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domingo, 5 de abril de 2015

Los K y el Citi: fuegos artificiales

Edición Impresa #1357 | Por Pablo Heller

Las amenazas del gobierno, de sancionar severamente al Citibank, han concluido en una farsa. 
 
El juez Griesa homologó un acuerdo entre el Citi y los fondos buitre que le permite al banco salir del negocio de custodia de bonos del país y pagar el vencimiento al final de este mes, a cambio de no apelar contra los holdouts. El acuerdo iba aún más lejos: “A cambio, el Citibank, se sospecha, podría entregar los datos de esas operaciones al fondo Elliott, que luego podría avanzar en pedidos de embargos ante Griesa” (Ambito, 25/3). Los buitres podrían tener a su disposición la identidad de los titulares de los bonos y dárselas “a los abogados litigantes para luego impedir las transferencias" (ídem, 30/3). 
Kicillof salió con los tapones de punto a denunciar el acuerdo como una grave violación de las leyes argentinas. Después de semejante acusación, sin embargo, todo quedó reducido a suspender la actividad del banco en el mercado de capitales, lo cual ya estaba en los cálculos e intenciones del Citi, que había tomado la decisión de desligarse de la administración y custodia de activos e inversiones en el país. La resolución oficial es clara, ya que señala que “la medida no afecta la operatoria bancaria de la entidad” (Clarín, 27/3). En definitiva, mucho ruido y pocas nueces. 
La decisión del Citi fue otro balde de agua fría para los K, que lo contaban entre sus aliados contra los buitres y confiaban que algunas de las causas judiciales que el banco sostiene en tribunales norteamericanos actuaran de contrapeso al accionar legal de los fondos. No olvidemos que la estrategia del gobierno consistía en recostarse en personajes como Soros, la banca extranjera y hasta en otros buitres considerados “amigos”, para contrarrestar a aquellos otros que litigan contra la Argentina. En el caso de Euroclear, al ser una entidad sin presencia en la Argentina, ni siquiera puede ser sancionada. 
La misma conducta pusilánime tuvieron los K con el HSBC, como consecuencia de las revelaciones hechas por uno de sus empleados, que dio a conocer la lista de cuentas secretas del banco en Ginebra, entre las cuales figuraban centenares de argentinos. Luego de suspender al HSBC y emplazar a sus autoridades a que giren al país los 3.000 millones de dólares fugados y depositados en esas cuentas, los K levantaron la sanción y le permitieron operar normalmente. Es de prever que algo similar ocurrirá con el Citi. 
Pero lo que encendió definitivamente la alarma del gobierno fue la noticia de que la prohibición de pagos dispuesta por Griesa podría extenderse a los restantes títulos argentinos y no solamente a aquellos bonos entregados en su momento en el canje. Luego, respiró aliviado cuando se confirmó que dicha variante ha quedado descartada, al menos por el momento. De todos modos, está lejos de habérsele despejado a los K el camino hasta el final de su mandato. Con más razón, en medio de un escenario dominado por la bancarrota capitalista. Por lo pronto, el acuerdo del Citi con los buitres constituye un golpe adicional al nuevo ciclo de endeudamiento que los K tenían en carpeta. Luego del fracaso del canje de finales del año pasado, el gobierno confiaba en una nueva emisión de deuda apadrinada por los bancos extranjeros. Eso quedó archivado. 
La economía K, en su agonía, depende para su sobrevivencia de una gigantesca bicicleta financiera, y es más rehén que nunca de los bancos. Los K han decidido acelerar las emisiones de deuda en pesos de letras del Tesoro, pese a que la deuda total por ese concepto ya asciende a 300.000 millones de pesos y 80.000 millones pesos de intereses. Estos intereses, medidos a la paridad oficial, representan casi 10.000 millones de dólares. Los principales acreedores y beneficiarios de esta operatoria son los bancos. En este marco, está fuera de los planes del gobierno entrar en un choque serio con el Citi o el HSBC. Son fuegos artificiales, que apuntan a reflotar el “relato” K contra los buitres y utilizarlo de cortina de humo, mientras se generalizan las demandas contra el impuesto al salario y otras reivindicaciones obreras. 
Entretanto, Macri, Massa y Scioli prefieren mirar para otro lado, pues en su hoja de ruta figuran el nuevo endeudamiento y un arreglo con los buitres, que va de la mano de un ajuste en regla contra los trabajadores.

Fuente: http://www.po.org.ar/noticia/los-k-y-el-citi-fuegos-artificiales

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Coordinadora Sindical Clasista - Partido Obrero

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