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jueves, 29 de junio de 2017

El cierre de listas y su telón de fondo



29 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1464 | Por Marcelo Ramal

El cierre de listas electorales dice mucho sobre la orientación que tendrá cada uno de los bloques que va a disputar las Paso y las generales de este año.

El oficialismo salió a dar batalla con sus elementos más antiobreros. Es el caso de Esteban Bullrich, el ministro de la fractura de la paritaria nacional docente y que enfrentó la gran huelga de comienzos de este año. Su candidatura no sólo es un aval a los planteos de privatización educativa y aliento a la penetración de las ONG del capital en colegios y universidades. Es también un planteo rompehuelgas contra las luchas obreras, que caracterizaron precisamente a la política oficial frente a la docencia. Más allá de Bullrich, el gobierno ha recurrido para los dos distritos principales a dos denunciantes seriales, Carrió y Ocaña. Apelarán a las denuncias como principal argumento de campaña, ante la evidencia de que no pueden reivindicar nada del gobierno Cambiemos.


CFK

Del lado de Cristina Kirchner, la candidata que pretende encarnar a la “década ganada”, no tuvo condiciones para convocar a ningún protagonista de su gobierno a que la acompañe en la lista. El mismo destino corrieron los principales líderes parlamentarios del kirchnerismo, enviados a lugares relegados de las listas o, directamente, a cuarteles de invierno.


La ex presidenta salió al ruedo con una suerte de “borrón y cuenta nueva”.
En cierto modo, la Unidad Ciudadana reitera la pretensión -varias veces ensayada en el pasado- de un nuevo movimiento político. Así habían sido la “confluencia plural”, la ‘transversalidad’, los Unidos y Organizados o el Frente para la Victoria. Pero ninguna de aquellas tentativas rompió los lazos del kirchnerismo con los punteros pejotistas y la burocracia sindical. Este nuevo ensayo del ‘nuevo’ movimiento, ahora desde afuera del poder político, es una versión desteñida de las anteriores. Detrás de algunos cristinistas de fachada, subyacen los Espinoza y Scioli; en materia sindical, CFK lleva de candidato a Hugo Yasky, el responsable de dejar a la docencia inerme frente al ajuste macrista. Más abajo, las listas de concejales quedaron en manos de los intendentes pejotistas que pactaron todos los ajustes posibles con la gobernadora Vidal. En el interior, el kirchnerismo se ha disuelto como sigla electoral y concurre como segundo o tercer violín de los gobernadores pejotistas.

Algunos interpretaron que la negociación final de Cristina con Randazzo, incluso fracasada, buscó dar la señal de que todos los vasos comunicantes con el pejota están intactos. Para demostrarlo, está la interna pejota-kirchnerista de la Capital, urdida con la bendición de Cristina. Allí, sus referentes porteños terminarán intercalando cargos con los pares del PJ (y de Randazzo) en la Ciudad. Cristina Kirchner insiste en una “articulación parlamentaria opositora” para después de octubre. No ignora, sin embargo, que sus posibles socios han colaborado sistemáticamente con el macrismo en la sanción de sus leyes de ajuste. En todo este tiempo, el eje de esa coalición no declarada fue la Cámara Alta, a la cual Cristina se postula ahora. Más que un “frepaso” en ciernes, la Unión Ciudadana parece la carta de un kirchnerismo maltrecho para reinsertarse en el peronismo y, particularmente, su elenco de gobernadores. El “borrón y cuenta nueva” de la UC es aún más dudoso en términos de programa o planteos políticos: promete ‘poner un límite’ al macrismo en el Congreso, cuando sus listas llevarán a quienes no se lo pusieron hasta ahora. CFK plantea “revisar” una deuda que ella engrosó en más de 100.000 millones de dólares, luego de haber pagado casi 200.000. Sólo el Frente de Izquierda plantea la investigación y el desconocimiento de esta deuda usuaria. Cristina convoca a un “mundo del trabajo” al que golpeó, durante una década, con la precarización laboral y el impuesto al salario.


Por ahora, el mayor aliado de esta tentativa de “reinvención” kirchnerista es el propio macrismo. Pero aún con la actual realidad de tarifazos, carestía y despidos, muchos trabajadores que ya habían dejado de votar a los K no volverán a hacerlo. La pretensión de una polarización entre macrismo y kirchnerismo en la provincia tendrá que superar la realidad de un peronismo fracturado en tres, si se cuenta a Randazzo y Massa. ( quien podria votar a la que puso la ley antiterrorista y puso a Milani al frente del ejercito , solo alguien muy facho  )

Dos calderas y un pacto

El jolgorio por el cierre de listas no ha podido ocultar dos cuestiones de fondo. La primera, el agravamiento de la crisis social y los ataques al movimiento obrero, con los cierres y despidos masivos en Pepsico y Atucha, entre otras plantas. En medio de un recrudecimiento de la carestía, el gobierno decretó un salario mínimo de 8.860 pesos hasta el año que viene, consolidando la situación de pobreza que envuelve al 40% de la propia clase obrera ocupada. A pesar de este nuevo vejamen, la burocracia sindical, humillada en el Consejo del Salario -y en las listas electorales de sus políticos mandantes- adelantó que no va a romper su tregua con el gobierno.

La segunda cuestión que marca el debut de la campaña es que los grandes aliados del gabinete de CEO, los fondos especulativos internacionales, han salido a mirar con lupa a la política oficial de endeudamiento que los tuvo a ellos como principales beneficiarios. Es que la deuda que engordó el macrismo en este año y medio, sumada a la hipoteca que dejó el gobierno anterior, representa una factura cercana a los dos tercios del producto bruto. Ello, sin contar a la explosiva hipoteca del Banco Central. La importancia que los círculos financieros han comenzado a darle al “resultado electoral” tiene que ver con esta gruesa factura y con los ajustes brutales que se pergeñan a modo de garantía para su pago. En esa lista figuran el zarpazo a las provincias, a las conquistas previsionales, a la educación y al hospital públicos.

Pero los “mercados” no sólo piden que las elecciones ‘mandaten’ al gobierno. Saben muy bien que, cualquiera sea el resultado de los comicios, en el futuro Congreso el macrismo continuará dependiendo de los actuales opositores. Por eso, la “preocupación” del capital financiero va dirigida a los principales bloques de oposición. En relación con el ajuste postelectoral, un ex ministro radical que apoya a Cambiemos acaba de señalar que “un shock tiene como prerrequisito una coalición con otra u otras fuerzas políticas” (Ambito, 23/6).

Con su inscripción en listas comunes en 22 provincias, el Frente de Izquierda es el único bloque independiente del régimen de ajuste e hipotecamiento nacional. Nuestro llamado al voto al FIT asume, por un lado, la defensa de todas las reivindicaciones amenazadas. Pero también reclamamos el voto de cara a la crisis nacional que se asoma, ante el prematuro agotamiento de la política del capital financiero y su gabinete. Salimos con firmeza a recabar el voto de los obreros, la mujer y la juventud, para que el convulsivo período que se viene cuente con un programa y una salida de los trabajadores.



Foto: Gus Holand

Fuente:http://www.po.org.ar/prensaObrera/1464/politicas/el-cierre-de-listas-y-su-telon-de-fondo

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