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domingo, 18 de septiembre de 2016

Macri bien vale una misa

Sobre el foro de inversores en el CCK
 
15 de septiembre de 2016 | #Prensa Obrera 1428 | Por Jorge Altamira


La escenificación ofrecida a los jefes de monopolios internacionales en Buenos Aires supera cómodamente a la del reciente Bicentenario de la Declaración de la Independencia. El despliegue parece también inusitado porque son pocos los observadores que identifican a este aluvión como un anticipo de inversiones extranjeras. ¿De qué se trata, entonces?

El foro del gran capital es, antes que nada, un acto de intimidación pública, incluso si esto suena como un dislate extremista. ¿Quién puede dudar, sin embargo, que asistimos a una advertencia para nada velada de que cualquier tentativa de obstaculizar la gestión macrista equivaldría a hundir el apoyo del capital financiero internacional, que es presentado como el único recurso disponible para superar la crisis de conjunto de Argentina y, como mínimo, de iniciar alguna reactivación económica? El gobierno espera que tomen nota de esto la burguesía nacional que se queja por motivos variables (desde la elevada tasa de interés hasta el ‘dumping’ industrial de China), la clase media que aspira a ascender al primer mundo y finalmente, por supuesto, la burocracia sindical, que ha venido apoyando el ajuste con una firmeza digna de mejores causas. El foro está al servicio de la estrategia del macrismo de cooptar fuerzas ajenas, para apostar a ganador en las parlamentarias de 2017 y asegurar su permanencia en la Rosada.

Nadie pondría un dólar en inversiones directas antes de ver los resultados electorales del año que viene.

Por sobre todas las cosas, sin embargo, la inusitada asistencia de CEO’s de las principales corporaciones internacionales tiene que ver con una política de los Estados imperialistas. El gobierno de Estados Unidos, principalmente, enfrenta la necesidad de capitalizar el derrumbe de los sedicentes gobiernos nacionales y populares, o sea meter a sus países en una sólida red de control norteamericana y evitar (no hace falta decirlo) que se produzcan situaciones revolucionarias. El cónclave en el recinto CCK es una convocatoria política motorizada por el State Department de Obama -de otro modo no hubiera reunido siquiera al 10% de la concurrencia. La presencia en Buenos Aires ‘dei capi tra i capi’ del capital financiero es una señal política de respaldo hacia Brasil, cuyo novel gobierno golpista es repudiado por la población y cruzado por contradicciones insuperables de las ‘maffias’ que auparon a Temer. Es también un mensaje sin encriptación para financiar el recambio político en Venezuela con endeudamiento extranjero -naturalmente a tasas usurarias, y con la ‘asistencia’ del FMI. En esta red de pesca se encuentra asimismo Colombia, para la cual el acuerdo de paz con las Farc viabilizaría las condiciones de un enorme programa de ajuste y endeudamiento, al cesar la sangría económica de la guerra civil. Los medios no han reparado que en el Centro Kirchner no están los ejecutivos de China ni los de la rusa Gazprom, que han brindado un generoso financiamiento a los gobiernos nac&pop en América Latina, e incluso pretenden mantener sus negocios (petróleo, represas, un comercio creciente) o entrar en otros (Vaca Muerta). En uno de los diarios del 13 de septiembre, uno de los ‘chief executives’ reclama “normalizar” las relaciones con chinos y rusos, o sea poner fin a los favores excepcionales que les habría brindado el kirchnerismo. Pagani y Rocca, los dueños de Arcor y Tenaris, se han subido al centro del escenario para colocarse del lado norteamericano y europeo en el enfrentamiento con China. La UIA ha reclamado una protección contra el acero de China y Tenaris ha cuestionado la provisión de tubos de China para las redes troncales de gas de Córdoba. La burguesía nacional de la UIA, Massa, Pignanelli y el deshilachado FpV ha sido cooptada al foro del capital financiero internacional.

Inversiones que veremos

Los comentarios de los especialistas (Dante Sica, en Clarín) describen algunos de los condicionamientos que conspiran contra una llegada de inversiones extranjeras (no mencionan que Macri debería ganar primero las elecciones de octubre de 2017). Es el ‘impasse’ del huevo y la gallina, porque sin ellas se le hará difícil ganarlas. Esos comentarios esquivan, además, la cuestión esencial -que el prerrequisito de esas inversiones es una reorganización integral de la economía, lo cual supone desplazamientos de intereses y quiebras. Por eso, el primer rubro inversor apuntará a la compra y la reestructuración del capital instalado. Eso habrá de ocurrir con YPF, que no tiene medios propios ni estatales para desarrollarse, cuando su deuda conjunta es varias superior a un capital en Bolsa fuertemente desvalorizado. La brasileña Petrobras, con una deuda de 250 mil millones de dólares, ya ha cumplido con el 60% del plan de venta de sus activos, en tanto el Congreso de Brasil ha votado a favor del ingreso de operadoras extranjeras en la actividad pre-sal. Lo mismo ocurre con la siderúrgica Usiminas (Techint-Nippon Steel), que está vendiendo activos para hacer frente a sus deudas. Gran parte del capital brasileño se encuentra en “recuperação judicial” (concurso de acreedores), paso previo a la venta de activos o a la cesión de capital. Las compañías de Argentina han colocado bonos por varios miles de millones de dólares en el exterior, no para financiar inversiones directas sino para arbitrar entre las tasas de interés externas (7%) y las internas (30%), con un dólar planchado. En suma, asistimos a ‘inversiones’ para adquirir activos de empresas relativa o totalmente insolventes, y a un mayor endeudamiento internacional de características financieras especulativas. Las compañías petroleras internacionales pujan por concesiones que les permitan anotar como propias las reservas comprobadas, pero en las que invertirán solamente si aumenta el precio internacional de los combustibles.

En Argentina, en esta área privilegiada de energía y combustibles no convencionales, el gobierno ha anunciado precios reglamentados de 7,50 dólares para un BTU que en el mercado internacional cotiza a 2,50 dólares, y de 60 dólares para un barril que cotiza a 45 dólares. El punto crucial para el capital internacional es, sin embargo, que el Estado abandone los poderes discrecionales que le ha dado la emergencia decretada en 2002 y vuelva al régimen de contratos de servicios dolarizados o, eventualmente, a un mercado desregulado. El encarecimiento de la energía diezmaría a la industria nacional (ni qué decir de la economía familiar) y, si prosigue la baja de precios agrarios, incluso al complejo industrial agrario. La explotación del petróleo convencional está condenada, reducida a pozos agotados (con la perspectiva de despidos masivos); su lugar lo ocuparían las distintas variantes de gas no convencional (Vaca Muerta, la apuesta nac&pop de CFK y Kicillof) y el petróleo del Atlántico Sur (asociación con compañías instaladas alrededor de Malvinas, si los precios internacionales lo habilitan -y, marginalmente, las nuevas energías. Esto significará un cambio de manos en el mercado petrolero. Pampa Energía -del grupo ‘nacional’ Mindlin-, por ejemplo, solamente podrá aprovechar su compra a precio vil de los activos de Petrobras en Argentina (se ha iniciado un juicio contra la venta en Brasil), si se hipoteca a la Bolsa de Nueva York. El derrumbe de las economías y de los Estados latinoamericanos plantea una reorganización estratégica de sus sociedades, que solamente podrán ejecutar las corporaciones internacionales, con sus métodos de destrucción y de miseria, o en términos históricamente progresivos, los trabajadores, con un gobierno y partido propios. Significa una confrontación de poder.

Los nueve meses de macrismo han mostrado la hilacha en forma suficiente: la deuda conjunta de Nación, provincias y corporaciones se incrementó en 40 mil millones de dólares (la deuda a los buitres se pagó por encima incluso del valor de emisión). La deuda del Banco Central es de 650 mil millones de pesos, unos 65 mil millones de dólares, la mayor parte colocada a 30 días, a tasas del 30% anual. El ‘método’ macrista de combate a la inflación es enormemente confiscatorio y puede derivar en una explosión financiera. El desarme de esta bomba implicaría una negociación con los acreedores locales para convertir esa deuda, progresivamente, en deuda del Tesoro, lo que llevaría el monto de la deuda pública a unos 500 mil millones de dólares, el ciento por ciento del PBI. El Tesoro Nacional ingresaría al sistema de la refinanciación permanente y convertiría a Argentina en un Estado Asociado -“a la Puerto Rico”.

Crisis mundial

El derrumbe económico y político el que atraviesa América Latina muestra las limitaciones insuperables de los planteos y movimientos nacionalistas burgueses que han gobernado desde hace más de una década, pero es, antes que nada, la consecuencia de la crisis mundial. La economía y la política del capital reclaman, en este cuadro de bancarrota, una reorganización social y económica de alcances catastróficos, para lo cual necesita reunir los recursos políticos y económicos que la hagan viable. Esta reorganización plantea un nuevo reparto de mercados y de influencias internacional. Una nación subdesarrollada que necesita un rescate para no ir a la quiebra, pone en evidencia una acumulación capitalista que ha sobrepasado sus posibilidades de rentabilidad y de mercado. La caída de los precios internacionales de la exportación de las naciones de América Latina se suma a la fuga de los capitales que buscaron explotar aquel período alcista. Esa ola de endeudamiento internacional, que ahora se bate en retirada, se verificó también en la Argentina ‘desendeudada’. En primer lugar, porque pagó deuda externa con una deuda local creciente y, en segundo lugar, porque liquidó el crédito propio que tenía con el mercado mundial (los 70 mil millones de dólares en el Banco Central, por ejemplo, que fueron convertidos en Letras incobrables). El agotamiento del crédito con el mercado mundial es equivalente a un aumento del endeudamiento neto (créditos menos deudas).

Para el imperialismo mundial, el realineamiento con América Latina es absolutamente fundamental de cara a las guerras en Medio Oriente, Europa del Este y Africa. En todas las guerras pasadas, la cuestión del “patio trasero” ocupó un lugar estratégico. La enorme disputa en los servicios de inteligencia locales, la crisis que desató el ‘entendimiento’ con Irán, la muerte de Nisman, el asunto del narcotráfico -todos se enlazan en torno al lugar estratégico que debe ocupar Argentina en un conflicto de alcance mundial. Para el imperialismo norteamericano, América Latina debe ser una frontera de seguridad, invulnerable a la operación de potencias rivales. Reducir el ‘concilio inversor’ en el CCK a temas de economía y estos temas a un cálculo de rentabilidad, es una ingenuidad.

La bancarrota capitalista mundial conduce, aunque por momentos de un modo sinuoso, a una agudización excepcional de la lucha de clases. La evidencia de que es así ha quedado demostrada en los últimos años en numerosos países y regiones. De aquí debe partir una política obrera emancipadora.
 

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1428/politicas/macri-bien-vale-una-misa-1
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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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