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viernes, 24 de mayo de 2019

Brasil: Entre la crisis política y la rebelión educativa

23 de mayo de 2019 | #1549

Con más de un millón de personas (algunas fuentes llegan a hablar de casi dos millones) en las calles, el pasado 15 de mayo, en la mayoría de las ciudades importantes, contra los cortes educacionales en todos los niveles, la situación política brasileña ha entrado en una nueva etapa, caracterizada por el desgaste acelerado y prematuro del gobierno Bolsonaro y la tendencia a una polarización política “a la Venezuela”, aunque de signo cambiado (con el Guaidó brasileño en la presidencia). La base bolsonarista, engrupida con su score electoral de 2018, ha convocado a una manifestación de apoyo al gobierno para el domingo 26, previsiblemente escuálida. Para el jueves 30, ha sido convocada por el movimiento estudiantil una nueva jornada de lucha en defensa de la educación pública. Un precalentamiento para el paro general que las diez centrales sindicales han convocado para el 14 de junio contra la reforma del sistema jubilatorio, reforma del cuño más reaccionario imaginable (elimina las contribuciones patronales y condena a todos los asalariados a la lotería de los fondos de pensión privados).

Bolsonaro en la cuerda floja

Para Reinaldo de Azevedo, uno de los más influyentes columnistas políticos del país, “el impeachment de Bolsonaro ha entrado en el radar político del Brasil”. Para José Simão, el humorista más leído, “Tite (el técnico de la selección brasileña de fútbol) ya mandó a Mourão (el vicepresidente) que se vaya calentando para entrar”. La crisis del gobierno se ha instalado en todas las áreas clave. En las cuestiones centrales de política externa (la crisis venezolana y las relaciones comerciales con China) las políticas de las dos partes del Poder Ejecutivo (presidencia y vice) han sido diametralmente opuestas, con el establishment brasileño apoyando al general-vicepresidente. El propio imperialismo se encuentra dividido, con Trump apoyando incondicionalmente a Bolsonaro, y la Unión Europea tomando sus distancias. El País, portavoz español de la UE, publicó una larga entrevista concedida por Lula en la cárcel (también reproducida por la Folha de São Paulo) en la que el ex presidente ex metalúrgico califica al gobierno Bolsonaro de “banda de locos” y llama a “una autocrítica general”, esto es, tiende una mano a los corruptos que lo metieron en cana.

La pieza clave de la estabilidad política del gobierno, el ministro de Justicia Sergio Moro, el juez adalid de la “Operación Lava Jato”, que dio la base para el golpe institucional contra Dilma Rousseff en 2016 y metió en la prisión a la plana mayor de los dos gobiernos de Lula, también tuvo sus alas cortadas por el Supremo Tribunal Federal (STF), que sacó de la justicia común los casos de corrupción vinculados al financiamiento de los partidos políticos, remitiéndolos exclusivamente a la justicia electoral, que ya ha proclamado amnistía para diversos casos de corrupción “política” (éstos afectan al 75% de los partidos políticos registrados, incluidos los “de izquierda”). El Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DoJ) ya amenazó, muy oficialmente, con revelar las bases de un nuevo mega-escándalo de corrupción, semejante al “petrolão” y probablemente afectando a la Vale, la más grande empresa minera del mundo, hoy en la picota por los repetidos desastres (crímenes) ambientales y humanos derivados del derrumbe de los diques de contención de la basura producida por la explotación de las minas de hierro.
Reforma jubilatoria

La reforma jubilatoria se encuentra en el Congreso Nacional, donde el partido de Bolsonaro (PSL) tiene 10% de los diputados, para ser votada (improbablemente) en junio. Todos los partidos patronales ya han declarado su acuerdo de principio con el proyecto privatista, pero “el diablo habita en los detalles”. La negociación con la casta militar ya le ha costado al gobierno una cantidad superior a la que la reforma jubilatoria del sector “ahorraría” al Estado… en diez años. ¡Y los partidos de oposición lamentan que el gobierno se vea obligado a mendigar dinero al Congreso para pagar las jubilaciones! El caradurismo, como se ve, no es propiedad apenas de Bolsonaro y sus “Chicago Boys” a cargo, con Paulo Guedes, del ministerio de Economía. El detalle sabroso es que los estados (provincias), más quebrados que la Unión (algunos ya ni pagan los salarios, qué decir de las jubilaciones) también declaran su apoyo a la panacea de la privatización de la previsión social, incluidos los estados gobernados por el PT (cinco de 27), mientras el partido declara su oposición a la reforma, sin que la contradicción le haga mover un músculo de la cara(dura).

Brasil usa 24% de su presupuesto nacional para pagar jubilaciones (incluidas las escandalosas pensiones vitalicias de hijas solteras de militares, que incurren todas en el pecado mortal del concubinato, y las no menos escandalosas jubilaciones de privilegio del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial) y seguridad social (incluidas las pensiones de inválidos y personas de edad que siempre trabajaron en el “sector informal”, sin contribuciones). El 42% de ese presupuesto, in crescendo, es usado para pagar la deuda pública que remunera con intereses superiores al resto del mundo los títulos públicos emitidos exactamente para pagar los intereses de la deuda pública, engordando la tasa de lucros más alta del capital financiero mundial. El no pago de la deuda pública, interna y externa, es, por lo tanto, la condición básica de la reconstrucción y salvación nacional, y sólo podrá ser realizado por un gobierno de los trabajadores, sin presencia -ni compromisos- con el capital. Esa es también la base para la salvación de la maltrecha educación pública. La lucha contra la reforma previsional y en defensa de la educación convergen en un único programa. Pero es este programa, exactamente, el que brilla por su ausencia en el movimiento en curso.

La crisis política, y los problemas estructurales del país, se agravan debido a la crisis económica, que pone al Brasil en el umbral de la cesación de pagos, al crecimiento del déficit fiscal y la reducción de las reservas internacionales. Las proyecciones de crecimiento económico han sido revisadas a la baja por duodécima vez en lo que va del año (las más realistas ya hablan de un crecimiento inferior a 1%, muy abajo del crecimiento demográfico); el desempleo (13 millones de desocupados oficiales, 25 millones reales) y la rebaja salarial general no han producido una onda de inversiones, sino lo contrario. El gran capital mundial, el gran elector, votó a Bolsonaro para que les entregase un país arrasado y de rodillas, lo que hasta el momento no ha sucedido, y opera ahora sobre la base de una crisis política que se profundiza y puede desarrollarse como recesión económica y crisis institucional, poniendo en jaque a todo el régimen político.

Los desafíos de la hora

En esas condiciones, la crisis de dirección del movimiento de los explotados también se agrava. Con excepción de una pequeña minoría y sin representación parlamentaria, agrupada en parte de la CSP-Conlutas, las direcciones sindicales y estudiantiles, que están a la cabeza de las convocatorias de las grandes movilizaciones, giran en torno al PT y los partidos patronales (un detalle a no pasar por alto es que eso incluye a casi todas las corrientes “trotskistas”, que se encuentran en el PT, el PSOL, o llevando una existencia parásita de ambos). No existe un programa de clase, un programa de transición. La muletilla de “no discutir para no perjudicar la unidad contra Bolsonaro”, es un camino de derrota de la movilización en desarrollo. A la lucha, todos contra Bolsonaro (y Mourão), si; a la discusión, también, para construir una corriente obrera revolucionaria y garantizar la proyección estratégica de las luchas en curso y en preparación en el gigante obrero y campesino de América Latina.
 

lunes, 20 de mayo de 2019

Argentina. CFK cede a la presión de los “mercados”

Por Partido Obrero
Declaración del Comité Ejecutivo del PO

1. El anuncio de la fórmula presidencial realizado por Cristina Kirchner implica una capitulación a la presión del gran capital financiero internacional, que por distintas vías había manifestado que rechazaba un nuevo gobierno de la ex presidenta. Esta presión la encabezó el FMI y los fondos de inversión, que de manera pronunciada están fugando los capitales del país a la vista de todos, creando las condiciones para un estallido financiero en el corto plazo. La renuncia a su candidatura presidencial, siendo que todas las encuestas le asignan el primer lugar en la intención de voto en las PASO y en las elecciones generales, y también ahora un triunfo en un eventual ballotage, supone de parte de Cristina Kirchner una concesión directa a este golpe de mercado. Coloca al tope de la fórmula a Alberto Fernández, un hombre que tiene cero votos propios, confirmando que se trata de una maniobra al servicio de la “gobernabilidad” del repago de la deuda y por lo tanto del ajuste del FMI.

2. Alberto Fernández fue presidente de la superintendencia de las AFJP bajo el menemismo y en esa medida, un hombre de confianza de los grandes bancos que hicieron negocios abusivos a costa de los ahorros de los trabajadores y jubilados. Como jefe de gabinete de Néstor Kirchner jugó un papel central en la reestructuración de la deuda en default, reconociendo títulos totalmente desvalorizados. Su ruptura con el kirchnerismo estuvo directamente vinculada al conflicto con el capital agrario, con el cual mantuvo sus lazos cuando el gobierno anterior chocó por el cobro de las retenciones. Con Alberto Fernández, por lo tanto, Cristina Kirchner buscó designar como candidato a presidente a un hombre que cuenta con la confianza del gran capital y que fue socio estrecho del Grupo Clarín en los comienzos del gobierno de Néstor Kirchner.

3. El encumbramiento de Alberto Fernández como candidato a presidente estuvo precedido por una política derechista del kirchnerismo en las elecciones provinciales. Su apoyo no retribuido a Schiaretti en Córdoba, uno de los más macristas de los gobernadores del PJ, y a Perotti en Santa Fe, un hombre de los grupos sojeros, anticipó esta decisión de renuncia a su candidatura presidencial. Ahora, por la vía de esta fórmula, Cristina Kirchner buscará lograr la unidad con las otras fracciones del pejotismo y del massismo, en nombre de una unidad nacional con quienes gobernaron con Macri en estos casi 4 años, votándoles sus leyes y aplicando su política de ajuste en las provincias. Otro antecedente inmediato fue la presencia del grupo mediático Vila-Manzano, ligado a Massa, tanto en la presentación del libro “Sinceramente” en la Rural, como en la presentación de Kicillof en EEUU, garantizando el repago de la deuda y la no ruptura con el FMI. De hecho, en el mismo momento en que Cristina presentaba su libro, Kicillof daba esas garantías en Nueva York.

4. La insistencia en que “aquello por lo que se convoca a la sociedad, pueda ser cumplido” (frase dos veces repetida), anticipa una política de ajuste que será justificada en nombre de la herencia recibida del macrismo. En la Feria del Libro, en oportunidad de la presentación de su libro, CFK propuso un “contrato social” emulando a Perón de 1973-74 y su “pacto social” capitaneado por Gelbard. Ese pacto social debutó con el congelamiento de salarios y buscó descargar la crisis del momento sobre las espaldas de los trabajadores.  Para el replay de esa política Cristina Kirchner buscará el concurso de la burocracia sindical de la CGT, de modo tal que asegure una ´paz social´ para imponerle a los trabajadores el programa capitalista en boga –reforma laboral y previsional.

5. Cristina ha propuesto un gobierno de “reconstrucción nacional” como el que llevó adelante Néstor Kirchner, comparando la actual situación a la resultante de la crisis del 2001. Y, precisamente, allí fue que Lavagna, siendo Alberto Fernández su Jefe de Gabinete, encabezó la operación de los canjes de deuda que rescataron los bonos basura de la deuda defaulteada, lo que le vale al ex ministro la confianza por parte del capital financiero. Cristina coloca un Lavagna al tope de la fórmula presidencial. Por otra parte, esta fórmula establecerá una experiencia bicéfala sin antecedentes: Alberto Fernández al frente del Poder Ejecutivo y Cristina como jefa del parlamento. Más allá de su potencial de crisis política, con esta propuesta de gobierno Cristina renuncia al papel de arbitraje que cumplió, especialmente en su segundo mandato, ejerciendo un tardío bonapartismo en su etapa declinante.

6. La decisión de Cristina Kirchner de cederle la candidatura presidencial a Alberto Fernández tendrá con seguridad un impacto en el armado del Peronismo Federal y de Lavagna. El propósito de designar a este derechista a la cabeza como candidato a presidente es restarle fuerza al armado alternativo, ya sea por un apoyo directo a la fórmula o sea porque admitan competir en unas PASO en común. En cualquiera de ambas variantes se reforzará una salida por derecha, con el apoyo de los Manzur, Bertone, Corpacci, Insfran, el peronismo de la Provincia y Cía.

7. Con seguridad la decisión de Cristina Kirchner agravará la crisis de la candidatura de Macri, que ya viene siendo duramente cuestionada por sus propios aliados. Se deberá esperar que en las próximas semanas crezcan los reclamos para que Macri admita participar de unas PASO de Cambiemos o ceda la candidatura en favor de Vidal u otros personajes de su espacio, ante el peligro de un derrota en primera vuelta.

8. Los llamados progresistas que se pasaron al kirchnerismo, Lozano, De Gennaro, Donda, Pino Solanas, etc. en la expectativa de que Cristina Kirchner formalice su candidatura ahora deberán decidir si admiten como candidato a un hombre con fuertes lazos con el capital financiero.

9. El Partido Obrero, integrante del Frente de Izquierda, llama a los trabajadores y a todos los sectores populares a sacar las conclusiones de esta capitulación política, y reforzar la lucha contra el régimen del FMI y por una alternativa de independencia política de la clase obrera y los explotados. Por una salida que tenga por eje la ruptura con el FMI, la nacionalización de la banca y los recursos estratégicos, como parte de un plan económico, social y político de los trabajadores que parta de la satisfacción de sus reivindicaciones más urgentes.

Comité Ejecutivo Nacional
del Partido Obrero
18/5/19
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https://po.org.ar/comunicados/2346-cfk-cede-a-la-presin-de-los-mercados

jueves, 16 de mayo de 2019

LOS RESULTADOS DE CÓRDOBA ACENTÚAN LA CRISIS DEL PROCESO ELECTORAL

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La derrota apabullante de Mario Negri, el candidato de Cambiemos, en las elecciones de Córdoba del domingo pasado ha expuesto la disgregación creciente del campo macrista cuando falta un mes apenas para la inscripción de las listas de candidatos que intervendrán en la elección nacional. 
 
Un espacio vacante del macrismo o una división de Cambiemos privarían al gobierno del poder político mínimo para abordar la presión devaluatoria, la carestía incontrolada y la fabulosa crisis industrial. Por otro lado, se acentuaría la incertidumbre sobre el desenlace de las elecciones, con todas las consecuencias que esto acarrearía en el campo financiero y en el acuerdo con el FMI. 

Córdoba expuso en forma anticipada este tipo de escenarios en la división del bloque macrista, entre dos radicales Negri y Mestre y Juez en la provincia y en el distrito capital. La provincia que le dio el triunfo a Macri en 2015 giró ahora 180 grados. A finales de mayo próximo, la convención de la UCR deberá decidir, precisamente, si el radicalismo sigue o no en Cambiemos, y la posibilidad de que sufra una división cualquiera sea la decisión que tome. Una parte de la UCR se encuentra negociando con Lavagna un frente de “unión nacional” de características inciertas, que no tiene el guiño de los renovadores de Massa ni todavía el de otros sectores no kirchneristas. Los gobernadores que ya fueron consagrados en ocho provincias, incluidos los peronistas, se encuentran también divididos en cuanto a qué candidatura nacional adherir. En medio de estos ajetreos, los gurúes financieros insistieron en pronosticar acerca de la ingobernabilidad en que quedaría Argentina con un futuro gobierno minoritario en el Congreso y en las provincias y con vencimientos de deuda pública impagables.

La victoria contundente del gobernador Schiaretti no ha abierto una salida a este escenario. Socio del macrismo durante más de tres años se ha convertido en parte de una operación de recambio - sin la necesidad del menor gesto de ruptura con el macrismo. Esa expectativa de recambio alimentó la campaña electoral del peronismo de Córdoba, o sea de un macrismo que abandona el barco macrista. Esa operación, sin embargo, no logra cuajar, porque Lavagna no se quiere someter al veredicto de las Paso y Massa no renuncia a su candidatura. La capacidad de arbitraje de Schiaretti se pondrá a prueba en pocos días. En lo hace a los sondeos de opinión, ninguno hace sombra a las intenciones de voto que recoge Cristina Kirchner. “Sobria” o “moderada”, CFK no logró apaciguar a ninguno de sus adversarios en cuanto a sus intenciones de gobierno - ni con el retiro de su candidato en Córdoba para apoyar a Schiaretti. Los gobernadores no articulan políticamente, a pesar de que derrotaron o neutralizaron a los candidatos de los bloques nacionales en sus provincias. Esto representa otra evidencia de la fragilidad estructural del macrismo, por un lado, y especialmente del kirchnerismo. En resumen, la frase de Schiaretti según la cual “los de afuera (de la provincia) son de palo”, podría convertirse en “han cagado a palos a los de afuera”, sin atisbo de salida.
Defol o no defol

Mientras se tejen y destejen maniobras en varios ámbitos, la base de la crisis en desarrollo se ensancha de día en día. El pago a los acreedores internacionales ha consumido el 90% de las reservas en divisas aportadas por el FM, en el curso de este añoI; se achica el poder de fuego del Banco Central para combatir una fuga de dinero. Los pronósticos de reactivación han sido desmentidos de nuevo - la crisis industrial es espectacular. Lavagna y Kicillof han vuelto a coincidir: han dicho que el refinanciamiento de la deuda externa no puede esperar a la jura del próximo gobierno. Esto supone un nuevo acuerdo con el FMI, que ahora deberían suscribir también los candidatos en disputa. Una reestructuración alternativa supondría quitas de capital y rebaja de intereses inaceptables para los acreedores. Se ha conenzado a mentar operaciones de crédito con los bancos centrales de Estados Unidos, por un lado, y China, por el otro. Esto cuando la guerra económica internacional está volteando a la bolsas de todo el mundo y el precio de la soja - que se cotiza por debajo de los 300 dólares y se acerca al costo de producción. Las elecciones en Argentina se enlazan, asimismo, con la crisis continental que se desarrolló en torno a Venezuela. Esto explica que todos los candidatos hayan adoptado posiciones intervencionistas, desde Macri, Lavagna y Pichetto hasta CFK - que apoya al Grupo de Contacto que forman Uruguay, México y Bolivia, que impulsan también nuevas elecciones en Venezuela, mientras el bloqueo y las sanciones económicas contra Venezuela rayan el salvajismo. La línea componedora o, mejor, capituladora del kirchnerismo, no le ha sido correspondida, sin embargo, por la derecha continental.

El desplome del FIT

En las elecciones del domingo en Córdoba, el Frente de Izquierda ha sufrido un desplome de votos que debe merecer la mayor atención. Ha descendido un 40% respecto a 2015, lo que reduce su representación provincial de tres legisladores a uno. El 3% de los sufragios que ha obtenido, en promedio, se encuentra muy lejos del 9% de 2013, en una elección mucho más difícil porque era nacional. Sólo el fraude político-judicial impidió, en ese año, consagrar una diputada al Congreso. Estos resultados reclaman un balance político sin concesiones.

La amplitud del retroceso se ve acentuada por el retiro de la candidatura del kirchnerismo, el cual ha sido caracterizado, repetidamente, como una “contención” del avance de la izquierda - ahora lo habría sido el pejotismo-proto macrista. La simple eliminación del ‘obstáculo’ kirchnerista no redundó en un crecimiento sino en una caída mayor - o sea que el ‘obstáculo’ se encuentra en otro lado.

Los obreros de las grandes fábricas no han aportado sus votos, como en el pasado, ni tampoco los trabajadores desocupados. Esto después de la experiencia de un bloque de tres diputados en la Legislatura. Tampoco aportó el movimiento de mujeres, que se ha destacado por sus luchas masivas. La campaña electoral feminista del FIT, sin fronteras de clase y por lo tanto pluriclasista, no sirvió para atraer el voto de la mujer, como se supone que era el propósito. (Sera un tema que les interesa mas a las mujeres pero no es la prioridad de la mayoria eso frente a la crisis ) Se impuso, sin debate previo en el conjunto del FIT, el seguidismo a las últimas modas del feminismo, como el llamado lenguaje inclusivo, apalancando la especie de que el cese de la opresión de la mujer se podría viabilizar por fuera de la lucha de clases y la revolución social. El MST, por su parte, obtuvo una representación igual a la del FIT, a pesar de su presentación en solitario, lo cual acentúa la percepción de fracaso del FIT en Córdoba.

Un principio de balance de estos resultados no hay que buscarlos en la campaña electoral misma tomada en su conjunto. Las alternativas políticas no emergen en las elecciones sino antes de ellas; se deben presentar en ellas como alternativas establecidas.
Es necesario confrontar la línea de acción adoptada con el desarrollo y las alternativas que plantean el derrumbe del gobierno macrista y el impacto de este derrumbe en todas las clases sociales. Esta situación de crisis política incluye la crisis del proceso electoral y la necesidad de un planteo de poder para toda la etapa. La crisis política del proceso electoral explica la expectativa del electorado de que Schiaretti se aparte de Macri en nombre de la necesidad de “superar la grieta”.

La intervención de la izquierda en las elecciones adolece de un déficit de caracterización política. El PTS, por ejemplo, luego de explicar la necesidad de acompañar el planteo de Asamblea Constituyente con la convocatoria de consejos obreros, abando lisa y llanamente la Constituyente y sacó de la manga la consigna de que “la crisis la paguen los especuladores” - propia de gente como Bernie Sanders y Jeremy Corbyn. No ocupa un lugar central la crisis continental, cuando Guaidó pide la intervención del Comando Sur de Trump y Macri apoya a Guaidó.

El FIT, en definitiva, no se ha convertido en un frente único de lucha de la izquierda, como fue planteado en forma reiterada, sino, cada vez más, en una etiqueta electoral de características auto-proclamatorias e intervención episódica. Fue dejada de lado la línea estratégica expuesta en el Manifiesto Político del FIT, en 2013. Al confinarse a las elecciones y no tomar a la lucha de clases en su conjunto, el FIT ha quedado preso de las presiones electorales y democratizantes. El ingreso a la campaña electoral nacional requiere un balance de las elecciones en Córdoba y de las que la precedieron, especialmente Santa Fe. En esta provincia el FIT revalidó su ascendiente relativo en el Cordón Industrial, pero no superó las Paso y en muchos distritos fue superado por el solitario MST.

Los revolucionarios tienen la obligación de criticar su propia política y sus propias acciones.

Jorge Altamira
14 de Mayo de 2019


Fuente: https://www.facebook.com/jorge.altamira.ok/photos/a.793797304134466/1186291828218343/?type=3&__xts__%5B0%5D=68.ARBPz9osjc2qBwM-Ruu4jY_s4I4SVWaCz2AJoiPnIJrrPLDRZUBErSwq0Jz1Wg2LCVYFAzb--P9DA_cwjEP8WLjxToZHkpSlvJvdH49ZNro0D4I-DkUqM1xHyiUI__0MYAzy9mVipW3OTzncl36u4Wt0tpUo1eX9djMNWb5dGXy572IX7uC-d9bU7rn4vKhMM0UPGYPb2XnFklR_brctX5TVVstqUPf3hUeofL1OhXWP8X6VQwjoUKtM1ZeSpy211Z6_Ff4nW6GjvaG3wxJAlznHhTRUAaHptn23cZ6jSSssMzehpYSMPhTVK34FPvRqO79rePXN8xRdQ5iwCJmwMn-fiQ&__tn__=-R

domingo, 12 de mayo de 2019

EL ‘ACUERDO’ QUE NO VA A SER

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Del “terror” de Macri a las andanzas de Bonadío.
Los políticos “que supimos conseguir” han perdido el sentido del humor. Lo demuestra, sin el menor atenuante, la atención a la propuesta de “acuerdo” que Macri y sus mentores sacaron de las gavetas, acuciados, según Santiago Fioritti, de Clarín, nada menos que por “el terror”. Sobre los “diez puntos” de ese acuerdo no abrieron el pico.

Un cero para los “diez puntos”

Desde el punto 1, el texto macrista deja al desnudo una previsible confusión conceptual. Pretende “Lograr y mantener (sic) el equilibrio fiscal”, incluso cuando sabe que el déficit financiero, por el pago de los intereses de la deuda pública, oscila entre los u$s35/40 mil millones al año – y que acabará llegando al 10% del PBI. El “equilibrio” macrista ignora esta hipoteca y parece remitirse al déficit que le dibuja al FMI. Desafortunadamente, está muy lejos también de eliminar este déficit. El gobierno ha metido el bisturí en la inversión pública, por un lado y, por el otro en la poda de gastos corrientes sin proceder antes a una reorganización de la gestión estatal – insostenibles incluso en el corto plazo. La alternativa de financiar las obras de infraestructura con el sistema Público-Privado, aumentaría la deuda externa y por lo tanto la carga financiera del estado con el capital internacional. El corte a los salarios de los trabajadores del Estado, que en número enorme revisten como contratados y por eso no reciben los aportes a la seguridad social y a la salud, ya constituye una manifiesta irregularidad administrativa y legal, y no alcanzaría nunca para reducir el déficit. Apuntar contra el sistema previsional para llegar al “equilibrio fiscal” carece por completo de ‘racionalidad’, como se dice ahora, de un lado porque el 70% de los pensionados cobra ya una mínima que no cubre la canasta de alimentos, y porque el gobierno pretende una “reforma laboral” que exime a las patronales de cualquier contribución previsional. El estado, por otro lado, es deudor de los jubilados que no aceptaron la extorsión de la “reparación histórica” por centenares de miles de millones de pesos. Para sanear las finanzas públicas en forma real es necesario poner fin a una deuda pública financiera que es manifiestamente ilegal, porque es el resultado de la acumulación de intereses que no se podían pagar, y que el Código tipifica como delito de anatocismo. También es necesario terminar con los subsidios a los capitales petroleros, que empezaron con Kicillof y aumentaron con MM, y lo mismo con las energéticas, cuyas tarifas no guardan ninguna relación con los costos de producción. Lo mismo ocurre con los bancos que, entre Lebacs y Lelics y operaciones de cambio futuro, reciben un descomunal subsidio del Banco Central. Dicho esto queda lo principal: Argentina tiene cuatro millones de desocupados que el capital es incapaz de explotar rentablemente, con la consecuente pérdida de riqueza potencial y recaudación fiscal. El derrumbe del régimen social no es la consecuencia de bancarrota fiscal, como insisten los gurúes, sino al revés – esta bancarrota es la expresión y el resultado de la inviabilidad del aquél. Los déficits fiscales crecen en todo el mundo, y el financiamiento de ellos explica la formación de una masa gigantesca de capital ficticio que reclama una parte creciente del excedente económico. Los cuatro principales bancos centrales del planeta tienen en sus activos hasta un 30% acciones de empresas privadas cotizantes.

¿Alguien puede tomarse en serio en punto 2, que reclama un “Banco Central independiente”? Se van a cumplir dos décadas desde la última vez que un presidente del Central consiguió el acuerdo del Senado. Los presidentes del macrismo, puestos a dedo, malversaron el patrimonio del Banco, del Tesoro y de la sociedad, por medio del manejo de las corridas bancarias. Operaron para los grandes bancos y los fondos de cobertura norteamericanos. ¡Hoy es simplemente una oficina del FMI! Un banco central independiente debería responder enteramente al parlamento, que es la institución electa por la ciudadanía. Incluso si fuera así, el banco central no sería independiente del capital, pues debe operar en función un sistema de bancos privado, financiar la circulación y acumulación del capital y garantizar la cotización de los títulos del Estado. Una independencia de los bancos centrales de la clase capitalista dominante es una quimera que la propaganda convierte en embuste. En una sociedad en transición al socialismo, el banco central sería una cámara de redistribución de los excedentes y los faltantes financieros de las unidades económicas, esto en función de objetivos de inversión establecidos en forma democrática por los trabajadores.

Liberalismo y autarquía

El punto 3 llama a “incrementar exportaciones”, precisamente cuando el comercio mundial sufre un marcado retroceso relativo como consecuencia de todo el derrumbe económico en curso – incluida la guerra comercial. El planteo mismo carece, sin embargo, de seriedad cuando hay una tendencia declinante en el comercio mundial, como bien lo perciben dos potencias exportadoras: China y Alemania. Bajo el rubro “mayor integración al mundo” hay en realidad un planteo de autarquía, que ignora el condicionamiento de las economías naciones a la economía mundial y, por otro lado, que el mercado opera como un regulador ciego de la producción, con ciclos de escasez y altos precios seguidos de sobreproducción y desplome del comercio, sucesivamente. Ahora mismo, la tonelada de soja cotiza en Chicago a u$s302 la tonelada, muy lejos de los u$s600 que orilló en 2018, y podría caer a niveles peores si persiste el conflicto agropecuario entre Trump y Xi, y si cae además la demanda de granos gruesos para la cría de porcinos en China.

El punto 4, sobre “respeto a contratos, la ley y derechos adquiridos”, sólo puede haberlo escrito alguien deshonesto. En materia de salarios, jubilaciones, trabajo en negro – todo es una violación de esas normas y de contratos. Las pendencias fundamentales se tramitan en los tribunales de Nueva York, no en Buenos Aires, y en organismos extra-jurisdiccionales (el Ciadi, por ejemplo). El espionaje de la AFI, el freno a la investigación del affaire Odebrecht, los arrepentidos que se arrepienten de su arrepentimiento, las coimas de los contratistas de obras públicas – todo esto convierte en un hazmerreir a este punto ‘republicano’.

"La creación de empleo mediante una legislación laboral moderna”, el punto 5, deja al desnudo la ausencia completa de ‘política de empleo’ – porque, como acaba de repetir el mayor magnate del capital, Warren Buffet, el capital invierte donde hay demanda, mercado y rentabilidad, sin importarle leyes ni impuestos. La enorme rebaja impositiva que decretó Trump el año pasado no detuvo la caída de la inversión privada ni de la productividad en Estados Unidos – sólo infló los balances y elevó la cotización de las acciones. El reclamo de establecer “una legislación laboral moderna” oculta que las patronales y el estado están violando hoy la legislación establecida y los contratos.

En el punto siguiente llama la atención el planteo de reducir solamente los impuestos “distorsivos”, a sabiendas que no hay la menor intención de suprimir el IVA, ni garantizar que ello redunde en una caída equivalente de los precios de las mercancías.
Para el macrismo y sus acólitos peronistas, K y no K, el impuesto al salario, por ejemplo, no sería “distorsivo”, porque grava un ingreso y no una transacción. Si lo sería las retenciones a los exportadores, que el texto llama a suprimir cuando el gobierno los acaba de restablecer para contener el déficit fiscal. En síntesis, el planteo es mentiroso y confiscatorio porque no rechaza el impuesto ‘distorsivo’ al consumo, mientras proponer reforzar la carga impositiva a la fuerza de trabajo y liberar la carga al capital.

Federalismo de unitarios


El punto 8 suena emancipador, porque se propone, dice, terminar con la “discrecionalidad destinada al disciplinamiento de las provincias”. Lo que intenta en realidad es, sin embargo, liberar al estado nacional del financiamiento de obras públicas en las provincias, para destinar ese dinero al pago de la deuda externa. No es un planteo “federal” sino anti-federal, porque exige aplicar una mayor presión impositiva sobre los trabajadores de las provincias. Es lo que ha venido ocurriendo con la transferencia del gasto en educación y salud desde Martínez de Hoz. Los estados provinciales usarán el mismo método para transferir gastos a los municipios. El país entero trabajará para pagar la deuda usuraria – la mitad de la cual está en poder de la burguesía nacional. La clase social que el kirchnerismo pinta como aliada de la clase obrera es la más interesada en que la deuda externa sea ‘honrada’ por la fuerza de trabajo. Por todo esto, el punto siguiente reclama claridad estadística, ya que esa deuda está compuesta por títulos que se ajustan a determinados indicadores. El planteo culmina con la exigencia de “Cumplir con las obligaciones con nuestros acreedores”, que son precisamente quienes redactaron estos diez puntos y dicen apoyar el “acuerdo”. El texto no aclara, sin embargo, si ese “cumplimiento” de las obligaciones incluye a los fondos buitres que están litigando contra Argentina en Nueva York por una deuda derivada de la semi-estatizaciónde YPF, ni si es necesaria una reestructuración de la deuda para evitar un ‘defol’. Los ‘diez puntos’ resumen, con toda claridad la inconsistencia política de cuatro años de macrismo.

El lanzamiento de esta propuesta sin norte obedeció, según el periodista encargado de “seguir” al macrismo para Clarín, a la “desesperación” – lo cual no ha impedido que Clarín le diera crédito. Macri, en caída libre ante la opinión pública, incluida la propia, quiere atraer a su desgracia a sus amigos del Peronismo Federal y al massismo. No sorprende que el planteo esté condenado al fracaso, incluso después que seis entidades empresarias dieran apoyo a la maniobra. Un “frente nacional” improbable de este trío no constituiría ninguna garantía de que el electorado lo siga en una segunda vuelta electoral contra Cristina Kirchner. Todas las fuerzas patronales en disputa electoral son conscientes de que un segundo gobierno del macrismo es inviable en el marco del derrumbe económico actual.

Venezuela, Cuba, Argentina


El “acuerdo” ve la luz cuando falta un mes para la presentación de las candidaturas a las Paso que tendrán lugar en agosto. Ventila el interés por lograr una “unidad nacional” en las vísperas de las elecciones de Córdoba, cuando se espera que Schiaretti salga de ellas como un árbitro en la conformación de una alternativa que contrarreste el ascenso que se le otorga a CFK. Se espera, por un lado, que el cordobés ‘ordene’ el campo peronista no K y atraiga a una parte de la UCR y al centroizquierda a la candidatura de Lavagna, en el marco de un frente anti-K – no de oposición a Macri. El progreso de una candidatura de este tipo dejaría a Cambiemos, sin embargo, fuera de la segunda vuelta, y representaría un vaciamiento de la gestión macrista. Nada de esto elimina cuestión de la candidatura de CFK como factor de crisis política, aunque sus emisarios peregrinen para dar tranquilidad a los fondos internacionales. Massa se diferencia de Lavagna, coqueteando con el kirchnerismo. El “acuerdo” no tiene destino.

La crisis del proceso electoral se ahondaría debido al contexto internacional dominado por la crisis de Venezuela. El “grupo de Lima”, que opera para derrocar a Maduro mediante un golpe del alto mando chavista, acaba de invitar a Cuba a discutir una salida a la crisis venezolana; en otra línea se mueve el ofrecimiento de Trump a Putin. Este juego pone en la agenda el destino político-electoral de Argentina – como lo acaba de subrayar Bolsonaro, quien advirtió acerca del ‘peligro’ kirchnerista con un ojo puesto en un retorno de Lula. En relación a la crisis venezolana, CFK se ha pronunciado a favor del ‘grupo de contacto’ que integran México, Uruguay y algunos países europeos, que favorecen una salida ‘dialogada’ de Maduro – o sea el golpe blando. Precisamente, el “grupo de Lima” acaba de convocar al ‘grupo de contacto para organizar la salida de Maduro del gobierno y de Venezuela. El kirchnerismo atraviesa su propia crisis interna, oculto por el cacicazgo de CFK. Un sector que encabeza el chaqueño Mempo Giardinelli, propone suprimir, a través de una Constituyente limitada, el carácter vitalicio a la Justicia y privarla del control de constitucionalidad de los actos del Congreso.

La agudización del impasse político-electoral ha traído de vuelta al juez Bonadío y a su pedido de desafuero contra Cristina Kirchner. Para repetir, sin embargo, lo hecho por el juez Moro en Brasil con Lula, sería necesaria la complicidad del Senado. Las andanzas de Pichetto por Nueva York, entre muchas reuniones con bancos, y fondos de cobertura y de inversión, podrían marcar un giro a favor del desafuero de CFK. El ‘servilleta’ Bonadío no solamente enfrenta ahora el ascenso de Cristina Kirchner en las encuestas sino que se ha encontrado con el enjuiciamiento de su fiscal Stornelli, por parte del juez de Dolores, Ramos Padilla. Stornelli está implicado en operaciones de espionaje y armado de causas conjuntamente con los servicios de inteligencia. La crisis político-electoral tiene involucrada a la Justicia en un lugar destacado. La operación “acuerdo de diez puntos” es una cortina de humo para desenvolver un golpe judicial contra el proceso electoral que podría hacer saltar a la misma Corte Suprema.

Elecciones y método


Como se ve, no estamos ante una campaña electoral ‘habitual’, ni siquiera que merezca ese nombre, como tampoco lo fue la brasileña de hace un año. No están las agenda las propuestas acostumbradas de los candidatos sino la posición de unos y otros (y de los que operan desde afuera) acerca del manejo y el desenlace de la crisis política – que tiene por base una crisis económica colosal y un impacto también colosal sobre millones de trabajadores. El desarrollo de un liderazgo socialista y revolucionario en esta etapa plantea una campaña de propaganda y agitación en torno a la salida política y social de la crisis.
Fuera Macri, Asamblea Constituyente Soberana, Gobierno de Trabajadores.





Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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