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miércoles, 4 de noviembre de 2015


Syriza en Portugal 

Prensa Obrera Digital - 02 de Noviembre del 2015 | Por Jorge Altamira 

No han abundado los observadores que advirtieran sobre la repercusión internacional de los virajes y contragolpes que han llevado a Syriza a convertirse en socia de la ‘troika', encargada de supervisar la austeridad y las privatizaciones impuestas a Grecia. En la izquierda revolucionaria se ha convertido en un lugar común concluir que la experiencia de Syriza es una demostración del fracaso del reformismo, sin percibir que esto ya lo había dicho la III Internacional incluso antes de que llegara al mundo. A lo que se asiste en Grecia es a la capacidad de ese reformismo para neutralizar a las masas descontentas y abrir un periodo de respiro a la bancarrota capitalista, precisamente por la incapacidad de la izquierda revolucionaria de desarrollar a través de las distintas etapas de las luchas y de la crisis una alternativa revolucionaria. Mientras las huelgas parciales prosiguen en el Pireo, contra la privatización de los puertos y también las movilizaciones agrarias, el plan de la ‘troika' no se detiene, como lo demuestra la entrega de los aeropuertos a un consorcio alemán a precio vil, e incluso los bancos griegos se jactan ahora de que podrían prescindir de un plan de rescate para salir a flote. Fuera de Grecia, la españolísima Podemos (rechaza que Cataluña se convierta en una República independiente y defiende su atadura a la monarquía borbónica) se encamina por el camino trazado en Atenas, pactando con los partidos de la Unión Europea como el PSOE.   

El modelo del momento es, con todo, Portugal, y esto por más de un motivo. En las elecciones que tuvieron lugar a principios de mes ganó el partido de la derecha, que se llama social democracia como pálido reflejo de la revolución de los claveles de 1974. Quedó, con un 39%, muy lejos de lograr mayoría de gobierno. Inclinado, en un principio, a ayudar a la derecha en sus afanes, el Partido Socialista, un agente incondicional sin embargo de la Unión Europea y la ‘troika' dejó de lado esta posición para negociar un acuerdo con el Bloco de Esquerda (independientes, maoístas y trotskistas) y la Coalición da Unidade Democratica del partido comunista. El giro obedeció a algo evidente: un curso contrario habría incrementado el ascenso del Bloco de Esquerda (aumentó un cuarenta por ciento sus votos y sus representantes) y, eventualmente, acabado con el PS, como le ocurrió al partido Laborista de Escocia. El BE y el CUD le dieron el sí. En el caso del BE, es claro que acompaña la línea ‘moderada' de Podemos y actúa concertada con éste frente a las elecciones en España el 20 de diciembre próximo. Toma la posta de Syriza, aunque ya había apoyado desde largo tiempo distintos programas de la ‘troika' para Grecia. Esto, naturalmente, ha inquietado a Mariano Rajoy, el premier franquista del otro lado de la Iberia. Lo del PC, en cambio, es una vuelta carnero, uno, porque es partidario de salir del euro y volver al escudo y dos porque es aliado del PC de Grecia, que saboteó la propuesta de formar un gobierno de izquierda que le hiciera Syriza, en 2012, cuando se había producido un fuerte viraje a la izquierda de los trabajadores y del electorado. El frente del PS, BE y PC es un verdadero cambalache programático, cuyo hilo de unidad es la defensa del capitalismo. Un ala del PS ha anunciado el rechazo a esta coalición, desde una posición de derecha, lo que deja planteado que rompa la disciplina partidaria y no la vote en el parlamento. De todos modos, el frente cambalachesco tampoco pretende formar una coalición de gobierno sino solamente obtener respaldo parlamentario de la izquierda para un gobierno de socialistas e independientes (pro-izquierda). BE y el PC prometieron no cuestionar la política exterior, o sea la pertenencia a la UE y a la OTAN, ni tampoco la línea del Banco Central Europeo o la ‘troika', sino solamente obtener algunas reformas sociales de grado 3 o 4. Un calco del gobierno de Syriza con la derecha clerical en Grecia.  

El Presidente de Portugal y él mismo del PSD derechista, se ha retobado contra la posibilidad de un gobierno de la ‘troika' que dependa de la izquierda. Pero ¿se animará a disolver el parlamento, como se lo permite la Constitución, cuando sabe que la derecha retrocedería aún más con nuevas elecciones? Una cuadratura del círculo. El izquierdismo de conciliación de clase hace su gran entrada en la política convencional como bisagra entre las masas y el Estado. El BE extorsiona a sus electores con la posibilidad de que un rechazo a respaldar al pro-imperialista PS haga recaer la responsabilidad de una crisis parlamentaria sobre sus espaldas, con un resultado negativo en caso de nuevas elecciones. Pero lo realmente consecuente sería formar un frente BE-CDU y convocar a la lucha por un gobierno de los partidos de izquierda y de los sindicatos y organizaciones populares. Después de todo, la crisis en desarrollo es una expresión del descontento popular cada vez mayor en Portugal y de la necesidad de una salida basada en la organización de los explotados y la movilización popular.

Fuente : http://www.po.org.ar/prensaObrera/digital-2015-11-02/internacionales/syriza-en-portugal

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