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martes, 7 de abril de 2015

Gobierno y Poder Judicial: una tregua precaria

 Edición Impresa #1357 | Por A. Guerrero

Roberto Carlés, el militante kirchnerista propuesto por el Ejecutivo para integrar la Corte en reeemplazo de Raúl Zaffaroni, no encuentra respaldo ni en su currículum ni en su trayectoria. Tampoco en el número de votos que la Casa Rosada podría reunir en el Senado. En cambio, el postulante del oficialismo encontró otra clase de respaldo, que puede ser decisivo: Bergoglio lo recibió en el Vaticano y le dio su bendición. El "cuiden a Cristina" del obispo de Roma ha pasado a ser política activa de la facción de la curia que respalda a Francisco. Además, el gesto papal es toda una señal al Poder Judicial cuando el gobierno busca una tregua con los despachos de Comodoro Py.
 
Notablemente, la oposición patronal ha recibido la tregua judicial del gobierno con mucha calma. Es lógico. Mauricio Macri, por ejemplo, no puede tener interés alguno en remover la basura del encubrimiento al atentado a la Amia, puesto que él mismo es parte de ese encubrimiento; al menos, su policía de confianza es el represor Jorge "Fino" Palacios, otro alcahuete de la CIA y el Mossad, procesado por encubridor en el caso del atentado (él mismo busca su propia tregua judicial: quiere ser sobreseído en la causa por las escuchas ilegales y la red de espías en la Ciudad). Ni hablar de Sergio Massa y Daniel Scioli, que fueron kirchneristas de la primera hora y parte orgánica del gobierno.
 
El Poder Judicial, que mayoritariamente fue una agencia del kirchnerismo (el gran papel para que así fuera lo tuvo "Jaime" Stiuso, operador de la Side en Tribunales desde los tiempos de Menem), giró luego hacia la oposición, puso al gobierno bajo sitio y lo cercó con diversas causas. Ahora, los jueces negocian un respiro. El caso por el asesinato de Alberto Nisman promete perderse entre las maniobras combinadas de encubrimiento de la fiscalía, la querella y el Ministerio de Seguridad. En la unidad fiscal encargada del caso Amia, donde Nisman, Stiuso y compañía pergeñaron la novela de la CIA y el Mossad, está ahora al frente Juan Patricio Murray, del Movimiento Evita, un fiscal represor que se especializó en mandar a la policía a levantar cortes de rutas. Hasta puede zafar Amado Boudou, porque el juez a cargo del caso Ciccone, Ariel Lijo, escucha a su hermano Alfredo, lobista de Julio de Vido en Comodoro Py. Falta saber qué hará Claudio Bonadío con el asunto de Hotesur, que podría terminar con la indagatoria y el procesamiento de Máximo Kirchner.
 
Ahora, puesto que los camaristas desestimaron la denuncia de Nisman, Cristina y los suyos han dejado de referirse al "partido judicial". La soga de las causas judiciales, de todos modos, no dejará de apretar extorsivamente el cuello de la camarilla oficial. Su propósito es asegurar que la transición política transcurra en los carriles trazados del capital financiero y sus candidatos. Los K, hundidos en el barro de sus propias corruptelas, no tienen condiciones para enfrentar ese chantaje.
 

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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