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viernes, 20 de noviembre de 2015

Una Syriza en Argentina, ¡no!

19 de noviembre de 2015 | #Prensa Obrera 1390 | Por Jorge Altamira

En La Izquierda Diario, el PTS critica mi artículo "La lucha por el voto en blanco" porque señalo mi rechazo a usar el voto en blanco para contrabandear un 'frenteamplista' o de colaboración de clases por el voto en blanco. Esta polémica ya había estado planteada en la Mesa Nacional del Frente de Izquierda, cuando el PTS propuso una convocatoria a grupos de izquierda, como por ejemplo al MST y a Luis Zamora, para hacer una campaña conjunta. Durante todo 2014, el mismo PTS prácticamente proscribió la presencia del MST en cualquier plenario sindical -incluso para realizar en común tareas prácticas elementales. El Partido Obrero señaló, al mismo tiempo, que el voto en blanco podía ser expresión, y lo es efectivamente, de las posiciones más variadas y dispares, por lo que no podía ser una base clara y de principios de un frente político. Sin esta condición no servía para preparar la lucha contra el próximo gobierno, y se convertía en inocuo. Nos opusimos a usar el voto en blanco para traficar planteamientos políticos antagónicos a la independencia de clase y el gobierno de los trabajadores. En el debate suscitado en la Mesa advertimos que el ingreso por la ventana de grupos políticos, o sea sin mediar una clarificación política, es un método bueno para construir frentes oportunistas como el PSOL de Brasil, al cual se ha incorporado hace unos meses el grupo brasilero del PTS, o para armar remedos de Syriza. Una clarificación política pondría de manifiesto la contradicción entre el FIT, de un lado, y ese sector de la izquierda democratizante del otro -no la posibilidad o factibilidad de esos acuerdos. La líder del MST en Brasil encabeza el PSOL, de modo que no se puede excluir una maniobra de ‘aproximación’ del PTS hacia el MST, faccionalmente vilipendidado por el PTS en cualquier ocasión durante una década. 
 
Rechazamos frentes o alianzas con fuerzas ajenas a la lucha de clases y la independencia de clase que tengan un contenido político estratégico. Es claro de esto que también divergimos con el PTS sobre el carácter del voto en blanco. Para nuestro partido es un tercer turno electoral de una política de preparación de la etapa de crisis que se pondrá de manifiesto luego del balotaje. No hay ningún inconveniente en que el MST o Zamora hagan una campaña por el voto en blanco, con sus posiciones, y el FIT haga la suya. ¿Por qué contrabandear un ‘frente popular’, con el pretexto del voto en blanco, y abrir el camino del PSOL, Syriza, el portugués Bloco de Esquerda o el españolista Podemos? ¿No es claro el rol contrarrevolucionario que juegan estos ‘frentes plurales' en la crisis mundial presente? 
 
El enemigo del enemigo 
 
En otro artículo de La Izquierda Diario, el PTS realiza otra crítica al PO; tiene el tufillo de una distracción polémica del tema en discusión. En este caso se refiere a nuestra explicación del carácter concreto que asume el voto en blanco en este balotaje, o sea que no es una receta universal para las segundas vueltas, sean donde sean, ni tampoco ignora la importancia que pueden adquirir para el proletariado las crisis protagonizadas o monopolizadas por dos fracciones diferentes de la misma burguesía. Se trata de un enfoque metodológico muy oportuno cuando la izquierda K nos ataca por una supuesta neutralidad ante el macrismo. En ese sentido, la declaración del Comité Nacional del PO ilustra al electorado obrero: en 2005, el PO llamó a votar por Evo Morales contra la oligarquía boliviana, y en 1989 a Lula contra Color de Melo. Inscribimos estas posiciones en la tradición histórica del socialismo, de golpear "al enemigo del enemigo", sin comprometer nunca la independencia política de la clase obrera y sus organizaciones. Lo mismo vale para el enfrentamiento Perón-Libertadora, Illia-Onganía, Isabelita-Videla, Galtieri-Thatcher. Por esta vía, el socialismo se empeña en convertirse en el protagonista fundamental en una gran crisis nacional.  
 
La expresión "enemigo de nuestro enemigo" es de Marx, que apoyó la revolución burguesa de 1848 en Alemania, con una posición propia, independiente y crítica. A partir de 1849/50 concluyó que esa distinción no tenía validez, de cara a una futura revolución, la clase obrera tendría que tener su propio partido. Junto con Engels, combatió en los años '70 de ese siglo la tendencia del socialismo alemán a un acomodo con la burguesía.
 
El PTS rechaza esta tradición del socialismo internacional. Cita que Trotsky en Francia llamó a formar comités de acción del Frente Popular en 1936 -o sea que no lo trataba como ‘enemigo del enemigo'. La distorsión es descomunal, esto porque Trotsky hacía este llamado, no para apoyar al Frente Popular sino contra el Frente Popular, en oposición a este frente con la burguesía y por un gobierno independiente de la burguesía formado por el PS y el PC. ¿El PTS apoya ahora a los frentes populares si vienen acompañados de comités de acción? Sin embargo, rechazó el llamado a formarlos para impulsar un gobierno de izquierda en Grecia -entre Syriza, el PC y Antarsya, independiente de los partidos de la burguesía de Grecia. El Frente Popular en Francia no era "el enemigo de nuestro enemigo" sino el "recurso último del imperialismo contra la revolución proletaria" (Programa de Transición). Pero no nos dejemos distraer por el recurso a fuegos de artificio, cuyo rol es tapar una discusión con otra: la convocatoria sin principios a frentes por el voto en blanco, por parte del PTS, va en línea con Syriza y el PSOL. En oposición a esto, el FIT ha desarrollado una campaña propia y, hasta cierto punto, homogénea.
 
Aunque el PTS no lo admita ahora, sí votaron por Lula en 1989, porque habría sido un "partido obrero-burgués" -algo que continúa siéndolo. Esta característica es, sin embargo, apenas una diferencia de grado con el MAS indigenista de Bolivia. Lo uno vale para lo otro. Pero, de nuevo, cuidado con dejarse llevar por los laberintos artificiosos del PTS. El tema es: el frente democratizante con la izquierda pro frente popular que ahora propuso el PTS, ¿es o no un giro hacia la variante Syriza?  
 
El PTS nos critica por haber rechazado el referéndum constitucional de Evo Morales, en el cual llamamos a votar por el No mientras ellos se abstenían. ¡Qué otra posición había que tener frente a una constitución bonapartista! ¿Darle el crédito político de una abstención a una constitución que impone la regimentación político y el gobierno de poder personal?
 
Una Syriza en Argentina, ¡No! 

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