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viernes, 2 de junio de 2017

Cristina y el PJ, la unidad de dos necesitados

1 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1460 | Por Marcelo Ramal

El desafío de la izquierda en la campaña electoral


En el reportaje que brindó a C5N, Cristina Kirchner dejó planteada su posible postulación en la provincia, encabezando un acuerdo entre el kirchnerismo y la mayoría del PJ.
Los intendentes y punteros del pejota bonaerense no han encontrado, fuera de Cristina, otro candidato con mayor caudal de votos. La variante de un ‘muleto’ apoyado por CFK no ha cobrado fuerza, entre las brutales revelaciones sobre Scioli y otras figuras sin trascendencia electoral. Cristina, por su parte, trabajó durante meses para filtrar al kirchnerismo en las listas del pejota. Pero los jefes peronistas le han impuesto fuertes límites a esa inclusión. El último episodio de esa crisis se produjo cuando los barones del conurbano desertaron de un acto organizado por Máximo K, al advertir la presencia de D’Elía, Boudou y otros. En estas condiciones, la postulación de Cristina, incluso en grado de tentativa, es un recurso extremo para asegurarle a los suyos un lugar en las listas -y por lo tanto, una continuidad política. Un renunciamiento de CFK a postularse -o a apoyar explícitamente un acuerdo de unidad- podría significarle, no un “compás de espera hasta 2019”, sino su jubilación definitiva en Calafate, junto a otros que no están en edad de jubilarse (La Cámpora). En la reaparición de CFK no asoma una pujanza o reconstitución política del pejota y el kirchnerismo, sino la unión de dos necesitados.


Traidores, no

Al referirse a la conducta ante el macrismo de sus compañeros de “unidad”, los Pichetto, Gioja y otros, CFK simplemente señaló que “no estuvieron a la altura”
, y rechazó de plano la categoría de “traidores” sugerida por uno de los periodistas. CFK, en definitiva, va a encabezar o bendecir la lista de los que “no estuvieron a la altura”, o sea, de quienes votaron el acuerdo con los fondos buitre, las exenciones impositivas a las patronales o el nombramiento de los jueces de la Corte que aprobaron el 2x1. La ex presidenta no hizo más que ratificar la convivencia que en este año y medio sostuvo con todos ellos. En ese tiempo, nunca existió una delimitación política sino, más bien, una división de roles. El kirchnerismo reservaba los rechazos a las leyes macristas para Diputados, donde no incidían en el desenlace de las votaciones. En cambio, esas mismas leyes eran votadas por los senadores K, sin que ello condujera a una escisión o siquiera a una crítica. En la votación de la antiobrera ley de riesgos del trabajo, los diputados ‘cristinistas’ encontraron un pretexto para ausentarse del recinto, y no levantar la mano contra una ley estratégica de la Unión Industrial, la misma que apoyó al gobierno K durante al menos una década. Al anunciar su posible postulación, la ex presidenta le lavó la cara a sus aliados pejotistas, y también a sí misma. Pero ese gesto de unidad no sólo tiene implicancias políticas sino también judiciales: en la próxima composición del Consejo de la Magistratura, donde elegirán a los jueces que decidirán el destino penal de CFK, se prueban el traje los senadores Pichetto y Urtubey. O sea que, en medio de las causas por coimas y lavado de dinero, la ex presidenta también es rehén judicial de quienes “no estuvieron a la altura”. Cristina no caracterizó a la postulación de Randazzo, pero se va a servir de ese “peligro” para justificar la unidad más extendida con el viejo elenco de punteros e intendentes prohijados entre Duhalde y Scioli.


Haz lo que yo digo

A la hora de pararse frente al actual escenario político, la ex presidenta transitó entre la ambigüedad, el autoencubrimiento y el conservadurismo. Advirtió que el gobierno podría servirse de “los fondos de la Anses para pagar la deuda”, o sea, lo que el kirchnerismo practicó durante el (mal) llamado “desendeudamiento”. Al referirse a la crisis jubilatoria en C5N, CFK recordó la baja de aportes previsionales por parte de Cavallo, la cual, en doce años de gobierno, el kirchnerismo nunca revirtió. De cara a los tarifazos y la carestía, la ex presidenta propuso como salida las ‘declaraciones de emergencia’; o sea, un régimen de medidas excepcionales que -como ella misma destacó- “no creen precedentes legales permanentes”. ( quien lo paga eso ? Más subsidios y mas impuestos o mas deuda que Macri para pagar el deficit o imprimir billetes sin respaldo como hizo ella o sea licuando la deuda con inflación )  Es una reivindicación del régimen de emergencia que ella misma presidió y que, al agotarse, dio los primeros pasos del ajuste y la recolonización económica que hoy ejecuta “Cambiemos”.

Frente a la inflación, reivindicó a los ‘precios cuidados’ y los aprietes de Moreno, un sistema de pactos con los monopolios alimentarios que nunca impidió una carestía anual inferior al 20%. ( asi destrutyeron la credibilidad del peso con 20% anual o mas o sea en 4 o 5 años todos los precios se duplicaban una verdedera mierda kirchnerista ) En la “emergencia tarifaria”, que también sugirió, no pidió que se revierta el régimen de internacionalización de precios de la energía en favor de los pulpos petroleros, que está en la base de los actuales tarifazos… y que ella misma puso en marcha, a partir de los pactos secretos con Chevron. CFK pidió “revisar la deuda” y denunció la espiral explosiva de la deuda del Banco Central (Lebacs). Esa escalada, sin embargo, es también una versión agravada de una política que debutó con Kicillof, después de la devaluación de 2014. Cristina no pudo presentar un plan antagónico al del macrismo, por la sencilla razón de que el rescate con el capital internacional que hoy tramita Cambiemos se inició con su propio gobierno.
El único objetivo del nacionalismo capitalista pasado a la oposición es contener y desviar la fuerte reacción popular desatada por el ajuste, y que se ha expresado en huelgas y movilizaciones obreras masivas; en la jornada del paro internacional de mujeres y en la verdadera pueblada que desató la tentativa del 2x1.


El kirchnerismo y la izquierda

Una postulación de CFK redobla el desafío de la izquierda de cara a las elecciones que se vienen. No se trata solamente de levantar una expresión y un canal para quienes vienen luchando contra los agravios de Macri y los gobernadores, sino de confrontar con el bloque que pretende explotar esa insatisfacción popular en pos de una operación de recauchutaje político. La conformación del Frente de Izquierda, en 2011, representó un acto de delimitación con el peronismo, y se abrió paso en medio de una lucha política tenaz que el Partido Obrero libró durante más de una década, que tuvo lugar en los sindicatos, en la juventud y -a partir de 2013- en el terreno parlamentario. En el plano reciente, esa batalla tuvo dos hitos enormes en la conquista del Sutna y en la maciza elección del clasismo en Suteba, que defendió sus seccionales y superó al 40% de la votación real. Esta delimitación es parte de una transición más general de la clase obrera, para superar al peronismo y desarrollar su independencia política. Hoy, esa lucha comporta un nuevo desafío, porque debe abrirse paso ante la demagogia de un nacionalismo pasado a la oposición. Para la izquierda revolucionaria, la campaña electoral debe ser un peldaño en esta batalla política estratégica -ni qué decir que esto plantea con más fuerza aún la necesidad de listas comunes y una campaña electoral común del Frente de Izquierda, para desarrollar un programa obrero y socialista de salida al ajuste capitalista. Esa campaña debería servir para que los grandes choques que se vienen con el “Temer” argentino le abran paso a un desarrollo político propio de la clase obrera argentina, y no al plato recalentado del nacionalismo.

Fuente:http://www.po.org.ar/prensaObrera/1460/politicas/cristina-y-el-pj-la-unidad-de-dos-necesitados

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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