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martes, 28 de febrero de 2017

El primer mes de Trump

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Pablo Heller

Una transición convulsiva

En las pocas semanas transcurridas desde su asunción, Trump acumula varios reveses. El magnate dio marcha atrás con el decreto migratorio. En lugar de continuar la batalla legal para defender esa disposición y llevarla hasta la Corte, la Casa Blanca estaría estudiando una norma más suave en la materia. Más grave es la revelación de negociaciones reservadas por parte del ex asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, al que debió despedir, quien habría prometido al gobierno de Vladimir Putin el levantamiento de sanciones comerciales con la entrada en funciones de la nueva administración. Flynn era uno de los funcionarios de mayor confianza del presidente al comienzo de su mandato.

Estos hechos dan cuentan de las dificultades que enfrenta Donald Trump para poner en pie un gobierno bonapartista. Su aspiración es instaurar un régimen de poder personal, por encima del Congreso, y reunir los medios económicos y políticos que lo habiliten para imponer un Estado policial y desenvolver una política de guerra comercial y belicista a escala internacional.

Guerra intestina

Este camino tormentoso que recorre la administración Trump ya es señal de que una transición en aquella dirección -la del bonapartismo- no puede abrirse paso sino través de grandes sacudidas, choques y crisis políticas.

Estamos en presencia de una gran división de la burguesía norteamericana. El proteccionismo que pregona Trump choca con el esquema global de negocios y producción de muchas de las grandes corporaciones estadounidenses. Esos sectores impulsaron el rechazo del decreto anti-inmigratorio. Los bancos y una parte del mundo de las finanzas, a su turno, se encolumnan con Trump porque dispuso, entre sus primeras medidas, liberar el sistema financiero, y dejar sin efecto las regulaciones impuestas por Barack Obama luego del estallido provocado por la caída de Lehman Brothers en 2008. La desregulación, recibida con beneplácito por la banca, despeja el terreno y les deja las manos libres para operar en la burbuja especulativa en curso, y que se expresa en las cotizaciones récord de Wall Street.

Trump pretende seducir a la burguesía con una baja general de impuestos y una reactivación de la demanda interna, y conquistar así una mayor cuota en los mercados internacionales en momentos en que se registra una caída de los niveles de rentabilidad. Esta declinación de la tasa de ganancia afecta de un modo general a todos los sectores económicos, incluidos aquellos que más sacaron provecho de la globalización y tienen más distribuida su actividad comercial por el planeta. La reacción nacionalista que encarna Trump no es un fenómeno superficial: echa sus raíces en los límites alcanzados por la acumulación de capital bajo la integración global de toda la cadena de valor. El presidente norteamericano exhibe sus planes como el antídoto para revertir ese impasse.

Esa disputa intestina de la burguesía yanqui se traslada al aparato del Estado, donde se libra una verdadera guerra interna en todos sus niveles. Esa guerra incluye tambén a los servicios de inteligencia, que han revelado las conversaciones del ex secretario de seguridad Flynn. Una de las próximas e inminentes batallas se dará en la Reserva Federal. Janet Yellen, su presidenta, encendió las alarmas contra el riesgo de un déficit fiscal ingobernable como el que fogonea la Casa Blanca y adelantó que el organismo que preside estaría por disponer un nuevo aumento de la tasa de interés, lo cual entra en colisión con los planes de reactivación que pregona Trump. Un dólar más fuerte, por lo pronto, iría a contramano de una mejora de la “competitividad” de la producción local que alienta Washington.

Perspectivas


El traspié de Trump no implica que haya renunciado a sus planes. La Casa Blanca estaría dando las puntadas finales a dos protocolos que significan un ataque brutal contra los inmigrantes. Las nuevas disposiciones que están en preparación plantean extender el universo de los inmigrantes que pueden ser detenidos y deportados sin juicio previo incluidos a aquellos que no puedan probar dos años de residencia en el país. Los Ángeles Times estima que bajo estas condiciones están unos 6 millones de inmigrantes. Esta verdadera caza de personas que se abre requerirá una masiva presencia policial en la mayoría de las ciudades. Los protocolos hablan del contrato de 10 mil agentes en el interior del país y 5 mil en las fronteras para reforzar ese operativo. Es decir, la cuestión de los inmigrantes será utilizada como pantalla para apuntalar un Estado policial.

Algunos sostienen que la designación del nuevo asesor de seguridad, el general H.R. McMaster indicaría el fin del romance con Putin. Los pergaminos del nuevo funcionario lo ubican como uno de los comandantes de la ocupación de Irak y uno de los impulsores del reequipamiento del ejército estadounidense en esta ultima década. En el ultimo año ha insistido en el Senado con la necesidad de un rearme y una modernización militar, y ha señalado que los Estados Unidos está retrasado en comparación a los avances militares rusos, en particular en Ucrania. Lo cierto es que el vice de Trump, Mike Pence, en su visita a Europa, atacó a Moscú y defendió la OTAN. Si bien Pence dijo que el mensaje era del propio Trump, la prensa empieza a advertir sobre la existencia de dos líneas en Washington: “La populista radical impulsada por Donald Trump y una más tradicional que impulsan altos funcionarios como Pence y (Rex) Tillersosn (secretario de Estado) no dispuestos a desbaratar estrategias de años que ha cultivado la Casa Blanca” (Clarín, 19/2). Está claro es que si los planes de Trump entran en un impasse, se acentuarán las grietas en las filas gubernamentales y hasta la posibilidad de un impeachment, extremo ya insinuado por algunos sectores.

Importa señalar que el nombramiento de un general en reemplazo de otro pone de relieve el papel dominante de los militares en la administración Trump. Este hecho confirma la línea belicista que está en la base de sus planes. Esta política es compartida no sólo por los republicanos sino también por los demócratas. que no han ahorrado sus elogios respecto del militar designado.

En medio de este panorama continúan las movilizaciones de masas contra Trump. Pero esa iniciativa popular está bajo la tutela del a burguesía liberal y en particular del Partido Demócrata. El desafío que plantea este nuevo escenario es darle a esta irrupción de masas una fisonomía política independiente.
 

Fuente:http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/internacionales/el-primer-mes-de-trump

Los bolcheviques y la Primera Guerra Mundial

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Andrés Roldán y Christian Rath

Lenin se entera que el 4 de agosto (1914) el grupo parlamentario socialdemócrata alemán ha votado el presupuesto de guerra. Estupefacto, cree por un momento que la edición del periódico del PSD alemán que lo anuncia – Vorwärts, Adelante- ha sido falsificada por el Estado Mayor alemán pero debe rendirse ante la evidencia. El partido fundador de la socialdemocracia europea participa de la unión sagrada de la burguesía alemana para la guerra.

Es difícil apreciar hoy la conmoción política que la bancarrota del PSD y de la II Internacional significó para los trabajadores de la época. El movimiento obrero en Europa (y en Rusia) identificaba el socialismo y su lucha por la emancipación con la II Internacional. El centro del movimiento obrero moderno por su conciencia de clase y su extraordinaria organización, era Alemania. En las vísperas de la guerra tenía un millón de miembros, más de 40 diarios, una centena de publicaciones, una universidad obrera, bibliotecas, sindicatos con varios millones de trabajadores y cuatro millones de votos (34 % del electorado).

La enorme presión del imperialismo llevó a la guerra no solo a la nave insignia de la socialdemocracia.
Todos los partidos socialistas de los países beligerantes, salvo el serbio y el ruso, se alinearon en la unión nacional con sus burguesías (la mayoría de los mencheviques rusos se hizo social patriota, Plejanov, entre ellos).

La primera reacción provino del PSD Alemán: fue encabezada por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, que fueron detenidos por su agitación contra la guerra. Liebknecht, en agosto, votó en el grupo parlamentario del PSD contra los créditos de guerra, junto a otros 13 representantes, pero finalmente acepta someterse a la disciplina partidaria. Rosa Luxemburgo y una fracción del PSD criticaron este sometimiento. En diciembre del 14, Liebknecht votará en contra y hará famosa una consigna: “el enemigo principal está en nuestro propio país”. El grupo nucleado en torno a Rosa jugará un papel clave en la nueva Internacional.

En septiembre, apenas instalado en Berna, Lenin se empeñó en definir una posición sobre la guerra y agrupar a los escasos militantes opuestos a ella. Contaba con una herramienta poderosa, aún en la adversidad: el Partido Bolchevique. Constituido en partido independiente en 1912, era un colectivo militante que pasó la prueba inicial de la guerra: los diputados bolcheviques habían votado contra el presupuesto de guerra, lo que les valió el destierro a Siberia. En septiembre de 1914, Lenin, en nombre del CC en el exilio, definió la política de los bolcheviques, que pasará a llamarse “derrotismo revolucionario”. Definió al gobierno de cada país como el enemigo de su propio pueblo y planteó la necesidad de crear una nueva Internacional y transformar la guerra en guerra civil.

Zimmerwald

Convocados por sectores del partido socialista italiano y suizo los llamados internacionalistas se reunieron en setiembre de 1915 en la Conferencia de Zimmerwald (Suiza).

La minoritaria ala izquierda, liderada por los bolcheviques, llamó al derrotismo revolucionario, a denunciar a los social patriotas, a delimitarse de los centristas que los criticaban pero convivían en el mismo partido y a romper con la Segunda Internacional. El Manifiesto de la Conferencia, parido por el sector mayoritario y redactado por Trotsky, criticaba a la derecha social patriota pero no al centro socialista dirigido por Kautsky ni llamaba a romper con la Internacional en bancarrota y construir la IIIa. Rechazaba el derrotismo revolucionario y abogaba por una “paz sin anexiones ni indemnizaciones”. Lenin lo consideró “contradictorio y timorato” pero llamó a votarlo por ser un paso adelante y constituyó de inmediato la “izquierda de Zimmerwald” que publicó la resolución votada y la crítica a sus limitaciones.

“En 1919, Trotsky reeditará sus artículos de la época de la guerra. En el prólogo enumerará sus tres desacuerdos de entonces con Lenin: ´el derrotismo…el combate por la paz – al que Lenin oponía la guerra civil y el carácter de la revolución que crecía en Rusia´ que Lenin concebía como sólo democrática”. Trostky olvida un cuarto punto, fundamental, la disyuntiva entre la unidad, entonces deseada por él, de todas las corrientes hostiles a la guerra; o la ruptura, reclamada por Lenin con el centro pacifista de Kaustky-Longet que invitaba a los gobiernos a hacer la paz en vez de movilizar al pueblo contra ellos para derribarlos” (1).

La negativa de los zimmerwaldistas a romper con las ruinas de la II Internacional llevará a Lenin a concluir que ni esta Conferencia ni la posterior de Kienthal fueron la simiente de la III Internacional.

¿Por qué la catástrofe de la Guerra?

La Gran Guerra (como se llamó originariamente a la Primera Guerra Mundial) fue la expresión inequívoca de que el capitalismo había llegado a su etapa de decadencia.


El pasaje a la fase imperialista, con el predominio del capital financiero, su entrelazamiento con los Estados y la finalización del reparto del mundo entre las grandes potencias, prepararon las condiciones de una guerra total.

El crecimiento de la industria alemana y su penetración en todos los mercados amenazaba con destronar el liderazgo británico en el mercado mundial y esto empujaba al capital inglés a la confrontación.

Alemania, por su parte, llegada tarde a la ocupación de colonias, pugnaba por un nuevo reparto del mundo.

Ambas potencias (Inglaterra y Alemania) se encaminaban a la carnicería anticipando que esta sería una guerra distinta a las anteriores, donde no solo se pondría en juego la potencia militar e industrial de cada una sino la cohesión de su frente interno. Durante toda la contienda los gabinetes y estados mayores siguieron la evolución de la tensión social al interior de cada uno de los estados en guerra.

Inglaterra, Alemania y el frente interno

Los círculos dirigentes ingleses comenzaron desde principios del siglo XX una sistemática política de preparación de la guerra total en tres planos. El reforzamiento de su poderío naval, un reordenamiento de todas sus alianzas y una política dedicada a prevenir su frente interno. En relación a sus alianzas, cesaron (concesiones mediantes) los enfrentamientos con Francia por los repartos coloniales en Asia y África hasta conformar la Entente en 1904 a la cual sumaron a Rusia en 1907 (reparto de Persia mediante). En el frente interno atemperaron ciertas presiones coloniales, llevaron adelante una limitada reforma agraria en Irlanda, indemnizando generosamente a los terratenientes y establecieron concesiones al movimiento obrero (seguro al desocupado, prestaciones a la vejez y pagos por enfermedad y ampliación de los derechos de las trade union). “El peligro potencial de estas cuestiones (colonial, Irlanda y la cuestión obrera) había resultado algo disminuido, su filo revolucionario parcialmente mellado y embotado temporariamente. Desde este punto de vista (los gabinetes conservadores y liberales desde 1905 a 1914) hicieron mucho para dar a la diplomacia inglesa la posibilidad de enfrentar la tormenta del año 1914, sin temer alguna explosión más o menos poderosa en el interior del país” (2).

Alemania, por su parte, preparó sus propias alianzas, con Austria e Italia primero, con Turquía después. Y también operó en su frente interno. El impetuoso crecimiento de su industria, le dio una creciente importancia a los sindicatos alemanes cuyos afiliados pasaron de 260 mil en 1895 a 2.25 millones en 1912. Las cúpulas sindicales se vincularon al ala derecha del partido socialdemócrata (revisionista) que fue adquiriendo mayor presencia en las cúpulas partidarias y en las bancadas parlamentarias. Un mayoritario centro declamaba contra el militarismo y sólo un ala izquierda minoritaria mantenía fidelidad a los principios marxistas.

La guerra y la Revolución


La guerra sirvió a la autocracia para bloquear las tendencias del movimiento obrero y popular que, desde 1912, había comenzado un ascenso que comenzaba a evolucionar revolucionariamente.

La autocracia rusa buscó la guerra para escapar de esta situación.

Dos años después, la oposición a la guerra había crecido de un modo notorio en todos los países beligerantes. Las derrotas, la pérdida de millones de vidas, la hambruna, la desorganización económica, fueron creando las condiciones para la revolución de 1917. La preparación política determinante fue, sin embargo, la adopción del derrotismo revolucionario, que armó a los bolcheviques para orientar la lucha contra el régimen zarista, sin el freno de social patriotas ni centristas.

Un pronóstico revelador


Durnovo, un destacado dirigente del ala de extrema derecha, ex ministro del interior del gabinete de Witte (1905-1906), elevó un memorial al zar Nicolás II en febrero de 1914, seis meses antes del estallido de la guerra.

Para el ex funcionario, Rusia no debía en ningún caso tomar parte activa en ese choque. “El peso principal de la guerra, sin duda alguna, recaerá sobre nuestras espaldas… Rusia está demasiado falta de preparación…insuficientes los materiales en reserva, débil la industria, en pésimo estado las instalaciones y equipos ferroviarios, escasa la artillería y las ametralladoras”.

“Rusia ofrece un terreno especialmente favorable para las conmociones revolucionarias… el hombre simple de pueblo, el campesino y el obrero, no busca derechos políticos, no le son necesarios ni comprensibles. El campesino sueña con recibir gratuitamente la tierra ajena, el obrero quiere apoderarse de todo el capital… Y basta difundir ampliamente estas consignas… y Rusia será inevitablemente precipitada a los brazos de la anarquía... todo nuevo movimiento revolucionario degenerará inevitablemente en un movimiento socialista” (3).

El viejo funcionario ruso no fue escuchado. La ilusión del zarismo de frenar la revolución a través de la fiebre social patriótica pudo más.


Notas

1. J.J. Marie, Lenin, POSI, Madrid, 2008.
2. E. Tarlé, Historia de Europa, Futuro, Buenos Aires, 1960.
3. G. Sokoloff, La Puissance pauvre, Fayard, París, 1993.


Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/aniversarios/los-bolcheviques-y-la-primera-guerra-mundial

lunes, 27 de febrero de 2017

Organización y lucha por el 8M

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Vanina Biasi

Varios sindicatos, comisiones y juntas internas han anunciado las medidas de fuerza que se tomarán en cumplimiento del Paro Internacional de las Mujeres. Se trata de un compromiso con la convocatoria que ya está girando por más de 40 países del mundo.

Por su lado, las burocracias dirigentes de las centrales sindicales, luego del envío de una carta por parte de la asamblea de mujeres que está organizando la jornada, decidieron informar su “apoyo” genérico, pero no así al paro. La tregua de las centrales está en el centro de la escena, dejando, luego de más de un año de gobierno, que éste implementara el ajuste y la represión.

El cierre de importantes fábricas como Banghó, AGR y Atanor no alcanzó para que salieran a defender a los trabajadores. Tampoco el intento del Gobierno de judicializar la paritaria bancaria, para no otorgar el 24% comprometido. Las demandas de las mujeres trabajadoras para terminar con la discriminación salarial que sufrimos, del 27% con relación a los hombres, el acceso mayoritario a trabajos precarios, los esfuerzos en la crianza de niños y cuidados de mayores que no son cubiertos por licencias especiales o por jardines maternales, la discriminación en los ascensos del escalafón en muchísimos lugares de trabajo, no están siquiera en los planes de estas burocracias. Apenas han otorgado en algunos casos licencias por violencia de género, que luego no reglamentan ni viabilizan.

Nuestra tarea


La Coordinadora Sindical Clasista y el PdT de CABA y GBA reunió a mujeres de más de 15 gremios diferentes, en los cuales estableció iniciativas para poner en pie las jornadas con charlas, cortes de calles, volanteos y asambleas con eje en las demandas del sector: para las activistas gremiales, Ni Una Menos es generar las condiciones materiales para que la mujer no profundice su lugar de vulnerabilidad social y para que estas iniciativas sean el gérmen de una mayor organización junto a la clase obrera, para terminar con la razón de fondo de la opresión contra las mujeres: la explotación y la sociedad de clases.

El impulso mundial que tiene esta medida debe ponernos frente al desafío de luchar contra todos los intentos del poder por expropiar el movimiento de lucha en nombre de que las reivindicaciones de la mujer discurrirían al margen de la lucha de clases. El régimen de los femicidios, la trata de personas, explotación sexual y precarización laboral es inseparable de la explotación capitalista, y debe encontrar una salida junto a la clase obrera y en la lucha por una transformación social.

Entre las participantes de las reuniones del 8M se encuentran las mujeres de AGR quienes están peleando en todos los terrenos por rodear de solidaridad el conflicto, unirlo a otras luchas y de esa forma lograr el triunfo.
El gobierno macrista viene de protagonizar en el terreno de la mujer uno de sus ya tan famosos “errores”, procediendo a un recorte de 67 millones del presupuesto comprometido. No sorprende, ya que todas las cuestiones relativas a la mujer por han sido incumplidas. En la Ciudad de Buenos Aires, sigue sin ponerse en vigencia la ley del legislador Marcelo Ramal, del FIT -PO, que establece la creación de al menos un centro de asistencia a las mujer en cada comuna. La intención del Consejo Nacional de Mujeres macrista es privatizar la asistencia para cooptar a sectores de este movimiento con el presupuesto del Estado.

Seremos miles en las calles el 8M peleando para que crezcan en la Argentina y en el mundo un movimiento independiente de la iglesia, del Estado y de los explotadores. ¡Vamos, compañeras!
 

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/mujer/organizacion-y-lucha-por-el-8m

El Correo y otros “sobres”

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Marcelo Ramal

La virtual condonación de la deuda del grupo Macri con el Estado argentino, a raíz del caso del Correo, ha sorprendido a quienes, en verdad, no se deberían sorprender. El coro de partidos que han gobernado la Argentina desde los años 90 hasta hoy –pasando por Macri, Stolbizer, Massa y el kirchnerismo- se escandalizan frente a una medida que beneficia, no ya a los “amigos del poder”, sino a los padres y hermanos del mismo.

Pero al fin al cabo, el Correo Argentino es un retrato de la Argentina: o sea, del Estado y sus partidos como una oficina de rescate sistemático de la clase capitalista, a costa de los que viven de su trabajo.

El Correo argentino fue reestatizado en 2003. El Estado, a cuenta del kirchnerismo, se cargó con la hipoteca que le dejaron los Macri por la empresa estatal, sin resarcir en forma elemental e inmediata al Estado por los cánones que Socma le adeudaba desde hacía varios años. El Estado “nac y pop” dejó dormir esa deuda en los estrados judiciales durante más de una década. Ahora, los administradores macristas han aceptado cobrar la deuda pulverizada, en quince cuotas y con un interés misérrimo.

Pero este final del conflicto del Correo, que tanto escandaliza a los oficialistas “republicanos” y a los opositores”, es sólo una variante de la salida que todos ellos avalaron después de la bancarrota de 2001: nos referimos a la pesificación de la deuda de los grandes grupos capitalistas. Con los mismos métodos que ahora la justicia y los administradores macristas le aplican a Socma, se dispuso en 2002 la pesificación asimétrica, por la cual los grandes grupos capitalistas –de Socma a Clarín- fueron habilitados a cancelar sus pasivos en una relación 1 a 1 con el dólar, cuando la devaluación lo había llevado a 3,60$. Este impacto sobre la deuda de Socma fue recordado en estas horas por el propio ministro Aguad, después de calificar a los Macri como ‘insolventes’ para pagar lo que realmente deben por el Correo. Esa escandalosa licuación de deuda a los capitalistas fue financiada por una indexación sólo parcial a los ahorristas, y por la completa desvalorización de los salarios. De Kirchner a Massa, pasando por los Macri, todos celebraron esta enorme confiscación social, cuyos mecanismos son reiterados ahora en el nefasto acuerdo entre el Estado y el Correo. En este caso, la confiscación se sirve de las normas –también “asimétricas”- que relacionan al Estado con las corporaciones capitalistas. Los mismos que licuan sus deudas en los procesos concursales, arrancan luego del Estado indexaciones para sus contratos de servicios públicos.

El episodio del Correo trae a colación otro mecanismo de rescate del capital de la última década –a saber, las estatizaciones o nacionalizaciones kirchneristas. En 2003, al quedarse con un Correo vaciado e indultar a los vaciadores, Kirchner le prestó un precioso servicio a Franco Macri, el cual probablemente selló el sostenimiento posterior del empresario a su gobierno. Lo mismo ocurrió después en YPF o Aerolíneas, cuyas estatizaciones resarcieron o salvaron a sus vaciadores.

Tirón de orejas


El Correo le ha valido a Macri un tirón de orejas por parte de los editorialistas de “Clarín” o “La Nación”. Quieren que la recolonización del país y la escalada contra los trabajadores que le encomiendan al régimen actual no sea ‘empañada’ por la defensa de intereses particulares. Abogan por un Macri lejos de Correo, y un Trump sin la Torre Trump. Naturalmente, no abren la boca frente a los despojos institucionales del endeudamiento serial, la liquidación de leyes laborales o el cierre fraudulento de plantas o talleres por parte de los beneficiarios de todas las pesificaciones o devaluaciones de la historiacomo el grupo Clarín y su taller AGR, hoy ocupado por sus obreros. Por eso, la sangre no llegará al río: por encima de los negociados del Correo, de Avianca, de las cuentas off shore del espía Arribas o los Panamá Papers, está la ofensiva contra la clase obrera. En nombre de ese objetivo de fondo, la gran burguesía cierra filas con el gabinete de Cambiemos.
 
Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/politicas/el-correo-y-otros-sobres

domingo, 26 de febrero de 2017

Burocracia sindical y burguesía nacional

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Christian Rath


A dónde va la UOM
Los medios han silenciado el enorme fracaso de la movilización convocada por la UOM “en defensa del trabajo nacional” frente al Ministerio de Trabajo. Aun considerando que estuvo reservada a los “cuerpos orgánicos” y sin paro, la presencia del total de delegados de Capital y GBA debería haber multiplicado notoriamente la concentración obrera. “Cuando el Secretariado de la UOM llama a una movilización de los llamados cuerpos orgánicos, ya se sabe que el desenlace ha sido pactado previamente con el gobierno y las patronales”, nos diceun activistas de la UOM de Zona Norte. Así fue en este caso. Caló anunció, frente al despido de los 183 trabajadores de Banghó, el canje de las desvinculaciones por suspensiones por 60 días pagando el 70 % del salario. Eso sí ,a condición de abandonar todo intento de ocupación de la planta, lo que le permite a la patronal continuar su tarea de vaciamiento. Planteó, además, que la UOM sería “intransigente” en cuanto a la defensa del 6 % (¿?) perdido por el salario en 2016, luego de la peor paritaria de la UOM en su historia. El centro de discurso estuvo volcado a explicar la necesidad de defender el trabajo nacional, debido a la negativa del gobierno de suspender la quita de aranceles del 35 % a los productos importados de informática y, más en general, a su rechazo a atender los reclamos industriales sobre los aranceles de importación.

Una movilización vaciada y una tribuna arrendada por la burguesía “nacional”.

Qué política

No es lo único de este tenor en la UOM. Si se toman las recientes ocupaciones de fábrica frente a despidos, en PMV (Hurlingham) y en Mefro Wheels (Rosario), se observará una nota común. La UOM Morón, en el primer caso, planteó de entrada el pago de las indemnizaciones, y las terminó aceptando al 60 %. En el caso de Santa Fe, llegó a presionar a los trabajadores para que las aceptaran.

Esta política se expresa en otro punto: el ocultamiento de la masacre social que se está produciendo. La UOM denunció 9.000 despidos y 15.000 suspensiones a lo largo del 2016. ¿Cómo puede ser si sólo en Tierra del Fuego hubo 8.000 despidos, la mayoría encuadrada en la UOM? Con un agravante: los despidos no deben considerarse desde el ascenso de Cambiemos, sino desde 2013, cuando la recesión comenzó a sentirse. Sólo en Campana, los despidos, incluyendo efectivos y contratados de planta central y tercerizadas fueron 1.800 desde 2013, sobre un plantel total de 5.500.

¿Un argumento contundente?

La burocracia vuelca hacía adentro un mensaje en defensa de la industria nacional que el titular de la UOM Morón condensó de este modo: “En esta planta (PMV, la que acaba de cerrar) se fabricaban cabinas para el sector del agro para la empresa PLA que está en la provincia de Santa Fe y ésta ha decidido importar maquinaria desde Italia dejando, a su vez, trabajadores en la calle” (infogremiales, 21.2.17).

Aparentemente inobjetable: los trabajadores deberían luchar, entonces, en defensa de la industria nacional y aliados con ésta para defender sus propios empleos. El punto es que esa burguesía “nacional”, como bien lo reconoce el hombre del aparato de la UOM, no tiene ningún interés en defender el empleo de los trabajadores y sí ver de qué modo utiliza el conflicto para reforzar la explotación del trabajador. Llegado el caso, se convierte en importador. En septiembre, en el Foro de Inversiones convocado por el gobierno, Pagani (Arcor), Rocca (Techint) se colocaron del lado del gobierno norteamericano y europeo en el enfrentamiento con China. Sin embargo, Arcor y Techint son los campeones en la cruzada del gobierno por la rebaja del costo laboral a través de una nueva ola de despidos y flexibilidad laboral. Mientras blandía la bandera de la industria nacional, Paolo Rocca dejó a casi 2.000 obreros en la calle en tres años.

La burocracia sindical está atada al Estado por múltiples canales (no menor, los financieros) y es furgón de cola de la burguesía nacional.

Finalmente, ¿alguien ha leído un pronunciamiento de la burocracia de la UOM, no digamos una acción, contra la adenda de flexibilización firmada en Vaca Muerta? No llegó a saludarla, como sí hizo Paolo Rocca, pero el silencio no es neutro.

Esta política incluye a todo el Secretariado, incluyendo su ala CFK, agrupada en la Corriente Federal (Frutos, Gutiérrez).

- Frente a cada empresa que cierre, ocupación de la planta.

- Frente a los despidos y suspensiones, apertura de los libros de las empresas por comisiones obreras electas

- Por una gran agrupación clasista nacional

- Paro Activo ya

 
Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/sindicales/burocracia-sindical-y-burguesia-nacional

Ecuador, ante el fin de una etapa

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Gustavo Montenegro

El candidato de la oficialista Alianza País, Lenin Moreno, superó el 39 por ciento de los votos mientras que el banquero Guillermo Lasso, de Creo, rondaba el 29 por ciento de los sufragios. Este último ya recibió el apoyo de Cyntia Viteri, candidata del Partido Social Cristiano, que terminó tercera con el 16 por ciento, de cara a una eventual segunda vuelta. Así las cosas, el balotaje parecía irreversible en los comicios ecuatorianos.

Aunque puede retener el poder, el oficialismo ha perdido casi diecisiete puntos con respecto a la última reelección de Correa y perdería también la mayoría de dos tercios que tenía en la Asamblea Nacional. Esta declinación fue anticipada por los últimos comicios regionales, donde el gobierno perdió las alcaldías de Quito y Guayaquil.

“Tormenta perfecta”

La elección ecuatoriana estuvo marcada por lo que el saliente presidente Rafael Correa calificó como una “tormenta perfecta”: la caída de los precios del petróleo en una economía extremadamente dependiente de su renta y la devaluación monetaria de los países vecinos, con su consiguiente impacto en la competitividad de los productos de una economía que se encuentra dolarizada. A esto se añade, como elemento coyuntural, el impacto del terremoto del año pasado.

El régimen de Correa supo aprovechar la bonanza petrolera (y minera) para sostener un endeudamiento creciente y financiar una importante malla de contención social y megaobras de infraestructura. Desde 2008, China se transformó en el principal prestamista del país (con el saldo exportable de petróleo como garantía) y las compañías chinas son las principales contratistas, junto a las brasileñas (las esquirlas del Lava Jato han sido también motivo de debate en la campaña).

Desde un punto de vista político, Correa complementó el manejo social de la renta petrolera con la regimentación de las organizaciones sindicales y populares (límites al derecho a huelga y quita de la personería al gremio de maestros) y una férrea oposición a la legalización del aborto y el matrimonio igualitario.

Este “ciclo” está cuestionado: la caída de los precios del petróleo muestra la extrema precariedad de la “revolución ciudadana”, que no procedió a ningún cambio de fondo en las relaciones sociales.

El endeudamiento de la economía ecuatoriana está encontrando un techo: en 2016, Ecuador vivió un proceso de endeudamiento interno y externo por 13 mil millones de dólares (El País, 2/1), lo que llevó la deuda cerca del 40% del PBI. Como el kirchnerismo con Anses, el gobierno apela al endeudamiento con el Instituto de la Seguridad Social para financiarse. En diciembre, se endeudó por 750 millones a una tasa de interés del 10% a 10 años de plazo, y debió proceder a un aumento de los encajes bancarios.

Algunos creen que este cóctel explosivo llevó a Correa a dar un paso al costado.

Ajuste en los dos lados del mostrador

El oficialismo presentó la contienda como la pelea entre el ‘proyecto’ y un regreso al pasado neoliberal, pero omite decir que el propio Correa empezó las políticas de ajuste y llevó adelante una acentuación del endeudamiento. Resolvió un aumento “provisorio” del IVA y no frenó el comienzo de los despidos en el sector privado.

De cara a un futuro económico sombrío, tanto Lenin Moreno como Guillermo Lasso se presentan como los comandantes del ajuste. Moreno ha llamado a un “acuerdo por la inversión, la producción y el empleo” y ponderó el fin de la “confrontación” entre los ecuatorianos. Como ha advertido el economista Alberto Acosta-Burneo, “sea quien sea el que gane las elecciones (…) será el sepulturero del socialismo del siglo XXI. Ya no hay beneficios para redistribuir, lo único que queda para repartir son cuentas a pagar” (La Nación, 17/2). En otro diario, este mismo economista caracteriza que la diferencia consiste en que a dicho ajuste “el delfín de Correa lo haría paulatinamente o intentaría postergarlo. Un gobierno de la oposición lo haría más rápido, pero trataría de conseguir fondos del FMI” (El País, 19/2).

A diferencia del planteo “gradualista” de Lenin Moreno, el banquero Lasso supone también un giro en la política exterior: renegociación de la deuda con China, abandono del Alba, endurecimiento con Venezuela, expulsión de Assange de la embajada en Londres, acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, integración a la Alianza del Pacífico. Y reclama plena libertad para contratar y despedir en beneficio de las patronales.

Izquierda

La izquierda y centroizquierda ecuatoriana son el soporte de la candidatura de Francisco “Paco” Moncayo, que obtuvo un 7 por ciento de los votos. Este general canalizó el apoyo de movimientos sociales y de la Unión Nacional de Educadores, cuya secretaria general Rosana Palacios fue candidata a la Asamblea Nacional. La UNE sufrió la quita de la personería gremial por parte del gobierno y enfrentó la reforma educativa reaccionaria de Correa, un engendro que destruye la estabilidad laboral de los maestros y es mirado con admiración por el ministro argentino Esteban Bullrich y el PRO.

Pero el planteo de Moncayo, disfrazado con refritos centroizquierdistas como la “participación ciudadana” y algunos reclamos del movimiento popular (descriminalización de la protesta, devolución de la personería a los maestros), es enteramente patronal: renegociación (convalidación) de la deuda externa, cré- ditos a la pequeña y mediana empresa, “administrar los recursos responsablemente” (sic), “fortalecer la dolarización” (sic), etcétera. El estalinista Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (PCMLE) llamó a un “voto castigo” contra Correa y a un voto acrítico por este personaje (En Marcha 1760, 15/2).

Perspectivas

Ecuador no es ajeno a una transición en América latina caracterizada por el ocaso de las experiencias nacionalistas y las dificultades de los relevos derechistas para abrirse paso. La peculiaridad del caso ecuatoriano es que este desenlace podría estar comandado por un hombre del riñón de la “revolución ciudadana”.

Correa logró abrir un largo paréntesis frente a un período prolongado de inestabilidad política y social. El salto en las políticas de ajuste replanteará la capacidad de contención de un régimen en un país donde aún está fresca en la conciencia de las masas la memoria de varios levantamientos populares.

El desarrollo de un planteo político independiente del nacionalismo burgués y la derecha, entre los cuales ha oscilado la izquierda ecuatoriana en este período, es clave para abrir un rumbo a los explotados ecuatorianos en esta nueva etapa.
 
Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/internacionales/ecuador-ante-el-fin-de-una-etapa

sábado, 25 de febrero de 2017

Campamentos de la UJS en todo el país

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Julián Asiner

De los glaciares a los valles tucumanos, de la cordillera a la costa, pasando por las sierras de Córdoba, miles de jóvenes de todo el país están participando en estos días de los campamentos organizados por la Unión de Juventudes por el Socialismo con el apoyo de la Comisión de Educación y Propaganda del PO. Los campamentos son una instancia de confraternización y recreación para quienes venimos de protagonizar en común, a lo largo de todo el año pasado, grandes luchas contra el gobierno de Macri y los gobiernos provinciales. Es un momento ideal para abocarnos a la formación política, repasando en esta oportunidad los 100 años de la Revolución Rusa. Se han realizado cursos en Santa Cruz (Los Antiguos y El Chaltén), Río Negro (Bariloche), Córdoba, Neuquén. Ahora vienen Mendoza, NOA y el central de la UJS.

Vista desde los desafíos del presente, la Revolución de Octubre retrata la vigencia de la revolución socialista en nuestra época. La declinación del orden social capitalista, y las guerras y revoluciones que este proceso engendra, no las tenemos atrás sino, por sobre todo, adelante. La UJS apuesta a transformar a miles y miles de jóvenes en luchadores conscientes, es decir, en militantes políticos. Forjar una dirección revolucionaria, socialista, de la juventud es la gran tarea que tenemos por delante. Solo un gobierno de los trabajadores podrá acabar en nuestro país con el hambre, la desocupación, la represión policial, la violencia contra las mujeres, la destrucción de la educación y la superexplotación laboral.

Es con esta mirada estratégica que los campamentos de la UJS están abordando, también, los desafíos inmediatos del 2017. El gobierno de Macri está demostrando que le queda grande la tarea de recauchutar el agotado régimen político argentino, que nunca se recuperó del estallido de 2001. Sus planes de ajuste cuentan con el apoyo de todo el arco político patronal pero chocan con la carencia de recursos políticos para la tarea que se propone. Es un escenario propicio para que irrumpa la juventud con su propia agenda, para que la izquierda y los trabajadores emerjan como alternativa política. Es ésta y no otra la perspectiva que ofrecemos al Frente de Izquierda y a la juventud de todo el país.
 
 

El robo continúa

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Partido Obrero
"Cambiemos"

El gobierno de Macri subió en medio de las denuncias por los desfalcos perpetrado por Lazaro Báez, López y sus bolsos y otros.


A poco de andar, sin embargo, demostraron que no tienen nada que envidiarle en ese plano a la camarilla “nac y pop”.

A los Panamá Papers, le ha sucedido el autoperdón de la deuda por el Correo Argentino, en favor de la familia Macri.

Y luego, las cuentas off shore de Arribas, el jefe de espías del gobierno. Y después, la escandalosa entrega de rutas áreas nacionales a favor de Avianca, la empresa del buitre Paul Singer…

Con los “republicanos” de ¡Cambiemos! (sic), el robo continúa. No son “errores”: es una clase social, que bajo el amparo de todos los gobiernos se ha servido del presupuesto público, de la licuación de sus deudas y la fuga de capitales.

Pero este mismo gobierno es el que no vacila en consumar otros saqueos: el del derecho al trabajo, amenazado por despidos y cierres de plantas.

El del salario, que Macri y su gabinete someten a paritarias con techo, y muy por debajo de la inflación.

Otros vaciadores, los de nuestras organizaciones obreras –la burocracia sindical- toleran este saqueo desde hace más de un año de gobierno macrista, sin convocar a una sola medida de lucha de alcance nacional.

Los corruptos del Correo y las cuentas “off shore” no tienen autoridad para ajustarnos.

Con los compañeros de AGR, con los de Banghó y Atanor; con las docentes de todo el país.

El 7, marchemos a reclamar el paro activo. El 8, paremos y movilicemos junto a la mujer trabajadora. 


Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/politicas/el-robo-continua

viernes, 24 de febrero de 2017

AGR-Clarín marchó a Plaza de Mayo

23 de febrero de 2017 | #1447 | Por Corresponsal


Reclamaron que el gobierno intervenga ante el cierre trucho de la empresa

Los obreros gráficos realizaron el miércoles una jornada de protesta para reclamar la intervención del gobierno en el conflicto de AGR-Clarín y una resolución favorable a su reclamo de reincorporación de los 380 despedidos, con los que la patronal de Magnetto busca liquidar sus conquistas y organización gremial. La medida fue resuelta días atrás en un numeroso plenario de delegados gráficos en la sede de la Federación Gráfica Bonarense (FGB). Alli, en Paseo Colón 731, realizaron este mediodía una conferencia de prensa, poco antes de iniciar la movilización a Plaza de Mayo, acompañados por referentes de los sindicatos de docentes universitarios (Conadu Histórica y AGD-UBA), los periodistas de Sipreba, los del neumático y de la FGB.

Pablo Viñas, secretario general de la Comisión Interna, señaló que la ocupación de AGR "se ha transformado en el epicentro de la lucha contra los despidos y el ajuste del gobierno" y expresó la solidaridad con otros trabajadores en lucha por sus puestos de trabajo, como Banghó, Textil Neuquén y Atanor, entre otras, y reafirmó la convocatoria a "ocupar toda fábrica que cierre o despida".

Los luchadores gráficos se dirigieron a la Casa Rosada, junto a organizaciones sindicales y políticas, a reclamar la intervención de Mauricio Macri luego de la sistemática inacción del Ministerio de Trabajo, cuyos funcionarios reiteraron en varias reuniones que el conflicto "los excede" y cuyo titular, Jorge Triaca, incumplió la promesa de reunirse con sus representantes.

Movilización y acto

En el marco de la marcha, la dirigencia de la Federación Gráfica Bonaerense se cortó sola para hacer un acto propio. Miguel Bravetti, dirigente de la Naranja Gráfica, señaló que esto violaba los acuerdos previos a la movilización.

Los trabajadores de AGR, por su parte, ingresaron en la Casa Rosada una carta dirigida al Ejecutivo, y desarrollaron luego un acto. Bravetti resaltó el valor de esta lucha a la luz de la avanzada de despidos y topes paritarios del gobierno, "que sufrió sin embargo una derrota en el caso de los bancarios". El dirigente gráfico señaló también que la movilización convocada por la CGT será para el movimiento obrero combativo un terreno de disputa y de lucha política. "Nuestro planteo (y entiendo que vamos a tener un acuerdo) es que hay que armar una columna diferenciada, encabezada por los trabajadores de AGR, con un programa que nos delimite del intento de llevar al movimiento obrero detrás de programas hostiles a los trabajadores, de subsidios y beneficios a las patronales".

Luego tomó la palabra Viñas, quien señaló que la movilización de hoy "es un peldaño más en esta lucha", y resumió el intenso derrotero de la misma. "En estos 38 días, estamos haciendo historia: hemos tenido un paro general del gremio, que hacía más de 30 años que no se convocaba; hemos cortado rutas en más de 20 provincias, en la puerta de Canal 13, en el Obelisco, frente a la planta impresora de Clarín, donde tuvimos la solidaridad de los camioneros".

El delegado hizo referencia al conflicto abierto en Atanor, con un centenar y medio de despidos: "Hoy llegaron a su laburo y les pasó como nos pasó en AGR (...) trabajadores con 20, 30 años de antigüedad, que les avisan por un papelito que está la liquidación a disposición; ¡liquidación las pelotas! Hay que ocupar la fábrica y defender los puestos de trabajo".

"Los trabajadores de AGR hemos defendido siempre una posición independiente del gobierno y las patronales; no solo de este gobierno, sino también del anterior, que también nos mandó la infantería y por el cual también tuvimos despidos masivos", señaló Viñas, quien destacó que el gobierno macrista y Clarín pretenden usar el caso de AGR como "ejemplo de atropello a los convenios, despidos a los trabajadores, desarme de la organización gremial".

Para Viñas, hay una ofensiva general de la burguesía que el movimiento obrero debe responder con un inmediato paro general. Por último, destacó la gran perspectiva del conflicto de la gráfica, en la medida en que empalma "con un calentar de motores, por abajo, en toda la masa trabajadora, que no aguanta más a esta CGT y a su pasividad", así como con las nuevas ocupaciones, la lucha salarial de los docentes y la pelea contra la reforma laboral, "Es la perspectiva de todo un movimiento obrero peleando contra el ajuste de Macri y de los gobernadores".

Luego del acto, la columna de manifestantes se dirigió hasta la Avenida 9 de Julio para ahí desconcentrarse.
 

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/sindicales/agr-clarin-marcho-a-plaza-de-mayo

7 de marzo: vamos por un paro activo nacional ya

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Néstor Pitrola

Para el próximo 7 de marzo, la CGT convoca a una movilización de los gremios industriales, pero con acompañamiento de todo el movimiento obrero. A ella se ha plegado la CTA y, en particular, movilizarán los gremios docentes, en el marco de un paro en todo el país al inicio de las clases reclamando la paritaria nacional. Para ese entonces AGR Clarín llevará 49 días de ocupación y nuevos sectores entran en lucha contra los cierres de plantas. Es el caso de Atanor en Baradero, lo que ha motivado la movilización de la CGT local.

La situación social está marcada por miles de despidos y suspensiones, por el tope a las paritarias -incluída la persecución a los jueces que defendieron lo firmado por La Bancaria-, por los tarifazos reforzados, la ofensiva contra los convenios colectivos en la línea de Vaca Muerta, la nefasta ley de ART, el decreto de expulsión de inmigrantes y el anuncio de una nueva Reforma Laboral, sea por ley o por decreto. Todo ello, tras la perpetuación del impuesto al salario que logró el gobierno a fin de año, con expreso apoyo de la CGT. Desde luego, hay que integrar a este listado toda la escalada inflacionaria, que contrasta con la miseria jubilatoria y la deflación general de los ingresos de la población trabajadora.

Un canal para los luchadores

En este cuadro de ofensiva general contra el movimiento obrero, la movilización será un canal insoslayable para quienes están en lucha. Pero, por sus características y preparación previa, la CGT la piensa como un nuevo 29 de abril pasado, es decir como un movimiento de descompresión para salvar la tregua de fondo con la cual viene acompañando la política de ajuste del gobierno de Mauricio Macri, los gobernadores y el conjunto de la patronal y el arco político que le responde.

Programa patronal

Por lo pronto, y al ser sin paro, algo que los gremios del transporte se han encargado de reafirmar expresamente, se presenta como una movilización de aparatos sindicales que no convoca a la masa fabril y laboral, que seguirá obligadamente en sus lugares de trabajo. Quieren evitar que un abandono de tareas se transforme en un plebiscito de centenares de miles en todo el país contra la ofensiva en curso.

Por otro lado, la CGT ha convocado a sectores empresariales de pymes y hasta a sectores de la UIA. Con el argumento de la “defensa del trabajo nacional contra las importaciones”, le confiere a una movilización obrera un programa de demandas patronales como “las compensaciones” que ha pedido Juan Carlos Sacco, el negrero de la patronal gráfica en la UIA.

Esta perspectiva confunde y subordina al movimiento obrero detrás de la patronal, obviando el aspecto central del momento: que el proteccionismo de la clase patronal –muchas veces ella misma importadora- es una coartada para promover un ataque al movimiento obrero, en nombre del “costo argentino” o la “competitividad”.

El mismo contenido tienen los planteos devaluatorios de algunos sectores empresariales. Por eso, la patronal y toda la coalición política del ajuste acompañó, incluso en medio de una severa crisis política del gobierno Macri, las leyes del ajuste. Fue el caso bochornoso de la ley de ART, donde Massa, el PJ de Bossio y el Smata y el FPV, se las ingeniaron en Diputados para que salga, cuando se conocía al mismo tiempo el fallido decreto de rebaja de la movilidad jubilatoria.

Objetivo: evitar el paro

Las reuniones del triunvirato cegetista, pidiendo apoyo del PJ de “Barrick” Gioja, Pichetto y Scioli; el de Massa y su socia gorila y apoyatura de Vidal que es Stolbizer, el de los socialistas del ajustador Bonfatti e incluso el de los radicales y PRO, tienen el mismo carácter y son indicativas de que la movilización, es usada como recurso para evitar un paro. La burocracia que se fotografió en Olivos para despedir con Macri el 2016, ahora se coloca en una postura diferente para salvar la misma política.

Tal vez todo el corolario de la supuesta “ruptura” con el gobierno sea pedir un voto opositor, a favor de los socios políticos del ajuste. Por lo pronto, le entrega a los Massa y los Pichetto un terreno de demagogia con las luchas populares.

En vez de preparar un paro nacional, la burocracia maniobra para que éste no ocurra, o, si la crisis social lo impone, para que constituya una medida aislada y sin perspectiva.

Subordinación del kirchnerismo

Un párrafo especial merece el kirchnerismo sindical que se ha subordinado a la CGT. La Federación Gráfica pasó un mes entero sin mover un dedo por AGR Clarín hasta la marcha del 22, que se concretó sin paro y cuando se siguen haciendo las revistas en distintos talleres. Sólo la tenacidad de la ocupación y las permanentes medidas de lucha que la acompañan han arrancado la marcha a Plaza de Mayo de una FGB, que sigue la política de la UOM y los gordos en torno al 7 de marzo.

Lo mismo vale para la CTA Yasky, que tiene a la enorme Ctera en el centro de la escena por la paritaria docente y el impacto que puede tener para el conjunto de las negociaciones paritarias. Baradel fue a anunciar el no inicio a la CGT, sirviéndose de la adhesión al 7 de marzo, para evitar la organización de una huelga general docente en defensa del salario.

El clasismo tiene que desenvolver una política propia frente al 7 de marzo. Separar a los trabajadores del planteo patronal proteccionista que se funda en subsidios, ataques a las conquistas obreras y un devaluacionismo que pagan los trabajadores. Llamamos a movilizarnos con un programa de defensa del salario equivalente a la canasta familiar y la ocupación de toda fábrica que cierre y despida masivamente, por el reparto de las horas de trabajo sin afectar los salarios, por un aumento de emergencia a los jubilados, por comisiones obreras de higiene y seguridad contra las ART de la muerte, por la anulación del decreto antiimigrante y contra toda represión a las luchas del movimiento obrero.

Paro Activo Nacional Ya

Para nosotros, no se trata de “embretar” a la burocracia sindical para que finalmente haga un paro aislado, que sería un eslabón más de la política de acompañamiento del ajuste en un nuevo contexto. Nuestra política es una acción decidida del movimiento obrero para llevar las luchas a la victoria y para que una irrupción de la clase obrera con toda su fuerza, quiebre el ajuste.

Se trata de impulsar asambleas en los lugares de trabajo, con la política del cese de tareas donde sea posible, para movilizar masivamente en una columna independiente, encabezada por los gráficos de AGR Clarín, la gran lucha obrera de la etapa. Esto, con una consigna central: Paro Activo Nacional Ya.

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/politicas/7-de-marzo-vamos-por-un-paro-activo-nacional-ya

jueves, 23 de febrero de 2017

Opongamos a la coalición del ajuste una alternativa política de los trabajadores y la izquierda

23 de febrero de 2017 | #Prensa Obrera 1447 | Por Partido Obrero en el Frente de Izquierda
Manifiesto político del Partido Obrero
Las elecciones de 2017 tendrán lugar en medio de una franca escalada antiobrera y antipopular del gobierno de Macri y de sus pares provinciales. El kirchnerismo, que terminó sus días entre pactos con Chevron y el represor Milani al frente del Ejército, le abrió paso a un régimen de agresión directa a las masas. A cuenta del conjunto de la clase capitalista, el gobierno “Cambiemos” timonea una operación de colonización financiera internacional, ofreciendo como garantía un ataque contra las conquistas históricas de los trabajadores. El acuerdo con los fondos buitre y un re-hipotecamiento nacional de 50.000 millones de dólares; el aumento del 400% de las tarifas de luz y gas; una caída del salario del orden del 10% en promedio, como resultado de paritarias que resultaron inferiores a una inflación del 40%; la consolidación de la miseria jubilatoria y del impuesto al salario, que el macrismo había prometido eliminar son las manifestaciones más evidentes de este proceso de confiscación al pueblo.


Régimen y coalición del ajuste

¿Cómo pudo un gobierno parlamentariamente minoritario y con la mayoría de las provincias gobernadas con opositores llevar adelante esta escalada reaccionaria? Es que no estamos ante un gobierno, sino ante una coalición y un régimen de ajuste. Desde sus gobernaciones o el Congreso, la oposición mayoritaria o tradicional, sea la del Frente Renovador (Massa), del Pejotismo- kirchnerismo, o los llamados “progresistas” o “socialistas”, han asegurado el progreso de esta agenda antipopular. Esta coalición debutó aprobando el acuerdo con los fondos buitre. Luego, convalidó el veto presidencial a la ley antidespidos, el tarifazo y los “regímenes de empleo” que no crean empleo, sino que financian a los capitalistas el reemplazo de trabajadores con antigüedad y convenios por jóvenes precarizados y sin derechos laborales. En Córdoba, en la “socialista” Santa Fe o en la Santa Cruz de Alicia Kirchner, los ajustes fueron tan intensos como en la propia administración nacional. Los gobernadores que responden a Massa o a Cristina suscribieron con Macri todos los pactos que condicionan la habilitación a endeudarse a una política de ajuste, que tiene entre sus ejes la modificación reaccionaria de los sistemas jubilatorios provinciales.

Este régimen ha tenido un pilar fundamental en la burocracia de los sindicatos: sin la tregua otorgada por el triunvirato de la CGT, las medidas ajustadoras del macrismo no hubiesen podido avanzar. Las CTAs se han subordinado a la burocracia sindical cegetista, del mismo modo que el kirchnerismo se somete al pejotismo tradicional. Las movilizaciones de la burocracia sólo están concebidas para descomprimir la presión obrera, dilatar indefinidamente la adopción de medidas de lucha y salvar así su compromiso estratégico con la ofensiva capitalista.

Esta coalición ´de hecho´ expresa, en definitiva, el apoyo del conjunto de la clase capitalista a la orientación de fondo que está en marcha desde el Estado.

Los bloques en pugna

La oposición “tradicional” que competirá en estas elecciones no presenta cuestionamientos de fondo a esta orientación antiobrera y antinacional. Al interior de “Cambiemos”, los aliados de Macri –como el radicalismo o Carrió- sólo le piden al gobierno que comparta el poder con ellos. Temen que las corruptelas que brotan todos en torno de los Macri terminen precipitando una crisis política y azuzando rebeliones, que la orientación del ajuste está despertando y va a despertar. La “republicana” Carrió no ha condenado el escándalo del Correo, y ha protegido al carapintada Gómez Centurión: sus invocaciones a la transparencia sólo apuntan a disimular a la camarilla de negocios que domina al gabinete nacional, y proteger a la ´figura presidencial´ de sus aspectos más groseros. La candidatura de Carrió será usada para darle una credencial de transparencia a una camarilla saqueadora del Estado.

El peronismo y el kirchnerismo se servirán del carácter distrital de las elecciones para disimular su aguda desintegración. El salteño Urtubey ensaya un frente 'amplio' que no excluye a sus coprovincianos de Massa y el PRO. El pejota cordobés, al mando del pro-macrista Schiaretti, integraría a sus filas a los socios de Massa y De la Sota.

El kirchnerismo no oculta su intención de constituir listas comunes con el PJ y la burocracia sindical, o sea, con los principales socios del ajuste. En la provincia de Buenos Aires, el planteo pejotista de construir las listas de “abajo hacia arriba” demuestra que, si Cristina Kirchner es finalmente candidata, será el mascarón de proa del aparato político que cotidianamente teje sus acuerdos con el gobierno de Vidal. Pero por las mismas razones, ese aparato podría terminar prescindiendo de la ex presidenta. El kirchnerismo llega a las elecciones como un rehén del pejotismo, del cual no se ha diferenciado más que retóricamente. Los senadores kirchneristas, sin excepción, acaban de reelegir como presidente de su bloque al xenófobo y filomacrista Pichetto.

El massismo, otra expresión de desintegración del peronismo, es una legión de burócratas parlamentarios y sindicales que mayoritariamente emigraron del kirchnerismo en 2013, para liderar el cambio de frente patronal que terminó llevando, no a Massa, sino a Macri a la presidencia. Massa se paseó con Macri por Davos, mostrando su total acuerdo con el pacto con los fondos buitre y, más en general, con el operativo de mega-endeudamiento que timonea el gobierno. La burguesía industrial que apoyó a Massa en 2013 tiene, por ahora, sus fichas colocadas en “Cambiemos”. El massismo ha acompañado la orientación ajustadora del gobierno, y es el principal impulsor de las iniciativas de precarización laboral, así como de endurecimiento de la legislación represiva contra la juventud y los inmigrantes. Una parte de la burocracia sindical más colaboracionista reporta a Massa, quien se ha pronunciado públicamente contra el paro nacional. La función de sus socios -Stolbizer y el centroizquierda- es la misma que la de Carrió con Macri: darle credencial de honestidad a quien fuera jefe de gabinete de Jaime, Shiavi y López.

En las elecciones que se vienen, la oposición capitalista al gobierno “Cambiemos” no cuestionará su orientación de fondo: reclamará su lugar en las combinaciones parlamentarias, en algunos casos, y en la administración general del Estado, en otros.

Perspectivas de lucha

Aunque se presentan bajo el nombre rutinario de “renovación de medio término”, estas elecciones quieren ser usadas por el gobierno para revalidar títulos, de cara a una profundización del ajuste. Quieren valerse del voto popular para respaldar su ataque a las condiciones de vida del pueblo. Tienen plena conciencia que la “salida” económica pergeñada por su gobierno engendra contradicciones cada vez más explosivas. El endeudamiento masivo apenas ha servido para reciclar la hipoteca de la deuda pública. El ingreso de capitales –y la libertad de la burguesía para poder sacarlos del país- se sostiene al precio de otorgarle al capital financiero un beneficio ultrausurario, que ha agravado la recesión.

La gran burguesía se sirve de esa recesión para promover un proceso de concentración y remate de los capitales más débiles. Pero principalmente, para un ataque de características históricas a las conquistas obreras. En la agenda oficial, y después de la reforma aún más negrera del régimen de las ART, se viene una reforma laboral flexibilizadora; la regimentación y el veto a las paritarias; una reforma previsional que transita entre la elevación de la edad y las prestaciones “proporcionales” a los años aportados, y la tentativa de privatización del hospital público. El gobierno “Cambiemos”, en suma, ha iniciado la campaña electoral buscando refrendar el respaldo de sus “electores” capitalistas.

El Partido Obrero, integrante del Frente de Izquierda, hace de su campaña electoral un instrumento de defensa de los trabajadores. Por eso denunciamos esta escalada reaccionaria y colocamos la lucha por un salario que cubra la canasta familiar, hoy en 25.000 pesos; la indexación automática de la inflación; paritarias libres y con representantes electos y la vigencia de todas las conquistas de los convenios colectivos. Contra la confiscación jubilatoria, defendemos un aumento de emergencia para todos los jubilados, la vigencia del 82% móvil y la lucha por un ANSES y un PAMI dirigidos por representantes electos de trabajadores activos y pasivos.

La burocracia sindical, que no ha adoptado ninguna acción resuelta contra los miles de despidos, llama a movilizarse ahora “en defensa de la industria nacional”. Condiciona la defensa de los puestos de trabajo a una alianza con las mismas patronales que despiden y precarizan el trabajo. La patronal industrial que se proclama “nacional” está unida por mil lazos a la gran industria y al crédito internacional. Pero no se priva de promover la liquidación de conquistas y convenios colectivos, en nombre de bajar el “costo argentino” y protegerse de la competencia internacional. En oposición a esta campaña de sometimiento de la clase obrera al programa del capital, que la burocracia sindical ha adoptado como propio, el Partido Obrero denuncia el parasitismo de los costos capitalistas, inflacionados por los beneficios extraordinarios de los pulpos financieros industriales y comerciales, por los tarifazos y por el peso de la deuda pública. A partir de allí, planteamos la apertura de los libros de las grandes empresas, para sacar a la luz la exacción cotidiana a trabajadores y consumidores; la anulación de los tarifazos; la investigación y el repudio de la deuda usuraria, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, para colocar al conjunto del ahorro nacional a disposición de un plan de industrialización y obras públicas bajo control y gestión de trabajadores electos.

Corrupción, elecciones y Estado

El período preelectoral ha debutado con una agudización de los escándalos del gabinete macrista, que comenzaron con los Panamá Papers, siguieron con las cuentas y coimas del jefe de la ex SIDE y continúan ahora con el perdón a las deudas del grupo Macri. La oposición massista o kirchnerista no tiene ningún interés en ir hasta el final en estas corruptelas, cuyos métodos y propósitos –la fuga de capitales, la licuación de deudas de grupos capitalistas o las prácticas de la burguesía contratista- ejecutaron todos los partidos y gobiernos en las últimas décadas. En el Congreso, sólo nuestros diputados reclamaron la interpelación a Macri por la cuestión del Correo, y la ejecución de sus bienes. Los escándalos macristas, del Panamá Papers a los “dietazos de los diputados”, sumados a los de Lázaro Baez, López, y otros K, han colocado en la deliberación popular la cuestión de la “corrupción del poder”. La denuncia de nuestros parlamentarios sobre el dietazo ha servido para mostrar el abismo que separa al gobierno y a los partidos del ajuste, de un lado, y al Frente de Izquierda, por el otro. Pero los privilegios salariales de funcionarios no pueden separarse del régimen social de los monopolios capitalistas, cuya administración exige de una burocracia con privilegios especiales. Con nuestra agitación y denuncia, no pretendemos la reforma de un régimen que, mientras exista, siempre se las arreglará para proteger con prebendas a su burocracia. Hacemos de esta denuncia un factor de agitación para convocar a los trabajadores a luchar contra el Estado capitalista. La representación popular sólo podrá ser expresión de la mayoría laboriosa bajo un gobierno de trabajadores.

La izquierda y una transición histórica en el movimiento obrero

La escalada antiobrera dará lugar a mayores y más intensas luchas, las cuales, de todos modos, ya han tenido lugar desde la asunción de Macri hasta hoy. De Cresta Roja hasta AGR Clarín, de San Martín Tabacal a los petroleros y docentes, esas luchas debieron abrirse paso contra los bloqueos de la burocracia sindical, y han tenido como sujeto al movimiento obrero combativo y al activismo clasista. Esta irrupción de nuevas direcciones, que no se ha interrumpido bajo el macrismo, forma parte de una transición histórica en el movimiento obrero. La decadencia de la burocracia sindical, unida social y políticamente a la clase capitalista, es inseparable de la declinación del peronismo, al cual ha reportado históricamente. Esta tendencia a la independencia de clase ha estado presente en la victoria del clasismo en el Sindicato del Neumático (SUTNA), un sindicato industrial nacional, de manos de una burocracia de cuño kirchnerista. El Partido Obrero impulsa la lucha por la recuperación de los sindicatos, mostrando su conexión con las tendencias de la clase obrera a su independencia política. La lucha por las nuevas direcciones la desarrollamos al interior de las grandes organizaciones obreras, en torno de la agenda y tareas contra el ajuste, por el paro activo y un plan de lucha nacional; por la preparación e impulso a las ocupaciones de fábrica frente a los cierres y despidos. La gran ocupación de AGR-Clarín, contra el lock out flexibilizador de Magnetto, no es sólo un conflicto “testigo” por las reivindicaciones en juego, sino, principalmente, por la aguda conciencia de su comisión interna clasista respecto de los métodos y estrategia para enfrentar el ajuste. La campaña electoral de la izquierda debe dirigirse a las fábricas a debatir las conclusiones de la experiencia de AGR y a reforzar la solidaridad y la coordinación con todas las fábricas en conflicto. Nuestra lucha por el paro activo nacional no es una mera presión a la burocracia sindical, sino una orientación para que la clase obrera irrumpa en la escena nacional, para quebrar el ajuste y abrirle un nuevo rumbo a los trabajadores.

La lucha de la mujer

El movimiento de la mujer ha desplegado movilizaciones multitudinarias e incluso un paro contra la violencia de género, que se conecta con una rebelión de alcance internacional. Las masivas expresiones del #niunamenos, y su reclamo al Estado, le han impreso a este movimiento un carácter objetivamente político. Llamamos a sacar las conclusiones revolucionarias de la situación: el crecimiento de la violencia de género es inseparable de una bancarrota del capital que agrava, en todos los términos, la condición de la existencia de las familias trabajadoras, que soportan la desocupación y a la vez el sobretrabajo; el hacinamiento habitacional y la liquidación de las conquistas de la salud o educación públicas. La pretensión de separar a las reivindicaciones de la mujer de la lucha más general contra la opresión social ha servido de pretexto para promover un ensayo de frente policlasista, en nombre de que las cuestiones de género podrían alcanzar una salida al margen del antagonismo entre las clases sociales. En oposición a ello, llamamos a desenvolver la lucha contra la opresión de la mujer como una lucha de clases, e impulsar, sobre esa base, un programa: por la asistencia estatal incondicional a las víctimas de la violencia de género, por el derecho al aborto legal, el desmantelamiento de las redes de trata, el fin del trabajo precario y la discriminación salarial a las mujeres y las condiciones materiales que permitan la socialización efectiva de las tareas domésticas, por un consejo autónomo de la mujer, con representantes electas. Convocamos a las organizaciones obreras a intervenir en la lucha contra la violencia de género, cuyo primer paso es unir a la familia obrera contra un régimen social que reproduce, en los vínculos personales, las condiciones de barbarie y violencia que desarrolla cotidianamente en el ámbito laboral. Advertimos al movimiento de mujeres que los partidos tradicionales quieren valerse de candidaturas femeninas para blanquearse a sí mismos y preservar un régimen de discriminación y superexplotación de las mujeres. En oposición a ello, como Partido Obrero y Frente de Izquierda, planteamos la organización independiente de la mujer trabajadora, para conquistar todos los reclamos y terminar con todo tipo de violencia y discriminación.

Movimiento piquetero, juventud, independencia de clase

La oleada de despidos y el agravamiento de la recesión han multiplicado la legión de desocupados. Para prevenir la irrupción de un movimiento de desempleados independiente y de lucha contra el Estado, como ocurriera en los 90, Macri ha dispuesto una asistencia social con las migajas de los recursos que reciben los pulpos sojeros o petroleros cotidianamente. Con ello, ha financiado la cooptación de las organizaciones sociales que actúan como brazo de la oposición patronal o de la Iglesia. A partir de allí, se quiere reforzar una gigantesca plataforma de trabajo precario, que provea de mano de obra barata a las administraciones locales. A la precarización, a la integración al Estado, le oponemos la lucha por un subsidio al desocupado equivalente al 85% de la canasta familiar, el pase a planta de los precarizados y la unidad estratégica de la clase obrera ocupada y desocupada contra los ajustadores. La juventud, que enfrenta los mayores niveles de desocupación y precarización, también ve amenazado su derecho a la educación pública, como consecuencia de los ajustes presupuestarios, el limitacionismo, el sostenimiento a la educación privada y la liquidación de la investigación científica. Llamamos a los luchadores conscientes del movimiento obrero, de la mujer, de la juventud y del movimiento piquetero, a involucrarse activamente en una campaña obrera y socialista, para convertirlos en tribunos de la lucha por una transformación social.

Frente de Izquierda

El Partido Obrero es integrante y fundador del Frente de Izquierda. Desde su creación, en 2011, el FIT ha sido un canal de la tendencia de la clase obrera a la superación del peronismo. Esta tendencia recorre un amplio derrotero histórico, desde la irrupción del Cordobazo, la huelga general de 1975 contra el Rodrigazo; las luchas obreras contra el menemismo y la rebelión popular de 2001, cuyas consecuencias –en términos de bancarrota económica, de fractura del Estado y de tendencia de las masas a ocupar la calle- la burguesía no ha podido cerrar. Esta transición se inscribe hoy en una crisis mundial de carácter inédito, signada por la desintegración del orden político internacional erigido hace más de medio siglo.

El propio agotamiento del kirchnerismo (y en general, de las variantes nacionalistas o llamadas 'centroizquierdistas' del continente), tiene como telón de fondo a esa bancarrota capitalista internacional, que ha estrechado decisivamente la capacidad de los regímenes nacionalistas o centroizquierdistas para arbitrar entre el gran capital y las masas. Los Macri o Temer todavía deberán probar su capacidad política para trasladarle a las masas la factura de la crisis.

La victoria de Trump es a la vez la consecuencia de esta crisis mundial y el preámbulo de choques aún más intensos; de antagonismos al interior de los explotadores –en primer lugar, de la propia burguesía norteamericana-, de guerras comerciales y de agresiones a la clase obrera. Los Macri enfrentan ahora una reversión de tendencias, que podría echar por tierra su operación de rescate financiero internacional.

A partir de esta comprensión del cuadro político llamamos al Frente de Izquierda a intervenir activamente en esta transición política. Esto significa orientar, mediante la agitación y la propaganda, la organización y el reclutamiento político, la lucha de los trabajadores por derrotar al régimen de Macri y los gobernadores y, sobre esta base, abrirle paso a una salida obrera.

La tarea reclama una modificación del actual rumbo del Frente de Izquierda, que no ha actuado como un bloque común, en el plano de la acción política y parlamentaria, desde la asunción del gobierno de Macri. El llamado del Partido Obrero a actuar de este modo, que formulamos desde la tribuna de Atlanta ante más de 20.000 militantes y simpatizantes del FIT, no fue respondido. Advertimos que la persistencia a abordar la campaña electoral como una pelea rutinaria de escaños parlamentarios, o como un terreno de disputas faccionales, traduce una asimilación al régimen capitalista y a los métodos que le son propios -los del carrerismo político.

El Frente de Izquierda le abrió un camino a la izquierda, defendiendo su independencia política tanto en relación a la cooptación kirchnerista como a la oposición de cuño patronal. Fue la expresión política de quienes luchaban consecuentemente contra los Milani, los Berni, por el juicio y castigo a los asesinos de Mariano Ferreyra, contra la burocracia sindical integrada al Estado. No podemos retroceder. Sería en extremo peligroso que el mero pasaje del kirchnerismo a la oposición bastara para que la izquierda reflotara su histórico seguidismo al nacionalismo-peronismo, que ha sido un ritual en los últimos 50 años.

En el Frente de Izquierda, el Partido Obrero lucha por separar a la clase obrera de los capitalistas y sus partidos, y unirla con el programa y la organización de la izquierda. Esta consigna, con la cual organizamos el Congreso del Luna Park en noviembre de 2014, sigue planteada como tarea.

Asistimos a un momento excepcional en el país. A la “coalición del ajuste” de los Macri, Pichetto, Massa y compañía hay que oponerle la construcción de una alternativa de política de los trabajadores. El Partido Obrero llama a que el Frente de Izquierda ocupe ese lugar por medio de la acción política común. Nuestras posibilidades están asociadas a una orientación y a una intensa iniciativa que debe ser desplegada desde ahora. Llamamos a los otros partidos del Frente de Izquierda; a quienes han simpatizado y apoyado sus listas y en general, a todo el movimiento obrero combativo y luchadores de izquierda a debatir estas conclusiones políticas y un programa; a discutir un plan de acción que incluya la realización de congresos y plenarios en los distritos y en el plano nacional; a la concreción de actos y acciones de apoyo en directa relación con la agenda de lucha del movimiento obrero; a discutir un plan de intervención en favor del paro activo y de la recuperación de comisiones internas y sindicatos. En vísperas de un nuevo 24 de Marzo, llamamos a desplegar una campaña contra el operativo oficial de “reconciliación” con los genocidas, que debe defender un curso independiente respecto de quienes ascendieron y protegieron a Milani. Este es nuestro planteo. El empeño en concretar listas comunes en todos los distritos debe inscribirse en esta campaña y en esta estrategia política.

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1447/politicas/opongamos-a-la-coalicion-del-ajuste-una-alternativa-politica-de-los-trabajadores-y-la-izquierda
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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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