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jueves, 8 de agosto de 2013

Sergio Massa: inicio y ¿ocaso?


Sergio Massa: inicio y ¿ocaso? Por Pablo Gandolfo. 
La mayor novedad de estas elecciones, es la presentación de Sergio Massa y su lista cambalache. Su intento de mantener una equidistancia del kirchnerismo y del oposicionismo furibundo: ¿rejunte electoral regenteado por Clarín o caballo de troya del kirchnerismo? Y las dos cosas, ¿por qué no?

Una posibilidad es que ese perfil sea una decisión de pura estrategia electoral: el equilibrio daría mejores resultados. Hay algo de eso. La otra, por la cual nos inclinamos, es que se trata de una decisión de mayor alcance: Massa ensaya una estrategia de transición ordenada al poskirchnerismo. Las relaciones privilegiadas de Massa con la Embajada (documentada en wikileaks), permiten sospechar que ese es el curso delineado por Estados Unidos. Además, esto explicaría, porque una porción significativa del poder, apuesta por un candidato sin grandes dotes.

Como se publicó en Marcha en la primera nota dedicada al tema, se trata de una imitación del modelo de Capriles en Venezuela. Eso, suma un motivo para sostener cual es la mano que mece la cuna, debido a la inclinación de las agencias estadounidenses a copiar y reproducir los modelos operativos “exitosos” .

Sobre estas bases, cambia el enfoque: no se trata solo de un rejunte electoral (que lo es) sino de una estrategia elaborada por el Departamento de Estado, que consiguió para ella el apoyo de una fracción del poder económico, activó un dispositivo monumental para crear artificialmente una inusual expectativa y puso al frente a uno de sus hombres mas confiables.

Si fuera un puro rejunte electoral, sus consecuencias serán menores. Si el intendente de Tigre está ensayando una estrategia a nombre de un sector del poder, conviene preguntarse en que consiste esa estrategia y cuales son sus objetivos, ya que si este globo se desinfla, probablemente buscarán otro intérprete para el mismo guión.
1 - La estrategia de la transición ordenada al poskirchnerismo

A – Massa busca ubicarse como fiel de la balanza en el equilibrio entre kirchnerismo y oposición, será al mismo tiempo límite al kirchnerismo y garantía de gobernabilidad. De tal manera, puede ser visto como caballo de troya desde los dos ángulos: del kirchnerismo para dividir el voto opositor, y de la oposición para pelear el voto que se le cae al kirchnerismo. Lo que distingue el papel de Massa, es esta doble función.

B - Según esta estrategia, se busca que Massa sea candidato a interlocutor del gobierno, que el gobierno necesite el apoyo de Massa, y que para buscar ese apoyo (que será necesariamente parcial, para evitar el desgaste del intendente) deba consensuar el rumbo. El objetivo es que el gobierno, preso de esa dinámica, no tenga capacidad de reaccionar como lo suele hacer, es decir tomando medidas de autodefensa y avanzando desordenadamente contra sus adversarios.

C - A través de Massa se intenta crear un continente, en el cual caiga lo que se desprende del gobierno. Se buscará una amplia alianza, que incluirá franjas del PJ, pero que excederá al PJ. El buen desempeño electoral de Massa obraría como fuerza de gravedad para atraer más elementos. Esa atracción incrementaría la debilidad y cada vez más el gobierno quedaría preso de los acuerdos que necesitaría mantener.

D -  Uno de los objetivos es evitar que el transito hacia el poskirchnerismo sea traumático. Una crisis política desencadenada por un gobierno demasiado débil, en el cuadro de fragmentación de los partidos políticos existente en Argentina (argumentado en las dos notas anteriores de esta serie), podría desembocar en convulsiones más profundas, que el conjunto de los poderes fácticos busca evitar. El motivo para dar cause a una estrategia de este tipo, se encuentra en ese diagnóstico estructural.

E - Así, Massa es el intento de darle respuesta a un delicado equilibrio: por un lado debilitar al gobierno para hacerlo cada vez más dócil, asegurarse que no continuará después de 2015, y limitar sus zarpazos auto-defensivos. Por el otro, necesitan que no se debilite tanto como para desencadenar una crisis de mayores proporciones en las que siempre hay riesgo de consecuencias inesperadas.

F – Desde esta hipótesis es razonable que Massa no haya cerrado con Scioli: el pase del gobernador a la oposición implicaba un debilitamiento del kirchnerismo excesivo para esta etapa. Y podía convertirse en el puntapié inicial, de una crisis política demasiado prematura, que por ahora se busca evitar. La carta de Scioli, si amerita, será jugada en el futuro, si en lugar de negociar y acoplarse a la transición ordenada, el kirchnerismo después de octubre toma el camino de una contraofensiva destinada a prolongar su supervivencia. En ese caso, se angostará el margen de sus enemigos para evitar el escenario crítico. A su vez la permanencia formal de Scioli en el kirchnerismo permite otra variante táctica si se desinfla la jugada de Massa: realizar una transición ordenada y negociada, desde adentro de la alianza gobernante, pero igualmente encaminada a terminar con los flecos molestos de lo que se llama “kirchnerismo”.

G – El instrumento político al que se apunta para el poskirchnerismo no es el PJ. No se trata de la reconstitución del Partido Justicialista por fuera del kirchnerismo, sino de su reconstitución dentro de una coalición más amplia en la que los elementos provenientes de esa fuerza serán los que primen. Se parte así, del mismo punto en que empezó el kirchnerismo: recomponer la configuración de la escena política argentina, y muy especialmente los partidos políticos. La presencia de Alberto Fernández como operador de este armado (al igual que lo estuvo en el inicio de Kirchner) es indicativo de este punto, y uno de sus ideólogos.
Alberto Fernández y Sergio Massa, fueron ambos Jefe de Gabinete, ubicados en esa posición por Kirchner y Cristina, para llevar por buena senda las relaciones con Estados Unidos.

2 – ¿Se desinfla la criatura?

La suerte de Sergio Massa, en el último mes, parece una parábola que viene a ratificar, los temas que venimos desarrollando en las dos columnas anteriores. Su ingreso fulgurante en la escena electoral, lo colocó en la pole position de este 2013. Las primeras encuestas lo ubicaban como claro ganador, con amplio margen en el principal distrito del país. Apenas un mes después, su suerte parece ser otra: sus coroneles se pelean por radio, su segundo lo contradice sobre si el PRO integra el Frente Renovador y el guionista de toda la oposición, Jorge Lanata, realiza un sketch sobre su doble personalidad. Además, las encuestas reflejan el crecimiento esperable de Martín Insaurralde.

No interesan los chismes, importa si resaltar, como la principal creación del poder como apuesta de cara al 2015, empieza a padecer las consecuencias de sus inconsistencias apenas un mes después de estar en su cenit. El resultado electoral de Sergio Massa podrá o no ser brillante, y él y sus mandantes tendrán o no la capacidad de maniobrar para sostener su confusa alianza; lo que se ratifica es la conclusión que venimos sosteniendo: el derrumbe de los pilares para el ejercicio del poder político por parte de las clases dominantes, obliga a ensayar fórmulas de alquimistas.  

Fuente : Marcha

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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