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lunes, 29 de mayo de 2017

La Corte Suprema y la educación religiosa en Salta

26 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1459 | Por Arturo Borelli

La Corte Suprema debe convocar a una audiencia pública para discutir la legalidad del dictado de educación religiosa en las escuelas de Salta. Como antecedente directo, el ministro Esteban Bullrich fijó la posición del gobierno en favor de la injerencia confesional. Estamos ante un debate de fondo que se seguirá procesando, ahora en la Corte macrista del 2x1.

El alto tribunal ya recibió la opinión no vinculante de la Procuración, que se pronunció en contra de la enseñanza católica, pero en nombre “de las minorías”. Es decir que dejó la puerta abierta a que otros credos desembarquen en la escuela.

De todos modos, la experiencia de Salta muestra que el “pluralismo religioso” sólo existe en los papeles; en la realidad se impone el catolicismo. La curia hasta tiene la potestad de elegir a los docentes de la materia. Todavía muy por detrás, los grupos evangélicos van pujando por espacios, recibiendo cuantiosos subsidios del Estado y convenios para desarrollar tareas educativas.


Salta como perspectiva…

Por estos días, es común ver al gobernador Juan Manuel Urtubey en programas porteños, exponiendo las bondades de su gobierno. La provincia de la entrega de recursos, del trabajo en negro y del oscurantismo religioso se va convirtiendo en un “modelo” a seguir para la clase dominante argentina.

Urtubey fue el primero en hablar de la “revalorización de la fe de los pueblos”, incluso antes de que el kirchnerismo descubriera el carácter “progresivo” de Bergoglio, redactara el nuevo Código Civil antiaborto y derogara la ley 1.420 de educación laica.

Las consecuencias de la injerencia confesional en las escuelas se pueden ver en las restricciones a la educación sexual y científica. La Iglesia contribuye también en la tarea de inferiorización y sometimiento de la mujer y, por lo tanto, es corresponsable en el récord de femicidios y embarazos adolecentes en la provincia.

El rol “educativo” de la Iglesia no termina allí: en Salta tiene el monopolio, a través de la Universidad Católica, de carreras clave como Abogacía, Psicología y Asistente Social. Autoridades de esta institución han ocupado los ministerios de Urtubey y también la Justicia, mostrando que la Iglesia es un formador privilegiado del personal estatal salteño. Son éstos los que luego culpan al pobre por la desnutrición y a las mujeres por los femicidios. La revalorización de los credos de la que habla el gobernador poco tiene que ver con inculcar valores humanitarios: se trata de justificar el statu quo y anular la capacidad crítica de los estudiantes.

El escandaloso 2x1 a los genocidas de la Corte, pedido por el gobierno y la Iglesia en nombre del “perdón”, ya ha dejado entrever esta alianza reaccionaria entre la curia y el Estado para golpear la conciencia política del pueblo y reposicionar a las Fuerzas Armadas en la represión interna. Para enfrentar esta política, la instancia de la audiencia pública de la Corte debe transformarse en un gran escenario de movilización y denuncia. 


Fuente:http://www.po.org.ar/prensaObrera/1459/politicas/la-corte-suprema-y-la-educacion-religiosa-en-salta-1

domingo, 28 de mayo de 2017

PTS: provocación y electoralismo antilucha


6 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1459 | Por J. As.
 
La Marcha Federal Universitaria dejó un balance lamentable en relación con el accionar del PTS. Cuando la columna de Conadu Histórica y la Fuba se dirigió hacia la Plaza de Mayo, este grupo montó sucesivas provocaciones con el objetivo de ganar algún protagonismo. Al final, por redes sociales buscaron enchastrar a la conducción de la Fuba, y en particular a la UJS, difundiendo una gresca entre militantes de la Cepa y La Corriente (su reciente ruptura de la UBA), como si se tratara de militantes de nuestra agrupación. Nada que envidiarle a las operetas de los monopolios mediáticos.

El balance de la lucha universitaria es muy claro. De un lado, la UJS logró que la Fuba convocara a un Congreso Abierto y votara un plan de lucha con marcha a Plaza de Mayo contra el ajuste de Macri y los rectores (la Fuba fue la única federación estudiantil que abordó el conflicto docente de ese modo). Del otro lado, el PTS se dedicó durante semanas a repartir folletería con caras de Del Caño, ignorando por completo tanto el plan de lucha como el Congreso de la Fuba y la marcha posterior (que a último momento pretendió encabezar).

El accionar del PTS da cuenta de una forma conservadora, de aparato, de intervenir en las elecciones. La UJS y el PO defendemos un método opuesto: es necesario ligar la cuestión electoral a las luchas actuales de la juventud y los trabajadores. Por eso insistimos en la propuesta de que el Frente de Izquierda se ponga en pie de lucha con listas comunes y convoque un congreso del movimiento obrero, las mujeres y la juventud para volcar a todos los luchadores a la pelea política. Es de esta forma que lograremos desarrollar al Frente de Izquierda como alternativa de poder.

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Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1459/universidad/pts-provocacion-y-electoralismo-antilucha

El Lava Jato en Argentina

26 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1459 | Por Marcelo Ramal

El agravamiento de la crisis política en Brasil no sólo ha colocado en la picota al usurpador Michel Temer. El Lava Jato ha estallado con toda su fuerza en la situación política argentina. Por sobre todas las cosas, ha revelado hasta qué punto quienes gobiernan o han gobernado el país saquearon al presupuesto público en favor de los intereses capitalistas.

Como es sabido, los funcionarios delatores del grupo Odebrecht revelaron a la Justicia norteamericana el pago de 35 millones de dólares de sobornos a funcionarios argentinos en los últimos años, para favorecerse en la adjudicación de obras. Desde el soterramiento del ferrocarril Sarmiento hasta las plantas potabilizadoras de AySA, pasando por los gasoductos troncales, a esos contratos se han asociado varios de los pulpos más caracterizados del país y del continente -es el caso de Camargo Correa, Benito Roggio o Cartellone. En el soterramiento, la obra más costosa, el socio local es IECSA, la constructora que pertenecía a Calcaterra, el primo de Mauricio Macri. El Lava Jato, por lo tanto, no sólo golpea a los De Vido, sino también al corazón del gobierno actual y de varias administraciones provinciales. Es el caso del gasoducto cordobés que licitaron sucesivamente De la Sota y Schiaretti, y que Macri inauguró el año pasado con un casco de Odebrecht en su cabeza. El sayo le cabe también al jefe de la ex Side argentina y mano derecha del Presidente, Gustavo Arribas, el cual, según los cambistas ilegales del pulpo brasileño, tramitó diez transferencias de fondos a través de ellos.

El 1° de junio, la Justicia brasileña debería levantar el secreto de sumario respecto de los sobornos de Odebrecht en otros países, entre ellos, la Argentina. La cercanía de esta fecha, y la perspectiva explosiva de estas revelaciones, han iniciado en el país una crisis política con cuenta regresiva. Todo un régimen está discutiendo la “reducción de daños” -o sea, los términos de un encubrimiento en favor de funcionarios, gobiernos y empresarios.


Protección a dos bandas

En ese cuadro, Odebrecht le ha ofrecido a la Justicia local el ‘modelo’ de acuerdos que ya ha practicado en otros países de la región –a saber, la entrega de la información sobre coimas a funcionarios a cambio de la continuidad de sus contratos de obra pública. Los fiscales de la kirchnerista Gils Carbó, que protegen a los De Vido, alegan que la legislación argentina no permite un acuerdo con un alcance tan vasto. Pero en nombre de las trabas interpuestas por los fiscales K, el gobierno puso en marcha otra operación de encubrimiento, si se quiere, aún más alevosa: por indicaciones del propio Macri, iniciaron una negociación directa con Odebrecht de la mano del ministro de Justicia y de la jefa de la Oficina Anticorrupción, la macrista Laura Alonso. En este caso, la lista de los argentinos involucrados quedaría sometida al “filtro” de los funcionarios macristas. Pero, además, Odebrecht ofrece el pago de una ‘multa’ equivalente a los sobornos pagados, a cambio de la continuidad de sus obras -o sea, un segundo soborno para seguir expoliando el presupuesto público. La sola tentativa de poner en marcha este acuerdo escandaloso demuestra que el “republicanismo” termina donde empiezan los intereses capitalistas.

La posibilidad de que el Lava Jato golpee con más fuerza aún al gobierno Cambiemos puso en ‘estado de alerta y movilización’ a Elisa Carrió, quien ha salido a plantear una depuración selectiva del gabinete macrista y, en particular, de sus servicios de espionaje. Carrió denuncia a la segunda jefa de la ex Side, pero rescata a su jefe Gustavo Arribas, que pertenece al riñón del Presidente. Del mismo modo, no abrió la boca para reclamar la rescisión de las obras de Odebrecht. En cambio, y como lo reveló un periodista de su palo (Morales Solá), la ‘campeona de la transparencia’ se reunió con los abogados locales del pulpo brasileño, como parte de las negociaciones que éste sostuvo con el macrismo. Carrió trabaja por aminorar los daños del Lava Jato sobre el gobierno actual. Pero el rescate que tramita para Macri viene de la mano de los mismos intereses que manejan los hilos de la crisis brasileña -el Departamento de Estado norteamericano y el capital internacional.


La mano del imperialismo

No sorprende, por eso, que en la discusión sobre el rumbo del Lava Jato argentino, que ni la Justicia ni los funcionarios macristas consiguen destrabar, aparezcan voces que piden la “colaboración” de la Justicia norteamericana -la misma que ha piloteado el proceso de ‘delaciones’ de los principales popes de Odebrecht. Detrás de este reclamo, asoma la dimensión de fondo del Lava Jato en la Argentina. El periodista Carlos Burgueño acaba de poner el foco en “los préstamos que durante los últimos quince años fue entregando el Banco de Desarrollo (BNDS) brasileño a las principales compañías de su país para financiar su expansión por el mundo, incluyendo en la Argentina” (Ambito, 22/5). Se refiere a la compra de empresas -frigoríficos, constructoras, petroleras- y licitaciones de obras públicas, detrás de las cuales “muchos de los socios argentinos de las empresas brasileñas deberán prepararse para dar explicaciones” (ídem). Como en Brasil, el Lava Jato argentino es un ariete para desplazar a la gran burguesía del continente del botín de los recursos naturales y la obra pública, en favor del capital internacional. En Argentina, esta escalada debe abrir una crisis en el gobierno de Macri, repartido entre sus múltiples lazos -incluso familiares- con los “Odebrecht” argentinos, por un lado, y el capital financiero, por el otro. En Brasil y Argentina, la plataforma que debe hacer “viable” esta nueva recolonización es una escalada histórica contra los trabajadores y sus conquistas: convenios colectivos a la baja, ‘reforma previsional’ contra los jubilados, privatización aún mayor de la educación y la salud. Naturalmente, el aparato de represión del Estado -y sus servicios- deben alinearse con esta perspectiva. No hay que olvidar, ni por un momento, que la ‘republicana’ Carrió viene de ser la abanderada de la reconciliación con los genocidas de la dictadura.


Campaña tutelada


El escándalo Odebrecht en la Argentina debería dar lugar a una revisión completa de la obra pública, como factor de acaparamiento de los recursos públicos y de ataque a los intereses de trabajadores y consumidores.
Por el contrario, los partidos y gobiernos asociados a los Odebrecht navegan entre un encubrimiento negociado y una nueva asociación corrupta -con los fondos financieros del imperialismo y sus “servicios”. La campaña electoral ha quedado bajo la tutela de estos intereses: los del ajuste y la recolonización económica. Frente a Carrió, el radicalismo presenta como supuesto opositor al ex embajador macrista en Estados Unidos -Lousteau-, cuya principal gestión residió en una operación de compra de armas a la industria bélica yanqui. Del lado del Frente Renovador, Massa, otro amigo de los “Odebrecht” argentinos, se ha agenciado a otra amiga del Departamento de Estado -Stolbizer- para tramitar su propio certificado de ‘transparencia’. Cristina Kirchner, por su parte, sería la candidata de la “unidad peronista” -o sea, un mascarón de proa de los intendentes y punteros que pactan cotidianamente el ajuste con el gobierno macrista de Vidal. En oposición a este desfile de sobornadores y sobornados, de espías y “servicios”, de entregadores del país y de sus trabajadores, el pueblo argentino ha protagonizado inmensas movilizaciones en los últimos meses.

La gran tarea del Frente de Izquierda es imprimirle un carácter consciente a esta expresión popular, con un programa y una acción en defensa de los trabajadores y de sus reivindicaciones históricas e inmediatas. La envergadura de esa lucha exige de una acción común del FIT en todos los planos y, naturalmente, también en el de las listas electorales. Con esta comprensión, el Partido Obrero lanza su campaña y sus candidatos en todo el país, contra “los candidatos de Odebrecht” y el ajuste a los trabajadores.
 
Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1459/politicas/el-lava-jato-en-argentina

sábado, 27 de mayo de 2017

Atahualpa Yupanqui, el payador perseguido

26 de mayo de 2017 | #Prensa Obrera 1459 | Por Alejandro Guerrero

A 25 años de su muerte.
 
“Si alguna vez he cantao ante panzudos patrones / he picaneao las razones profundas del pobrerío / yo no traiciono a los míos por palmas ni patacones”
Atahualpa Yupanqui 
(El payador perseguido)
 
Atahualpa Yupanqui (Héctor Roberto Chavero) fue, con Carlos Gardel, el ícono mayor de la música popular argentina. Murió hace 25 años en Nîmes, en el sur de Francia, donde había ido a actuar. Poeta y guitarrista exquisito, a su modo y con contradicciones intentó cumplir aquella sentencia que se dio a sí mismo en una de sus obras más notables: El payador perseguido (1972). Fue interpretado por artistas tan disímiles como los clásicos del folclore Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Mercedes Sosa y Horacio Guarany, entre tantos otros; por los chilenos Víctor Jara y Violeta y Angel Parra, y por Jairo, Pedro Aznar, Juan Carlos Baglietto y la enorme Chavela Vargas.

Había nacido en 1908 muy lejos de Nîmes, en una posta rural en el medio del campo entre Pergamino y Colón, en el norte de la provincia de Buenos Aires. Era la suya una familia criolla de origen vasco, mesturada con indios (en su casa paterna el quechua se hablaba junto con el castellano). En la cercana Junín tuvo su único maestro: el concertista Bautista Almirón, con quien estudió guitarra. Después, cuando su familia se mudó a Tucumán, fue maestro de escuela sin título, tipógrafo, periodista y hasta boxeador. Pero, sobre todo, descubrió otros ritmos y otros instrumentos, como la caja y el arpa india, que le darían una marca artística de la que no se desprendió jamás. Tampoco se desprendería de las enseñanzas de Almirón, con quien aprendió a interpretar a maestros como Albéniz, Granados y Tárrega, y transcripciones para guitarra de obras de Schubert, Liszt, Beethoven, Bach y Schuman. Un sincretismo superior entre los músicos universales y aquellos lamentos chayeros que les escuchó tocar a los indios del norte.

Tuvo, a fines de los años ’20, un paso por Buenos Aires y no le fue bien: “Buenos Aires, ciudad gringa, me tuvo a mal trajinar (…) buscando de desasnarme fui pinche de escribanía / la letra chiquita hacía pa’ no malgastar sellao / y era también apretao el sueldo que recibía”, escribiría también en El payador...

En 1932, sorpresivamente para algunos, se vio involucrado en un hecho político violento: el levantamiento armado promovido en La Paz, Entre Ríos, por dos hermanos de apellido Kennedy, productores agrarios y militantes radicales, que se alzaron con algunos militares en contra del gobierno del general Agustín Pedro Justo, surgido de las elecciones fraudulentas de ese año. Fue un intento de golpe nacionalista en el que estuvieron también Gregorio Pomar y Arturo Jauretche -además, claro está, de Yupanqui. Fracasado aquel putch, el poeta buscó exilio en Montevideo, pero tampoco allí se sintió seguro. Se refugió entonces en el interior uruguayo y después en el sur de Brasil. Poco se habló después de aquel Yupanqui alzado fusil en mano contra Justo, pero él dejó testimonio de ese hecho en un poema de factura mayor: El paso de los libres.

En 1934 reingresó en la Argentina, se instaló en Rosario y tuvo por Buenos Aires, donde empezaba a ser popular, un paso mucho más afortunado que el anterior. Sin embargo, al año siguiente se radicó en Raco, un caserío 40 kilómetros al noroeste de Tafí Viejo, Tucumán, y desde allí anduvo por Salta, Catamarca, los Valles Calchaquíes, Bolivia. En 1942 se casó por segunda vez, ahora con la pianista y compositora sampedrina, de origen franco-canadiense, Nenette Pepin. Con ella vivió los siguientes 48 años. Legalmente, al menos en la Argentina, Atahualpa Yupanqui (ya se llamaba así) era bígamo, puesto que aquí no había divorcio y se casó en Montevideo.

Tiempo después ya era un militante activo del Partido Comunista. Eso le costó, durante el primer gobierno peronista, censura, cárcel y hasta tortura (los esbirros de Seguridad del Estado le rompieron la mano derecha para que no pudiera volver a tocar, pero se equivocaron: Yupanqui era zurdo). En 1949 se fue a Francia. Allí, en julio de 1950, Edith Piaf lo invitó a cantar en París y ese mismo año firmó contrato con Chant du Monde para grabar su primer disco europeo: "Minero soy".

Yupanqui se había incorporado al PC en 1945; esto es, cuando el estalinismo argentino integraba la Unión Democrática con radicales y conservadores, y hasta pedía la intervención militar norteamericana en caso de que se produjera la victoria electoral del “naziperonismo”. En su edición del 14 de julio de 1948, el periódico del PC, Orientación, publica una entrevista a Yupanqui en la que el artista dice: "Sé que el comunismo puede lograr la afirmación del hombre y la conciencia popular para vivir sin mitos, frente a la realidad de la tierra y al porvenir del país, una existencia laboriosa y digna. Lo intelectual y la creación artística deberán responder a un nuevo sentido, de levantada esperanza. Por estas razones, he ingresado al Partido Comunista. Para mejorarme como artista americano y rendir mi esfuerzo en bien de mi Patria".

En cambio, es mucho más escueta la explicación que el artista da de su ruptura con ese partido en julio de 1953. En el diario La Prensa, por entonces estatizado y dirigido por la ultraoficialista CGT, Yupanqui dice: “Con el fin de desvirtuar interpretaciones equívocas, me veo en la obligación de dejar sentado, públicamente, mi alejamiento del partido comunista, desde hace aproximadamente dos años. Que sólo me guía el anhelo de sumarme al engrandecimiento cultural de mi patria y a la difusión de los motivos musicales folclóricos de la nación argentina”.
Otra vez en El payador…, Yupanqui dice, sin duda en referencia con aquella ruptura:

Pa que cambiaran las cosas
Busqué rumbo y me perdí;
Al tiempo, cuenta me di
Y agarré por buen camino.
¡Antes que nada, argentino;
y a mi bandera seguí...!


Apenas se produjo aquella desafiliación, el régimen que lo había encarcelado, torturado y deportado le organizó un homenaje en el teatro Astral y el poeta volvió a trabajar en la Argentina.

Instalado con Nenette en Cerro Colorado (Córdoba), no dejó de hacer giras por todo el país y por el extranjero. También le puso música a las películas Horizontes de piedra (1956) y Zafra (1959), en las que también actuó (la primera está basada en su obra Cerro bayo).

Por otra parte, se debe subrayar otro hecho poco conocido: Nenette fue la compositora de gran parte de las interpretaciones más famosas de Yupanqui. Esas obras están firmadas por un poeta inexistente: Pablo del Cerro. Según explicó más tarde Yupanqui, Nenette no quiso firmarlas con su nombre porque el machismo de la época haría que fueran rechazadas si su autora era una mujer. Entre esas composiciones figuran temas enormes del repertorio de Yupanqui, como Baguala del pobrecito, Chacarera de las piedras, El arriero va, El alazán, Indiecito dormido, Payo Solá, Vidalita tucumana, Zambita del buen amor y muchas otras.

En 1976, como buena parte de la intelectualidad argentina y de todos los partidos patronales y del estalinismo criollo (y de la URSS), Yupanqui le dio un respaldo inicial al golpe de Jorge Videla y compañía. Sin embargo, casi de inmediato la dictadura prohibió la mayoría de sus temas y el artista volvió a radicarse en París.

De un modo u otro, no fueron sus andares político-partidarios los que definieron a Yupanqui sino su calidad de artista vinculado con la vida del pueblo al que perteneció. Por otra parte, antes de él, Buenos Aires y el mundo sólo conocían el folclore bonaerense -en menor medida el de Santiago del Estero-, pero Atahualpa hizo de la música de la Argentina profunda, la de nuestros pueblos originarios, un bien universal. Además, al contrario del Martín Fierro, Yupanqui resalta el vínculo del campesino con las etnias originarias: sus canciones rezuman el concepto de clase/nación. Y fueron Aníbal Troilo y Edmundo Rivero quienes tuvieron el mérito de unir esos valores folclóricos con la música urbana cuando grabaron una versión impagable de Los ejes de mi carreta.

Yupanqui murió el 23 de mayo de 1992.
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Politica Obrera

Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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