The people united will never be defeated - ¡Proletarios del mundo, uníos!

sábado, 27 de mayo de 2017

Los candidatos de Odebrecht

26 de mayo de 2017 | #Prensa O1459 | Por Partido Obrero

Las revelaciones sobre las coimas pagadas por el pulpo Odebrecht en la Argentina son concluyentes.

Ponen de manifiesto el lazo de hierro que une a los partidos y gobiernos de al menos los últimos treinta años con los grandes monopolios contratistas.

Los mismos que han desfalcado al presupuesto público con obras sobrefacturadas, mientras sometían a la peor explotación y desprotección a sus trabajadores.

Los socios y cómplices locales de Odebrecht se reparten entre oficialistas y actuales “opositores”.

Está Julio De Vido, el jefe de la obra pública kirchnerista.

Está la empresa de Calcaterra, el primo de Mauricio Macri.

Está De la Sota, el ladero de Massa, y sus turbias licitaciones de los gasoductos cordobeses.

La Justicia y los funcionarios de todos ellos buscan una “salida negociada” con el pulpo brasileño.

En vez de defender los intereses nacionales, protegen a Odebrecht y a quienes fueron sobornados. Ello no excluye a Carrió, quien le pidió esa negociación a Macri y terminó participando de ella.

Los coimeros, como ocurrió en Brasil, terminarán pidiendo la toalla ante el imperialismo y el Departamento de Estado.

Después de vaciar al país y a su presupuesto en beneficio de los grupos contratistas, tramitan una nueva hipoteca nacional.

Esa entrega será pagada con los derechos y conquistas de trabajadores y jubilados.

La campaña electoral debuta con un escándalo y una crisis política.

Pero para nosotros, los del Partido Obrero, con un mensaje claro:

-o los candidatos de Odebrecht y el ajuste. 
 
-o los candidatos y el programa de quienes han defendido a los trabajadores, siempre. 


viernes, 26 de mayo de 2017

Contribución a la Cuarta Conferencia Euro-Mediterránea

26 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1459 | Por Jorge Altamira

Tendrá lugar en Atenas (Grecia), entre el 26 y 28 de mayo
 
En el encuentro en Atenas participarán organizaciones, militantes y personalidades de países europeos provenientes de Gran Bretaña, Grecia, Francia, Italia, Polonia, Finlandia, Hungría, Bulgaria, Macedonia y Bosnia. También está previstao la presencia de delegaciones de Rusia, Ucrania, Turquía y Medio Oriente, que llegarán de Palestina y Siria. El Partido Obrero se hará presente con una delegación integrada por los compañeros Jorge Altamira y Rafael Santos.

Las tres conferencias anteriores fueron la oportunidad para abordar la situación europea e internacional y adoptar resoluciones y tomar iniciativas políticas. La Primera Conferencia se realizó en 2013, en el momento de la rebelión popular de Gezi Park (Turquía) contra Erdogan. La segunda sesionó cuando la guerra de Ucrania conmovía el continente europeo. En 2015, la Tercera Conferencia concentró su atención en los acontecimientos de Grecia, tras la capitulación del gobierno de Syriza ante la troika.

Esta Cuarta Conferencia Euromediterránea se desarrollará en momentos en que asistimos a un salto de la crisis mundial, como lo demuestran las crisis enormes en Brasil y Venezuela y la no menor que afecta al recién asumido gobierno de Trump. Un aspecto decisivo de ella es la extensión que ha alcanzado la guerra imperialista en el Medio Oriente y el principio de descuartizamiento de Siria en “zonas de seguridad”. La desintegración de la Unión Europea sigue ocupando un lugar central en la crisis mundial.

La Cuarta Conferencia abordará este cuadro internacional y procurará traducirlo en resoluciones y una acción internacional común.


Reproducimos, a continuación, la contribución elaborada por Jorge Altamira.
 

La bancarrota capitalista de 2007/8 señaló el ingreso a una nueva etapa en la transición histórica de la crisis mundial que se inició a finales de los años ’60. La tendencia a la disolución del capitalismo dio un salto cualitativo y ha obligado al conjunto de los principales Estados, incluidos Rusia y China, a operar un rescate financiero sin precedentes. En el transcurso de los diez años posteriores, la crisis mundial se ha apoderado de todas las estructuras sociales y políticas del capital. De un lado, ha llevado a una situación de cuasi-bancarrota a las finanzas públicas y a los bancos centrales, y a una potencial crisis monetaria. Del otro lado, ha iniciado un nuevo ciclo de crisis de regímenes políticos, tanto nacionales como internacionales, y un reforzamiento de la tendencia a las guerras. Existe una unidad sistémica e histórica en el desarrollo de la crisis. Del ‘episodio’ catastrófico de Lehman Brothers se ha pasado al comienzo de la ruptura de la Unión Europea, a la amenaza de disolución de la zona euro (crisis bancaria en Italia, las crisis del Deutsche y Commerzbank) a un principio de crisis de régimen político en Estados Unidos y a la extensión geográfica de las guerras imperialistas. La guerra comercial, que nunca ha cesado ni podría cesar en un régimen capitalista, va tomando formas más agudas y plantea la posibilidad de una dislocación del mercado mundial.

Regímenes políticos

La crisis mundial representa un momento gigantesco de ruptura histórica en la etapa de decadencia del capitalismo. Produce un cambio en la forma de la guerra de clases del capital, que se desarrolla por medio de estallidos políticos y sociales. Esto queda de manifiesto en el ascenso de Trump, que ilustra una tentativa de establecer un régimen bonapartista en Estados Unidos -o, en su defecto, desembocar en un juicio político (“impeachment”) que se podría conjugar con una irrupción excepcional de las masas norteamericanas. Otro tanto vale para el nuevo gobierno británico, que ha surgido luego del referendo del Brexit, el cual busca, por un lado, reorganizar a la City de Londres (dominada por la banca norteamericana) en la guerra financiera con la zona euro y, por el otro, representa una tentativa de arbitraje político excepcional en la crisis que se ha abierto en Gran Bretaña. La intención, por parte de Emmanuel Macron, de gobernar por medio de decretos (“ordonnances”) en los primeros cien días de gestión, es otra manifestación de la transición hacia nuevas formas de dominación política, que chocan con las normas de la democracia burguesa y el parlamentarismo, y que significan, por tanto, una quiebra en el método de cooptación de las masas al orden político capitalista.

Un cuarto siglo después de la disolución de la Unión Soviética asistimos a la disolución de las estructuras políticas montadas por el imperialismo en los últimos años y a una crisis de régimen de sus ‘democracias’ más reputadas.

Guerra comercial

La metástasis de la crisis mundial en todo el cuerpo de la sociedad burguesa se manifiesta en la crisis de la llamada globalización capitalista, que deja rendimientos decrecientes al capital. La tercerización gigantesca de la producción mundial hacia China y otras naciones, acompañada por un desarrollo financiero extraordinario, ha agotado su capacidad para detener la caída de la tasa media de beneficio internacional. La exportación de capital a China, de todos modos, nunca logró elevar en forma significativa el beneficio medio en las metrópolis respectivas. Por primera vez en mucho tiempo, la tasa de crecimiento de las producciones nacionales (que se encuentra muy por debajo de su capacidad potencial) supera a la del comercio mundial. Esta es la base económica de la propaganda proteccionista y del mantra del gasto público en infraestructura. El repliegue hacia las fronteras nacionales es, sin embargo, inviable -en muchísima mayor medida en que lo fue en la crisis de los años ’30 del siglo pasado.

La retórica nacionalista, en especial en Estados Unidos, apunta, por este motivo, en otra dirección -a presionar por una mayor apertura, comercial y financiera, de parte de China y Rusia, por un lado, de la UE (o sea, Alemania) y de naciones como India, Japón o Corea del Sur, por el otro. Esa demagogia nacionalista apunta a impulsar las condiciones de reacción política que viabilicen la emergencia de gobiernos de fuerza y eventualmente fascistas. El acercamiento de Trump a Putin y a Rusia, que denuncian sus opositores, responde a una tentativa extraordinaria -de características inciertas- para someter a la Unión Europea a una dependencia mayor de Estados Unidos y a cortar las veleidades de una independencia militar de la Unión Europea, por la que abogan varios gobiernos europeos. En caso de prosperar, convertiría a Rusia, en última instancia, en un satélite del imperialismo yanqui. La dislocación ulterior que estas presiones económicas provocarán en los mercados interiores de los países mencionados, en especial en China, se convertirán en el combustible del desarrollo de situaciones revolucionarias. Es necesaria una caracterización de conjunto, o sea histórica, de la etapa mundial en curso, para evitar conclusiones unilaterales o impresionistas a partir de hechos aislados.

Es necesario distinguir los Brexit y los Frexit, que no son otra cosa que un realineamiento imperialista frente a la crisis, de las rupturas con el euro y la Unión Europea cuando provienen de los países sometidos de Europa, como Grecia o Portugal. En estos casos hay que diferenciar también el planteo de la burguesía nativa del de las masas, como se manifestó en el referendo traicionado por Tsipras, en Grecia, en 2015. En estos casos se trata de una ruptura con el imperialismo que debemos apoyar con los métodos de la movilización de masas y la revolución proletaria, en la perspectiva de los Estados Unidos Socialistas de Europa, incluida Rusia.

Guerras imperialistas


La tendencia a la guerra, propia del imperialismo y la reacción política, no es una repetición, en la actualidad, de las guerras precedentes, del mismo modo que tampoco éstas fueron una suerte de calco de las que las antecedieron. El monopolio militar, nuclear y tecnológico abrumador de Estados Unidos excluye la posibilidad, en la próxima etapa, de una “tercera guerra mundial”. Las pseudo-burguesías que se desenvuelven en China y Rusia, en el marco de la restauración capitalista, tienen puesto su interés en una asociación con el capital mundial antes que en una guerra internacional; el armamentismo agrava la crisis fiscal de todas las naciones y agudiza la lucha de clases. Lo que tiene lugar, desde la guerra contra la Federación Yugoslava, en 1995, es, de un lado, una generalización de guerras localizadas, pero de alcance mundial, para reordenar en favor del imperialismo la quiebra de la URSS y de su glacis y, más allá, de toda la periferia mundial que sostenía su autonomía gracias al apoyo de la Unión Soviética -por ejemplo, el Medio Oriente. El objetivo político de estas guerras, el “state building” (Estados vasallos), extiende el monopolio económico del capital financiero y refuerza la presión del imperialismo para llevar la restauración capitalista en Rusia y China hasta sus consecuencias últimas. La tendencia a la guerra choca, cada vez más, con la resistencia de las masas en las metrópolis imperialistas y plantea al capital la necesidad de liquidar derechos y conquistas democráticas. Estas guerras generalizadas van a crecer como consecuencia del derrumbe que se avizora para Estados estratégicos de la región, como Arabia Saudita, que se ve afectada por la competencia del combustible no convencional de Estados Unidos y, en el caso del Estado sionista, como consecuencia del avance de un Estado apartheid.

Es necesaria una campaña mundial contra las guerras generalizadas. Para eso es necesaria una denuncia muy clara del papel reaccionario que desempeñan Putin y Rusia en las guerras del Medio Oriente, incluso en Ucrania. Esta delimitación es tanto más importante en cuanto, tomadas de conjunto, esas guerras son una respuesta de la burguesía y de la burocracia restauracionista a las revoluciones y a las tentativas revolucionarias que se han desarrollado en Medio Oriente a partir de enero de 2011 en Egipto. En el caso de la guerra contra Libia, Rusia y China formaron un frente único con Estados Unidos y la Unión Europea, para defender su tajada en la explotación del petróleo libio. Nuestras consignas principales contra estas guerras deben ser el cese de los bombardeos de Estados Unidos y Rusia en Siria y de Estados Unidos y Arabia Saudita contra Yemen y retiro de sus ejércitos; por un socorro humanitario a Siria bajo control de las organizaciones obreras; fuera el imperialismo yanqui de Irak; por el derecho a la autodeterminación de la nación kurda; fuera la colonización sionista y el sionismo -por una República Palestina laica y socialista y el derecho al retorno de la población expulsada; abajo el régimen de Erdogan, por una Turquía obrera y socialista; fuera Putin, Merkel y Trump de Ucrania, por la autonomía nacional de una Ucrania socialista.

América Latina

América Latina se destaca, en la etapa presente, por la rápida pulverización de las experiencias y gobiernos “nacionales y populares”. Todos ellos vieron la luz como consecuencia de la crisis mundial -en especial de la crisis asiática de 1997, Rusia 1998 y el hundimiento del fondo LTCM, en 2000. Fueron el instrumento de una operación de rescate del capital. Se han hundido, en el período reciente, por la misma crisis mundial. Sobrevivieron, durante un tiempo, por las derivaciones del gasto público excepcional de China en el alza del mercado de materias primas y la invasión de capitales de corto plazo que aprovecharon ese ciclo especulativo (nacionalismo parasitario). La reversión de tendencia ha sido demoledora. El bloque de los Brics ha desaparecido de la tapa de los diarios, lo mismo que la Unasur. El nacionalismo burgués latinoamericano, militar o civil, ha vuelto a fracasar, esta vez luego de una experiencia más limitada y sin necesidad de golpes militares.

Esta misma crisis mundial ha llevado a la quiebra de Puerto Rico, lo que ha reactualizado al movimiento nacional portoriqueño y disparado una crisis ”sui géneris” en Estados Unidos. La bancarrota de Puerto Rico ilustra el destino que depara a Cuba la privatización económica del gobierno castrista en Cuba.

El derrumbe ‘nacional y popular’ ha creado una situación particular. De un lado, la emergencia de gobiernos improvisados de derecha, unos por medio de elecciones (Argentina), otros de golpes de Estado “parlamentarios” (Honduras, Paraguay, Brasil). El continuismo bolivariano, como ha ocurrido en Ecuador, no altera esta caracterización, porque el sucesor de Correa deberá lidiar con la crisis económica con los mismos métodos de ‘ajuste’ que llevaron al derrumbe a Dilma Rousseff, en Brasil. El agotamiento de la experiencia chavista integra este proceso, con independencia de sus características específicas: bastó la caída del precio del petróleo para sumir a Venezuela en el caos económico.

Al lado de estos gobiernos improvisados se desarrollan luchas de masas generalizadas. Ilustra esta caracterización, en Argentina, la oposición gigantesca que ha ocasionado la tentativa de aplicar una amnistía a los personeros con condena de la dictadura pasada o las huelgas políticas femeninas contra la violencia contra la mujer. El caso de Brasil es también contundente: ha pasado de manifestaciones multitudinarias dirigidas por la derecha, hace dos años, a la mayor huelga general política hace un mes.

Los Macri y los Temer gozan, por un lado, de un respaldo masivo de la burguesía y del capital extranjero, que se manifiesta en el apoyo sistemático que reciben de los partidos de oposición, del Parlamento y de la burocracia sindical. El capital entiende que un derrumbe de estos gobiernos crearía situaciones pre-revolucionarias; en algunos casos (Lula, Kirchner), los movimientos ‘nacionales y populares’ se reservan como recurso de última instancia. Estos gobiernos derechistas organizan su viabilidad mediante la explotación de las contradicciones políticas del movimiento de las masas. Han procedido a un enorme endeudamiento internacional para financiar una salida a la crisis, que incluso a corto plazo podría llevarlos a la bancarrota. La ‘gobernabilidad’, en América Latina, se asienta, en lo fundamental, en la crisis de dirección de los explotados. Esto es muy claro en Venezuela, donde la izquierda actuó como furgón de cola del chavismo en las casi dos décadas de gobierno. El derrumbe de los gobiernos nacionalistas ha abierto un período de transición que podría desembocar en situaciones pre-revolucionarias. Es lo que ocurrirá cuando una nueva crisis de deuda y el impasse económico se combine con el desarrollo de la izquierda revolucionaria como dirección política.

El desarrollo del Partido Obrero y del Frente de Izquierda y los Trabajadores pone en evidencia el acierto de una estrategia de independencia de clase como método para establecer una dirección revolucionaria. Durante los doce años del kirchnerismo, nuestro partido desenvolvió una delimitación política implacable con este gobierno nacionalista, en oposición a cualquier forma de seguidismo a una política populista o de demagogia social. La explotación sistemática de los límites y contradicciones del kirchnerismo nos acercó en forma sólida a la vanguardia obrera -naturalmente a partir de una larga trayectoria consecuente en la lucha de clases en Argentina, incluidas las dictaduras militares. El Partido Obrero y el FIT han alcanzado la mayor inserción de la historia de la izquierda revolucionaria en el movimiento obrero y la juventud, incluso en el campo electoral -con presencia en siete legislaturas provinciales, el Congreso nacional y numerosos municipios. Es el adversario político exclusivo de la burocracia en los sindicatos. El Partido Obrero ha expuesto esta experiencia en una tesis política de conjunto para América Latina.

Desarrollemos partidos revolucionarios


Un examen muy general del conjunto de la izquierda revolucionaria internacional advierte que, con el desarrollo de la crisis capitalista mundial, ella ha acentuado su adaptación política a las distintas formas de populismo, que es, en definitiva, una adaptación al Estado burgués. El objetivo estratégico del gobierno obrero y la revolución mundial ha sido sustituido por un populismo de clara reivindicación policlasista. La disolución de la URSS y la restauración capitalista en China ha sido caracterizada en términos de agotamiento del “paradigma” de la Revolución de Octubre, y el rechazo de la caracterización de la decadencia del capitalismo y la oposición a la dictadura del proletariado. Ha sido abandonada la categoría misma de estrategia y de programa, que ha sido sustituida por un movimientismo considerablemente más atrasado que el que inspiró el revisionismo socialista en el siglo XIX. Por eso, el socialismo ha sido sustituido por el anticapitalismo, el cual pone en el mismo plano de víctimas de la sociedad capitalista a varias clases sociales. La cohesión política por el ‘pluralismo’ y el partido por el movimiento o partidos “amplios”. La acción directa no se identifica con la lucha de clases del proletariado sino con llamadas acciones espontáneas de diverso alcance. Se busca la unidad a partir del mínimo común denominador de movimientos sociales contradictorios, en oposición al frente único entre organizaciones políticamente diferenciadas.

La desnaturalización política de la izquierda revolucionaria mundial lleva varias décadas y no deja de acentuarse. Se manifiesta también en la división entre quienes reclaman el retiro o de la Unión Europea (nacionalismo) y quienes reivindican una “Europa social”. En Argentina, el populismo anticapitalista tiene una historia larga, como consecuencia del peronismo -al que se pretendió convertir, durante décadas, en un socialismo revolucionario. El peronismo acabó organizando el terrorismo de Estado y preparando el terreno a la dictadura militar. Como ocurre con las experiencias no superadas por medio de la crítica, el populismo anticapitalista reaparece en el FIT a partir de un pronóstico de disolución del kirchnerismo y la necesidad de capitalizarla en su propio terreno. Combinada con una adaptación al electoralismo, como resultado de las presiones generadas por los progresos en el campo electoral, el populismo anticapitalista ha abierto una crisis en el seno del FIT. La experiencia histórica demuestra que para aprovechar el agotamiento del kirchnerismo y de la burocracia sindical es necesaria una fuerte intervención en las luchas con el método de la delimitación política socialista, clasista y revolucionaria.

La reunión de compañeros, tendencias y organizaciones en la Cuarta Conferencia Euro-Mediterránea es una excelente oportunidad para impulsar la construcción de partidos revolucionarios (al principio, en algunos casos, de núcleos pequeños) en toda Europa, incluidos Europa del Este y los Balcanes, y en Medio Oriente y, por lo tanto, a nivel mundial. La formación de partidos obreros revolucionarios representa “la crítica de las armas” a la decadencia capitalista.

Por listas únicas del Frente de Izquierda

26 de mayo de 2017 | #1459 | Por Gabriel Solano

Por qué es un debate estratégico

En los últimos días, Izquierda Socialista hizo conocer una propuesta, expresada en una carta de su dirección, para que el Frente de Izquierda concurra con listas únicas a las próximas elecciones. Nuestro partido, por su parte, había enviado una carta votada por su XXIV Congreso dirigida a los partidos del FIT llamándolos a conformar listas comunes y sobre la base de ese acuerdo convocar de manera conjunta a un Congreso del Movimiento Obrero y la Izquierda. El objetivo es que el FIT actúe como un frente único de clase en el proceso electoral y fuera de él en oposición a los partidos de la coalición ajustadora contra las masas. En la previa al 1º de Mayo, llevamos esta propuesta a la Mesa del FIT, siendo rechazada in limine por el PTS. En contraposición al frente único, el PTS, que estaba abocado desde el comienzo de la huelga docente en marzo a la campaña electoral, había decidido el cambio de distrito de Nicolás del Caño, pasándolo de Mendoza -donde debe pelear por renovar la banca- a la provincia de Buenos Aires, para ir a una interna contra Néstor Pitrola.

Nuestra propuesta para establecer el orden de las listas es tomar como referencia las Paso de 2015. Dado que esta elección había arrojado un resultado dispar según cada distrito, aseguramos que todos los partidos del FIT encabecen varias listas. Esta política integradora se completa con el mecanismo de la rotación de los cargos parlamentarios obtenidos entre los tres partidos del FIT. Como no se trata de un ultimátum, la propuesta está sometida a debate y contrapropuestas. El PTS, sin embargo, la rechazó sin formular ninguna contrapropuesta integral. Ahora ocurrió otro tanto con la propuesta elevada por Izquierda Socialista. Esta consiste en que Néstor Pitrola encabece la lista de diputados de la provincia de Buenos Aires y que Nicolás del Caño haga lo propio en la lista de senadores, dado que su equivocado cambio de distrito es ya irreversible en términos legales para esta elección. Más allá de la consideración que nos merece el planteo de Izquierda Socialista, que de por sí es limitado ya que está ausente cómo se ordena la lista en el resto de los distritos, es obvio que debiera ser considerado en la Mesa Nacional del FIT para ser sometido a un debate integral en pos de arribar a un acuerdo. Sin embargo, el PTS volvió a rechazar la propuesta in limine, aunque esta vez no en una reunión sino directamente por los medios de prensa que se interesaron por el tema.

El rechazo a dos planteos concretos formulados por los partidos del FIT sin ofrecer una contrapropuesta tiene una única explicación: el PTS ya ha resuelto ir a las Paso aunque no lo reconozca públicamente, para evitar pagar el costo político que le implicará promover una división del FIT en el proceso electoral. El trabajo de ‘preparación’ para competir en las Paso con el resto de los partidos del FIT incluyó lanzar la campaña electoral prematuramente, de espaldas a la huelga docente y a la irrupción de los trabajadores que tuvo su centro en las jornadas de marzo. Mientras el PO, por ejemplo, se jugaba entero al éxito del paro nacional del 6 de abril, con sus principales referentes participando de los piquetes, el PTS ocupaba su tiempo en la filmación de spots para las elecciones. Así, el faccionalismo es sólo la expresión divisionista de un electoralismo alevoso, que rememora a la izquierda democratizante del tipo Izquierda Unida. Sólo para evitar un largo listado, nos limitamos a citar un hecho que pinta de cuerpo entero una política: mientras el PO y Tribuna Docente, junto con otras agrupaciones de la Multicolor, se jugaron todo en la lucha contra la burocracia de Baradel defendiendo un frente único, el PTS hizo campaña en los docentes con la cara de Del Caño, omitiendo a Romina del Plá, que era la candidata a secretaria general de la lista. Baradel, bancado por kirchneristas y macristas, agradecido.


Ruptura del método del FIT…

Esta política de ir a las Paso sin pasar siquiera por un debate de propuestas para una lista común en la Mesa Nacional del FIT tiene un alcance que equivale a la propia ruptura del frente. Si en el pasado las Paso habían sido consideradas como un último recurso para evitar la ruptura, ahora para el PTS se transformaron en su única alternativa. Como bien señala Izquierda Socialista en su carta, la determinación de las listas por medio de las Paso implica una ruptura de los acuerdos originales que dieron lugar a la formación del Frente de Izquierda, a saber, la participación de todos los partidos en las cabezas de listas y la rotación de los cargos parlamentarios, algo que se hizo extensivo a la elaboración conjunta de los spots televisivos con la participación de los candidatos de todos los partidos. Esta integración necesaria de todas las fuerzas no es posible con las Paso, cuyo resultado puede arrojar que un determinado partido obtenga los primeros lugares. En el caso de la provincia de Buenos Aires, este hecho se agrava aún más. Unas Paso entre Pitrola y Del Caño dejaría a quien pierda fuera de los primeros lugares de la lista, dado que, por el cupo femenino, el segundo lugar debe ser ocupado sí o sí por una compañera. Fue lo que ocurrió en 2015 con Christian Castillo, que al perder las elecciones con Pitrola fue relegado al cuarto lugar de la lista.

La ruptura con el método fundacional del FIT va más allá y alcanza los acuerdos de rotación ya establecidos en el pasado. Nos referimos al siguiente hecho. El próximo 10 de junio, Néstor Pitrola dejará su banca para ser reemplazado por Natalia González, del PTS, que ocupó el segundo lugar de la lista. Luego, ella debe rotar su lugar con Mónica Schlotthauer, de Izquierda Socialista, que en estos momentos está ocupando la banca del FIT en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. Pese a que el tema no ofrece controversias, el PTS anticipó que la compañera no asumiría su cargo. En su lugar, quieren que asuma Christian Castillo, que ocupa el cuarto lugar de la lista debido a que perdió la interna de la provincia de Buenos Aires con Pitrola. Para lograr este propósito, que viola el espíritu de la ley de cupo femenino vigente (no la paridad en listas con la cual el PTS hace demagogia), quieren dar un verdadero golpe de Estado. Es que al forzar a Natalia González a no asumir con una decisión unilateral obligan a que lo haga en segundo término Mónica Schlotthauer, quien actualmente ocupa el cargo de legisladora provincial y enfrentaría, en ese caso, una superposición de cargos. Así, deberá optar entre una de las dos bancas, con el claro perjuicio que esto implica. Se trata de una maniobra inadmisible, que rompe los acuerdos de rotación establecidos en el pasado. Las consecuencias de esta acción unilateral son temerarias.


…y de la estrategia política

Como no podía ser de otro modo, esta ruptura del método de funcionamiento del FIT va de la mano de una ruptura con su estrategia política. Método y contenido forman un todo indivisible. Detrás del slogan copiado del centroizquierdismo europeo (“Nuestras vidas valen más que sus ganancias”) se han deslizado a planteos de tipo distribucionistas, que rememoran en Argentina al Frenapo impulsado por la CTA. Así, por ejemplo, en los spots plantean reponer las retenciones al agro para financiar un plan de becas a los estudiantes por determinado monto, lo cual de manera poco disimulada termina siendo una reivindicación del kirchnerismo y su política económica. De este modo, se reemplaza el programa socialista de ataque a la propiedad privada capitalista que ordena el programa y el Manifiesto del FIT por medidas de orden impositivo dentro del régimen actual. Este tipo de planteos ya fueron impulsados en el pasado por sectores incluso del imperialismo francés. Recordemos sólo que Le Monde Diplomatique fue el mayor impulsor de la llamada Tasa Tobin, un impuesto a las transacciones financieras que tiene como supuesto la existencia del capital financiero, con la cual prometían impulsar la distribución de la riqueza. Aunque la mentada ‘distribución del ingreso’ nunca, llegó la Tasa Tobin si  sirvió para que la izquierda diera nuevos pasos de integración al régimen capitalista.

Esta campaña llevada adelante por el PTS, con una clara finalidad electoralista de cara a unas Paso del FIT, completa el sentido de la campaña realizada en 2015 contra la “casta política”. En esa oportunidad, marcamos el peligro potencial que tenía para la izquierda revolucionaria sustituir la lucha contra el capital, su Estado y sus partidos por un cuestionamiento a la “casta política”, criticada por sus rasgos externos (corrupción, etc.). Es la misma matriz que tiene el eje de que los “funcionarios ganen como una maestra”, desde el ángulo de un Estado capitalista “decente” y no como contraste político con un Estado de trabajadores. Señalamos que de insistir en esa orientación se conducía de manera inevitable a darle la espalda al programa revolucionario. Pero ahora han dado un paso más. Ya no se limitan a reemplazar la lucha contra el Estado por un cuestionamiento a la “casta política”, sino que sustituyen también el programa de lucha contra el capital por una política impositiva compatible con la existencia del propio capital -¡después de todo las retenciones al agro, antes que el kirchnerismo, las había puesto el propio Onganía!
Que estamos frente a una estrategia que conduce a la conciliación de clases lo acaba de mostrar el PTS con su apoyo desembozado al candidato del NPA de Francia, Philippe Poutou, de quien destacaban sus cuestionamientos a la ‘casta política’ francesa. El final fue patético, porque Poutou no llamó al voto en blanco ni a la abstención, adaptándose al operativo político que se puso en marcha de votar a Macron como el “mal menor” frente a la derecha. El rechazo y la desconfianza que anida en las filas de la clase obrera y la juventud hacia ambos bloques patronales terminó expresándose electoralmente igual (35% entre votos en blanco y abstención), pero al margen y a contramano de la conducta de la izquierda. El NPA es un partido dirigido por el Secretariado Unificado, que hace ya varios años atrás eliminó de su programa la reivindicación de la dictadura del proletariado.


Ultimo llamado

De lo expuesto surge que el Frente de Izquierda atraviesa mucho más que una crisis de candidaturas. Está en juego el programa y la estrategia política. Pero aquí también método y contenido son dos cuestiones indivisibles. Nuestra propuesta de ir con listas únicas a las Paso no supone ni remotamente la inexistencia de divergencias políticas entre los partidos del FIT. Sólo que subordina éstas a una acción común contra los partidos capitalistas. El método del análisis marxista, o sea concreto, debiera adjudicarle un sentido distinto a las divergencias si se procesan en el marco del frente único o de la escisión. Esto porque en el primer caso podrían ser posiciones equivocadas en la lucha contra los partidos capitalistas, y en el otro serían el instrumento democratizante al interior del FIT para atacar al programa revolucionario. Y al revés, las listas comunes obligan a una campaña común, con ejes comunes situados en un campo común de clase. Queda claro por qué poner un signo igual entre un hecho y el otro sería un gran error.
Por nuestra parte sólo nos queda advertir a los trabajadores y jóvenes que siguen al Frente de Izquierda la gravedad de la situación que se ha creado, e insistir en nuestro llamado a formar listas únicas del FIT para las elecciones y sobre esa base convocar un Congreso del Movimiento Obrero y la Izquierda. Queda poco, pero todavía estamos a tiempo; la inscripción de alianzas es el 14 de junio.


TE PUEDE INTERESAR:
 
 

jueves, 25 de mayo de 2017

"Rebelarse ante el ajuste"

8 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1458 | Por Corresponsal

José Vera, delegado de Fernet Branca


Entrevistamos a José Vera, delegado combativo del gremio vitivinícola de Fernet Branca, quienes han obtenido grandes conquistas en la planta permitiendo en dos años la triplicación del salario.

-¿Qué pensás sobre la situación actual del movimiento obrero?


-Hoy, y hace un tiempo largo, el trabajador se encuentra en una situación de "acorralamiento". Es una posibilidad enorme la de rebelarse ante el ajuste del macrismo y sus gobernadores. Recuperar los sindicatos, destronar a la burocracia y demostrar que el poder tiene que ser de los trabajadores; no podemos regresar a un kirchnerismo, que es igual o peor en la aplicación del ajuste, como sucede en Santa cruz, o un Frente Renovador que hasta hace unos días "chichoneaba" con Daer, que hoy busca con Randazzo revivir al peronismo. Los trabajadores pueden darse cuenta que estas fuerzas son más de lo mismo, pueden despertar y avanzar, hacia y junto al FIT, por una salida obrera y socialista.

-¿En qué podría contribuir la convocatoria al Congreso del Movimiento Obrero y de la Izquierda y cuáles creés que son las prioridades?

-Primero y principalmente hay que ir a una campaña de conjunto del FIT, esto sería un gran avance político y también laboral. Los trabajadores necesitan un frente que encabece la rebelión popular, que florece hoy entre tantos escombros que ha dejado el kirchnerismo y que el macrismo ha de continuar por la misma línea.

-¿Qué tareas se deberían realizar para avanzar en la conquista de las reivindicaciones?

-La tarea es formar, a partir del congreso del movimiento obrero y la izquierda, una campaña de conjunto en el FIT, para luchar contra los despidos, ocupar cada fábrica que cierre, obtener un salario que supere la canasta básica, el reparto de las horas, el pase a planta de todos los trabajadores precarizados.
 

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1458/congreso-del-movimiento-obrero-y-la-izquierda/la-burocracia-es-el-elemento-desorganizador-de-las-masas

miércoles, 24 de mayo de 2017

Presentación de candidatos en Santa Fe

18 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1458 | Por Corresponsal


Con conferencias de prensa y presentaciones en Rosario, en el cordón industrial de San Lorenzo y otros municipios santafesinos, el Partido Obrero despliega por estos días la presentación de sus precandidatos provinciales y locales, puestos a consideración para las batallas electorales que el Frente de Izquierda librará este año.

La actual concejal de Capitán Bermúdez, Jorgelina Signa, lanzó su precandidatura para diputada nacional, mientras que Luciano Cáceres -secretario adjunto de la gremial docente Amsafe Rosario- se propone para ingresar al Concejo Deliberante rosarino. En la conferencia de prensa estuvo presente Néstor Pitrola, actual diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.

En diálogo con los medios presentes, Signa explicó que “el Partido Obrero está presentando precandidatos en más de una decena de municipios, colocando al Frente de Izquierda en un verdadero desarrollo provincial”, y señaló que “el pueblo trabajador está sufriendo un fuerte ajuste del gobierno de Macri y del gobierno provincial de Lifschitz, que se expresa en los despidos, suspensiones, paritarias a la baja y tarifazos en los servicios y el transporte”.
“Lucho” Cáceres agregó que “los trabajadores vienen siendo protagonistas de importantes luchas que le ponen un freno a los ataques del macrismo y de los gobernadores. La lucha de la docencia en todo el país es una muestra de ello. El Concejo Deliberante de Rosario es la correa de transmisión del ajuste y, por ello, queremos que el Frente de Izquierda ingrese con un representante, para llevar la agenda de los trabajadores”.

Por su parte, Pitrola saludó la proclama de Jorgelina Signa y recordó su destacado rol como organizadora sindical, enfermera y luchadora por los derechos de la mujer, así como el gran apoyo popular que ha cosechado, siendo electa en dos ocasiones como concejal de Capitán Bermúdez con cerca del 20% de los votos. Y colocó a Cáceres como expresión de uno de los sectores de trabajadores más activos en la lucha contra el ajuste.

“Esto marca una nueva realidad para el Frente de Izquierda, al cual el Partido Obrero ofrece estas candidaturas”, sostuvo Pitrola, quien llamó a conformar listas únicas, enfatizando en la defesa del método del frente único y la unidad de acción del Frente de Izquierda contra los partidos capitalistas responsables del ajuste. A su turno, llamó a organizar entre todos un gran congreso del movimiento obrero y de la izquierda.

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1458/politicas/presentacion-de-candidatos-en-santa-fe

Santa Cruz: Ariel Ivovich, el otro Varizat

18 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1458 | Por Miguel Del Plá

La agresión del actual presidente de la Caja de Previsión y su hermano contra dos abogadas y dos jubiladas a las que lesionaron, golpearon, amenazaron e insultaron no es un rapto de locura cualquiera, sino el emergente de un régimen acostumbrado a la impunidad y desesperado por la decadencia imparable de la camarilla kirchnerista.
 
En 2007, diez años atrás, otro funcionario, Daniel Varizat, atropelló a más de 20 personas con su camioneta. El grave atentado -que no registró víctimas fatales de pura casualidad- permanece impune. Su recuerdo sobrevuela ahora, cuando ante la inmensa presión popular, Ariel Ivovich fue detenido por la policía, porque aún no sabemos si el operativo policial-judicial es el puntapié de un acto de justicia o simplemente sirvió para que el provocador y su hermano, fueran “rescatados” del galpón donde se habían atrincherado, rodeados de manifestantes que acudían a repudiar la golpiza a las cuatro mujeres.
 
Ariel Ivovich es todavía hoy el presidente de la Caja de Previsión Social; en los últimos días se había enfrentado con los Jubilados Unidos, que ocupan el edificio de la Caja y acampan cortando la avenida San Martín frente a la sede. El era quien comunicaba a los jubilados los topes salariales que iban a cobrar en cada fecha. Su agresividad fue creciendo durante este conflicto, en la misma medida que la organización de los jubilados escapaba a su control y maduraba ostensiblemente en la lucha. Su ataque a las cuatro compañeras es el resultado de un régimen violento, que tiene una larga historia: desde el ataque de las patotas del gobernador Néstor Kirchner a las asambleas populares de 2001/2002, la militarización de la zona norte de la provincia contra las puebladas y luchas de los petroleros, el ya mencionado atentado de Varizat y la violenta represión frente a Casa de Gobierno en la madrugada del pasado 22 de abril.  
 
La eventual caída de Ivovich es un nuevo golpe al debilitado gobierno de Alicia K., que aún no se ha pronunciado al respecto, en medio de una enorme huelga estatal-docente-judicial y de nuevas marchas, cortes y ocupaciones de ministerios.
 
Las asambleas y mesas sindicales por localidad están debatiendo mandatos a llevar a un plenario de trabajadores, que ha sido denominado Cabildo Abierto, y que sesionará frente a la Casa de Gobierno el próximo 24 de mayo. En ese evento votaremos un programa y un plan de lucha para impulsarlo.
 
En medio de la pulseada entre los ajustadores del gobierno nacional y los ajustadores del gobierno provincial, el movimiento de lucha busca abrirse un camino de independencia de clase, para defender el salario, los convenios, los puestos de trabajo, la salud y la educación, e imponer el control obrero y popular sobre las finanzas públicas.
 

martes, 23 de mayo de 2017

El regreso de Trotsky, el “mejor bolchevique desde 1917”(*)

18 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1458 | Por Guido Lapa

La Revolución de febrero encontró a la mayoría de los cuadros revolucionarios rusos desperdigados por el mundo. El zarismo llevaba años afilando su sistema represivo, los exiliados se contaban de a montones, particularmente en Europa.

Trotsky -que había sido, a sus 25 años, presidente del soviet de Petrogrado en la Revolución de 1905- se encontraba, al igual que Nikolái Bujarin, en Estados Unidos. Miles de kilómetros lo separaban de su Rusia natal y algunos menos de la Zurich en que se encontraba Lenin. Sin embargo, esa distancia geográfica se contraponía con una convergencia teórica y política fenomenal. Desde Nueva York, Trotsky escribía sus propias “cartas desde lejos”, llegando prácticamente a las mismas conclusiones que el viejo líder bolchevique.

Como relata el propio Trotsky en Mi vida: “Aquellas dos series de artículos, escritas desde dos puntos separados por el Océano, coinciden en el análisis y en el pronóstico. Las fórmulas fundamentales a que llegábamos -posición ante la clase campesina, ante la burguesía, ante el gobierno provisional, ante la guerra, ante la revolución internacional- eran las mismas”.(1)

Las diferencias del pasado

La Revolución de 1905 fue una experiencia fundamental para los revolucionarios rusos. En el “ensayo general” se cristalizaron diferencias entre las distintas tendencias, como no se habían manifestado hasta entonces. Los mencheviques tenían la posición de que dado que la revolución que debía llevarse a cabo en Rusia iba a ser burguesa, la debía encabezar la burguesía -siguiendo lo ocurrido en las revoluciones burguesas de Europa occidental. Los bolcheviques (con Lenin a la cabeza), por el contrario, enfatizaban que la burguesía rusa era incapaz de llevar su propia revolución hasta el final y que quienes deberían liderar la revolución eran los obreros y campesinos, mediante una dictadura democrática del proletariado y el campesinado. Trotsky, por su parte, había llegado a conclusiones distintas a la de las dos tendencias socialdemócratas en su balance de 1905: para él “no hay dos sujetos políticos independientes de la revolución, el proletariado y el campesinado, con el segundo poniendo límites a la actividad revolucionaria autónoma del primero. La victoria de la revolución democrática en Rusia sólo era concebible bajo la forma de una dictadura del proletariado apoyada en el campesinado”(2), dando comienzo así simultáneamente a la revolución socialista.

Este acierto -probado por la historia- sobre las perspectivas de la Revolución Rusa no tuvo en su momento demasiado eco. Resultados y Perspectivas, publicado en octubre de 1906, fue incautado casi en su totalidad por la policía y tuvo pocos lectores. Trotsky escribirá, en 1928, que Lenin nunca leyó Resultados y Perspectivas.

Pero esta divergencia con ambas corrientes de la socialdemocracia rusa no fue, sin embargo, adecuadamente procesada por Trotsky. “Las diferencias estratégicas entre bolcheviques y mencheviques le parecen secundarias si se las compara con su análisis aparentemente común de la próxima revolución rusa. Por eso calificará sus desacuerdos de muralla de papel artificial”.(3) Esa caracterización lo lleva a plantear insistentemente la unificación entre los bolcheviques y los mencheviques durante el largo período desde 1906 hasta la revolución de febrero.

Cuando en sus “Tesis de Abril” Lenin afirma que es necesario abandonar la idea de las etapas revolucionarias separadas en períodos de tiempo largo, es acusado por los “viejos bolcheviques” de trotskista. Pero Lenin, como reflejamos en artículos anteriores, llega a estas conclusiones con su propio método y sus propias premisas, sin diálogo o discusión alguna con Trotsky. Al narrar esta cuestión, Trotsky es tajante al afirmar que lo que los había mantenido separados no era la concepción de la revolución permanente, sino su posición frente a la cuestión del partido socialdemócrata -es decir, su actitud hacia el menchevismo.

Efectivamente, en la lucha política de esos años no se enfrentaron por la concepción de la revolución. Por un lado, porque no era el tema que se debatía en las filas del partido. Como vimos, de esa inmensa obra llamada Resultados y perspectivas no se imprimieron más que un puñado de ejemplares que no significaron de ninguna manera un sismo en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR). Lo que realmente los enfrentó en esos años fue la actitud hacia las fracciones de la socialdemocracia.

Diversos autores han planteado que Trotsky era, al menos en su juventud, contrario a la idea de un partido obrero, probablemente influenciado directa o indirectamente por la historiografía estalinista y su relato. Esto no es así. Desde sus escritos previos a la revolución de 1905, Trotsky ya se muestra preocupado por el problema del partido, aunque con una visión distinta de la de Lenin.

Los acuerdos del presente

El 5 de mayo, un mes después que Lenin, Trotsky llega a Rusia junto con su familia. El discurso que pronuncia en la estación es ya indiferenciable de la línea promovida por los bolcheviques y particularmente por Lenin desde su regreso. Ambos planteaban la necesidad de pasar a la segunda etapa de la revolución, a la dictadura del proletariado. Acuden a recibirlo a la estación tanto los militantes de su grupo interdistrital (mezhraionka) como un miembro del Comité Central del Partido Bolchevique. En común organizan una recepción en su honor el día 7, mientras que el 9 al celebrarse una conferencia de la mezhraionka, Trotsky se pronuncia por la fusión con los bolcheviques afirmando que éste “ha adoptado una perspectiva internacionalista”.

La llegada de Trotsky coincide con un momento crucial en el desarrollo de la revolución. En los primeros días de mayo, los mencheviques y los eseristas se incorporaban al gobierno provisional dando lugar a la formación del primer gobierno de coalición (frente popular) y planteándole nuevos desafíos al partido bolchevique sobre cómo intervenir frente a esa nueva situación.

Interviniendo directamente en el soviet, donde se incorpora inmediatamente a su comité ejecutivo con voz y sin voto por su papel en 1905 (a propuesta de los bolcheviques), en poquísimo tiempo se gana el respeto y la admiración común. Es cada vez más claro que su política sólo puede ser llevada adelante por el partido bolchevique, al tiempo que éste necesita de la incorporación de los cerca de 4.000 militantes, cuadros, oradores y agitadores que formaban parte de la interdistrital, con una interesante presencia en las fábricas de Petrogrado y los suburbios. Lenin propone que entren al partido en puestos de dirección y le ofrece a Trotsky la dirección de Pravda, ofrecimiento que no se concreta.

El 2 de julio se vota, finalmente, lo que todos esperaban: el ingreso de la mezhraionka al partido bolchevique y en el congreso bolchevique celebrado a fines de julio se elige un nuevo Comité Central de 21 miembros: Lenin obtiene 133 votos; Zinóviev, 132, y Trotsky y Kámenev, 131. También ingresan al Comité Central otros dirigentes destacados de la Interdistrital como Lunacharsky, Joffe y Uritsky.

Queda por examinar un proceso complejo y muy rico conceptualmente, de cómo estas incorporaciones, tanto de Trotsky como de los otros miembros de la interdistrital a la dirección bolchevique, significan un impulso a la revolución y los debates que se producen en el seno del partido bolchevique desde julio hasta la toma del poder, en los cuales encontraremos a Trotsky mucho más afín a Lenin (aún con algunas diferencias) que muchos de los dirigentes “viejos bolcheviques”.


Notas: 
(*) Lenin.
 
Fuentes:
1. L. Trotsky; Mi vida.
2. L. Trotsky; 1905. Citado en Savas Michel-Matsas, En defensa del Marxismo N° 23, Buenos Aires, 1999.
3. Jean Jaques Marie; Trotsky, revolucionario sin fronteras, FCE, 2009.
 

lunes, 22 de mayo de 2017

“La burocracia es el elemento desorganizador de las masas”

18 de mayo de 2017 | #1458 | Por Corresponsal
 
Lucas Sánchez, delegado de la fábrica Tempur-Sealy Plástica de zona norte
 
-¿Cómo ves la realidad del movimiento obrero actual?
 
-Vivimos una situación muy compleja el conjunto de los trabajadores, ya que estamos pasando por un período de ataque a las conquistas y las condiciones de vida del pueblo. En este contexto, todos en mayor o menor medida, reaccionamos frente a los despidos, los aumentos y las medidas que va tomando el gobierno. En los lugares de trabajo también se ve esta reacción contra las condiciones de trabajo, los ritmos de producción y los aumentos que tardan en llegar y cuando llegan son miserables. En este sentido, creo que existen grandes condiciones de lucha para enfrentar el ajuste, pero la clase obrera se encuentra desorientada y por esa razón aún no ha dado una respuesta contundente para derrotar el ajuste. El principal problema que enfrenta son las direcciones sindicales tradicionales, que han colaborado directamente con el gobierno y las patronales. La burocracia es hoy el elemento de desorganización y contención de las masas para hacer pasar el ajuste y los ataques a los trabajadores. Por lo tanto, la gran tarea es organizar, agrupar y dar una dirección al descontento de los trabajadores para que sus reclamos y luchas triunfen.
 
-¿En qué podría colaborar un congreso del movimiento obrero y la izquierda?
 
-La propuesta del congreso es un gran acierto. Un lugar donde las organizaciones clasistas, activistas y luchadores podamos compartir nuestras experiencias de lucha, no en el sentido de autobombo, sino de aporte al conjunto del movimiento obrero, seria más que productivo. Creo que la izquierda, principalmente el FIT, debe apropiarse de esta iniciativa con el fin de fortalecer los lazos con los trabajadores y, de ese modo, construir un programa y una gran campaña que logre un verdadero frente único para dar los golpes necesarios para derrotar el ajuste.
 
-¿Qué tareas deberíamos realizar para conquistar los reclamos pendientes?
 
-Tenemos que realizar una gran campaña de frente único que logre reagrupar al conjunto de los trabajadores detrás de un programa que represente nuestros intereses, con la recuperación de los sindicatos como principal objetivo.  El FIT debe tomar este camino para desarrollarse como referencia política de los trabajadores, fusionarse con el movimiento obrero y ser un polo opositor contra los partidos patronales, para que la crisis la paguen los capitalistas.
Tags: tempur-sealy, cmoi, congreso-del-movimiento-obrero-y-la-izquierda 
 

Inflación, la cara visible de una confiscación social

18 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1458 | Por Gabriel Solano

El índice de inflación de abril volvió a superar las previsiones del gobierno. El 2,6% informado por el Indec viene a totalizar en el primer cuatrimestre una inflación del 9,1%, alejando por completo la meta entre el 12 y17% anual fijada por el Banco Central. El alza de los precios no sólo impactó por el porcentaje sino también por su composición. La inflación que mide los precios no regulados fue del 2,3%, desmintiendo que se trata de un fenómeno transitorio derivado exclusivamente del aumento de las tarifas. El rubro “alimentos” creció incluso por encima del promedio, golpeando con más fuerza a los sectores de menos recursos, que gastan la parte principal de sus ingresos en su manutención.
La inflación actual se ubica en niveles similares a los que existían bajo el gobierno kirchnerista -entre un 20 y un 30%. Ambos gobiernos tuvieron picos que superaron ese porcentaje cuando ejecutaron devaluaciones monetarias, que implicaron un encarecimiento de las mercancías importadas y también de las exportadas. Fue así como Kicillof tuvo el 40% de inflación en 2014 y Prat Gay repitió la experiencia en 2016. Pasados esos saltos, ambos gobiernos declararon que la inflación estaba en caída y bajo control, cuando en realidad se amesetaba en sus niveles habituales.

La similitud que arrojan los movimientos inflacionarios bajo los llamados gobiernos ‘nacionales y populares’ y los ‘neoliberales’ muestra la existencia de fuertes elementos de continuidad que desmienten, de paso, las falsas polarizaciones que se pretenden imponer en el electorado. Estas similitudes tienen que ver con un hilo conductor común, signado por los fuertes desequilibrios creados por el saqueo del Estado en beneficio de los monopolios capitalistas, por un lado, y el vaciamiento financiero del país causado por una deuda externa gigantesca y una permanente fuga de capitales, por el otro.

La respuesta de ambos gobiernos a estos desequilibrios también ha sido similar. Para afrontar el déficit fiscal, el macrismo recurre a la misma receta del kirchnerismo, a saber una emisión monetaria parasitaria que no tiene como contraparte la creación de ningún tipo de riqueza. Mientras Federico Sturzenegger proclama como ‘meta de inflación’ el 17% anual la creación de nueva moneda ronda el 30%. Esa emisión crece a la par de la nueva deuda que toma el Tesoro, tanto para afrontar el déficit fiscal primario como el pago de los intereses de la deuda ya asumida. Si el kirchnerismo duplicó la deuda en sus doce años de gobierno, el macrismo pretende superar ese récord al haber tomado casi 70.000 millones de dólares (si se suma la deuda nacional, de las provincias y municipios). La conversión en pesos de las divisas que ingresan tienen un destino predominantemente especulativo -entre ellos, la compra de campos y terrenos urbanos o las colocaciones a intereses usurarios, todo lo cual refuerza la carestía.


Saqueo del Estado


Aunque el déficit fiscal pretende ser usado para justificar un ajuste contra el pueblo, lo cierto es que la quiebra de las finanzas públicas es el resultado directo del saqueo que realizan los capitalistas sobre su propio Estado. Bajo el macrismo, el déficit se mantiene en los niveles del kirchnerismo. Si se excluyen los fondos ingresados por el blanqueo tenemos que ese déficit llega al 7% del producto bruto. La disminución de los subsidios a los servicios, que fueron reemplazados por tarifazos, fue compensada en buena medida por el crecimiento de los intereses de la deuda, que ya llegan al 2,7% del PBI o a casi el 40% de la totalidad del déficit. Hay que consignar que toda la nueva deuda tomada en dólares agravará su peso sobre la economía cuando se ejecuten nuevas devaluaciones. Es el camino que deberán adoptar, más temprano que tarde, para licuar la bola de nieve de la deuda en pesos, principalmente, la del Banco Central.

Los Presupuestos elaborados tanto por los ‘nacionales y populares’ como por los ‘neoliberales’ parten por reconocer privilegios enormes al capital. Las exenciones impositivas en favor de las empresas que han sido incorporadas al Presupuesto 2017 votado por macristas y el FpV superan los 314.000 millones de pesos. Si a esto se le suma el pago por conceptos de deuda la suma asciende a 557.000 millones, una cifra superior al déficit financiero de todo el Estado nacional. Habría que contabilizar acá también lo que el Estado dejó de recaudar por la eliminación y la reducción de las retenciones al capital agrario, industrial y minero, que agrega unos 40.000 millones adicionales.

Este saqueo directo sobre el Estado crea desequilibrios enormes, que están en la base de la inflación permanente del país. Las respuestas dadas por el gobierno precedente y el actual sólo agravan la situación. Las Lebac usadas por el kirchnerismo para que el Banco Central retire de circulación la emisión monetaria parasitaria ha sido copiada por el macrismo, llevándola a niveles nunca vistos. En sólo 16 meses, el stock de Lebac pasó de 200.000 a 700.000 millones de pesos, lo que implica un pago de intereses que ronda casi los 200.000 millones anuales, que también debe ser enfrentado con emisión. La necesidad de renovar de manera permanente esta bola de nieve reclama una tasa de interés elevada; a su turno, el ingreso renovado de dólares que es atraído por esta bicicleta revaloriza artificialmente a la moneda nacional, todo lo cual agrava la crisis industrial. Esta bicicleta, a su turno, depende de las condiciones internacionales de bajas tasas de interés. Pero cualquier modificación de este cuadro llevaría a una fuga de capitales, así como a una nueva corrida bancaria y cambiaria.

El fracaso del gobierno macrista para combatir la inflación remite a causas sistémicas. La inflación, a su turno, traduce un mecanismo permanente de confiscación de los trabajadores en beneficio del capital y su Estado. Terminar con esa confiscación “inflacionaria” requiere una transformación social que termine con el saqueo de los monopolios sobre el Estado, el repudio a la deuda externa, el establecimiento de una banca pública única que permita centralizar el ahorro nacional y parar la fuga de capitales, el monopolio del comercio exterior y el control obrero sobre la producción. Se trata de un programa que sólo puede aplicar un gobierno de trabajadores.
 
Fuente:http://www.po.org.ar/prensaObrera/1458/politicas/inflacion-la-cara-visible-de-una-confiscacion-social-1

domingo, 21 de mayo de 2017

Constituyente “a la Maduro”

18 de mayo de 2017 | #1458 | Por Jorge Altamira

La única línea política que ha seguido el gobierno chavista de Nicolás Maduro desde que perdiera las elecciones a la Asamblea Nacional ha sido postergar en forma sucesiva el calendario electoral y la realización del referendo revocatorio reclamado por la oposición de la Mesa de Unidad Demorática (MUD). Esto lo convirtió en un gobierno de facto. En los hechos ignora las votaciones del Parlamento; el intento de convertirlo en un adorno presupuestario fue frenado por la fiscal general Luisa Ortega, una chavista hecha y derecha, una decisión que luego ratificó el Consejo de Seguridad Nacional. De este modo, un régimen político que se jactó durante una década por el recurso permanente a los procesos electorales y de su condición plebiscitaria, se pasó al campo contrario de la abstinencia.

En este contexto, la decisión de convocar a una Asamblea Constituyente sui generis es otro intento de esquivar las elecciones que ya debieron tener lugar para alcaldes y para gobernadores. Al mismo tiempo, aunque parece un intento de salir del inmovilismo, está reñida con la realidad. Se trata de una Constituyente que se conformaría en un 50 por ciento por representantes de las Misiones y los consejos comunales, de un lado, y por el cuerpo electoral del otro. Los opositores a esta convocatoria, que abarcan numerosos contingentes chavistas, objetan su legitimidad constitucional por otra razón añadida: que requiere, como paso previo, la realización de un referendo convocante. La convocatoria a una Constituyente por parte del presidente de la República es una contradicción insanable, sería una suerte de organismo estatizado que no pierde ese carácter porque haya conseguido el aval del Poder Electoral, que no es más que una sucursal del Ejecutivo. La fiscal general chavista ha vuelto a ocupar el lugar de opositora a este engendro. Se trata también de una apuesta peligrosa porque, dado el alcance enorme de la desintegración social, se podría convertir, ella misma, en un contrapoder al gobierno.

La derecha venezolana e internacional no perdió el tiempo en impugnar la pseudo-Constituyente de Maduro como un organismo “soviético”, porque reserva la mitad del poder constituyente a las llamadas “organizaciones de bases”. La burrada de esta caracterización no tiene paralelo: los soviets surgieron en 1917 de una revolución, y establecieron enseguida su control sobre las fuerzas armadas. Las misiones y las comunas de una decisión estatal, e incluso como brazo del aparato militar. Los soviets fueron poderes políticos independientes -contrapoder revolucionario-, las criaturas del chavismo no son independientes ni tienen un carácter político. Las misiones fueron desarrolladas por Hugo Chávez como entidades para estatales, para la realización de planes de salud, vivienda, educación, en sustitución de los organismos públicos existentes, lo cual dio lugar al deterioro de éstos y a la corrupción de las primeras en beneficio de sus ‘administradores’. El chavismo ‘puenteó’ al viejo aparato del Estado -ni siquiera intentó su transformación revolucionaria. Con las “comunas” ocurrió lo mismo, pues hicieron su aparición como agentes del aparato estatal nacional contra las gobernaciones e intendencias ganadas por la oposición. Confundir los soviets con una Constituyente estatizada es grotesco.

En noviembre de 1917, el gobierno soviético de Lenin y Trotsky disolvió una Constituyente convocada con anterioridad a la toma del poder por parte de los soviets -o sea antes de la victoria de la Revolución-, debido a la negativa de la Constituyente a reconocer el nuevo poder revolucionario. Constituyó el desenlace de un conflicto entre una revolución largamente desarrollada por los obreros y los campesinos, y una contrarrevolución que ya había intentado levantar cabeza varias veces con anterioridad. El chavismo comparte la caracterización de la oposición, porque cree que enaltece su maniobra, pero simplemente acompaña una farsa.

La derecha y el bloque que ha formado con los emigrantes del chavismo (incluida, especialmente, Marea Socialista), opone al engendro constituyente de Maduro el respeto a la Constitución bolivariana vigente, inspirada por Hugo Chávez -es decir un retorno al “status quo” anterior. Es la posición que apoya la OEA y la ‘comunidad internacional’ -incluido Mister Trump. Esto significa ofrecer la salida del ajuste a la inmensa crisis social que sacude al país.

Representa, antes que nada, el reconocimiento de las obligaciones contraídas por el gobierno chavista en materia de deuda externa y las asociaciones con el capital extranjero, así como todo el ordenamiento jurídico que encadena a la economía petrolera de Venezuela con las corporaciones extranjeras y la burguesía nacional. Sería el contexto político para reemplazar al chavismo por el macrismo, asociado al chavismo ‘aggiornado’, como ocurre en la Argentina entre el gobierno de Macri, la mayoría del Congreso y la burocracia sindical. La tendencia general de la crisis tendrá una repercusión fundamental en Cuba, pues acelerará las definiciones acerca de un paso más acelerado hacia la privatización de la economía. El esfuerzo del gobierno castrista para mantener el “status quo” en Venezuela está condenado al fracaso.

Sin embargo, tampoco la Constituyente trucha de Maduro constituye una ruptura con los contratos existentes; es, al revés, una forma bastarda de continuismo. Lo muestra el hambreamiento al que está sometiendo al pueblo para cumplir con los acreedores y capitalistas internacionales. Quienes ven en la Constituyente trucha una forma de ‘resistencia’ a la ‘restauración conservadora’, simplemente ignoran que se trata de un atajo quedantista que no lleva a ningún lado y una aceleración del derrumbe. La acción de los llamados “colectivos” contra las manifestaciones de la oposición tampoco representa una resistencia, en este caso armada, contra la contrarrevolución, porque esos “colectivos” simplemente operan a la sombra de los militares, como una fuerza paraestatal -una señal inconfundible del agotamiento del régimen chavista-, mientras las fuerzas armadas se preservan como gran árbitro en vistas a encauzar una transición que se revela inexorable.

Las sucesivas deserciones del chavismo están configurando un bloque político con la oposición que pretende operar o funcionar como Junta Consultiva de un gobierno de transición cívico-militar. Es la base de un golpe, en oposición a los sucesivos ‘autogolpes’ del madurismo. Se discierne, en las últimas semanas, una tendencia, en el oficialismo, a aislar al tándem más abroquelado, que sería la facción que conduce Diosdado Cabello y, por otro lado, la extensión de las peleas callejeras a nuevos estados -Zulia, Carabobo-, y a sectores más empobrecidos. Incluso se han producido saqueos a comercios amparados por la Guardia Nacional, que tendría la intención de recurrir a la ley Marcial. Esto pondría en el centro de la crisis a las Fuerzas Armadas, algo a lo que se han resistido a hacer, incluso en 2002, cuando por ese motivo repusieron (las unidades de paracaidistas) a Hugo Chávez en el gobierno.

En Venezuela es necesario constituir un bloque obrero y de izquierda independiente de los dos bloques capitalistas que dominan el escenario de la crisis. El derrumbe ostensible del gobierno es apenas la primera etapa de una crisis de desarrollo mucho más prolongada, que servirá al pueblo como experiencia política y que producirá el agotamiento político de las fuerzas burguesas y pequeño burguesas en presencia. La base irrevocable de la crisis venezolana es la crisis mundial -no hay más lugar para una Venezuela petrolera. La decadencia mundial obliga a una reestructuración histórica de la sociedad venezolana y de toda América Latina, incompatible con el orden capitalista y con las fuerzas políticas en presencia. 
 
Fuente:http://www.po.org.ar/prensaObrera/1458/internacionales/constituyente-a-la-maduro-1
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero