The people united will never be defeated - ¡Proletarios del mundo, uníos!

miércoles, 23 de abril de 2014

Altamira en el pelotón de 2015


altamira peloton 2015
El Frente de Izquierda, un polo político
Las encuestas que fueron dadas a conocer en los últimos días, tanto por el oficialismo como por la oposición, destacan la instalación de la candidatura de Jorge Altamira en el reducido pelotón de los candidatos a la Presidencia. Altamira cosecharía, aproximadamente, un 4% de los votos del padrón nacional -unos 30 millones de personas habilitadas. Elisa Carrió, con el 6%, y Hermes Binner, con el 8%, se encontrarían en un ‘empate técnico’ con el Frente de Izquierda. Ninguno de los nombres evaluados supera la cuarta parte del padrón.

Altamira recogería, para un cargo ejecutivo, el pleno de la votación parlamentaria de octubre pasado, cuando falta más de un año y medio para la renovación presidencial. Como el desarrollo de la crisis política deberá ‘descremar’ el listado de encuestados, existe la posibilidad de que el Frente de Izquierda integre las opciones de una polarización electoral -en lugar de ser perjudicado por ella, como ha ocurrido siempre en perjuicio de la izquierda. El 4% representa un promedio nacional, lo cual supone una intención de voto superior en los centros urbanos.

Las encuestas van en la línea de las elecciones posteriores transcurridas luego del 27 de octubre pasado, cuando el Frente de Izquierda obtuvo en todo el país 1.300.000 y en la capital de Salta, donde el Partido Obrero derrotó en forma holgada a todas las fracciones del peronismo. Hay que destacar la reciente elección de la Capital de Mendoza, donde el Frente de Izquierda, aunque quedando en cuarto lugar y con un leve retroceso, consolidó el voto de 2011 y logró ingresar al Concejo Deliberante de la Ciudad. Añadamos que tanto en Salta como en Mendoza se están registrando realineamientos importantes, hacia la izquierda, en el campo sindical; lo cual se repite en la provincia de Buenos Aires, Santa Cruz, Neuquén y Santa Fe y entre docentes y campesinos en La Rioja, Santiago del Estero y Chaco.

La gran dispersión política que las encuestas ponen en evidencia para los candidatos capitalistas, revela un estadio de transición política, que transita sus primeros capítulos, en especial por los intensos pases que se están gestando entre las diversas formaciones.

Por último, corresponde señalar que las encuestas muestran algo que la realidad ha corroborado con creces: la ausencia de candidaturas de la izquierda democratizante, sola o en alianza con el centroizquierda. El Frente de Izquierda se ha transformado en un polo; esperamos que todos sepamos sacar las conclusiones que corresponden a esta circunstancia inédita.

- See more at: http://prensa.po.org.ar/po1310/2014/04/17/altamira-en-el-peloton-de-2015/#sthash.fuU3eVD8.dpuf

Farandulización de la política




Las formas de la política se han ido transformando velozmente en las últimas décadas, y particularmente en los últimos años. Los medios de comunicación primero, y las redes sociales después, han hecho estragos.

Esto ha obligado a todos los interesados a repensar no sólo los discursos sino el conjunto de las prácticas políticas, tradicionalmente desarrolladas sobre la base de métodos artesanales y presenciales. Entre ellas los formatos de su comunicación. Por caso, el desarrollo y explicación de cualquier problemática social en centenas de páginas se ha convertido en un dislate, y corre el riesgo cierto de caer en saco roto. No importa si la complejidad lo amerita. Ahora, con unos cuantos disparos contundentes de 140 caracteres debe ser suficiente.
Si caláramos hondo, esta tendencia se corresponde con el desarrollo del modo de producción capitalista, es decir, con el sometimiento del conjunto de las prácticas sociales a las necesidades del capital. Producción y consumo se ponen en juego en todos los órdenes de la vida, y sería ingenuo creer que la política puede mantenerse al margen de esa fuerza centrífuga. El tiempo es oro; la eficiencia y la productividad también.




De esto se podría decir muchísimo. Pero aquí interesa referir brevemente a una de sus tantas aristas: la farandulización de la política. El fenómeno no es nuevo, está claro. Pero sufre cambios constantemente. El dato que interesa resaltar no es la cholulización de los políticos, sino que programas cholulezcos han receptado a la política, sobre la base de seguir la “actualidad”.

Me refiero a formatos televisivos como Intratables o Animales Sueltos, entre otros (DDM por ejemplo), que están consolidando una tendencia que puede redundar en otro cimbronazo en el mundo de la política; y que incluso se extiende a los programas de la tarde, siempre reservados a las novelas y al espectáculo, como El diario de Mariana.

Generalmente estos programas están comandados por alguna figura de porte, que maneja al dedillo el “minuto a minuto”. Además de habilidad para el patinaje y para captar la atención de la audiencia, tienen la virtud de calificar como “gente común”, o sea que están limpios de la mancha de la política y hasta mantienen al margen sus preferencias electorales. De formación política poco y nada, tanto mejor todavía.



Acompañan panelistas también muy hábiles en el medio, aunque mayormente especializados en cualquier cosa menos en política. Por supuesto que hay excepciones -habilidad mediática conjugada con lectura política- que toman el papel con la responsabilidad que corresponde, lo que implica en muchos casos reconocer límites (pues no todos tenemos que saber –y hablar- de todo).

Con profesionalidad o no, han asumido un protagonismo que otrora no tenían, erigiéndose en politólogos. Avivan la polémica, donde predominan la guerra de chicanas, el morbo y los clichés. Variopintos lugares comunes que pueden sonar rimbombantes aunque no tengan una pizca que ver con la realidad. Incluso algunos se pasan de rosca y se construyen un “papel” político para conquistar un lugar privilegiado en la primera plana, cual vale todo, propio de novata aspirante a vedette. De ahí que sea muy rendidor hacer de francotirador K en medio de una supuesta jauría opositora, o hacer gala de facho en la maraña progre.

Pueden sumarse “expertos” en distintos temas, sin pasado ni presente, quienes a menudo son empujados a ofrecer respuestas nominales y contundentes pero sin mayor profundidad. En el peor de los casos, convidados a discutir de igual a igual con provocadores para caer en el tremendismo. Algunos de ellos también se suben rápido al carro, trastocando en fogoneros útiles.

¿Y qué de los políticos que participan? Naturalmente que el marco influye en su desempeño, los condiciona, y es muy difícil no aceptar el juego si no quieren quedar afuera de cualquier cosa. Algunos lo asumen con placer, otros a regañadientes. Lo mismo da.

En un espacio tan reducido y apremiante, el análisis cede rápidamente ante el “sentido común”, a la orden del día. Perfiles como el de Massa, que hablan “como la gente”, “de lo que quiere la gente”, pueden encajar muy bien, siempre y cuando sean moda y hasta agotar stock. Luego habrá que buscarle la vuelta para renovar, otra vez, atendiendo “las preferencias de la gente”.

Mucho mejor los personajes de armas tomar. Aquellos que no tienen pelos en la lengua, y que no le temen al ridículo. A esos hay que pincharle la yaga, o darles rienda suelta si se embalan solos, siguiendo con atención los números que pasa la producción. Más allá del contenido, seguramente darán mucha tela para cortar. Posicionarán. Aunque parezca lo contrario, son los preferidos.

Para la izquierda, cuya función es, precisamente, subvertir el sentido común, o sea las ideas dominantes del orden establecido, las cosas se vuelven más complicadas todavía. Porque desmontar tamaño arsenal requiere, como mínimo, tiempo y profundidad de análisis. Precisamente lo que no hay y lo que no hace falta, respectivamente. De todos modos, no le está yendo nada mal. Su predisposición a la confrontación de ideas, la nitidez de su programa y la calidad de muchos de sus dirigentes, pueden ser causas explicativas de su performance.

Como sea, las apuestas no pueden parar de subir. Se requieren intervenciones impactantes, más allá de su veracidad. Más aún si el puñetazo tiene destinatario con nombre y apellido, que estará obligado a contraatacar (junto a sus seguidores). ¿Que “no es serio”? Que nadie olvide que cuanto más escándalo mejor. El parámetro no es la rigurosidad y la coherencia, sino el rating. Gritar, sobreactuar, llorar, pueden ser condimentos sabrosos, más si parecen espontáneos. Ni que hablar si se traspasa la barrera verbal.

Y ya no hace falta cuidarse, total “nadie puede resistir un archivo”. No importa que queden enmarañados los coherentes que sí pueden soportarlo. No importa que eso produzca una esperable desmoralización generalizada. Palo y a la bolsa, todos en el mismo lodo. El poder de la edición, que ha abandonado cualquier escrúpulo, logrará convertir el diamante a carbón o al revés, según corresponda. Y que siga el baile.

Aun así, mirado en su justa medida, no todo lo que expresa esta farandulización es negativo. Por un lado, da cuenta de un interés en la población. La sociedad está “politizada”, algo que desmiente la mecánica ideológica de la Tinellización irreversible. Que vastos sectores de la población (estos programas están midiendo muy bien) prefieran la política al conventillo de la farándula -socialmente vacía e ideológicamente dañina- es un buen dato. Que pasen de consumir reyertas individualizantes sobre amores y desamores a discusiones sobre problemáticas sociales como la educación, la seguridad o las paritarias, es algo que debe reivindicarse y fomentarse.

Lo paradójico es que ese pasaje, nobleza obliga, también es el producto de esos programas. Dicho de otra manera: estos formatos están convocando contingentes que no canalizaban en la política. Y quizá se deba en parte a su propuesta de dinámica pura, polémica y confrontación de ideas, lo que no necesariamente está mal si lo que pretende es una clarificación. Tampoco está mal, en pos de la politización, tomar nota de las transformaciones producidas y “adaptar” intervenciones y discursos a nuevas formas de consumo. Y mejor si “la gente” conoce a varios de los políticos que forman parte de un proyecto, y expuestos a la guillotina que los aparte de su aburrido libreto, lo que ocasionalmente logran estos programas.

Pero la pregunta que se mantiene es si debe consentirse sin reparos una “farandulización” de la política que tenga al rating como único límite. Porque lo que está claro es que no es lo mismo política que chimento, no es lo mismo política que fútbol. No es lo mismo discutir las infidelidades de los famosos que una política criminal, ni un gol mal anulado que la degradación de la educación.

Los medios son un –o quizá “el”- vehículo de formación política. Y la política es la actividad más compleja de la sociedad. Debe procurar considerar el conjunto de las determinaciones que están en juego en cada fenómeno concreto de la vida social, combinando la teoría –en tanto cúmulo de conocimiento social históricamente objetivado- y la acción –como materialización de esa teoría- y en tal sentido, la “ciencia de la política” es la más complicada de las ciencias. No se puede someter a cualquier cosa.

Plantearlo en estos términos no delata una posición elitista propia de tecnócratas. Muy por el contrario, implica hacer consciente la capacidad de fuego de esos aparatos mediáticos y reparar en el tipo de municiones que pueden irradiar. Implica defender la política como crítica práctica del orden existente y como medio para la transformación social, lo que supone luchar contra su banalización, que contribuye a la degradación social y por lo tanto es reaccionaria.

Fuente: http://opinion.infobae.com/mauro-cristeche/2014/04/23/farandulizacion-de-la-politica/ 

Una mal llamada ley de blanqueo


El proyecto kirchnerista no es de blanqueo de trabajadores. Con el remanido y fracasado criterio menemista de bajar costos laborales para “crear empleo”, se pretende meter el perro de una ley de blanqueo.
El proyecto de ley establece un menú de rebajas de aportes patronales a la seguridad social de tipo decreciente, desde las Pymes (total durante dos años) hasta las grandes empresas, en este último caso de un 25%. Lo que no podemos negar es que hay un lineamiento, porque antes se eximió de los cortes de subsidios al gas y al agua a las empresas. Es decir que se ha iniciado un ciclo de reforzamiento de los subsidios y extensiones del Estado a las patronales, a expensas de los trabajadores.

En el caso de la mal llamada ley de blanqueo es claramente a expensas de los trabajadores porque la ley afecta los aportes, por ejemplo jubilatorios. Y si bien al trabajador se le reconocerían los años de aportes, la rebaja desfinancia el sistema en su conjunto y por lo tanto afecta la movilidad jubilatoria. Es un golpe a la jubilación, que no es otra cosa que un salario diferido, en beneficio de los capitalistas. Refuerza las rebajas patronales de los 90 que han desfinanciado al Ansés en miles y miles de millones de pesos desde hace 20 años.



Luego, el largo articulado de creación del “Repsal”, un registro de los empleadores en negro, es más de lo mismo, porque depende de las inspecciones que hasta ahora permitieron que el trabajo en negro llegue al escalofriante 35%. Claro, en muchos casos los propios inspectores están precarizados, como contratados o monotributistas.
El Estado nacional –y todos los demás, provinciales y municipales- no ha empezado por casa. Los monotributistas en los que compiten el cristinismo, Macri y otros gobernadores, son un abierto fraude laboral practicado por el estado encargado de “combatir” el trabajo en negro.
Desaparecido Laclau, el “relato” sigue vivo. Los “nacionales y populares” no visten el proyecto de rebajas patronales de “antidesocupación”, porque su relato indica que no hay casi desocupados, algo completamente falso si miramos los falsos empleos Argentina Trabaja y demás planes sociales y la descomunal magnitud de la AUH. Prefieren vestirlo de ley de blanqueo o combate al trabajo en negro que ellos mismos propiciaron y permitieron.

El combate al trabajo en negro no pasa, claro está, por falsas inspecciones de un Estado negrero –y coimero-, y mucho menos por rebajas de aportes patronales a la seguridad social. El pago de trabajadores en negro requiere de finanzas en negro y la rebaja de aportes podrá favorecer a los empresarios que toman algún trabajador –estamos en tiempo de despidos y suspensiones-, pero el que tiene un circuito económico en negro no lo cambia por una rebaja de aportes porque sufre el impacto del blanqueo de toda la porción de la actividad económica que corresponde al trabajador empleado. La ley es inútil, además, antes de empezar a aplicarse, en los salarios que se pagan parte en negro y parte en blanco, porque se trata de “viejos” trabajadores que no califican para la rebaja de aportes.

En resumen, es una estafa política. El blanqueo de los trabajadores requiere intervenir en función de una movilización social de los trabajadores mismos para denunciar su situación y garantizar su registración. Esto requiere brindar estabilidad laboral, por ejemplo por cinco años, a todo trabajador que por carta documento reclame su registración y/o su blanqueo salarial parcial. Otra medida clave para combatir el trabajo en negro es la elección de delegados, convocada haya o no haya afiliados a un sindicato determinado en todos los lugares de trabajo, para reforzar la cohesión de los trabajadores que tienen que encarar su lucha legal por el blanqueo. Por supuesto, otra contribución a la lucha por el blanqueo es terminar con el curro de la tercerización, a menudo en negro, mediante la vigencia irrestricta del convenio principal de la empresa o actividad de que se trate. Este es el camino del clasismo y la izquierda para terminar con el trabajo en negro, fuente de la más extrema flexibilidad laboral y miseria salarial.
 
 Fuente: http://opinion.infobae.com/nestor-pitrola/2014/04/23/una-mal-llamada-ley-de-blanqueo/

martes, 22 de abril de 2014

La Cámpora alcanza la mayoría de edad

Kicillof fmi g20 2


La presencia de Axel Kicillof en la asamblea anual del FMI fue objeto de diferentes ironías; los ‘chicos’ se pusieron ‘los pantalones largos’. El ministro de “La Cámpora” lidera los intentos de anudar una alianza con el capital financiero internacional para gambetear un defol.

Kicillof es también el fogonero de la ‘apertura petrolera’. La preocupación del gobierno, en este momento, es evitar que la Corte Suprema de Estados Unidos falle en contra de Argentina, en el litigio con los ‘fondos buitres’, que rechazaron ingresar en la reestructuración de deuda de 2010. CFK necesita dilatar un defol causado por una sentencia desfavorable. Esta canjeando un acuerdo con el FMI por el apoyo del organismo para salir de la encerrona de los ‘fondos buitres’ que litigan. Los K cuentan con el apoyo de los ‘fondos buitres’ que aceptaron la reestructuración y que han recibido por eso enormes ventajas por parte del oficialismo. Este sector ha ofrecido renunciar a una parte de sus intereses sobre la deuda externa, para compensar a los fondos litigiosos.
El FMI ya presentó un alegato ante la Corte contra la posibilidad de un ‘defol’. Pero sigue apretando las clavijas. En consecuencia, recibió a Kicillof con un informe lapidario sobre el estado de la economía de Argentina, incluso después de la devaluación. Las estadísticas delatan un derrumbe industrial y comercial, el encarecimiento del crédito, la caída del salario y una interrupción de las importaciones -que en gran parte se financian con créditos de corto plazo -unos 4.000 millones de dólares, que habría que cancelar en semanas.

La venia del FMI para un arreglo con el Club de París -que varios de sus miembros exigen para negociar con la Argentina- sigue condicionada a una supervisión por parte del Fondo. El gobierno ya inició ese camino, cuando le dio al FMI injerencia en la ‘corrección’ de los índices del Indec. El reendeudamiento internacional debe venir acompañado por una auditoría, que para los estados realiza el FMI y para las compañías capitalistas realizan las ‘calificadoras’. Lo que está en juego es la entrega del timón de la política económica al alto mando del capital financiero internacional. Ello implicaría una nueva devaluación y la internacionalización de las tarifas, que es lo que también reclaman, más el levantamiento del cepo, las petroleras extranjeras que ‘miran’ Vaca Muerta. La capitulación ante el capital financiero demuele la capacidad de arbitraje del gobierno y, a partir de esto, acelera la crisis política.

Ayer Cristina ya comenzo a hablar de su salida  reconociendo que Nestor vino desde el Sur a rescatar a los politicos y a los empresarios , digamos clarito el objetivo de la decada y diciendole a sus potenciales sucesores yo ya me salve y hasta les hago gratis el ajuste asi que no me jodan despues de 2015 con la herencia que les hago los deberes con el FMI por adelantado y hasta saco una ley emulando a Pinochet para prohibir las protestas en la calle y regimentar a los que se opongan o vendrá el milico carapintada Berni a darles su merecido a los que el gobierno declare ilegales como hizo Franchiotti en 2002 y antes Duhalde tildo a los trabajadores desocuipados como integrantes de las FARC a traves de Soria en la Side para luego proceder a la ejecución planificada de un par de ellos  

- See more at: http://prensa.po.org.ar/po1310/2014/04/17/la-campora-alcanza-la-mayoria-de-edad/#sthash.HDO8fnf3.dpuf

PRO - Cesado

Related Posts with Thumbnails