The people united will never be defeated - ¡Proletarios del mundo, uníos!

lunes, 24 de julio de 2017

El programa de Cristina, flojito de papeles

20 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1467 | Por Néstor Pitrola


El descontento popular y las luchas contra el ajuste dan marco a la operación electoral de Cristina Kirchner. Ausente de apoyos orgánicos de sectores de la burguesía, da rienda suelta a la demagogia nac&pop y al “volveremos”, como si sus socios políticos no fueran parte de quienes votaron las 84 leyes macristas en el Parlamento, con mayoría del FpV en el Senado. Como si sus gobernadores no fueran parte del ajuste en las provincias, comenzando por Alicia Kirchner -quien acaba de reprimir a los docentes que ocupaban el Ministerio de Educación provincial. O ignorando que firmaron junto a Macri el “Pacto Federal Minero” -un verdadero estatuto colonial de la entrega de los recursos y el medio ambiente, de los más permisivos y privatistas del planeta- incluido Urtubey y pasando por la catamarqueña Corpacci. 
 
Por otro lado, Randazzo, considerado hoy “traidor” por la militancia K, siendo ministro de Cristina fue el autor de la ley de ferrocarriles, de última generación privatista, aplaudida en su momento por Pinedo y Sturzenegger, porque permite la adquisición de formaciones a las corporaciones capitalistas para circular por las vías estatales. Un curro completado por los acuerdos privatistas y desindustrializadores de importación ferroviaria con China, camino seguido ahora por el mismísimo Macri.

Cristina denuncia a Macri por “romper el contrato electoral”, ello porque devaluó levantando el cepo, pagó puntualmente el negociado escandaloso del dólar futuro, hizo el pacto con los buitres, entregó los recursos petroleros, hizo un blanqueo que ya había hecho Kicillof, empezó a quitar los subsidios en las tarifas en beneficio de las privatizadas -que antes disfrutaban de los fondos públicos del Estado kirchnerista- y duplicó el festival de Lebacs que empezaron Kicillof y Vanoli. Eso sí: perpetuó el Impuesto a las Ganancias aunque había prometido eliminarlo; pero es algo de lo que Cristina no puede acusarlo, porque el “impuesto al salario” es marca registrada del kirchnerismo, cuestión que inclinó a muchos trabajadores (defraudados) a votar a Macri en el balotaje. Es más fácil, para CFK, acusarlo de “romper el contrato electoral” que caracterizar el programa macrista, que tiene múltiples puntos de contacto con la política de ajuste que aplicó el kirchnerismo, especialmente, en los últimos años.

Marketing y represión

Cristina acusa al macrismo de valerse del “marketing electoral”, pero ha copiado íntegramente a Durán Barba, no sólo por sus escenarios circulares, sino por esconder bajo la alfombra a su armado electoral. En primer lugar, a los 48 intendentes, veteranos barones del pejotismo bonaerense que vienen de los tiempos de “Coppola Duhalde” -como ella lo llamó-; sólo que en algunos casos se trata de los hijos de aquellos o de sus herederos políticos. La Unidad Ciudadana es el nombre del nuevo marketing cristinista, que siguió al “Partido Transversal” de D’Elía y compañía, a la “Concertación Plural” con el derechista Cobos, al Frente para la Victoria que fue el nombre del regreso al PJ. La nueva mutación llega ante la disgregación nacional del FpV, con expresión en sólo cinco provincias, y busca ocultar a los Boudou, Aníbal Fernández o De Vido -aunque Fernanda Vallejos, en su primera aparición pública, arruinó el marketing nac&pop al reivindicar a Boudou como un mártir perseguido del “espacio”.

Deuda

La ex Presidenta acusa a Macri por “endeudarnos en menos de un año y medio por casi 100.000 millones de dólares”. Eso ocurrió con el Presupuesto y el pacto buitre aprobado por el FpV, Massa y Bossio. Pero Cristina olvida que ella tomó el gobierno con 140 mil millones de dólares de deuda y lo dejó con 240 mil millones, tras el pago “serial” de 180 mil millones. Allí se incluye el pago del 100% al Club de París y la indemnización a Repsol, vaciadora de YPF.
Su extenso programa denuncia una “persecución política a través del Estado en articulación con los medios de comunicación”. ( la enfermedad nmediática de Cristina y su soberbia de mierda )“A diferencia de lo ocurrido en las dictaduras, aparecen nuevos actores para cubrir la tarea que desempeñaron -en el marco de la Doctrina de la Seguridad Nacional- las Fuerzas Armadas y de Seguridad”. Pero esos nuevos actores tuvieron como antecesores a Milani, el Proyecto X, la ley Antiterrorista (intocada) y el alineamiento fundacional del kirchnerismo -recordemos a Néstor en la ONU-, con la llamada “política antiterrorista” de Bush y el envío de tropas a Haití, por cuenta y orden del imperialismo.

Salario y jubilaciones

La representante de la “década ganada”, que dejó un tercio de los trabajadores en negro y la mitad de la población trabajadora precarizada, con un salario promedio en un 40% de la canasta familiar y el Impuesto al salario para los que arriman a esa canasta, propone “declarar la emergencia laboral, prohibir los despidos por un año y un aumento de emergencia del salario mínimo”. Pero durante su gobierno, por su iniciativa, en 2014 se aprobó una “ley de blanqueo laboral” con rebajas de costos laborales como los que plantea Macri y que no blanquearon a nadie. Cristina dejó 11,5 millones de pobres, a los cuales el macrismo agregó dos millones más.

Cristina denuncia a Macri por “no cumplir el 82%” para los jubilados, cuando ella vetó una ley que planteaba el 82% ¡y sólo del salario mínimo!
Junto a Massa y Bossio, hoy opositores, CFK metió -igual que Macri- la mano en la caja de los jubilados, cuyo fondo de garantía está empapelado de bonos de deuda pública. El conjunto de la burguesía marcha a la extensión de la edad jubilatoria. Solamente nosotros planteamos devolver la Anses a los trabajadores y jubilados, reponer los aportes patronales que rebajó Menem y liquidar el trabajo en negro para un aumento de emergencia y reponer el 82% móvil del mejor salario.


Cristina propone “defender las empresas públicas”. Otro embuste, porque mantuvo todas las jugosas privatizaciones, a excepción del Correo, Aguas y Aerolíneaslas cuales, quebradas, terminaron en un rescate estatal a favor del grupo Macri, la francesa Suez y Marsans, respectivamente. Si se refiere a YPF SA, el 49% está en manos de Soros y otros jugadores del capital financiero. Hoy, el Estado controla sólo el 16% de la producción petrolera nacional, en función de la política de hidrocarburos del pacto YPF-Chevron. El kirchnerismo fue un régimen de prolongación de las privatizaciones, con la excepción de las AFJP, pero en este caso, para disponer los fondos de la Anses para pagar la deuda externa.

Contra el ajuste, votemos al Frente de Izquierda

En resumen, el programa de la Unidad Ciudadana está flojo de papeles. Cristina gobernó con la UIA, las mineras y en función del repago de una deuda usuraria e ilegítima que jamás investigó. Su programa no escapa a su base social y hoy, la UIA y los demás hacen eje en la liberalización del capital y en un ataque en regla a los trabajadores mediante una nueva reforma antilaboral y antijubilatoria. En otro orden, la burocracia sindical kirchnerista firmó sin lucha las mismas paritarias a la baja que el resto, y no por casualidad fueron los grandes ausentes de Pepsico.

Nuestro programa, basado en una reorganización integral de la economía mediante un gobierno de trabajadores, arranca de cada reivindicación obrera. Es decir, se basa en la irrupción de los trabajadores para derrotar el ajuste con su fuerza social. Cristina, por el contrario, llamó a sus sindicalistas a cuarteles de invierno. Así, los sumó a la tregua electoral del conjunto de la burocracia, que está empeñada en el voto a las distintas fracciones del peronismo, incluida “la pata peronista” de Cambiemos.

El voto contra el ajuste es el voto al Frente de Izquierda. Nuestra campaña está al servicio de las obreras y obreros de Pepsico, como antes de AGR, de los docentes, las y los choferes cordobeses y de todas las luchas de la clase obrera. La base social de nuestra perspectiva de poder son los trabajadores.
 



Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1467/politicas/el-programa-de-cristina-flojito-de-papeles-1

domingo, 23 de julio de 2017

Ante la crisis venezolana: derrotemos a la derecha sin dar ningún apoyo al chavismo oficial

Declaración de la Comisión Internacional del Partido Obrero.

La derecha venezolana viene de realizar un referéndum ‘de facto’ contra el gobierno de Maduro y ahora ha convocado a una jornada de “paro cívico”, es decir a un lock out patronal. Reclama un golpe militar para, alega, “proteger la Constitución Nacional, y un gobierno de ‘unión nacional’, que debería tener por eje institucional a la Asamblea Nacional en funciones.

La movida derechista cuenta con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea y los gobiernos latinoamericanos de cuño neo-liberal. El gobierno de Trump ha desechado por el momento un bloqueo a las exportaciones petroleras de Venezuela. La derecha plantea recurrir a una “ayuda humanitaria” internacional, desarrollar un ‘ajuste’ social, con el apoyo del FMI y del capital internacional, abolir el monopolio operacional de la estatal PDVSA en las asociaciones que ha establecido con el capital extranjero e incluso privatizar la petrolera estatal PDVSA, y avanzar en la privatización minera que ha iniciado el gobierno de Maduro. La acción de la derecha empalma con la tendencia anti-obrera y privatista que encarnan los gobiernos como Temer y Macri.

El golpismo y el recurso al lock out fueron utilizados por esta misma derecha en abril de 2002 y diciembre/enero de 2002/3.

El gobierno de Maduro, por su parte, ha convocado para el 30 de julio a elecciones a una Asamblea Constituyente amañada, para obtener una mayoría digitada. Su objetivo: eliminar, por un lado, el actual Congreso Nacional y cancelar el calendario de elecciones para estados y municipios y, por otro, establecer una suerte de “estado comunal” que haría de pantalla a un gobierno dominado por la cúpula de las fuerzas armadas. Con esta nueva ‘legalidad’ pretende firmar acuerdos de privatización de áreas de PDVSA, como el que intentó con la rusa Rosneft – bloqueado por la Asamblea Nacional y la fiscalía. La Constituyente que se ‘elige’ el 30 de julio pretende institucionalizar un régimen de facto.

La base económica del gobierno en funciones es el cumplimiento riguroso del pago de la deuda externa y el apoyo internacional a mayores refinanciaciones. El chavismo oficial ha bloqueado todas las iniciativas conducentes al establecimiento del control obrero de la producción y de la distribución, y a la nacionalización del comercio exterior. La camarilla en el poder utiliza el control de cambios para especular en su propio beneficio. Durante más de tres años demostró que no constituye ninguna salida a la bancarrota de la economía y a las necesidades del pueblo.
El boicot conjunto a las iniciativas reaccionarias de la derecha y del chavismo oficial, servirá para mostrar la disposición y la voluntad de los explotados y masas pobres de Venezuela para pelear contra una alternativa de la derecha con métodos políticos y sociales independientes.

En esta fase de la crisis política hemos planteado el boicot al referéndum y a los lock outs patronales convocados por la derecha pro-imperialista. Ahora planteamos boicotear las elecciones truchas de la Constituyente de Maduro. La única salida a la catástrofe económica y social debe partir de una acción obrera independiente. Es necesario un plan de emergencia, que salga de un congreso de trabajadores. El nacionalismo militar bolivariano ha entrado en un callejón sin salida irreversible.

La lucha contra la reacción derechista solamente puede triunfar con los métodos de la lucha de clases de los trabajadores, con total independencia política de la camarilla de facto gubernamental.

La catástrofe venezolana es, por un lado, una manifestación extrema de la crisis capitalista mundial y, por el otro, de la incapacidad de la pequeña burguesía nacionalista y militar para desarrollar las fuerzas productivas de las naciones rezagadas y hacer frente a la declinación histórica del capitalismo.

Una salida a la crisis capital venezolana y latinoamericana, que defienda sus condiciones de vida y la de todas las masas trabajadoras y abra el camino a un desarrollo nacional plantea: nacionalización integral de toda la industria petrolera, no pago de la deuda externa, nacionalización de la banca y del comercio exterior. Defender las condiciones de vida de las masas: salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, ocupar las fábricas que cierran o despiden masivamente, colocar todos los recursos del Estado –bajo control obrero– al servicio del abastecimiento alimentario de la población trabajadora. Impulsar la Unidad Socialista de América Latina.

A casi tres semanas de las elecciones PASO en nuestro país, advertimos a los trabajadores y a la juventud de los ataques desesperados de la derecha contra las condiciones de vida de las masas, fundamentalmente las obreras y trabajadoras. Venezuela es el caso extremo de una lucha de clases que se está desarrollando en toda América Latina. En Brasil, un gobierno en crisis hizo aprobar a espaldas del pueblo una reforma laboral antiobrera que retrotrae las conquistas obreras al siglo XIX. Y los funcionarios de Macri han señalado, a pedido de las Cámaras Empresarias, que después de la elección imitarán esta reforma laboral antiobrera.

El Partido Obrero (en el FIT) sus candidatos y militantes pondrán todo su empeño en defender a los trabajadores, SIEMPRE.

Repudiamos las amenazas de sanciones que han planteado Trump, Macri y otros líderes derechistas contra el pueblo venezolano.
Fuera el imperialismo. Por una salida de los trabajadores en toda América Latina.
PARTIDO OBRERO

Comisión Internacional 
 
 

(20/7/17)

LAS PASO VIENEN CARGADAS

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendoPor Jorge Altamira

La campaña electoral hacia las Paso se ha convertido, en los últimos días, en un principio de crisis política mayor. Los informes, en entrelíneas, de los principales bancos internacionales dejan ver una derrota del macrismo en el distrito bonaerense, incluso de magnitud. Algunas de esas encuestas financieras insinúan que podría quedar en tercer lugar, y otras lo dan perdiendo en la provincia de Santa Fe.
Estas tendencias electorales son la expresión política del derrumbe de la política de feroz endeudamiento internacional y de recesión industrial. La simpatía hacia las movilizaciones populares y, en especial, las ocupaciones de empresas, insinúan una nueva etapa de luchas, luego de las movilizaciones educativas el otoño del año pasado y de las ocupaciones de empresas, huelgas parciales y un paro general del corriente.

La alcahuetería mediática del macrismo ya ha admitido este resultado, mientras los voceros oficiales se consuelan con la expectativa de revertirlo en las generales de octubre próximo. Puesto en términos sencillos, la derrota electoral del macrismo dentro de tres semanas asestará un golpe importante a la autoridad política del gobierno y hasta abrirá paso, a partir del impacto que tendrá en la economía, a una crisis de conjunto. Más allá de la bomba de tiempo que representa la deuda de un billón de pesos por Lebac – unos u$s60 mil millones -, el 70% colocada a corto plazo, la corrida hacia el dólar, en los últimos días, es principalmente una expresión de esta crisis política potencial.

CFK

La beneficiaria de un golpe electoral contra el macrismo sería, como es obvio, Cristina Kirchner. La cuestión es si esta victoria significa la re-emergencia del kirchnerismo como alternativa política. Nada más inviable, sin embargo. El acomodo entre la jefa de la Cámpora y los intendentes del conurbano, en la llamada Unión Ciudadana, es completamente artificial; es un arreglo oportunista de intereses contrapuestos. El conglomerado del 54% de los votos del FpV no tiene retorno. El programa de la UC descansa en la expectativa de recuperar, en el próximo período legislativo, a la mayoría de los desprendimientos que apoyaron al macrismo en estos dos primeros años de gobierno.

De otro lado, el ciclo internacional de precios altos para las materias primas y tasas de interés bajas para contratar deuda ha concluido, lo que hace imposible un retorno al período de vacas gordas de ciertos períodos en la última década. El sucesor del ecuatoriano Rafael Correa, un nac & pop a título propio ( Scioli ecuatioriano sin ambarazdas que lo persigan ), ya ha anunciado un plan de ajuste y desatado una ruptura con el expresidente. El ‘eterno retorno’ es, precisamente, un mito – la historia se repite, es cierto, pero siempre de un modo muy diferente.

El desenlace de las Paso podría dejar abierta una situación peculiaruna derrota política del macrismo sin el desarrollo paralelo de una alternativa política. Menos divulgado, por parte de los encuestadores, es el dato de que la Unión Ciudadana sufriría un fuerte corte de boleta entre CFK y la lista de diputados. De confirmarse esta presunción, estaríamos asistiendo a una doble derrota – del oficialismo y de la oposición. El cambio de régimen, luego de una etapa o experiencia bonapartista, tiene lugar, casi siempre, por medio de una crisis política. Lo que acentúa el carácter potencialmente explosivo de este tránsito es el desarrollo de la crisis mundial. Una crisis que no es solamente económica sino de alcances políticos amplias y guerras internacionales a repetición.

Descomposición estatal
El conjunto del impasse político por el que atraviesa Argentina ha dado paso al intento de imponer una fuerte judicialización de la política, como viene ocurriendo en Brasil. El Poder Judicial se ha puesto por encima del conjunto del sistema político – en especial del parlamento. Este fenómeno no obedece a la alegada corrupción de los otros poderes, la cual nunca antes provocó la menor inquietud, como lo demuestra que el más corrupto de esos poderes es, posiblemente, el judicial; en Argentina, esto es una certeza. Hacer recaer el arbitraje último del estado en el Poder Judicial, donde la inamovilidad en el cargo lo convierte en una casta sin aditamentos, desplazando al parlamento, constituye una lápida para todo el sistema democrático burgués.

A medida que la derrota del oficialismo en agosto se convierte en una certeza, redobla la acción del macrismo y del massismo por judicializar la campaña electoral. Es lo que ocurre con los pedidos de expulsión o renuncia contra los kirchneristas De Vido y Gils Carbó. En lugar de establecer el juicio político a los jueces que han venido dilatando la resolución de los procesos contra De Vido, la derecha legislativa se ha empeñado en conseguir el desafuero de este jefe de la corruptela kirchnerista y en violar en consecuencia la inmunidad de los representantes parlamentarios.

Bajo el manto de un reclamo de justicia, la derecha encubre a los jueces que demoran el trámite de los procesamientos y, en consecuencia, a las empresas y firmas privadas comprometidas en la corrupción, que está ligadas tanto al macrismo como al kirchnerismo. El crimen de lesa humanidad de Once continúa impune, por un lado con gran parte de los condenados que apelaron, y por el otro con el responsable fundamental, Julio de Vido.

De otro lado, el reclamo extemporáneo de desafuero, que ahora se pretende fundamentar en la “indignidad” del diputado K, vulnera los derechos políticos, convirtiendo al desafuero en un golpe de estado parlamentario. Finalmente, al reclamar un desafuero sin la previa condena judicial y la orden de arresto, pretende evitar un debate público de esas condenas y sacar las conclusiones de ese debate para todo el sistema político. Todo esto vale también para la Procuradora Gils Carbó, quien llegó al cargo como consecuencia de un golpe de estado presidencial contra el ex jefe de fiscales, Esteban Righi.
En resumen, la eventual paliza al macrismo en las Paso saca a luz la totalidad de la podredumbre del régimen político actual y la farsa que oculta la pantalla democrática, y se convierte en un episodio de la crisis política de conjunto.
Por último, pero el más importante
De acuerdo a los mismos mentideros electorales de los bancos, una victoria de CFK en Buenos Aires y (quizás) en Santa Fe, no iría en detrimento del FIT sino acompañada por un ascenso electoral del FIT. Como se dijo, se prevé una emigración de votantes kirchneristas a las listas de diputados y concejales del FIT; la presencia electoral de CFK permite transparentar este pasaje de una parte del electorado K hacia la izquierda revolucionaria, y ayuda a una clarificación de posiciones entre la izquierda y el nacionalismo burgués. La victoria electoral K no atenuaría la diferenciación política del electorado entre el llamado ‘populismo’ y la izquierda revolucionaria – por el contrario, la acentuaría. Sería un hecho remarcable, que podría adquirir mayor vigor para Octubre.

Ocurre que la izquierda ha sido la protagonista principal en las luchas de la clase obrera, como se advierte en Agr-Clarin, Pepsico y la huelga de choferes de Córdoba, y también una participante eminente en otras luchas populares. Políticamente, ha sido la única oposición política consecuente al macrismo. La burocracia sindical, en esta etapa, ha puesto de relieve su complicidad completa con las patronales y el Estado. Se desarrolla así, desde hace bastante tiempo, una transición en el movimiento obrero, que culminará con una nueva dirección, sea sindical, sea política del movimiento y la clase obrera.

El progreso electoral que demostraría el FIT traduce un fenómeno estratégico, a saber, que la clase obrera es la única clase que ha luchado en forma consistente contra el gobierno macrista y los planes entreguistas y anti-obreros. No se trata de una novedad: es lo que ha ocurrido en todas las crisis políticas del último medio siglo, en especial contra las dictaduras militares. Esto significa, simplemente, que la única alternativa de poder a la ofensiva capitalista y a la crisis en su conjunto está representada por el proletariado.
La conciencia en ascenso de este hecho se advierte en el progreso de la izquierda revolucionaria en los sindicatos y empresas, en las organizaciones de la juventud, y en la lucha de la mujer. La conclusión que emerge de este desarrollo es que la campaña del FIT debe girar en torno a la reivindicación del gobierno de los trabajadores y el socialismo. Cualquier demanda parcial que se abstraiga de la cuestión del poder supone la ilusión de que las reivindicaciones más importantes podrían conseguirse con independencia del poder político en presencia. Los reclamos de un “cambio en la política económica”, que es natural de parte de los sectores burgueses más afectados por el desarrollo de la crisis en curso, no significa otra cosa que marchar como furgón de cola del gobierno y la oposición patronal, y por lo tanto una fuente segura de derrotas.
En resumen, la crítica al proceso electoral en curso descubre las tendencias hacia un derrumbe de régimen político, por un lado, y hacia un realineamiento histórico de fuerzas en la clase obrera, por el otro.

Una lucha internacional
La derecha capitalista no procura solamente muñirse del golpismo parlamentario o la judicialización política para encubrir su hundimiento y la corrupción, y desviar la atención del pueblo de los problemas de fondo, la lucha de clases y la cuestión de qué clase tiene el poder.

En el escenario político-electoral entra también la crisis enorme en Venezuela y la tentativa de la derecha de ejecutar un golpe pro-imperialista y, con eso, reforzar sus posiciones declinantes a nivel continental. El derrumbe político de la experiencia chavista forma parte de la crisis mundial. La delimitación sistemática de nuestro partido, el Partido Obrero, respecto al chavismo y en general a los planteos y gobiernos nac & pop, nos sirve hoy para denunciar el carácter pro-imperialista de la oposición venezolana, y la necesidad de combatirla con los métodos de la lucha de clases y no con los métodos corruptos y reaccionarios del chavismo, que busca a cada paso una salida con los pulpos petroleros y los acreedores internacionales.

La batalla política por la hegemonía de la clase obrera no puede sino tener un carácter continental e internacional. Este carácter ya ha sido impuesto en la agenda política por el macrismo desde el viaje iniciático a Davos y el desfile de los jefes de gobiernos imperialistas por Buenos Aires. Tomamos este desafío político en todas sus dimensiones, en especial en la campaña electoral. La bancarrota capitalista ha puesto la cuestión del poder en la agenda de todos los países, con mayor o menor urgencia.



Jorge Altamira

Fuente: https://www.facebook.com/jorge.altamira.ok/posts/781302422050621

sábado, 22 de julio de 2017

Vaca Muerta también para Tierra del Fuego

20 de julio de 2017 | #1467 | Por Christian Rath y Fernando Germani


Opongámosle un programa de la clase obrera

Las patronales de la industria de electrónicos y electrodomésticos acaban de presentar un programa de 14 puntos al gobierno nacional y provincial para debatir la rentabilidad (lo que debe leerse como el requerimiento de subsidios), la mejora de los costos logísticos y aduaneros y, no en último lugar, cambios en el convenio laboral (UOM) al estilo de lo que se firmó para Vaca Muerta.

Plantean la necesidad de insertarse en el sendero de la flexibilidad laboral y la libertad de despido por el que están transitando, burocracia sindical mediante, petroleros, obreros de la construcción, automotrices, textiles (y la lista sigue).

Puesto a ser concreto, un ejecutivo de una de las grandes empresas exigió, como prioridad para el conjunto de las patronales: “bajar el costo de la mano de obra, aumentar la productividad y dar premios al presentismo”. Un ataque que incluye a la organización gremial, desde el momento que “existe una alta tasa de delegados (200% más que en el Smata)” según el informe de una consultora -Abeceb- hecho por pedido de Afarte, la cámara patronal (La Nación, 11/7).

Un segundo punto del pliego apunta a reforzar el carácter “ensamblador” de la industria. Bajo el nombre de “simplificación de los procesos productivos” los “industriales” plantean importar insumos en lugar de “encarecer sustancialmente el precio con producto nacional”.

Al mismo tiempo exigen la prórroga del régimen de beneficios fiscales que rige hasta 2023. En Manaos, Brasil, plantean los empresarios a modo de ejemplo, un régimen similar fue prorrogado hasta 2073.

Para la clase obrera, ¿qué es lo que está en juego? En Tierra del Fuego, según datos locales, viven unos 150.000 habitantes. La industria de electrónicos y electrodomésticos ocupa más de 10.000 personas. Existen hoy no menos de 5.000 desocupados, luego de los despidos producidos a raíz del vuelco a la importación resuelto por el actual gobierno. Una cifra que está en crecimiento por la crisis de la industria textil, el otro motor industrial de la isla, convertido en una suerte de zona franca.

Por otro lado, en 2016 se destruyeron un conjunto de conquistas del pueblo trabajador fueguino: se aumentó la edad jubilatoria, todos los trabajadores estatales activos hoy deben aportar un 1% más, los docentes un 3% y se perdió totalmente el 82% que se calculaba en base a los últimos 24 meses y hoy se lo hace sobre los últimos 10 años, lo que supone una jubilación que ronda en el 60% del sueldo en actividad. Se dividió el organismo de seguridad social dejando un camino allanado para la “armonización” de la caja provincial que tanto es reclamada por el gobierno Cambiemos, lo que llevaría las condiciones de los jubilados a la baja. A todo ello se le suman los aumentos en gas, luz, agua e impuesto inmobiliario. Es decir, se ha hecho tabla rasa con beneficios elementales que buscaban el ingreso y la radicación de nuevos pobladores, en una geografía hostil.

Por último y como corolario de este “plan” de ajuste y entrega el gobierno provincial ha colocado bonos de deuda por doscientos millones de dólares a una de las tasas más altas del mercado a un plazo de diez años y atado, como garantía, a los recursos en petróleo y gas.

La “salida” de la burguesía

La “salida” de la burguesía está concentrada en su pliego de 14 puntos, una defensa rabiosa de un régimen parasitario con la contracara de un ataque atroz a los trabajadores, vía despidos, flexibilidad laboral y rebaja de salarios.

Los partidos políticos que le responden, con independencia de su posicionamiento, tienen un programa común, centrado en la defensa de la ley 19.640 de “promoción industrial”, considerando que ésta ley es la única que sostiene la precaria industria local y los puestos de trabajo.

En nombre de salvar a este régimen coinciden -junto a la burocracia sindical- en avanzar contra las conquistas obreras.

Esta virtual unanimidad de criterios se repite en el caso del ajuste contra los trabajadores estatales. Nadie debe olvidar que las leyes de ajuste aprobadas el 8 y 9 de enero de 2016 fueron votadas por todos los bloques de la Legislatura desde el Frente para la Victoria, Cambiemos-UCR y el Movimiento Popular Fueguino, como así tampoco la persecución sufrida por parte de quienes decidieron enfrentar ese ajuste. Cuando se coloca a Santa Cruz como expresión de un gobierno supuestamente nacional y popular que ejecuta el mismo ajuste de los inquilinos de la Casa Rosada tiende a olvidarse que Tierra del Fuego comparte ese triste privilegio.

Crisis capitalista y un programa

El rasgo histórico de Tierra del Fuego (y, hasta cierto punto, del sur argentino) es la despoblación. Atraer trabajadores de zonas urbanas alejadas impone un nivel de conquistas y de salarios superior al promedio del país, que es lo que la burguesía ahora quiere bajar, provocando su alejamiento. Es un signo de irracionalidad, como el desaprovechamiento de la pesca en un mar saqueado por los buques factorías, asociado a un puerto en la ciudad de Río Grande que jamás se finalizó. Quienes hablan de “un nuevo perfil industrial” no aportan nada distinto a lo que ya existe, fuera de una mayor importación, lo que augura una crisis de mayor envergadura. La crisis capitalista internacional no admite “santuarios” y la propia burguesía “nacional” no pone reparos, como nunca rechazaron proceso alguno de mayor colonización imperialista si se beneficiaban con la reducción arancelaria u otros beneficios.

Lo que está planteado en Tierra del Fuego, como absoluta prioridad para la clase obrera, es un frente único de las organizaciones obreras con una consigna: para evitar el desempleo y los despidos repartamos las horas de trabajo existentes e impongamos el control obrero de la producción. Control obrero significa exigir que se abran los libros de las empresas a comités electos por los trabajadores para verificar el grado real de vaciamiento de las empresas, argumento que se usa para justificar los despidos. Esto permitirá conocer los superbeneficios empresarios y cuál es su uso. Control obrero significa determinar que insumos deben entrar y cuales no en función de una asignación racional de recursos. Un programa “nuestro” frente a la crisis debe exigir la reapertura de las plantas cerradas bajo la intervención del Estado y el control obrero, así como la restitución de todas las conquistas arrebatadas a los trabajadores. Pararse frente a la irracionalidad del capital supone abrir una deliberación en toda la clase obrera fueguina y poner en debate la convocatoria de un Congreso de Trabajadores para enfrentar la ofensiva en curso y oponerle un programa y un plan de lucha. Las candidaturas del PO en el FIT estarán al servicio de esta política, para que la crisis la paguen “ellos”.
 



Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1467/sindicales/vaca-muerta-tambien-para-tierra-del-fuego

Abajo la reforma laboral en Argentina y en Brasil

20 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1467 | Por Partido Obrero

El encarnizamiento del gobierno y de todas las centrales patronales contra la lucha de Pepsico tiene un sentido muy claro.

Es que los despidos para precarizar el trabajo y descabezar organizaciones gremiales clasistas son los primeros aprontes de un ataque general contra la clase obrera.

El anticipo de lo que está en juego acaba de verse en Brasil. Allí, los mismos diputados envueltos en corruptelas han votado una reforma laboral que liquida las más elementales conquistas de la clase obrera, desde los convenios colectivos hasta la indemnización por despido.

Apenas conocida, las centrales empresarias argentinas salieron a reclamar a los gritos una reforma similar.
Los ministros del gobierno apoyaron. Los supuestos opositores -como Massa o Cristina- callaron y miraron para otro lado frente a la represión de los obreros de Pepsico. No sorprende: ellos gobernaron con más de un 35% de precarización laboral.

Pepsico y AGR han sido las primeras batallas contra esta reforma laboral negrera. Con el método de la ocupación de fábrica, han forjado una conciencia de lucha que prepara las grandes batallas que vienen.

Para prepararlas, el Frente de Izquierda, que bancó y banca a los obreros en lucha, hará de su campaña electoral un factor de debate y organización de los trabajadores, fábrica por fábrica y sindicato por sindicato.

¡Abajo la reforma negrera! Defensa incondicional de los convenios y conquistas obreras. Por un frente común de las organizaciones obreras combativas de Argentina y Brasil, por una política y una campaña para derrotar la escalada negrera de los Macri y los Temer. 
 

viernes, 21 de julio de 2017

Se presentó el Frente de Lucha Ferroviario

20 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1467 | Por Jorge Hospital, dirigente de la Lista Gris Agrupación Mariano Ferreyra-PO
 
 
Elecciones en el Ferrocarril Roca

El próximo 9 de agosto, pocos días antes de las Paso, habrá elecciones de delegados en Sofse Línea Roca. Es una elección donde se vota una lista sábana de 120 candidatos. Hace dos años, se votaban 128, lo cual refleja el avance de la política de reducción de puestos en el ferrocarril. Cierres de ramales que amenazan miles de puestos, retiros voluntarios, despidos justificados con resultados de controles de salud, paritarias salariales a la baja, persecución laboral y tercerización dominan el panorama con la complicidad de la burocracia.

La pedracista Lista Verde se encuentra integrada a la gerencia de Trenes Argentinos, a la gestión de Macri, promoviendo la campaña de Randazzo, el ex ministro enemigo de los ferroviarios, e integrando sus listas en todos los distritos de la zona sur del conurbano bonaerense.

Como fenómeno novedoso, se produjo el surgimiento de la Lista Turquesa, un rejunte de todos los elementos desplazados del pedracismo, incluida tropa del “Gallego” Fernández y Pablo Díaz, reos por el asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra, quienes harán campaña por Cristina. Sin embargo, no presentarían lista para la elección de delegados. La tropa podrida del kirchnerismo en los ferrocarriles no quiere generarle crisis alguna al ajuste macrista ni al armado político y empresarial de los contratistas y concesionarios que siguen operando en los ferrocarriles.

Frente a la convocatoria electoral, nuestra Lista Gris (PO e independientes) defendió en todo momento poner en pie una lista de unidad de todos los luchadores, como una herramientafundamental contra el ajuste que avanza y se profundizarádespués de octubre, de la misma manera que lo hemos desenvuelto en la última elección de la UF hace cuatro meses.

La Lista Bordó (Izquierda Socialista e independientes) promovió la idea de constituir la lista en una asamblea o plenario.
La convocatoria electoral aceleró todos los plazos e impidió su realización. Nuestra Lista Gris acordaba con el método, tal como lo llevaron adelante los compañeros que formaron el Frente de Lucha Ferroviario Roja-Bordó-Gris, del Belgrano Norte. Aunque hacemos notar que la Bordó no utiliza ese método en el Sarmiento, donde no hay asamblea para la constitución de la lista ni integración del activismo de lucha que milita en otras agrupaciones.

La Lista Naranja (PTS e independientes), por el contrario, se limitó a presentar un ultimátum desde el comienzo: que correspondía que ellos encabezaran el frente con argumentos autoproclamatorios sobre la trayectoria de su agrupamiento y de sus activistas más destacados. Es el argumento que ha esgrimido sistemáticamente en varias elecciones sucesivas, a pesar del retroceso en influencia y de sus referentes más conocidos.

Desde la Lista Gris planteamos que el encabezamiento de una lista no podía ser el obstáculo para concretar la unidad. Hicimos un llamado a la Lista Naranja y a la Bordó a tomar conciencia de lo que estaba en juego y a remover todo escollo para definir la unidad de la oposición.

Sin embargo, los compañeros de la Lista Naranja no hicieron más que obstaculizar toda la negociación del frente, que se empantanó varias semanas, con la exigencia de encabezar la lista o ir por su lado.

Hemos defendido el criterio de unidad hasta el final, pero el agotamiento de la negociación obligó a resolver. Rechazamos el método de ultimátum de la Lista Naranja y optamos por la alianza con la Bordó porque le reconocemos una influencia organizada en algunos sectores de compañeros antiburocráticos donde tenemos una actividad en común.

Propondremos una campaña común dirigida a denunciar el ajuste del gobierno Macri-Vidal en el ferrocarril y la complicidad de la burocracia de Sasia, para convertir estas elecciones en un campo de organización de los trabajadores contra el ajuste, con actos y plenarios que abran paso a un reagrupamiento antiburocrático en el Roca, a la par que lucharemos por el voto de los ferroviarios al Frente de Izquierda y los Trabajadores.
 


Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1467/sindicales/-79

La clase obrera, en el centro de la tormenta

20 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1467 | Por Marcelo Ramal

El brutal desalojo a la ocupación de Pepsico, en la mañana del jueves pasado, no sólo coincidió con el debut ‘legal’ de la campaña electoral. Terminó develando, sin rodeos, a la verdadera cuestión que está en el eje de la política oficial y en la de todos los partidos capitalistas. Nos referimos a la tentativa de enjugar la crisis nacional a costa de un retroceso histórico de la clase obrera argentina.

Pepsico es un laboratorio de esta escalada antiobrera, como antes lo fue AGR. Detrás del traslado de su planta, la multinacional alimenticia pergeñó el despido de sus casi 700 trabajadores, para reemplazarlos por otros sin antigüedad ni conquistas laborales y, principalmente, sin una organización gremial de lucha. Es lo que ocurrió meses atrás en AGR, cuando el pulpo Clarín despidió a trabajadores que defendieron durante años, con su comisión interna clasista al frente, las conquistas arrancadas a la empresa. La jauría de ‘comunicadores’ y voceros empresarios que salieron a defender a la patronal de Pepsico y a la ‘libertad de despedir’, pusieron de manifiesto que en el conflicto de Vicente López estaba en juego una cuestión estratégica. La clase capitalista reclama el levantamiento de todas las barreras o límites a la explotación obrera, y ha colocado esta cuestión en el centro de las exigencias políticas a los partidos del régimen.

Brasil

La agitación antiobrera de las patronales argentinas ha coincidido con la reforma laboral que votó el Parlamento de Brasil y que implica una degradación sin precedentes para los trabajadores de ese país. Entre otras disposiciones, la reforma le otorga prioridad al convenio por empresa por encima de los convenios por actividad, e incluso al acuerdo individual entre empleador y empleado. ( algo que ya rige rige desde el menemismo en Argentina ) Habilita a la jornada laboral de 12 horas sin pago de extras y elimina los pagos por desplazamiento. Además, permite que las empresas tercericen su tarea principal, lo que implica la liquidación del convenio y las condiciones laborales en el corazón de las plantas. (como ya hacen en Argentina con la anuencia de la burocracia sindocal ) Además, desvincula al monto de las indemnizaciones del salario. Este fue uno de los puntos que más intensamente saludaron los voceros de la UIA. En un país con 40% de capacidad industrial ociosa, la reforma laboral que reclaman los capitalistas locales no pretende crear empleo -como afirman cotidianamente-, sino abaratar el costo del despido.

El conflicto de Pepsico ha sido la excusa para que los funcionarios macristas se embanderen con esa pretensión patronal. Patricia Bullrich responsabilizó a las comisiones internas de izquierda por el cierre de fábricas, ello, como si por cada Pepsico o AGR no cerraran otras treinta, pero en silencio y con la complicidad de la burocracia sindical. Pero, en lo fundamental, lo de Bullrich es un chantaje: “O renuncian a sus conquistas laborales -que los delegados e internas del clasismo defienden consecuentemente- o bajamos la persiana”. En un país asolado por un derrumbe industrial, por una crisis de deuda en puerta y por el fracaso de todas las tentativas de relanzamiento económico, el gobierno condiciona cualquier reactivación a retrotraernos a las condiciones laborales de hace un siglo. El final anticipado de esta película está presente en Vaca Muerta y otros enclaves petroleros, donde se impuso la flexibilización laboral con los mismos argumentos sin que por ello asome el menor aumento de la producción. A pesar de los tarifazos y la sobreexplotación, los pulpos petroleros paralizan sus pozos al calor del derrumbe internacional de precios. Además de brutal, la ofensiva contra los trabajadores carece de todo futuro, al calor del progreso de la crisis capitalista internacional.

Elecciones

La clase capitalista exige la reforma antiobrera, pero ni ella ni sus partidos quieren que la cuestión sea el eje de la campaña electoral. Si ello ocurriera, como de alguna manera pasó al calor de la lucha en Pepsico, se pondría de manifiesto la verdadera ‘grieta’ que sacude al país -entre los negreros, de un lado, y los que son empujados a la miseria salarial o a un régimen de precarización permanente, del otro. Para evitarlo, el gobierno pretende cambiar el eje e instala la agenda de la “corrupción”. La impostura pasa, en primer lugar, por quiénes son los pretendidos cruzados de la transparencia: nos referimos a los involucrados en Panamá Papers, Odebrecht y las transferencias a Suiza del jefe de la ex Side. Pero, por eso mismo, los ‘cruzados’ carecen de cualquier interés en desentrañar la corrupción. Si lo hicieran, saldría a la luz el vínculo de hierro entre los partidos, el Estado y la patria contratista, que entrega a los gestores del Estado el vuelto chico de lo que obtienen por el desfalco de los fondos públicos y la superexplotación de los trabajadores. Sergio Massa, que se ha subido al carro de la cruzada anticorrupción, ha sido jefe de Gabinete del gobierno de Cristina y De Vido todos entrelazados en el régimen de las valijas de José López. La expulsión sumaria de de Vido encubre la complicidad de la justicia con todos los políticos de Odebrecht. Las expulsiones parlamentarias no terminarán con los corruptos: son sólo la excusa para conformar un régimen político de excepción, que será utilizado más temprano que tarde contra los trabajadores, sus luchas y sus voceros.

Quién es quién

La lucha de Pepsico ha sido ejemplificadora, también, para anticipar el lugar que jugará cada bloque político en la reforma laboral antiobrera. Cristina Kirchner lanzó su campaña rodeada del padecimiento de los “ciudadanos comunes”, pero ni ella ni sus seguidores movieron un pelo en defensa de los obreros organizados, los de Pepsico, cuando arreció el ataque estatal. Hasta la recalcitrante kirchnerista Hebe Bonafini pidió disculpas por la ‘borrada’, horas después de la represión. Pero no es sólo este silencio el que los desautoriza: el kirchnerismo gobernó con más de un 35% de precarización laboral, y la practicó activamente desde el Estado y las concesiones públicas. La tercerización en los ferrocarriles fue uno de los mayores crímenes del clan De Vido, y, significativamente, el que menos se menciona. El año pasado en el Congreso, massistas y kirchneristas dejaron pasar, por acción u omisión, la alteración reaccionaria del régimen de riesgos del trabajo, una suerte de anticipo de la reforma laboral en ciernes. A la luz de este cuadro, la presencia de la militancia y parlamentarios del Frente de Izquierda en Pepsico, AGR y otras luchas no es sólo la expresión de una elemental solidaridad de clase. Revela al único bloque político que, en esta escalada de la clase capitalista, está colocado del lado de los trabajadores. Es necesario denunciar, finalmente, el más ominoso de los silencios -el de la burocracia sindical de los más diversos pelajes, para la cual los despidos masivos en Pepsico, Atucha, Ingredion y muchas otras sólo merecieron una marcha de concreción incierta… para dentro de un mes y medio.

El FIT

Las conclusiones son claras: haremos de la campaña electoral del Frente de Izquierda un gran factor de debate y organización de los trabajadores, por un programa de defensa de todas sus conquistas amenazadas. Llamamos a las organizaciones obreras combativas de Brasil a debatir un frente común, con acciones de lucha en los dos países contra la reforma laboral reaccionaria. Si somos los trabajadores los que le hacemos morder el polvo a los derechistas continentales, estaremos creando las mejores condiciones para imponer una salida obrera y socialista a la crisis en que nos hunden los partidos y gobiernos responsables del saqueo del país y la degradación de los trabajadores.

jueves, 20 de julio de 2017

Artistas respaldan al FIT

20 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1467 | Por Andrés, del Frente de Artistas


Con un gran asado, los candidatos del Partido Obrero en el Frente de Izquierda Marcelo Ramal y Gabriel Solano recibieron el jueves pasado el apoyo de músicos y artistas comprometidos con la campaña electoral contra el ajuste.
Estuvieron “Pecho” y “Cabra”, de Las Manos de Filippi, junto al resto de los integrantes de la banda; Gaspar Benegas, guitarrista del “Indio” Solari y líder de su banda “La Mono”; Valentina Cooke, Eduardo Graziadei, Carlos Gaviota Sassone y otros músicos, actores, actrices, fotógrafos y cineastas.

Gabriel Solano se refirió a los despidos de Pepsico y a la movilización convocada por la CGT para dentro de 40 días. Destacó que “la Argentina sería otra sin la burocracia sindical, que es un obstáculo para la lucha de los trabajadores que se ven desprovistos de sus organizaciones, los sindicatos, para enfrentar los despidos y el ajuste”. Solano explicó la crisis en curso planteando que el gobierno está llevando al país a una nueva quiebra. “Los despidos y la represión son el complemento de un plan más general de ajuste que llevará sin dudas a una nueva rebelión popular”, dijo. Recordó que en 2001 estábamos en la calle luchando, pero no teníamos voceros en el Congreso: “En estas elecciones se juega la posibilidad de estar mejor preparados para la ineludible rebelión popular que se viene, donde lucharemos con más fuerza y más legisladores y diputados en las legislaturas y el Congreso”.

El asado con artistas, que coincidió el mismo día que la represión en Pepsico, puso de relieve la importancia de poner la campaña electoral a disposición de la lucha de los trabajadores. “El ajuste no se derrota en el Congreso, pero el voto al Frente de Izquierda es un reflejo del respaldo de la población que tendrá cada trabajador que lucha en su lugar de trabajo”, concluyó Solano.

Por su parte, Marcelo Ramal destacó, entre otras cosas, el importante papel que juegan los artistas cuando se vuelcan a la lucha política, destacando la participación de más de 400 artistas que se solidarizaron con la lucha de AGR y participaron de los festivales que realizamos y participarán de los que realizaremos por Pepsico: “Cuando la parte creativa de la sociedad se vuelca de esta manera junto a la clase obrera es porque estamos en las vísperas de enormes virajes políticos en el conjunto de la población; los artistas son el termómetro de esa transición, de ese cambio”.

Ramal desarrolló también la necesidad de que los artistas jueguen un papel en esta elección, los invitó a militar en la campaña y aseguró que “el debate político con otros artistas va a ser un síntoma del gran progreso que tendrá el Frente de Izquierda en esta lucha”.

Desde el Frente de Artistas convocamos a todo el sector del arte y la cultura a amplificar esta campaña por el voto al Frente de Izquierda.

Brasil: La reforma laboral es una agresión estratégica a los trabajadores

20 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1467 | Por Pablo Heller

La reforma laboral produjo la satisfacción del conjunto de la clase capitalista. Establece el pago por debajo del salario mínimo y jornadas laborales de hasta 12 horas, consagra la preeminencia de los convenios por empresa por encima de los convenios colectivos de la industria, autoriza a tercerizar la actividad principal de la empresa y precarizar los trabajos, obliga a las mujeres embarazadas y lactantes a trabajar en lugares insalubres, habilita pagar según productividad y eliminar las protecciones al trabajador. (Ver nota: Los puntos de la reforma)

Sin embargo, este monumental ataque no asegura que Temer salve su pellejo; algunos señalan que sería echado una vez que se sancione la otra gran asignatura: la reforma previsional. La ofensiva judicial es impulsada desde el norte. La operación Lava Jato y las revelaciones de los hermanos Batista, fogoneadas desde Estados Unidos, han apuntado a quebrar la articulación industrial y financiera armada en torno de Petrobras y el sistema de contratos y concesiones otorgadas desde el Estado.

Odebrecht está haciendo un esfuerzo por salvar sus posiciones en Brasil, y procura negociar -a cambio de las revelaciones- la continuidad de sus negocios. Pero una destitución de Temer desbarataría todos los arreglos hechos en el último año con las constructoras y empresas coimeras y Brasil asistiría a una enorme transferencia patrimonial entre capitales extranjeros y nacionales.

La condena de Lula


Algunos comentaristas destacan que la “coincidencia” entre el anuncio de la condena de Lula y la sanción de la reforma laboral apuntó a cambiar el foco de atención de la opinión pública. El cerco judicial contra el ex presidente refuerza la presión de la burguesía para que el PT no saque los pies del plato. Más allá de la denuncia encendida contra la amenaza de proscripción de su candidatura, el PT y la CUT no promovieron una movilización contra la destrucción de los derechos laborales. Ambas organizaciones jugaron un papel clave para que el paro del 30 de junio tuviera un menor alcance que el del pasado 28 de abril. En lugar de impulsar la huelga general y la acción directa, el planteo del PT es esperar a las elecciones previstas para finales de 2018. La consigna de “directas” ha quedado cajoneada. Lula incluso cuestionó la validez de las acusaciones que activarían el juicio político contra Temer.

Un retorno de Lula, sin una movilización política de gran alcance, es inviable; en especial para operar como contención. Sería una carta que la burguesía reserva en caso de desmadre.

Los desafíos

¿Cómo responde la izquierda a este impasse, en medio de un ataque estratégico contra la legislación laboral?


El PSOL ha conformado recientemente un “Frente Amplio” con el PT y otros nucleamientos, para reclamar elecciones directas inmediatas. Pero ha quedado pedaleando en el aire, pues el PT ha arriado esa bandera.

EL PSOL tiene la apariencia de un frente de izquierda, pero es un aparato que se encuentra al arbitrio de una camarilla parlamentaria de viejos dirigentes del aparato petista. No se puede hablar de un “partido de tendencias”, pues las tendencias no deciden ni determinan la orientación del partido. En la mayoría de los casos, los candidatos centrales han sido hombres y mujeres que han participado de gobiernos capitalistas (como Erundina, ex alcaldesa de San Pablo).

En las elecciones estaduales del año pasado, en el segundo turno, el PSOL cerró un acuerdo con el PMDB (el partido de Temer) en Belén (capital de Pará) y el candidato del PSOL, en Cuiabá (Mato Grosso), fue el procurador Mauro, un evangelista contrario al derecho al aborto y al casamiento gay, entre otros. Ha tenido siempre una fuerte influencia clerical, consentida por el arco izquierdista. El candidato del PSOL, en Río de Janeiro, Marcelo Freixo, hizo campaña con el planteo de que “sería absurdo demonizar al capital privado”.

Esta política no ha sido un obstáculo para la colaboración de las diversas corrientes de la izquierda “radical”. Tal es el caso del MES (enrolada en el MST argentino), que ha apoyado entusiastamente las candidaturas más reaccionarias del PSOL y recibido incluso apoyo financiero de la siderúrgica Gerdau. La CST, corriente afín a Izquierda Socialista de la Argentina, denuncia estas candidaturas, mientras las acompaña en las listas. El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT-PTS) ha renovado el pedido de ingreso al PSOL. A este arco se ha sumado el Movimiento para una Alternativa Independiente (Mais), la fracción que rompió con el PSTU, favorable a una campaña por las ‘diretas’ con el PT. La supuesta “autonomía” para justificar la permanencia en sus filas sirve como excusa para desarrollar una complicidad política con un planteo y una dirección atada por toda clase de vínculos con las patronales y el Estado. El PSOL es, probablemente, la versión más derechista de los “partidos amplios” y “plurales’ que han fracasado en otras partes del mundo, como es el caso de la griega Syriza.

Congreso de bases

La cuestión inmediata de derrotar las reformas previsionales, laborales y fiscales -y dar continuidad a las dos huelgas generales últimas-, que amenazan socialmente al conjunto del movimiento obrero, plantean la necesidad de un congreso de bases de la CUT y Conlutas. Es necesaria una campaña de agitación en esta dirección y promover, al mismo tiempo, congresos regionales o por sindicatos y plenarios de activistas, para romper la atomización obrera que promueven el Estado y sus partidos. Tomada en su conjunto, la situación brasileña se encamina hacia crisis aún mayores que las que han tenido lugar hasta ahora. Son una oportunidad para impulsar movilizaciones de masas que pongan fin al régimen existente.

miércoles, 19 de julio de 2017

Una épica reaccionaria que termina en ridículo y represión

13 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1466 | Por Miguel Del Plá, por el Comité Provincial del Partido Obrero en el Frente de Izquierda

Kirchnerismo en Santa Cruz

Durante seis días, el Consejo Provincial de Educación (CPE) estuvo ocupado por los docentes, quienes reclaman ante los descuentos efectuados por los días de huelga y como respuesta a la amenaza de procesar penalmente a los directivos y supervisores que adhieren al paro.

La ocupación del CPE fue una respuesta desesperada de la docencia en un conflicto interminable. Lo que se busca es la devolución de los días de paro, el fin de los aprietes y el establecimiento de una pauta salarial para este año, que hasta ahora es de 0 (cero) por ciento.

La toma fue pacífica. Se permitió la salida de todos los empleados y funcionarios del CPE, no obstante lo cual su presidenta, María Cecilia Velázquez; su vice, Ismael Enrique, y un par de funcionarios más decidieron quedarse en el lugar para establecer una “pulseada” con los docentes ocupantes. La asamblea docente resolvió entonces permitir que permanezca en el edificio una guardia policial, agregada a la seguridad habitual, a modo de garantía de que ningún funcionario sería agredido u hostilizado.

A partir de ese momento, estos funcionarios permanecieron en sus oficinas, victimizándose como si fueran “rehenes”, cuando lo cierto es que se encontraban allí por propia decisión y podían abandonar el edificio cuando lo desearan, con el agregado de la protección policial ya mencionada.

En estas condiciones, sin embargo, el vicepresidente del CPE, Enrique, comparó su situación en el edificio con las detenciones ilegales y las “mesas de tortura” de la dictadura, en una acusación que asimila a los docentes y al Partido Obrero como sus carceleros y “torturadores”.

Muchos docentes -y también muchos militantes del PO- fueron torturados de verdad en aquellos tiempos y no merecen semejante afrenta. En aras de rodear de una supuesta épica la aplicación de un ajuste brutal en la provincia, los funcionarios kirchneristas caen en el ridículo. Parece que no alcanzó la comparación de Boudou con San Martín realizada por Fernanda Vallejos, la compañera de fórmula de Cristina. Ahora, estos funcionarios pretenden equipararse a las víctimas del terrorismo de Estado y comparar a los docentes que protestan con los genocidas.

Desde el Partido Obrero desmentimos todas y cada una de las acusaciones que se realizaron en nuestra contra y en contra de la Adosac por parte de las autoridades educativas de Santa Cruz y las consideramos una provocación destinada a profundizar el conflicto que lleva cuatro meses largos sin clases.

La confrontación para imponer el ajuste y congelar los salarios es kirchnerismo en estado puro, como corresponde a su versión santacruceña, siempre más parecida que otras versiones a la original de los años ’90.

Reclamamos el fin de las dilaciones, el reconocimiento de una pauta salarial que compense la inflación a los trabajadores públicos de Santa Cruz, que es la única provincia que no aumentó salarios en lo que va del año, con excepción del aumento que se otorgaron los funcionarios y hasta la gobernadora a partir de enero pasado.

Responsabilizamos al poder político provincial por la pérdida de clases y también al nacional por no acudir hasta ahora al reclamo de los docentes, en el marco de una crisis histórica de la provincia. Responsabilizamos a ambos gobiernos por utilizar la crisis como instrumento para atacar a fondo los derechos de los trabajadores santacruceños.

Finalmente, esta madrugada, sin mostrar orden judicial, encañonando compañeros y disparando en el interior del edificio, la Infantería desalojó a los docentes del edificio del Consejo Provincial de Educación.

La violencia represiva e ilegal aplicada completa el cuadro y vuelve a mostrar de qué lado están las víctimas y de qué lado los victimarios en esta historia.

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1466/sindicales/una-epica-reaccionaria-que-termina-en-ridiculo-y-represion

“La fuerza de la izquierda en el Congreso” es parte de la campaña política

13 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1466 | Por Ivan Hirsch

Ante un centenar de asistentes, con mayoría abrumadora de jóvenes estudiantes, a pesar de la lluvia, se presentó el jueves 6 en la Facultad de Arquitectura de La Plata el libro de Néstor Pitrola.

En el panel tomó la palabra primero Amelia García, secretaria general legítima de Suteba La Plata y candidata a legisladora del FIT, quien se refirió al libro como una herramienta formativa, que resume la intervención parlamentaria que se destaca no sólo por su actuación en apoyo a cada lucha, sino más aún por la utilización de las bancas como verdaderos tribunos políticos de la clase obrera. Por caso, citó la interpelación a Esteban Bullrich en ocasión del debate sobre el Presupuesto 2017, donde confronta todo un programa político para la educación pública en oposición a los planes del gobierno, elaborados en el Coloquio de Idea para poner la educación a cubrir necesidades del mercado. Resaltó, al final, la importancia que tiene, a la luz de esta experiencia, la lucha en estas elecciones por la consagración de tribunos en el Concejo Deliberante, la Legislatura y el Congreso; en oposición a las variantes funcionales al ajuste como la Unidad Ciudadana de CFK, que cobija en sus listas a la burocracia sindical que entrega el salario y las conquistas obreras, como los reconocidos burócratas de UPCN y Soeme que fueron pioneros en firmar paritarias al 18% y acordar el presentismo, al igual que Yasky, jefe político de la Celeste usurpadora del Suteba La Plata.

Federico Casas, dirigente de la UJS y candidato a concejal, le siguió en el uso de la palabra. En su intervención se refirió al carácter histórico de las luchas políticas dadas en estos años en el Congreso, tanto con el kirchnerismo en el poder como con el macrismo en el gobierno y el kirchnerismo en la oposición. Cada planteo se inscribe en una línea estratégica de independencia de clase, aseguró, que quedan en la historia de la clase obrera Argentina y del país, como en su momento fue el Pacto Roca-Runciman y hoy lo es el Pacto Buitre. También encuadró allí el discurso que da inicio al libro, en la Asamblea Legislativa de Tucumán en celebración del Bicentenario de la Independencia, donde deja al desnudo el fracaso histórico de la burguesía argentina en la pretensión de lograr un desarrollo nacional autónomo y que brinda una conclusión profunda a los trabajadores: la clase social que tomó el poder hace doscientos años ya no tiene ningún motivo progresivo para seguir gobernando.

Néstor Pitrola destacó que la lucha parlamentaria del Partido Obrero tiene un norte estratégico, fijado en la contribución al desarrollo de una conciencia de clase y la construcción de un partido de clase. Ello se refleja en toda su dimensión en la lucha por la superación del peronismo, lucha en la que ha naufragado toda la izquierda argentina. Se trata de oponerle una alternativa estratégica, de poder, definida por el gobierno de los trabajadores.
Una escuela de esta lucha política ha sido la experiencia de la ley Antidespidos, donde el PO planteó que el camino de la parlamentarización era una ruta de entierro de las reivindicaciones obreras en un lugar, el Parlamento, “dominado por los lobbies capitalistas”, fracaso que se hizo patente con la inacción de la burocracia sindical luego del veto de Macri.

Pitrola también destacó que las posiciones plasmadas en el libro pasaron luego la prueba de la elaboración del partido. Es el caso del naftazo y los tarifazos, aunados con la política de entrega petrolera, siendo la orientación de Macri y Aranguren que se valen para ello de la ley de Hidrocarburos del kirchnerismo y que denunciamos fuertemente en su momento, al igual que el pacto YPF-Chevron. Lo mismo se expresa en la denuncia al Pacto Buitre y la línea de reendeudamiento que hoy se manifiesta en el bono a cien años a una tasa de interés usuraria. Otro momento de actualidad de la exposición fue la referencia a la lucha política en tiempo real sobre la ley ferroviaria de Randazzo, demolida por el PO en combinación con el clasismo ferroviario, una ley “de última generación privatista, saludada por Pinedo y Sturzenegger por ese motivo”. Randazzo, concluyó Pitrola, no sería un “traidor”, porque era un privatista actuando como tal en la gestión de Cristina, bajo la orientación de Cristina. Por eso, aseguró que la intervención en el Congreso ha servido también como una preparación política de los trabajadores.

Al finalizar, Pitrola caracterizó que la escisión del bloque del FIT en el Congreso, reveló diferencias de fondo expresadas en votos disidentes del PTS frente a los acuerdos de reciprocidad con el Banco Central chino, el apoyo al plebiscito impulsado por Kicillof o ante el golpe en Brasil, haciendo seguidismo del gobierno de centroizquierda.
Remarcó que el problema del frente único estará presente hasta en un gobierno de trabajadores, que será un gobierno de todas las corrientes políticas de la clase obrera, partidarias del Estado de los trabajadores. Recordó que Marx, ya en el Manifiesto Comunista, planteó que nunca el interés de los comunistas puede estar por encima del interés general del proletariado. Y reivindicó desde ese lugar las listas comunes que han reforzado al FIT para enfrentar a los partidos capitalistas, mientras dilucidamos las diferencias políticas con los métodos de debate de los socialistas y practicando una campaña política socialista por parte del Partido Obrero.
 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero