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martes, 24 de noviembre de 2015

La Nacion y el comunicado de los trabajadores

Fuertes repercusiones por un editorial de LA NACION

El texto "No más venganza" suscitó fuertes críticas y rechazos en ámbitos políticos y periodísticos
Martes 24 de noviembre de 2015
Trabajadores de la nacion, ayer, en la Redacción
Trabajadores de la nacion, ayer, en la Redacción.Foto:Rodrigo Néspolo

El editorial publicado ayer en LA NACION con el título "No más venganza", de amplia repercusión en la opinión pública y en las redes sociales, suscitó numerosas críticas, tanto en ámbitos políticos como en distintos medios periodísticos. Entre estos últimos está buena parte del propio staff de LA NACION, cuya Asamblea de Trabajadores promovió una declaración y una foto que se publican aparte.

En ejercicio de la libertad de expresión que caracteriza a LA NACION, periodistas de este medio manifestaron, por medio de las redes sociales y en la propia Redacción, su disidencia con el contenido del editorial para dejar en claro su posición. Las notas editoriales de LA NACION representan exclusivamente la posición editorial del diario, por lo que no expresan la posición de sus periodistas ni de los integrantes de otras áreas de la empresa.

Además, LA NACION le hace llegar a la senadora Norma Morandini -mencionada en el editorial- su pedido de disculpas en la medida en que ella sienta que ese texto no reflejó su sensibilidad ni opinión en el tema en cuestión. El editorial cita una nota publicada el 16 de noviembre en LA NACION por la senadora Morandini con el título "Los derechos humanos no se defienden con mentiras". La legisladora consideró ayer que el editorial es "una burla" y sostuvo: "Trato de superar la idea de los dos bandos y ahora me veo envuelta en una utilización".

Aclaró, además: "Cuando hablo de reconciliar no es con los represores, sino con nosotros mismos, que seamos capaces de argumentar, de debatir, de no ofendernos y descalificarnos, de no usar la mentira para descalificar al otro".

Entre quienes expresaron sus críticas al texto se encuentran el ex jefe de Gabinete Jorge Capitanich, que calificó el editorial como "abominable". Del mismo modo, el abogado Eduardo Barcesat consideró que se "está reclamando el cese de una supuesta conducta de venganza, cuando se trata de crímenes de lesa humanidad que, bajo cualquier régimen político de cualquier país que haya suscrito los tratados de derechos humanos, forzosamente debían ser juzgados bajo las mismas pautas que operaban en la Argentina".

La legisladora Victoria Donda emitió un comunicado en el que dice: "LA NACION publicó un editorial donde asegura que la elección de un nuevo gobierno es momento propicio para terminar con las mentiras sobre los años 70. Los dueños del centenario diario, irresponsablemente, hablan de venganzas, comparan lo sucedido en aquellos años en nuestro país con el terrorismo internacional que mantiene en vilo a Europa por estos días, para terminar justificando de manera muy elemental el terrorismo de Estado".

Y continúa: "Triste favor le hacen a Mauricio Macri contenidos periodísticos de esta naturaleza de parte de un diario que estos últimos años mostró su preocupación por defender la democracia y la república. Veo con alegría que muchos de sus trabajadores ya dieron testimonio repudiando el contenido de dicho editorial. Desde nuestro espacio político trabajaremos firme e incansablemente para que bajo el nuevo gobierno la Justicia siga actuando en contra de la impunidad de los genocidas y sus cómplices, que arrastraron a la Argentina a la peor dictadura cívico-militar de nuestra historia. Para los que añoran aquellos años y reescriben oxidadas editoriales en los diarios, sólo resta reafirmarles: ¡ni olvido ni perdón!".

Además, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) emitió un comunicado en el que expresa: "En relación a la nota editorial publicada hoy por el diario LA NACION, «No más venganza», Fopea señala que las posiciones editoriales que asumen las empresas periodísticas son responsabilidad de sus respectivas direcciones. Estas posiciones editoriales no necesariamente representan a los periodistas que integran las redacciones. Si bien el medio tiene su derecho a publicar sus editoriales, sobre el contenido del artículo editorial, Fopea comparte las discrepancias de los periodistas del diario que así se manifestaron por redes sociales e incluso en una asamblea."

En rigor, el editorial no aboga por suspender los juicios sobre violaciones de los derechos humanos que se están llevando a cabo ni reivindica a genocidas. Por el contrario, condena el terrorismo de Estado, al tiempo que también cuestiona a grupos terroristas que actuaron en los años 70.
El editorial expresa la necesidad de resolver "la situación de padecimiento de condenados, procesados e incluso de sospechosos de la comisión de delitos cometidos durante los años de la represión subversiva y que se hallan en cárceles a pesar de su ancianidad" y de que se ponga fin a "actos de persecución" contra magistrados judiciales en actividad o retiro.

Comunicado de los trabajadores

La Asamblea de Trabajadores de Prensa y Gráficos de LA NACION y sus respectivas comisiones internas difundieron ayer el siguiente comunicado

Los trabajadores de S.A. LA NACION le decimos no al editorial que, con el título "No más venganza", se publicó este lunes 23 de noviembre en la página 32 del diario.

Quienes trabajamos en el diario LA NACION, en las revistas que edita la empresa, en las versiones online de todos los productos periodísticos, entendemos que la vida democrática implica la convivencia de distintas ideas, proyectos e identidades políticas. Convivimos entre estas paredes trabajadores que expresamos esa diversidad y desde nuestras diferencias construimos un sentido común.

Desde esa diversidad rechazamos la lógica que pretende construir ese editorial, que en nada nos representa, al igualar a las víctimas del terrorismo de Estado y el accionar de la Justicia en busca de reparación en los casos de delitos de lesa humanidad con los castigos a presos comunes y con una "cultura de la venganza".

Los trabajadores del diario LA NACION les decimos sí a la democracia, a la continuidad de los juicios por delitos de lesa humanidad y le decimos no al olvido.

Por memoria, verdad y justicia.
 
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1848237-fuertes-repercusiones-por-un-editorial-de-la-nacion


¡Bravo, Trabajadores de “La Nación”!

 
Muchos de los que criticaron al editorial de “La Nación” del día de ayer, que pidió terminar con “las mentiras de los años 70” ante la “elección de un nuevo gobierno”, lo consideraron un exabrupto de los dueños de ese diario. En esa línea se anotó, por ejemplo, Horacio Verbitsky, quien, contraponiendo al nuevo presidente con los Mitre, saluda en Página 12 de hoy que “el propio Macri ha comprendido la evolución de la sociedad”.
 
El editorialista de “La Nación” , sin embargo, no se arrojó a una pileta sin agua. En primer lugar, el reclamo por el fin del juicio a los genocidas está afincado al interior del propio macrismo. El legislador Iván Petrella, un hombre de la mesa chica del PRO, ha criticado los actuales juzgamientos porque, a diferencia de lo ocurrido en Sudáfrica, “no han permitido llegar a la verdad”. La propuesta es conocida: cambiar absoluciones por información sobre el destino de los desaparecidos. El ala centroizquierdista que apoya al macrismo, donde militan la senadora juecista Morandini o la ex frepasista Fernández Meijide, ha formulado el mismo reclamo. 
 
Pero el cuestionamiento a los juicios tiene otras razones bien más actuales. En la reciente campaña electoral, los “tres jinetes del ajuste” coincidieron, con sus matices, en el planteo de introducir al Ejército en la “lucha contra el narcotráfico”,  una orientación que conduce inevitablemente a la militarización de los barrios y que coloca a las Fuerzas Armadas en el primer plano de la regimentación de la vida social. 
 
¿Quién fue el pionero en esta “revalorización” reaccionaria del Ejército? Pues nada menos que el gobierno “nacional y popular”, cuando, en plena crisis de sus servicios de inteligencia, resolvió entregarle las tareas de espionaje a la cúpula militar, en la persona del represor César Milani. Pocos han reparado que, si se cumplen los propósitos enunciados en “La Nación” de ayer, uno de sus beneficiarios sería el ex comandante preferido de la presidenta, con graves imputaciones por su participación en la represión videliana. Pero Milani no es una excepción: en  los actuales juicios a los genocidas, desfilan –y desfilarán por el banquillo- numerosos oficiales de la generación de Milani (y Astiz), que en los años del genocidio tuvieron intervención directa en el exterminio de miles de trabajadores y jóvenes. La relación con la actualidad es clara: si estos “Milanis” serán investidos de protagonismo político y social,  no pueden ser sometidos a la picota de los juicios.
 
 “La Nación”, por lo tanto, no tiró una botella al mar. Su reclamo está inscripto en una tendencia de fondo del régimen político, y hunde sus raíces en la impotencia de la “democracia” argentina para desmantelar el andamiaje político y económico de la dictadura. Los Mitre recogen la herencia de las “Felices Pascuas”, del punto final y la obediencia debida. Los juicios actuales sólo se reabrieron después de una crisis impensada, cuando un juez extranjero (Baltasar Garzón) pidió la extradición de genocidas impunes (2005): Sólo entonces, y para sortear, ese paso, el Congreso votó la derogación de las leyes de impunidad. A partir de allí, tuvimos juicios a cuentagotas y con numerosas trabas burocráticas, como denuncian los organismos de derechos humanos. 
 
El editorial de “La Nación” presenta el “inocente” reclamo de prisión domiciliaria para los genocidas de edad avanzada. Con toda razón, los abogados y organismos de derechos humanos que lucharon por estas condenas sostienen que esa semilibertad no corresponde a genocidas de Estado, con múltiples vínculos con los aparatos de represión actuales y que podrían incluso amedrentar a testigos o víctimas denunciantes. Recordemos el caso de Jorge Julio López.  En su conferencia de prensa de ayer, Mauricio Macri señaló que “la justicia tiene independencia para avanzar en los juicios”. Pero la orientación de los procuradores fiscales, que instruyen sobre su marcha, no es independiente del poder político. 
 
El lugar de los trabajadores 
 
A partir de todo lo anterior, se agiganta la reacción de los trabajadores de “La Nación”, que en una masiva asamblea repudiaron el editorial redactado por los patrones del diario.  Ha sido un extraordinario pronunciamiento, no contra un brulote aislado, sino contra toda una orientación política. La asamblea de “La Nación” entraña otra lección política: después de cinco años de palabrerío sobre la “democratización de la palabra”, el escarmiento a las corpos no bajó de los impotentes “nacionales y populares”, sino de los laburantes de prensa.  
 
En el primer día “hábil” de esta nueva etapa política, los trabajadores han hecho oír su voz y una advertencia de fondo que excede a los Mitre y a la propia agenda de los derechos humanos. Se ha producido la primera asamblea de todas las que enfrentarán los ajustes que se vienen.
 
 ¡Bravo, compañeros de “La Nación!
 
Marcelo Ramal

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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