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martes, 2 de mayo de 2017

Masivo paro general en Brasil

1 de mayo de 2017 | Por Rafael Santos

La mayor medida de fuerza desde 1989

El viernes 28, Brasil quedó paralizado por un contundente paro general. Fue la primer huelga nacional desde 1996 y la mayor desde 1989. Pararon masivamente los obreros de las grandes industrias, de la industria automotriz (del cordón del ABC de San Pablo), los siderúrgicos de Volta Redonda, docentes, trabajadores de correos, petroleros y de todo el país. El transporte fue uno de los ejes de la paralización general (tren, metro, aeronáuticos, colectivos, etc.). Convocado por ocho centrales sindicales, fue un paro general al que se sumó parte del comercio independiente.

Los piquetes

Una de las grandes novedades fueron los piquetes que cortaron rutas, puentes y puertas de fábrica, garantizando el paro. La puesta en pie de barricadas y quema de gomas se destacó en diversas ciudades (en Rio de Janeiro, cortando el puente que une la ciudad con Niteroi, etc). A pesar de que las direcciones sindicales burocráticas habían convocado solamente a no ir a trabajar una parte de la vanguardia obrera, de la juventud y de la izquierda ganó la calle y se movilizó para que no fuera un ‘paro dominguero’, sino un paro activo, retomando las mejores tradiciones de lucha de la clase obrera.

El presidente Michel Temer, al igual que Macri en la Argentina, salió a decir que el paro era débil y que sólo se potenció porque se cortaron las rutas y no andaba el transporte, razón por la cual los trabajadores no se podrían movilizar hacia sus plantas. Vanos intentos de ocultar el repudio obrero a las políticas de ajuste por parte de un presidente cuya popularidad ha descendido al piso de un 4%. En su cruzada contra los piquetes, a Temer lo ayudaron los grandes medios de comunicación. Cualquier parecido con la realidad argentina no es mera coincidencia.

El gobierno reprimió marchas y actos en las grandes ciudades, dejando heridos y detenidos (hay informados 36 presos sólo en San Pablo).

¿Se profundizará la lucha para derrotar el ajuste antiobrero?

El día anterior al paro, la Cámara de Diputados aprobó una ley de reforma laboral antiobrera: permite extender la jornada de trabajo, universaliza la ‘tercerización’ productiva con menores salarios y condiciones que los convenios colectivos, etc. Fue casi una provocación.

La contundencia del paro general, ¿hará retroceder al gobierno en crisis en su propósito antiobrero? Es evidente que no. La ley de reforma laboral ha pasado al Senado y si bien hay versiones de que algunos senadores no la aprobarían, el gobierno tiene sus planes. Piensa dividir el frente burocrático, renegociando alguna de las cláusulas. Por ejemplo, en la reforma figura la anulación del llamado impuesto sindical, que consiste en el descuento de un día de trabajo por año a cada trabajador, que van a un ‘fondo sindical’ que administra, a piaccere, la burocracia sindical. Una coima a la burocracia -defendida por Lula y el PT- por su parálisis de más de 20 años. Dicho impuesto, en el marco de las negociaciones con la burocracia para hacer pasar el grueso de la reforma, podría ser restituido en el proyecto.

Por de pronto, una de las centrales sindicales –Forca Sindical- más afines al gobierno Temer, ha declarado que se apresta a negociar. Otras centrales, más ligadas directamente al PT de Lula (CUT, CTB) tampoco se muestran dispuestas a encarar un plan de lucha con nuevas y crecientes medidas de acción directa hasta derrotar las leyes antiobreras y los ataques del gobierno. Su estrategia se resume en desgastar a Temer para llegar a las elecciones del 2018 y votar por Lula en la presidencial. Muchos de sus diputados y senadores han habilitado, una y otra vez, las maniobras parlamentarias de Temer, dándole estabilidad a un régimen golpista.

Las leyes que pretende aprobar Temer han sido dictadas por la Cámara Nacional de la Industria (confederación patronal similar a la UIA argentina). Junto con la reforma laboral antiobrera está anunciada la reforma al sistema provisional, alargando los años de trabajo previos a la jubilación, entre otros puntos. También se ha flexibilizado la legislación que prevé la privatización de la exploración y producción de petróleo en aguas profundas, de correos, del transporte, energía eléctrica, etc. Camino que ya había iniciado el segundo gobierno del PT de Dilma Rousseff.

A pesar de la eficacia del paro general del 28 de abril y del frente único de las organizaciones obreras, la burocracia se vuelve a dividir en función de sus contubernios con el gobierno y la burguesía. Una prueba de ello es que no habrá acto unitario, ni movilización de masas, el 1° de mayo y que la CUT se prepara para una jornada de apoyo a Lula, una especie de “volveremos” kirchnerista a la brasileña.

Ya el 15 de marzo pasado, hubo una jornada de lucha nacional con paros obreros de importancia, aunque menores a los de este último viernes 28. Las burocracias sindicales dejaron pasar 45 días antes de convocar a una nueva medida. Este es el esquema que tratarán de repetir.

Una salida


Para derrotar los planes de un gobierno débil, claramente antiobrero, es necesario un Plan de Lucha continuado, con un nuevo paro general activo de 36 horas y su profundización hasta obligar a retirar las leyes antiobreras. Si esta lucha efectivamente se generalizara se plantearía el problema del poder: el derrocamiento del gobierno golpista de Temer y la lucha abierta por un gobierno de trabajadores.

Es necesario impulsar un congreso de bases del movimiento obrero y la izquierda para reagrupar fuerzas que permitan luchar por la recuperación clasista de los sindicatos, dotarse de un programa de independencia obrera y por un plan de lucha nacional. Algunos sectores sindicales han planteado la necesidad de una convocatoria de este tipo. Es fundamental para que la puesta en pie de la clase obrera brasileña, que ha sido estimulada con el paro general del 28 de abril, sea una realidad y la transforme en un factor autónomo y activo en la crisis nacional.

Es necesario combatir todos los planteamientos que propugnan salidas de colaboración de clases junto a sectores de la burguesía, es necesario que los revolucionarios brasileros avancen por el camino de construir un partido obrero revolucionario, socialista e internacionalista, que luche por un gobierno de trabajadores.
Derogación de las leyes antiobreras (de reforma laboral, de jubilaciones, etc.). Libertad a los presos por luchar. ¡Fuera Temer!
 

Fuente: http://www.po.org.ar/prensaObrera/online/internacionales/masivo-paro-general-en-brasil

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