The people united will never be defeated - ¡Proletarios del mundo, uníos!

martes, 22 de diciembre de 2015

Una crisis de poder, una disputa por el poder

Discurso de cierre de Jorge Altamira 

Compañeras y compañeros:

Estamos en el cierre de uno de los picnics más concurridos y mejor organizados que hayamos protagonizado en estos años. Debo decir que hemos obtenido una victoria política, no en particular del Partido Obrero pero sí del comité organizador del picnic, porque se confrontaron dos pronósticos: el pronóstico del comité organizador de esta jornada, que decía que iba a ser un día soleado y con un cielo abierto, y el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, que decía que iba a llover como los dioses. Ganó el pronóstico político del comité de organización y estamos todos felices por esta circunstancia. 

Nuestros luchadores

Está presente en este picnic la compañera de lucha de Mariano Ferreyra, nuestra compañera Elsa Rodríguez y su familia. En un picnic con tantas emociones por los videos que se presentaron, la presencia de Elsa es un hecho que trasciende la circunstancia: fue una luchadora consecuente en defensa de los trabajadores ferroviarios y contra la precarización, sufrió heridas gravísimas y ha peleado con convicción como mujer y ha peleado con convicción como revolucionaria internacionalista, porque finalmente Elsa Rodríguez es uruguaya. No ha dejado nunca ningún terreno y ha progresado en la lucha contra las heridas y sus dificultades y está presente en este picnic honrando al Partido Obrero y honrando a todos los que han venido a este picnic.
Las circunstancias del calendario hacen coincidir nuestro evento de hoy con un nuevo aniversario del asesinato de nuestros compañeros (Jorge) Fischer y (Miguel Angel) Bufano, del cuerpo de delegados y comisión interna de la fábrica Miluz, por parte de las Tres A. No sólo quiero rendirles, de parte de todos nosotros, un homenaje, un nuevo homenaje a estos grandes compañeros. Quiero señalar también que la lucha del Partido Obrero hunde raíces en la historia del país. Jorge Fischer protagonizó los acontecimientos políticos del movimiento obrero más relevantes de la famosa década del '70, peleó y demostró que los planteamientos socialistas podían conquistar una fábrica en la que tantos trabajadores, se suponía, votaban al peronismo y que eran peronistas. En realidad, fue asesinado por ese motivo, porque logró, en una asamblea general, que sobre ocho secciones, siete de ellas votaran contra una convocatoria del general Perón a sumarse en Plaza de Mayo a un planteamiento del peronismo, algo definitivamente intolerable para la burocracia sindical. Esto nos tiene que hacerles recordar (un punto en el que insisto) a los jóvenes del kirchnerismo que las Tres A fueron una criatura de esa misma persona que ellos reivindican cuando se proclaman "los soldados de Perón". Les recuerdo que si siguen repitiendo esto, están cometiendo un crimen político contra los trabajadores, porque el Perón de la década del '70 es el Perón que organizó la Triple A y la muerte de intelectuales, activistas, luchadores de todas las tendencias políticas, pero que tenían en común la fidelidad a la clase obrera y la fidelidad a la larga historia de lucha de nuestro pueblo desde la época colonial en adelante.

Este año, también, perdimos a una luchadora, la compañera Micaela, de la Unión de Juventudes por el Socialismo, de Derecho. La perdimos en un accidente, pero ella estaba en una actividad militante, estaba buscando asegurar, como fiscal y con todo un grupo de compañeros, el respeto a los votos por el Frente de Izquierda en las elecciones. Este desgraciado hecho conmovió fuertemente las fibras de nuestros compañeros de la juventud. Quiero recordarla a Micaela, porque el Partido Obrero nunca olvida a sus luchadores. ¡Nunca!

Por cierto, si hubiera que ponerle un nombre, éste es el picnic de Pablo Rieznik. Ustedes vieron un video y muchos habrán conocido por primera vez, a través de ese video, a Pablo. Simplemente quiero decirles esto: hasta el último instante de su vida, Pablo no sólo fue un revolucionario sino una persona lúcida, una persona que abordaba con espíritu revolucionario la realidad tal cual es, con sus fiestas y sus progresos, y con sus retrocesos y sus derrotas, porque la inteligencia política del militante se prueba frente a la adversidad y en la capacidad de enfrentar esa adversidad con una comprensión adecuada, con una comprensión fundada en el debate, en el análisis y en el afán de llegar a la verdad. Como el camino del Partido Obrero hasta el día de hoy ha sido un camino de victorias y de adversidades, y como podemos asegurar que el camino que llevará a la clase obrera argentina al poder con el Partido Obrero y la izquierda revolucionaria será un camino de progresos y de adversidades, advierto desde esta tribuna que nos comprometemos a reclamar la lucidez de Pablo Rieznik, para que ninguna adversidad se constituya en una derrota definitiva de nuestra causa, sino en un episodio comprendido, analizado y con la voluntad y la disposición de superarlo para allanar el camino a la causa más justa que pueda tener la humanidad, que es la abolición de la explotación de hombre por el hombre. 

Una etapa muy especial

Al finales de marzo de 2016, en cien días, se va a realizar el 23˚ Congreso del Partido Obrero; todos los documentos para la discusión de ese congreso están elaborados, van a ser presentados en el curso de las próximas horas cumpliendo rigurosamente lo que establecen los estatutos de nuestro partido, de que esos textos y ese debate comience, como mínimo, con noventa días de anticipación a la realización del congreso. Sobre qué va a tratar este congreso es lo que quiero llamar la atención en este cierre.

Asistimos, en este final de año, al inicio de una etapa política nueva, absolutamente espectacular, en América latina, si se caracteriza en forma adecuada. Lo que está ocurriendo en Venezuela, lo que está ocurriendo en Brasil y lo que ocurre en Argentina es, antes que nada, la expresión de una fractura política, de una fractura económica y social de los sistemas capitalistas de estos países y de sus regímenes políticos. El nacionalismo -el ‘peronismo' de Venezuela, el ‘peronismo' de Brasil y el peronismo de Argentina- ha cumplido su mandato, dejando a estos tres países en bancarrota; ha quedado impugnada la pretensión de este nacionalismo de su capacidad para desenvolver en forma autónoma política y económicamente nuestra nación. Se encuentran en bancarrota y lo que se presenta en distintos lugares como victorias y ataques de la derecha son las tentativas de la propia clase capitalista y la propia derecha de cerrar la grieta que ha creado el derrumbe de estos regímenes políticos. Lo que caracteriza hoy a América Latina es una grieta fenomenal en términos políticos, donde todas las clases son convocadas, como hace diez, doce o quince años, a una nueva lucha por el poder.

No es cierto que culmina un ciclo y comienza otro, de ninguna manera. La derecha de Venezuela, la de Brasil o de la Argentina todavía tiene que dar la prueba que le da el piné para iniciar un nuevo ciclo y para eso tendría que derrotar a los trabajadores en su propósito de imponer una política de austeridad. Vemos, en nuestro país, que el hombre que dijo que el 11 de diciembre levantaba el cepo, devaluaba el peso, hacía esto o aquello, se enfrenta a una crisis abierta en las primeras horas de su gobierno. Ahora, por el tema -por un ‘temón'- de 15 mil millones de dólares en una especulación financiera con dólares en los llamados mercados de futuros, se ha producido una crisis al interior del propio capital financiero. El otro día, Macri convocó a los ex candidatos a la Casa Rosada para que acuerden con él la aplicación de una política, hasta el inicio de las sesiones legislativas el 1° de marzo, de apoyo a los planes de austeridad y a los planes de entrega que el macrismo ha prometido en su campaña electoral.

De esta manera, la señora Carrió, una republicana bendita; Macri y su estado de derecho; Michetti, una puritana de la democracia; han decidido comenzar su gobierno a espaldas del Congreso Nacional, para actuar por decreto y por medio de superpoderes y decretos de necesidad y urgencia. Los charlatanes de la democracia toman los instrumentos políticos que le criticaron al kirchnerismo para empezar su propio gobierno. A los que nos criticaban porque decíamos que Scioli era lo mismo que Macri, queridos chicos, miren la televisión, lean los diarios: Scioli fue a la Casa Rosada a pactar con Macri, Massa también, y parece que Scioli va a ser el embajador en Italia de Macri. Si no son lo mismo ¿qué diablos eran?

Como sociedad, ingresamos a un período político que ya conocemos de memoria, sólo que esta vez mucho más agravado. Lo conocimos cuando subió Alfonsín, así como cuando subió Menem, en 1989, y enfrentó con sus planes de austeridad olas y olas de huelgas, olas de crisis políticas, y sólo en 1991 logró armar una semblanza de estabilidad. Macri, que aprendió de esa experiencia, promete que va a conseguir esta estabilidad en las elecciones generales de 2019 -es decir, que la clase capitalista comprende que tiene una crisis de poder, comprende que tiene una bancarrota económica, comprende que los trabajadores no están para bollos, y ella misma señala al país que no tiene todavía los recursos para colmar esa crisis de poder. En la Argentina se ha discutido mucho acerca de que el kirchnerismo abrió una grieta entre kirchneristas y antikirchneristas, y que estos últimos las vendrían a cerrar. ¡Qué falso! El kirchnerismo vino a cerrar grietas, no a abrirlas; vino a cerrar la grieta del Argentinazo, cuando miles y miles de personas cagaban a trompadas a todos los políticos capitalistas por la calle. 

!Eso es una grieta! Cuando el kirchnerismo dice ‘le hemos devuelto una función a la política', está diciendo: ‘hemos cerrado la grieta, reconciliamos al explotado, al trabajador, al oprimido, al joven, a la mujer, al estudiante, con los verdugos' -es decir, vino a cerrar la grieta.
El fin del kirchnerismo significa que fracasó en cerrar la grieta, y ahora con Macri vamos a tener la gran grieta, donde vamos a disputar la dirección política de los trabajadores, porque los trabajadores no se fueron a Macri gratuitamente ni la clase media tampoco. Hace pocos meses, los mismos que votaron a Macri lo trataron de voltear votando a Lousteau en la Capital Federal. No lo querían. Los mismos que luego lo votaron para que sea Presidente, dos meses antes no lo querían. Después lo quisieron porque querían voltear a Scioli y en especial Aníbal Fernández. La derecha no ha conquistado políticamente a ningún trabajador, ha operado en las circunstancias dadas de una manera más eficaz que sus rivales, incluidos nosotros. Ahora, ya hay una inflación de tres o cuatro puntos por mes, del 4 por ciento; ahora van a devaluar y la devaluaciónva a ir a los precios; ahora, por decreto, le van a bajar los impuestos a los exportadores; ahora, por decreto, van a contraer deuda externa del orden de los 50 y 60 mil millones de dólares, esto si sumamos todo lo que el kirchnerismo dejó colgando con el ‘desendeudamiento' y una deuda adicional de 400 mil millones de pesos con el sistema financiero local. ¡Por decreto, violando la Constitución, que establece que el arreglo de la deuda externa es competencia del Congreso Nacional! Ahora tenemos la circunstancia, que no es la primera vez que se presenta, que la izquierda revolucionaria y al Partido Obrero exige la aplicación de disposiciones de la Constitución Nacional contra todos los partidos capitalistas, que solamente pueden gobernar violando el texto que ellos elaboraron para dominar políticamente este país.
Esta es la caracterización que ofrecemos a debate en el congreso y que vamos a debatir con todos los trabajadores, a través de asambleas, de plenarios. Esta es nuestra caracterización, que no es que los malos ganaron, sino que se han fracturado el poder político y la economía, y los malos quieren reemplazar o hacer el recambio o el relevo de los que alguna gente piensa que eran los buenos: los buenos que entregaron el petróleo a Chevron, los buenos que entregaron la minería a Barrick Gold y a otras compañías, los buenos que han permitido que los bancos se "la lleven en pala", los buenos que nunca impusieron impuestos a la renta financiera y los buenos que son responsables, por ejemplo, del asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra. Tenemos, a término, una crisis y una disputa de poder. 

La izquierda revolucionaria

Indudablemente, a la luz de lo que ha ocurrido este año, la izquierda ingresa en esta disputa política con una falencia -voy a decir primero la menos importante, después la principal. La menos importante es que hemos recibido un freno desde el punto de vista electoral, esta es la menos importante, se puede arreglar, no hay que ir al quirófano. Los trabajadores van a repensar su votación en un par de semanas, van a volver a preguntarse si hicieron bien y si no tendrían que haber votado de otro modo. En segundo lugar, las posiciones políticas prácticas, organizativas, institucionales de la izquierda, en las fábricas, en los sindicatos, en las universidades, en el Congreso y en las legislaturas están en su ápice, en su momento más alto. Uno de los problemas que va discutir el congreso es la utilización eficaz de la presencia parlamentaria en Salta, Mendoza, Neuquén, Capital, Córdoba y el Congreso Nacional. Que en una crisis política de fondo vamos a valernos de esos instrumentos políticos como tribunas. Si algún medio de comunicación, a la luz de lo que digo, mañana dice que el Partido Obrero, en su picnic, declaró que se propone convertir a sus bancadas parlamentarias en agitadores políticos, ratifico lo dicho, es exactamente lo que quiero decir, porque nuestra lucha tiene que encuadrarse en la etapa, que es de una fractura política fenomenal.

Cuando cito a Brasil, Venezuela y Argentina, lo hago porque encuadra a Argentina en un fenómeno de conjunto. El fenómeno de conjunto es el despliegue con fuerza de la crisis mundial sobre América latina, cuyos países -quizá con alguna excepción- se encuentran en bancarrota. El que más se encuentra en bancarrota por tamaño es Brasil, por profundidad es Venezuela y Argentina viene atrás. El capital financiero no puede resolver esta bancarrota sin procurar un cambio profundo de las relaciones sociales, quitando derechos a los trabajadores, a la juventud. Macri les dijo a los trabajadores de Cresta Roja ‘arréglense; del Estado, nada', que busquen algún socio privado -que ya hay-, que la vieja patronal le venda a los nuevos empresarios esta fábrica de pollos por un tercio de dólar, que es lo que quieren los compradores, que admitan 200 ó 500 despidos y se retome la producción. La reconstrucción capitalista de la sociedad pasa por el desangre de la fábrica Cresta Roja en términos capitalistas y en términos de perjuicios para los trabajadores. Ahí hay 1.500 obreros, en la Argentina hay 42 millones, ¿quieren hacer de Argentina una Cresta Roja? Los esperamos.

Este es nuestro desafío político e, indudablemente, si hemos tenido un frenazo electoral, en un ambiente político tan movido, es porque también nuestra política ha tenido defectos; y en el campo electoral, los defectos del Frente de Izquierda, y ése es un debate que tenemos que tener, hay que superarlos, y hacerlo en términos revolucionarios.
El otro problema, el más importante, es la caracterización política: en esta etapa, con estos desafíos, más que nunca nos orientamos por una estrategia de independencia de la clase obrera frente a los partidos capitalistas. Si la clase obrera se pone de furgón de cola de algún partido opositor capitalista, la derrota es cierta, este pronóstico es infalible, perdemos. La única forma de ganar, a partir de la grieta que ahora se abre de nuevo (me refiero en la escala en que la palabra ‘grieta' se aplica con plenitud), es luchando con una orientación estratégica independiente. No aceptamos -sería criminal, sería ir a la derrota- el frente antimacrista con el kirchnerismo; equivaldría a agarrar a un nacionalismo caduco, que ha entrado en una fase cadavérica, y querer resucitarlo con las energías de la clase obrera, para que se vuelva a levantar como el obstáculo que ha sido para la clase obrera en todo este tiempo.

Como obreros que somos, no distinguimos ideológicamente entre nuestra clase, los trabajadores, la clase media, cómo piensan a la hora de luchar, pero siempre atacando, desenmascarando las intenciones aviesas de la supuesta oposición al macrismo; lo que quieren es arreglar los problemas de ellos y entre ellos ¿En qué se encuentra en este momento La Cámpora?, ¿en qué preocupación?, ¿en una campaña para que funcione el Congreso y combatir los decretos de Macri y los DNU, el ajuste, el endeudamiento, política de rescate? ¡No! En eso estamos nosotros,que reclamamos la convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso. Ellos están peleando por la cantidad de presidencias de las comisiones legislativas, ellos están peleando por la satisfacción de sus mezquinos y estrechos intereses. Nosotros estamos peleando por el fracaso integral de la política de Macri, que ha sido avalada por Scioli, por Massa, por Stolbizer y por Rodríguez Saá el otro día en la Casa Rosada. Entonces ¡nada de frentes de clases contra el macrismo! Porque en ese frente hay una clase que está con el macrismo y no con los trabajadores. Y si no pregúntenle a nuestro legislador, Marcelo Ramal: el macrismo es gobierno en la Capital y si él les contara todos los enjuagues que han coordinado los macristas y los kirchneristas en la Ciudad de Buenos Aires, tendríamos que ir preparando la cena y pernoctar. Este es un punto fundamental porque la vocación de todo un sector de la izquierda para hacer de furgón de cola del progresismo y del nacionalismo burgués tiene una larguísima historia, y la claridad política es lo que tiene que permitir a los trabajadores triunfar.

¿Por qué confío que va a prevalecer esa claridad política? Porque nuestra clase trabajadora, nuestro pueblo, la clase media, los intelectuales, los estudiantes han vivido las experiencias, y saben lo que ocurrió, de una u otra manera, en 2001, el Argentinazo, las luchas piqueteras, las huelgas con ocupaciones de fábrica, las fábricas recuperadas, todo eso ya forma parte de la conciencia de los trabajadores. La burocracia sindical forma parte del frente integral de la burguesía contra los trabajadores para que se cierre la grieta, ahora que, realmente, con el fracaso del kirchnerismo, queda completamente expuesta, al desnudo, porque el kirchnerismo fracasó en cerrar la grieta que se abrió entre este pueblo nuestro y sus políticos, sus ricachones, sus oligarcas y su Estado. Ninguna grieta puede cerrarse bajo el capitalismo, que se caracteriza, en definitiva, por acentuar los antagonismos de clase. Imputarle al kirchnerismo haber creado la grieta es un despropósito, es un trabajo de manipulación ideológica. La función del nacionalismo burgués es siempre cerrar las grietas entre la burguesía y los trabajadores. Han fracasado de nuevo. ¡Viva la grieta! porque estamos a calzón quitado enfrentando los intereses de unos, por un lado, y de otros, por el otro lado.
Este es nuestro pensamiento político -un resumen general de lo que vamos a discutir en nuestro congreso. En estos días comienzan un conjunto de plenarios de trabajadores combativos, comisiones internas,agrupaciones, con mucha concurrencia, mucha voluntad. Nosotros, como Partido Obrero, vamos a ir a esos sectores combativos a decirles: elaboremos en común un programa de defensa de la clase trabajadora frente a la política del gobierno en el marco de una estrategia de independencia de clase, que tiene que convertir a la izquierda revolucionaria de este país y al Partido Obrero en la alternativa política consciente, que le abra un rumbo a esta nación y a la clase trabajadora que la ha construido a pesar de doscientos años de expolios continuos y de saqueo sin cesar.
Esto vamos a discutir en el congreso, con esto cerramos este picnic maravilloso Pablo Rieznik. El Partido Obrero, una vez más, sobre la base de su propia experiencia, de la experiencia que discute con los trabajadores, ofrece a la izquierda y a los luchadores su opinión y sus planteos para el mejor destino de una causa por la que han vivido y han muerto nuestros tatarabuelos, abuelos y padres, y que nosotros vamos a llevar a la victoria.

¡Adelante, Partido Obrero!

¡Adelante, Frente de Izquierda!

¡Adelante, la clase trabajadora!

¡Adelante, el movimiento obrero!

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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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