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sábado, 24 de enero de 2015

Los orígenes históricos del término "catastrofismo"

Edición Impresa #1347 | Por Daniel Gaido

El término catastrophism fue acuñado en 1869 por el biólogo inglés T. H. Huxley e introducido en los partidos marxistas por Eduard Bernstein y sus seguidores reformistas durante la controversia revisionista (1896-1903). Los revisionistas acusaron a los "ortodoxos" (revolucionarios) de defender una "teoría del colapso" (Zusammenbruchs theorie) que, según ellos, había sido refutada por los hechos, aunque pocos años después, en 1905, estallaría la primera gran revolución en Rusia.
 
En la conferencia de Stuttgart del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), en octubre de 1898, Bernstein sostuvo que Marx y Engels habían predicho el colapso de la sociedad capitalista en el Manifiesto Comunista de 1848, y que este colapso no había tenido lugar porque, en el ínterin, habían surgido una serie de tendencias compensatorias imprevistas, con el resultado de que la tendencia general del capitalismo a destruirse a sí mismo había sido neutralizada. Ya no era, por lo tanto, correcto esperar un colapso catastrófico del capitalismo, y las tácticas revolucionarias que habían sido adoptadas con tal pronóstico en mente tendrían que ser revisadas en favor de una estrategia de reformas parlamentarias.
 
 
¿Reforma o revolución?
 
En septiembre de 1898, en el marco de la controversia revisionista, Rosa Luxemburgo publicó una serie de artículos titulados "¿Reforma social o revolución?", en los cuales argumentó que el socialismo era científico y no utópico porque el desarrollo material de la sociedad capitalista conducía inevitablemente a su colapso y sustitución por una sociedad socialista. En este sentido, el socialismo era una necesidad histórica objetiva. Si Bernstein estaba en lo cierto al decir que el colapso del capitalismo no era inevitable, entonces el socialismo dejaría de ser el resultado necesario de un histórico desarrollo objetivo para convertirse en un mero ideal. En resumen, al negar la inevitabilidad del colapso del capitalismo, Bernstein se había comprometido con una concepción idealista utópica de socialismo. Posteriormente, en 1899, Luxemburgo haría una defensa del "colapsismo" en su libro ¿Reforma social o revolución?, Parte II: 4. "El colapso" ("Der Zusammenbruch").
 
Los debates sobre el "catastrofismo" tomaron una nueva urgencia con el desarrollo del imperialismo y, en particular, con el surgimiento del sistema de alianzas entre las potencias imperialistas que conduciría al estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. En 1910 tuvo lugar una división en el seno de los "ortodoxos" marxistas en el SPD, entre un ala centrista dirigida por Karl Kautsky y un ala izquierda que poco a poco se agrupó en torno de Rosa Luxemburgo. La razón de la ruptura fue el debate sobre la huelga de masas, una forma de acción directa crecientemente rechazada por los kautskianos en favor de la lucha parlamentaria. Aunque el imperialismo no fue la razón original de la polémica, en el marco de este debate Kautsky comenzó a argumentar que el imperialismo no era el resultado de una necesidad económica inherente al capitalismo en cierta etapa de su desarrollo, sino una política reversible adoptada por la burguesía en un determinado contexto histórico marcado por rivalidades coloniales. Kautsky sacó de este análisis una conclusión política reformista: era necesario adoptar un curso de acción que convenciera a los partidos burgueses de la conveniencia de aplicar una política exterior basada en el desarme y en acuerdos diplomáticos, a los que fueron ocasionalmente añadidos otros elementos, como tribunales de arbitraje para conflictos internacionales. Por el contrario, la izquierda revolucionaria comenzó a argumentar que el imperialismo era una etapa necesaria e inevitable en la evolución del capitalismo. En lugar de abogar por una política utópica de desarme, era necesario luchar por la sustitución de los ejércitos permanentes por milicias y, en definitiva, del capitalismo por un orden mundial socialista. En la opinión de toda el ala izquierda, el imperialismo era una necesidad interna del modo de producción capitalista, y el debate teórico entre sus representantes giraba en torno del mecanismo económico de esta necesidad.
 
“Katastrophen theorie”
 
Rosa Luxemburgo ofreció una interpretación de dicho mecanismo económico en su libro "La acumulación del capital: una contribución a la explicación económica del imperialismo", publicado en 1913. En las reseñas a dicho libro, centristas como Gustav Eckstein la acusaron de defender una teoría de catástrofes (Katastrophen theorie), mientras que el revisionista de derecha Conrad Schmidt fue más allá y rastreó el origen de sus "errores" en la "Katastrophen perspektive" adoptada por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Esto fue escrito un año antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, que fue la catástrofe más terrible sufrida por la humanidad hasta entonces.
 
De forma similar, se suele acusar a Trotsky de "catastrofismo" por haber titulado al Programa de Transición "La agonía del capitalismo y las tareas de la Cuarta Internacional", aun cuando éste fue redactado en 1938, es decir, un año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, que es la catástrofe más grande experimentada por la humanidad hasta el presente. Sin duda alguna, el capitalismo reserva para los trabajadores nuevas catástrofes y crisis en el futuro, por lo que ningún programa revolucionario puede dejar de basarse en ellas.
 

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