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jueves, 10 de diciembre de 2015

Bastón y banda

10 de diciembre de 2015 | #Prensa Obrera 1393 | Por Marcelo Ramal 
 
El episodio del traspaso de mando entre Cristina y Macri ha sido juzgado como una minucia o un juego de veleidades. Pero si una cuestión menor termina involucrando a todos los poderes del Estado, entonces el rasguño es sólo la forma visible de una herida profunda -en este caso, de una crisis de poder. 
 
Cristina Kirchner quiso evitar el traspaso del mando en la Rosada. Es un planteo de “resistencia” que preanuncia crisis similares en otros organismos del Ejecutivo o la Justicia. El macrismo, a su turno, rechazó la pretensión de que CFK entregara los atributos en el Congreso -o sea que a un empecinamiento le opuso otro. Los voceros del presidente electo atribuyen la actitud a un “gesto de autoridad”, de cara a su futuro mandato. Pero esa muestra de poder personal por parte del gobierno que llega no es sólo una réplica al desvencijado kirchnerismo. Es una señal dirigida a las convulsiones políticas que se vienen, como consecuencia de la bancarrota que deja el kirchnerismo y de la salida brutal que el gran capital y sus partidos preparan para ella. Un economista cercano al macrismo, González Fraga, declaró días atrás a María O’Donnell que el “crédito internacional” (sic) mirará con atención “la capacidad del gobierno, por ejemplo, para controlar huelgas”. Macri ya avisó que no le hará asco a los decretazos, que podrían protagonizar las primeras semanas o meses de su gobierno. Los que se ilusionaban con el retorno al “republicanismo” tendrán que esperar una ocasión mejor. 
 
El precio del rescate 
 
La razón de fondo de esta crisis es que el traspaso presidencial no tendrá lugar en un marco indoloro: lo que se dirime es el destino de una bancarrota nacional. Quienes se ofrecen como rescatistas de ella sólo están dispuestos a jugar ese papel al precio de cobrarse enormes resarcimientos, los que provendrán de confiscaciones sociales. De cara a esa realidad, el bastón de mando no sólo le es esquivo a Macri en la ceremonia oficial. Es que la factura completa del rescate -devaluación, tarifazos, ajuste fiscal- parece demasiado pesada para quienes acaban de ser caracterizados como “un movimiento de opinión que se vuelve mayoritario circunstancialmente, pero su victoria no se apoya en un hecho social consolidado” (La Nación, 6/12).
 
En las últimas horas, el macrismo fue y vino por la eximición del aguinaldo en el impuesto al salario, al tiempo que salió a advertirle a ‘sus’ empresarios sobre las “remarcaciones excesivas” de precios. Los capitalistas, sin embargo, no saben de estas prevenciones políticas, y van por su ´pliego´. En una reunión del nuevo secretario de Agricultura -y estanciero- Buryaile con ruralistas, aquél debió recordarles que (ahora) “trabajo para Macri”. Es que los jefes del campo le acababan de plantear “altas exigencias para romper los silo bolsas” (donde se almacena la cosecha de soja) (Clarín, 9/12). El capital agrario reclama todo el paquete para liquidar sus inventarios -no sólo la anunciada eliminación de las retenciones, sino también la megadevaluación.
 
Igualmente pesado es el pliego de condiciones del capital internacional para concurrir a un rescate financiero. En un cónclave que el Consejo de las Américas le dedicó a la Argentina días atrás, representantes de los fondos de inversión advirtieron que, para conseguir financiamiento, el gobierno “debería encarar primero el déficit fiscal porque está en el corazón de los otros problemas”. Los usureros esperan el tarifazo y la devaluación (que licúe los salarios y la deuda pública en pesos) antes de “traer los dólares”. En el mismo foro, se dijo que la “transición puede ser más lenta de lo que espera el mercado”. Dicho al revés, el “mercado” podría terminar precipitando la transición, como ya lo está haciendo con la escalada de precios. En suma, el presidente de los “mercados” debuta con un golpe de mercado en ciernes. 
 
Del lado del gobierno que se va, Cristina Kirchner ha redoblado la apuesta, al decidir el boicot de su bloque parlamentario a la jura de “Mauricio” en el Congreso. Pero la orden podría ser desacatada por los pejotistas, lo que pondrá de manifiesto una escisión y el retroceso político del camporismo. Después de la jura, vendrán otros choques, como los de la presidencia del ente de medios (AFSCA), la Comisión de Valores o la TV pública. (ya renuncio uno y Scioli obviamente estuvo en la jura )  Pero en el más importante de todos -la presidencia y el directorio del Banco Central- el kirchnerismo parece dispuesto a bajarse rápidamente del barco. ( ayer renuncio Vanoli )
 
Crisis de poder 
 
El culebrón del bastón y la banda, en definitiva, es la punta de una crisis de poder. Su telón de fondo es una bancarrota capitalista incompatible con el “país normal” augurado por “Cambiemos”. Los métodos de camarilla y de arbitraje proseguirán, entre ellos, los pactos con la burocracia sindical. Junto al programa de reivindicaciones obreras, denunciamos el carácter conspirativo de todo el régimen estatal que pretende pilotear el ajuste, y planteamos la elección popular de jueces y fiscales, de los directores de medios oficiales y de sus organismos de control

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