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domingo, 14 de diciembre de 2014

El fracasado retorno de Perón

Edición Impresa #1344 | Por Christian Rath (con la colaboración de Andrés Roldán y Matías Villar)

Hace cincuenta años, un 2 de diciembre de 1964 y luego de nueve años de exilio, partía de Madrid Juan Domingo Perón, el llamado Operativo Retorno. Lo acompañaban, entre otros, Augusto Vandor y Andrés Framini, las cabezas de la burocracia sindical. Cuando llegó a Río de Janeiro, el gobierno brasileño impidió la continuidad del viaje y devolvió a Perón a Madrid. En Argentina la movilización política por el retorno estuvo ausente: "no se equivoque, General -le escribía J.W. Cooke, referente de la izquierda peronista, días después. Fueron activistas... no (hubo) actos de movilización popular... Hemos llegado al fondo del drama, ¿Cómo salir ahora de la vía muerta?".
 
Porqué el Operativo Retorno
 
En la segunda mitad del 64, la situación del peronismo era lastimosa, frente a un gobierno radical que había obtenido apenas el 24% de los votos. El peronismo había sido proscripto una vez más en las elecciones de 1963, la pregunta era qué ocurriría en las sucesivas, en especial cuando en el ejército había emergido una corriente golpista nueva, que no indentificaba con el gorilaje liberal. ¿Un nuevo golpe relegaría para siempre al peronismo? ¿Había que apoyarlo, por el contrario, como puente hacia otro ciclo electoral con el peronismo adentro? Todo esto dividía al peronismo. Cuando la burocracia sindical anunció el Operativo Retorno, pareció unificar el movimiento; la burocracia tenía a Illia entre ojo y ojo porque el Presidente pretendía modificar el régimen de unicato sindical. Reclamar el derecho de Perón a volver al país era confrontar a la UCR con sus principios democráticos. La contradicción se resolvería, con alcance precario, mediante la autorización a la participación del peronismo en las elecciones de renovación parlamentaria del año siguiente.
 
 
Derechos democráticos y la vuelta de Perón
 
"Es evidente que las masas peronistas han estado hasta el momento proscriptas (...) Todo el asunto consiste en cómo, es decir, a través de qué política es posible imponer las reivindicaciones democráticas de legalidad total para el peronismo (...). Basta poner sobre estas bases reales el problema democrático de la completa legalidad para el peronismo para apreciar que el principal enemigo que tienen las masas peronistas para imponer sus derechos es su propia dirección, la burocracia local y Perón (...)" (Política Obrera, 18/11/64)1.
 
El peronismo no estaba dispuesto a luchar consecuentemente por los derechos democráticos, en la medida que esa lucha pusiera en riesgo la dominación burguesa. Por eso se dividía entre golpistas y antigolpistas.
 
 "Perón no vuelve"
 
En su primera revista (marzo, 1964)2, PO planteó que "la burguesía y el imperialismo no necesitan recurrir a Madrid para apuntalar su propio poder porque, por una etapa, su poder está apuntalado desde adentro, con el sostén insustituible del ejército y la policía".
 
En la medida en que el imperialismo y la burguesía no necesitaban recurrir a medios excepcionales para mantener el orden y que ni Perón ni el peronismo estaban dispuestos a empeñarse a fondo en una movilización que quebrara la política de proscripción de la burguesía y el imperialismo, la conclusión era clara y tajante: "Perón no vuelve" (el folleto "PO frente al retorno de Perón", deja constancia que el grupo "Baluarte" que dirigía José Murat (Lima), sostenía la misma posición).
 
Así ocurrió. El Operativo Retorno encalló sin pena ni gloria. Actuaron como un coro la diplomacia de los países involucrados, sus fuerzas armadas y los gobiernos amigos de los yanquis.
 
La izquierda
 
La mayoría de las corrientes que hacían seguidismo al peronismo, dentro o fuera de sus filas, acompañaron la campaña. En algunos casos detrás de la defensa del "derecho" de Perón a volver (algo elemental) escabullía el bulto a la toma de una posición concreta sobre la campaña.
El Partido Comunista apoyaba al gobierno de Illia y la campaña por el retorno de Perón. El retorno, sin embargo, en la medida que podía suscitar una movilización popular, comprometía la estabilidad de Illia. Como también comprometía la posibilidad de un golpe, fue bloqueado por la diplomacia radical y por el Pentágono.
La organización orientada por Nahuel Moreno (Palabra Obrera) se había incorporado al peronismo hasta 1962, "bajo la disciplina del General Perón". Reclamaba a éste que volviera al país de cualquier modo y, aún después del fracaso, sostuvo que "solamente el General Perón está en condiciones de desbaratar la maniobra con la que se lo ha cercado". En 1957, en su revista Estrategia, había elaborado el planteo de que "la lucha por el retorno de Perón lleva a la revolución proletaria".
 
Balance
 
Perón sólo volvería a la Argentina ocho años más tarde, en 1972, luego del Cordobazo, no para detonar una revolución proletaria sino para sacrificar el ascenso revolucionario. Fue convocado por las fuerzas armadas y los partidos tradicionales, incluido el PC, en un Gran Acuerdo Nacional.
 
La posición del PO sobre el retorno de Perón, en 1964, nos preparó políticamente para caracterizar el de 1972. Sólo este aporte político es suficiente para poner a Política Obrera como protagonista real de la historia de Argentina.
 
 
1. Política Obrera frente al retorno de Perón, 18/11/64. 
2. Política Obrera, revista Nº 1, año 1, marzo 1964.
 

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