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martes, 27 de junio de 2017

Morgan Stanley deja a Macri en la “frontera”

22 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1463 | Por Gabriel Solano

El relato de que los bonos de deuda por 2.700 millones de dólares a cien años emitida por el gobierno equivaldría a una demostración de confianza de los mercados con la Argentina duró menos que un suspiro. La desmentida vino de donde importa: el capital financiero internacional. Ocurre que la decisión de Morgan Stanley de no subir la calificación del país de mercado de “frontera” a “emergente” fue vista de manera unánime como una derrota del gobierno. Para el oficialista Clarín hubo “decepción en el gobierno e impacto negativo”. En Infobae, el economista
Pablo Wende fue más allá y concluyó que “Wall Street dio por finalizada la luna de miel con Mauricio Macri”.

En realidad, la decisión de Morgan Stanley no debiera sorprender. Ya en las últimas semanas el gobierno había tenido dificultades para cubrir sus emisiones de deuda. Otro tanto ocurrió con las Lebac, cuyos vencimientos en la última semana superaron el medio billón de pesos. La alternativa de bajar la tasa de interés para reducir el peso de los intereses que debe pagar regularmente el Banco Central (¡superior a los 120.000 millones de pesos anuales!) choca con el peligro de generar una corrida cambiaria y una nueva devaluación. En todo este período, la bicicleta financiera armada con el tipo de cambio fijo y tasas altas convivió con una intensa fuga de capitales. En el año y medio macrista, el Banco Central vendió para pagos de intereses, giro de utilidades y atesoramiento más de 25.000 millones de dólares y se financió, a su vez con endeudamiento externo. Para intentar desarmar esta bomba de tiempo, el gobierno quiere ahora reemplazar las Lebac (deuda del BCRA) por Letras del Tesoro, tanto en pesos como en dólares. Por esta vía terminará sumando a la deuda pública actual unos 60.000 millones de dólares, llevándola por encima de los 300.000 millones de la misma moneda.

La decisión de Morgan Stanley podría explicar, además, porqué el gobierno se apuró a pagar por la deuda centenaria una tasa superior al 8%. Sucede que aunque en las condiciones actuales un interés de esa magnitud significa una auto-admisión de bancarrota, podría saber que luego de que Morgan Stanley dejara a la Argentina en la calificación de “país de frontera” la tasa sería aún más alta.

Al igual que una parte importante del gran capital, Morgan Stanley le dice al gobierno que la capacidad de financiar el déficit con nueva deuda ha llegado a un límite y debe proceder a un fuerte ajuste fiscal. Hay que tomar nota de esta declaración de guerra contra los trabajadores, planteando un programa integral que incluya el desconocimiento de la deuda usuraria y ponga fin al saqueo del Estado por parte del capital.
 

El clasismo ganó en Alba

22 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1463 | Por Donald Schiffmacher

La fábrica que heredó a la Miluz de Fisher y Bufano

El 16 de junio se llevó adelante la elección de la Comisión Interna en la fábrica de pinturas Akzo Nobel, Alba, ubicada en el corazón del parque industrial de Garín. Luego de seis años volvió a presentarse una lista de oposición integrada por compañeros que tienen un respeto enorme en su lugar de trabajo y que se animaron a encabezar un proceso de relevo de la dirección actual, formando la Lista Naranja.

La elección se dio en un marco bastante hostil. Durante la campaña la lista patronal salió a embarrar la cancha con mentiras, que generaron rechazo en los lugares de trabajo ya que, como se decía en los pasillos, durante seis años al frente de la interna no conquistaron nada y dejaron pasar una veintena de despidos y retiros voluntarios. El día mismo de la elección, a media mañana, se encendieron las alarmas de la fábrica y se procedió al desalojo, pero aun así se garantizó la transparencia de la elección, cargando la urna bajo el brazo de los fiscales naranja, para evitar cualquier posibilidad de fraude.

La empresa y los delegados patronales utilizaron todo lo que tenían a su alcance para evitar lo inminente, pero no les alcanzó
. Decían que tenían el voto cautivo de una parte del personal, lo que garantizaba su triunfo, pero en el cuarto oscuro se verificó lo contrario.

El resultado fue contundente: el 60% de la fábrica votó por la Lista Naranja, una lista que se plantó con un método completamente distinto, llamando a los compañeros a ser parte de un proceso que les permita defender el salario y las fuentes de trabajo y a actuar cumpliendo a rajatabla con el método de la asamblea general.

Fue este el método el que utilizaron durante la campaña para transmitir sus planteos, pero también para identificar cuáles eran los principales problemas que hay en los distintos sectores de la fábrica. Así fueron construyendo todo un pliego de reivindicaciones que se plasmó en el programa que presentaron. Votaron en total 271 trabajadores, obteniendo la lista Naranja 160 votos, y 105 votos la lista 1 de Mayo Celeste y Blanca. Hubo 6 votos nulos.

Sergio Aguirre, el delegado general de la nueva comisión interna, fue delegado hasta 2011 cuando fue derrotado por la lista patronal. En 2013 fue despedido y dio una lucha hasta que en 2015 se conquistó su reinstalación.

Akzo Nobel tiene una historia interesante. En 1971, entró como socio minoritario de Miluz. En 1979, se quedó con la totalidad de la fábrica y en el año 2008 se fusionó con Alba. Este triunfo tiene un sabor especial, arrastra el legado enorme que dejaron los compañeros Fischer y Bufano, miembros de la comisión interna de Miluz y asesinados por la Triple A en diciembre de 1974.

Esta nueva Comisión Interna tiene importantes desafíos, la unidad de la fábrica será fundamental para conquistarlos.
 
Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1463/sindicales/el-clasismo-gano-en-alba

lunes, 26 de junio de 2017

Brasil: Nueva huelga general

22 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1463 | Por Pablo Heller

Para el 30 de junio, está convocada una nueva huelga general en Brasil. La iniciativa fue adoptada por las centrales sindicales. Esta convocatoria viene precedida por el parazo del 28 de abril pasado, que conmovió al país. Tanto por su masividad como por su contundencia, se trató de la medida de fuerza más importante de las últimas décadas y fue acompañada de piquetes, movilizaciones y cortes de calles en las principales localidades del país.

Pese a su éxito, las centrales sindicales se tomaron su tiempo y fueron dilatando una nueva convocatoria. Hasta ahora han evitado darle un carácter activo a la huelga del 30, procurando convertirla en una jornada dominguera.
Entretanto, las direcciones gremiales, empezando por la CUT -enrolada políticamente con el PT-, actúan como dique de contención de huelgas e iniciativas de lucha en diferentes gremios.

Gobernabilidad

La burocracia sindical está jugando un papel clave para mantener la gobernabilidad de un régimen que está contra las cuerdas
. A su turno, la Corte Electoral acaba de salvarle el pellejo a Temer, rechazando la acusación por el financiamiento ilegal del entonces binomio presidencial triunfante (Rousseff-Temer), lo que hubiera significado la destitución automática del actual primer mandatario. Pero eso no es suficiente. En forma inmediata, debe hacer frente a las acusaciones de soborno del empresario de la carne Joesley Batista, que desataron la reciente tormenta política. Estamos frente a una guerra que se libra en todos los planos -el de la Justicia, los servicios y, principalmente, en el de la orientación económica del Estado, a través de una puja abierta entre la burguesía local y el imperialismo por el manejo y explotación de los grandes recursos y la actividad industrial del país y, por lo tanto, sobre el destino de las grandes corporaciones brasileñas. La operación Lava Jato y, ahora, las revelaciones de los hermanos Batista, impulsadas desde Estados Unidos, han apuntado a quebrar la articulación industrial y financiera armada en torno de Petrobras y el sistema de contratos y concesiones otorgadas desde el Estado.

La dirigencia sindical está actuando como furgón de cola de la estrategia del PT que viene colocando como salida la candidatura presidencial de Lula para 2018. En nombre de ese “volveremos”, bloquea la posibilidad de que Temer caiga, ahora, bajo la presión directa de la acción popular.

“Directas”

La plataforma de la huelga incluye, por primera vez, el reclamo el “elecciones directas”. Es el reclamo principal que enarbola el Frente Amplio, una coalición de partidos que incluye entre otros, al PT y al PSOL.

Las ‘diretas’ le plantean al PT un problema insoluble, con o sin legislativas, pues para ello no tienen más remedio que pactar con los partidos tradicionales, ello, con el pretexto de alcanzar una mayoría parlamentaria, reiterando la nefasta experiencia ya recorrida cuando fueron gobierno.

La declaración del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB) pidiendo a Temer la anticipación de las elecciones animó a la dirigencia del PT. Según Cardoso, el llamado a nuevas elecciones busca “devolver la legitimidad del orden a la soberanía popular”. Estamos ante un giro del ex presidente, quien venía pugnando por la designación de un sucesor de “consenso”. Este giro, probablemente, tenga que ver con las crecientes fisuras del campo oficialista, que se extiende a un Parlamento que ha frenado la salida de la reforma laboral y jubilatoria. Esta cuestión es crucial, puesto que priva a Temer, quizá, de su principal arma de gobierno: la de presentarse como garante del ajuste que vino llevando adelante desde que asumió. Un empantanamiento de la ofensiva antipopular en curso puede acelerar la determinación del capital de soltarle la mano.

El líder del PT en Diputados, Carlos Zarattini (San Pablo) afirmó que buscarán a los tucanos (Cardoso) para un acuerdo: “Intentaremos hablar con ellos para un acuerdo sobre las elecciones directas. Nuestro objetivo es sacar a Temer” (Infobae, 14/6). La huelga del 30 pretende ser colocada detrás de esta perspectiva política, aunque todo está atado con alambres y no se puede descartar que vuelva a abrirse paso una salida de consenso. Después de haber batido el parche sobre las “elecciones directas ya” y aprobada dicha consigna en el Congreso del PT, Lula dejó de lado ese reclamo y exhortó a esperar a 2018, lo que fue interpretado, por algunos analistas, como una puerta para negociar un sucesor a través de una elección indirecta por el Congreso.

Con independencia de ello, ya sea de un candidato de consenso o de una directa necesariamente pactada, estas opciones tendrán como fundamento una continuidad de la política de austeridad y de reformas antiobreras.

Congreso de trabajadores

Cualquiera sea el arreglo que se llegue, ese desenlace no cierra la crisis. Las convulsiones políticas seguirán. La cuestión del momento, en Brasil, es darle continuidad a la movilización popular, empezando por garantizar la masividad de la huelga general y darle un carácter activo.

En oposición a las salidas capitalistas y antipopulares que se están barajando, cobra enorme relevancia y actualidad la convocatoria a un congreso de trabajadores para discutir un programa y una salida política frente a la crisis en desarrollo. Por el retiro de la reforma laboral y jubilatoria; por un salario y una jubilación equivalente a la canasta familiar; por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario y ocupación de toda fábrica que cierre o despida; por la apertura de los libros de todos los pulpos capitalistas y por el control obrero de la producción; por el cese del pago de la deuda externa e interna, y la nacionalización sin pago de la banca y de los monopolios petroleros, de modo de colocar los recursos al servicio de las necesidades sociales. Es hora de luchar por una Asamblea Constituyente libre y soberana, donde se discuta una reorganización integral del país sobre nuevas bases sociales. La cuestión clave en Brasil y, de un modo general, en América Latina, es que la clase obrera emerja como un factor político independiente y se transforme en alternativa de poder.
 

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1463/internacionales/brasil-nueva-huelga-general

La nueva conducción de la UIA y los acuerdos con China

22 de junio de 2017 | #Prensa Obrera 1463 | Por Christian Rath

En la reciente asunción del nuevo presidente de la UIA, Miguel Acevedo -de Aceitera General Deheza, del poderoso polo agroindustrial sojero del sur de Santa Fe-, la crisis industrial y, en particular el vínculo con China, se hizo presente. 
 
Acevedo quedó como titular luego del intento frustrado de colocar a Funes de Rioja -de la Coordinadora de Industrias Alimenticias (Copal)- en la dirección de la UIA que, para algunos analistas, fue impulsada desde el propio gobierno. Copal es la cámara alimenticia que saludó los acuerdos con China, destino creciente de sus productos -“nadie se opone a una alianza internacional con China, que sería el acuerdo más importante, luego del Mercosur”, planteó el mismo Funes de Rioja. Un frente pro-chino que se extiende a sectores de la burguesía terrateniente y agraria, que disfruta del acople que supone exportar el 80% de la soja y derivados a China, y avizora salvarse de la crisis mundial convirtiéndose en su gran proveedor de alimentos. Un frente, a la vez, de características continentales, porque confluye con la burguesía agraria brasileña y los grandes pulpos volcados al negocio de la carne. En este campo estaría Bulgheroni, asociado en PAE con la petrolera china CNOOC, segunda petrolera en producción y concesionaria del 45% de las reservas petroleras convencionales y del yacimiento Cerro Dragón -el principal del país. 
 
La nominación de Funes de Rioja llevó a una disputa con todo un ala de la burguesía industrial, que derivó en la elección de Acevedo como un hombre de compromiso entre la Copal y Techint, lo que llevó, a su vez, a un desgarramiento interno. El día de asunción de la nueva conducción de la UIA, Juan Carlos Secco, ex vicepresidente de la UIA, hizo un discurso proteccionista y se retiró, declarándose fuera de la entidad fabril. De Mendiguren, ex titular de la UIA, hoy con Sergio Massa, no estuvo presente y a través de un tweet declaró: “Le han dado a China lo que pedía”, en referencia al controvertido reconocimiento del país asiático como “economía de mercado”. Héctor Méndez, también ex titular de la UIA, planteó, a su turno, que “la UIA ya fue para mí”. Todos ellos quedaron fuera de la actual conducción. 
 
Aunque esto revela que la burguesía “nacional” dista de tener una posición homogénea, los que se han entronizado en la UIA luego de la crisis forman parte del arco de apoyo al gobierno, como lo explicitó su nuevo titular. Acevedo planteó que “la economía arranca, lenta, pero sí, arranca”, saludó la ofensiva sobre los juicios laborales y apoyó el proyecto oficial de “blanqueo laboral” (que supone rebaja de las contribuciones patronales). Se desmarcó de los planteos de devaluación planteando que la salida es “competitividad” y una “inflación normal” y adujo, en línea con el gobierno, que había que reducir la “Brasil dependencia”. Acevedo se pronunció aparentemente de manera tajante sobre China: “No es una economía de mercado. No hay precios similares de productos para comparar con otros mercados. Son precios como los del Indec de Moreno”, sin plantear, sin embargo, más que “preocupación” por algunos acuerdos. La alusión a la imposibilidad de comparar el precio de un producto chino con el similar de otro país puede haber sido una respuesta elíptica a una información que señala que el gobierno de Macri habría reconocido de hecho a China como economía de mercado. Esto es, que los precios internos de sus productos serían considerados como válidos para juzgar situaciones de comercio predatorio. Este criterio, que el secretario de comercio macrista utilizó para ciertos casos, no fue aplicado sin embargo para el acero chino, ello, por pedido de Techint.
 
 
El nuevo vínculo con China
 
De los 16 acuerdos firmados por Macri, 14 corresponden al Convenio firmado por Cristina Kirchner tres años atrás y a los que la bancada del PRO, en ese momento en la oposición, se opuso al punto que el actual Presidente amenazó con su derogación por contener artículos violatorios de la Constitución.

Este solo hecho pone al descubierto el deambular empírico del gobierno en medio de la crisis capitalista internacional y de una reactivación fuertemente cuestionada. La lluvia de inversiones no llegó nunca y el gobierno fue desde el aliento a la Alianza del Pacífico, buscando girar en la órbita norteamericana, al replanteo de la relación con China.

Sólo que en este caso, el gobierno ha ido más lejos que la propia CFK en la aceptación de un acuerdo que refuerza las características leoninas de lo pactado.

De los acuerdos firmados, ninguno aborda el modo de recuperar el equilibrio de la balanza comercial, fuertemente favorable a China. Desde 2015, las exportaciones de aceite de soja de Argentina a China vienen en caída, porque China prefiere comprar el pellet de soja y procesar el aceite allí. Los acuerdos conocidos saltean las licitaciones y establecen la importación de insumos sin aranceles. Plantearían incluso un ultimátum en torno de la construcción de las represas de Santa Cruz: se trata de la llamada cláusula defol cruzado, que condicionaría la totalidad de los convenios a la continuidad de esos emprendimientos.

De cualquier modo, al día de hoy, el gobierno no ha informado sobre la totalidad de los convenios firmados, lo que continúa el trato secreto y conspirativo de CFK.

La burguesía “nacional” transita una dura lucha por la supervivencia en medio de la crisis capitalista internacional. Por eso, a la cabeza de la UIA siguen estando los pesos pesados de la burguesía industrial(*) y gran parte de las asociaciones patronales industriales del interior (Buenos Aires, Santa Fe) se han volcado a la nueva conducción (luego de ser acólitos del gobierno “nacional y popular”). No es una cuestión menor ser parte del lobby que golpeará a las puertas del Estado y del nuevo gobierno para salvarse.

 
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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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