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miércoles, 26 de abril de 2017

El plenario de la Unión Ferroviaria de Oeste

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Miguel Bravetti


Convocado por la UF-Oeste, se realizó un plenario abierto de dirigentes y activistas combativos, para impulsar un paro activo de 36 horas y la continuidad de la lucha contra el ajuste.


Participaron Edgardo Quiroga, de la CGT-San Lorenzo; Horacio Catena, del Sutef; Ezequiel Roldán, del sindicato de Aceiteros de Capital; Jorge Adaro, de Ademys, y Alfredo Cáceres, del Suteba-Tigre, entre otros.

La CSC-PO se hizo presente con una delegación muy representativa, encabezada por Romina Del Plá, del Suteba-La Matanza y candidata a secretaria general del Suteba provincial.

El plenario coincidió en la necesidad de impulsar un nuevo paro de 36 horas, con movilización a la Plaza de Mayo. La CSC ofreció para el debate un texto que planteaba, además de la cuestión del paro, el apoyo a todas las luchas y la defensa de la ocupación de plantas contra los cierres y despidos, la denuncia de las burocracia de la CGT y la CTA, la defensa del frente único y de un congreso de delegados de bases de todos los sindicatos, que tome en sus manos la resolución del paro y un verdadero plan de lucha.

La declaración final no toma la cuestión del congreso de bases y en absoluto la necesidad de la expulsión de la burocracia de los sindicatos. Es decir que se reduce a un reclamo combativo a la burocracia sindical.

El propósito de “avanzar en la coordinación del sindicalismo combativo” a partir de esta convocatoria choca sin embargo con las profundas diferencias que los oradores se encargaron de poner de relieve.

Quiroga reivindicó su condición de peronista y sugirió enfocar los cañones sólo contra el gobierno nacional (o sea, un frente anti-Macri; que es la orientación que defendió en el plenario de gremios que la CGT-San Lorenzo realizó en el Cordón “por un mínimo de 27 mil pesos y el fin de los despidos”).

Los Aceiteros de Capital insistieron con no mezclar el sindicalismo con los partidos; algo que vale en particular contra la izquierda. Recordemos que fueron críticos sistemáticos a movilizar en común con el clasismo.

De algún modo se insiste en el error del llamado Encuentro de Atlanta, rechazado por la CSC-PO, que buscó armar un bloque sindical entre partidos del FIT, el Perro Santillán y otros grupos que eran hostiles a la independencia de clase.

Luchas y estrategia

No negamos la importancia de una lucha común de los sectores combativos y el clasismo, por objetivos precisos. Este ha sido el método de los plenarios organizados por el Sutna o la AGD durante todo el año pasado (frente a la movilización del 24 de abril, la Marcha Federal, la de ambas CTAs contra el veto de Macri a la llamada ley antidespidos o el 20 de diciembre) y, este año, por la movilización del 7 de marzo.

Pero una confluencia más permanente requiere una homogeneidad política de la que el plenario de la UF, carece; más aún, las tendencias que participaron del encuentro tienen posiciones políticas divergentes. El MST, que intervino a través de un ferroviario del Sarmiento, llamó a “poner en pie una alternativa política de los trabajadores”; aunque no lo dijo, cabe suponer que apuntó a publicitar el frente oportunista que constituyó ese partido con el MAS.
La intervención de la izquierda en las luchas que están en desarrollo, contra el ajuste de Macri, de Alicia Kirchner en Santa Cruz o de Cornejo en Mendoza, en defensa de los convenios colectivos y contra los techos a las paritarias o los despidos, debe contribuir a reforzar la conciencia de clase y la independencia política de los trabajadores; y la precondición para avanzar es la claridad.

La propuesta que el PO hace a los partidos del Frente de Izquierda y a la vanguardia es organizar en común un congreso que discuta un programa, un plan de intervención integral, que como un aspecto importante, aborde la presentación electoral: un congreso del movimiento obrero y la izquierda.

Más inmediatamente proponemos un “acto del 1° de Mayo de lucha, internacionalista, obrero y socialista, con eje en las grandes luchas del período y sus protagonistas”, convocado por el FIT en Plaza de Mayo. Este planteo fue plasmado en la carta del XXIV Congreso del Partido Obrero a los partidos del FIT, distribuida en el segundo encuentro de la UF.


 Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1454/sindicales/el-plenario-de-la-union-ferroviaria-de-oeste

martes, 25 de abril de 2017

Hobsbawm y la Revolución de Octubre

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Christian Rath

En lo que sería su último prólogo a una nueva edición de El Manifiesto Comunista (2012), Eric Hobsbawm escribió: “Antes de Lenin, la teoría marxiana no trataba sólo de la historia que nos demuestra lo que pasa sino también acerca de lo que tenemos que hacer. Ciertamente la experiencia soviética del siglo XX nos ha enseñado que podría ser mejor no hacer lo que se debe hacer bajo condiciones históricas que imposibilitan virtualmente el éxito” (subrayado nuestro).
Si a partir de la disolución de la URSS se hizo habitual considerar que el período histórico de guerras imperialistas y revoluciones nacionales y socialistas abierto por la Revolución de Octubre se había cerrado definitivamente, la interpretación del historiador británico sobre la existencia de un siglo corto que nació en 1917 en San Petersburgo y murió en 1989 en Berlín, bien interpretada o no, actuó en el mismo sentido.
 
¿Qué posiciones fue fijando el historiador?

En 1994, cinco años después de la caída del Muro de Berlín, en la Historia del Siglo XX (Era de los extremos, en inglés)(1), advirtió que la Revolución de Octubre originó el movimiento revolucionario de mayor alcance que haya conocido la historia moderna, aún en relación a la Revolución Francesa. Volvería sobre este tema tres años después(2), planteando que la perdurabilidad de la Revolución Rusa obedecía a que “el atractivo de su causa no era puramente ruso”, apreciando el carácter universal de la gesta bolchevique. En realidad, Octubre del 17 alteró todas las caracterizaciones revolucionarias precedentes, pues se desenvolvió en un marco histórico inequívocamente distinto al de las revoluciones democráticas del período anterior -el momento de la unificación del mercado mundial, de la transformación del capitalismo de libre competencia en capitalismo en imperialista y de la maduración del mundo, como un todo, para la revolución socialista. La Rusia atrasada no estaba preparada para el socialismo pero sí la economía y la política mundiales, en las cuales esa revolución democrática tendría lugar.
Lo espontáneo y el partido

“Las grandes revoluciones de masas que estallan desde abajo -y Rusia en 1917 fue probablemente el fenómeno más impresionante de toda la historia- son en cierto modo fenómenos naturales (…) en gran medida incontrolables”, dirá Hobsbawm. Por lo que “los objetivos de Lenin (…) no hacían al caso. No podía tener ninguna estrategia o perspectiva más allá de escoger, de día en día, entre las decisiones necesarias para la supervivencia inmediata y las que representaban el riego de un desastre inmediato”(2). De este modo, el papel de Lenin y el partido bolchevique pierde toda significación histórica.

El historiador planteará que la primera razón de la “sobrevivencia” bolchevique luego de octubre fue la existencia de un Partido Comunista de 600.000 hombres, centralizado y disciplinado. Pero en febrero del '17 los bolcheviques no eran más de 10.000, una fracción minoritaria en comparación con los mencheviques y los socialistas revolucionarios. Llegar a los 200.000 en octubre y luego a los 600.000 fue el fruto de una selección política de lo mejor de la vanguardia obrera presente en todos los partidos del campo revolucionario y a partir de una dirección que guió conscientemente a las masas hacia la victoria.

“Los objetivos de Lenin (…) no hacían al caso”.

¿Es posible afirmar esto siendo que sin la reorientación expresada en las Tesis de abril de Lenin, en sintonía con la línea estratégica que previamente había elaborado Trotsky, los bolcheviques no habrían tomado el poder?

¿Es posible afirmar esto viendo la precisión quirúrgica de consignas y de ritmos que fueron guiando la lucha por la conquista del poder -ninguna confianza al Gobierno Provisional, Todo el poder a los Soviets, Fuera los ministros capitalistas, No al desenlace en las Jornadas de Julio, etc.?
Para lograr esto, el bolchevismo construyó un partido obrero, no un partido que hablaba en nombre de los obreros. Puso en pie una organización fuertemente centralizada en un período de libertades para el resto del proletariado de Europa, lo que significa que no copió mecánicamente a la clase obrera avanzada y, a la vez, tomó en cuenta todas las etapas que éste tuvo que recorrer.
Partido y soviets

El historiador se interrogó “¿Cómo… pudo la Revolución de octubre superar la prueba?”. Y se respondió “los bolcheviques vencieron porque combatían bajo la bandera roja y, por más que fuera engañosamente, en nombre de los soviets”(2).
Mucho antes, León Trotsky había respondido a Hobsbawm. “El Partido Bolchevique ha enseñado al mundo entero como se realiza la insurrección armada y la toma del poder. Los que oponem una abstracción de soviets a la dictadura del partido, deberían comprender que únicamente gracias a la dirección de los bolcheviques, lo soviets se elevaron del pantano reformista al papel de órganos del Estado proletario” subrayado nuestro(3).

Alemania

“¿Quién pudo imaginar que la victoria del socialismo pudiera producirse (…)” excepto mediante la destrucción total de la burguesía rusa y europea?” Hobsbawm retomó la cita de Lenin sólo para presentar la revolución en Europa como algo utópico: “No había ninguna posibilidad en serio de que estallase una Revolución de octubre, o algo parecido, en Alemania y, por lo tanto, no hubo necesidad de traicionarla”. Lenin pudo no darse cuenta, pero “la Revolución Rusa estada destinada a edificar el socialismo en un país atrasado que no tardaría en arruinarse por completo”(2) . Fatalismo, una vez más.

En el caso de Alemania, el levantamiento de las masas en 1918 resiste todas las comparaciones con el de las rusas un año antes. La clase obrera alemana era mucho más poderosa como fuerza social que la rusa y, en este sentido, su revolución avanzó con mucha más determinación, a lo largo del país, que aquella, que buscó su apoyo en el inmenso campesinado ruso. En cuatro días, vertiginosamente, los consejos obreros se hicieron cargo del país y el poder político de la burguesía más poderosa de Europa quedó reducido a la nulidad. La revolución fue aplastada por el gobierno “socialista” que traicionó a la clase obrera apoyando al militarismo alemán, en condiciones determinadas. La joven Liga Espartaco sufrió el asesinato de sus extraordinarios dirigentes, Luxemburgo y Liebknecht, víctimas de lo que Trotsky caracterizó como las “jornadas de julio” en Alemania, en las que, a diferencia de las producidas en Rusia, las masas avanzaron, contra todas las previsiones, en un enfrentamiento prematuro. “En Berlín, como en San Petersburgo, el movimiento revolucionario estaba por delante de las masas atrasadas”(4).

La vigencia del reformismo
Hobsbawm no se interrogó sobre el devenir de la revolución porque tenía una conclusión predeterminada: “Los países (constitucionales) de capitalismo desarrollado en los que las revoluciones no estaban en la orden del día (…) la mayoría de los trabajadores organizados, incluso aquellos con mayor conciencia de clase, no solían ser revolucionarios, a pesar de que sus partidarios estaban comprometidos con el socialismo. La situación era naturalmente diferente en países como los de los imperios ruso y otomano, donde cualquier cambio político a mejor sólo se podía esperar que viniera a través de la revolución”. Finalmente, “incluso en los peores tiempos de la crisis, la mayoría de los militantes en el seno de los movimientos obreros se negó a pasar de los partidos reformistas a los partidos revolucionarios”(5). 

El historiador rindió culto a la democracia liberal y al reformismo, que habrían ganado la batalla histórica. Sin embargo, la derrota de las revoluciones luegode la Primera Guerra Mundial significó el advenimiento de Hitler en Alemania, de Mussolini en Italia, de Horthy en Hungría (…). El imperialismo y la guerra mostraron que el reformismo ya no tenía un lugar histórico. Solo existían dos opciones: la revolución y la contrarrevolución. Las tendencias reformistas, como la socialdemocracia, argumentando que no querían emparentarse con ninguna de ellas, pavimentaron el camino de la contrarrevolución. Traicionaron a la Revolución de Octubre, fueron cómplices de la derrota de la Revolución Española y entregaron Alemania al nazismo. 

Los que se presentan como reformistas de hoy son variantes de adaptación a la bancarrota capitalista mundial, fuente constante de crisis y revoluciones. El siglo de la Revolución Rusa aún no terminó. 

Notas

1. Eric Hobsbawm: Historia del Siglo XX, Crítica, Buenos Aires, 1998.
2. Eric Hobsbawm: Sobre la Historia; ¿Podemos escribir la historia de la Revolución Rusa?, Crítica, Barcelona, 1998.
3. León Trotsky: Bolchevismo y Estalinismo, El Yunque Editora, Buenos Aires, 1973.
4. León Trotsky, Karl Liebknecht - Rosa Luxemburgo, 18/1/1919, www.marxists.org
5. Eric Hobsbawm: Cómo cambiar el mundo, Crítica, Barcelona, 2011.

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1454/aniversarios/hobsbawm-y-la-revolucion-de-octubre

lunes, 24 de abril de 2017

Cómo la seguimos

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Partido Obrero


-1° de Mayo de lucha socialista e internacionalista -Congreso del movimiento obrero y la izquierda

Han pasado ya dos semanas del paro general del 6 abril, sin que exista la menor señal de que las direcciones de la CGT y CTA decidan alguna medida de lucha.

Mientras tanto, la ofensiva contra el salario y el derecho al trabajo se ha agravado.

Los docentes siguen recibiendo “ofrecimientos” miserables.

En el cordón industrial del norte de la provincia de Buenos Aires arrecian los cierres fabriles, y continúa la lucha de AGR.

En la kirchnerista Santa Cruz, docentes, estatales y mineros enfrentan un ajuste salvaje.

Si de la burocracia sindical depende, estas luchas -y las paritarias que se vienen- quedarán libradas a su suerte.

Es necesaria una deliberación por abajo, en los lugares de trabajo y en los sindicatos.

Para rechazar el “techo” paritario oficial del 18% y reclamar un 35% como piso.

Para organizar la ocupación de toda fábrica que cierre o despida, y el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.

Para pronunciarnos por un plan de lucha y un paro activo de 36 horas de todo el movimiento obrero.

Los burócratas se han llamado a silencio por orden de sus jefes políticos, sean los Massa, el PJ o el kirchnerismo. Usan a las elecciones como excusa para no luchar y postergar los reclamos.

¡Es una razón de fondo para que nos involucremos en la tarea de poner en pie una alternativa política de los trabajadores!

Para llevar adelante esta tarea, el 24° Congreso del Partido Obrero le ha propuesto a los partidos del Frente de Izquierda acordar sus listas y convocar a un Congreso del Movimiento Obrero y de la Izquierda, que inscriba a su acción electoral en el campo de la gran lucha que la clase obrera está emprendiendo contra el ajuste de Macri y los gobernadores.

En esa línea, planteamos un 1° de Mayo obrero, socialista e internacionalista, con los protagonistas de las luchas en curso.



domingo, 23 de abril de 2017

Francia, en el ojo de la tormenta

20 de abril de 2017 | #Prensa Obrera 1454 | Por Pablo Heller


En las elecciones presidenciales

Los resultados del proceso electoral en Francia (el 23 de abril se realizará la primera vuelta) van a tener repercusiones políticas de fondo a escala continental y mundial.

Las grandes luchas obreras de 2016 contra la reforma laboral han golpeado fuertemente al Partido Socialista. Si bien el gobierno francés logró imponer su paquete antiobrero -una reaccionaria reforma laboral-, se trató de una victoria a lo Pirro. El agravamiento de la crisis social y la severa política de ajuste y ataque a las conquistas laborales han profundizado el abismo entre el gobierno socialista y su antigua base popular. Hollande y el PS en particular se han literalmente derrumbado y han quedado relegados a un lugar marginal en la contienda electoral. Tampoco ha salido indemne la derecha liberal, desgarrada por disputas intestinas y cuyo candidato presidencial, François Fillon, fue golpeado por revelaciones de corrupción. Estamos frente a una crisis de conjunto del régimen político y sus partidos.

El centro de la escena estaba ocupado por Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, y Emanuel Macron, candidato representativo de la burguesía liberal, quien ha logrado encaramarse como el favorito en las encuestas para enfrentar a la primera. Macron, que se presenta como “independiente”, defiende la permanencia de Francia en la Unión Europea (que hoy sigue siendo la línea mayoritaria prevaleciente en las filas de la burguesía francesa) en oposición al planteo del Frente Nacional de salida de la región.

Asistimos a un escenario dominado por dos variantes derechistas y ajustadoras, que le quieren hacer pagar a los trabajadores la crisis capitalista.


Sin embargo, el dato distintivo del proceso político francés es el ascenso que ha registrado en las encuestas de las últimas semanas Jean-Luc Mélenchon, un ex PS que cuenta con el apoyo del candidato ecologista y del PC y que lanzó un movimiento propio llamado “Francia Insumisa”. La posibilidad de un balotaje Le Pen vs. Mélenchon ha sacudido el tablero político francés, pues ambos, una por derecha y el otro por izquierda, abren las puertas a una salida de la UE. Marine Le Pen pregona abiertamente esta variante mientras que Mélenchon propone renegociar la inclusión de Francia en la UE y convocar a un referéndum para decidir si el país permanece en ella. El imperialismo europeo ha disparado las alertas a través de la prensa internacional. Luego del Brexit, una salida de Francia asestaría un golpe decisivo a la Unión Europea.

“Francia Insumisa”

Mélenchon, que rompió con el PS francés por su carácter conservador, ha terminado, después de un largo periplo, planteando que es anacrónica la distinción entre derecha e izquierda. En una larga entrevista con Página/12 (10/4), argumentó que “los ‘valores de izquierda, del movimiento obrero’ son, hoy en día, masivamente rechazados por el pueblo”. Impugna a la clase obrera como sujeto histórico y lo reemplaza por el planteo (populista) de una “revolución ciudadana”.

A su vez, propone una amplia política de cuño neokeynesiano de subsidios y rescate del capital francés en oposición al capital extranjero. Con independencia de que Mélenchon tenga un programa nacionalista y de apuntalamiento de la burguesía -que lo presenta demagógicamente como de “distribución de la riqueza”-, su ascenso electoral y su eventual llegada al balotaje es un indicador de un proceso de brusco giro político de las masas. Mélenchon es quien lidera las encuestas entre los jóvenes de 14 a 24 años. El escenario marca las tendencias a la volatilización del centro político y los partidos tradicionales de Francia y su capitalización por los polos emergentes (otro dato que auguran las encuestas es una elevada abstención).

La izquierda


El Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), que buscaba desesperado una alianza centrista con Mélenchon y el PC, fracasó en integrar y constituir un ‘frente amplio’ de la izquierda. El NPA, cuyo antecesor, la LCR (Liga Comunista Revolucionaria, vieja organización del Secretariado Unificado -SU), llegó a tener guarismos electorales del 5%, está girando, en la actualidad, en torno al 1% de la intención de voto. La plataforma del NPA para las elecciones, que impulsa la candidatura presidencial de Phillipe Poutou, obrero de la Ford, tiene como centro de gravedad la lucha contra la ‘casta política’ y la corrupción y hace hincapié en el combate contra los “prejuicios reaccionarios: el sexismo, la homofobia y todos los racismos”. La candidatura de Poutou cuenta con el apoyo entusiasta de la FT (corriente internacional del PTS), que destaca que estos ejes constituyen uno de los pilares de la campaña. Reclamos como “limitar los salarios de los políticos al salario medio de un trabajador”, sin embargo, no están pensados como parte de un programa transicional para elevar la conciencia de la clase obrera sino como un recetario de medidas de gestión. Por otra parte, la denuncia de la “casta política”, divorciada de una lucha por
la destrucción del Estado capitalista, se reduce a una depuración del personal político en el marco
del orden social imperante.


El NPA, parido e impulsado por el SU, sacrificó la lucha por la revolución social y el gobierno de los trabajadores desde el momento en el que abandonó la estrategia de la dictadura del proletariado y se declaró partidario, como reza en su plataforma, por “el socialismo del siglo XXI”, en clara oposición a la Revolución de Octubre. Hay quienes en la izquierda calificaron positivamente la formación del NPA, en 2006, como expresión de un ascenso de masas, cuando se trató de la disolución de la LCR en una organización guevarista-populista anticapitalista. La tentativa de construir un “partido amplio”, de carácter centrista, no les sirvió para un desarrollo político, ni siquiera electoral; por el contrario, acentuó las tendencias a su disgregación y marginalidad política.

Balotaje

Igual que en elecciones pasadas, en caso de un balotaje Le Pen-Macron (o, en su defecto, Mélenchon), la segunda vuelta unificará contra el cuco de la derecha a todo el arco “democrático”, incorporando todos los colores en un gran frente popular.

Entre tanto, los candidatos de ese espectro político se van cada vez más a la derecha, adoptando la demagogia xenófoba antiinmigrante y ‘antiterrorista’ de Le Pen, empezando por el propio Macron. Estamos frente a un operativo político para colocar a la clase obrera detrás de la burguesía. En 2002, un sector de la izquierda (incluida la LCR) llamó a votar en la segunda vuelta al candidato burgués liberal Jacques Chirac contra la candidatura nacional-fascista de Le Pen padre. Es necesario defender la independencia política de los trabajadores, y abrir paso a un reagrupamiento revolucionario de la izquierda y el movimiento obrero combativo, fundado en la estrategia del gobierno de trabajadores y el socialismo.
 
Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1454/internacionales/francia-en-el-ojo-de-la-tormenta
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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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