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domingo, 30 de abril de 2017

Una visión original de la historia de Madres de Plaza de Mayo

27 de abril de 2017 | #Prensa Onbrera 1455 |  
 
Por Nicolás Rijman
 
Cine

Entrevista con Ernesto Gut, realizador del documental "Una historia de Madres"
 
Prensa Obrera dialogó con Ernesto Gut, director de "Una historia de Madres” film que se estrena este 27 abril, a las 19:30, en CINE.AR Sala Gaumont.

La película hace un nuevo abordaje de la historia de Madres de Plaza de Mayo, centrada en el sector que mantuvo su independencia política desde el surgimiento de la organización hasta el presente.

Gut es periodista, trabajó en los diarios La Prensa y Perfil, y estuvo en los inicios de FM La Tribu. “Una historia de Madres” es su segundo documental, luego de haber codirigido con Dionisio Cardozo Cuarenta Balas - El Caso Fischer-Bufano, sobre el asesinato de dos militantes de Política Obrera (actualmente Partido Obrero).

-¿Cómo surgió la idea de realizar esta película?

-Surgió a partir de la actividad de Nora Cortiñas, con quien tenemos una gran afinidad. Junto a Reinaldo Ortega, fotógrafo del grupo de apoyo a Madres Línea Fundadora, decidimos encarar un documental sobre ella, pero pronto nos dimos cuenta de que su real dimensión estaba en el marco de la historia de las Madres y, considerando que el 30 de abril se cumplen 40 años desde la primera ronda en Plaza de Mayo, nos propusimos hacer un documental sobre el movimiento desde sus inicios hasta la actualidad, con mucho foco en su etapa fundacional, antes del secuestro y desaparición de Azucena Villaflor, quien fue su gran organizadora y líder natural.

-¿Qué mirada aporta la película sobre la historia más reciente de las Madres? Es uno de los temas que están en el centro del debate actual…

-La compleja situación de los organismos de derechos humanos, luego de más de una década de cooptaciones por parte del Estado y de provocaciones negacionistas del actual gobierno, nos orientó a hacer una película que delimitara políticamente a las madres que, como Nora, Elia Espen o Mirta Baravalle (por nombrar sólo algunas), mantuvieron siempre su independencia política, que es fundamental en cualquier organismo de derechos humanos.
En esto estuvimos de acuerdo con todos los entrevistados, con quienes generamos una relación de colaboración y confianza que creemos que se refleja en la película. Te cuento algo: cuando estábamos viajando a La Rioja para entrevistar a víctimas de Milani y sus familiares, nos enteramos de que este represor había sido detenido. Eso fue un indicador de que estábamos haciendo una película necesaria y oportuna.

-¿Cómo fue el proceso de investigación y realización?


-Algunos miembros del equipo, por haber participado en Cuarenta Balas - El Caso Fischer-Bufano, veníamos con un bagaje de información bastante consistente sobre la represión previa y posterior al golpe. Buena parte de la investigación la encaramos en la propia instancia de realización. Fuimos profundizando a medida que llevábamos a cabo las entrevistas y la investigación de archivo, que fue muy intensa. A los viejos militantes de Política Obrera les sorprenderá una filmación que encontramos de una marcha de 1982, de la que participaron junto a la UJS. El punto de vista ideológico e histórico está dado por los protagonistas de la película, que son los que llevan adelante el relato sin que haya una voz en off. Esto es algo que enriquece el film, ya que la historia no está tan interpretada y explicada por nosotros como realizadores. Logramos el testimonio de quienes, sin duda, son los referentes de la lucha de Madres de Plaza de Mayo, sobre todo tras el acuerdo de Hebe de Bonafini con Milani. En este sentido, contar con entrevistados como Nora Cortiñas, Elia Espen, Mirta Baravalle, María del Rosario de Cerruti (la madre y la hermana del conscripto Alberto Ledo -desaparecido por Milani-), además de Osvaldo Bayer, Adolfo Pérez Esquivel, Herman Schiller y Vicente Zito Lema, entre otros y otras, es para nosotros un logro inmenso, más allá de que es un poco frustrante la valiosa información que debimos dejar afuera, por los límites lógicos de la duración de la película. 

“Hay una rebelión contra el ajuste de Macri y Alicia Kirchner”

27 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1455 | Por Corresponsal


La intervención de Néstor Pitrola en la Cámara de Diputados

“Nos dirigimos al gobierno provincial de Santa Cruz de la gobernadora Alicia Kirchner y al gobierno nacional del presidente Macri, porque en esa provincia se está aplicando el protocolo represivo de la ministra Bullrich.

No hay conspiración en Santa Cruz, sino rebelión contra el ajuste de Macri y Alicia Kirchner. El sábado se han movilizado 10.000 personas, el 10% de la población de Río Gallegos, que equivale a un millón y medio o dos millones de personas en la Plaza de Mayo. Es quizá lo que ocurriría si hubiera un paro activo nacional contra el ajuste. Está levantado el pueblo de Santa Cruz, a la Mesa de Unidad de Gremios se ha sumado ahora un proceso de asambleas populares. El pueblo se está organizando por el pago de salarios, actualización de haberes, jubilaciones, reactivación económica, etc.

La lucha docente y estatal en la provincia refleja que el ajuste no es un problema de modelo. El ajuste tiene origen en la política de un régimen de clase, que está descargando la crisis capitalista argentina, acumulada en años, sobre las espaldas de los trabajadores. Este es el punto crucial, lo dijimos con la huelga nacional docente, lo que está en cuestión es quién paga los platos rotos. Si los va a pagar el capital financiero, las corporaciones, las exportadoras, los que se llevan nuestros recursos, o la mayoría trabajadora.

El Partido Obrero ha sido acusado de una conspiración, con TN y la UCR. En 1994, los constituyentes del PO en Santa Cruz denunciaban el régimen del diputado por pueblo, del monopolio político que estableció Néstor Kirchner en aquel momento en la Constitución, y denunciamos la entrega de los recursos estratégicos del subsuelo, de la pesca, la minería y el petróleo a las multinacionales en asociación con el Estado santacruceño. Y entregaron el Banco de Santa Cruz y Repsol a Eskenazi, apoyaron la privatización petrolera, fugaron los 600 millones de dólares que cobraron. Acusar al PO es una burrada propia de los que no entienden que la grieta argentina no es entre Cristina Kirchner y Macri, sino entre los ajustadores y el pueblo trabajador que se levanta contra el ajuste.

El Partido Obrero en la provincia de Santa Cruz es protagonista desde Río Gallegos hasta la última población, organizando al pueblo por sus reclamos y planteando una salida: impuestos de emergencia a las pesqueras, a las petroleras, a las mineras, a los casinos, a las grandes cadenas comerciales. Incautación de los bienes de Lázaro Báez y puesta en marcha de la obra pública y la vivienda en la provincia. Los recursos están, hay que atender urgente al pueblo de Santa Cruz, que es la herida viva del pueblo argentino en este momento.”




 Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1455/politicas/hay-una-rebelion-contra-el-ajuste-de-macri-y-alicia-kirchner

sábado, 29 de abril de 2017

La CGT, a cuarteles de invierno

27 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1455 | Por Néstor Pitrola

En estos días, han trascendido por los medios violentas discusiones internas en la última reunión del Consejo Directivo de la CGT, especialmente entre Héctor Daer y Facundo Moyano. Estas discusiones expresan apenas algunas de las enormes fracturas de la burocracia sindical.

Notablemente, todo arrancó con un pedido de disculpas de Moyano Junior por haber criticado al triunvirato como forma de organización de la dirección de la central obrera y haber propuesto al bancario Sergio Palazzo como secretario general. Pero a renglón seguido, facturó que no se anunció el paro en ocasión de la movilización del pasado 7 de marzo (lo que desató –recordemos- la revuelta que puso en fuga al triunvirato). Moyano reprochó también la foto de fin de año en Olivos.

Lo de Moyano constituye una liviandad, casi un asesoramiento para mejor entregar al movimiento obrero, porque la foto en Olivos fue la estética de la entrega de Ganancias mediante una ley que perpetúa el impuesto. El bochorno del palco, por otra parte, fue el resultado de que la CGT no convocó a la lucha en 15 de meses de ajuste y despidos, de que no se quiso anunciar una medida de lucha ante centenares de miles, en caliente, en medio de una descomunal huelga docente y su masiva movilización a Plaza de Mayo del día anterior -un día antes del soberbio paro de las mujeres del 8 de marzo.

Es decir que Facundo Moyano, puertas adentro, reivindicó el triunvirato y criticó las formas (pero no el contenido) de una entrega de la que formó parte decisiva el bloque del Frente Renovador, de Sergio Massa (que él integra), que votó las leyes centrales del ajuste, aunque el peajista se haya ausentado de algunas votaciones y se haya abstenido en otras.

Por otro lado, Daer criticó que Moyanito se pasee promoviendo la “democratización” del modelo sindical. El joven se delató en su respuesta: “no cuestiono el modelo sindical sino la reelección indefinida”. Otra vez, Facundo Moyano aconsejando cómo mejor continuar con el dominio del unicato, cómo mejor continuar con el sindicalismo basado en la intervención del Estado en los sindicatos, buscando maquillar un régimen ajeno a la democracia sindical, asentado en barras bravas y esencialmente un agente de la patronal al interior de las organizaciones del movimiento obrero.

Luego hubo cruces varios entre camarillas de poder, como entre el sector del transporte y los ‘gordos’, o entre Pablo Moyano y el “Barba” Gutiérrez de la UOM, quien mete la mano en la normalización sólo de CGT regionales afines a su momentánea filiación kirchnerista -más leal al miguelismo que a ninguna cosa.

Entrega

Pero aún no llegamos a lo esencial de la reunión, siempre menos visible a los ojos, particularmente del periodismo escándalo que difundió profusamente el reproche de Daer al trajín del galán de los peajes por los programas del corazón.

Lo esencial de la reunión es que canceló toda continuidad del plan de lucha -que nunca existió- después del formidable paro del 6 de abril. Lo que no debatieron los cegetistas es cómo llevar a la victoria a la lucha docente; a los trabajadores de la Santa Cruz de Alicia Kirchner, que se debaten en uno de los conflictos más profundos contra el ajuste de Macri y los gobernadores; a los obreros de AGR-Clarín, que siguen en lucha tras 90 días, o al pueblo trabajador de Baradero -al borde de ser transformada en ciudad fantasma por la crisis industrial.

La estética de la entrega, esta vez, será un acto recoleto, en un pequeño estadio cerrado, Obras Sanitarias, el 1º de Mayo, donde “la casa se reserva el derecho de admisión” para evitar bochornos de escenario.
La poderosa CGT argentina ha pasado a cuarteles de invierno ante el recrudecimiento del ajuste macrista-pejotista-kirchnerista, es decir ante la ofensiva de toda la burguesía contra las condiciones de vida de las masas laboriosas y ante los sucesos represivos cada vez más frecuentes. Acompaña, así, la revisión de los convenios colectivos para flexbilizarlos más de lo que están, aísla a los docentes y a todas las paritarias para mandarlas a condicionarlas de a una, con la extorsión de la recesión económica, el parate y los despidos.

Obras servirá para cancelar los movimientos de “desahogo” de la gran burocracia sindical y pasar a negociar y encauzar el proceso en los andariveles electorales de las corrientes del peronismo y aún de Cambiemos, en los que tributa la burocracia sindical.

Nuestro planteo


Nosotros, el clasismo, la izquierda obrera y socialista, en las fábricas y sindicatos, nos haremos fuertes mediante la difusión de un programa y un método: 35% de aumento en paritarias con paritarios electos en asamblea, salario equivalente a la canasta familiar, que ninguna paritaria se firme sin mandato. Ante la desocupación y los despidos masivos, reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, ocupación de toda fábrica que cierre y estatización bajo control obrero. Ningún convenio a la baja.

Este es nuestro plan de lucha, desde abajo. Se abre un período de luchas y confrontaciones en el que madurarán grandes movilizaciones como las de marzo, desde otro espiral de la evolución de los trabajadores y sus organizaciones. La conquista de nuevos cuerpos de delegados expulsando a la burocracia, las listas opositoras como las de Telefónicos o Suteba, son un eje fundamental. Desde ese lugar, y no como factor de presión de burócratas que buscan un reacomodamiento; con total independencia de los Daer, los Moyano y los “Barba” Gutiérrez, tenemos planteado un período de gran importancia en el movimiento obrero.

En esa perspectiva, movilicemos con todo el 1º de Mayo a la Plaza internacionalista del Frente de Izquierda y movilicemos a la vanguardia de lucha por un congreso del movimiento obrero y la izquierda para articular la intervención sindical y política de la izquierda revolucionaria.

Fuente : http://www.po.org.ar/prensaObrera/1455/sindicales/la-cgt-a-cuarteles-de-invierno-1

viernes, 28 de abril de 2017

Francia: un primer balance de las elecciones

27 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1455 | Por Pablo Heller

Conocido el resultado electoral francés, el establishment respiró aliviado. El peligro de un “Frexit” (salida de Francia de la Unión Europea) quedó neutralizado. En el marco de realineamientos y desplazamientos bruscos del electorado, como se había constatado en las semanas anteriores, no era descartable que pudiera producirse una nueva sorpresa como la que aconteció con el Brexit o el ascenso de Trump. En medio de un escenario demasiado volátil e incierto, existía la posibilidad de que el balotaje terminara dirimido entre fuerzas que ponen en tela de juicio la permanencia del país en la UE. Marine Le Pen sostiene abiertamente esa alternativa mientras Jean-Luc Mélenchon, que tuvo un ascenso meteórico en la recta final de la campaña -y le pisó los talones a los candidatos favoritos- planteó la necesidad de revisar la continuidad del país en la UE.

El mundo financiero y de negocios celebró el triunfo del europeísta Emmanuel Macron (y los pronósticos que lo dan ganador en la segunda vuelta frente a Le Pen) con un aumento de la bolsa y del euro, que tuvo un ascenso como no se registraba en los últimos tiempos. La línea mayoritaria que prevalece en la burguesía francesa y mundial es defender la UE como base estratégica para sus esquemas de negocios y producción .

Derrumbe

Pero el festejo no alcanza a ocultar el derrumbe del régimen politico y de sus partidos. La elección francesa se da en medio de un tsunami de su clase dirigente, que termina de jubilar a algunos de los más ilustres líderes presidenciales y a sus formaciones politicas. Los dos grandes partidos de la Francia gaullista (el PS y los republicanos) han quedado por primera vez fuera del balotaje. Su lugar ha sido ocupado por fuerzas advenedizas que operan en los márgenes del tablero politico.

Los republicanos han quedado en estado de shock, luego de las elecciones, desgarrados por una guerra intenstina que se ha avivado aún más luego de este desenlace.

El PS, a su turno, cosechó el peor resultado de su historia con poco más del 6% de los sufragios. Una parte importante de sus votos fueron a parar a Mélenchon. Los planteos de Francia Insumisa (el nucleamiento con el que se presentó a los comicios) son de una completa postración y defensa del orden social vigente, que Mélenchon fue acentuando a medida que se aproximaban las elecciones y subía en las encuestas.

El líder de Francia Insumisa consideró “anacrónica” la distinción entre derecha e izquierda. Impugna a la clase obrera como sujeto histórico y lo reemplaza por el planteo (populista) de una “revolución ciudadana”.

A su vez, propuso una amplia política de cuño neokeynesiana, de subsidios y rescate del capital francés en oposición al capital extranjero.

Mélenchon hizo la mejor votación entre los menores de 30 años. Esa capitalización del voto joven, que incluye a la poblacion trabajadora, se vio favorecido por el accionar de la izquierda radical. “Portavoces y dirigentes históricos del NPA, como su figura más popular, Olivier Besancenot, escribieron y difundieron por la prensa que la ‘presencia de Mélenchon en la segunda vuelta crearía una nueva situación’ y que ‘ votar Mélenchon está bien’”.

Una parte importante del Secretariado Unificado y del núcleo histórico de la dirección del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) consideró que la candidatura de Philippe Poutou (su propio candidato) no tenía ninguna perspectiva y que más hubiera valido alinearse detrás de Mélenchon (véase Roberto Granmar, “Elecciones en Francia”). El NPA apenas cosechó el 1% de los votos y su campaña tuvo el centro de gravedad en la lucha contra la “casta política” y la corrupción y a favor de un intervencionismo estatal en materia económica al estilo K. Esta orientación está en consonancia con su estrategia de promover un partido de la izquierda “amplio”. Esta tentativa de carácter centrista no lo salvó, sin embargo, de la marginalidad política.

Impasse de fondo

El festejo de la burguesía tampoco puede disimular el impasse creciente en que se encuentra sumergida la UE y, como parte de ella, Francia. La UE ha sufrido en forma agravada el impacto de la bancarrota capitalista mundial.
Lejos de ser una fuente de progreso y cooperación, la zona euro ha terminado acentuando las rivalidades nacionales y enfrentamientos en su interior.

La proliferación y multiplicidad de sus regímenes fiscales, presupuestarios y bancarios ha agravado los antagonismos y desequilibrios entre sus propios integrantes. Las tendencias disolventes de la crisis capitalista mundial, que se ha hecho sentir más que en el resto de los países capitalistas desarrollados, se traduce en una depresión económica que ha ido de la mano de una deflación que se prolonga en el tiempo.

Esta depresión ha arrastrado a la crisis al sistema bancario que está en terapia intensiva, inundado de créditos y activos de dudosa o imposible cobrabilidad. Del defol bancario y corporativo hemos pasado al defol de los Estados, con deudas públicas gigantescas y que sobreviven agónicamente por el salvataje que viene implementando el Banco Central Europeo (BCE), cuya situación se ha vuelto más vulnerable que nunca.

En este contexto, el PBI de Francia no deja de retroceder desde comienzos de la década de 1980. Al mismo tiempo, se acentúan las tendencias a la desindustrialización. La “libre circulación de personas y mercancías” dentro de las fronteras de la UE ha sido utilizada por el capital para promover una deslocalización, apuntando a aprovechar la disponibilidad de mano de obra e insumos más baratos de otros países. Ni qué hablar que esto ha acentuado a niveles extremos la competencia ruinosa entre los trabajadores, impulsado la tendencia a la baja de los salarios y la precarización laboral.

Esto es lo que está en la base de una desocupación superior al 10 por ciento -que sería aún mayor si se tomaran en cuenta los subocupados y la franja de trabajadores desalentados que no buscan trabajo y, por lo tanto, no aparecen en los cómputos.

El rescate hecho por el Estado ha elevado la deuda a casi el 100 por ciento del PBI pero esto no ha servido para revertir el estado de situación. Al déficit fiscal en aumento se agrega, ahora, un creciente déficit comercial.

Los planes en danza

La política dominante de la burguesía francesa es descargar el peso de la crisis sobre los trabajadores. El objetivo es restablecer la tasa de ganancia en declinación. En sintonía con ello, Macron impulsa una reducción de impuestos (al estilo Trump) de las sociedades y los sectores de mayores recursos. Estos incentivos a la clase capitalista van de la mano de un recorte del presupuesto cuyo principal blanco serán los gastos sociales. Aunque Macron, demagogia mediante, ha tratado de disimular sus planes, marcha a una nueva confrontación con la población.

Macron deberá probar si tiene la capacidad de poder hacer prosperar sus objetivos y ganar esta pulseada. No olvidemos que todavía está fresca en la memoria popular la gran movilización contra la reforma laboral reaccionaria. Macron, sin embargo, a diferencia del presidente saliente, François Hollande, ni siquiera cuenta con un partido propio.

Todo indica que se prepara un escenario de gran fragmentación política que las legislativas, previstas para dentro de dos meses, volverán a confirmar. Lo que se avecina es una Asamblea Nacional atomizada, en medio de la cual Macron, un gobierno minoritario, posiblemente ensaye compromisos y “coaliciones a la carta”, al estilo de Mauricio Macri.

Perspectivas

Igual que en elecciones pasadas, la segunda vuelta unificará, contra la amenaza de la derecha, a todo el arco “democrático”, incorporando todos los colores de este espectro político en un gran frente popular. Entre tanto, los candidatos del sector “democrático” se van cada vez más a la derecha, adoptando la demagogia xenófoba antiinmigrante y ‘antiterrorista’ de Le Pen, empezando por el propio Macron. Obviamente, esta gran operación política se va a extender a las filas de la clase obrera, apuntando a reforzar la tutela y el sometimiento político e ideológico de los trabajadores a la clase capitalista. En 2002, buena parte de la izquierda (incluida la LCR) llamó a votar en la segunda vuelta al candidato burgués liberal (Jacques Chirac) contra el candidato nacional-fascista (Le Pen padre). Mélenchon plantea que Francia Insumisa va a decidir su conducta por medio de una consulta de sus seguidores por Internet -una forma indirecta de legitimar el respaldo a Macron, en medio de una fuerte presión politica sobre el electorado, que se irá agudizando con el transcurrir de los días. El NPA, por su parte, se ha manifestado en favor de la abstención.

Es necesario defender la independencia política de los trabajadores, y abrir paso a un reagrupamiento revolucionario de la izquierda y el movimiento obrero combativo, fundado en la estrategia del gobierno de trabajadores y el socialismo.

Fuente:  http://www.po.org.ar/prensaObrera/1455/internacionales/francia-un-primer-balance-de-las-elecciones-1

[EDITORIAL] Santa Cruz no está tan lejos

27 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1455 | Por Marcelo Ramal

Cuando la oleada de huelgas y movilizaciones de marzo parecían alejarse en el tiempo, la pueblada de los docentes y estatales de Santa Cruz volvió a colocar en el tapete a un 2017 de luchas y convulsiones políticas. En este caso, con un componente especial: la masacre social que se está consumando contra los trabajadores de la Patagonia sur tiene como ejecutora directa a la camarilla kirchnerista, que vació a la provincia que gobernó durante 25 años en favor de los Ezquenazi, Báez, Cristóbal López y otros socios capitalistas. La imagen de Cristina Kirchner despotricando contra los trabajadores, los ataques a los “infiltrados” y al propio Partido Obrero le permitieron a todo el pueblo un saludable ejercicio de memoria: súbitamente, volvía a la palestra el gobierno de Berni, de Aníbal Fernández y de los socios de Pedraza. La crisis de Santa Cruz desenmascaró también a la burocracia sindical kirchnerista, que no movió un dedo por la represión de Alicia Kirchner. Su brazo político, el sabbatellismo, fue más lejos: condenó a las manifestaciones obreras como parte de una conspiración ‘destituyente’.

Argentina y Santa Cruz

El macrismo no iba a privarse, desde luego, de explotar la crisis patagónica para golpear políticamente al kirchnerismo. Pero lo hizo sin apartarse un milímetro de su rol ajustador y represivo: Mauricio Macri se solidarizó, no con los maestros santacruceños, sino con el clan Kirchner, cuando éste soportó el escrache de trabajadores que cobran con meses de atraso y con sus obras sociales desquiciadas. El “orden fiscal” que le reclamó Macri a la gobernadora no pasa por la incautación de los recursos malhabidos por los Ezquenazi o Lázaro Báez, sino por la liquidación de las conquistas previsionales de los santacruceños y por un plan de despidos masivos.

Por estos mismos motivos, el escenario de la crisis surpatagónica no es tan lejano al del centro del país. En estos días, los gurúes del capital financiero le han reclamado a Macri la misma purga que él pretende recetarle a Alicia Kirchner -o sea, un mega-ajuste de los gastos del Estado a costa de los trabajadores y los gastos sociales. Este es el remedio que exige el gran capital para dar cuentas de un impasse económico y de una situación financiera explosiva. Mientras las tendencias a la recesión se han agravado, la bicicleta que sostiene el ingreso de dólares al país se renueva a costos crecientes. Varios advirtieron que el Banco Central no pudo renovar totalmente el último vencimiento de los pagarés que entrega a los bancos (LEBAC), al absorber la moneda que emite, precisamente, para comprar los dólares que ingresan al país los especuladores. De cara a este cuadro, el gran capital, que ha recibido beneficios impositivos fabulosos del macrismo (y que explican buena parte de la crisis fiscal), reclama un mayor ajuste de tuerca contra los gastos sociales, mayores tarifazos y una reforma previsional de fondo, para que la Anses continúe financiando la bancarrota fiscal. Macri mira a Santa Cruz desde lejos. Pero la crisis de Santa Cruz no está tan lejos.

Preparativos electorales

No debe sorprender, por lo tanto, que el encauzamiento electoral de este cuadro convulsivo se lleve adelante con forceps, y en medio de crisis y fracturas. El primer aliado del gobierno en la tarea de aplacar la crisis social es la burocracia sindical. La cúpula de la CGT se reunió para desechar cualquier perspectiva de lucha después del paro del 6, incluso cuando el 80% de las paritarias están pendientes y cuando la crisis industrial -con su secuela de despidos- se renueva. La burocracia también “mira a las elecciones”, y se divide ferozmente en torno de sus diferentes candidatos y jefes políticos.

En cualquier caso, la posibilidad de que el gobierno de los más de 200.000 despidos y los tarifazos pueda servirse de los comicios para constituir un régimen más estable aparece cuestionada. En el distrito ‘fundacional’ del macrismo, el gobierno ha debido apelar a la francotiradora Carrió para enfrentar la candidatura de otro semioficialista -Lousteau. Esta postulación, a su turno, provocó una crisis en el radicalismo -entre los que irán con Carrió y Cambiemos, y los que van detrás del ex embajador de Macri en Estados Unidos. Los radicales también irán por cuerda separada en el Chaco, mientras que sus pares santafesinos han decidido no romper su alianza con los “socialistas” locales. Carrió, por su parte, ha decidido cobrar su candidatura reclamando mayor injerencia en las camarillas judiciales y de “servicios” que deben relevar a las que dejó el kirchnerismo. La denuncia y destitución del jefe de la “nueva” policía de la Ciudad no es ajena a esta pugna. En el interior, el oficialismo espera disimular su debilidad infiltrando candidatos en las listas pejotistas. En suma, el macrismo debe concurrir a elecciones entre las faldas de los “oficialistas críticos” y los socios provinciales del ajuste. Después de octubre, tendría que seguir apelando a los acuerdos parlamentarios para sostener a su coalición de gobierno. Mientras tanto y del lado del kirchnerismo, uno de sus voceros más recalcitrantes, Wado de Pedro, calificaba a CFK como “la mejor propuesta para 2019” (Página/12, 26/4), enviando a su jefa al Calafate. La crisis santacruceña ha mostrado a los K demasiado cercanos, en fines y métodos, a un macrismo con el cual no quiere ni puede polarizar. Mientras tanto, los intendentes del conurbano reparten sus favores entre Scioli y Randazzo. El primero regresó del ostracismo político hace pocas semanas atrás y para recomendarle a Vidal que termine el conflicto docente con un decretazo. El segundo cabalga de la mano de los sucesores de Pedraza, de aceitados vínculos con el macrismo. A través de las Paso, camporistas y otros “nacionales y populares” se colarán en las listas de los barones del conurbano.

Frente de Izquierda

El progreso de la crisis social y el carácter ajustador de las variantes que se pergeñan para las elecciones indican una posibilidad para el Frente de Izquierda, que debería explotar sobre la base de una acción integral en todos los terrenos de la lucha de clases ( algo ajeno al PTS ) y mediante la conformación de listas comunes, para concentrar desde ya su lucha política contra los candidatos del ajuste.

A partir de este planteo, el Partido Obrero le ha propuesto a las fuerzas del FIT la realización de un congreso del movimiento obrero y la izquierda, que sería una gran iniciativa para comprometer a la clase obrera y a su vanguardia de lucha en la batalla política que tenemos por delante. En esa comprensión hemos propuesto y defendido un 1° de Mayo socialista, internacionalista y de apoyo a las luchas obreras. En el palco del 1°, estará presente la lucha crucial por recuperar el Suteba para los docentes y dotarlo de una estrategia victoriosa para enfrentar el ajuste macrista.
También estará la lucha de Santa Cruz, que expresará de un modo incuestionable nuestra independencia política frente a la “coalición del ajuste” que se extiende desde la Casa Rosada a los gobernadores pejota-kirchneristas.

Hagamos de cada compañero que venga el 1° de Mayo un luchador por el congreso del movimiento obrero y la izquierda, para que toda la vanguardia obrera se comprometa en la tarea de colocar a la izquierda como una alternativa política.

jueves, 27 de abril de 2017

1° de Mayo: a Plaza de Mayo con el Frente de Izquierda

27 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1455 | Por Gabriel Solano

Este 1° de Mayo el Frente de Izquierda convoca su acto en la Plaza de Mayo bajo la consigna central “Abajo el ajuste de Macri y los gobernadores”. Se trata de un planteo estratégico, que postula a los trabajadores como alternativa política frente a la coalición del ajuste que el gobierno conforma con los Pichetto y Massa, que le han aprobado más de 100 leyes al macrismo, y que integra también Alicia Kirchner, quien en Santa Cruz lleva adelante una ofensiva contra las conquistas populares. La represión contra los trabajadores en Río Gallegos ha mostrado que el régimen kirchnerista “no cierra” sin represión. Lo mismo, claro, que con razón se le imputa al macrismo a nivel nacional.
El acto tendrá como oradores a los protagonistas más importantes de las luchas del momento. Harán uso de la palabra luchadores como Romina del Plá, que encabeza la lista Multicolor que disputará con la burocracia kirchnerista de Baradel la dirección del Suteba el próximo 17 de mayo; estarán compañeros ferroviarios y telefónicos, que también disputan la dirección de Foetra Buenos Aires; será orador, representado la lucha de los trabajadores de Santa Cruz, Miguel del Plá, dirigente del Partido Obrero de la provincia y del gremio docente y la CTA. Junto con ellos estarán los dirigentes políticos de los partidos del FIT. Por el Partido Obrero será orador Néstor Pitrola.
El lugar elegido para el acto no es casual. Desde el Argentinazo del 2001 la izquierda y las organizaciones independientes vienen ocupando todos los 1° de Mayo la Plaza de Mayo, que es el centro del poder político nacional.

Esa tradición fue continuada por el Frente de Izquierda desde su fundación en 2011, con la única excepción del año pasado, cuando el PTS decidió romper el acto unitario y hacer otro en la embajada de Brasil con un signo político pro-PT de Lula y Dilma Rousseff. Ante esta deserción, el acto en Plaza de Mayo se realizó igual, convocado por el Partido Obrero e Izquierda Socialista, junto a organizaciones que apoyan al Frente de Izquierda.
Un dato distintivo del 1° de Mayo de este año es que se realizará luego de las grandes movilizaciones populares de marzo y del paro nacional del 6 de abril. Estas acciones de lucha, en las que se destacan la ocupación de la planta de AGR-Clarín durante 88 días y la gran huelga docente, mostraron la predisposición de los trabajadores a movilizarse para derrotar el ajuste en marcha. Sin embargo, lejos de impulsar este proceso de luchas, la burocracia sindical de la CGT ha decidido reforzar su política de tregua con Macri. Por eso, mientras el Frente de Izquierda ocupará la Plaza de Mayo con un acto en el que hablarán los representantes de sectores en lucha, la burocracia sindical de la CGT se refugiará en el salón cerrado de Obras Sanitarias, para una acción minoritaria de acceso restringido, diseñado para evitar que se repita el repudio masivo que se expresó el 7 de marzo a la cúpula cegetista.
El acto del FIT denunciará la tregua de la burocracia, y llamará a una campaña por un paro activo de 36 horas y un plan de lucha nacional en defensa del salario, los puestos de trabajo y contra la represión.
El acto también será una tribuna para postular una alternativa política de los trabajadores en oposición a los partidos del ajuste. En ese sentido el Partido Obrero planteará, como ya lo hemos señalado en una carta aprobada en nuestro XXIV Congreso, la necesidad de que el Frente de Izquierda concurra a las elecciones con listas unificadas ( en base a los resultados de las PASO en 2015 ,m es decir al ptx le tocara encabezar en Mendoza , Tucuman o La Pampa y el PO encabezar en la CABA , la PBA o sea el saltimbanqui que gano Mendoza o encabeza Mendoza o va segundo atras de Pitrola como corresponde  )para fortalecer un frente único político y de lucha contra los partidos patronales, que los partidos del FIT convoquen en conjunto un Congreso del Movimiento Obrero y la Izquierda para impulsar las luchas en curso y darle una perspectiva política propia.

miércoles, 26 de abril de 2017

#24CongresoDelPO: La crisis mundial revalida el programa y el método de la IV Internacional

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Pablo Heller


El desarrollo de la bancarrota capitalista mundial y sus consecuencias en los planos político, social y económico atravesó el debate del XXIV Congreso del PO. La evolución de la crisis, cuyas premisas se han agravado, condiciona al gobierno de Macri y, de un modo general, a la nueva transición que se registra en América latina, caracterizada por el agotamiento del nacionalismo burgués y la emergencia de gobiernos de cuño derechista.

El triunfo de Donald Trump implica un salto en la crisis mundial. Estados Unidos se ha convertido en epicentro político de esa crisis luego de haber sido su epicentro y motor económico y financiero.

Asistimos a una ruptura del régimen político en Estados Unidos y del sistema de alianzas internacionales -que se entrelazan uno con otro. El último cuarto de siglo se ha caracterizado por ser un período de desequilibrio que se neutraliza en forma episódica; o sea, como un desequilibro poblado de crisis, levantamientos, huelgas de masas, revoluciones (grandes revoluciones), guerras, disoluciones de Estados y de federaciones de Estados, victorias y derrotas (derrotas grandes). Ahora pasamos de la disolución de la Unión Soviética a la disolución (en desarrollo) de la UE.

El pasaje brusco de un cuadro político a otro, en el marco de crisis financieras y económicas, hace inevitable el estallido de fuertes crisis políticas y la creación de situaciones revolucionarias. Como se sabe, el desenlace de estas situaciones depende de la preparación de las fuerzas en disputa.

El tránsito de Estados Unidos al bonapartismo no será un paseo: podría atravesar por referendos, enmiendas constitucionales o incluso asambleas constituyentes y hasta un impeachment. Un anticipo de ello es la sucesión de reveses que Trump ha soportado en el debut de su mandato. La movilización política popular se acentuará, en especial si el presidente persiste en promover una ofensiva chovinista contra los inmigrantes, sean hispanos o musulmanes, y esto se entrecruza con los reclamos y los conflictos en las grandes fábricas y eventualmente en los sindicatos, con más razón si se desinflan las promesas de Trump referidas a la “defensa del empleo americano” (las estadísticas ultimas en esa materia son decepcionantes). La UE, por su lado, deberá enfrentar la crisis de la salida de Gran Bretaña (y dicho país, a su turno, las consecuencias de esta crisis en el orden nacional), además de las crisis bancarias en todos sus Estados y eventuales triunfos electorales del “populismo”. Las elecciones de Francia han encendido las alarmas de Europa y del mundo, pues la segunda vuelta podría dirimirse entre Marie Le Pen y Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa, a quien alguna prensa considera “de extrema izquierda”), lo cual podría abrir las puertas a un Frexit (salida francesa de la UE). La polarización entre dos figuras que se ubican en los márgenes del tablero político habla por sí solo del desmoronamiento de los partidos tradicionales y del sistema político. En Medio Oriente, desangrado por la barbarie imperialista, el estallido del régimen de Erdogan en Turquía podría abrir nuevas posibilidades al frustrado proceso revolucionario que comenzó en Egipto.


Movimiento obrero e izquierda

El desarrollo de estas crisis y la capacidad de articular una respuesta por parte de los explotados diseñará los grandes ejes de la reorganización política de la clase obrera en el mundo entero. Es probable que las primeras grandes señales provengan de China, donde se produce desde hace tiempo una vigorosa recuperación del proletariado, y del mismo modo en gran parte de Asia. La clase obrera libra también luchas significativas en América latina y Europa, que indican su esfuerzo por abrir un nuevo rumbo político. Esta irrupción de luchas, a su turno, desarrolla y acentúa la crisis. Ahí está la explosión social reciente en México, precedida por la lucha de los maestros y contra la masacre de Ayotzinapa, las manifestaciones multitudinarias contra la jubilación privada en Chile, la reacción popular y las huelgas contra el ajuste en Brasil y la amplia resistencia obrera y popular contra la ofensiva del gobierno de Macri, para no hablar de la movilización popular que se está abriendo contra Trump en el propio corazón del capitalismo o la que tuvo lugar en Francia contra la reforma laboral.

Mientras la bancarrota capitalista tiende a agravarse, la línea dominante en la izquierda es acentuar sus compromisos con el orden social vigente. Esto se constata en los casos emblemáticos de Podemos (España) o Syriza (Grecia) y se extiende a todas las formaciones de izquierda democratizante en Europa. Vale también para América Latina, donde naufragan las corrientes tributarias del nacionalismo burgués y del llamado “progresismo”. La denominada “izquierda radical” termina por hacer seguidismo y/o actuando de furgón de cola de la burguesía, del Estado capitalista y sus partidos, sacrificando una estrategia de independencia de clase. Una de sus manifestaciones es la existencia de una tendencia internacional enrolada en “el populismo radical”, un frente programático, teórico y político antimarxista y antirrevolucionario. Esta tendencia juega un rol disolvente en el Frente de Izquierda argentino y también en la crisis de la Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional (CRCI). El agrupamiento internacional del cual somos uno de sus fundadores y animadores ha entrado en la parálisis y ha dejado de existir como organización centralizada.

Las distintas expresiones del “populismo anticapitalista” tienen por denominador común el rechazo al Programa de Transición como método de lucha por el poder, en el marco de la bancarrota capitalista mundial y de la emergencia de situaciones pre-revolucionarias y revolucionarias, y de giros políticos de las masas. Ningunean la lucha por la dictadura del proletariado y reivindican en cambio al teórico italiano Antonio Gramsci (1891-1937), quien pregonaba una pseudo “hegemonía”, en esencia “cultural”, cristalizada en “un bloque histórico”. Esa postura está reñida y es contraria a la teoría de la revolución permanente.

Este frente programático, que nuclea a diversas corrientes que se declaran trotskistas y adherentes a la IV Internacional, constituye un recurso último del capital, en cuanto sistema, para bloquear la formación y el desarrollo político revolucionario de la vanguardia obrera. Uno de los ejes de la crisis de la dirección revolucionaria gira, en la actualidad, en torno de posiciones pseudo-anticapitalistas y democratizantes, de un lado, y el socialismo basado en la dictadura proletaria del otro.

Esta orientación oportunista emerge de una situación objetiva: a nivel internacional los grandes partidos tradicionales de contención de la clase obrera están en crisis -lo cual da cuenta de la transición convulsiva que se verifica a escala mundial- y nuevas variantes son promovidas para servir como valla de contención del movimiento popular.


Delimitación política


El programa y la trayectoria política de la CRCI son una base fundamental para la continuidad de la tarea de poner en pie una acción política independiente y un reagrupamiento internacional de la vanguardia obrera revolucionaria. Quienes vimos que la crisis capitalista era la partera de una etapa catastrófica convulsiva, y expresaba la continuidad de la etapa histórica abierta por la Revolución de Octubre -de guerras y revoluciones- tenemos la posibilidad de orientarnos en el nuevo cuadro con una política revolucionaria. Los izquierdistas que dieron por concluido este ciclo histórico se integran a los regímenes políticos de la burguesía como variantes democratizantes.
La refundación inmediata de la IV Internacional es una tarea estratégica, lo que no es posible sin una delimitación implacable contra el oportunismo y el centrismo.

Esta nueva etapa de convulsiones políticas extraordinarias arranca con el nacionalismo burgués y el centroizquierdismo golpeados por nuevos fracasos. La tentativa de sustituir el socialismo del siglo XX (Revolución de Octubre), por el del siglo XXI (chavismo o “socialismo de mercado”) no ha pasado la prueba de la historia. La crisis mundial revalida el programa y el método de la IV Internacional.


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El plenario de la Unión Ferroviaria de Oeste

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Miguel Bravetti


Convocado por la UF-Oeste, se realizó un plenario abierto de dirigentes y activistas combativos, para impulsar un paro activo de 36 horas y la continuidad de la lucha contra el ajuste.


Participaron Edgardo Quiroga, de la CGT-San Lorenzo; Horacio Catena, del Sutef; Ezequiel Roldán, del sindicato de Aceiteros de Capital; Jorge Adaro, de Ademys, y Alfredo Cáceres, del Suteba-Tigre, entre otros.

La CSC-PO se hizo presente con una delegación muy representativa, encabezada por Romina Del Plá, del Suteba-La Matanza y candidata a secretaria general del Suteba provincial.

El plenario coincidió en la necesidad de impulsar un nuevo paro de 36 horas, con movilización a la Plaza de Mayo. La CSC ofreció para el debate un texto que planteaba, además de la cuestión del paro, el apoyo a todas las luchas y la defensa de la ocupación de plantas contra los cierres y despidos, la denuncia de las burocracia de la CGT y la CTA, la defensa del frente único y de un congreso de delegados de bases de todos los sindicatos, que tome en sus manos la resolución del paro y un verdadero plan de lucha.

La declaración final no toma la cuestión del congreso de bases y en absoluto la necesidad de la expulsión de la burocracia de los sindicatos. Es decir que se reduce a un reclamo combativo a la burocracia sindical.

El propósito de “avanzar en la coordinación del sindicalismo combativo” a partir de esta convocatoria choca sin embargo con las profundas diferencias que los oradores se encargaron de poner de relieve.

Quiroga reivindicó su condición de peronista y sugirió enfocar los cañones sólo contra el gobierno nacional (o sea, un frente anti-Macri; que es la orientación que defendió en el plenario de gremios que la CGT-San Lorenzo realizó en el Cordón “por un mínimo de 27 mil pesos y el fin de los despidos”).

Los Aceiteros de Capital insistieron con no mezclar el sindicalismo con los partidos; algo que vale en particular contra la izquierda. Recordemos que fueron críticos sistemáticos a movilizar en común con el clasismo.

De algún modo se insiste en el error del llamado Encuentro de Atlanta, rechazado por la CSC-PO, que buscó armar un bloque sindical entre partidos del FIT, el Perro Santillán y otros grupos que eran hostiles a la independencia de clase.

Luchas y estrategia

No negamos la importancia de una lucha común de los sectores combativos y el clasismo, por objetivos precisos. Este ha sido el método de los plenarios organizados por el Sutna o la AGD durante todo el año pasado (frente a la movilización del 24 de abril, la Marcha Federal, la de ambas CTAs contra el veto de Macri a la llamada ley antidespidos o el 20 de diciembre) y, este año, por la movilización del 7 de marzo.

Pero una confluencia más permanente requiere una homogeneidad política de la que el plenario de la UF, carece; más aún, las tendencias que participaron del encuentro tienen posiciones políticas divergentes. El MST, que intervino a través de un ferroviario del Sarmiento, llamó a “poner en pie una alternativa política de los trabajadores”; aunque no lo dijo, cabe suponer que apuntó a publicitar el frente oportunista que constituyó ese partido con el MAS.
La intervención de la izquierda en las luchas que están en desarrollo, contra el ajuste de Macri, de Alicia Kirchner en Santa Cruz o de Cornejo en Mendoza, en defensa de los convenios colectivos y contra los techos a las paritarias o los despidos, debe contribuir a reforzar la conciencia de clase y la independencia política de los trabajadores; y la precondición para avanzar es la claridad.

La propuesta que el PO hace a los partidos del Frente de Izquierda y a la vanguardia es organizar en común un congreso que discuta un programa, un plan de intervención integral, que como un aspecto importante, aborde la presentación electoral: un congreso del movimiento obrero y la izquierda.

Más inmediatamente proponemos un “acto del 1° de Mayo de lucha, internacionalista, obrero y socialista, con eje en las grandes luchas del período y sus protagonistas”, convocado por el FIT en Plaza de Mayo. Este planteo fue plasmado en la carta del XXIV Congreso del Partido Obrero a los partidos del FIT, distribuida en el segundo encuentro de la UF.


 Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1454/sindicales/el-plenario-de-la-union-ferroviaria-de-oeste

martes, 25 de abril de 2017

Hobsbawm y la Revolución de Octubre

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Christian Rath

En lo que sería su último prólogo a una nueva edición de El Manifiesto Comunista (2012), Eric Hobsbawm escribió: “Antes de Lenin, la teoría marxiana no trataba sólo de la historia que nos demuestra lo que pasa sino también acerca de lo que tenemos que hacer. Ciertamente la experiencia soviética del siglo XX nos ha enseñado que podría ser mejor no hacer lo que se debe hacer bajo condiciones históricas que imposibilitan virtualmente el éxito” (subrayado nuestro).
Si a partir de la disolución de la URSS se hizo habitual considerar que el período histórico de guerras imperialistas y revoluciones nacionales y socialistas abierto por la Revolución de Octubre se había cerrado definitivamente, la interpretación del historiador británico sobre la existencia de un siglo corto que nació en 1917 en San Petersburgo y murió en 1989 en Berlín, bien interpretada o no, actuó en el mismo sentido.
 
¿Qué posiciones fue fijando el historiador?

En 1994, cinco años después de la caída del Muro de Berlín, en la Historia del Siglo XX (Era de los extremos, en inglés)(1), advirtió que la Revolución de Octubre originó el movimiento revolucionario de mayor alcance que haya conocido la historia moderna, aún en relación a la Revolución Francesa. Volvería sobre este tema tres años después(2), planteando que la perdurabilidad de la Revolución Rusa obedecía a que “el atractivo de su causa no era puramente ruso”, apreciando el carácter universal de la gesta bolchevique. En realidad, Octubre del 17 alteró todas las caracterizaciones revolucionarias precedentes, pues se desenvolvió en un marco histórico inequívocamente distinto al de las revoluciones democráticas del período anterior -el momento de la unificación del mercado mundial, de la transformación del capitalismo de libre competencia en capitalismo en imperialista y de la maduración del mundo, como un todo, para la revolución socialista. La Rusia atrasada no estaba preparada para el socialismo pero sí la economía y la política mundiales, en las cuales esa revolución democrática tendría lugar.
Lo espontáneo y el partido

“Las grandes revoluciones de masas que estallan desde abajo -y Rusia en 1917 fue probablemente el fenómeno más impresionante de toda la historia- son en cierto modo fenómenos naturales (…) en gran medida incontrolables”, dirá Hobsbawm. Por lo que “los objetivos de Lenin (…) no hacían al caso. No podía tener ninguna estrategia o perspectiva más allá de escoger, de día en día, entre las decisiones necesarias para la supervivencia inmediata y las que representaban el riego de un desastre inmediato”(2). De este modo, el papel de Lenin y el partido bolchevique pierde toda significación histórica.

El historiador planteará que la primera razón de la “sobrevivencia” bolchevique luego de octubre fue la existencia de un Partido Comunista de 600.000 hombres, centralizado y disciplinado. Pero en febrero del '17 los bolcheviques no eran más de 10.000, una fracción minoritaria en comparación con los mencheviques y los socialistas revolucionarios. Llegar a los 200.000 en octubre y luego a los 600.000 fue el fruto de una selección política de lo mejor de la vanguardia obrera presente en todos los partidos del campo revolucionario y a partir de una dirección que guió conscientemente a las masas hacia la victoria.

“Los objetivos de Lenin (…) no hacían al caso”.

¿Es posible afirmar esto siendo que sin la reorientación expresada en las Tesis de abril de Lenin, en sintonía con la línea estratégica que previamente había elaborado Trotsky, los bolcheviques no habrían tomado el poder?

¿Es posible afirmar esto viendo la precisión quirúrgica de consignas y de ritmos que fueron guiando la lucha por la conquista del poder -ninguna confianza al Gobierno Provisional, Todo el poder a los Soviets, Fuera los ministros capitalistas, No al desenlace en las Jornadas de Julio, etc.?
Para lograr esto, el bolchevismo construyó un partido obrero, no un partido que hablaba en nombre de los obreros. Puso en pie una organización fuertemente centralizada en un período de libertades para el resto del proletariado de Europa, lo que significa que no copió mecánicamente a la clase obrera avanzada y, a la vez, tomó en cuenta todas las etapas que éste tuvo que recorrer.
Partido y soviets

El historiador se interrogó “¿Cómo… pudo la Revolución de octubre superar la prueba?”. Y se respondió “los bolcheviques vencieron porque combatían bajo la bandera roja y, por más que fuera engañosamente, en nombre de los soviets”(2).
Mucho antes, León Trotsky había respondido a Hobsbawm. “El Partido Bolchevique ha enseñado al mundo entero como se realiza la insurrección armada y la toma del poder. Los que oponem una abstracción de soviets a la dictadura del partido, deberían comprender que únicamente gracias a la dirección de los bolcheviques, lo soviets se elevaron del pantano reformista al papel de órganos del Estado proletario” subrayado nuestro(3).

Alemania

“¿Quién pudo imaginar que la victoria del socialismo pudiera producirse (…)” excepto mediante la destrucción total de la burguesía rusa y europea?” Hobsbawm retomó la cita de Lenin sólo para presentar la revolución en Europa como algo utópico: “No había ninguna posibilidad en serio de que estallase una Revolución de octubre, o algo parecido, en Alemania y, por lo tanto, no hubo necesidad de traicionarla”. Lenin pudo no darse cuenta, pero “la Revolución Rusa estada destinada a edificar el socialismo en un país atrasado que no tardaría en arruinarse por completo”(2) . Fatalismo, una vez más.

En el caso de Alemania, el levantamiento de las masas en 1918 resiste todas las comparaciones con el de las rusas un año antes. La clase obrera alemana era mucho más poderosa como fuerza social que la rusa y, en este sentido, su revolución avanzó con mucha más determinación, a lo largo del país, que aquella, que buscó su apoyo en el inmenso campesinado ruso. En cuatro días, vertiginosamente, los consejos obreros se hicieron cargo del país y el poder político de la burguesía más poderosa de Europa quedó reducido a la nulidad. La revolución fue aplastada por el gobierno “socialista” que traicionó a la clase obrera apoyando al militarismo alemán, en condiciones determinadas. La joven Liga Espartaco sufrió el asesinato de sus extraordinarios dirigentes, Luxemburgo y Liebknecht, víctimas de lo que Trotsky caracterizó como las “jornadas de julio” en Alemania, en las que, a diferencia de las producidas en Rusia, las masas avanzaron, contra todas las previsiones, en un enfrentamiento prematuro. “En Berlín, como en San Petersburgo, el movimiento revolucionario estaba por delante de las masas atrasadas”(4).

La vigencia del reformismo
Hobsbawm no se interrogó sobre el devenir de la revolución porque tenía una conclusión predeterminada: “Los países (constitucionales) de capitalismo desarrollado en los que las revoluciones no estaban en la orden del día (…) la mayoría de los trabajadores organizados, incluso aquellos con mayor conciencia de clase, no solían ser revolucionarios, a pesar de que sus partidarios estaban comprometidos con el socialismo. La situación era naturalmente diferente en países como los de los imperios ruso y otomano, donde cualquier cambio político a mejor sólo se podía esperar que viniera a través de la revolución”. Finalmente, “incluso en los peores tiempos de la crisis, la mayoría de los militantes en el seno de los movimientos obreros se negó a pasar de los partidos reformistas a los partidos revolucionarios”(5). 

El historiador rindió culto a la democracia liberal y al reformismo, que habrían ganado la batalla histórica. Sin embargo, la derrota de las revoluciones luegode la Primera Guerra Mundial significó el advenimiento de Hitler en Alemania, de Mussolini en Italia, de Horthy en Hungría (…). El imperialismo y la guerra mostraron que el reformismo ya no tenía un lugar histórico. Solo existían dos opciones: la revolución y la contrarrevolución. Las tendencias reformistas, como la socialdemocracia, argumentando que no querían emparentarse con ninguna de ellas, pavimentaron el camino de la contrarrevolución. Traicionaron a la Revolución de Octubre, fueron cómplices de la derrota de la Revolución Española y entregaron Alemania al nazismo. 

Los que se presentan como reformistas de hoy son variantes de adaptación a la bancarrota capitalista mundial, fuente constante de crisis y revoluciones. El siglo de la Revolución Rusa aún no terminó. 

Notas

1. Eric Hobsbawm: Historia del Siglo XX, Crítica, Buenos Aires, 1998.
2. Eric Hobsbawm: Sobre la Historia; ¿Podemos escribir la historia de la Revolución Rusa?, Crítica, Barcelona, 1998.
3. León Trotsky: Bolchevismo y Estalinismo, El Yunque Editora, Buenos Aires, 1973.
4. León Trotsky, Karl Liebknecht - Rosa Luxemburgo, 18/1/1919, www.marxists.org
5. Eric Hobsbawm: Cómo cambiar el mundo, Crítica, Barcelona, 2011.

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1454/aniversarios/hobsbawm-y-la-revolucion-de-octubre

lunes, 24 de abril de 2017

Cómo la seguimos

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Partido Obrero


-1° de Mayo de lucha socialista e internacionalista -Congreso del movimiento obrero y la izquierda

Han pasado ya dos semanas del paro general del 6 abril, sin que exista la menor señal de que las direcciones de la CGT y CTA decidan alguna medida de lucha.

Mientras tanto, la ofensiva contra el salario y el derecho al trabajo se ha agravado.

Los docentes siguen recibiendo “ofrecimientos” miserables.

En el cordón industrial del norte de la provincia de Buenos Aires arrecian los cierres fabriles, y continúa la lucha de AGR.

En la kirchnerista Santa Cruz, docentes, estatales y mineros enfrentan un ajuste salvaje.

Si de la burocracia sindical depende, estas luchas -y las paritarias que se vienen- quedarán libradas a su suerte.

Es necesaria una deliberación por abajo, en los lugares de trabajo y en los sindicatos.

Para rechazar el “techo” paritario oficial del 18% y reclamar un 35% como piso.

Para organizar la ocupación de toda fábrica que cierre o despida, y el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.

Para pronunciarnos por un plan de lucha y un paro activo de 36 horas de todo el movimiento obrero.

Los burócratas se han llamado a silencio por orden de sus jefes políticos, sean los Massa, el PJ o el kirchnerismo. Usan a las elecciones como excusa para no luchar y postergar los reclamos.

¡Es una razón de fondo para que nos involucremos en la tarea de poner en pie una alternativa política de los trabajadores!

Para llevar adelante esta tarea, el 24° Congreso del Partido Obrero le ha propuesto a los partidos del Frente de Izquierda acordar sus listas y convocar a un Congreso del Movimiento Obrero y de la Izquierda, que inscriba a su acción electoral en el campo de la gran lucha que la clase obrera está emprendiendo contra el ajuste de Macri y los gobernadores.

En esa línea, planteamos un 1° de Mayo obrero, socialista e internacionalista, con los protagonistas de las luchas en curso.



domingo, 23 de abril de 2017

Francia, en el ojo de la tormenta

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Pablo Heller


En las elecciones presidenciales

Los resultados del proceso electoral en Francia (el 23 de abril se realizará la primera vuelta) van a tener repercusiones políticas de fondo a escala continental y mundial.

Las grandes luchas obreras de 2016 contra la reforma laboral han golpeado fuertemente al Partido Socialista. Si bien el gobierno francés logró imponer su paquete antiobrero -una reaccionaria reforma laboral-, se trató de una victoria a lo Pirro. El agravamiento de la crisis social y la severa política de ajuste y ataque a las conquistas laborales han profundizado el abismo entre el gobierno socialista y su antigua base popular. Hollande y el PS en particular se han literalmente derrumbado y han quedado relegados a un lugar marginal en la contienda electoral. Tampoco ha salido indemne la derecha liberal, desgarrada por disputas intestinas y cuyo candidato presidencial, François Fillon, fue golpeado por revelaciones de corrupción. Estamos frente a una crisis de conjunto del régimen político y sus partidos.

El centro de la escena estaba ocupado por Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, y Emanuel Macron, candidato representativo de la burguesía liberal, quien ha logrado encaramarse como el favorito en las encuestas para enfrentar a la primera. Macron, que se presenta como “independiente”, defiende la permanencia de Francia en la Unión Europea (que hoy sigue siendo la línea mayoritaria prevaleciente en las filas de la burguesía francesa) en oposición al planteo del Frente Nacional de salida de la región.

Asistimos a un escenario dominado por dos variantes derechistas y ajustadoras, que le quieren hacer pagar a los trabajadores la crisis capitalista.


Sin embargo, el dato distintivo del proceso político francés es el ascenso que ha registrado en las encuestas de las últimas semanas Jean-Luc Mélenchon, un ex PS que cuenta con el apoyo del candidato ecologista y del PC y que lanzó un movimiento propio llamado “Francia Insumisa”. La posibilidad de un balotaje Le Pen vs. Mélenchon ha sacudido el tablero político francés, pues ambos, una por derecha y el otro por izquierda, abren las puertas a una salida de la UE. Marine Le Pen pregona abiertamente esta variante mientras que Mélenchon propone renegociar la inclusión de Francia en la UE y convocar a un referéndum para decidir si el país permanece en ella. El imperialismo europeo ha disparado las alertas a través de la prensa internacional. Luego del Brexit, una salida de Francia asestaría un golpe decisivo a la Unión Europea.

“Francia Insumisa”

Mélenchon, que rompió con el PS francés por su carácter conservador, ha terminado, después de un largo periplo, planteando que es anacrónica la distinción entre derecha e izquierda. En una larga entrevista con Página/12 (10/4), argumentó que “los ‘valores de izquierda, del movimiento obrero’ son, hoy en día, masivamente rechazados por el pueblo”. Impugna a la clase obrera como sujeto histórico y lo reemplaza por el planteo (populista) de una “revolución ciudadana”.

A su vez, propone una amplia política de cuño neokeynesiano de subsidios y rescate del capital francés en oposición al capital extranjero. Con independencia de que Mélenchon tenga un programa nacionalista y de apuntalamiento de la burguesía -que lo presenta demagógicamente como de “distribución de la riqueza”-, su ascenso electoral y su eventual llegada al balotaje es un indicador de un proceso de brusco giro político de las masas. Mélenchon es quien lidera las encuestas entre los jóvenes de 14 a 24 años. El escenario marca las tendencias a la volatilización del centro político y los partidos tradicionales de Francia y su capitalización por los polos emergentes (otro dato que auguran las encuestas es una elevada abstención).

La izquierda


El Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), que buscaba desesperado una alianza centrista con Mélenchon y el PC, fracasó en integrar y constituir un ‘frente amplio’ de la izquierda. El NPA, cuyo antecesor, la LCR (Liga Comunista Revolucionaria, vieja organización del Secretariado Unificado -SU), llegó a tener guarismos electorales del 5%, está girando, en la actualidad, en torno al 1% de la intención de voto. La plataforma del NPA para las elecciones, que impulsa la candidatura presidencial de Phillipe Poutou, obrero de la Ford, tiene como centro de gravedad la lucha contra la ‘casta política’ y la corrupción y hace hincapié en el combate contra los “prejuicios reaccionarios: el sexismo, la homofobia y todos los racismos”. La candidatura de Poutou cuenta con el apoyo entusiasta de la FT (corriente internacional del PTS), que destaca que estos ejes constituyen uno de los pilares de la campaña. Reclamos como “limitar los salarios de los políticos al salario medio de un trabajador”, sin embargo, no están pensados como parte de un programa transicional para elevar la conciencia de la clase obrera sino como un recetario de medidas de gestión. Por otra parte, la denuncia de la “casta política”, divorciada de una lucha por
la destrucción del Estado capitalista, se reduce a una depuración del personal político en el marco
del orden social imperante.


El NPA, parido e impulsado por el SU, sacrificó la lucha por la revolución social y el gobierno de los trabajadores desde el momento en el que abandonó la estrategia de la dictadura del proletariado y se declaró partidario, como reza en su plataforma, por “el socialismo del siglo XXI”, en clara oposición a la Revolución de Octubre. Hay quienes en la izquierda calificaron positivamente la formación del NPA, en 2006, como expresión de un ascenso de masas, cuando se trató de la disolución de la LCR en una organización guevarista-populista anticapitalista. La tentativa de construir un “partido amplio”, de carácter centrista, no les sirvió para un desarrollo político, ni siquiera electoral; por el contrario, acentuó las tendencias a su disgregación y marginalidad política.

Balotaje

Igual que en elecciones pasadas, en caso de un balotaje Le Pen-Macron (o, en su defecto, Mélenchon), la segunda vuelta unificará contra el cuco de la derecha a todo el arco “democrático”, incorporando todos los colores en un gran frente popular.

Entre tanto, los candidatos de ese espectro político se van cada vez más a la derecha, adoptando la demagogia xenófoba antiinmigrante y ‘antiterrorista’ de Le Pen, empezando por el propio Macron. Estamos frente a un operativo político para colocar a la clase obrera detrás de la burguesía. En 2002, un sector de la izquierda (incluida la LCR) llamó a votar en la segunda vuelta al candidato burgués liberal Jacques Chirac contra la candidatura nacional-fascista de Le Pen padre. Es necesario defender la independencia política de los trabajadores, y abrir paso a un reagrupamiento revolucionario de la izquierda y el movimiento obrero combativo, fundado en la estrategia del gobierno de trabajadores y el socialismo.
 
Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1454/internacionales/francia-en-el-ojo-de-la-tormenta

[Centenario de la Revolución Rusa] Las Tesis de Abril

19 de abril de 2017 | Por Federico Albornoz

Las Tesis de Abril, elaboradas por Lenin, se convertirían en uno de los documentos más importantes de la revolución. Fueron las catalizadoras de un giro de 180 grados en las perspectivas del partido bolchevique.

Las conclusiones de Febrero

Luego de la Revolución de Febrero en Rusia, se abrió un periodo de vacilaciones para el partido bolchevique. La mayoría de los dirigentes se encontraban en el exilio o encarcelados. El grueso de los que se encontraban en Petrogrado se adaptaban al gobierno provisional de la burguesía, que incluía a Kerensky y que intentaba consolidar un gobierno burgués con el apoyo de los mencheviques y socialistas revolucionarios.

Pravda, el diario de los bolcheviques, reflejaba este estado confuso y vacilante de las ideas del partido. Hacia mediados de marzo se agravaría esta situación, al llegar del exilio de Siberia Kámenev y Stalin, quienes tomaron el control del comité de redacción del periódico y le imprimieron un viraje derechista a la política oficial del partido: apoyar críticamente al Gobierno Provisional, actuando como su ala izquierda.

Lenin, por el contrario, llega a conclusiones opuestas que serían vitales para retomar el rumbo revolucionario. “El proletariado no había tomado el poder en febrero, porque el partido de los bolcheviques no estuvo a la altura de su misión objetiva y no pudo impedir que los conciliadores expropiaran políticamente a las masas del pueblo en provecho de la burguesía”1, comentaba Trotsky sobre la situación que se vivía durante ese período, haciendo referencia a las declaraciones de Lenin de por qué en febrero los bolcheviques quedaron a las puertas del poder: “la única razón es que el proletariado no es lo bastante consciente todavía ni está suficientemente organizado”2.

Producto de estas reflexiones Lenin empieza a esbozar su viraje en las Cartas desde lejos, que constituyeron el antecedente para la formulación de Las Tesis de Abril que presentaría “en nombre propio", ya que no contaba con el apoyo de la dirección del partido bolchevique ni de Pravda.


Cambio de perspectivas


Para febrero de 1917, Lenin se encontraba exiliado en Zurich, sin ningún contacto fiable en Rusia; se enteraba de la mayoría de los acontecimientos a través de la prensa suiza, incluso de la Revolución de Febrero, pero fue quien percibió de manera inmediata la oportunidad para llevar a cabo la revolución en sus Tesis de Abril de 1917, conclusiones que se desprendían de circunstancias contingentes realmente únicas.

Lenin llega a las conclusiones a las que había llegado Trotsky en su Resultados y Perspectivas de 1905: el Gobierno Provisional burgués no iba a llevar a cabo la revolución democrática. Estas tareas solo podían tener solución bajo el régimen de una nueva clase: era el proletariado quien debía asumir ese rol como sujeto histórico de cambio y situarse a la vanguardia de la revolución obrera y campesina –es decir, la fuerza material para llevar acabo la revolución residía en el proletariado.

Lo que Lenin señala a los bolcheviques es que la situación transitoria y contradictoria (que Trotsky describiría como la “paradoja de febrero”) consistía en el dualismo de poder que se había generado entre el Gobierno Provisional –que representaba a la burguesía– y los soviets de (diputados) obreros, campesinos y soldados, que contenían el poder real –una situación donde solo una de las fuerzas prevalecería.

Para dar este viraje, era necesario desarrollar la conciencia de las masas con un programa que asocie las reivindicaciones a una fórmula de gobierno de los explotados; pero para poder hacer esto, Lenin primero debía convencer a los miembros de su partido. Es en este contexto cuando regresa a Rusia y se enfrenta en completa soledad a la dirección del partido bolchevique, con un inquebrantable pedido que consistía en que había que avanzar hacia la siguiente fase: una nueva revolución que llevase al poder a la clase obrera.


Todo el poder a los soviets

Las tesis fueron concebidas para transformarse en la hoja de ruta para conducir al proletariado al poder, y expresaban ideas sencillas en palabras no menos sencillas, accesibles a todo el mundo. Serían diez en total y abordarían cuatro temas decisivos: la posición frente a la guerra, la conducta ante el Gobierno Provisional, el programa para la toma del poder y la necesidad de una suerte de refundación del partido y de formar una nueva Internacional obrera.

El Gobierno Provisional continuaba siendo un gobierno capitalista, luego de la Revolución de Febrero, y en nombre de un supuesto defensismo revolucionario había mantenido a Rusia en la guerra. Lenin elabora la actitud que debía tener el proletariado ante este hecho: Rusia seguía manteniendo una guerra imperialista, de rapiña, por lo tanto consideraba intolerable la postura del Gobierno Provisional sobre el defensismo.

La segunda tesis ahonda en el enérgico rechazo hacia la política del Soviet de sostenimiento al Gobierno Provisional. Los esfuerzos de Lenin por conquistar a las masas eran mediante el camino de agotar sus ilusiones democráticas en el gobierno explicando sus errores y engaños, rechazando cualquier apoyo al gobierno de monarquistas, capitalistas y terratenientes. Sosteniendo firmemente la necesidad de pasar de la primera fase de la revolución –en la que se “otorgó” el poder a la burguesía, producto de la falta de desarrollo de la conciencia y organización del proletariado– a su segunda etapa, que “debe poner el poder en manos del proletariado y de los campesinos pobres”3.

La cuestión agraria y el programa nacional del bolchevismo son unidos en un mismo capítulo. Los soviets irían a una expropiación de las tierras mediante una intervención directa de los campesinos, lo que lograría cohesionar a los obreros con los campesinos mediante un programa de reforma agraria, llevada adelante mediante los soviets.
Lenin plantearía la autodeterminación de las nacionalidades que bajo el zarismo estaban sometidos a una brutal opresión política y cultural (prohibición de hablar su propia lengua, erradicación de su cultura): estos pueblos tendrían la libertad de autodeterminarse, además de la completa libertad de secesión. Esto llevaría a ganar la adhesión de distintos sectores dentro del territorio ruso que habían sido anexados por la fuerza durante el imperio zarista.

El objetivo de Lenin era que las Tesis se conviertan en el programa de transición del partido, que sería la preparación política para la toma del poder. Se propuso una convocatoria inmediata de un congreso para modificar estos puntos. Aquí ya se ve una propuesta de “Programa de Transición” que Trotsky retomaría más tarde.

La cuestión de la refundación del nombre del partido de los bolcheviques, abandonando el nombre de Partido Socialdemócrata y tomando el de Partido Comunista, suponía la lucha por el Estado con carácter de Comuna que era traducido por Lenin en el gobierno de los soviets, y por otro lado formar una nueva Internacional obrera luego de la bancarrota de la II Internacional, para unir los esfuerzos de los revolucionarios de todo el planeta, ya que para Lenin y Trotsky la revolución rusa era el comienzo de una gesta que debe ser mundial.

Las Tesis de Abril fueron aprobadas por la Conferencia bolchevique, aunque hasta el día previo parte de la vieja dirección mantenía su actitud conciliadora.

Queda más que claro que la intervención de Lenin fue decisiva para poder llevar a cabo la Revolución de Octubre. Su determinación y la autoridad política de quien había construido y formado los cuadros bolcheviques fue crucial para producir un viraje en las perspectivas de un partido que había entrado en una crisis de orientación y darle un nuevo rumbo que desembocaría con la primer Revolución Socialista triunfante de la historia.


Notas
 
1León Trotsky. Historia de la Revolución Rusa. Tomo I, Capitulo XV: Los bolcheviques y Lenin (1929)
2Idem
3 Vladimir I. Lenin, Cartas desde Lejos (diferenciado) (1917)
 
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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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