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martes, 25 de septiembre de 2018

Comercio: por qué llamamos a votar en blanco


 
Ni Cavalieri, ni Muerza: por una alternativa de los trabajadores
Combativos Mercantiles
El 28 de septiembre se realizarán las elecciones del Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) de CABA, la seccional más grande de los trabajadores mercantiles. La novedad es la postulación de una lista que compite con Armando Cavalieri, encabezada por Ramón Muerza, que fue un desprendimiento de la propia burocracia aunque se presenta como la "renovación" o el “cambio”.

De dónde venimos

En el marco de una inflación del 40%, los tarifazos en los servicios y la devaluación, la “costumbre” de Cavalieri de firmar paritarias a la baja (15% más un 10% en cuotas que todavía no vimos), nos deja como resultado un salario de los más bajos de los trabajadores.

A su vez, se han perdido 6.000 puestos de trabajo en supermercados y se profundizan las presiones patronales en los call center sin ninguna resistencia por parte de la conducción del sindicato. Pretenden llevarnos a la polifuncionalidad para reemplazar el trabajo de los compañeros despedidos como lo demuestran los formatos Express de Carrefour, los Dia% y otros, donde los empleados cumplen a la vez tareas de cajero, repositor, limpieza, descarga de camiones y demás – sin pagar ningún plus por la multitarea realizada que además está prohibida por el convenio colectivo de trabajo.


Con el PPC (programa preventivo de crisis) de Carrefour o la avanzada actual en Walmart negociando la indemnización de los trabajadores, el SEC habilita la imposición de una reforma laboral en los hechos. Ni hablar del abandono de reivindicaciones sentidas como el sábado inglés (los sábados los comercios abrían solo hasta las 12hs para que podamos descansar) o el reconocimiento de la insalubridad de los call center.

Esto ha generado un profundo descontento en las bases mercantiles contra Cavalieri, un emblema de la burocracia colaboracionista de la CGT con todos los gobiernos de turno.

Los responsables: la burocracia sindical

Armando Cavalieri (Lista Azul), tras décadas a la cabeza del sindicato es el principal responsable de nuestra situación. Lo hizo a costa de entregar a los trabajadores y también está imputado por maniobras fraudulentas en la obra social del gremio (Osecac). De acuerdo a la causa, hacía pagar a la mutual prácticas que no se realizaban, y desviaban ese dinero a las cuentas de la financiera CBI. En 1989 acordó terminar con el sábado inglés.

Ramón Muerza (Lista Granate-Morada), es secretario de Organización del SEC desde 2008. Se trata del área más importante de la organización gremial: a través de ella se autorizan y organizan todas las elecciones de delegados de establecimientos y con esto Muerza ha administrado los fraudes y patoteadas a opositores para darle via libre a las arbitrariedades patronales. Antes de ello se había desempeñado “desde siempre” como delegado general del Hipermercado Coto dejando pasar centenares de despidos en todos los locales, con salarios inferiores al resto de los supermercados. Acaba de hacer un “plenario” de delegados donde se mostró junto a Darío "Mono" Santilli, dirigente de River y hermano del vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli. Además es padre de Hernán Muerza, concejal del Pro en Cañuelas. De la mano de Muerza, no hemos logrado ningún avance ni llevar ninguna lucha adelante para mejorar la situación y calidad de vida de los trabajadores. La emergencia de esta lista responde a la aguda crisis y descomposición que recorre a toda la organización gremial.

Pongamos en pie al gremio


Los Cavalieri y Muerza son un lastre para los mercantiles por los vínculos que mantienen con las patronales y los gobiernos del ajuste.

Otra demostración de esto es la pérfida posición que adoptan ante el paro nacional, donde el primero se limita a comunicarlo para disimular su entrega pero no hace nada para garantizarlo ante las presiones patronales y el segundo directamente ha llamado a carnerear.

Estas elecciones además se encuentran cruzadas por fallos de la justicia impulsados por la lista Granate Morada que pone en cuestión la legitimidad de los comicios por fraudes en el padrón. Pero similar situación vivimos con la asamblea de junta electoral donde la lista Azul esquivó el bulto apoyándose en la Secretaría de Trabajo que aportó veedores para darle legitimidad a la "asamblea" donde Muerza llamó a no participar. Reposar sobre la justicia solo habilita a una "salida elegante", sólo la organización independiente, movilizacion y  lucha de los trabajadores pueden derrotar estas maniobras y poner en pie al sindicato para conquistar nuestras reivindicaciones.

Repudiemos el ajuste de Macri, los gobernadores  el FMI y la complicidad de la burocracia sindical parando masivamente el 25 de septiembre y votando masivamente en blanco el 28.

Por un sindicato realmente de los trabajadores y para los trabajadores, proponemos que se convoque a un congreso de bases del gremio de Comercio, donde todos los trabajadores, afiliados y no afiliados tengamos voz y voto y elijamos delegados para discutir una salida propia ante la crisis que se agudiza mes a mes.


Fuera la burocracia sindical.

Por un salario mínimo igual a la canasta familiar e indexación automática por inflación: reapertura de paritarias con participación activa de los trabajadores.

Elección de delegados independientes de las empresas.

Sábado inglés y descanso dominical obligatorio.

Basta de tercerización y precarización.

Jornada máxima de 6hs pagas como jornada completa y mayor descanso en los call centers

Abajo las reformas laboral y previsional

Ningún despido, que la crisis la paguen los patrones
 



Fuente:https://prensaobrera.com/sindicales/44362-comercio-por-que-llamamos-a-votar-en-blanco

lunes, 24 de septiembre de 2018

Plan de lucha y huelga general hasta derrotarlos

| #1520



La formidable huelga general universitaria, las revueltas docentes y populares bonaerenses y el paro nacional de Ctera, la ocupación de planta y movilizaciones del Astillero Río Santiago, el despertar del movimiento estudiantil con tomas en todo el país, las movilizaciones obreras cordobesas con Luz y Fuerza a la cabeza, el paro de la CGT y ATE en el cordón industrial de Rosario, la tenaz huelga de Télam, la lucha de Agroindustria enfrentando a la propia dirección de ATE Capital, el reanimamiento de la lucha del Posadas como consecuencia de nuevos despidos, configuran un cuadro en el movimiento obrero en la previa del paro nacional del 25 y la movilización del 24 por parte del grupo de gremios del 21F.

Imposible no apuntar, también, la descomunal movilización de 50 mil personas del Trío San Cayetano de organizaciones sociales junto a ATE el 12 de septiembre. Un fenómeno de explosión movilizadora en los barrios que corroboraron, una semana después, los diez mil piqueteros, liderados por el Polo Obrero, junto a un grupo de organizaciones no encuadradas en la averiada mesa de concertación del asistencialismo social del gobierno Macri.

La CGT tomó el recaudo desmovilizador de convocar el paro matero con un mes de anticipación, cuando la huelga general universitaria ponía en el tapete la reapertura de paritarias para todo el movimiento obrero y Vidal veía crecer el odio popular ante la masacre de Moreno. Pero el retardo deliberado no ha evitado que lleguemos con un movimiento obrero que, en medio de los golpes y despidos, de la recesión económica, busca los caminos para superar los mecanismos de contención de las distintas variantes de la burocracia sindical.
La CGT se dedicó a reunirse con el FMI y a mendigar nuevas reuniones con el gobierno antiobrero, mientras dejan pasar los despidos, firman convenios flexibles y ven concretarse un rodrigazo. Esto en lugar de organizar a los trabajadores para enfrentarlos -como le marcó Romina Del Plá en la cara a Daer en la Comisión de Trabajo de Diputados, ante el aplauso de las mujeres sindicalistas convocadas para debatir el inútil y encubridor proyecto de “equidad de género” del gobierno.

La mona vestida de seda, mona queda. Vestida con el cuarto paro ante Macri, la CGT no ha podido evitar ser y actuar como garante del ajustazo en marcha. Al contrario, se presentó ante los gobernadores pejotistas como violín del acuerdo del Presupuesto antiobrero 2019.
En ese marco, y con las tendencias de lucha en presencia, la mesa para un verdadero paro activo nacional de 36 horas, quedó servida. La crisis económica y política excepcional, el debilitamiento del gobierno Macri y de todos los gobernadores que replican el ajuste en cada una de sus provincias, habrían permitido al sindicalismo que se pare en esa vereda, organizar un 18D ampliado para poner en jaque a un régimen acosado por el odio macizo en las bases.

No fue la orientación del grupo moyano-kirchnerista del 21F. Como en tantas ocasiones de la historia pasada, operan entre burócratas mediante el método del libro de pases y articulan con el pejotismo kirchnerista que no para de garantizar gobernabilidad para que Macri termine su mandato, lo que equivale a que realice la tarea del FMI, aunque tenga que hacerlo en el marco de múltiples protestas, deliberadamente fragmentadas. Al servicio de esa orientación realizan un acto K, en la mayoría de los casos sin abandono de tareas, por lo que conocemos hasta el momento.

Que la mesa estaba servida, lo confirman las movilizaciones en el interior que convocan las propias regionales cegetistas el 25, contra la orden desmovilizadora de la central. Por caso, Mendoza, donde habrá un acto obrero de todas las centrales y otras regionales como Rosario y muy probablemente Córdoba.

El Plenario del Sindicalismo Combativo intervendrá con una política común en todo el país. Realizaremos una columna hacia la Plaza de Mayo con las consignas “Plan de Lucha hasta derrotarlos” y “Abajo el plan de Macri, el FMI y los gobernadores”, que partirá desde el Obelisco a las 14 horas. Tras la movilización a la plaza se realizará un acto en Diagonal Norte y Carlos Pellegrini.

El Sutna abandonará tareas a las 12 horas en todas las plantas, hora en la que da comienzo al paro. Junto a la Unión Ferroviaria Oeste encabezarán la columna a la que se sumarán Suteba combativos, AGD, Ademys y las fracciones de delegados y directivos clasistas de todos los sindicatos. El 22, un plenario en Luz y Fuerza de Córdoba, organizado por el PSC crece cada día con nuevos sindicatos convocantes y adherentes, y debatirá la política en esa provincia estratégica.

El plan de lucha y la huelga general para derrotar a todo un régimen son la guía de intervención del partido el 24 y 25. Reforzaremos la campaña por la reapertura general de paritarias, la ocupación de las fábricas que cierran o despiden, el aumento de emergencia a los jubilados, el reparto de las horas de trabajo sin afectar los salarios, el rechazo al presupuesto del FMI. Se trata de preparar las condiciones de una irrupción general de los trabajadores en la crisis, para que la paguen los capitalistas. Al servicio de esa perspectiva está nuestra agitación política por una Asamblea Constituyente que reemplace un régimen insoportable para las masas y reorganice el país sobre nuevas bases.
 
 

domingo, 23 de septiembre de 2018

Los fallos de Bonadio a la luz de la crisis política





La Nación del miércoles 19 no tuvo el menor reparo en dejar en evidencia el costado político del procesamiento dictado por Bonadío contra Cristina Kirchner, acompañado una orden de prisión preventiva que deberá convalidar la Cámara Federal. “Cristina deberá enfrentar al menos tres juicios durante el año electoral”, pontifica el titular de primera página. Debajo de esta proclama, en el mismo diario, Joaquín Morales Solá tampoco se interesa por los elementos probatorios del procesamiento: advierte también que “Cristina Kirchner podrá eludir la cárcel por ahora, pero no podrá esquivar el intenso debate que provocará el pedido de la Justicia para que sea detenida”, ni el peronismo en su conjunto podrá soslayar esa polémica”.
Los ‘cuadernos’ de una polarización política


El armado de un escenario de polarización política, cuyo eje sería la corrupción fomentada bajo el gobierno kirchnerista, aparece como el recurso que se encuentra más a mano para un gobierno acosado por la desvalorización económica y la quiebra del financiamiento exterior como el interno. La represión es inviable sin un complemento político, porque la propia crisis industrial extiende todos los días el campo de los afectados por el derrumbe financiero. La maniobra, como se ve, no es simplemente un intento de ‘desviar la atención de la opinión pública’, pues el propósito manifiesto es encerrar una disputa política general en el marco reducido de una confrontación entre la camarilla macrista y la kirchnerista, en torno a cuestiones delictivas y al uso político de las camarillas judiciales. El cambio palaciego de la mayoría de la Corte se ajusta a este objetivo. La polarización procura ganar para cada bando al peronismo intermedio, o pulverizar una opción nacional de este sector, cuya falta de homogeneidad política es bastante patente. La confrontación no apunta todavía a las elecciones de octubre del año que viene, sino a reforzar una coalición de gobierno con capacidad de asegurar esas elecciones e incluso una posibilidad de ganarlas – en segunda vuelta al menos. Una coalición que viabilice, de esta manera, la política del Fondo Monetario Internacional. La pelea judicial se encuentra enteramente condicionada a la necesidad de una salida política capitalista y colonial al desplome financiero que evite que la crisis en curso derive en una movilización histórica de las masas.

Prisión preventiva y desafueros
El pedido de desafuero de CFK, por parte de Bonadío, tiene la única finalidad de dictar la prisión preventiva de la ex presidenta, encerrarla hasta la última apelación disponible, algo que está ampliamente cuestionado en las sedes judiciales internacionales, como lo prueba el pedido de la ONU para que Lula sea puesto en libertad hasta que se produzca una sentencia condenatoria final – o sea por parte de la Corte Suprema de Justicia. (ojo: El nuevo presidente de la Corte es adversario de este planteo de Naciones Unidas). El alegato de que la libre movilidad de CFK pudiera “obstruir las investigaciones” es un insulto a la inteligencia de la opinión pública. Es que, por un lado, esas investigaciones se vienen haciendo desde hace varios años sin otros entorpecimientos que los habituales en los procesos judiciales, y por otro lado porque el mismo Bonadío afirma, en el fallo, que aún le queda mucho por investigar. El mismo juez ha dejado en libertad a cuarenta otros procesados por cohecho activo, en su mayoría empresarios, y dictado preventiva a otros catorce – en su mayoría funcionarios K. Dos pesos, dos medidas.

Un periodista insospechable de la Corpo, Ricardo Kirschbaum, asegura que “La Justicia tendrá que probar que casi todo el dinero subía hasta los Kirchner” (Clarín 18.). Es sorprendente que no haya podido hacerlo con tanto arrepentido suelto y con el auxilio del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Bonadío oculta más de lo que sabe, como lo prueba que no haya citado aún a los auditores externos de las empresas coimeras, que son los encargados de firmar los balances de las compañías, y que nunca lo hacen sin un previo ‘tete a tete’ con los directores de ellas. “Los responsables de varias de estas constructoras”, relata (¿o denuncia?) el periodista Hugo Alconada Mon, “no obstante, aún no desfilaron por tribunales, como tampoco las autoridades de las casas de cambio, bancos y financieras que proveyeron de pesos, dólares o euros durante años” (La Nación, 18.9). Estos son los cómplices de “la ruta del dinero K” que, a sabiendas de Bonadío, preservan a la camarilla kirchnerista para protegerse a sí mismos de ir a la cárcel.

La famosa ‘opinión pública’ es mantenida en la ignorancia acerca de que también Cambiemos votaría en contra del desafuero de CFK. ¡Qué tal! Ocurre que así como los pejotistas tienen la doctrina del fallo final para votar el desafuero (“doctrina Menem”, cajoneada por la Corte durante veinte años), los macristas tienen la suya – la exigencia de que haya una segunda condena para avalarlo. Es lo que inventaron para que pudiera zafar del desafuero su diputada chaqueña, ex intendenta de Resistencia, Aída Ayala, que ya fue condenada, en primera instancia, por saquear el erario público. Por otra parte, Cambiemos, en poco tiempo, pasará a compartir Comodoro Py con el kirchnerismo, apenas se libere la investigación Odebrecht, que está frenada por una persecución legal intencional de la Agencia Federal de Investigaciones, que conduce el macrista Gustavo Arribas, contra la constructora brasileña. Es lo que informa Iván Ruiz en La Nación (15.9) y ha sido reiteradamente denunciado por Alconada Mon, es decir, bloquear esta investigación para impedir que se investiguen los negociados en Aysa y el Sarmiento, que involucran a compañías afines a Macri.

Odebrecht, Techint y Macri
En la investigación Odebrecht aparece también Techint, que coimeó a los K en los gasoductos del norte y en Córdoba por los gasoductos troncales, y que está imputada en Brasil por cohecho en perjuicio de Petrobrás, e incluso en Italia, como denuncia, siempre que puede, Emilia Delfino, en Perfil. Sin embargo, el presidente de la compañía, Paolo Rocca, no ha sido citado a declarar por Bonadío, que liberó al gestor del grupo, Zavaleta. Los Techint mienten alevosamente sobre Venezuela: Chávez no los aterrorizó en Venezuela, en abril de 2008, sino al revés: Chávez envió el ejército a Sidor para apoyar a la patronal, Techint, contra una huelga reivindicativa de los obreros. Cuando la represión fracasó en detener la huelga, Chávez despidió a su ministro de Trabajo y decidió satisfacer las reivindicaciones, a lo que Techint se opuso. En la nacionalización subsiguiente Chávez pagó una indemnización de u$s1.800 millones, por pedido de CFK, y se hizo cargo de una pasivo oculto de dos mil millones de dólares. Los Roca y los Kirchner lucraron sobre las espaldas del pueblo de Venezuela, con la complicidad de Chávez.

Es cierto lo que sostiene Bonadío, aunque con una reserva: Argentina es manejada por una asociación ilícita de macristas y peronistas en conjunto con la burguesía nacional. Esta trama se encuentra asociada ahora en el propósito de amnistiar a las compañías ladronas, haciendo recaer el delito sobre algunos directores, ahora ‘arrepentidos’, en calidad de chivos emisarios. Los ‘cuadernos’ ponen de manifiesto un sistema de espionaje que es llevado a la superficie ahora para favorecer una determinada salida a la crisis política. En un plano más general, apunta a desalojar el monopolio de las constructoras locales en beneficio de las internacionales, incluidos bancos, como está diseñado en el sistema de Participación Pública Privada – y a las inversiones de China a favor de Estados Unidos. Esto ha sido ampliamente publicitado en los medios.

Kirchnerismo y Frente de Izquierda


El kirchnerismo pretende desprenderse de las acusaciones de corrupción, denunciando el propósito ‘neo-liberal’ del macrismo. Pero, en realidad, está corrompido hasta la médula, como lo demuestran sus funcionarios agarrados ‘in fraganti’, así como su rol de organizador de la cartelización de la obra pública. La victimización que finge el kirchnerismo suma a su degeneración. Es cierto que las denuncias de corrupción fueron instrumentadas muchas veces contra gobiernos populares, como el brasileño Vargas o Perón o Eva Perón, pero esto no significa que no presidieran regímenes corruptos o que acabaran pactando con el imperialismo (Triple A), ni que sus acusadores no estuvieran más corrompidos que ellos mismos. La disputa que tiene por eje aparente a la corrupción debe ser caracterizada políticamente, no para absolver a la corrupción, sino para separar a las masas de la burguesía y para ofrecer una orientación independiente en el entramado de un conflicto de dos representantes de los explotadores, que solamente se distinguen por el momento en que son funcionales para la burguesía. Menem no lo fue en 2003, sino Kirchner; no lo fue CFK, en 2015, sino Macri; y la crisis actual determinará si éste o algún otro jugarán ese papel en el desarrollo de la crisis actual.

Mientras CFK asegura que “podrán excavar toda la Patagonia que nunca van a encontrar nada”, el juez Casanello, un ex kirchnerista al menos, asegura que “desde fines del año 2010 se pergeñó una ingeniera financiera para el millonaria blanqueo de dinero con Lázaro Báez a la cabeza, y que muchas de las personas que los auxiliaban en esa tarea realizaban a su vez desmesuradas inversiones en bienes y servicios suntuosos con el dinero habido a partir de su participación en la estructura societaria y bancaria para canalizar dinero espurio proporcionado por Báez”. ‘Cristina’ no desconocía el entramado de coimas asociado a su gobierno; Feinmann, ‘el bueno’, elogió a NK, en un libro, por la rapidez de reflejo que tuvo para cooptar a un puntero regional, a cambio de $40 mil. La ‘realpolitik’ K. A esto agreguemos Eskenazi en Repsol, la indemnización a esta vaciadora, el acuerdo con Chevron que hoy protege Macri, el pago al Club de París. Victimizarse con los K no es la forma de luchar por los intereses populares, ni combatir al FMI.

El Frente de Izquierda enfrenta, entonces, la responsabilidad de luchar contra la tentativa de polarización mafiosa, que pretenda operar como una salida política al impasse de la burguesía frente a una nueva bancarrota capitalista. Caracterizar en forma correcta el contenido político de los enjuiciamientos por corrupción, no puede ser en ningún caso un pretexto para favorecer una asociación con el kirchnerismo, al cual hay que denunciar como la jefatura de la cartelización capitalista y como fuerza política corrompida. El llamado a que el régimen actual sea reemplazado por una Constituyente Soberana, que se convoque a un Congreso de bases del movimiento obrero y que se responda con la huelga general a la política fondomonetarista; este programa traza una alternativa propia para los explotados. Así desarrollaremos un poderoso frente único de lucha que aproveche este momento excepcional que muestra a toda la burguesía y a sus partidos en el escenario de Comodoro Py y a una gran parte de ella como gestora o cómplice del FMI.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Entre la guerra y la revolución

Entre la guerra y la revolución
| #1520

La Cuarta Internacional en la Segunda Guerra Mundial

Primera parte


La Segunda Guerra Mundial (1929-1945) cambió la historia de la humanidad y de los conflictos bélicos. Entre 55 y 70 millones de muertos, según la cifra que se tome, la mayoría civiles víctimas de los crímenes más aberrantes. Una tragedia sin precedentes que sacudió cada rincón del planeta, en especial Europa y el oriente asiático. Una guerra total que se libró tanto en los frentes como en las retaguardias, donde las poblaciones civiles ocuparon el centro de la escena, tanto como blancos de una violencia planificada (bombardeos, trabajos forzosos, desarraigos, hambrunas, genocidios) como en el reclutamiento masivo, la militarización de la industria, la agitación y propaganda política.

Para Trotsky, la construcción de la Cuarta Internacional y un programa revolucionario eran imprescindibles frente a un capitalismo “agónico”, que ya no podía ofrecer más que un desenlace trágico a la humanidad. Junto con esto, la convicción de que era posible el desencadenamiento de un proceso revolucionario mundial aún más importante que el que había alumbrado el final de la Primera Guerra con la Revolución de Octubre. Esa caracterización orientó tanto la fundación de la Cuarta Internacional como las resoluciones de la Conferencia de Emergencia, reunida en mayo de 1940, a pocos meses de comenzada la guerra y en pleno triunfo de la ofensiva nazi y la blitzkrieg (“guerra relámpago”).

Entre 1943 y 1947, el mundo fue sacudido en una intervención de masas sin precedentes en el corazón europeo, pero también en las colonias y semicolonias.
Decapitar la Cuarta Internacional

El 20 de agosto de 1940, luego de varios frustrados intentos, un agente stalinista asesinó León Trotsky en México. Como señalan varias memorias y publicaciones de agentes de la policía secreta stalinista, el sentido profundo del asesinato de Trotsky era “decapitar” la Cuarta Internacional y, con ella, la perspectiva de la revolución socialista en el contexto del “pacto de no agresión” entre Hitler y Stalin.
La militancia trotskista sufrió una fuerte represión -por parte de fascistas, stalinistas y demócratas- durante toda la guerra. Dirigentes y activistas trotskistas fueron encarcelados en Estados Unidos, Inglaterra, Palestina, Indochina, la India, Ceilán y hasta en la neutral Suiza. En China fueron perseguidos y asesinados, tanto por parte de los ocupantes japoneses como de los nacionalistas y el stalinismo.

Los nazis asesinaron a los alemanes Paul Widelin y Werner Scholem, y diezmado su sección; a los austríacos José Jakobovic y Franz Kascha; al ex secretario general del PC griego, Pantelis Pouliopoulos; a casi cuarenta trotskistas franceses (entre ellos, al secretario del POI, Marcel Hic, al responsable militar del PCI Henri Molinier y a otros dirigentes); al joven dirigente belga y miembro del Secretariado Europeo, Abraham León; a Henryk Sneevliet y a toda la dirección del RSAP holandés, cercanos a la Cuarta, y a León Lesoil, antiguo miembro del Comité Central del PC belga, entre muchos otros.

El stalinismo mandó a ejecutar, entre otros, al dirigente italiano Pietro Tresso (Blasco); a Heinz Epe (Walter Held), ex secretario de Trotsky; al dirigente checo Zavis Kalandra y a la mayoría de los trotskistas búlgaros; un todavía joven Ho Chi Minh mandó a fusilar a Ta Thu-tau -que había pasado años en prisión- y a muchos de sus camaradas; decenas de trotskistas fueron perseguidos y asesinados por la Opla (policía política del PC griego). Esto sin contar a los asesinados por la NKVD (policía secreta stalinista) antes de la guerra (Rudolf Klement, León Sedov, Erwin Wolf), en los Juicios de Moscú y campos de concentración de la Unión Soviética.

En resumen, la mitad de los dirigentes de la Cuarta Internacional fueron asesinados en ese período. La militancia fue condenada a la ilegalidad, la cárcel y el exilio, cuando no la muerte y la desaparición. La mayoría de las secciones quedaron debilitadas y con dirigentes jóvenes sin experiencia en el trabajo de masas. Por razones de seguridad, el Secretariado Internacional (SI) y el Comité Ejecutivo Internacional (CEI) se mudaron a Nueva York, lo que dificultó las vías de comunicación con las secciones de los países ocupados. En este contexto, las fuertes discusiones políticas se tradujeron muchas veces en desgarramientos internos y escisiones con posiciones radicalmente distintas unas de otras.

A pesar de la brutal represión, buena parte de los activistas y organizaciones trotskistas mantuvieron una actividad internacionalista y militante. En el campo de concentración nazi de Buchenwald, los trotskistas organizaron pronunciamientos y reclamos. En la Francia ocupada, militantes alemanes y franceses editaron el periódico Arbeiter und Soldat (Obrero y Soldado), dirigido a los soldados de la Wehrmacht (ejército nazi), en el que llegaron a organizar células clandestinas. Un grupo de soldados en Brest llegó a publicar su propio periódico Der Arbeiter (El Trabajador), donde se definían como “trabajadores y proletarios, obligados a ejecutar las órdenes de la dictadura nazi” y convocaba al combate revolucionario. Jóvenes trotskistas franceses estuvieron a la cabeza de comités de fábrica que se conformaron hacia finales de la ocupación nazi en diversas localidades, llegando a organizar una coordinadora interfabril en los suburbios de París. También en las ocupadas Dinamarca y Bélgica se mantuvieron publicaciones clansdestinas.

El grupo británico se destacó en la agitación política sobre los metalúrgicos y mineros, al tiempo que ayudó a construir secciones en Irlanda y Egipto, además de colaborar con el desarrollo de los grupos en Ceilán y en la India. En Vietnam, los trotskistas lideraron el levantamiento de Saigón y Hanoi, en 1945, contra japoneses e ingleses. El RSAP holandés (que se reclamaba trotskista) tuvo un rol fundamental en la huelga general de 1942 contra la deportación de judíos. Los trotskistas palestinos publicaron un periódico en hebreo, inglés y árabe, oponiéndose a la creación de un Estado sionista y convocando a la unidad entre trabajadores árabes y judíos contra el imperialismo británico.

Militantes del SWP estadounidense, enrolados en el ejército y en la marina mercante de su país, buscaron vincularse con sus camaradas de India, Australia, Cuba, Sudáfrica, Gran Bretaña, Francia e Italia cruzando informes, correo y ayuda económica y llegaron a repartir volantes en ruso en la Unión Soviética. Soldados trotskistas norteamericanos e ingleses intervinieron en la oleada revolucionaria que se produjo en Italia desde 1943.

Los cuartainternacionalistas tuvieron el mérito de preservar la organización a pesar de la represión y los problemas políticos y organizativos que redujeron el alcance de su intervención política. De otra manera, la experiencia acumulada por el movimiento obrero hubiera quedado liquidada con el asesinato de Trotsky y la causa del socialismo sufrido un retroceso histórico.

Nuevos problemas y debates

La Segunda Guerra Mundial y su desenlace sumaron problemas novedosos (algunos de ellos introducidos en debates y documentos previos) sobre los que, en el contexto descrito, los revolucionarios debían fijar posición e intervenir.

El primero fue que la guerra tenía como protagonista central a la Unión Soviética y su defensa incondicional era un punto basal del programa revolucionario. Las potencias imperialistas entendían que los únicos capaces de derrotar al Estado obrero eran los nazis y durante años habían alentado subrepticiamente que Hitler fuera en esa dirección para la conquista del llamado Lebensraum (“espacio vital alemán”). Eso se concretó a mediados de 1941, con la “Operación barbarroja”, cuando los nazis invadieron Rusia masacrando civiles, montando campos de exterminio para la limpieza étnica de judíos y eslavos, devastando pueblos y tierras. La defensa de la URSS y sus conquistas asumió entonces un carácter bien concreto, convirtiéndose en una bandera de lucha del movimiento obrero mundial contra el imperialismo.

La Segunda Guerra Mundial supuso la militarización de la población civil -tanto en el frente, con la conformación de ejércitos de masas, como en las retaguardias, con el montaje de una industria armamentística a escala inédita- y la acción de milicias partisanas que dieron un carácter de guerra civil al conflicto. Las masas en armas se abrieron paso en un proceso revolucionario que se extendió de China al Medio Oriente, de Francia a la Unión Soviética, de Italia a Checoslovaquia, de los Balcanes a Indochina. Levantamientos, milicias populares, comités obreros y un principio de organización de doble poder, muchos de ellos influenciados por un stalinismo que se orientaba hacia un acuerdo con el imperialismo. La participación en la lucha armada y la caracterización de la cuestión militar fue uno de los grandes debates en la Cuarta Internacional.

La guerra mundial planteó nuevos problemas en la lucha nacional. A diferencia de la Gran Guerra (1914-1918), buena parte de los combates se libraron contra tropas de ocupación. En los países derrotados se construyeron fuertes movimientos de resistencia, lucha y sabotaje por la expulsión de los invasores que habían contado con el apoyo y colaboración de la mayoría de las burguesías, aristocracias y partidos. El caso francés fue emblemático y parteaguas en la política de las secciones trotskistas en ese país. La lucha contra el ocupante extranjero también jugó un papel central para abrir procesos revolucionarios y guerras civiles (Yugoslavia, Grecia) o para la lucha por la independencia y la descolonización en Asia, siendo China su capítulo más decisivo.

La guerra y su desenlace plantearon también un debate en torno de las perspectivas que se ceñían sobre Europa y si la lucha contra el nazi-fascismo suponía una “revolución democrática”, tanto en los países ocupados como en Alemania e Italia.
Los debates en torno de la defensa de la Unión Soviética, el derrotismo revolucionario y el defensismo del propio país frente a la ocupación fascista, la participación en la lucha armada, la liberación nacional en las colonias dominaron al movimiento trotskista durante y después de la guerra. La represión y la desconexión entre la dirección y sus secciones contribuyeron a una gran dispersión política y organizativa. Pero esta no fue más que el escenario de fuertes crisis y disputas políticas internas, tanto en la dirección como en las diferentes secciones de la Cuarta Internacional. De esto trataremos en próximas notas.
 
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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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Politica Obrera