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jueves, 19 de noviembre de 2015

Oportunismo ilustrado

18 de noviembre de 2015 | #Prensa Obrera 1390 | Por A. Kahlo, investigadora adjunta del Conicet 
 
Todo emergió como un hecho cuasi fortuito y espontáneo: un cartel colgado en la puerta del domicilio de un becario de Conicet, que rezaba: "Si gana Macri, empiezo a lavar platos". La viralización de ese cartel en redes sociales y la repercusión pública que adquirió habría sido la piedra de toque para el lanzamiento de una inmediata campaña de pánico hacia becarios e investigadores ante la posibilidad de perder nuestras fuentes de trabajo con un eventual triunfo de Mauricio Macri. Repentinamente, los miembros del sistema científico comenzamos a recibir una seguidilla de mails, con planillas para sumar adhesiones y convocatorias a reuniones organizativas, bajo el lema de "No podemos entregar el futuro. 
 
Por eso convocamos a no votar por Macri". 
 
Sin embargo, el legítimo llamamiento a defender la continuidad laboral del sector CyT se transformó, con rapidez y vertiginosidad, en una desembozada campaña electoral por el candidato oficialista, Daniel Scioli. Las reuniones organizativas devinieron en mitines proselitistas en los que se establecía abiertamente un cronograma de actividades de agitación y propaganda, donde la comunidad científica nucleada en el Conicet se valía de su prestigio y buena consideración pública para apuntalar -ya sin pudores ni desgarros- al candidato oficialista. 
 
Con escozor se podía observar a lo más granado de la intelectualidad argentina, haciendo alarde de su abrupta conversión ideológica, asumiéndose como vanguardia iluminada de resistencia del proyecto nac&pop, atando nuestro futuro laboral a un triunfo electoral sciolista. No se promovió debate democrático alguno sobre las elecciones ni hubo resquicio para la disidencia, sino que se impuso un planteamiento unilateral, basado en aquella consigna dicotómica, de carácter chantajista (sintetizada en la idea de "Gana Scioli o lavo platos"), propagada por colegas pero factiblemente impulsada por la camarilla encargada de administrar los recursos de la investigación científica y de la educación superior, admitida por la propia dirección del Conicet. 
 
Corresponde subrayar aquí que la situación concreta de los investigadores y becarios dista de ser la panacea que, en este final de ciclo, los voceros gubernamentales se empeñan en señalar.
Los apólogos de la gestión K afirman que entre 2003 y 2014 se cuadriplicaron las becas y se duplicó la cantidad de investigadores de carrera. Esta disparidad es una confesión de parte de la gran falencia de la propia estructura de investigación, carente de capacidad para absorber a los doctorandos que financia y a los doctores que forja; lo que implica una tendencia a la creciente precarización de la labor investigativa. A la vez, se presenta como una gran proeza el aumento del presupuesto destinado a CyT (del 0,3 al 0,6% del PBI), cuando Brasil destina el 1,21%; Estados Unidos el 2,79%; y Corea del Sur el 4,04%; por citar algunos ejemplos.

Paralelamente se omite mencionar que, desde hace por lo menos cinco años, los aumentos salariales son a la baja y que a los investigadores de carrera se nos confisca parte de nuestro sueldo mediante el regresivo impuesto al salario. Así, si podemos considerarnos privilegiados es porque el salario promedio de un trabajador argentino ha quedado tan rezagado respecto del costo de vida, que recibir un sueldo que al menos nos alcanza para cubrir la canasta familiar -tras habernos graduado, doctorado con honores, calificado, concursado y capacitándonos permanentemente-, nos transforma en una minoría selecta, culposa de contrariar a aquellos que nos permiten gozar de esta situación.

Hubiera sido relativamente entendible que, en un comienzo, cuando el relato kirchnerista despertaba credibilidad en ciertos sectores progresistas que genuinamente adherían a sus banderas simbólicas (entre ellas, la ponderación a la ciencia y la investigación), los investigadores científicos consideraran que había algo que defender frente a una hipotética arremetida de la oposición de derecha.
Lo que no es admisible es que aquellos científicos del Conicet, que ahora se volvieron fervientes militantes oficialistas, no se hayan pronunciado cuando el relato progresista del kirchnerismo comenzaba a resquebrajarse en sus contradicciones. Es decir, ¿qué plan de acción de conjunto diseñó esta "comunidad científica", como cuerpo colectivo, para frenar el avance de la derecha? ¿Qué pronunciamiento colectivo masivo se hizo ante el Proyecto X, las leyes antiterroristas, la represión de trabajadores en la Panamericana, la oprobiosa condena a los petroleros de Las Heras, la represión a los pueblos originarios qom, la designación del genocida César Milani como jefe del Ejército, la creciente extranjerización de la economía?

En suma, cuando fue quedando en evidencia la orientación real de este gobierno, la llamada "comunidad científica" no asumió un rol activo de vanguardia intelectual destinada a resistir y defender las banderas a las que había adherido.
En efecto, las políticas progresivas que un gobierno implementa en pos de promover la ciencia, la tecnología y la investigación no pueden revestirlo de inmunidad para tomar medidas regresivas, derechistas y antipopulares. Justamente, nuestro rol como intelectuales es el de no ser complacientes con el poder político de turno, aun en contra de nuestra propia conveniencia individual.
Los miembros del sistema científico y de educación no tenemos que hacerle juego a la derecha, y organizarnos contra el ajuste que cualquiera de los candidatos nos imponga.

Ni Macri Ni Scioli: votemos en blanco.
 
Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1390/politicas/oportunismo-ilustrado

4 comentarios:

ari_peruca dijo...

Estela de carloto y aguinis, son lo mismo tb?

ari_peruca dijo...

Tener arsat o no, te da lo mismo?

ari_peruca dijo...

Mansión Seré, o Cecilia Pando?: " todo lo mismo"

Javier dijo...

Te comento que Arsat es una SA y que Bein ya hablo de los tarifazos que vienen con Scioli o Macri . YPF tambien es una empresa privada que no informa sobre sus acuerdos al estado nacional

Yo lo dije Scioli y Macri son enemigos acerrimos de la clase obrera por lo cual hay que organizar la lucha contra el gobierno que surja del balotaje desde el primer dia y derrotar a los burocratas que van por acuerdar los ajustes como hacen en todos los gobiernos

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