es la estrategia de un sindicalismo solidario y solicitante de políticas de “más Estado con justicia social” o, como proponen abiertamente que el Estado sea el que “alimente a los pibes, subsidie a los pobres, brinde una mejor educación y salud, libere a la patria…”etc, es decir, se trata de un sindicalismo conciliador que procura desconocer que ese mismo Estado, que refuerzan en sus pedidos, es la representación concentrada del capitalismo ajustador y subsidiario, pagador serial de las deudas a los buitres y vaciador del Anses y los fondos públicos, protector de los magnates del juego y la trata, impulsor del gatillo fácil.

Primero lo primero. Es común que la centroizquierda sindical copartícipe de estas posiciones burocráticas “progresistas”, justifiquen el rechazo de una definición de las CTA hacia el clasismo entendido como una lucha independiente del movimiento obrero de carácter anticapitalista y por el socialismo- sosteniendo que cualquier definición política en este sentido estorbaría la supuesta renovación que los sindicatos deben llevar adelante impidiendo el ingreso de la “política partidaria” a un espacio de masas pluralista. Esta justificación, que se dibuja para la tribuna como una respuesta tardía a la repugnante integración con el poder oficial de las tradicionales burocracias peronistas de los “gordos”; escamotea una realidad de mas de 3 décadas de existencia: detrás de la famosa “neutralidad e independencia política” sindical de las CTA, Yasky-Micheli-De Genaro, han armado un enorme campo de maniobras para integrarse al Estado sin distinciones de que representante de los capitalistas ejerza el poder.

Así los encontramos asociados al gobierno de la Alianza hasta el 2001 (levantamiento de la carpa blanca en solidaridad con el nuevo gobierno de De la Rua-Cavallo) o al kirchnerismo hasta el 2008 cuando su supuesta “independencia” de la política los enfrentó a una crisis que terminó por dividir la central entre oficialistas y sociedad rural-mesa de enlace.

Para decirlo de un modo mas frontal: el progresismo es una agencia de conciliación de clases que reparte sus simpatías de acuerdo a como evolucione la crisis entre los de arriba porque su estrategia no supera los limites del reformismo que postula: que en la medida en que el Estado-patrón supere sus cuentas fiscales hace posible el famoso “derrame de justicia social”.

Es en este sentido, que lo que se juega en las próximas elecciones del 29 de mayo tiene un carácter estratégico que supera las maniobras burocráticas de fraude y cualquier política abstencionista. Las elecciones en la central michelista contienen en si un elemento político y el añadido cultural de reforzar la conciencia de los trabajadores a una salida independiente de la conciliación de clases con las que convidan las burocracias sindicales en sus versiones nacionalistas burguesas. En el aniversario del cordobazo se vota entonces por la continuidad de estas estrategias conciliadoras, donde encuentra sentido la tragedia del movimiento obrero argentino y de un modo más general, la de un pueblo llamado a marchar detrás de opciones que terminan por decepcionarlo en cada tramo histórico. O, por el clasismo, representado en la Lista 3, que se define como inconciliable en esta batalla contra las clases patronales, sean estatales o privadas, que ajustan a los trabajadores en función de hacerles pagar una crisis que no provocaron.

La supuesta neutralidad política del michelismo y sus aliados, en medio de un cuadro de despidos, suspensiones, tarifazos y carestía de los productos de la canasta familiar, es decir, en medio de un “rodrigado”, no es producto de tratar de mantener una central obrera “apartidaria” sino la madre de las indefiniciones que en si misma que marca todo un programa político. El michelismo (lo mismo vale para el yaskismo) está expectante de la resolución que la burguesía y la política le den a la crisis, pretende que los trabajadores se mantengan al margen y que no intervengan en forma directa y con sus métodos para derrotar el ajuste, porque una política obrera independiente, en lugar de “reforzar al Estado” capitalista lo debilitaría, abriendo perspectivas nuevas donde las decisiones de los trabajadores en asambleas empezarían por desplazar a la propia burocracia de las centrales obreras y de los sindicatos conciliadores.

Esto es lo que está en juego entre las listas michelistas y las listas clasistas en las próximas elecciones del 29 mayo.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=185038
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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

Politica Obrera