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domingo, 22 de octubre de 2017

DESPUÉS DEL DOMINGO: BALANCE Y PERSPECTIVAS




Cuando Mauricio Macri asumió en diciembre de 2015, algunos comentaristas, en especial desde el derrotado campo del kirchnerismo, se apresuraron a pronosticar su rápido derrumbe y hasta enarbolaron, con distintas variantes, la figura del helicóptero. Aseguraban que el nuevo gobierno era una reedición de la Alianza de 1999-2001. Así como De la Rúa-Chacho Álvarez no pudieron superar la herencia de la convertibilidad, la nueva gestión sucumbiría a la presión de los fondos buitres y a la devaluación que seguiría a la liberación cambiaria.

Es claro que esta previsión, dos años más tarde, se convirtió en su contrario, pues se espera que el kirchnerismo recoja el domingo próximo un apoyo electoral inferior al esmirriado resultado de 2015 e incluso que vuelva a ser derrotado en territorio bonaerense, a pesar de la candidatura de Cristina Kirchner. El macrismo sobrevivió a sus limitaciones por medio de “una coalición a la carta” armada en el Congreso con el conjunto de la oposición pejotista, incluido gran parte del FpV, y otras variantes menores de la política tradicional. Esta “coalición” le permitió sacar cien leyes fundamentales – como el pago a los buitres, el blanqueo de capitales y un enorme endeudamiento internacional. Le permitió, asimismo, algo no menos importante: un alineamiento de la burocracia sindical, que otra vez puso de manifiesto su condición de correa de transmisión del capital y las patronales. Al igual que un numeroso grupo de ‘países emergentes’, el macrismo ha aprovechado la coyuntura de una abundante liquidez internacional para proceder a un endeudamiento extraordinario en moneda extranjera – uno de los principales reclamos de la burguesía nativa.
El agotamiento de la gestión kirchnerista se advirtió primero con el ‘cambio de frente’ de la burguesía nacional en 2008, como consecuencia del estallido de la crisis mundial, que enfrentó al gobierno K con el capital financiero rural, por un lado, y con los bancos que fueron privados del control de las AFJP, por el otro. Ese giro de la burguesía se consolidó con la ruptura de Massa con el FpV, en 2013, y su victoria en las elecciones bonaerenses. La emergencia del macrismo expresó, de este modo, una tendencia de conjunto del capital, que por eso pudo traducirse en un gobierno de coalición. El nuevo gobierno no necesitó recurrir al ‘bonapartismo’, como caracterizó un sector de la izquierda, ni hubiera podido hacerlo, ni tampoco tuvo que afrontar una “crisis de poder”. Las crisis económicas ejercen un efecto de ruptura en el sistema político cuando dan lugar a una intervención política independiente de las masas, incluidas rebeliones populares. De un modo general, esas intervenciones de carácter histórico vienen acompañadas de una preparación política de cierta duración, o sea, del desarrollo de un fuerte partido revolucionario de la vanguardia de la clase obrera. Como ya había ocurrido en 1989-91, cuando el gobierno de Menem superó la tendencia a la hiperinflación con una guerra de clase contra los trabajadores, por un lado, y la cooptación política, por el otro (“pacto de Ollivos”), el macrismo ha articulado un esquema similar, con la complicidad política del conjunto de la burguesía y de la burocracia sindical. Una caracterización adecuada de las situaciones y etapas políticas concretas debe reunir el conjunto de la lucha de clases del momento y evitar el esquematismo.

Régimen Político


La consolidación política relativa del macrismo ha dejado en ‘orsai’ a los intelectuales del kirchnerismo, aunque no solamente a ellos. José Natanson, director de Le Monde Diplomatique, avanzó la caracterización del macrismo como “una derecha moderna”, que habría superado la tendencia histórica de ella al golpe militar. El planteo es ‘atrevido’, pues supone el desarrollo de una ‘democracia moderna’ capaz de sustentar el conflicto ‘pacífico’ entre las clases y una derecha ‘pacífica’. La realidad de América Latina, sin embargo, desmiente este esquema – no digamos ya la realidad de Asia o el ascenso de Trump y los golpes palaciegos en la Casa Blanca. No sólo lo desmiente el golpe de 2002, en Venezuela, sino los sucesivos golpes, supuestamente ‘parlamentarios’, desde Honduras, Paraguay y Brasil, con intervención directa o indirecta de las fuerzas armadas, o las masacres para militares toleradas en México y Colombia – como el gobierno de facto que ha establecido Maduro con el alto mando militar. Las operaciones militares conjuntas que ha organizado Macri con las fuerzas armadas norteamericanas apuntan, objetivamente, a recuperar el status político de las fuerzas armadas de Argentina. Lo mismo ocurre con los acuerdos estratégicos firmados con Netanyahu o el 2x1 y medidas similares con los genocidas de la dictadura.

En contraste con Natanson, Horacio González caracteriza al macrismo como un “estado de excepción….inspirados en el par amigo/enemigo” (Página 12, 15.9). CFK se nutre del mismo planteo de este numen de Carta Abierta cuando denuncia, ante Novaresio, “la ausencia de estado de derecho”. Es curioso que González desarrolle, contra el gobierno de Macri, los argumentos que el fallecido Ernesto Laclau usaba para defender al de CFK: la necesidad de impulsar la antinomia amigo/enemigo para sustentar un ‘gobierno popular’, y la necesidad de una relación bonapartista líder/masa, para superar los obstáculos de las instituciones que conforman el estado de derecho. Horacio González considera incompatible con la democracia burguesa el encarcelamiento de Milagro Sala y la desaparición forzada de Santiago Maldonado (pero no la de Luciano Arruga y Jorge Julio López, o el asesinato de nuestro compañero Mariano Ferreyra); y también considera ajeno a ella la cooptación de ex adversarios, el endeudamiento internacional o el monopolio capitalista de los medios de comunicación y la manipulación del Poder Judicial. Todas estas manipulaciones son la esencia de la “democracia burguesa” y del “estado de derecho”. El “estado de excepción” que atribuye a Macri no es tal: es la expresión de la “democracia burguesa” en el período de decadencia. La democracia pura, privada de contenido de clase, no existe. El macrismo usa los métodos de la democracia capitalista ‘real’; está lejos de privarse de ellos, aunque no se privará de desarrollar un “estado de excepción” si debe enfrentar una gran lucha obrera o situaciones pre-revolucionarias – que aún no se han desarrollado.

Las perspectivas

Las encuestas atribuyen al macrismo una victoria nacional para el próximo domingo e incluso en la provincia de Buenos Aires, Veremos. Ningún resultado favorable disipa, sin embargo, que Argentina está sentada en un volcán. El gobierno ha conquistado una consolidación relativa a un precio enorme: una deuda en divisas extranjeras de u$S350 mil millones (el 70% del PBI) y una hipoteca adicional de cerca de u$s70 mil millones por parte del Banco Central. Tiene un déficit fiscal de u$s40 mil millones, en gran parte por pago de intereses de la deuda. Los intentos de reducir la inflación han fracasado: el nivel de precios de bienes de consumo y de activos financieros no ha cesado de crecer. Hace frente a una burbuja financiera (inmobiliaria y bursátil) sin incremento del poder adquisitivo de la fuerza de trabajo ni de la tasa de beneficio industrial. El macrismo enfrenta una gran crisis previsional, dado el déficit de la Anses y la imposibilidad de vender el activo del Fondo de Sustentabilidad sin un gran perjuicio, dado el monto elevado de la deuda externa. Ha agotado los recursos empleados durante dos años, en medio de advertencias crecientes de derrumbe financiero en las bolsas extranjeras y una crisis de deuda en China. Cataluña, Brexit, Trump, una tendencia a mayores guerras locales de carácter internacional, apuntan a mayores crisis políticas. El crecimiento de la guerra comercial ha hecho inviable una recuperación o estabilización de la economía a mediano plazo. La guerra de clase contra los trabajadores – la destrucción de los sistemas laborales y previsionales – no ha levantado a la economía capitalista mundial de la hipoteca de la bancarrota de 2007/8.

Ya le ocurrió a CFK: cuando obtuvo el 54%, en 2011, comenzó su derrumbe político. La perspectiva de un derrumbe económico y político no está en cuestión; la cuestión es quién dirigirá la lucha obrera y popular en la próxima etapa; la cuestión es su desenlace. Si se confirma la tendencia favorable al voto por el FIT en Buenos Aires y Ciudad, respecto a las Paso, así como en las provincias del Norte y de la Patagonia, el recuento de fuerzas en disputa daría un escenario de polarización en la etapa que se abre, concentrada en el Partido Obrero y la izquierda.

Después del domingo, el gobierno tiene preparada una ofensiva más radical contra el mundo del trabajo, que no será un ‘ajuste’ sino una declaración de guerra de clase de la burguesía. Lo hará con la complicidad de partidos y burocracias sindicales. Desarrollará incluso un conflicto para que las provincias encaren la crisis fiscal por medio de golpes impositivos contra los trabajadores. Mientras la “coalición” de poder empleará todos sus recursos para dirimir la ofensiva en el ámbito parlamentario, lo cual implica desarrollar una activa represión política, la atención de los luchadores debe centrarse en preparar una fuerte lucha de clases y la acción directa. No se trata simplemente de ‘resistir’ esta ofensiva sino de derrotarla. Es necesario un inmenso trabajo de propaganda y agitación en los sindicatos – y de parte de los sindicatos combativos. Una derrota de esta ofensiva tendrá consecuencias políticas inmensas; pondrá el gobierno de trabajadores – la perspectiva estratégica de todo el período - a la orden del día.
Jorge Altamira

Fuente: https://www.facebook.com/jorge.altamira.ok/photos/a.283460568501478.1073741828.283457988501736/820368968143966/?type=3

sábado, 21 de octubre de 2017

Video infame de los K sobre Mariano

20 de octubre de 2017 | Por Jacyn

A pocas horas de un nuevo aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra, las usinas de Unidad Ciudadana difundieron a través de las redes sociales un video donde manipulan la memoria de nuestro compañero para contrabandear un mensaje electorero.

“Mariano Ferreyra es la juventud que lucha”, repite un puñado de personalidades de la cultura y los medios. Entre ellos, se cuelan Jorge Taiana –“candidato a senador”, lo presenta un epígrafe– y Axel Kicillof, funcionarios del gobierno aliado de Pedraza.

Estamos ante una usurpación nauseabunda. Taiana y Kicillof eran funcionarios de un gobierno que ensalzaba a Pedraza como modelo del “sindicalismo que construye”. CFK se calzaba la gorrita de la Unión Ferroviaria. Desde el Ministerio de Planificación, Julio De Vido –próximo a ser detenido por malversación de fondos– regaba con fondos públicos los enjuagues de Pedraza con los empresarios –Roggio, Metrovías, todos aliados también del gobierno actual– que administraban los ferrocarriles.

Días después del asesinato de Mariano, Pedraza seguía siendo invitado a los actos oficiales y el gobierno de Cristina y sus alcahuetes atacaban al PO, nos acusaban de haberles “tirado un muerto”. El periodista Horacio Verbitsky, que también aparece en el video, revestía de asesor de Nilda Garré, ministra de Defensa. Desde Página/12, Verbitsky plantó el guión de una provocación que derivó en la detención de los ferroviarios Jorge Hospital y Omar Merino, compañeros de militancia de Mariano.

En esos días, Verbitsky había borrado de sus notas la pertenencia política de Mariano. Para Página/12, el militante del Partido Obrero había pasado a ser “el chico de Barracas”, del mismo modo que Clarín ahora se refiere al “joven tatuador” para nombrar a Santiago Maldonado. Lo mismo ocurre ahora en el video en cuestión: la filiación política de Mariano es ocultada.

Mariano es símbolo de “la juventud que lucha”, sí, pero por el socialismo, por la emancipación de los trabajadores, por la abolición de la explotación del hombre por el hombre, no para sustituir un sistema de explotación por otro ni para que gobiernen los Lázaro Báez o retornen los que gobernaban con Pedraza. Para que Pedraza fuera preso, medió una movilización popular extraordinaria que enfrentó las maniobras de impunidad que se tejían desde el poder político. El gobierno sostenía la versión de que en Barracas se había producido un “enfrentamiento” –CFK lo repitió en una entrevista televisiva días atrás– y no un ataque criminal contra obreros superexplotados por el régimen de las tercerizaciones, con el que se enriquecían Pedraza, los empresarios y los funcionarios de turno.

El colmo de este agravio es que un dirigente de Podemos, Íñigo Errejón, cierra el video. Podemos es una corriente española tributaria de la Unión Europea, que ni siquiera se pronuncia por la abolición de la monarquía. “Mariano Ferreyra es juventud que lucha y construye futuro”, dice mostrando los dedos en V.

“El futuro” es incompatible con el imperialismo y sus guerras y masacres. Mariano lo combatía bajo las banderas de la IV Internacional.

Repudiamos esta malversación de su memoria militante.

viernes, 20 de octubre de 2017

Mariano Ferreyra: a 7 años de su asesinato, un nuevo crimen de Estado conmueve al país

19 de octubre de 2017 | Por Gabriel Solano

Viernes 20, a las 13, acto en Luján y Perdriel (Barracas).


Al cumplirse el 7 aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra Argentina, vuelve a estar consternada por un nuevo crimen de Estado contra el pueblo. Ayer como hoy, se trata del mismo trípode que reúne a funcionarios gubernamentales, las fuerzas de seguridad y destacados empresarios. El asesinato de Mariano Ferreyra, ocurrido el 20 de octubre del 2010 en el barrio de Barracas, tuvo como responsables a los burócratas sindicales, a funcionarios del gobierno kirchnerista, a los empresarios que gestionaban las concesiones ferroviarias y a las fuerzas de seguridad. En el caso de Santiago Maldonado la trama alcanza a funcionarios como Patricia Bullrich y Pablo Noceti, a las fuerzas de seguridad y a empresarios como Benetton y a las mineras y petroleras que buscan apropiarse de los recursos naturales de la Patagonia.

Se podrá decir que a diferencia de lo ocurrido con Mariano Ferreyra, en el crimen de Santiago Maldonado no está presente la burocracia sindical. Pero si no lo estuvo en la ejecución de la represión contra la comunidad mapuche, sí ha jugado un papel clave en darle una tregua al gobierno macrista. En los dos meses y medio que Santiago Maldonado estuvo desaparecido, la burocracia sindical no hizo ningún pronunciamiento al respecto. Lejos de ello, se dedicó a reforzar el pacto con el macrismo, para llevar adelante una reforma laboral que es reclamada por el conjunto de la clase capitalista.

La campaña del gobierno contra la ´mafia sindical´ es sólo un chantaje para arreglar con ésta la entrega de las conquistas históricas de los trabajadores. La burocracia sindical que asesinó a Mariano Ferreyra se ha convertido en un pilar fundamental de la gobernabilidad macrista. La reforma laboral que unos y otros quieren aplicar conducirá en una primera fase a la entrega de los convenios colectivos de trabajo. Si Mariano Ferreyra fue asesinado por enfrentar la tercerización laboral que afectaba a un sector de los trabajadores ferroviarios, ahora asistimos al intento de transformar al conjunto de la clase obrera en una masa tercerizada.

Salvo Pedraza, que cumple prisión domiciliaria por el asesinato de nuestro compañero, la burocracia patoteril de los Gerardo Martínez, Barrionuevo y cia. sigue siendo el sostén de un régimen basado en la explotación de la clase obrera. La defensa del llamado ´modelo sindical´ que le otorga prerrogativas enormes a la burocracia para controlar los sindicatos pasando por encima de la voluntad de los trabajadores, va desde Macri a Cristina Kirchner, pasando por Massa y Randazzo. Este acuerdo principista de los políticos capitalistas prueba, una vez más, que el régimen tiene como sostén fundamental el control de los sindicatos por esta podrida y corrompida burocracia.

El kirchnerismo vive este nuevo aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra en un estado avanzado de descomposición. La lucha enorme que se desarrolló reclamando justicia logró llevar a Pedraza y a su segundo tras las rejas, junto varios patoteros y comisarios efectivos de la Policía Federal. Sin embargo el gobierno y la Justicia se las arreglaron para hacer zafar a los funcionarios políticos y a los empresarios que manejaban las concesiones ferroviarias. Sin embargo, el juicio que se le sigue a De Vido por la masacre de Once pone tardíamente las cosas en su lugar. Este juicio, producto de otra gran lucha popular, probará que la mafia ferroviaria que asesinó a Mariano Ferreyra tenía su vértice en los más altos funcionarios del gobierno anterior. Nuestra lucha contra los De Vido, Jaime y Schiavi no sólo no es nueva, sino que está cruzada por una barrera de sangre.

Los crímenes de Estado, como el de Mariano Ferreyra o el cometido con la desaparición de Santiago Maldonado, deben ser denunciados como tales, para mostrarles a los trabajadores hasta donde está dispuesto a llegar la clase capitalista y sus políticos para defender sus privilegios.
Por eso ambos crímenes tuvieron otro dato que los identifica. Nos referimos a la campaña de desprestigio realizado por los gobiernos y su prensa adicta contra las propias víctimas y sus compañeros. Cuando fue asesinado Mariano Ferreyra, Cristina Kirchner de inmediato denunció a los estudiantes de la FUBA por “violentos”; ahora Macri y sus lacayos denuncian a los mapuches como terroristas. Aníbal Fernández encubría a la policía y calificaba su accionar como “perfecto”, aunque ya estaba claro que había liberado la zona para que la patota asesina actué sin interferencia. Una actitud similar a la que Patricia Bullrich realiza para encubrir a la Gendarmería. En el caso de Mariano Ferreyra se llegó al extremo de detener a los dirigentes ferroviarios de la agrupación del Partido Obrero en el Roca, pero después debieron recular por la fuerte movilización de repudio que generó esa decisión.

Con estos crímenes de Estado la clase capitalista busca doblegar la resistencia de los trabajadores y de los oprimidos. Pero las luchas libradas por obtener justicia se transforman en un factor de impulso a la organización y a la conciencia de generaciones enteras. Así ocurrió con Mariano Ferreyra, y así ocurre hoy con Santiago Maldonado. Esta es la verdadera grieta que debe conducir necesariamente al gobierno de los trabajadores.

A 7 años de su asesinato, volvemos a decir: ¡Mariano Ferreyra Presente!


 Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/online/politicas/mariano-ferreyra-a-7-anos-de-su-asesinato-un-nuevo-crimen-de-estado-conmueve-al-pais

jueves, 19 de octubre de 2017

79 días de mentiras (y contando)

18 de octubre de 2017 | Por Jacyn

El posible hallazgo del cuerpo de Santiago Maldonado en el rio Chubut no desmiente el involucramiento de la Gendarmería ni borra las operaciones de encubrimiento digitadas desde el gobierno de Mauricio Macri-Patricia Bullrich, como apuran sus voceros oficiosos.

Antes de haber corroborado la identidad del hallazgo, y desconociendo las denuncias de los mapuche y organizaciones de derechos humanos de Esquel acerca de que el cuerpo fue “plantado”, los medios acólitos se apresuraron a afirmar que esto echaría por tierra la imputación que pesa sobre Gendarmería por la desaparición forzada de Maldonado. Se prepara una crisis política de dimensiones todavía mayores que la transitada hasta ahora.

El gobierno consumió estos 79 días sin Santiago intoxicando a la opinión pública con información falsa. Su objetivo fue encubrir el accionar represivo de la Gendarmería al servicio de los monopolios capitalistas que saquean los recursos nacionales en la Patagonia.

Para esto no vaciló en denigrar a la familia, a la comunidad mapuche Cushamen y a los organismos de derechos humanos, es decir a aquellos que denunciaron desde el día 1 la desaparición de Maldonado y todas las irregularidades del caso, acusándolos nada menos que de entorpecer la investigación.

Puso en duda la presencia de Maldonado el 1 de agosto en el corte de la ruta 40. Intentó instalar la versión de que había sido malherido días antes por un puestero durante un asalto a una estancia de Benetton. Luego, alentó la versión de que habría desparecido por su propia voluntad, parte de un complot con la comunidad Cushamen, o retenido por los mapuche. Para sembrar aún más confusión, los medios oficialistas difundieron las especies de que habría sido visto en Entre Ríos, en Ushuaia y hasta en una peluquería de San Luis. Sin mayor apego por el rigor periodístico, Clarín trazó un perfil de Maldonado describiéndolo como un experto en artes marciales que podría haber hecho frente a los gendarmes.

El juez Otranto, por su parte, siguió el guión escrito en el despacho del Ministerio de Seguridad. Fue un acto de autoencubrimiento, ya que él había ordenado el operativo represivo en el cual desapareció Maldonado –el desalojo de la ruta 40 y la intrusión ilegal de Gendarmería en el territorio mapuche para perseguir a los manifestantes. Aquel corte de ruta reclamaba la libertad de Facundo Jones Huala, detenido en un operativo conjunto entre Argentina y Chile. Actualmente está siendo sometido a un juicio de extradición por una causa armada en base a testimonios arrancados bajo tortura.

Finalmente, los gendarmes negaron haberse internado en tierras mapuche, realizado registros audiovisuales, efectuado disparos y haberse dispersado durante la persecución. Ocultaron, además, la presencia de una camioneta Unimog. Las pericias sobre los vehículos que utilizaron los gendarmes demoraron un mes. En la causa constan los mensajes de advertencia que les envió Pablo Noceti, mano derecha de Bullrich.

A la cabeza de todas estas operaciones infames estuvo Patricia Bullrich. Su encubrimiento sobre la Gendarmería tiene razones políticas de fondo. El gobierno apura un reforzamiento represivo para apuntalar un ajuste que recrudecerá al término de las elecciones. Esta política traza una línea de continuidad con la reivindicación de la “teoría de los dos demonios”, los beneficios judiciales a los genocidas y los acuerdos de cooperación suscriptos con los servicios norteamericanos e israelíes, entre otros.

La movilización popular fue poniendo las cosas en su lugar. Es hora de redoblar el reclamo por el completo esclarecimiento de lo ocurrido con Santiago y el castigo a los responsables políticos del encubrimiento.

Fuera Bullrich.
 
 
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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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Politica Obrera