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martes, 28 de marzo de 2017

Brasil: Temer, la carne podrida y la reacción popular

23 de marzo de 2017 | #Prensa Obrera 1451 | Por Pablo Heller

Sobre llovido, mojado... Mientras la onda expansiva del Lava Jato no se detiene, un nuevo escándalo conmueve al país (esta vez en torno de la comercialización de la carne): una investigación de dos años destapó un esquema de sobornos para autorizar la producción de alimentos no aptos para el consumo. Además de la gigante BRF (dueña de las marcas Sadia y Perdigão), entre las empresas investigadas figura JBS, líder mundial en el mercado de carne.

Brasil es el primer exportador mundial de carne bovina y avícola. El impacto de este escándalo podría poner en serios aprietos a las corporaciones líderes, al punto que algunos analistas comparan el escenario actual con el de Parmalat, que se desplomó diez años atrás. Esto echaría más leña al fuego cuando Brasil carga con la recesión más importante de su historia y el gobierno proclamaba que lo peor de la crisis ya había pasado.

Autoamnistía


Entretanto, la crisis alrededor del Petrolão se agrava. En el listado que acaba de dar a conocer la Justicia figuran personajes del entorno presidencial, entre ellos los ministros Eliseu Padilha, Moreira Franco y Aloysio Nunes Ferreira (el actual canciller) junto con diez gobernadores, entre ellos Geraldo Alckmin, de San Pablo. En ese fatídico listado figuran el titular de Diputados, Rodrigo Maia, y el del Senado, Eunício de Oliveira. Ni hablar del casi centenar de legisladores sobre los que la Corte Suprema deberá abrir procesos.

La “salida” de apuro que intenta el gobierno para contrarrestar esta situación es solicitar a la Justicia que publique el nombre de “todos” los sospechosos. Como en ese segmento están incluidos el PT hasta el PSDB (socialdemocracia) y demás partidos, piensa que los “acusados” por el fiscal de fiscales pasarán “dentro del montón”. Pero la movida oficial apunta más lejos.

Lo que el Congreso debate ahora es una polémica ley de autoamnistía, impulsada por el Poder Ejecutivo, para protegerse del avance judicial. Tanto en Planalto (el palacio presidencial) como en el Parlamento se orquestan las defensas frente a las últimas revelaciones. Los legisladores comenzaron a diseñar una ley para distinguir entre “donaciones “provenientes de actos lícitos o ilícitos.

Al estar salpicados todos los bloques y partidos, tanto del oficialismo como de la oposición, empezando por el PT, el gobierno confía en contar con el respaldo suficiente para aprobar el proyecto. La línea prevaleciente en la burguesía, por otra parte, ha sido cerrar filas en torno del presidente Michel Temer, aun marcándole la cancha y apostando a que implemente el giro económico que reclama la clase capitalista. Temer ha cumplido con ese propósito: en sus pocos meses de mandato ha llevado adelante un ajuste severo de las partidas sociales y en el empleo público. Está además en trámite de aprobación la reforma jubilatoria y se prepara una severa reforma laboral. Entretanto, el Planalto promueve la apertura petrolera, para que las multinacionales ingresen sin intermediarios en la explotación del recurso.

Perspectivas


Temer se ha empeñado en llevar adelante esta agenda, aún en medio de cuestionamientos y escándalos, pero todo indica que se está quedando sin resto. Sus medidas, lejos de revertir el impasse y el colapso de la economía, se han convertido en un factor revulsivo para las masas, agudizando el descontento popular y reavivando las protestas y huelgas. A raíz de la sanción de la reforma jubilatoria, el país se vio convulsionado por un paro nacional y nuevamente las arterias céntricas de las principales ciudades fueron el escenario de movilizaciones masivas. “En San Pablo, por primera vez desde las grandes movilizaciones de 2014 y 2015, la avenida Paulista fue literalmente tomada a lo largo de 15 cuadras” (Clarín, 16/3). Grandes gremios, como el de docentes, fueron protagonistas de la jornada, con la paralización de tareas y presencia activa en las calles. “Otras grandes movilizaciones se hicieron en Río de Janeiro y veinte capitales de estados provinciales. En total, se calcula que unos 750.000 brasileños ganaron las calles” (ídem).

El alcance de la jornada debe ser valorada aún en mayor medida si tenemos presente que la CUT, la central sindical brasileña, enrolada políticamente con el PT, no se empeñó en organizarla en los lugares de trabajo. Todo indicaría que, en este clima, el operativo autoamnistía llega tarde. La sanción de esa ley puede ser la gota que rebalse el vaso y provoque un estallido de indignación popular. Entre tanto, la Justicia está haciendo malabarismos para no incluir en la lista a Temer y lleva el proceso en cámara lenta, pero ese cordón sanitario en torno de la figura presidencial resulta extremadamente endeble y puede romperse en cualquier momento, lo cual aceleraría el paso a un juicio político.

Al comienzo de su gobierno, Prensa Obrera señaló que el nuevo mandatario debería reunir los recursos políticos y económicos para gobernar. Los escollos que enfrenta están superando la capacidad de respuesta del gobierno, que está quedándose sin combustible. En estas condiciones, la burguesía puede terminar por soltarle la mano, lo cual representaría un salto mayúsculo de la crisis política si se tiene en cuenta que en la línea sucesoria -los titulares de ambas cámaras- están también bajo la mira judicial.

En medio de ese escenario, el PT, liderado por Lula, es una pieza clave para apuntalar la gobernabilidad. Mientras el “Fora Temer” se convierte en un reclamo generalizado, la política del líder petista es apaciguar las aguas y evitar que el actual presidente caiga como consecuencia de la acción directa de las masas. La orientación que pregona es esperar las elecciones de 2018, lo cual actúa como un freno de la creciente efervescencia popular. Consecuentemente con ello, las direcciones sindicales y representativas del movimiento de masas, tributarias políticamente del PT, dilatan las medidas de lucha y permiten que se abran paso la agenda y los ataques del gobierno. El paro del 15 de marzo tuvo un carácter aislado y no está prevista su continuidad. En manos de la CUT ha sido una válvula de escape y no una herramienta para reforzar las tendencias huelguísticas y de lucha de los trabajadores. La conducta del PT, sin embargo, no pasa inadvertida: junto al “Fora Temer” que atronó en las manifestaciones empieza a colarse la consigna “que se vayan todos”. Es decir, que el dedo acusador del movimiento popular se extiende no sólo al partido gobernante sino a los opositores.

El escenario actual pone en el orden del día la convocatoria de un congreso nacional de trabajadores, para discutir y aprobar un programa de lucha contra el gobierno Temer y sus medidas antiobreras, por las reivindicaciones populares y para imponer una salida obrera a la actual crisis, haciendo pagar el costo de la misma a los capitalistas y sus corruptos funcionarios, y organizando un plan de lucha nacional hacia la huelga general.

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1451/internacionales/brasil-temer-la-carne-podrida-y-la-reaccion-popular

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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