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domingo, 11 de octubre de 2015

Pagadores seriales

Los números escalofriantes del "desendeudamiento"

| #Prensa Obrera 1384 | Por Marcelo Ramal

Cristina Kirchner presentó al pago de casi 6.000 millones de dólares por la cancelación del bono Boden 2015 como el final del ciclo del "desendeudamiento". Los números de la deuda, sin embargo, dicen otra cosa. La Presidenta informó que se pagaron unos 145.000 millones de dólares de deuda bajo la década K, una cifra equivalente a toda la deuda pública externa de Argentina en diciembre de 2001. Pero después de semejante sangría, la realidad está muy lejos del "desendeudamiento": la deuda pública total asciende hoy a más de 250.000 millones de dólares, cuando se computan en ella los pagos pendientes a los fondos buitre y otros litigios no resueltos. La "holgada" posición de deuda que celebran por igual oficialistas y opositores sólo obedece al hecho de que más del 60% de la hipoteca actual tiene como acreedores al propio Estado argentino, y es de "renovación indefinida" (y pago incierto). En esa cuenta están los 60.000 millones de dólares que el Tesoro le tomó "prestados" al Banco Central, así como la deuda que emitió la Anses para bancar la cancelación de compromisos internacionales.

Aunque todo lo anterior es conocido, el pago del Boden 2015 dejó otros hechos significativos. En primer lugar, alrededor del 80% de los verdes que desembolsó el Banco Central no volvieron al circuito financiero local, por caso, bajo la forma de depósitos en dólares o de la compra de nuevos títulos. Según los analistas, una parte importante de estos bonos habrían estado en manos de importadores o compañías extranjeras, que se sirvieron de la compra de títulos en dólares y su venta posterior en bolsas del exterior (contado con liqui) para obtener dólares o repatriar utilidades. Mientras Kicillof prometía que "buena parte de los inversores dejarán su dinero en Argentina", el pago del Boden 2015 terminó siendo otro episodio de la fuga de capitales. La bolsa de Nueva York ha registrado más de 70 grandes compañías argentinas que se sirven de esta mecánica para obtener divisas. Al igual que en otras vísperas de grandes devaluaciones, el Estado está asegurando el "blindaje" de los grandes capitalistas. Como evidencia de esta fuga de divisas, el bono que emitió el gobierno para retener los fondos pagados este lunes sólo recaudó 600 millones de dólares, el 10% de las reservas que se fueron.

Después del pago del Boden, las reservas netas internacionales -sin contar los depósitos en bancos y otros asientos "virtuales- no superarían los 7.000 millones de dólares, una cifra más o menos similar a los compromisos de deuda que deben afrontarse en 2016. Los pagadores seriales han dejado al país al borde de la quiebra nacional. En el plano del Tesoro, el déficit asciende al 7% del producto, y el gobierno del "desendeudamiento" se ha lanzado a la emisión frenética de bonos -sólo en 2015, la deuda por este concepto ha crecido en 10.000 millones de dólares. El "consuelo" oficial es que estos compromisos están contraídos en pesos, aún cuando se trata de deuda atada a la cotización del dólar.
 
En este cuadro, una devaluación de la moneda cumpliría la función de licuar la deuda "interna" -lo que implicaría, entre otras cosas, un golpe feroz a los fondos jubilatorios de la Anses. Pero, por otro lado, convertiría en una hipoteca explosiva a la nueva deuda vinculada a la paridad cambiaria. Esta es una de las contradicciones de la devaluación que todos reclaman, y nadie sabe cómo poner en marcha.
 
En una reciente reunión de la UIA, y mientras los asesores económicos de la central pronosticaban un manejo 'prudente' del tipo de cambio por parte de todos los candidatos, nada menos que Ratazzi, el pope de la Fiat, decidió patear el tablero y pronosticar un dólar de 14 pesos para enero. Los analistas económicos aluden al "cepo con devaluación" -o sea, una devaluación impuesta por los 'mercados'. Esta rebelión patronal en ciernes tiene expresión en el lockout petrolero, en el reclamo de la libre remisión de utilidades al exterior- o sea, del inmediato levantamiento del cepo. La extorsión de estos pulpos la pagan los trabajadores de los yacimientos, con miles de suspensiones y despidos.
 
Las campañas de los principales candidatos ocultan el telón de bancarrota económica que envuelve a la transición presidencial.
 

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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