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viernes, 7 de julio de 2017

El Frente de izquierda y el “Ni Una Menos”

6 de julio de 2017 | #Prensa Obrera 1465 | Por Vanina Biasi, candidata a diputada nacional por el FIT CABA

El movimiento de mujeres ha sido el gran factor de acción y lucha que expresó en los últimos años el afán por terminar con todas las violencias hacia las mujeres e identificó la responsabilidad del Estado y sus gobiernos en esta cuestión. Como tendencia revolucionaria al interior de este gran movimiento, hemos luchado por su independencia de los partidos patronales, la Iglesia y los gobiernos de turno.

Desde el primer momento, tomamos la denuncia al régimen de explotación como base de la violencia que viven las mujeres. Ello, no sólo por el beneficio económico que reporta la doble explotación, sino también como instrumento de disciplinamiento social sobre las mayorías populares. Bajo el ropaje nacional y popular o el de cuño liberal, la orientación de fondo con relación a las mujeres no ha cambiado, aunque si el discurso.

Motivos sobran

Una de cada cinco mujeres es abusada en su infancia. El 80% de las veces el atacante proviene del entorno familiar. Como se suele decir, el agresor tiene la llave de la casa de la víctima. En el marco de la educación religiosa que abarca alrededor del 15% de los niños del país y de las actividades anexas que el Estado terceriza en el clero católico, se focaliza otro ámbito donde se suceden abusos sexuales.

Es el caso de la judicialización de los niños más vulnerables o de las instituciones de asistencia a niños con discapacidades, como el Instituto Próvolo con sede en La Plata y Mendoza o en ámbitos de estudios religiosos, como los seminarios.


En algunas provincias la tasa de nacimientos entre niñas y adolescentes asciende al 25% de los nacimientos totales.
Estamos hablando de un fenómeno que excede la ausencia del uso de anticonceptivos, sino que incluye el abuso de poder de hombres sobre mujeres, el abuso sexual contra niñas y adolescentes y otro tipo de violencias estructurales.
Estas cifras se incrementaron bajo el kirchnerismo y ese incremento sigue vigente bajo el gobierno macrista. No hubo “grieta” a la hora de seleccionar ministros de Salud, de Educación y de Desarrollo Social con fuertes lazos con la Iglesia católica.

Durante los últimos diez años alrededor de un millón de mujeres fueron externadas del sistema de salud por complicaciones de prácticas abortivas, cifra que se mantuvo aún cuando se popularizó el uso de métodos abortivos químicos como el misoprostol. La legalización del aborto reduciría a cero esta realidad que tiene un enorme impacto no sólo sobre el cuerpo de esas niñas y mujeres, muchas de las cuales terminan mutiladas, sino sobre el tan mentado presupuesto estatal en salud, ya que dichas internaciones resultan altamente costosas. Las cifras oficiales de externaciones y de muertes por abortos clandestinos están altamente manipuladas por la negativa de provincias enteras a proveerlas o por los artilugios utilizados para no dejar registradas las muertes por abortos, por diversos motivos, todos relacionados con la punibilidad del Estado sobre pacientes y médicos. Sólo en el año 2014 supimos de 6 mujeres encarceladas por causas derivadas de prácticas abortivas. En ese mismo año, Melisa fue liberada en Bariloche por la acción del movimiento de mujeres de esa ciudad, a los meses de haber sido encarcelada luego de pedir asistencia médica ante un aborto espontáneo. Belén debió soportar dos años de encarcelamiento en Tucumán hasta que una abogada de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto supo de su caso y se nacionalizó así una lucha que terminó con su liberación.

De hace dos años a esta parte los femicidios se han incrementado. Mientras que las mujeres salimos de manera creciente a luchar, el gobierno macrista y los gobiernos locales no hicieron más que recortar los presupuestos de asistencia a la mujer. Diez millones de recorte del presupuesto de la Dirección de la Mujer en la Ciudad, subejecución en Nación. La agenda del ajuste y del pago a los usureros internacionales está en el centro del interés político de masistas, pejotistas, kirchneristas y macristas. La trata de personas con fines de explotación sexual y venta de drogas no ha dejado de expandirse. Las pibas son captadas para alimentar un negocio millonario que tiene a policías, jueces y funcionarios como pilares de su sostenimiento.

Salarios y precarización

La brecha salarial entre hombres y mujeres se mantiene en un 27% desde hace años. La precarización laboral impactó de forma mayoritaria a las mujeres y lo mismo ocurre con la desocupación ascendente como muestran las últimas cifras oficiales. El ajuste y el incremento de la desocupación profundizan las condiciones de vulnerabilidad que agudizan la violencia de género. Mientras tanto, la acción de los gobiernos en complicidad con las burocracias sindicales han hecho retroceder los derechos laborales. A la negativa de incrementar las licencias por maternidad y paternidad, o por violencia de género, y a respetar la creación de jardines para los niños en lugares de trabajo y en barrios, se suma la creciente imposibilidad de las trabajadoras para acceder a la vivienda y el deterioro del poder adquisitivo.

En una sociedad cuyas bases materiales resultan tan perversas, la ideología machista y misógina es la consecuencia del régimen de explotación y no el fruto de la elección individual expresada en relaciones interpersonales nocivas y de sometimiento
. Del lado de los partidos patronales, sus candidatos y candidatas representan esta orientación social.

El movimiento de mujeres ha establecido un programa, que sólo desde el Frente de Izquierda se defiende de manera integral y prioritaria. En sus listas, se encuentran las mujeres que han puesto el cuerpo para hacer crecer y organizar esta lucha, las protagonistas del NI Una Menos en todo el país. Aún con las claras diferencias que se manifiestan en su interior, entre corrientes que separan a la cuestión de género de la lucha de clases en su conjunto, y nuestra corriente que defiende un abordaje clasista y de lucha, este Frente constituye en su integración y en su programa, la expresión acabada de las aspiraciones de las víctimas cotidianas del régimen de explotación capitalista. Para multiplicar la lucha por el aborto legal, por los derechos laborales, tarea incompatible con la subsistencia de las burocracias al frente de los sindicatos y contra la represión y contra el oscurantismo en la educación. Por la educación sexual científica y laica, por la vivienda, el trabajo en blanco y contra la violencia cotidiana que termina en el asesinato de una mujer cada 26 horas, para hacer retroceder la barbarie y la violencia debemos reforzar una alternativa política propia de las mujeres trabajadoras. Esa alternativa está presente en las listas del FIT en todo el país.



Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1465/mujer/el-frente-de-izquierda-y-el-ni-una-menos

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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